martes, 24 de mayo de 2022

3*1: La traición de Rita Hayworth, El beso de la mujer araña y Pubis angelical de Manuel Puig

El próximo mes de diciembre se cumplen 90 años del nacimiento de Manuel Puig, magnífico escritor argentino contemporáneo de buena parte de "las vacas sagradas" del boom pero que no llegó a alcanzar en vida (ni en muerte) el reconocimiento que estas tuvieron, en buena medida porque su escritura y su vida poco o nada tienen que ver con el canon o las modas del momento.

Afortunadamente, Seix Barral se ha animado a reeditar buena parte de su obra y así el pasado mes de abril se han publicado (en formato grande y con prólogos de Antonio Muñoz Molina, Camila Sosa Violada y Bob Pop) "El beso de la mujer araña", "Pubis angelical" y "La traición de Rita Hayworth". 

Sirvan, por tanto, estas reediciones y estas tres breves reseñas como homenaje a la figura de un autor que supo combinar como pocos lo culto y lo popular, la forma y el fondo.

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Año de publicación: 1968
Valoración: Bastante recomendable

Novela de debut (y vaya debut) de Manuel Puig en la que buena parte de su obra posterior aparece ya prefigurada, texto que va desde la novela de formación a la crónica y la denuncia, libro de fortísima carga autobiográfica que se deja ver, por ejemplo, en el nombre del pueblo en que transcurren los hechos y en el apellido de su protagonista (Coronel Vallejos y Casals, trasunto de General Villegas y Puig, respectivamente) o en la sensibilidad del propio Casals. 

Novela de formación de un "inadaptado" en busca de una ¿explicación? a su alteridad, crónica y denuncia por la vía del retrato coral de un tiempo (1933-1948) y un lugar (un pueblo perdido en la Pampa) en el que los roles y las expectativas determinan la vida de las gentes. Machismo, clasismo, chismorreos, habladurías...aparecen descritos sin tapujos haciendo bueno aquello de "Pueblo pequeño, infierno grande".

Pero como ya sucede en otras obras de Puig, el fondo está íntimamente ligado a la forma. En esta ocasión la novela avanza a través de 16 capítulos en los que predomina el monólogo interior, pese a ese comienzo con diálogos desconcertantes, y en los que Puig hace un manejo brutal de la oralidad y de los diferentes registros de los protagonistas. Curiosamente, solo 3 de ellos están narrados por Toto Casals, pero los 13 restantes sirven para ir completando los huecos y conociendo la vida de Casals, su alteridad y su forma de "enfrentarse" a ella.

Todo lo anterior para construir un texto que huele a polvo y a sexo por los cuatros costados y al que sólo se le puede achacar una cierta dificultad en los momentos iniciales, algún que otro capítulo "de relleno" y cierta dispersión en cuanto a la forma que no acaba de encajar tan bien como en "El beso de la mujer araña", por ejemplo. Cuestión de gustos, quizá, pero yo hubiese preferido una determinada opción (o monólogo interior o diálogo, pero no esa mezcla). 


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Año de publicación: 1976
Valoración: Imprescindible

Esta es la segunda lectura que hago de la novela y he de confesar que me ha parecido más interesante aún que la primera vez. Nuevas capas, nuevas impresiones se superponen al recuerdo de aquella primera lectura y me descubren un texto sumamente complejo en el fondo y arriesgado en lo formal.

En el aspecto formal, Puig se sirve de materiales, técnicas y registros de lo más variados para narrar la relación entre Valentín (preso político) y Molina (preso común por abuso de menores, nada menos) en el universo cerrado de una celda. Diálogo, narración pura y ensayo (a pie de página), informes, películas, boleros, psicoanálisis... a través de los cuales avanza una historia con una estructura plenamente teatral que nos habla de las infinitas posibilidades de la novela.

En cuanto al fondo, dos son las principales lecturas: la política y la sexual. La primera nos habla de la distancia entre la "vanguardia del proletariado" y el propio proletariado y de la necesidad de acercamiento entre ambos; la segunda pone a la izquierda política del momento frente al espejo de sus propias contradicciones. Luchas de liberación política y luchas de liberación sexual, si, en lo colectivo y en lo íntimo. 

En resumen, novela que condensa a la perfección la apuesta estilístico / política de Manuel Puig y que sigue absolutamente vigente 46 años después de su publicación.

