domingo, 9 de agosto de 2026

Sara Mesa: Oposición

 Idioma original: español

Fecha de publicación: 2025

Valoración: Recomendable


Sara Mesa es una escritora que no deja indiferente. Es un tema recurrente que en muchos medios, incluido este blog, cada nueva publicación de la escritora madrileña se convierta en el centro de enconados debates entre los que la consideran una de las más originales voces de la literatura española contemporánea y quienes la consideran un bluff, una escritora con un éxito sobredimensionado con respecto a la calidad de su obra.

¿Qué territorio piso yo? Pues me quedo un poco en tierra de nadie. Me gusta su forma de escribir y los dilemas morales que suelen encerrar la mayoría de sus novelas, pero considero que, en algunas ocasiones, no consigue cerrar bien el desarrollo de sus libros. Voy a mojarme y les diré que Cicatriz, me parece una excelente novela: original, atrevida y sugerentemente perversa.

Después de esta, espero que consideren breve introducción, vamos con la novela que ocupa esta reseña. Debo advertirles previamente que si no tienen el menor interés en saber como se desarrolla la jornada laboral de un funcionario de administración general, este libro no es para ustedes. Porque eso es lo que nos presenta Sara Mesa en su última novela, el rutinario desarrollo de la jornada laboral de una funcionaria interina durante meses en un puesto de trabajo cuyas funciones y atribuciones no están nada claras. Alrededor de esta funcionaria, Sara, se despliega una entrañable galería de funcionarios (Beni, el Monago, Teresa, Echevarría, el enigmático jefe de negociado dos...) que intentarán transmitir a Sara su fe en la necesidad de la existencia de la administración: "Los trámites son como los ladrillos de una casa se colocan uno sobre otro con lentitud y con cuidado: visto desde fuera, puede resultar un trabajo mecánico y tedioso, pero es la única garantía de solidez".

En este sentido, Oposición puede recordarles lejanamente a El castillo de Kafka. Si en aquella novela el agrimensor K se presentaba a un puesto de trabajo para el que nadie parecía haberle convocado y se veía envuelto en una  interminable serie de encuentros con funcionarios que ignoraban el objeto de su estancia en el lugar, en esta novela, Sara, nuestra protagonista, se pasa semanas enteras acudiendo a un puesto de trabajo sin que nadie sepa aclararle las funciones que debe realizar. No obstante lo anterior, aquí se acaban los parecidos, mientras la novela de Kafka destila un profundo e inquietante aroma de pesadilla, repleto de monólogos, diálogos y situaciones surrealistas de un alto nivel intelectual que la convierten en una obra maestra, Oposición no pretende llegar a tan intrincado nivel de análisis psicológico,  simplemente nos presenta la rutina diaria de un variopinto grupo de funcionarios que forman un complejo entramado laboral perfectamente reconocible que funciona según sus propias reglas.

La escritora madrileña aprovecha su propia experiencia personal como funcionaria para describirnos un universo caótico y jerarquizado, donde si el trabajo no existe se inventa. Eso es lo que le ocurre a nuestra protagonista. Después de meses vagando por los pasillos se le encomienda que se haga cargo de tramitar las reclamaciones de los ciudadanos a través de una nueva aplicación que se llama Réplica. Sara acoge esta tarea con entusiasmo porque entiende que por fin va a realizar una tarea útil. El problema es que la herramienta es un fracaso, apenas se reciben reclamaciones,  y Sara se hunde en el más profundo desconsuelo: "Cuando empecé a abandonar mis funciones y a redactar los informes de cualquier modo, solo para acabar cuanto antes, sin prestar atención a la exactitud de los datos, ni a la precisión del lenguaje, ni a los formatos tipográficos, ni a las incongruencias, ni a nada, hice un descubrimiento terrible: nadie apreciaba las diferencias".

