Un libro al día
Cada día, una nueva reseña
martes, 7 de abril de 2026
Eduardo Zamacois: El Otro
lunes, 6 de abril de 2026
Joyce Carol Oates:A media luz
Título original: Middle Age: A Romance
Traducción: Carme Camps Monfa
Año de publicación: 2001
Valoración: Recomendable
Desde la posición privilegiada del hombre del futuro, me resulta fácil mirar con cierta condescendencia los conflictos que desgarraban a los adultos al entrar en la mediana edad a finales del siglo XX. Hoy, muchas de aquellas crisis sentimentales: los adulterios, los divorcios, la devastación doméstica, la sensación de fracaso asociada a la ruptura matrimonial; parecen menos tragedias excepcionales que estaciones previsibles dentro de la vida familiar. En una sociedad como la nuestra, donde el divorcio ha dejado de ser un estigma para convertirse casi en una etapa más del recorrido conyugal, cuesta comprender del todo la intensidad moral, social e incluso metafísica que estos hechos tuvieron para generaciones anteriores. Hasta el trauma de los hijos de padres separados, otrora presentado como una herida irreparable, parece haberse normalizado al grado de perder su antiguo carácter de catástrofe.
De ese mundo de Boomers y GenXes trata A media luz: del amor y del desgaste del amor; de hombres y mujeres que se acercan no solo a la vejez, sino también a la dolorosa conciencia de que gran parte de su vida ya ha sido decidida. Joyce Carol Oates se interna en ese territorio de matrimonios erosionados, lealtades agotadas, deseos tardíos y rencores sedimentados para retratar una sociedad puritana e hipócrita, sí, pero también profundamente vulnerable. Sus personajes, aun atrapados en códigos morales asfixiantes y en una teatralidad sentimental a veces exasperante, a pesar de comportarse por momentos como simples caricaturas del autoengaño burgués, también son seres que, aferrados a los pocos restos de felicidad que todavía creen posibles, conservan de vez en cuando un destello de bondad, una lucidez fugaz, una forma menor pero genuina de compasión.
Una de las virtudes de la novela es que Oates no se limita a exhibir las miserias de ese mundo: las comprende. No absuelve a sus criaturas, pero tampoco las condena del todo. Las observa con una mezcla muy particular de ironía, distancia clínica y piedad. En sus manos, la mediana edad no aparece como una etapa de madurez serena, sino como una zona de descomposición silenciosa. Los personajes descubren que no han llegado a ser quienes imaginaron; que el amor, lejos de redimir, suele humillar; y que el paso del tiempo no necesariamente trae sabiduría, sino más bien una forma refinada de desencanto.
En ese sentido, A media luz pertenece a una tradición muy reconocible de la novela norteamericana interesada en las fracturas de la vida privada, en el tedio de la prosperidad y en la violencia sorda que habita bajo la respetabilidad de la clase media (un libro perfecto para un club de lectura de señoras). Pero Oates aporta algo más: una sensibilidad casi cruel para registrar la humillación íntima. Sus personajes no solo sufren; se observan sufrir, se justifican, se mienten, se espían a sí mismos con un narcisismo doloroso.
También hay algo profundamente revelador en la forma en que la novela muestra el matrimonio no como culminación romántica, sino como una estructura social fatigada, una institución sostenida muchas veces por la costumbre, el miedo, la conveniencia o la incapacidad de imaginar otra vida. Leída hoy, cuando muchas de esas certezas ya han sido erosionadas, la novela adquiere incluso un interés histórico: permite asomarse a un momento en que la descomposición del ideal conyugal todavía conservaba la gravedad de un derrumbe moral. Lo que en nuestro presente puede parecer un conflicto ordinario, ahí se vive como una crisis del sentido mismo de la existencia.
Sin embargo, reducir la novela a un documento sociológico sería injusto. Su fuerza está menos en lo que dice sobre el matrimonio estadounidense de una época que en la manera en que capta un malestar persistente y difícil de erradicar: el miedo a haber desperdiciado la vida, a haber amado mal, a llegar demasiado tarde a uno mismo. Pero no se preocupen, aunque no lo crean, el libro tiene un final feliz, conmovedor, dejando atrás todo rastro de cinismo. Oates es compasiva con sus criaturas.