Otra visión de El beso de la mujer araña en ULAD AQUÍ

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Año de publicación: 1979
Valoración: Muy recomendable

Si "La traición de Rita Hayworth" es el intento de ¿explicar? la propia otredad y "El beso de la mujer araña" es la aceptación (y el logro de la liberación por el camino) de la otredad, podemos decir que "Pubis angelical" sería algo así como una combinación de ambas.

De ahí esa triple vía en la que la historia de Ana, mujer argentina exiliada en México e ingresada en un hospital por padecer una grave enfermedad, ocupa el carril central y en la que las historias de Ama, actriz de éxito en los años 30 y 40, y de W218, quien presta servicios civiles obligatorios de carácter sexual en un futuro distópico, no son otra cosa que proyecciones de la propia Ana.

Tres historias, tres mujeres que son solo una y que nos hablan de relaciones de poder que apenas varían en el fondo, de la búsqueda de un sentido, ya sea a través de la acción política, de la pura fantasía, del amor o del sexo. Para ello, y como viene siendo habitual en él, Puig hace uso de diversos formatos y registros en función de los diferentes planos: diálogos, entradas de diario, narración omnisciente... novela romántica, folletín, distopía, texto político (ojo al análisis sobre la argentineidad y sus clichés) ensayo psicoanalítico... pero sobre todo novela feminista, sí, de toma de conciencia.

Pero así como en "La traición de Rita Hayworth" esa combinación no me parece depurada al 100%, creo que en "Pubis angelical" las piezas encajan mucho mejor. Cada plano su formato, cada mujer (o cada proyección de mujer) su registro, siempre dentro de un texto plagado de vasos comunicantes en el que destaca, por encima de todo, la evolución (en todos los aspectos) del personaje de Ana.

También de Manuel Puig en ULAD: Boquitas pintadas

lunes, 23 de mayo de 2022

Reseña + Entrevista: Todo en orden de Luis Sánchez Martín

Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2022
Valoración: Entre recomendable y está bien

Todo en orden compila once relatos de extensión variable. Once relatos que abordan temas como el ostracismo, la precariedad, la depresión, la soledad y la muerte desde un enfoque pesimista no exento de cierta dignidad. 

En general, los cuentos de Luis Sánchez Martín me han parecido correctos; eso sí, creo que un par son más flojillos que el resto y mejorarían con sólo aplicarles algunas modificaciones. Por ejemplo, su prosa se podría pulir, ya que peca de erratas ocasionales, reiteraciones intrusivas, frases excesivamente largas o estructuras redundantes. Asimismo, opino que sus premisas tienen margen de maniobra en lo que a exprimir al máximo su potencial respecta. 

Sea como fuere, aprecio el regusto a realismo sucio que dejan las historias de Luis; también el humor negro y la mala leche que supuran. Del conjunto destacaría "Distrito Federal" por su lograda atmósfera y su ambiciosa trama, "Nada en el buzón" por sus inquietantes implicaciones y la pieza que da nombre a la antología por abocarnos a la espiral de venganza de un antihéroe que no tiene nada que perder.


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Luis ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: Buenas, Luis. Antes que nada, deja que te diga que me encanta la franqueza que destila Todo en ordenSe nota que no te asusta desnudar tus imperfecciones frente al lector; que no te acompleja mostrarte frustrado, rabioso y resentido con la vida. Eso es de ser un valiente.

L.S.M.: No sé si soy valiente porque lo hago desde una silla frente a un ordenador, pero desde luego planto cara (simbólicamente) a un sistema (llámalo neoliberalismo, llámalo capitalismo) que nos ha hecho creer que la sumisión y el tener el tiempo libre justo para ver un rato la tele(basura) por la noche, porque el resto del tiempo hay que trabajarlo para pagar una hipoteca que se lleva el 70 % del sueldo y un BMW que no necesitamos, es el modo de vida que tenemos que aceptar como normal. No sólo eso, sino que debemos rechazar, “reprogramar” a quien no piense así.

ULAD: ¿No te preocupa que tus cuentos se puedan malinterpretar? Lo digo porque hoy día mucha gente es incapaz de separar al autor de la obra, la ficción de la realidad. Igual alguien lee Todo en orden y se imagina que eres un sádico y un degenerado (risas).

