jueves, 16 de julio de 2026
Cristina Fernández Cubas: Lo que no se ve
viernes, 19 de junio de 2026
Luis Guallar: Cara de Muerto
sábado, 30 de mayo de 2026
Carlos Portela y Keko: Contrition
Año de publicación: 2023
Valoración: recomendable
Tela marinera con esta novela gráfica que nos proponen el guionista Carlos Portela y el dibujante Keko, pues es de esas obras que resultan incómodas las mires por donde las mires y plantean espinosas preguntas de difícil respuesta... para quien quiera hacérselas, claro. Porque este cómic también puede leerse como un thriller policiaco -y periodístico, en este caso- sin más, bastante bien llevado e intrigante por fuer de un par de plot twist que incitan a seguir leyéndolo. Por incómodo que pueda resultar hacerlo.
Me explico y ya veréis cómo me entendéis mejor: la acción se desarrolla en una pequeña comunidad del condado de Palm Beach, en Florida, que tiene la característica de reunir allí a un alto número de delincuentes sexuales, en buena medida pederastas. Y no, no se trata de Mar-o-Lago, como podría deducirse, sino de otra situado en la parte pobre del condado (que la tiene, aunque parezca insólito), en el municipio de Nahokee. Allí, en un antiguo asentamiento de trabajadores del algodón, un reverendo adventista creó una comunidad para que los ex-convictos de este tipo de delitos pudieran residir cumpliendo la ley de ese estado que les impide vivir a menos de mil pies de un colegio, guardería, parque infantil o patio de recreo de niños. Se creó así Contrition Village, que puede ser visto como un lugar donde encontrar la paz para esos individuos, pero también como una cárcel al aire libre donde deben cumplir una segunda condena, de por vida... (*)
En uno de los bungalows que componen esa pequeña comunidad se produce, en 2008, un incendio que acaba con la vida del ciberpedófilo (por lo visto, sí que existe este término, no me despellejéis) Christian Nowak. Aunque todo parece indicar un accidente, algunas cosas no cuadran -o cuadran demasiado- y la periodista Marcia Harris, del The Palm Beach Sun no cejará hasta descubrir lo que ha pasado realmente... pese a que todo el mundo, desde el director del periódico a su pareja y, por supuesto, la oficina del sheriff, le piden que lo deje. Tan sólo contará con la ayuda ocasional de la detective Sonia Aldir, de la unidad de seguimiento de delincuentes sexuales de Palm Beach (formando una pareja que recuerda un poco y salvando las distancias, a la del obsesivo dibujante Graysmith y el detective Toschi en la magnífica película Zodiac).
La historia, por tanto, puede leerse como propia del género negro, con su carga de intriga y turbiedad. A ello contribuye, en gran medida, además del estupendo guión de Portela, las ilustraciones de Keko, con su trazo vigoroso en blanco y negro, matizado de forma muy interesante por el uso de la fototransferencia para los fondos. En la mayoría de los casos los personajes pueden parecer algo estáticos, pues, más que una historia llena de acción, aquí la tensión se sustenta en los diálogos y los silencios; para ello se ajusta a la perfección la estética de Keko. Ya digo que no es un thriller trepidante, sino más bien un noir contenido pero no exento de momentos de violencia, ya sea evidente, física, o latente.
Por otro lado, y como he mencionado al principio, lo más impactante e inquietante de esta novela gráfica son las preguntas que suscita. Aunque también toca temas como el acoso escolar, la marginalidad en EE.UU. o la dificultad de las mujeres para desarrollar una carrera profesional, lo central en esta historia es todo lo relativo a los delincuentes sexuales. ¿Qué hacer con ellos, aparte de perseguirles y castigarles? ¿Deben perder sus derechos las personas que ya han cumplido su condena legal? ¿Y entre esos derechos debe contarse incluso dónde pueden o no vivir? ¿Hasta qué punto merecen el perdón y la reintegración en la sociedad? ¿Son más graves los delitos sexuales que los de otro tipo o es la sensibilidad contemporánea la que nos hace verlo así (en un momento dado, por ejemplo, Marcia plantea que un delincuente de este tipo no puede vivir donde le plazca, pero que un asesino sí podría hacerlo)? ¿Somos hipócritas por querer tener a pedófilos y violadores lo más alejados posible de nuestras comunidades o lo somos por, precisamente, no querer asumir que este tipo de personajes han salido de nuestra propia sociedad... en la que, no lo olvidemos, hay ocultos (o no tan ocultos, en algún caso) más como ellos? En fin, preguntas hay muchas y repuestas, al menos en el libro, sólo alguna.
