jueves, 23 de abril de 2026

Jon Bilbao: El regreso del Hircocervo

Idioma original: Español     
Año de publicación: 2020
Valoración: Entre recomendable y está bien

En Reata, ningún animal doméstico sobrevive a la medianoche. Un veterinario que llega a este pequeño pueblo de la España profunda, supuestamente de vacaciones, acabará investigando, al igual que tantos otros antes que él, semejante fenómeno.

Esta es la premisa de El regreso del Hircocervo, novela corta del asturiano Jon Bilbao que aúna el terror rural castizo con lo lovecraftiano, siempre desde la óptica ambigüa e indefininida de lo extraño y lo insólito. Funciona a la perfección en tanto que experiencia literartia creativa, incómoda y perturbadora. Desgraciadamente no acaba de cuajar como narración al uso. 

Vamos por partes. De este texto, destacaría las siguientes virtudes: 

  • Dada su brevedad y el interés que genera se lee de una sentada.
  • Tiene un planteamiento extremadamente sugerente.
  • En su estilo taquigráfico, similar al de un guion audiovisual, se aprecia sin embargo cierta sensibilidad.
  • Sus personajes, aunque algo simples, tienen unas caracterizaciones lo suficientemente marcadas como para diferenciarse entre ellos.
  • Alberga un par de escenas impactantes, ya sea porque son muy imaginativas o porque logran teñir lo cotidiano de rareza.
  • Se guarda las explicaciones y respuestas sobre su misterio principal para sí mismo.

Por otro lado, tengo que admitir que El regreso del Hircocervo me ha parecido algo mejorable: 

  • Visto en retrospectiva, da la impresión de que le falta empaque. Parece, antes que una obra terminada, un borrador (uno muy trabajado y sumamente prometedor, todo sea dicho).
  • La mayoría de escenas que muestran los enredos sexuales del protagonista aportan poco y se antojan reiterativas.
  • Desaprovecha a algunos personajes.

En fin: El regreso del Hircocervo es una novela solvente, sugestiva y entretenida. No obstante, parece escrita en un frenesí de inspiración que se hubiera beneficiado, al menos para mi gusto, de una revisión en frío. Sea como fuere, cumple sin sobresalir, gusta sin entusiasmar e impacta sin llegar a ser memorable, y demuestra, una vez más, que Bilbao es un autor al que conviene tener en cuenta.

Ah, esta novela se la debemos a Fin de Raza, editorial (lamentablemente en hiato desde hace bastante tiempo) que apuesta por libros que combinan lo literario y lo visual y devienen bellos objetos de coleccionismo. Como muestra de esta filosofía tenemos El regreso del Hircocervo, con su calidad artesanal, su tirada de 1000 ejemplares y sus ilustraciones de Celsius Pictor.


También de Jon Bilbao en ULAD: Aquí

miércoles, 22 de abril de 2026

Vic Echegoyen: Blitz. La destrucción de Dresde

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2025 

Valoración: Está muy bien

Blitz. La destrucción de Dresde es la magnífica reconstrucción de las 24 horas que duraron los bombardeos que arrasaron la ciudad de Dresde y se llevaron por delante unas 25.000 vidas, allá por febrero de 1945, cuando apenas faltaban 3 meses para la capitulación de Alemania. Y podríamos entrar aquí en disquisiciones filosóficas acerca de la "necesidad" y la "proporcionalidad" de los bombardeos (¿acaso hay bombardeos "proporcionados"?), pero casi mejor nos centramos en el libro y en su valor como obra literaria.

Volvamos al comienzo. Magnífica y reconstrucción: reconstrucción porque Blitz. La destrucción de Dresde es una obra de ficción basada en hechos reales (o la ficcionalización de las experiencias de una serie de personajes, anónimos o no, en el antes, el durante y el después más inmediato de los bombardeos); magnífica por varias razones, vinculadas a la estructura, al ritmo, a las voces, al tono y al mensaje de la novela. 

En cuanto a la estructura, la obra tiene algo de tragedia clásica con su prólogo, tres episodios (el antes, el durante y el después) separados por interludios que llevan la acción a los cielos de Dresde y su epílogo. Con esta estructura, Echegoyen puede ahondar en la relativa normalidad, el miedo y el caos que ocupan el centro de cada uno de los episodios y puede ofrecer una pequeña evolución de los diferentes personajes que protagonizan la novela.