L.S.M.: Y para el modelo de persona que describo en la anterior respuesta quizá lo soy. Mr. Wonderful me come los huevos, reivindico el derecho a estar enfadado y legitimo ciertos tipos de violencia. Creo que deberíamos preguntarnos por qué se considera terrorismo lanzar un cóctel molotov contra una sucursal bancaria, pero no es terrorismo que esa sucursal bancaria deje en la calle a una familia con hijos y sin ingresos (y que la deuda se mantenga aún después de quitarles la casa); por qué no es violencia que te obliguen a trabajar 10 horas de lunes a sábado por 800 euros y sí lo es darle un guantazo a ese empresario. Y así, infinidad de violencias que hemos legitimado y a las que no nos permiten enfrentarnos, pues han creado una burocracia ‘legítima’ y unas leyes que no sirven absolutamente para nada.

ULAD: Se te da bastante bien construir personajes de dudosa moralidad con los que, sin embargo, es fácil empatizar, e incluso simpatizar. ¿Cuál es tu truco?

L.S.M.: Todo es real, tan sencillo como eso. Lo que cuento ocurre, y busco incomodar. Si incomodo y eso ayuda a que la gente vea la realidad de otro modo (o, simplemente, vea LA REALIDAD), sin los filtros del Mr. Wonderfulismo y la “poesía de mierda” (frases de sobre de azúcar, memes con arcoíris de Facebook, etc…), he logrado el objetivo. Y si incomodo porque alguien cree que exagero y se enfada porque ese no es su mundo, también (por idiota, a ver si abre los ojos algún día).

ULAD: Tengo entendido que eres un admirador incondicional de Charles Bukowski. Y lo cierto es que se nota la influencia que ha tenido el autor en tu literatura. ¿Extrapolas deliberadamente su visión del mundo a España o simplemente nuestra tierra se parece, en el fondo, a los EEUU decadentes y sórdidos que él ayudó a desenmascarar?  

L.S.M.: No admiro, ADORO a Bukowski. Y sí, creo que nuestra España actual (la del milagro económicJOJOJOJOO) se parece a aquellos EEUU donde él tuvo que dormir en la calle sobre cartones para poder trabajar por unos céntimos la hora. Vivo en la huerta de Murcia, y en los últimos años han salido a la luz varios casos de empresas que tenían a los trabajadores en condiciones de esclavitud, con jornadas de doce horas, descontándoles el tiempo para comer e incluso ir al servicio y durmiendo hacinados en zulos y almacenes. En pleno siglo XXI, empresarios que van en Mercedes paseando sus barrigas y tocando el culo a las camareras porque se creen con ese derecho.

domingo, 22 de mayo de 2022

V.V.A.A.: Buenos Aires Noir

Idioma: español 

Año de publicación: 2019

Valoración: entre recomendable y está bien

No he estado nunca en la ciudad de Buenos Aires, pero ya os digo que, si alguna vez tengo la suerte de caminar por sus calles, sin duda tendré muy presentes (junto con muchas otras páginas de la inagotable literatura argentina) los relatos que componen este Buenos Aires Noir; un libro en el que el título ya lo dice todo: se adscribe al género negro, en diferentes variantes, y se desarrolla en la capital porteña. La peculiaridad es que cada uno de estos cuentos, escritos por catorce autores del género diferentes  - de edades variopintas y de ambos sexos  por igual- y  reunidos por uno de ellos, Ernesto Mallo,  tiene lugar en un barrio distinto de Buenos Aires y casi todos en la época actual, componiendo entre todos un mosaico de lo más interesante para conocer la "vibra" de esa gran urbe. Además, claro está, del disfrute inherente a la lectura de muchos de ellos.

Los relatos, agrupados en tre bloques. Infidelidades, Amor y Crímenes imperfectos, son todos bastante cortos -entre 5 y 15 páginas- y están escrito en un castellano que oscila entre el estándar con los lógicos modismos argentinos y el argot porteño más o menos desatado, que quizá dificulte la comprensión para los  lectores de otras latitudes,aunque entre lo que se deduce simplemente por el contexto y la ayuda de San Google (mi agradecimiento desde aquí también a Google Maps), nadie debería tener mayor problema.Debido a su disposición en diferentes barrios, encontramos aquí ambientaciones de todo tipodesdee las zonas más acomodadas a las "villas miseria", pasando por los barrios más célebres y castizos de la ciudad, otros más anodinos, populares, etc.  Repito que uno de los principales atractivos del libro es justamente esta especie de radiografía o escáner que hace de toda una ciudad, con sus diferencias de clase, sus tensiones raciales, los conflictos políticos, la incidencia de la droga... si olvidar el reflejo -o reflujo, más bien- de pasado reciente de la ciudad.