Otras obras de Joyce Carol Oates en ULAD aquí
domingo, 5 de abril de 2026
Parinoush Saniee: El libro de mi destino
Año de publicación: 2004
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Valoración: Recomendable
Ha tenido que llegar el putonazi de Trump y bombardear Teherán y han tenido que pasar unos cuantos años para que nos animemos a reseñar otro libro de una autora iraní. Lo hacemos con este El libro de mi destino, el cual tiene, con sus virtudes y sus defectos, todos los ingredientes para haberse convertido en un longseller.
Hablando de actualidad, y aunque sea en otro nivel, me vienen a la cabeza unas declaraciones de Silvia Abril en la gala de los premios Goya. Decía algo así como que ella hubiese preferido que el premio a mejor película fuese para Sorda porque le parecía una película más necesaria que Los domingos (además de alguna que otra chorrada sobre esta última). Sin menospreciar el valor testimonial, de denuncia o reivindicación que pueda tener una obra, creo, más bien, que los premios artísticos han de premiar el valor artístico de estas. De lo contrario, corremos el riesgo de que los premios se conviertan en otra cosa.
Cuento todo esto porque en el caso de El libro de mi destino hemos de diferenciar entre la valoración que merece su parte "testimonial, de denuncia o reivindicativa" y la que otorgamos a su parte "artística".
Por el lado de "allá", diría que se trata de una obra imprescindible pues pone sobre la mesa la situación de la mujer en Irán en la segunda mitad del siglo XX (sí, por allí ya andaban jodiendo los putosnazis de los ayatolás), a través de la vida de Masumeh y de una historia de independencia y dignidad. Sometida a diferentes violencias, ya sean físicas o no, la de Masumeh es una historia demoledora en la que la intolerancia, el miedo y la culpa ocupan un lugar fundamental.
Por el lado "artístico"·, en cambio, la valoración debemos rebajarla hasta un menos entusiasta "recomendable". Y es que aunque la novela tiene evidentes virtudes, también se ve lastrada por una serie de defectos, en mi opinión, bastante evidentes.
Entre las virtudes de El libro de mi destino, cabe citar:
- su vertiente novela de formación / iniciación. Los dos primeros tercios de la novela se centran en la Masumeh adolescente y "joven" y en cómo esta se ve afectada por una serie de condicionantes (sexuales, sociales, religiosos, políticos, etc) que determinarán su vida. En este sentido, creo que el personaje de Masumeh y la penetración psicológica de la autora en ella son lo más destacado de la novela.
- su aspecto sociológico / antropológico. Esta es una obra de ficción. Basada en hechos reales, sí, pero obra de ficción. Pero es innegable que se trata de un texto que nos permite conocer de primera mano una realidad demasiado extendida y, por desgracia, demasiado vigente. Al mismo tiempo, vuelve a poner sobre la mesa conflictos eternos (lo viejo y lo nuevo, lo individual y lo colectivo, etc)
- su ritmo, sobre todo en esos dos primeros tercios de la novela, en la que esta avanza lenta pero segura.
- personajes excesivamente planos o "estereotipados". Ya he dicho que el de Masumeh me parece un personaje magnífico, pero muchos de los secundarios de la novela más parecen "categorizaciones generales" que seres de carne y hueso. Demasiado "blanco", demasiado "negro" y poco gris.
- cierta aceleración o dispersión en el último tercio de la novela. Lo que hasta la página 300 (más o menos) sucedía y se narraba con naturalidad y coherencia se convierte en un cúmulo de casualidades que roza lo melodramático y lo inverosímil. Como si a la autora le hubiesen entrado prisas por terminar, vaya.
- Ligado a lo anterior, Saniee desaprovecha algunos temas que se apuntan en esa parte final del texto. Dos ejemplos: el exilio y el choque cultural que para los iraníes supone este.
sábado, 4 de abril de 2026
Posy Simmonds: Cassandra Darke
Título original: Cassandra Darke
Año de publicación: 2018
Traducción: Regina López Muñoz
Valoración: entre recomendable y está bien
Si hay una heroína a priori improbable en cualquier tipo de narración, en este caso una novela gráfica (aunque dada la frecuente utilización por su autora, Posy Simmonds, de cajas de texto en crudo, bien podríamos hablar, en algún momento de una "novela ilustrada"), esa es , sin duda, la protagonista de esta historia, que lleva su nombre; Cassandra Darke -el apellido no me parece casual- es una septuagenaria antipática, obesa y que viste, ya que la acción se sitúa entre dos periodos navideños, un poco favorecedor atuendo invernal (*). Además de eso, reside en el muy exclusivo barrio londinense de Chelsea, y dirigiría la galería de arte de su ex-marido sino hubiera sido clausurada, a causa de un fraude con ciertas esculturas llevado a cabo por Cassandra, lo que la ha convertido, además de una convicta, en una paria social.