Nota casi final: casualmente, coincidió mi lectura de esta novela gráfica con el visionado de la película franco-iraní Un simple accidente, que, si bien, obviamente, trata de otra situación y otro contexto muy diferente, tiene algunas concomitancias con el cómic. No diré cuáles para no hacer ningún espoiler, pero si veis ambas, espero que estéis de acuerdo conmigo.
martes, 12 de mayo de 2026
Hermanos Alquézar: Jardín
sábado, 21 de febrero de 2026
3x1: Colectivo juan de madre presenta nº1 y nº2 + Entrevista
domingo, 1 de febrero de 2026
Pablo Escudero Abenza: La habitación de las niñas
Año de publicación: 2025
Valoración: Recomendable
No es que sea yo especialmente aficionado a la novela negra, pero cuando me llegó el ofrecimiento de este La habitación de las niñas no lo dudé demasiado. Al fin y al cabo, había sido galardonada con el Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe, que el pasado 2025 alcanzó su 29ª edición, así que... AL LÍO!
El caso es que la novela me ha durado apenas un par de días y que el sabor de boca que me ha dejado su lectura es bueno.
Podemos resumir el argumento de La habitación de las niñas tal que así: Germán Calderari, secretario judicial de 29 años y vida gris, se reencuentra de golpe y porrazo con su pasado, en forma de hermana melliza metida en problemas y de sobrina de 13 años. Este reencuentro supondrá un mes de lo más disparatado, con drogas, armas, transexuales, tiroteos, persecuciones y traiciones (y no en ese orden, precisamente).
Si por algo destaca la novela de Pablo Escudero es por ritmo, diálogos y estructura. El ritmo viene determinado por la utilización de la frase breve y casi esquemática. Creo que hace bien el autor en optar por esta vía ya que, salvo que te apellides Onetti y tengas tal dominio del lenguaje que haces que la acción sea casi lo de menos, la acción ha de avanzar sin verse "entorpecida" por excesos verborreicos (sobrenarración, sobreadjetivación, etc). En cuanto a los diálogos, estos contribuyen a mantener el citado ritmo, además de resultar creíbles (quizá la voz de Gloria, a sus 13 años, resulte algo más forzada) y de mostrar una buena diferenciación de voces entre personajes. Por su parte, en lo que a estructura se refiere, esta se sirve de diversos flashbacks que explican pasado y presente de personajes y que hacen que la novela transite, aunque pueda parecer algo loquísimo, entre Stranger Things y el cine kinki de los 80.
También me parecen dignos de mención el hecho de que el autor trate de escapar de los clichés del género, aunque haya algún personaje que quizá me resulte algo caricaturesco (Kimberly, por ejemplo), y el final de la novela, un poco en consonancia con ese intento de alejamiento de los estereotipos del género. Pero tampoco es cuestión de destripar nada, ¿no?
En resumen, La habitación de las niñas es una novela que funciona. Lo primero porque entretiene, algo primordial en este tipo de textos, y lo segundo porque, sin tratar de reinventar el género negro, se acerca a los márgenes del mismo e intenta ofrecer al lector otras temáticas, otras posibilidades, otras posibles lecturas. Con eso me basta.
