Año de publicación: 2004.
Valoración: recomendable.
Año de publicación: 2020
Valoración: más que recomendable
Año de publicación: 2021
Valoración: recomendable (e incluso más que eso para los amantes del bizarro)
La cosa sucedió así, al parecer: el ilustrador argentino Dr. Alderete, enfebrecido y confinado durante la pandemia en su casa de México, realizó una serie de dibujos en su colorido estilo pop en los que plasmó toda una serie de temas más o menos recurrentes que configuraban, de una extraña forma coherente, un universo particular: mujeres desnudas en extrañas situaciones, imaginería fetichista y bondage, máscaras, mutaciones, soles negros, monumentos mejicanos... todo con un firme trazo negro y con apenas un puñado de colores saturados: blanco, verde, rojo, fucsia... Luego le envió estas ilustraciones, que resultaron algo delirantes (o no) a su compatriota la escritora Mariana Enriquez (huelga la presentación) y ésta pergeño todas una serie de historias basándose en ellas, pequeños relatos en principio independientes, pero relacionados entre sí y que configuran una suerte de distopía anclada en la realidad de nuestros días y, sobre todo, de una pandemia que nadie pensó antes que viviría -aunque no es, en absoluto, un libro sobre la pandemia de COVID, por más que se mencione de vez en cuando-; un mundo ¿alternativo? que recoge rumores, conspiranoias, fake-news o leyendas urbanas, da igual como se les denomine, recogidas, en parte, de esa especie de mitología popular de nuestra época, en parte de personajes o sucesos relaes, cuyas circunstancias la autora se ha limitado a transcribir, y en parte de la imaginación... digamos un tanto retorcida de la Enriquez, luminosa, más que oscura en este caso, pero no menos inquietante que el resto de sus libros...
Para entendernos. un libro que, aunque solo sea por su bella factura, merece la pena y que complacerá a los amigos de lo bizarro, como nuestro compañero Oriol o, sin duda, de la obra de Mariana Enriquez, como el compañero Koldo... Al resto de lectores, les recomiendo que le echen un vistazo, siquiera sea para vislumbrar que hay otros mundos, ahí fuera...; )
He mencionado el edificio en el que están las oficinas de la empresa y también la vivienda de Simon y su madre -y luego, de Abe-, porque además, en verdad resulta ser casi un personaje más de la narración. o sin casi: detenido en el tiempo, laberíntico, incluso algo claustrofóbico... los dos hermanos deambulan por él sin cesar, de habitaciones a pasillos, de sótanos a la oficina, de la coina al almacén de material, desgranando sus historias y la de su familia. Incluso los objetos que se acumulan en la casa tienen no poca relevancia: a modo casi de una novela del Nouveau Roman o de Georges Perec, nos encontramos -en un libro de historietas ya de por sí bastante tocho y algo agotador- con, por ejemplo, cinco páginas repletas de pequeñas viñetas donde se detallan todos los objetos que se encontraban en el tocador y el resto del cuarto de la madre de los dos hermanos. U otra, ocupada por un catálogo de todos los modelos de ventilador que vendía la firma. En fin, cosas de ese tipo...
Idioma original: Castellano
En un tono desde luego mucho menos dramático, me viene a la memoria otro par de títulos directamente asociados a algunas otras dolencias, esta vez propias: 'El nombre de la rosa' (virus pillado por una imprudencia en la ruta del Cares) y una parte de la Biblia, leída a trozos durante bastante tiempo. En este último caso, no es tanto la enfermedad en sí lo que asocio al libro, sino la presencia de mi padre durante horas, en silencio, en un sofá junto a mi cama. Entiéndase que nuestra peculiar relación no daba mucha ocasión a escenas semejantes y, mientras leía los Salmos o las atrocidades de la época de David, no sé, me sorprendía en aquel cuadro familiar tan insólito.