Una autora que, por lo demás, despliega aquí toda su destreza narrativa -un poco embarullada a veces por los frecuentes flashbacks, aunque tampoco se llega a perder el hilo- y, sobre todo, gráfica, que es mucha, tanto en lo que se refiere a la composición de las páginas -sin descartar insertos de conversaciones de WhatsApp o Telegram- como en el primor habitual que muestran sus dibujos, así como la cuidada ambientación, en este caso y sobre todo, de Londres, tanto de sus barrios más pijos como de otros más populares (por no decir degradados). Por no hablar del paisanaje, claro: en este libro, como de costumbre, Simmonds se muestra como una fina observadora del prójimo que le rodea, de su variedad y costumbre, casi una ornitóloga, más que entomóloga; no pretende atravesar a sus criaturas con un alfiler, sino observar con curiosidad y comprensión como se comportan en libertad ("libertad" entre comillas, claro, pues no deja de ser su creadora y han de avanzar por donde ella quiera). No es, en todo caso una novela ésta que permita una conclusión clara, una moraleja aleccionadora, pues si bien es cierto que la protagonista una evolución a mejor persona a lo largo de sus páginas, también hay que admitir que le iba mejor cuando era un poco
viernes, 3 de abril de 2026
SOMOS DE LETRAS
Bueno: somos de cumplir la palabra y esto sería, más o menos, un resumen de lo obtenido en la entrada de nuestro último aniversario.
Por cierto, sí, para evitar desagradables problemas con personas reales, hemos vuelto a usar la IA para ilustrar nuestra entrada. Los ilustradores sobre pedido se han puesto por las nubes.
La entrada obtuvo 29 comentarios.
De ellos, 16 (el 55%) aportaron algo que pudimos homologar como una lista de acuerdo con lo que os pedíamos.
Aquí surgió nuestro primer problema: "homologar" cualquier comentario que no se ajustaba a nuestra petición (5 autores, por orden + una elección personal + un placer culpable) suponía alterar nuestra primera opción para puntuar, que hubiese sido:
Autor más presente 5 puntos, segundo más presente, 4, y así hasta otorgar al último autor, a la elección personal y al placer culpable 1 punto por cada uno.
Eso daba un máximo de 17 puntos para una participación completa ajustada a la estructura requerida.
Pero la cosa se complicó: por diversas cuestiones, desde la incontinencia a la hora de enumerar autores hasta la mera pereza a la hora de contabilizar libros o la imposibilidad de hacerlo en bibliotecas personales desperdigadas, desordenadas, inabarcables. Así que hemos tenido que improvisar, repartir puntos de la forma más equitativa, adaptar puntuaciones, etc. Hasta el momento, más de una centena de autores nombrados, y (de momento) este es el perfil de nuestra comunidad lectora. Sr. Bezos, nuestro número de cuenta bancaria en mail separado.
Autores favoritos (puntuaciones/número de menciones):
Stefan Zweig 19/5
Gabriel García Márquez 16/6
Paul Auster 11/4
Michel Houellebecq 11/4
Stephen King 11/4
Roberto Bolaño 10/3
Charles Bukowski 10/3
Andrea Camilleri 9/4
Haruki Murakami 9/3
John Steinbeck 9/3
Y no deja de ser curioso que los comentarios hayan sido tan heterogéneos y variados que precisamente el último (el de Traveler) es el que coincide con el mayor número de autores de los diez favoritos. ¡Traveler, eres nuestro Ohio! (de momento).
jueves, 2 de abril de 2026
Carlota Gurt: Els erms
Título original: Els erms
Traducción: traducción al castellano en proceso en el momento de escribir esta reseña
Año de publicación: 2026
Valoración: recomendable
miércoles, 1 de abril de 2026
Bernhard Schlink: El regreso
Título original: Die Heimkehr
Traducción: Rosa Pilar Blanco
Año de publicación: 2007
Valoración: Está bien
Quizás, a primera vista, no les suene a ustedes el nombre del autor de este libro. Para ponerles un poco en contexto, Schlink escribió El lector que, sin duda, muchos de ustedes conocerán, bien por el libro, bien por su exitosa adaptación cinematográfica.








