Año de publicación: 2004
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Valoración: Recomendable
Ha tenido que llegar el putonazi de Trump y bombardear Teherán y han tenido que pasar unos cuantos años para que nos animemos a reseñar otro libro de una autora iraní. Lo hacemos con este El libro de mi destino, el cual tiene, con sus virtudes y sus defectos, todos los ingredientes para haberse convertido en un longseller.
Hablando de actualidad, y aunque sea en otro nivel, me vienen a la cabeza unas declaraciones de Silvia Abril en la gala de los premios Goya. Decía algo así como que ella hubiese preferido que el premio a mejor película fuese para Sorda porque le parecía una película más necesaria que Los domingos (además de alguna que otra chorrada sobre esta última). Sin menospreciar el valor testimonial, de denuncia o reivindicación que pueda tener una obra, creo, más bien, que los premios artísticos han de premiar el valor artístico de estas. De lo contrario, corremos el riesgo de que los premios se conviertan en otra cosa.
Cuento todo esto porque en el caso de El libro de mi destino hemos de diferenciar entre la valoración que merece su parte "testimonial, de denuncia o reivindicativa" y la que otorgamos a su parte "artística".
Por el lado de "allá", diría que se trata de una obra imprescindible pues pone sobre la mesa la situación de la mujer en Irán en la segunda mitad del siglo XX (sí, por allí ya andaban jodiendo los putosnazis de los ayatolás), a través de la vida de Masumeh y de una historia de independencia y dignidad. Sometida a diferentes violencias, ya sean físicas o no, la de Masumeh es una historia demoledora en la que la intolerancia, el miedo y la culpa ocupan un lugar fundamental.
Por el lado "artístico"·, en cambio, la valoración debemos rebajarla hasta un menos entusiasta "recomendable". Y es que aunque la novela tiene evidentes virtudes, también se ve lastrada por una serie de defectos, en mi opinión, bastante evidentes.
Entre las virtudes de El libro de mi destino, cabe citar:
- su vertiente novela de formación / iniciación. Los dos primeros tercios de la novela se centran en la Masumeh adolescente y "joven" y en cómo esta se ve afectada por una serie de condicionantes (sexuales, sociales, religiosos, políticos, etc) que determinarán su vida. En este sentido, creo que el personaje de Masumeh y la penetración psicológica de la autora en ella son lo más destacado de la novela.
- su aspecto sociológico / antropológico. Esta es una obra de ficción. Basada en hechos reales, sí, pero obra de ficción. Pero es innegable que se trata de un texto que nos permite conocer de primera mano una realidad demasiado extendida y, por desgracia, demasiado vigente. Al mismo tiempo, vuelve a poner sobre la mesa conflictos eternos (lo viejo y lo nuevo, lo individual y lo colectivo, etc)
- su ritmo, sobre todo en esos dos primeros tercios de la novela, en la que esta avanza lenta pero segura.
- personajes excesivamente planos o "estereotipados". Ya he dicho que el de Masumeh me parece un personaje magnífico, pero muchos de los secundarios de la novela más parecen "categorizaciones generales" que seres de carne y hueso. Demasiado "blanco", demasiado "negro" y poco gris.
- cierta aceleración o dispersión en el último tercio de la novela. Lo que hasta la página 300 (más o menos) sucedía y se narraba con naturalidad y coherencia se convierte en un cúmulo de casualidades que roza lo melodramático y lo inverosímil. Como si a la autora le hubiesen entrado prisas por terminar, vaya.
- Ligado a lo anterior, Saniee desaprovecha algunos temas que se apuntan en esa parte final del texto. Dos ejemplos: el exilio y el choque cultural que para los iraníes supone este.