Sara decide salir de esa situación de estancamiento y realizará un último intento subversivo de rebeldía, poniendo en circulación una serie de documentos a través de la  aplicación que gestiona, que pondrán a prueba la solidez del edificio burocrático que la rodea y su propia carrera laboral, puesto que Beni ha convencido a Sara para que se integre en la administración y prepare unas oposiciones.  

Nuestra protagonista ha provocado un cataclismo funcionarial de enormes dimensiones, del que no sabe si se derivarán consecuencias disciplinarias, pero no le importa: "Tengo miedo a pasarme la vida atrapada en un edificio como ese. A que la monotonía se convierta en costumbre y después en necesidad". Precisamente, la incoación del expediente disciplinario y la comparecencia de nuestra protagonista ante el órgano instructor es uno de los momentos más divertidos de la novela.

Y la novela acaba como comienza, con nuestra protagonista sumida en un mar de dudas y enfrentada al dilema de presentarse a una oposición para integrarse en un mundo al que no tiene claro si quiere pertenecer.

Es esta una novela para leer con calma.  Sara Mesa intenta transmitirnos las inquietudes de nuestra protagonista narrando la historia con un ritmo lento y sosegado, haciendo que nos fijemos en los pequeños detalles de su vida laboral. Parece que no ocurre nada y es que , efectivamente, durante muchas jornadas no ocurre nada. Al menos nada relevante. Crea  una novela con un ambiente hasta cierto punto opresivo, claustrofóbico, que se desarrolla casi exclusivamente en la oficina, y nos presenta a nuestra protagonista como una luchadora contra la apatía de una organización que la sobrepasa. Quizás la descripción  del día a día funcionarial se acaba convirtiendo en una pequeña rémora para el desarrollo de la historia. La escritora madrileña apenas introduce giros en su desarrollo y, en algunos momentos, la historia nos puede resultar aburrida y hasta tediosa, pero quizás ese es el ambiente que nos quiere transmitir Sara Mesa, puesto que lo conoce de primera mano. Si es así, evidentemente, lo ha conseguido.

Otras novelas de Sara Mesa en Ulad: Mala letra, Un incendio invisible, Cara de pan, Cuatro por cuatro, Cicatriz, Un amor

sábado, 8 de agosto de 2026

Jordi Amat : Las batallas de Barcelona


Idioma original:
catalán

Año de publicación: 2025

Valoración: muy recomendable*

Me la voy a jugar a que, en el momento en que esta reseña se publique, este libro haya sido traducido ya al español. Confieso no tener ni idea si eso se ha previsto ya o no, pero he de confiar en mi intuición lectora y especulo que, mucho me decepcionaría el universo editorial (dejo a vuestra elección delimitar su ámbito geográfico) si esta avasalladora colección de artículos, emparedada entre sendos sustanciosos prólogo y epílogo, queda restringida al lector en catalán.

Amat lleva un tiempo siendo una referencia a seguir, y libro tras libro esto solo hace que confirmarse. Independientemente de lo que uno pueda alinearse con sus opiniones, éstas siempre son expuestas y razonadas de forma impecable y contundente. Y diría que a su edad (aún no alcanza la cincuentena) hablamos de un futuro esplendoroso,  al que dudo que seduzca ni la omnipresencia ni la hiperactividad que a tantos obsesiona y perjudica. 

Claro que un libro como Les batalles de Barcelona es cualquier cosa menos precipitado e improvisado. Hablamos de casi trescientas páginas que incluyen un listado de referencias que incluye accesos a hemerotecas, discos, películas y, por supuesto, un montón de libros que es muy difícil de ignorar. A medida que engullía estos artículos he acudido a esas referencias, pues Amat incluye profusión de párrafos sobre ellas y, ante ese aluvión, los letraheridos solo tenemos la opción de la salivación compulsiva. O ya iréis viendo en mis siguientes reseñas.