Al tratarse de catorce autores/as diferentes, procedo a consignarlos todos, así como el barrio en el que se desarrollan los cuentos, por si alguien los conoce (o incluso reside en uno de ellos, en el caso de quien nos lea desde aquellos pagos):

  • Inés Garland: La esposa muerta (Belgrano R.) - Quizá el relato que más se ajusta al noir clásico, con un cierto eco a la Rebeca de Daphne du Maurier.
  • Ernesto Mallo: Amor eterno (Once) - Una suerte de parodia dela historia clásica de Pigmalión, con un escultor enamo... bueno, que tiene un lío con su modelo.
  • Verónica Abdalá: El naranja es un color hermoso (Chacarita) - Divertido (dentro del humor negro) ejemplo de cómo se las gasta una mujer traicionada.
  • Elsa Osorio: Tres ambientes con patio (Núñez) - Tensa investigación sobre el paradero de un desaparecido, en plena dictadura militar, por parte de una antigua amante.
  • Claudia Piñeiro: La muerte y la canoa (San Telmo) - Una historia que se desarrolla en el ambiente literario, protagonizada por una especie de Pérez-Reverte un escritor de gran éxito, pero estilo regulero.
  • Pablo de Santis: Una cara en la multitud (Caballito) - Minimalista relato, con poco más de dos personajes, y un regusto a Borges y, sobre todo, al Cortázar de Las babas del diablo.
  • Inés Fernández Moreno: Crochet (Parque Chas) - Historia de ambiente  doméstico -por no decir cozy- en la que la protagonista investiga un crimen que pudo, o no, haberse cometido en el pasado.
  • Alejandro Parisi: La furia del Gusano (Mataderos) - El relato más gore de todos, con una intensidad arrabalera y rabiosa, pero que atrapa, sin duda, al lector.
  • Alejandro Soifer: El camaleón y los leones (Palermo) - Ambientado en el mundo de la cumbia, con un dudoso investigador: un policía veterano de los tiempos de la represión política.
  • Enzo Maqueira: Has dicho mi nombre (Almagro) - Relato de las cuitas de una drogadicta capaz de cualquier cosa -quizás- para evitar el mono.
  • Gabriela Cabezón Cámara: El onceavo dorado (Villa 31 y Barrio parque): Una especie de stream of consciousness anfetamínico de un tipo que quiere salir de la miseria por la vía más expeditiva.
  • Leandro Ávalos Lancha: Los isleños (Recoleta) - Una mujer de clase trabajadora hereda en piso de lujo de su hermano, que fue asesinado en él... Lo que pasa a partir de ahí os sorprenderá...
  • María Inés Krimer: Quema, quema (Monte Castro) - Historia que se desarrolla en un gimnasio durante un corte de luz, con un transfondo trágico que nos sonará a todos, por desgracia...
  • Ariel Magnus: De oficio (Bajo Flores) - Curioso "relato-problema" con sorpresa, en el que un policía fuera de servicio investiga lo ocurrido en su propia escalera de vecinos.
Reconozco no conocía hasta ahora a la mayoría de estos escritores y escritoras, pero resulta una forma de explorar futuras lecturas.En todo este conjunto, como es de suponer, hay relatos más destacables que otros, pero la media general es bastante  notable. Casi todos echan manos del costumbrismo, desde una u otra perspectiva, como marco en el que se desarrollan las tramas y, en muchos casos, de la premisa de que las cosas no son siempre como parecen. Por destacar alguno de los relatos, a mí me han gustado sobre todo (aunque no sólo), la inquietante pero también entrañable cotidianeidad de El naranja es un color hermoso Crochet, el dominio de la tensión narrativa de Tres ambientes con patio, la energía e intensidad de La furia del Gusano y El onceavo dorado y el cinismo adaptativo, aunque comprensible, que muestran los protagonistas de Los isleños y De oficio; tanto la vida como la literatura  pueden  no ser muy edificante, pero es lo que hay, ché...



sábado, 21 de mayo de 2022

Terenci Moix: No digas que fue un sueño

Idioma original: castellano

Año de publicación: 1986

Valoración: Decepcionante


Seguramente, no estoy del todo seguro, Terenci Moix es hoy en día un autor olvidado, pero tuvo su momento de gloria allá por los 80 del siglo pasado, cuando coincidió una cierta notoriedad en medios de comunicación con la concesión (oh!) del premio Planeta. Como nunca le había leído, y el libro merecedor de tal galardón era uno de los que aparecían por la estantería de casa, me decidí sin más por él a pesar de sus cerca de cuatrocientas páginas.