jueves, 8 de enero de 2026
Luisa María Linares: Socios para la aventura
viernes, 19 de diciembre de 2025
Alberto Chimal: Las máquinas enfermas
martes, 16 de diciembre de 2025
Francisco Serrano: El corazón revolucionario del mundo
Año de publicación: 2025
Valoración: muy recomendable
Valeria Letelier, jovencísima camarera de un hotel de Biarritz, a comienzos de los años setenta, conoce en él a Joel Takahashi-Williams, teórico y miembro -quizás el único- del Frente de Acción Revolucionaria, que se convierte en su amante, la capta para la causa y se dispone a adiestrarla para la lucha, aunque no queda muy explícita cuál es... Después de una temporada en Londres, donde sólo reciben la visita del enigmático Carlos Reseda, se trasladan de nuevo a Francia, a la región de Averoigne (los lectores de Clarke Ashton Smith sabrán dónde se encuentra... y ésta, aviso, no es la única referencia literaria y de otro tipo que podemos encontrar en la novela) donde aguardan en una granja hasta que aparecen los miembros de otro grupo del estilo, la Facción Roja Revolucionaria. La misión que han de llevar a cabo conjuntamente ya puede comenzar... con imprevistos resultados.
En la reseña de la estupenda Se acabó el recreo ya comenté la circunstancia, probablemente aleatoria y mediatizada por mi percepción subjetiva, de que este año se habían publicado en español varias novelas y ensayos que tratan el tema de los grupos armados revolucionarios típicos de los "años de plomo", los setenta y ochenta del siglo XX. Cuando le dieron el premio Tusquets de este año a la novela de Francisco Serrano, no pude por menos que plantearme leerla también... con las debida prevención, por descontado, puesto que en España el ganar un premio concedido por una editorial (más aún si se trata de un gran grupo, como es el caso) no es garantía de su calidad e incluso cabe sospechar lo contrario. Nada más lejos de la realidad, debo reconocer, porque El corazón... no sólo es una excelente novela, sino que dudo que se haya presentado a ese premio ninguna otra mejor (igual de buena, puede ser, no hay forma de saberlo, pero que la supere en algo, ya os digo yo que no).
Estamos ante una novela no sólo estupendamente escrita, sino, sobre todo, que logra el milagro de mantenerse en equilibrio entre una historia de acción, un relato intimista, con un tono lírico, sin perder en ningún momento el pulso, la eficacia necesaria para llevar a un buen fin una narración, y, aún así, conseguir dotarla de un aire onírico que vuelve a la novela todavía más atractiva. Es cierto que se trata de una historia sobre el ardor revolucionario que afectó a toda una generación -aunque también podría estar protagonizada por grupúsculos fascistas o por una secta de herejes religiosos o esotéricos... cosa que, en cierto modo, puede que suceda-, pero también una historia de amor y desamor, de dominio y liberación. Sobre todo, una novela de descubrimiento y crecimiento por parte de la protagonista -incluso de empoderamiento, como se dice ahora-, lo que no significa que lo que descubre de sí misma sea necesariamente agradable. Es también una narración un tanto hermética, que hunde sus raíces en la naturaleza intemporal del mundo, en lo que permanece oculto pero podemos intuir tras su apariencia. Y es una demostración de la belleza y la expectación que se pueden conseguir con las palabras y el talento, sin más.
Vamos, que me ha gustado mucho, por si no ha quedado claro...
lunes, 17 de noviembre de 2025
Carlos Pérez Merinero: El ángel triste
jueves, 13 de noviembre de 2025
Garazi Albizua: Termita
Año de publicación: 2024
Valoración: entre recomendable y está bien
La protagonista de esta novela con título de bichito que se come la madera es una mujer que vive con su abuela en un caserón de las afueras de alguna localidad sin especificar, física y socialmente distanciadas del resto de la comunidad, que las evita, excepto para solicitarle favores a la abuela, que practica ciertas brujerías...
Sí, no me he equivocado de novela, amigos/as de este blog; este comienzo bien podría servir para otra novela ya reseñada magníficamente en este blog, (magníficamente por mis compañeros Santi y Oriol, quiero decir, que yo no di un palo al agua), de tal forma que cualquiera podría pensar que Garazi Albizua se ha inspirado, de forma consciente o no, en la de Layla Martínez... Bueno, pues hasta ahí, porque lo cierto es que, más allá de la primera premisa, ambas novelas no tienen mucho que ver la una con la otra. La que nos traemos hoy entre manos no nos propone una historia de carácter o con componentes sobrenaturales -aparte de las supuestas brujerías que he mencionado-, ni tampoco una reivindicación de los humillados por el pasado -bueno, un poco sí, pero de forma tangencial-; se trata, en cambio, de un conjunto de vivencias, pensamientos y recuerdos de la protagonista, una mujer ya madura con ciertos problemas de relación social, un trastorno de apetito desenfrenado y un vínculo basado (aparentemente) en la dicotomía amor/odio con su abuela, a la que ella llama la Termita.
