jueves, 7 de mayo de 2026

Zerocalcare: Será todo para mí

Idioma originalitaliano
Título originalQuando muori resta a me
Año de publicación2024
TraducciónCarlos Mayor
Valoraciónrecomendable

Por lo general no soy adepto a las novelas autobiográficas, y por suerte la religión de la autoficción de hace unos años ha decaído. Además, ya había visto la serie de Netflix Cortar por la línea de puntos; apenas logré terminarla a causa de la monotonía que me generaba escuchar los monólogos del protagonista (que no eran malos ni mucho menos, pero es que no para nunca de hablar ni deja que contemplemos la animación). Así que no las tenía todas conmigo cuando me prestaron este libro.

Es una historia acerca de la relación distante entre padre (representado como un ganso demasiado parecido al papá de Po de Kung Fu Panda (creo que es a propósito, porque varias veces le dicen Ping Ping)) y el hijo, que es Zerocalcare. En la primera página se explicita que todas las experiencias han sido vividas: esto, por supuesto, hay que tomarlo con pinzas; además de cierta dosis de fantasía, otras situaciones aparecen distorsionadas por el recuerdo del protagonista de cuando era un niño. De todas maneras, todo lo que se describe es perfectamente verosímil con el tono.

Sigo: la trama inicia con un viaje hacia una casa en las montañas que posee el padre. Ya en las primeras páginas se establece que no saben qué decirse y que sus puntos en común (o más bien, puntos que el padre busca desesperadamente establecer) se resumen en la música de la radio, el fútbol o las insinuaciones de que el hijo por fin haya sentado cabeza, todo esto trufado de insultos cariñosos y golpes bajos constantes, como la mayoría de las relaciones en donde ninguno sabe cómo abrirse. Además, la división de los tres actos clásicos facilita que en el primero y el segundo se intercalen flashbacks de varias décadas atrás sobre cómo un grupo de chicos (entre ellos el bisabuelo de Zerocalcare) construyó el campanario del pueblito y atravesó la Primera Guerra Mundial, y sirve como justificación para anudar los misterios (aunque, a partir de ahí, no se desarrolla más).

El trazo de Zerocalcare transita mayormente entre pocos trazos que dan una sensación de dinamismo a las caras y gestos de los personajes, pero que sabe ser detallista al extremo cuando el panel lo requiere. Que algunos de los personajes sean antropomorfizados no le resta dramatismo a la historia, sino que los potencia, porque hay gestos de compasión o dolor que en rasgos humanos pueden dar lugar a ambigüedad, pero en este caso es nítido el sentimiento ilustrado. Además, las partes de fantasía están reguladas y en ningún momento desbocan al texto (de hecho, más que contrapunto cómico, y eso que hasta la mitad del libro me venía riendo en cada página, asientan el terror de la soledad y, en cierta escena, del miedo más puro, ese que es infantil y que nos recorre toda la vida). Para muestra:


Mi problema con la trama es que, a partir del tercer acto, casi todas las revelaciones y cierres de tramas se dan de una forma casi insulsa. Por ejemplo, descubrir por qué el padre conoce a una vieja en el pueblo con un parche en el ojo no es un gran impacto (quizás el padre ya tiene un recorrido como personaje en otras historias y yo me esté perdiendo de ese matiz, pero entonces cuál sería el punto de hacer una novela sobre tu relación con él), o bien sacar a la luz por qué el padre se comportó de cierta manera en una noche muy lejana en los recuerdos del hijo no termina por impactar en la historia. Si bien el mensaje de que hay conversaciones que nunca se van a tener, y esto lamentablemente pasa seguido en la vida real, es adecuado como cierre, me deja la sensación de que Zerocalcare ha utilizado una anécdota como excusa para exponer cierta dinámica familiar y no ha querido profundizar del todo por respeto a su progenitor. En todo caso se expone él, aunque esta vez sus arranques, al contrario de la serie, son más comedidos, reconociendo sus cuarenta años y tratando de tomar una decisión por una vez en su vida, así que el personaje no resulta cargante para nada, y sus salidas sarcásticas son muy imaginativas (más allá de que no creo necesario llenar cada diálogo con obscenidades).