Moix, que por lo visto era un experto en historia de Egipto y un enamorado de Alejandría (ciudad de aluvión, cruce de numerosas culturas, de vocación plenamente mediterránea y fama de vida tan intensa en lo cultural como en lo digamos carnal), sitúa en ese entorno todo un clásico de las historias de amor, la de Marco Antonio y Cleopatra. Todo fuego y pasión era la relación entre el triunviro romano y la reina egipcia, la típica relación explosiva que parecía hecha a medida de Richard Burton y Elizabeth Taylor, aunque creo que han existido otras versiones cinematográficas (admito entre paréntesis que no he visto ninguna de ellas, como tampoco conozco la dramática del mismísimo Shakespeare).

Los vaivenes de la política romana se entrecruzan con los de la pareja, y se suceden encuentros y rupturas, victorias y derrotas, intrigas para enfrentarse al poderoso Octavio o para encumbrar a Cesarión, hijo de Cleopatra y supuestamente de Julio César, todo un arsenal de asuntos que, bien manejado, da para hacer las delicias de los aficionados a la novela histórica que, todo hay que decirlo, tampoco es mi caso.

Pero don Terenci pone el foco en los amantes, de forma muy especial en Cleopatra, e intenta construir la historia definitiva del amor imposible, la pasión más excelsa que han conocido los tiempos, sometida a tensiones inimaginables, las traiciones, la ambición, los excesos, todas las dificultades posibles contra las que puede enfrentarse y ante las que triunfará (o no, según se mire). Empresa superlativa la que acomete el autor, porque quizá no exista tema más clásico desde que el mundo es mundo, y para crear con ello algo realmente importante, diferente, hace falta picar muy alto.

No lo consigue en absoluto. Está claro que el libro intenta siempre transmitir la intensidad de esa relación desbordante entre la serpiente del Nilo y el atlético militar romano: ella, que se supone de un atractivo irresistible, una diosa con su punto maligno, tan diestra en la cama como en las maniobras políticas, coleccionista de amantes, convencida de su talento infalible para acometer cualquier empresa. Él, con el aura del hermoso bruto de quien no es difícil obtener los placeres más extremos y, ya puestos, a quien se puede manejar para construir un fantástico imperio. Una relación tóxica y muy pasada de vueltas que sin embargo se presenta envuelta en un lenguaje que quiere ser elegante, un poco barroco y con unas gotas de incorrección que le den picante a la lectura, gotas muy medidas, muy floreadas, como para excitar un poquito al lector del Planeta sin llegar a ofenderle. Con tales ropajes, la turbadora historia de los enamorados acaba por convertirse en una novela erótica vulgar, con el toque algo cursi de tantas otras.

Ese estilo amanerado, relamido, gustará a determinado tipo de lector que se cree que está leyendo alta literatura porque encuentra adjetivos por todas partes, porque se muestran escenas escabrosas con una supuesta elegancia, pero en realidad no son más que juegos florales para no meterse en problemas, sugerir sin perder la corrección, amagar con lo escandaloso, solo amagar para no incomodar. No solo eso. Asistimos a parrafadas interminables, todo es una sucesión de discursos (casi todos en el mismo tono) que acaban transformando un relato que debiera ser vivo y dinámico en una especie de obra teatral lenta, pesada, aburrida.

Pero es que si apartamos un poco el foco de la pareja en permanente combustión, se ve que a Moix se le escapan cosas que podrían haber salvado parte de la historia. Hay personajes, como Octavio César o su hermana Octavia, o el sacerdote Totmés, que podrían haber dado bastante más juego, y se quedan ahí, más bien acartonados, a veces relegados a comparsas para no deslucir a los protagonistas, otras armando subtramas más bien absurdas y completamente prescindibles. Y tampoco saca el autor provecho de sus al parecer amplios conocimientos de la historia de Egipto. Las intrigas políticas, la lucha por el poder y el escenario general de la Roma del siglo I a.C. se nos presentan sin vigor, como en un aparte desgajado del argumento, algo que a veces suena como trozos de un ensayo incrustado en la narración en un intento de darle algún realce histórico.