Es la figura de la abuela, precisamente, la que va tomando cada vez más importancia a lo largo de la novela, haciéndose un hueco en el espacio ocupado, casi en su totalidad, por la protagonista/narradora y sus cuitas; de hecho, hasta el final es difícil entender porqué la autora le ha puesto este título a la novela, pues en gran parte de ésta la abuela es un personaje de fondo, extraño y enigmático, si se quiere, pero no central. Extraño y enigmático para su nieta, claro, que si algo demuestra a lo largo de la novela es que es un ejemplo evidente de una narradora poco fiable, de forma que la percepción que tenemos de ella y de su entorno cambia a lo largo del libro; es evidente también que se trata de una persona con problemas psicológicos o con "disforia existencial", si se prefiere usar una expresión más ad hoc... aunque no errónea porque, de hecho, tiene algo de personaje de novela existencialista, como un Meursault femenino, gord... perdón, de tamaño diferente y que trabajara de teleoperadora. Bueno, también en apariencia, porque al final (y no pretendo hacer un spoiler, así que seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad), la historia se revela más como un drama familiar lleno de buenos sentimientos que como una descarnada y escéptica novela sobre contra el mundo y contra la vida, que diría nuestro amigo Michel...
La cierta confusión para una lectura lineal de esta novela que nos puede inducir una protagonista-narradora de estas características -siento denominarla siempre así, pero es que en el libro no llegamos a conocer su nombre- resulta desconcertante en un principio pero, a la postre, se entiende su causa y, es más, refuerza la comprensión de la historia que, ya digo, resulta contarnos algo diferente de lo que parece en un principio. Ayuda a que nos sumerjamos en la novela, en gran medida, la prosa de esta autora vasca, llena de brío y recursos, con un estilo fácil de emparentar con el de muchas escritoras contemporáneas, sobre todo (aunque no sólo latinoamericanas) que retratan a sus personajes femeninos y sus circunstancias vitales "sin pelos en la pluma", por así decir, sin obviar lo que de conflictivo, violento o , desagradable que tiene el mundo que las rodea, las urgencias del sexo sin remilgos o las esclavitudes y miserias del cuerpo. No hace falta que dé nombres, supongo, pero sí añadiré que, a diferencia de alguna que otra escritora, en el caso de Garazi Albizua esta identificación de su estilo con una posible tendencia literaria contemporánea femenina (todo este rollo es para no poner el término "movimiento", puesto que no lo es) no resulta impostada ni manierista, sino perfectamente adecuada a lo que nos quiere contar. Es cierto que el partir de una premisa similar al de esa otra novela que ha tenido gran éxito (al menos en España), si bien esto no es óbice para escribir una igualmente interesante (ni es algo insólito; no es el primer caso que me encuentro este año), sí que le puede haber restado a Termita algo de impacto y repercusión... Aunque también hay que decir que le han dado el premio Euskadi de Literatura en Castellano, que, mira, no está nada mal.
miércoles, 22 de octubre de 2025
VV.AA.: Bolsilibros Yeray 06
viernes, 12 de septiembre de 2025
Ibán Manzano: Las casas que arden
viernes, 29 de agosto de 2025
José Luis Garci: Gun Moll (A Hollywood Story)
jueves, 14 de agosto de 2025
Alejandro Sawa: Declaración de un vencido
martes, 5 de agosto de 2025
Sergio Lozano Mateos: Vicio
lunes, 26 de mayo de 2025
Luciana De Luca: El amor es un monstruo De Dios
sábado, 24 de mayo de 2025
María Bastarós: No era a esto a lo que veníamos
Idioma original: español
Año de publicación: 2021
Valoración: muy recomendable
La verdad es que uno puede desorientarse entre tanto libro de relato corto, formato que viene siendo habitual entre cierto perfil de escritor: joven, carrera en fase de lanzamiento, tanteo de diversos enfoques, elección de aquél en el que uno se desenvuelve mejor (o es más apreciado por el público, quizás). Entre ese marasmo he llegado a esta colección de relatos. Una autora joven con una poderosa imagen algo alternativa y un variado currículum multidisciplinar.