Dicen que es la novela gráfica más madura del autor. Si hago una comparación (e injusta, porque son dos medios distintos) entre la serie y esta obra, resulta evidente que maneja mejor los recursos y tiempos para contar lo que quiere, y que incluso en un par de paneles logra trasmitir la tristeza y el odio de varias generaciones y la desolación infantil de una noche sin estrellas, pero eso no la salva de tener un tercer acto flojo, como apurándose para entregar otra historia más donde se analiza para expulsar esa complacencia y autocompasión. Y en eso no se puede repetir el truco tantas veces.



miércoles, 6 de mayo de 2026

Johann Wolfgang von Goethe: Las afinidades electivas

Idioma original: alemán

Título original: Die Wahlverwandtschaften

Traducción: José María Valverde

Año de publicación: 1809

Valoración: Entre Recomendable y Está bien


Como es sabido, Goethe colaboró decisivamente en el nacimiento del movimiento romántico Sturm und Drang, y aportó a esta corriente literaria obras fundamentales como Las desventuras del joven Werther. Ciertamente, más adelante iría tomando caminos algo diferentes, pero si hiciésemos abstracción del intervalo de los más de treinta años transcurridos, se podría pensar que con Las afinidades electivas el gran autor alemán quiso someter a prueba al romanticismo con un test de estrés definitivo. 

De manera que, como si se tratase de un reality televisivo, coloca a una admirable pareja disfrutando de su castillo y sus tierras, y les introduce dos visitantes: el capitán, viejo amigo del marido, y una jovencita algo ensimismada que está bajo la protección de la esposa. Para qué queremos más, solo hay que esperar que salte la chispa por algún lado, o por varios a la vez. La vida del acomodado matrimonio va haciendo hueco a sus nuevos invitados, y las cosas se van moviendo, al principio de forma casi imperceptible, para ir cogiendo velocidad poco a poco, igual que en la naturaleza, explica Goethe por boca de sus personajes, los seres, incluso los objetos inanimados, muestran tendencia a unirse o repelerse con otros en función de fuerzas observables aunque no conocidas.

Estamos ante una especie de novela de tesis en torno al amor, y Goethe explora las distintas actitudes de sus personajes, la templanza de unos frente a la inmadurez y la emotividad desbocada de otros, el sturm y el drang se manifiestan con fuerza frente a la prudencia que podríamos definir como burguesa. Son perspectivas completamente diferentes ante las que el autor no toma partido pero, conscientemente o no, los personajes transmiten sensaciones dispares que llegan al lector: el arrebato amoroso que en su momento se puso en valor ahora se ve cómo desemboca en el capricho y la volubilidad que poco falta para que deriven en la pérdida de dignidad y el ridículo. 

La reflexión resulta interesante y bien desarrollada una vez que concluimos la lectura, pero ¿qué ocurre mientras pasamos las páginas? Pues que se suceden las parrafadas, largas explicaciones en un lenguaje con frecuencia afectado, y en definitiva un desarrollo lento y poco atractivo que transmite cierto aburrimiento hasta una parte final confusa y algo atropellada, en la que Goethe parece haber querido recuperar el tono de la tragedia romántica de años atrás. Me atrevería a decir que, desde el punto de vista narrativo, la obra tiene algunas deficiencias serias, como la aparición de personajes ajenos a la trama, que son unos cuantos y no aportan casi nada, y los varios estancamientos en torno al paisaje y pequeñas anécdotas poco relevantes.

El ritmo es irregular y le falta quizá precisión y vigor, que solo aparecen en ocasiones puntuales, lo cual puede ser hasta cierto punto fruto de la época, pero a nivel lector creo que todo esto pesa bastante hasta que uno es capaz de verlo con una cierta perspectiva. Otra cosa es que según los entendidos (hay un largo prólogo en el que se extienden sobre estos pormenores) la obra contiene buen número de guiños y mensajes semiocultos, incluidas alusiones oblicuas a los rosacruces y ciertos elementos esotéricos, que tal vez añaden interpretaciones quizá más ricas y de mayor interés para quien sea capaz de detectarlas. Por mi parte, entusiasta lector del Werther en mis años juveniles, como creo que corresponde, y del Fausto algo más adelante, me quedaré con estas dos obras geniales y dejaré Las afinidades electivas como una más en la colección, de la que no dejo de extraer algunas cosas interesantes, pero que queda  lejos de aquellas experiencias anteriores.