En lo que al ritmo y las voces se refiere, estos van da la mano. Los tres episodios ya citados se dividen, a su vez, en breves capítulos protagonizados por multitud de personajes del más variado origen, edad y condición. Esta variedad confiere al texto de un carácter coral y de un ritmo que difícilmente tendría de tratarse de una narración más "convencional". Por otra parte, se observa un importante esfuerzo en la diferenciación de las voces de los protagonistas, algo nada fácil de conseguir. 

Me queda hablar del tono y el mensaje de la novela. Aquel tiende a ser sobrio, sin florituras, "adornos" estilísticos ni efectismos. La autora tiene claro lo que desea transmitir y no necesita recrearse en escenas sangrientas para mostrar el miedo y el dolor causado por cualquier guerra. Y ese es precisamente el mensaje, el de la insensatez y el absurdo de estas.

Dicho esto, y viendo que esta es la segunda obra de Vic Echegoyen que reseñamos en el blog y viendo la valoración que hemos otorgado a ambas, ¿cómo es que esta autora sigue tan en los márgenes del mundillo editorial? Tengo mis sospechas, pero me las callo porque no quiero movidas.

También de Vic Echegoyen en ULAD: La voz y la espada

P.S.: En la misma editorial se ha publicado recientemente el recomendable Ciudades de Europa. La deriva del continente, libro de relatos ambientados en diferentes lugares que nos habla, con más melancolía que nostalgia y con una cierta amargura irónica, de estos "nuevos tiempos" que nos ha tocado vivir. Lo comento porque guarda cierta relación con Blitz, en el sentido de que, de alguna manera, habla de la "evolución de Europa" desde el final de la SGM hasta la actualidad. 

martes, 21 de abril de 2026

Andy Weir: Proyecto Hail Mary

Idioma original: inglés

Título original: Project Hail Mary

Año de publicación: 2021

Traducción: Javier Guerrero Gimeno

Valoración: entre recomendable y está bien

La novela del momento o, por lo menos, yo la encuentro en todas partes, debido a la reciente película protagonizada por Ryan Gosling (que no he visto, así que nadie debe esperar aquí una comparativa entre peli y novela). Lo cual no deja de ser interesante,  puesto que, en teoría, nos encontramos ante lo que llaman "Ciencia Ficción dura", es decir, aquella en la que la parte científica debe tener una base real y tanto peso como la ficcional. Pero que nadie se asuste; en este caso; ya os digo que no es tan fiero el león como lo pintan...

Vamos antes con el argumento... del cual no puedo contar mucho, primero por no destripárselo a nadie y, sobre todo, porque la propia estructura narrativa está basada en no saber de qué va la cosa. Me explico: la novela comienza (estoy hablando de la primera página, así que no creo que se pueda considerar un spoiler) cuando nuestro protagonista despierta en un sitio desconocido para él y no sólo no recuerda qué hace allí, sino, más aún, ni siquera quien es... A partir de ahí, la trama se desarrolla en dos planos que se van alternando: por una parte, el tipo -no digo su nombre porque, en un principio, él mismo no sabe cual es- va descubriento el lugar que le rodea y sus características. En un segundo plano, poco a poco va recordando quién es y por qué se encuentra allí. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar que desvelo demasiado si explico que la novela tiene que ver con un viaje espacial -la propia cubierta del libro lo deja bastante claro- con objeto de llevar a cabo una misión de suma importancia para la Humanidad. Y no diré más, no sea que se me llenen los comentarios de posibles lectores indignados...(también hay que tener en cuenta la bibliografía anterior del autor, pues su primera novela, El marciano, llevada también al cine con éxito por Ridley Scott, se desarrolla en Marte, cómo no).

