Idioma original: español
Año de publicación: 2025
Valoración: lascivo (o sea, imprescindible para interesados y muy recomendable para el público general)
Un escándalo que más de quinientas páginas se lean con tal voracidad, con tal sentido del suspense, como si su autor nos estuviera enredando en una de esas obras, como si fuera uno de esos autores que ha traducido, o valorado para su publicación.
Porque este colosal texto funciona en muchos niveles, y ni en uno solo se le puede poner pero alguno. Un estilo directo, ameno y cercano, correspondiente a quien ha leído y leído y leído (en algún momento Murillo declara que está encantado de haberse ganado la vida, básicamente, leyendo), de todo género y clase, y asimilado cuáles son los resortes que tiran del lector, que empujan a seguir adelante, casi de manera imperiosa. Sin alardes de cualidades: tesón, trabajo, insistencia, tozudez, claro, por qué no. Detrás de eso, una actitud clara y frontal a favor de la cultura escrita, las quejas de Murillo sobre las deprimentes estadísticas de lectura en España frente a la de otros países europeos son frecuentes y razonadas, desde una actitud socialmente militante sin la más mínima ambigüedad. Luego, el torrente de información de primera mano, por supuesto con un un enfoque subjetivo - esto es una autobiografía centrada en una extensa, desacomplejada y no siempre rutilante carrera profesional - pero quedando bien claro que el índice de veracidad, a pesar de las advertencias de Murillo sobre su edad, su memoria, sobre el tiempo transcurrido, es altísimo y cercano al cien por cien. De lo cual surge el aspecto polémico, que es la baza absoluta e irresistible del libro, el gancho que ya lo decanta hacia lo imprescindible, en especial para los que, aún siendo más bien profanos, estamos algo familiarizados con los curiosos (des)equilibrios de fuerzas del mundo editorial en español, en particular el de la época a partir de los últimos coletazos del franquismo hasta épocas muy recientes (ya retirado, la última aventura de Murillo se produjo hace menos de una década) en que se encadena crisis tras crisis.
Eso, que equipara esta lectura a una suerte de novela de suspense empresarial, puede en algún momento incluso arredrar. Murillo se muestra enormemente agradecido con prácticamente todos los que han compartido momentos de su carrera, desde otros traductores, por supuesto a escritores, y a personal de todo tipo de todas las editoriales para las que ha trabajado (todas las importantes), pero, por capilaridad, también ajusta cuentas, de una manera discreta y elegante, pero percusiva, irónica, dejando piedras en el camino, sin necesidad de ser procaz o incisivo, a pesar de lo cual, perdonad que evite dar detalles, insisto en el magistralmente administrado sentido del suspense, sus suspicacias respecto a ciertos personajes, algunos muy destacados, a veces se apoderan del caudal informativo, y una sutil acritud toma las riendas. De forma muy atractiva, narrativamente hablando, nos vamos enterando acerca de personalismos que chapotean en el narcisismo, de los típicos perversos escenarios en un mundo donde las empresas luchan por la supervivencia, un mundo donde entre bueyes sí hay cornadas, también de los curiosos sistemas de funcionamiento económico del negocio editorial, del desprecio absoluto hacia el lector que está detrás de los premios literarios, de tantas cosas que, de no ser por el hecho de que, una vez empezado el libro literalmente no puede soltarse, quizás han de ser digeridas de un modo más lento.

.jpg)