Otras obras de Goethe reseñadas en ULADFaustoLas desventuras del joven Werther

martes, 5 de mayo de 2026

Metaentrada: Mea culpa

Sobre la representación de género en nuestras reseñas en ULAD

Introducción

En un post reciente, en una reseña firmada a mi nombre, una seguidora (el comentario era anónimo, pero dejaba claro que provenía de una mujer) nos hizo una observación que no me pasó desapercibida. Señalaba que en ULAD tenemos un claro sesgo hacia la reseña de autores hombres.

Lo primero que quiero decir es que, al menos de mi parte, si esto es cierto, no ha sido algo premeditado. Por supuesto, eso no constituye ni excusa ni justificación. La ignorancia de un problema no hace que este desaparezca. Sin embargo, y aquí entra el mea culpa, sin señalamientos como este, sin autocrítica, los problemas simplemente no se resuelven.

También es cierto que el equipo de ULAD está compuesto, en su gran mayoría, por hombres (aunque contamos con una colaboradora, cuya participación reciente ha sido limitada por cuestiones de agenda), con una edad media de cuarenta y tantos años. Desde ese punto de partida, cualquier crítica a nuestro trabajo no solo es válida, sino necesaria. Esto no va de enredarse en discusiones estériles ni ejercicios de retórica; va de tomarse en serio las preguntas incómodas.

A partir de ese comentario, decidí revisar nuestros propios datos. Analicé cerca de 600 reseñas (perdonen que no haya ido más atrás, pero tenemos reseñas acumuladas a lo largo de más de 15 años de vida del blog) y comparé la proporción de autores reseñados con la del mercado editorial en general. Lo que sigue no pretende ser un estudio exhaustivo, pero sí un primer intento, honesto y fundamentado, de entender qué está pasando.

Metodología

Se analizaron un total de 595 reseñas publicadas en ULAD. Para cada una de ellas se identificó el sexo del autor o autora reseñada, clasificando los casos en dos categorías: hombre y mujer (en el blog se han reseñado también autores no binarios, lo cual será tema de un futuro post).

La distribución observada fue la siguiente:

Autores hombres: 340

Autoras mujeres: 255

Esto corresponde a una proporción de:

57.1 % hombres 𝑣𝑠 42.9 % mujeres

Para evaluar si esta distribución refleja un sesgo propio del blog o es consistente con el sistema editorial, se compararon estos datos con referencias externas:

1. Producción editorial en España (ISBN, datos recientes).

2. Creación literaria en español.

3. Circuito de traducciones al español.

Se realizaron pruebas estadísticas (test binomial) para evaluar si las diferencias entre la proporción observada y las proporciones de referencia eran significativas (p<0.05). Asimismo, se estimó un intervalo de confianza del 95% para la proporción observada.

Resultados

La proporción de autores hombres en ULAD fue de 57.1%, con un intervalo de confianza del 95% de aproximadamente (53.1%, 61.1%).

Al comparar estos resultados con distintos escenarios:

  1. Frente a una distribución paritaria (50/50), la diferencia es significativa (p  = 0.001).
  2. Frente al mercado editorial general en España (~60% hombres), la diferencia no es significativa (p  = 0.143).
  3. Frente a la creación literaria en español (~62% hombres), la diferencia es ligeramente significativa (p = 0.016).
  4. Frente al circuito de traducciones (~65–70% hombres), la diferencia es claramente significativa (p < 0.0001).

ULAD, en efecto, reseña una proporción significativamente más grande de hombres que de mujeres. Sin embargo, reseña menos hombres (una proporción menor de hombres) que el promedio del sistema editorial, especialmente en comparación con el ámbito de las traducciones.

Discusión

Aquí viene la parte incómoda, y la importante.

El análisis sugiere que no estamos amplificando el sesgo del mercado editorial. De hecho, en cierto sentido, estamos tirando en la dirección opuesta: reseñamos proporcionalmente más mujeres que lo que el sistema produce.

Y sin embargo, esto no es tranquilizador. Al contrario.