Un perfil que la depauperada industria editorial de este país puede abocar a redactar manuales de instrucciones, servir mesas en un restaurante o decidir, sumido en la desesperación, probar a opositar para algún trabajo anodino. Que esto no es uno de esos países escandinavos, por ejemplo, donde se intenta proteger a los creadores. Por suerte, aunque siempre hay que decir "de momento", María Bastarós ha encontrado tiempo para escribir ya algunos libros, y No era esto a lo que veníamos es uno de ellos. Y el promedio aquí es muy notable, sin olvidar que hay una cierta corriente que cohesiona la colección, como si estuviéramos abriendo ventanas desde distintos algunos de un escenario común. Y me encanta que esto se parezca más al remoto Ray Pollock de Knockemstiff que a Alice Munro, por ejemplo, que Bastarós no tenga miedo alguno a tocar temas delicados, incluso perturbadores, ya no por la cuestión del puñetazo en la quijada, sino por el atrevimiento descarado y desinhibido que a veces no encuentra su punto medio. Eso no es tan fácil: uno puede asentarse en cierto territorio de corte de sobras conocido: urbanita, ligeramente pasado de rosca en términos de adicciones, cuestiones turbias, o pasarse de frenada (se amontonan los ejemplos) y pensar que a base de llenar la página de exabruptos, situar personajes extraídos del mundo audiovisual y decir joder y puto y follar todo el rato y ya: soy un literato alternativo.
Pero para nada, moviéndose en un ámbito geográficamente limitado, mostrando personajes cuyas caras puedes ver en el autobús, en el coche de al lado en el semáforo, en la cola del supermercado, Bastarós ha trazado un fresco algo desesperanzador sobre las relaciones entre las personas y sus entornos. Y reacio como soy a extraer o destacar relatos en concreto, aquí no he podido resistirme: las veintipico páginas de Los que mantienen el fuego, último y osadísimo cuento de la colección, son una auténtica obra maestra, de esas que, lejos de cualquier pretensión acomodaticia, quieren propinar la patada exactamente donde más duele.
sábado, 26 de abril de 2025
Edson Lechuga: Infarto
- La prosa: intensa, expresiva, proclive al uso de recursos estilísticos muy bien implementados (el registro oral repleto de mexicanismos, la falta de mayúsculas, la narración en segunda persona, la constante repetición de palabras, pasajes o ideas...).
- La estructura: aunque en un inicio no permite que el argumento principal fluya, pues la salpican muchos "flashbacks" y reescrituras de escenas previamente vistas, ayuda no sólo a construir los protagonistas, sino que da una textura harto interesante a los capítulos.
- El escenario: retrata con sumo acierto Ecatepec, un barrio marginal, pobre violento y peligroso (que «no es el culo del mundo, sino el grano supurante del culo del mundo»), y México («todos saben que en este país gelatinero denunciar un delito es lo mismo que tirarte un pedo: / todos lo huelen pero nadie investiga quién fue el gracioso»), así como la manera en que ambos contextos moldean a sus habitantes.
- Su humor: negro y ácido, cuando acierta lo hace a lo grande, hasta el punto de que me he reído varias veces de las ocurrencias de Lechuga.
- La reiteración: aunque es deliberada, estilísticamente está muy lograda y argumentalmente queda bien integrada en el conjunto, llega a hacerse pesado releer por enésima vez el mismo pasaje.
- El clímax: pese a que se nos anticipa desde el principio, no llegamos definitivamente a él hasta dar muchos rodeos, por lo que cuando por fin lo hacemos se siente un tanto abrupto y frustrante.