Como se ve, el intento de montar una especie de novela erótica en un escenario más o menos espectacular se salda con un fracaso porque don Terenci parece querer meter en el mismo saco demasiadas cosas y demasiado heterogéneas, y además lo construye sin gracia, muchas veces queriendo explicarlo todo (no vaya a ser que el lector no capte correctamente lo que debe) y casi siempre con una irritante tendencia a colocar la frasecita memorable en cada escena y para cada uno de esos personajes tan estereotipados que parecen extraídos de algún clásico de MGM.

Está claro que hay cierto público que acepta de buen grado este tipo de libros: un fondo histórico que siempre aporta credibilidad, algunas dosis de amor tórrido (un pelín por encima de cierto estándar aceptable, que estamos en los ochenta) y un lenguaje un poquito alambicado que le da mucho tono. Para este tipo de lector, el libro puede ser incluso aceptable. Pero si usted es de los exigen algo más que el nivel planetario, mejor corra a buscar otra cosa.


viernes, 20 de mayo de 2022

Colaboración: La escena, de Clarence Cooper, Jr.

Idioma original: Inglés
Titulo original: The scene
Año de publicación original: 1960
Año de publicación: 2016
Traducción: Guido Sender
Valoración: Recomendable para interesados

Para aquellas personas que aún no hayan caído en sus redes, la editorial Sajalín, afincada en Barcelona, está especializada en rescatar autores poco conocidos por el gran público. Bajo la colección Al margen, centrada en el realismo sucio y poblada de adictos y perdedores, dicha editorial saca a la luz olvidadas obras de culto como “La Escena”. Clarence Cooper Jr. no pudo afianzar su carrera pese al gran éxito de esta novela. Hastiado del fracaso editorial, e incapaz de superar su dependencia de la heroína, Coopper Jr. murió solo y sin un centavo en la YMCA de la calle veintitrés de Nueva York.

Apuntada esta información a modo de introducción, procedo a desgranar la trama de “La Escena”. Una trama en exceso alambicada debido a las constantes elipsis, profusión de datos, numerosos actores secundarios y ramificaciones de la historia. De hecho, ante el desconcierto que me provocó dicha estructura narrativa, y ya avanzada la novela, tuve que releer el primer capítulo, puesto que allí radica la clave de todo lo que acontecerá en las siguientes páginas.

La novela consta de tres vértices argumentales. En un lado, los detectives de la brigada de estupefacientes del distrito seis, Mance Davis y Virgil Patterson, se disponen a asestar el golpe definitivo al tinglado que Floyd Angelo, más conocido como El Hombre, ha edificado para gobernar el mundo de la droga. Por otro lado se encuentra Rudy Black, máximo exponente de la cohorte de traficantes de medio pelo, proxenetas y demás ralea callejera, cuyo objetivo es convertirse en camello y mano derecha de El Hombre. En último lugar, la propia Escena, un lugar determinado por una amplia zona de calles y avenidas de una ciudad ficticia -trasunto del Nueva York más peligroso- donde se cuece el asunto.

La historia da comienzo cuando Rudy Black recibe el encargo de liquidar al soplón Andy Hodden. Un encargo que El Hombre le ha encomendado para demostrar su lealtad, debido a que las malas lenguas dicen que Black se entiende con Davis y Patterson. Los métodos expeditivos de estos dos detectives, y los chivatazos de algunos de los compinches de Rudy Black, les llevan a acercarse al objetivo de detener, por fin, al capo de la droga. Sin embargo, la investigación policial dará un giro de ciento ochenta grados al aparecer en escena el hijo de Richard Halsted, un importante y poderoso magnate industrial, que muere atropellado después de ser detenido por posesión de droga de extrema pureza. Este imprevisto suceso llevará a la pareja de detectives a sospechar que, quizá, la manzana podrida se encuentre dentro del mismísimo cuerpo policial.