Porque si el problema no está (o no está principalmente) en nuestras decisiones individuales, entonces está en algo más profundo: en el sistema editorial mismo. En qué se publica, qué circula, qué se traduce, qué se promociona y, en última instancia, qué llega a nuestras manos como lectores.

Eso, me parece, es más grave.

Sería cómodo concluir aquí: “no es culpa nuestra”. Pero esa no es una conclusión suficiente, ni mucho menos satisfactoria. El hecho de que el sesgo sea sistémico no nos exime de responsabilidad; más bien nos coloca en una posición desde la cual podemos decidir qué hacer.

Porque aunque no controlemos el mercado editorial, sí controlamos (al menos en parte) nuestras lecturas, nuestras elecciones y, por tanto, nuestras reseñas.

Conclusión (y toma de postura)

Este análisis no pretende cerrar la discusión, sino abrirla.

Los datos sugieren que ULAD no presenta un sesgo de género mayor que el del sistema editorial en el que se inserta. Incluso podría decirse que lo corrige ligeramente. Pero eso no basta.

Por mi parte (y hablo aquí a título personal) creo que hay margen, y también responsabilidad, para hacer algo más.

Desde mi pequeña trinchera, puedo:

1. Leer y reseñar a más autoras.

2. Dar visibilidad a escritoras emergentes o independientes.

3. Cuestionar mis propios hábitos de lectura.

4. Y, sobre todo, ampliar las voces que forman parte del proyecto.

En ese sentido, me parece la oportunidad ideal para hacer un llamado abierto:

Si eres lectora y te interesa colaborar con ULAD, puedes empezar enviando tus reseñas a:

colaboraciones.unlibroaldia@gmail.com

Y, si hay afinidad y consenso, por qué no, sumarte como parte del equipo.

Nada nos alegraría más que contar con una mayor diversidad de voces en nuestras reseñas, voces que nos ayuden a ver lo que ahora no vemos, a detectar nuestros puntos ciegos y, en última instancia, a hacer un mejor trabajo.

Referencias
  1. Ministerio de Cultura y Deporte (España). Estadística de la edición española de libros con ISBN
  2. Agencia del ISBN
  3. Instituto Autor
  4. Federación de Gremios de Editores de España
  5. UNESCO – Global book statistics
  6. PEN International – Gender in literature reports

lunes, 4 de mayo de 2026

Begoña Gómez Urzaiz: Las abandonadoras


Idioma original:
español

Año de publicación: 2022

Valoración: muy recomendable

Confieso haber renunciado de forma algo ostensible a participar en la ya algo lejana semana dedicada a las Madres de libro. Diría, incluso, haber hecho algo análogo al troleo cuando publiqué, de forma posterior y hace más de un año, mi algo escéptica reseña de cierto libro de Rachel Cusk

Hay que tener cuidado a la hora de definirse. 

Qué sería más impopular que desmarcarse de forma patente de un colectivo como ése, colectivo, curioso, al que la emergente ideología ultra no sabe dónde ubicar: ¿defendemos a las mujeres que son madres con algún argumento rancio y lacrimoso, o ejecutando una pirueta imposible, lo hacemos desde un feminismo frío y calculador que sitúa a la mujer individuo por delante de ese rol reproductivo que la naturaleza le ha designado?

Todo esto daría para una intrincada, prolongada y seguramente estéril discusión que acabaría con la clásica disyuntiva. No estamos para eso.

De Begoña Gómez Urzaiz hay que leerlo todo: supongo que me perdonará que le otorgue el apelativo de culo inquieto, pero no veo otra manera de definir su compromiso por tomar referencias clásicas y combinarlas con lo más nuevo, sus guiños pop o incluso levemente indies frente a una visión urbana y algo middle-class que puede exaltar a los muy pusilánimes, pero sin dejar de lado perspectivas más radicales, aunque sea meramente por ese efecto de capilaridad derivado de un eclecticismo y una amplitud de miras, cosa que parece tan fácil de describir como difícil de ejercer en este mundo de algoritmos y motores de búsqueda que te planta ante las narices aquello que te cuadra y reconforta. 