Aparte de la peripecia espacial, lo más destacable de la novela es que el protagonista -puesto que la narración es en primera persona- va explicando todas las cuestiones técnicas, físicas, químicas y biológicas que van surgiendo durante su periplo. A este respecto debo decir que Weir hace un muy buen trabajo, ya que consigue que hasta un tío tan lerdo como yo para estas cosas entienda, más o menos, de lo que está hablando. Sobresaliente en didactismo, por tanto... la contrapartida es que esto condiciona el tono de toda la novela, me parece a mí; el libro se convieerte, en cierto modo, en una clase divertida de ciencias para chavales de secundaria, impartida por un profesor guay -lo que es, en realidad, el protagonista, además de biocientífico con amplios conocimientos de astrofísica, matemáticas e ingeniería y eventual cosmonauta, claro- y la historia en sí también responde un poco a ese perfil. no digo que resulte ingenua o tontorrona, pero sí es un buen ejemplo de feel good novel,  con un espíritu más blanco que la barba de Papá Noel. Que nadie espere aquí distopías deprimentes, oscuro cyberpunk o una parábola sobre la iniquidad humana... El prota, aunque muestra un sentido del humor -también bastante blanco- que se agradece en gran manera, es un personaje bastante plano, sin aristas: un tipo majo que hace lo que debe, pese a sus temores y siente una infinita curiosisdad científica. Además (y perdón por el spoiler), a partir de cierto momento la novela se convierte en una buddy story de lo más entrañable. No me extraña que Hollywood la haya llevado al cine...

Eso no significa que no merezca la pena leer este libro; al contrario. resulta muy entretenido y puede agradar tanto a los lectores/as habituales de Ciencia Ficción (aunque tampoco sé hasta qué punto la historia les puede parecer original y novedosa o algo ya visto) como a quienes no lo son. Que nadie busque aquí, por otra parte, la filigrana estilística o tan siquiera cierta audacia. La escritura de Proyecto Hail Mary resulta correcta y eficaz, pero poco más que eso; no busca el deslumbramiento del lector o lectora sino su complicidad,  ni la exploración de nuevos caminos -tampoco en lo argumental- sino que uno/a se sienta a gusto leyendo una historia amena, optimista y entrañable, pero sin caer 8aunque la bordea) en la moñez, que es el gran riesgo que acechaba. Weir consigue, sin embargo, que su novela se lea con agrado , sin dejar la sensación de haber perdido el tiempo. pereo hasta ahí; no creo que al menos en mi caso, me vaya a dejar huella. Si algún día veo la peli, ya os contaré...

Nota final: No entendía bien por qué en el título se había mantenido el nombre del proyecto en inglés (o en la película se había traducido en España por Proyecto Salvación, cuando la traducción más correcta sería "Proyecto Ave María" ¿Cristianofobia, quizás? ¿O es que David Bisbal tiene los derechos de la expresión?) hasta que me enteré que lo de Hail Mary (es decir, Ave María) se usa en el futbol americano para designar una jugada desesperada, cuando queda poco tiempo, consistente en tratar de pasar el balón a un receptor que se encuentre lo más lejos posible, a ver si hay suerte y anota. Si leéis la novela, entenderéis que eso tiene todo el sentido. Por cierto, que también hay un guiño con el apellido del protagonista; se ve que a Andy Weir le gustan estas cosas... (lo que me parece de perlas).

lunes, 20 de abril de 2026

Enrique Murillo: Personaje secundario

Idioma original: español

Año de publicación: 2025

Valoración: lascivo (o sea, imprescindible para interesados y muy recomendable para el público general)

Un escándalo que más de quinientas páginas se lean con tal voracidad, con tal sentido del suspense, como si su autor nos estuviera enredando en una de esas obras, como si fuera uno de esos autores que ha traducido, o valorado para su publicación. 

Porque este colosal texto funciona en muchos niveles, y ni en uno solo se le puede poner pero alguno. Un estilo directo, ameno y cercano, correspondiente a quien ha leído y leído y leído (en algún momento Murillo declara que está encantado de haberse ganado la vida, básicamente, leyendo), de todo género y clase, y asimilado cuáles son los resortes que tiran del lector, que empujan a seguir adelante, casi de manera imperiosa. Sin alardes de cualidades: tesón, trabajo, insistencia, tozudez, claro, por qué no. Detrás de eso, una actitud clara y frontal a favor de la cultura escrita, las quejas de Murillo sobre las deprimentes estadísticas de lectura en España frente a la de otros países europeos son frecuentes y razonadas, desde una actitud socialmente militante sin la más mínima ambigüedad. Luego, el torrente de información de primera mano, por supuesto con un un enfoque subjetivo - esto es una autobiografía centrada en una extensa, desacomplejada y no siempre rutilante carrera profesional - pero quedando bien claro que el índice de veracidad, a pesar de las advertencias de Murillo sobre su edad, su memoria, sobre el tiempo transcurrido, es altísimo y cercano al cien por cien. De lo cual surge el aspecto polémico, que es la baza absoluta e irresistible del libro, el gancho que ya lo decanta hacia lo imprescindible, en especial para los que, aún siendo más bien profanos, estamos algo familiarizados con los curiosos (des)equilibrios de fuerzas del mundo editorial en español, en particular el de la época a partir de los últimos coletazos del franquismo hasta épocas muy recientes (ya retirado, la última aventura de Murillo se produjo hace menos de una década) en que se encadena crisis tras crisis.