Aunque los retratos psicológicos de Davis y Patterson son acertados y el autor les dota de profundidad, sí creo que cae en los tópicos habituales en este tipo de personajes. Davis, cercano a la jubilación y con el culo pelado en múltiples batallas, acepta con recelo y a regañadientes a su nuevo compañero, un joven Patterson recién salido de la academia y con ganas de hacerse un nombre en el departamento de policía. Los miedos e inquietudes de ambos quedan muy bien reflejados pero, como ya digo, he sentido la impresión de haber visto muchas veces esta película.

Lo más notable de la novela, aparte de la propia intriga de la trama, es la descripción cruda y terrorífica del submundo de la droga. Desde los hábitos, usos y dolencias del yonqui hasta la falta de escrúpulos por conseguir un chute y delatar a quien se ponga por delante para ello. El hervidero psíquico en que se convierte el cerebro de un yonqui está muy bien construido en este relato, tan sórdido como interesante, donde los múltiples personajes se muestran como, en palabras del propio autor, inevitables perdedores deformados por el peso de la vida.

Bajo mi opinión, sin ser uno de los mejores títulos del catálogo de Sajalín, “La Escena” es una lectura que recomiendo para los amantes de la temática yonqui y las tramas policiales.

Firmado: Carlos Télez Sedano

jueves, 19 de mayo de 2022

Beatrice Blue: 3x1 Érase una vez un unicornio, Érase una vez un dragón, Érase una vez una sirena

Idioma original: inglés
Título original: Once Upon a Unicorn Horn, Once Upon a Dragon's Fire, Once Upon a Mermaid's Tale
Traducción: Anna Pauner en catalán para Cruïlla, Alejandra Freund en castellano para Ediciones SM
Año de publicación: 2019, 2020, 2021
Valoración: entre recomendable y muy recomendable


Rompiendo un poco la temática y tipo de libros que acostumbro a tratar en las reseñas, hoy cambio de registro y me inicio con una serie de libros infantiles, pues la literatura infantil también es literatura, y creo que es apropiado darle más espacio en nuestro blog, pues, indudablemente, si hemos llegado hasta aquí en nuestra personal biografía literaria es gracias a esos primeros libros que nos han hecho soñar e ilusionar con otros mundos y personajes.

En los tres libros traducidos hasta la fecha por parte de la escritora, ilustradora y diseñadora gráfica Beatrice Blue, y a pesar de que se trata de libros totalmente independientes (no forman parte de una misma historia, ni tienen los mismos personajes ni comparten trama argumental), vemos en todos ellos ciertos rasgos comunes, que modelan un estilo muy característico a nivel argumental pero también gráfico lo que me lleva a hacer una reseña conjunta de todos ellos. Estos rasgos que conforman el estilo de la autora se caracterizan principalmente por los siguientes aspectos:

  • A nivel argumentativo: los personajes de Beatrice Blue son niños ni muy pequeños ni tampoco muy mayores (quizá estarán entre los cinco y los diez años) que viven rodeados de naturaleza (ya sea el campo, la montaña o el mar) y esa naturaleza y los animales que en ella viven forman siempre el núcleo central en cuanto al argumento. De esta manera, los tres libros guardan como argumento común la relación entre los niños y los animales pero, especialmente, cómo los niños, a través de su relación con ellos, aprenden a conocer el entorno en el que viven, a respetarlo y a cuidar y ayudar a los animales que en él habitan.

  • A nivel gráfico, el trazo de la autora se caracteriza por líneas redondeadas para dibujar sus personajes, aunque en su evolución se aprecia una cada vez mayor precisión y perfilamiento en los rasgos físicos de sus personajes. A nivel colorativo, la autora utiliza una amplia gama cromática, buscando a menudo el contraste entre la oscuridad del entorno (ya sea un bosque, el mar o el campo) con la luz que irradian los personajes.