Aquí, la periodista catalana nos ofrece una serie de artículos, la mayoría sobre celebridades de distintos campos culturales, mujeres que tomaron decisiones difíciles - de esas que te ponen a los pies de los caballos -en relación con su maternidad. El título ya desvela algo sobre aquello a que nos enfrentamos. Habla de Maria Montessori, de Mercè Rodoreda, de Muriel Spark o de Joni Mitchell. También de personajes literarios que han protagonizado circunstancias similares en obras de ficción. Siempre ante el escándalo de sociedades que definen roles y no aceptan salidas de esos roles, sea cuál sea su justificación, sea vivir vidas poco convencionales o sacrificarse por otra finalidad, por su talento, por su profesión. Gómez Urzaiz intercala en esos artículos alguna experiencia personal, alguna reflexión, en una confesión de cómo afronta una mujer joven la conciliación de su profesión y ese esquema preconcebido que le depara la sociedad, ese colectivo monolítico tan presto a juzgar y evaluar. Lo hace con un estilo fresco, rico, culto y desinhibido, lo hace con una actitud abierta, personal y constructiva, igual que aborda las situaciones de los personajes de sus artículos, sin perderse en juicios de valor, sin escatimar información, sin dejar de ser en ningún momento la escritora traviesa y perspicaz que es.

Gómez Urzaiz coordinó un libro que reseñamos aquí

domingo, 3 de mayo de 2026

VV.AA.: Arca

Idioma original: Inglés
Título original: Arca
Traducción: Lorenzo F. Díaz
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable

Arca no es un cómic que tenga un guion o apartado gráfico particularmente novedosos. Sin embargo, narra su historia con innegable solvencia.

Su premisa recuerda sobremanera a otras obras (por ejemplo, las películas La isla, de 2005, o Snowpiercer, de 2013) en las que una civilización futurista, estanca y jerarquizada, entra en crisis porque uno de sus integrantes menos favorecidos empieza a cuestionarse las cosas. 

En el caso de Arca, es la avispada Perséfone quien se empieza a hacer preguntas incómodas. ¿Por qué hay tanta desigualdad en las condiciones de vida de los tripulantes del cohete que da nombre al cómic? ¿Por qué, una vez cumplen la mayoría de edad, los colonos (grupo al que pertenece la protagonista, dedicado al servicio de otro grupo cuyos integrantes se conocen como ciudadanos) ya no pueden ver a sus antiguos amigos y mentores? ¿Por qué parece que la nave espacial nunca alcanza el planeta habitable más cercano? Todas estas dudas provocarán que los colonos entren en tensión con los ayudantes y los ciudadanos, y culminarán en un revolución que pretende revocar el statu quo.

El guion de Arca, a cargo de Van Jensen, funciona correctamente. Si bien no narra, como ya he dicho antes, una historia extremadamente original, sí que dota a ésta de los suficientes elementos diferenciales para que adquiera personalidad propia. 

Asimismo, el guion de Jensen tiene dos méritos más: manejar un elenco nada desdeñable de personajes y entregar un par de giros que, aunque no son totalmente imprevisibles, tampoco pecan de obvios. 

Por su parte, el apartado gráfico de Arca se lo debemos a Jesse Lonergan, cuyo dibujo destaca por los trazos anchos y ágiles, mientras que su uso color se decanta por gamas cromáticas algo apagadas y realistas la mayor parte del tiempo, salvo cuando quiere enfatizar a ciertos personajes (como Denton o Bud) o situaciones.

También quiero señalar que los diseños de personajes de Lonergan están muy conseguidos. Y es que el numeroso elenco se diferencia adecuadamente gracias a sus rostros y siluetas, cosa que tiene un mérito especial teniendo en cuenta que todos los colonos visten iguales. En cambio, los escenarios me parecen algo más insípidos, aunque entiendo que la ambientación de este cómic así lo demanda.

Llegados a este punto, y si fuera muy quisquilloso, podría reprocharle a Arca que algunos de sus personajes me han parecido un tanto desaprovechados (Faraon X y Black, por ejemplo), que no todas sus subtramas llegan a cuajar (como la que insinúa una alianza entre Luella y Jacob), que el clímax se antoja demasiado abrupto y fácil (me han faltado más conflictos de intereses y traiciones entre colonos) o que, en ocasiones aisladas, la narrativa visual y textual no acaba de fluir del todo (tan aisladas que sólo se me ocurre la de la página 76). 