Eso, que equipara esta lectura a una suerte de novela de suspense empresarial, puede en algún momento incluso arredrar. Murillo se muestra enormemente agradecido con prácticamente todos los que han compartido momentos de su carrera, desde otros traductores, por supuesto a escritores, y a personal de todo tipo de todas las editoriales para las que ha trabajado (todas las importantes), pero, por capilaridad, también ajusta cuentas, de una manera discreta y elegante, pero percusiva, irónica, dejando piedras en el camino, sin necesidad de ser procaz o incisivo, a pesar de lo cual, perdonad que evite dar detalles, insisto en el magistralmente administrado sentido del suspense, sus suspicacias respecto a ciertos personajes, algunos muy destacados, a veces se apoderan del  caudal informativo, y una sutil acritud toma las riendas. De forma muy atractiva, narrativamente hablando, nos vamos enterando acerca de personalismos que chapotean en el narcisismo, de los típicos perversos escenarios en un mundo donde las empresas luchan por la supervivencia, un mundo donde entre bueyes hay cornadas, también de los curiosos sistemas de funcionamiento económico del negocio editorial, del desprecio absoluto hacia el lector que está detrás de los premios literarios, de tantas cosas que, de no ser por el hecho de que, una vez empezado el libro literalmente no puede soltarse, quizás han de ser digeridas de un modo más lento.

domingo, 19 de abril de 2026

Henrik Ibsen: El pato salvaje

Idioma original: noruego
Título original: Vildanden
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun en castellano para Nórdica
Año de publicación: 1884
Valoración: muy recomendable


Creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que hay más gente que prefiere ver teatro antes que leerlo. O quizás no es un tema de que guste más o no, pero sí una práctica habitual. Y es que el teatro leído contiene un componente de dificultad lectora: la falta de definición de la ambientación, pues muchas veces, más allá de una pequeña descripción del lugar donde trascurre la escena, las obras de teatro se basan en el diálogo, por lo que la complejidad que tiene el lector en el ejercicio “visual” de imaginar la escena se agranda. Pero, aún y así, a los que nos gusta el teatro, a veces nos apetece también leerlo, quizás para recordar aquella obra ya vista en representación teatral, quizás para descubrir y vislumbrar cómo podría representarse. Y claro, dentro de los grandes autores teatrales, es impensable no mencionar a Henrik Ibsen.

En este texto del autor noruego, el relato empieza con un paisaje ya conocido y común en muchas de sus obras: una casa señorial regentada por una familia que ostenta cierto cargo de poder (una serrería y algunas minas, en este caso); también constituye una pieza fundamental el servicio que trabaja en la casa, así como algún personaje adicional que aparece de golpe después de cierto tiempo fuera y cuya presencia no es banal. Nada que sorprenda al lector a la hora de tejer el entramado argumental, pero es una sólida base para lo que Ibsen tiene pensado desarrollar en esta pieza teatral donde una serie de personajes entran y salen de la casa y van dejando pequeños detalles enigmáticos en las conversaciones entre ellos que llevan a sospechar que hay algo más profundo y parcialmente dejado de lado en sus relaciones que en algún momento hará acto de presencia con sus asociadas consecuencias.