Tenemos aquí cincuenta años (de 1975 a 2025) de una ciudad inquieta y cosmopolita que presenciaba expectante la muerte de un dictador y se preparaba para recuperar el tiempo perdido, no solo resolviendo el atraso acumulado tras cuarenta años a espaldas de lo que sucedía más allá de los Pirineos, o del Mediterráneo, sino también acometiendo la necesidad de conjugar todas las fuerzas que bullían en su interior y aglutinarlas, de alguna manera, en una magnitud vectorial que aprovechara ese empuje reprimido. Por supuesto, con los problemas de la época, por supuesto, con la proverbial idiosincrasia catalana, siempre tan compleja y contradictoria en su disparidad de objetivos, pero, a través de la magistral narrativa de Amat, afrontándolos, no siempre de forma eficaz. 

Demasiada información para comprimirla en una sinopsis. Amat, desbordante en menciones que abarcan todo tipo de campos culturales, apenas muestra alguna disculpable digresión cuando, en los capítulos referidos a la inflexión olímpica de 1992 acumula un exceso de menciones a políticos, mandatarios y técnicos de distintos  niveles de fama. Se muestra, como no, enormemente crítico con la evolución que nos ha llevado a la preocupante situación actual: una fascinante ciudad que se ha convertido en un parque temático para turistas y en un lugar en el que solamente clases adineradas, herederos y expatriados de otros países más ricos pueden vivir. Me gusta que lo haga sin apelación nostálgica, pero me asusta que no haga amago de posibilidad alguna de que ello se pueda revertir. Por supuesto, en medio de referencias locales y escenarios reconocibles, hay aspectos extrapolables a lo que son las problemáticas de las grandes urbes de Occidente, aquellas que han atravesado crisis, periodos de pujanza, aquellas que se han beneficiado del empuje de sus sociedades y sufrido con la imperturbabilidad de algunos estamentos, a pesar muchas veces de sus políticos, por lo que no solo si se es barcelonés este texto es prácticamente imprescindible.

De Amat, reseñado en ULAD: aquí

*Imprescindible y casi canónico para cualquier residente en Barcelona que tenga interés en lo que pasa a su alrededor

viernes, 7 de agosto de 2026

Thornton Wilder: Los idus de marzo

Idioma original: inglés
Título original: The Ides of March
Año de publicación: 1948
Traducción: María Martínez Sierra
Valoración: bastante recomendable

Queridos comentaristas ULADianos, siempre quedo agradecido a la hora de rebuscar en los comentarios (por más viejos que sean; saqué la mención de esta novela en una entrada de 2016), porque ciertos libros llaman mi atención y permiten que descubra obras como esta.

La particularidad de esta novela es que está escrita de forma epistolar, pero hasta por ahí nomás, porque no cumple estrictamente con que las cartas sean de un personaje a otro; también hay documentos, listas de compras y provisiones (que casi siempre son ridículas y por eso mismo se adjuntan), reglamentos de rituales, edictos, panfletos, volantes y pintadas de grupos en contra del César. Más allá de la obvia distinción, también hay otra más estructural y técnica, y es que cada parte del libro cubre la mirada de un personaje hacia el César y ciertos eventos que se extienden a lo largo de la trama, sincronizándose eventualmente con los demás pasajes, que arrancan siempre meses atrás del último suceso de la anterior parte. Es decir, el último capítulo de la primera parte está cronológicamente más avanzado que el primero de la segunda parte, pero a la vez la segunda parte alcanza de forma prematura la cronología establecida, mostrando así un complejo retrato de la sociedad romana y, sobre todo, de la progresiva desconfianza y paranoia que se va instalando entre el César y su entorno. 