Sea como fuere, estos pequeños defectos (que quizá ni siquiera se pueden considerar tal cosa, porque apenas empañan al conjunto) no impiden que Arca sea una lectura sumamente entretenida, con un guion un apartado gráfico de lo más solventes. Si os gustan obras como La isla o Snowpiercer, debéis darle una oportunidad al cómic pergreñado por Jensen y Lonergan, porque estoy seguro de que os gustará tanto como a mí.
  

sábado, 2 de mayo de 2026

Donald E. Westlake: El despido

Idioma original: Inglés 
Título original: The ax
Año de publicación: 1997
Traducción: Ce Santiago
Valoración: Muy recomendable

Pasada la euforia proletaria del 1 de mayo (gracias, Juan, por la reseña de ayer, tan necesaria para nuestra salud mental e intestinal), seguimos hablando de libros que de una u otra forma se enmarcan en el mundo laboral. Ya sabéis, lo del tonto y la linde... ¡Al lío!

Una vez más, la potencia de un buen comienzo: "Nunca he matado a nadie, asesinado a otra persona, liquidado a otro ser humano". Y, claro, uno ha de seguir leyendo porque sabe que ese narrador pretende matar a alguien y, coño, ya que estamos, uno quiere saber los motivos, si tiene éxito o no, etc.

Pero también hemos de hablar de la potencia de una buena premisa. Porque, ¿qué hacer cuando el suelo bajo nuestros pies se derrumba? Eso es lo que le ocurre a Burke Devore, que toda su vida de tipo de clase media con mujer y dos hijos comienza a desmoronarse en el momento en el que se queda sin trabajo. Y pasa el tiempo y el trabajo no llega, las obligaciones se acumulan y la locura se adueña de la mente de Burke, hasta el punto de publicar un anuncio falso en una revista especializada, recibir los currículum de muchas personas paradas y decidir matar a las que considera más capacitadas para quitarle un puesto aún no vacante. Porque, ya que estamos, también decide matar al que ostenta el puesto.

Así, alguien puede leer esta novela, simplemente, como una novela negra (¿qué pasará con sus planes?) y la disfrutaría, sin duda. Pero El despido va mucho más allá ya que nos habla del individualismo feroz, de la picadora de carne que es el capitalismo, de las consecuencias que sobre la vida de las personas tienen decisiones tomadas por criterios mercantilistas, de las filias y las fobias de la clase media (aspiracional o no).

Esa combinación de "ligereza" y profundidad del libro es uno de sus puntos fuertes, pero no el único. También hay que citar lo que tiene de estudio psicológico del personaje (y sus vaivenes entre un distanciamiento irónico respecto de sus actos, la culpa y la autojustificación), el humor negro que se gasta el amigo Westlake o el vertiginoso ritmo que tiene la narración. De hecho, la novela ha sido adaptada un par de veces al cine: una por Costa Gavras en Arcadia y otra por Park Chan Wok en No other choice. No he visto la segunda (aunque muero de ganas por ver cómo ha resuelto el surcoreano un par de escenas), pero me da la impresión de que una y otra podrían ser complementarias y hablar a la perfección de esa doble vertiente, "crítica" y "divertida", que tiene El despido.

Un último apunte. Burke Devore es un tipo despreciable pero uno se siente hasta cierto punto identificado con él, quizá porque uno ve que el mundo de Burke es nuestro mundo. No sé si eso me gusta o me da miedo. Igual las dos cosas a la vez. Puede ser.

