Título original: The Message
Traducción: Paula Zumalacárregui en castellano para Capitán Swing
Año de publicación: 2024
Valoración: entre está bien y recomendable
Cada día, una nueva reseña
Este libro está basado en una historia real. Una historia de supervivencia y adaptación a un medio hostil, el Ártico, protagonizada por una mujer que tendrá que hacer frente a unas circunstancias naturales extremas.
Estamos en 1921 y se está preparando una pequeña expedición para viajar a las islas Wrangell, al sudeste de Alaska, a fin de reclamar este territorio para la corona británica. Como apoyo a los expedicionarios, se contratan los servicios de una nativa iñupiat, Ada Blackjack, con la idea de que cocine y cosa la ropa de los cuatro hombres con los que viajará.
Ada acepta la propuesta porque necesita el dinero para tratar a su hijo enfermo y porque piensa que habrá más iñupiat en la expedición. Desgraciadamente, los nativos rehúsan partir hacia un territorio inhóspito y salvaje y Ada comprende, demasiado tarde, que no contará con ayuda para las tareas que tiene encomendadas.
En este punto, al describir los preparativos para el viaje, la escritora madrileña denuncia los excesos del colonialismo que, ya en aquella época, expulsaba a los nativos de su territorio y arruinaba el ecosistema con el que estos convivían en armonía: "Antes el asentamiento iñupiat se extendía por gran parte de Main Street, pero desde que los colonos y sus familias se establecieron en Nome, las casas vegetales fueron desplazadas a los alrededores de la mina y en su lugar se levantaron las de hierro y madera. El barro sobre el que se asentaban los wigwam fue tapado con el alquitrán, y la bandera británica ondeó delante de cada una de las casas sustituyendo a las pieles de foca".
Enseguida vamos a observar cómo las condiciones en que se desarrolla la aventura son durísimas y adivinamos que los hombres no tienen la formación adecuada para sobrevivir en un entorno tan extremo. El barco en que viajan rodea icebergs y placas de hielo y, tras una agitada travesía, los deja en el extremo del archipiélago, donde existen unas cabañas construidas en anteriores expediciones. El barco de transporte promete volver a por nuestros protagonistas cuando se retiren los hielos en la siguiente primavera. Sin embargo, ya en ese momento el propio Ártico habla, y les advierte:
"Lo escucho en las bocas de los hombres, desde sus barcos. Desde ese navío que se me aproxima. No soy la tierra jovial que dicen que soy esos que se me acercan: un verano benévolo, toneladas de madera, de oro y de carne, depósito de pieles. Yo no soy de nadie. No tengo dueño. ..Soy una tierra de cadáveres hermosos: anegada de hombres y huesos".
Nuestros exploradores, que esperan encontrar riquezas en forma de oro o pieles de animales en la isla, vivirán una batalla tenaz por la supervivencia. Según va avanzando el invierno, las horas de luz se reducen, los termómetros registran temperaturas bajo cero y la caza que, esperaban abundante en forma de osos y focas, escasea. Sólo Ada, acostumbrada a la vida en Alaska, comprenderá desde un primer momento que la misión que tienen encomendada está abocada al fracaso y será capaz de adaptarse con tenacidad al medio. La locura, el hambre, las enfermedades y la soledad acechan sin tregua a los expedicionarios.
Montse Sánchez que, según confiesa, nunca ha estado por aquellas tierras, logra transmitirnos con una prosa de gran hondura poética tanto las excepcionales cualidades de nuestra protagonista para adaptarse a un medio tan adverso como la belleza y la grandeza de la naturaleza, que se convierte en la otra protagonista de la novela.
El Ártico toma la palabra de nuevo y concluye la historia:
"Ha llegado el fin del hielo. Han vuelto a habitarme la tierra, los animales....Después de la matanza, el ballenero se aleja de la isla atiborrada la cubierta de aletas dorsales. Es un grito de hombres la cubierta, de aullidos, de tiros al aire. Entonan canciones antiguas sus lenguas, pero la mujer con cabeza de oso calla en la popa y me mira todo el cuerpo alrededor con la criatura atigrada al hombro. Su silencio es el del hielo cuando yace a la deriva y se pierde al otro lado del horizonte".