A nivel estilístico Ibsen sabe cómo crear tensión; es en esas habladurías, rumores y chismorreos entre los diferentes personajes donde el lector se va haciendo la composición de lo que se está orquestando a bajo nivel: un entramado de intereses y secretos que el autor va sacando a la superficie poco a poco, dejando a su vez un rastro imborrable de mentiras enterradas bajo estratos de cotidianidad e intereses. Pero ahí, con marcado contraste, aparecen los ideales y los valores, siempre presentes en las obras de Ibsen; unos ideales a prueba de las relaciones que emergen y se erigen como inquebrantables a pesar de todos y de todos, que se esgrimen como una lanza rota en favor de la honestidad y la pureza, de la conducta impoluta e infranqueable, como el autor bien profesa al decir, en boca de unos de sus personajes, cuando uno le espeta a otro: «ha vuelto a colarse en una casa humilde reclamando el pago de las facturas de los ideales, y en esta casa no hay gente solvente». Así, esos valores son siempre presentes y esgrimidos sin tapujos, porque «de vez en cuando es útil profundizar en el lado oscuro de la existencia» a pesar de ser algo que, a su vez, pueda sembrar sentencias y tiranteces entre los personajes. 

Como en toda obra teatral, y más teniendo en cuenta su corta extensión, no conviene revelar el argumento ni, menos aún, su desarrollo, aunque viniendo de Ibsen, uno ya puede suponer que tanta tirantez no va a quedar en nada y que a veces la defensa a ultranza de los ideales acarrean consecuencias para las que uno no está preparado.


También de Henrik Ibsen en ULAD: Otras obras de Ibsen en ULAD:  Un enemigo del puebloCasa de muñecasLos pilares de la sociedadEspectrosJuan Gabriel Borkman

sábado, 18 de abril de 2026

Maggie O´Farrell: La distancia que nos separa

Idioma original: inglés
Título original: The Distance Between Us
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Año de publicación: 2024
Valoración: Decepcionante


Suele suceder que cuando una lectura nos atrapa caemos en la tentación de investigar en la obra del autor  porque pensamos que  el resto de su producción logrará los mismos niveles de calidad que la obra que nos ha gustado. Craso error. A menudo nos creamos unas expectativas demasiado altas que luego no se cumplen.

En el caso que nos ocupa, la distancia que separa este texto y Hamnet es sideral (por cierto, mucho mejor el libro que la película).  Parte de la explicación está en que esta novela es una obra muy anterior, ya que se publicó en inglés en 2013. Así pues, por un lado la editorial ha recuperado un texto  que, en su momento, pasó inadvertido para rentabilizar el éxito de Hamnet y por otro lado, tenemos una obra que podríamos calificar de primeriza donde Maggie O´Farrell todavía no ha alcanzado la elegancia en el estilo  ni la sutileza en las descripciones que la caracterizará en alguna de sus obras posteriores.

Tenemos una narración que se bifurca en dos historias paralelas. Recurso que, por lo que ya escribió Marc por aquí, también se utiliza en La primera mano que sostuvo la mía. Personaje femenino A, Stella, trabaja  como productora de radio en Londres. Personaje masculino B, Jake, trabaja como ayudante de realización de una productora audiovisual en Hong Kong. Personaje A y B sabemos, desde las primeras líneas, que se van a encontrar en un momento dado a lo largo de la historia. ¿Dónde?, ¿por qué? y ¿ para qué? son los interrogantes que se nos abren en las trescientas páginas que siguen.

Maggie O´Farrell construye una novela en la que la falta de identificación con el lugar en el que viven y los traumas no resueltos de la infancia condicionan las vidas de los protagonistas del relato hasta el punto de dirigirles hacia un callejón sin salida en su vida adulta. Por ello, y recurriendo a ese cáncer de la narrativa moderna que son las elipsis temporales, la autora irlandesa  recrea las vidas de nuestros personajes desde su más tierna infancia. Los padres de Stella son italianos que emigran a Escocia y la madre de Jake vive en Gran Bretaña pero acaba recalando en Hong Kong. En este punto se empiezan a entrecruzar innumerables nombres de familiares, amigos, vecinas y compañeros de colegio que compartieron vida con nuestros protagonistas y tendremos que echar mano de algún cuadernillo para anotar quien es quien. Esta recreación puede resultar necesaria para aclararnos el laberinto emocional en que viven nuestros protagonistas, pero tantos saltos temporales entre pasado y presente pueden acabar siendo un lastre en el desarrollo de la historia.