viernes, 1 de mayo de 2026

Mats & Enzo: Cómo hacer caca en el trabajo

Idioma original: francés

Título original: Commant chier au bureau

Año de publicación: 2009

Traducción: Víktor Dell

Valoración: tan increíblemente útil y estimable que no me atrevo a valorarlo

Hoy, primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores (y trabajadoras, claro), sin duda vosotros/as, queridas/os lectores de este blog, os habéis levantado antes de lo habitual, en vez de remolonear en la cama hasta que toque bajar a por churros para el desayuno, para preparar vuestras pancartas y banderas rojas, antes de salir a la calle a manifestar vuestro orgullo proletario y luchar por vuestros derechos laborales sin retroceder ni desfallecer en el empeño. Vale, todo eso está muy bien, pero... ¿realmente sirve para mejorar las condiciones de la clase trabajadora en estos inclementes tiempos de galopante ultracapitalismo, ultraliberalismo y ultraderech.... ultrabuenismo woke, culpable de todos los males de nuestra sociedad? ¿No será más práctico, se me ocurre, tratar de ganar las pequeñas batallas, la guerra de guerrillas que desde tiempos inmemoriales libramos los asalariados/as frente a los patronos, los empleados/as frente a los jefes, los parias de la Tierra frente a quienes tienen la sartén por el mango?

¿Y qué otra cosa puede ser más beneficiosa para la salud de los y las trabajadoras, a la par que satisfactoria para su espíritu reivindicativo e incluso autoestima personal que poder llevar a cabo con tranquilidad ciertas funciones corporales cuando la naturaleza reclama lo que es suyo (y que, además, te estén pagando por ello, que no me negaréis  que tiene su punto)? Sí, amigos y amigas, no nos avergoncemos, ya que en este nuestro mundo, hasta el ser más excelso defeca... Ahora, bien, en un entorno laboral, ya sea un taller mecánico, las oficinas de una multinacional o una impoluta tienda Apple, esta necesidad biológica se puede convertir en un tema espinoso que, mal gestionado, puede arruinar la convivencia en el grupo, la vida social de la persona afectada y, más aún, sus posibilidades de progreso dentro de la empresa. En algunos casos extremos, las consecuencias de un apretón repentino pueden llevar a la renuncia del puesto de trabajo o incluso el despido.

Para evitar estas penosas derivaciones de un proceso natural, los autores de este libro -no firman con sus nombres reales para evitar ser estigmatizados en sus propios entornos laborales-, con la ayuda del experto Tom Hayatt -creador del célebre truco mnemotécnico HMLO2S: Huellas, Movimiento, Luz, Olor, Sonido, Sombra-, han escrito este magnífico libro, que, en cierto modo, podemos considerar "de autoayuda", aunque en mi opinión, va mucho más allá: se trata de una guía para evitar las trampas que la incomprensión y la maledicencia ponen a quien tan sólo trata de aliviar una necesidad básica e inocente, pero también sus enseñanzas pueden extrapolarse a cualquier ámbito de la vida en sociedad; de la misma forma que hay que evitar los peligros inherentes a una situación incómoda en los aseos de la empresa, podemos aplicar los mismos métodos para sortear los derivados de una cena navideña con la familia política, una discusión con cuñados de barra de bar o el embarazoso silencio cuando subes en el ascensor con algún vecino antipático.

El libro está estructurado en tres partes diferenciadas -antes durante y después de la necesidad de ir al servicio-, con un montón de problemas que pueden surgir en cada situación y las posibles soluciones, valoradas además, en realismo y facilidad, por medio de un sistema similar a las estrellas de Goodreads, pero con escobillas de váter. Además, cada problema viene ilustrado con unas prácticas infografías para facilitar su comprensión. Así, sabremos qué hacer en situaciones peliagudas como que una gastroenteritis nos obligue a acudir al servicio varias veces al día -con el consiguiente peligro de recochineo por parte de nuestros compañeros/as de trabajo e incluso de recibir algún apodo hiriente- o que cuando vayamos nos pueda ver la persona de la que estamos enamorados/as. aprenderemos a reaccionar si,  una vez en el "obrador", nos encontramos con los problemas (más frecuentes de los que debería ser) como que se haya acabado el papel higiénico, la cisterna no funcione o el cierre de la puerta de la cabina esté rota... Por último, aprenderemos a comportarnos con dignidad también si al salir del aseo nos encontramos de cara con el jefe, o la mezcla de nuestros efluvios naturales y el ambientador ha dejado en los baños un ambiente irrespirable. Todas éstas y muchas más situaciones de las que, si aprendemos a controlarlas, podremos eliminar para siempre la posibilidad de sus consecuencias indeseadas, derivadas, después de todo, de una necesidad natural y básica de los seres humanos. Si eso no es un servicio... quiero decir una ayuda inestimable a la causa de la clase trabajadora mundial, ya me diréis...