Título original: Verstörung
Traducción: Miguel Sáenz
Año de publicación: 1967
Valoración: Recomendable
Dentro de la obra narrativa de Thomas Bernhard Trastorno (1967) va en segunda posición, es decir, es su segunda novela, publicada ocho años antes de Corrección (1975), la única que conozco aparte de esta. Entre ambas publicó La calera (1970). No son datos que llamen la atención o que puedan interesar mucho al lector, ni es mi costumbre largar este muestrario de títulos y fechas, pero hay algo disonante en esta secuencia, ya verán.
Y es que Trastorno, aunque tiene una cierta unidad argumental, desde el punto vista estilístico muestra una ruptura fuera de lo común a la que no encuentro demasiada lógica. De forma que en el aspecto formal tenemos algo así como dos novelas independientes:
1. Personajes de la Austria profunda
Con un formato perfectamente convencional, Bernhard cuenta el periplo de un médico rural que, acompañado de su hijo, visita a diversos pacientes en la región austriaca de Estiria, repleta de bosques, montañas y valles profundos. El judío Bloch, la señora Ebenhöh, el industrial que vive con su hermanastra aislado del mundo, el hijo contrahecho de los guardeses del castillo, los Fochler con su molino incrustado en un barranco y con gran número de pájaros exóticos en una jaula. Es una ‘población básicamente enferma, propensa a la violencia y el desvarío, […] gentes del campo que degeneran en la brutalidad, […] un paisaje de profundos valles sin sol, pequeñas ciudades y abúlicos pueblos y mercados’. No es de extrañar que Bernhard no despertase precisamente la simpatía de buen número de compatriotas con semejantes opiniones.
Por momentos recuerda retratos inclementes de mundos rurales de otras tierras, pero aquí no se trata de personajes primitivos como los de las aldeas gallegas de Valle Inclán, o brumosos, intemporales y casi metafísicos como los de la Región de Juan Benet. No arrastran, que sepamos, traumas antiguos o extrañas taras, son individuos simplemente sometidos por ese entorno hostil y embrutecedor que los trastorna y deshumaniza generación tras generación, a la vez que les ata para siempre a esa tierra, naturaleza pura, maravillosa y aterradora al mismo tiempo.
La narración es poderosa, fluida, y diríamos perfectamente homologable, como si un artista abstracto decidiese demostrar que también sabe hacer pintura figurativa, y lo hace espléndidamente. Pero Bernhard, de repente, toma otro rumbo.
2. Saurau
El último paciente de la ronda es el príncipe Saurau, que habita con sus hermanas e hijas en el castillo que se yergue en lo alto del barranco. Necesita de un nuevo administrador para sus tierras, y Bernhard, que le concede la voz única en prácticamente todo lo que resta del libro, dedica once páginas a describir cómo un hombre se postulaba al puesto y fue finalmente rechazado, una simple entrevista de trabajo. La desproporción sugiere cierto desequilibrio en el protagonista-narrador, y promete por tanto sensaciones intensas. Saurau puede además resultar un personaje fascinante, solitario y sumido en inquietudes intelectuales, que lanza su disertación de forma fragmentada y en todas direcciones, la naturaleza del hombre, la posible traición de su hijo, la interacción con la naturaleza, el espíritu del castillo o la enfermedad moral de los pueblerinos, sus empleados, o de Austria entera.
Ese torrente incontenible, el interminable monólogo del príncipe, hace inmediatamente pensar en el Roithamer de Corrección, y por eso esta segunda parte del libro es como un puente hacia la posterior novela de Bernhard. Se diría que el autor ha descubierto repentinamente otra forma de contar las cosas, abandona el convencionalismo anterior y se lanza sin freno por el nuevo camino. De ahí que surja la duda sobre esa novela intermedia que de momento no conozco.
Pero lo cierto es que al larguísimo speech no le veo la profundidad y la coherencia que, dentro de formato tan complejo, mostraba en Corrección. La perorata del príncipe es una sucesión de comentarios muy breves y con escasas conexiones, que bien podría ser simplemente el discurso de un demente, con poco que aportar al resto de la narración. Lo cual demuestra que el descubrimiento de una herramienta narrativa, por valiosa que pueda ser, no garantiza por sí misma un resultado brillante, algo que solo se consigue cuando se carga con el material y en la forma adecuados. Con todo, el libro no deja de ser estimable, con ese punto extraño que resulta atrayente siempre que estemos prevenidos: la lectura de Bernhard es estimulante, pero (afortunadamente) nunca sale gratis.