Los tres libros que se incluyen en esta reseña son interesantes, pues ahondan en temas como la solidaridad y la inclusión en el caso del libro del unicornio, el miedo a lo desconocido y los temores infundados en el caso del dragón, y la importancia de cuidar el entorno y no interferir en el medioambiente. Así, los valores que transmiten los libros de Beatrice Blue giran en torno a la necesidad y conveniencia de establecer vínculos con nuestro entorno, a la vez que en ayudar a los necesitados (a pesar de su apariencia feroz en algún caso) y no dejarnos llevar por nuestros intereses personales sino en pensar en el bien común. Todo ello, rodeado de un estilo gráfico cálido a la vez que rico en matices, en los que los trazos de Beatrice Blue nos acompañan a entrar en sus historias cálidas y bondadosas que seguro que gustarán a los niños y niñas a partir de los tres o cuatro años. Una autora a tener en cuenta.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Cristina Peri Rossi: Todo lo que no te pude decir

 Idioma original: español

Año de publicación: 2017

Valoración: Está bien



Cristina Peri Rossi. Uruguaya de nacimiento, residente en España desde hace cincuenta años, nada menos. Ganadora del último Premio Cervantes y una de las voces literarias en castellano más reconocidas, nada menos. Etc. Pues bien, no creo que la novela esté a la altura de todo ese prestigio, sencillamente. ¿Qué se trata de mi gusto personal? Por supuesto, pero puedo aportar motivos.

Nadie niega que la experimentación es un valor añadido, pero solo si el resultado supera lo esperable de un proceso creativo más tradicional. Por otra parte, pretender epatar a toda costa no suele dar buenos resultados aunque, es cierto, la sorpresa puede reducir el juicio crítico. Este no es el único recurso que utilizan algunos escritores para salir del paso, la profesionalidad enseña trucos como utilizar un formato más corto –el relato en este caso– o cualquier otro que resulte más cómodo y disfrazarlo de aquel que queremos presentar al público. Lo que sostengo, y naturalmente puedo equivocarme, es que esta obra es la consecuencia de encadenar varios relatos cortos, mediante procedimientos argumentales y estructurales fáciles de idear para alguien con tanta experiencia. Lo argumental se encadena en el tiempo, pero yo no veía continuidad sino añadidos traídos por los pelos, y según iba leyendo más me reafirmaba en mi impresión. En cuanto a la estructura, apenas hay alguna continuidad de escenas, repetición de personajes, débiles alusiones, pero los argumentos, en realidad, van muriendo según aparece uno nuevo, o agonizando, que viene a ser lo mismo.

El primer bloque argumental muestra ese deseo de impresionar al lector, de retenerle desde un primer momento al que aludía en el párrafo anterior. Se trata de una serie de escenas que rozan el porno  y cuyo significado profundo es más escabroso que lo meramente explícito. Eso sí, están narradas con mano diestra, sin embargo, lo que leemos no resulta nada verosímil y la forma de zanjar bruscamente la historia todavía menos. Aparte de la pareja protagonista –no voy a hablar de la auténtica compañera de Suarez porque su sola mención me parece humillante para las mujeres en general, no por ella misma, sino por el rol que Peri Rossi le obliga a adoptar– aparece un policía (absolutamente prescindible) que servirá de enlace con el bloque siguiente. En este se muestra la relación entre prostituta y cliente –el susodicho comisario– justo cuando está llegando a su fin. El motivo tampoco parece muy creíble, un improbable cambio de orientación con enamoramiento enloquecido y previsiblemente eterno que, además de dejarnos las páginas más anodinas y sensibleras del conjunto, relatan la terrible experiencia de Silvia en el seno de la dictadura uruguaya, su temeraria huida y secuelas presentes. (Como ven, pastel o pistola, no hay mucho término medio). Se trata del tercer bloque, que se inserta en el anterior con más fluidez que en otros casos. De su amante no sabemos nada, salvo que triunfa en un muy gratificante oficio. Esto sirve para traer a colación el mito del rapto de Proserpina, sus reelaboraciones a lo largo de los siglos y relacionarlo con las vivencias de Silvia. Existe un quinto argumento, muy apresurado, que muestra un asesinato machista y su resolución gracias a un chivatazo providencial, pero estos hechos sirven exclusivamente de pegamento entre bloques y apenas tienen relevancia en la novela. Sabemos que el comisario volverá a las andadas y que Suarez debe apartarse del foco… Por último, conocemos la versión del oficial uruguayo, así como su vida actual, otro esbozo de relato cuya función es cerrar la novela dejando más o menos abiertos los argumentos precedentes. Soluciones ingeniosas, hay que reconocerlo. Aun así, no sé ustedes, yo lo que veo es una absoluta falta de unidad, un intento de cohesionar tramas con poca (o nula) hilazón entre sí, y en estos casos, como es natural, se notan demasiado las costuras.


También de Peri Rossi: El amor es una droga dura