No importa. Avanzamos a duras penas en la trama, aunque empezamos a trastabillarnos. La luz de alarma se enciende, según vamos avanzando e intuimos la dirección que  va a tomar el relato. Llegamos a la cuarta parte y todo se derrumba. Tras una serie de carambolas inverosímiles, el desenlace que preveíamos se produce y la novela desemboca en un pastelón insalvable digno de Corín Tellado o Megan Maxwell. Los diálogos son infantiles, las situaciones previsibles y el final digno de telefilm americano de sobremesa.

Como les comentaba, Megan Maxwell, perdón Maggie O´Farrell, llegará a niveles si no de excelencia si de gran calidad literaria con posterioridad, pero no empiecen a sumergirse en su universo literario por aquí, porque se ahogarán. 


viernes, 17 de abril de 2026

Zoom: No tengo boca y debo gritar, de Harlan Ellison

Idioma originalinglés
Título originalI Have No Mouth, and I Must Scream
Año de publicación1967
Traducción: ¿?
Valoraciónrecomendable 

Con todo esto de la expansión de la Inteligencia Atrofiada (quiero decir, Inteligencia Artificial), y a raíz de un día en el que estaba aburrido y leí una lista de los peores villanos de la ficción, de los cuales figuraba AM (el ente central de esta obra de no más de veinte páginas), decidí embarcarme en este relato. Ya lo conocía de hace tiempo y su título me llamaba la atención (también tiene un juego de point and click de 1995, en el que se expanden los matices no explorados), pero no tenía ni idea del argumento en sí, por lo que la lectura fue una mezcla de expectativas por ser la referencia de muchas otras obras y de desconocimiento ante lo que me pudiera encontrar.

Y en verdad es mejor no ir con muchas expectativas. No es un relato épico o de tensión construida hasta el apogeo de la angustia y el terror y que se resuelva en una escena que le dé sentido a lo precedido. Se trata de una historia donde el narrador, Ted, describe todo con un tono apático, resignado. Y no es para menos.  Cien años después de la extinción de la humanidad en el holocausto nuclear provocado por AM (las siglas de Allied Mastercomputer), solo sobreviven (han sido seleccionados para sobrevivir) cinco individuos, cuatro hombres y una mujer. Estos se ven sometidos a torturas diarias por AM, una especie de super computadora militar que recorre todo el planeta a través de pasillos subterráneos y cavernas de todo tipo de biomas.

Lo que rescato del relato, y es lo que lo eleva a la categoría de recomendable, son sus páginas finales (finales es un decir, más bien los últimos párrafos, ya que cubren una temporalidad vertiginosa), cargadas de una mezcla potente de esperanza, terror y resignación suprema. Eso y la descripción de AM, un objeto lleno de odio en cada uno de sus códigos, y del cual podemos intuir, y el mismo narrador lo confirma, que lleva ese sentimiento tan profundo debido a su incapacidad de imaginar otra vida que no sea cumplir el rol que le fue asignado. Si bien Ted se convierte en alguien sin boca y queriendo gritar todo su horror, también AM está encerrado con los humanos, sin poder cambiar su destino y conformándose con tratarlos de juguetes.

Por otro lado, por más breve que sea el relato, las descripciones no terminan de imbuirnos en el ambiente. Las caracterizaciones de las torturas de AM rozan lo confuso y lo abstracto, y cuando emprenden el camino hacia unas cavernas de hielo en busca de comida enlatada, tampoco se nos hace partícipe de una epopeya o de un viaje significativo, o, aunque sea, del cansancio y el dolor de años de cada uno de los personajes. Es cierto que después de muchos años la angustia se encarna y casi no se siente, pero en la medida en que el villano está claramente definido y las desilusiones continuas a las que se ven sometidas (porque no han perdido esa capacidad), siento que las reacciones y diálogos apenas raspan la superficie de las ideas contenidas (supongo que por eso el creador decidió profundizar su historia en el juego mencionado y en otras obras que expanden su universo). Además, el famoso monólogo de AM es corto y repetitivo, como leer una sucesión de ceros y unos (bueno, quizás debido a la naturaleza de AM tenga sentido); pareciera que la fama adquirida fuera a raíz de referenciarlo a lo largo de todos estos años más que por su contenido real. 

En definitiva, es un buen cuento que nos sugiere mucho más de lo que nos cuenta, un futuro aterrador con un amo supremo incapaz de las bondades del humano y sí con muchas de sus miserias, pero que, de alguna forma, la última palabra la podemos tener nosotros.