Título original: Sous le soleil de Satan
Traducción: Concepción Pérez Pérez
Año de publicación: 1926
Valoración: Entre Recomendable y Está bien
Georges Bernanos es un autor bastante singular dentro del mundo literario del siglo XX. Su catolicismo no se limitaba a una simple profesión de fe, sino que se trasladaba con intensidad a su obra de ficción. No hay más que recordar alguno de sus libros más conocidos, como Diario de un cura rural o Diálogos de carmelitas pero, de forma aún más destacada en este aspecto, este Bajo el sol de Satanás, su primera novela. Bernanos no puede concebir lo religioso como algo tibio, sino como una experiencia saturada de dramatismo en la que el creyente, y más aún el clérigo, se sitúa en el centro de una confrontación que, más que entre el Bien y el Mal, es directamente entre Dios y Satán. Dos entidades, o quizá solo una con dos caras, sobre cuya interdependencia se ha escrito mucho y cuya pugna traslada el autor directamente al humano que ha abrazado la fe con la suficiente determinación.
En este caso la víctima de esas fuerzas enfrentadas es, como en alguna otra ocasión, un cura de aldea, poco más que un labriego, gris, sin especiales capacidades para la oratoria o el razonamiento, alguien mucho más capaz de sentir que de pensar, que difícilmente podremos decidir si es un santo, como terminan por identificarle los fieles, o si está poseído por el diablo, tal vez ambas cosas de forma alternativa o simultánea. El pobre padre Donissan siente el zarpazo de la tentación, pero no de una tentación terrenal, sino de la más profunda y definitiva: dejarse caer en brazos del demonio. Odia el pecado, intenta salvar almas, pero quizá en esa misma tarea siente que puede estar siendo manipulado. La lucha es feroz y sin tregua, e incluye el abandono personal absoluto y el intento de purificación mediante el castigo corporal.
Pero hay que abrir algo el foco para tener una perspectiva como lectores, que es lo que ahora nos interesa. Todo el terrible conflicto que vive en el interior de nuestro cura se presenta en diversos formatos, ya sean largos diálogos, narración de autor omniscente, extractos de cartas o escritos, o esas elipsis que Bernanos maneja admirablemente para dejar zonas oscuras o hacer trabajar al lector. Incluido también ese primer tercio dedicado a la joven Mouchette, que tiene el sello inconfundible del dramón decimonónico (Y por cierto, se podría hablar largo y tendido sobre el paralelismo entre este personaje femenino y el de Nueva historia de Mouchette que comentamos hace algún tiempo).
Tampoco nos engañemos: todo esto a lo largo de cerca de cuatrocientas páginas casi por entero dominadas por la tragedia interior del padre Donissan puede resultar algo excesivo si uno no está muy interesado en el asunto. Hay mucho Maligno, muchas dudas, la tentación, el destino, el alma atormentada, y poco desarrollo para tanta extensión, con lo cual la lectura se hace algo pesada, quisiéramos que se despachasen las escenas con algo más de ligereza, pero está visto que Bernanos no está en esa idea: todo lo contrario, quizá machacando al lector es como quiere transmitirle la profundidad del dolor que nos está presentando.
Hay desde luego varios momentos que rozan lo sublime: el refinamiento de Mouchette para desconcertar a sus oponentes y al lector mismo, las escenas brutales de Donissan intentando salvar almas y cuerpos sin estar seguro de quién le provee de la fuerza para hacerlo y, sobre todo, una larga y arrebatadora escena del cura perdido por los campos en la noche, donde se mezclan de forma soberbia la realidad y el sueño, la metáfora, la posesión y el misticismo, toda una obra de arte.
No estoy seguro de que estas virtudes literarias, que se manifiestan en varios momentos, justifiquen del todo la falta de ritmo y el protagonismo aplastante de la figura del cura, cuya tragedia interior satura por completo el relato. Quizá todo dependa del interés del lector hacia este tipo de asuntos y, por qué no, hasta dónde sea capaz de disfrutar de tanta intensidad.
Otras obras de Georges Bernanos reseñadas en ULAD: Nueva historia de Mouchette