Año de publicación: 2025
Valoración: Está muy bien
Una vez más, el viaje. Y una vez más, el caminar. Caminar en la línea de un Walter Benjamin o de un Robert Walser (cargados, eso sí, de teléfono móvil para fotografiar y tomar notas) por una ciudad a la que se retorna, teóricamente por unos días pero finalmente, y debido al COVID-19, por algo más de un año.
El caminante esta vez se llama Pedro Plaza Salvati y la ciudad a la que regresa es una Caracas pandémica, distópica, tormentosa y opresiva, aunque también pueda llegar a ser, por momentos, surrealista y entrañable.
El resultado de todo esto es la crónica de meses de observación y escritura, de un regreso inesperado, de los paseos o vagabundeos por la "nueva ciudad" que es la ciudad, al tiempo que el autor la (re)descubre, se redescubre y revive el pasado. Crónica, sí, aunque el autor se sirva de herramientas propias del cuento, de la novela o del ensayo y aunque, de hecho, los textos puedan funcionar como piezas separadas y ser leídos de diversas formas por el lector.
Es Plaza Salvati un caminante que encuentra más que busca, que observa, registra y continua caminando, y de ahí que los citados (re)descubrimientos se realicen a través de las cosas más pequeñas, cosas tan nimias como unos papeles arrojados a la basura, los libros con la firma de su anterior propietario, unos paseos por el parque, la vuelta al solar de la casa de sus abuelos, etc.
Son esa mirada y esos puntos en los que el autor fija la atención los que hacen de La vida interrumpida una joya de lo pequeño. Porque a veces no es necesario poner el foco en los grandes temas o en los grandes acontecimientos históricos, sino que es lo aparentemente trivial lo que explica el mundo y sus cambios. Así, a través de esas imágenes o de esos sucesos, Plaza Salvati traza una crónica de la Caracas que fue, de la Caracas que es y de su propio pasado y presente.
Ya puestos a elegir entre las 8 crónicas (+3 introducciones / epílogos), me gustaría citar algunas de ellas:
Año de publicación: 2025
Valoración: bastante bien
Hace no mucho, supimos o al menos este vuestro servidor, gracias a la reseña que el amigo Raúl Gay tuvo a bien enviarnos, que el último libro de Isaac Rosa, Las buenas noches, trata del insomnio galopante que al parecer, aflige a buena parte de la sociedad española actual. Lo mismo, supongo, que en otras partes del mundo occidental, pues tal era ya el trasfondo de la novela distópica de Karen Russell Donantes de sueños). Y no es que nos hayamos vuelto locos consumiendo café sin parar, sea "de especialidad" o de marca blanca, sino que las preocupaciones, el estrés, el ritmo que nos exige la vida urbana contemporánea (¿quién dijo capitalismo? No, hombre no, eso no tiene nada que ver) o incluso el influjo maligno de las pantallas a las que estamos enganchados/as (un consejo: intentad usar el móvil o el ordenador lo menos posible... salvo para leer este blog, claro) tiene la consecuencia de que mucha gente no es capaz de entablar el sueño ni leyendo algún tochaco de... (poned aquí al autor o autora al quien le tengáis más tirria).
Por lo que ser refiere al apartado gráfico, esta ilustradora utiliza, como en obras anteriores, una hábil combinación de la fototransferencia y dibujo tradicional, si bien es cierto que tendiendo, más que al naturalismo, hacia un cierto feísmo que podríamos calificar casi de expresionista, pese a que los personajes , en general, mantienen actitudes poco activas e incluso átonas, propias de quien trata de conciliar el sueño o está agotado por no conseguirlo. La composición de las viñetas, los encuadres y puntos de vista de las mismas y la estructura narrativa muestran, por otra parte, gran variedad y complejidad -gran detalle el de usar los formatos alargados propios de los teléfonos móviles, por ejemplo-, sin abrumar, no obstante a quien se decida a disfrutar de esta novela gráfica. Al contrario, cuando se llega a las últimas páginas y al final, no dirá si feliz o no, pero sí que satisfactorio, en cierto modo, de estas historias cruzadas, uno se da cuenta de que le ha sabido a poco, y que ha leído el libro con expectación creciente, pese a que lo que se nos cuenta en él sea, en cierto modo, la antítesis de un thriller, aunque sí denote un cierto suspense...
También de esta autora (+ entrevista): Todo bajo el sol