Cada parte se centra en un tema y personaje en específico: por ejemplo, hay una donde las cartas remiten a los rituales de las vírgenes vestales (un ritual importantísimo en la trama y de la cual se desencadena el hecho clave a la hora de los Idus de marzo) y a la llegada de Cleopatra al mismo tiempo; en otra se comentan las fiestas de la nobleza, representada en la figura de Clodia, una señora que especula constantemente con rebajar (como mínimo) y asesinar a Julio César. Este último es un fantasma que recorre toda la novela y se solidifica en algunas cartas: Wilder lo muestra como alguien aquejado del rol de emperador y también como alguien extremadamente culto, que ha reflexionado sobre sus acciones y sacado algo en claro (en ese sentido, comparte la misma nostalgia y resignación que el Augusto de John Williams en El hijo del César). Por eso, los intentos de asesinatos no lo sorprenden, hasta le aburren; su tono está cargado de melancolía y de cierta ira, no tanto por los que lo rodean, sino consigo mismo por no tener la capacidad de cambiar la naturaleza humana. Al final, no importa si es una licencia poética, acepta su muerte con la dignidad que le resta, cubriéndose como puede de que el populacho no vea las heridas.

Ahora bien, este cultismo de César se extiende a casi todos los personajes (salvo algunos personajes como Pompeya, la segunda esposa de César, que en la traducción la hacen despedir ocasionalmente con "achuchones", lo que me causó bastante gracia, ya que el tono general de su personaje es más frívolo respecto al común denominador), pero, por suerte, Wilder tiene la habilidad suficiente como para que ninguna carta se repita de tono y nos hace adivinar el personaje que las escribe con tan solo dos líneas. Es de admirar cómo consigue que se lea con la misma fruición que una novela histórica de alta calidad, similar a Yo, Claudio, con tan solo cartas y listas de compras. Por algo Borges admiraba esta novela.

Mientras avanza la historia el tono empieza a volverse sombrío, conspiranoico; en las últimas dos partes se mencionan constantemente las reuniones para matar al César, las ya citadas pintadas, el descubrimiento de ellas, la formación de otras alianzas, etcétera, hasta que todo se desencamina en los Idus de marzo (por lo cual es difícil que haya una sensación de sorpresa, habida cuenta que la mayoría sabe lo que significa ese término). Es por eso que la novela no se sustenta tanto en la trama, sino en una prosa de altísimo nivel, personajes filosóficos, reflexiones hondas y un ritmo vertiginoso, en donde cada pieza encaja a la perfección y revela nuevas cosas acerca de las partes que veníamos leyendo anteriormente.

jueves, 6 de agosto de 2026

Colaboración: Una muerte muy dulce, de Simone de Beauvoir

Idioma original: Francés

Título original: Une mort très douce

Traducción: María Elena Santillán 

Año de publicación: 1964

Valoración: Bastante recomendable


Simone de Beauvoir, aparte de ser un icono feminista de mediados del siglo pasado, de ser la musa del filósofo existencialista Jean Paul Sartre, de ser una intelectual enorme que resquebrajó las estructuras psicosociales de identidad de género, y de ser una persona pública comprometida con causas políticas, aparte de todo eso, Simone de Beauvoir era un ser humano. Y en este libro, esa es la voz que narra. 

Una muerte muy dulce es la cuarta novela autobiográfica que escribió la autora, y trata sobre la muerte de su madre. Es un libro corto y está escrito como si de un diario se tratara: comienza con el ingreso de la madre en el hospital y termina con su fallecimiento pocas semanas después. En ese tiempo, acompañamos a de Beauvoir en gestiones administrativas, conversaciones con médicos y enfermeras, acuerdos logísticos con su hermana y con su pareja, idas y venidas, noches de insomnio, reflexiones sobre la vida y la muerte; en fin, todas esas cosas, grandes y pequeñas, que conforman los días de la gente. Y es una experiencia profunda y enriquecedora, porque Simone de Beauvoir es muy inteligente y escribe con agudeza. 

En las 150 páginas que tiene este libro, la autora aborda temas muy complejos: la responsabilidad de amar, las relaciones madre-hija, la religiosidad, la existencia humana. No se explaya con ninguno, pero es certera en sus razonamientos. De forma casi clínica, disecciona sus pensamientos sobre estas cuestiones y expone sus opiniones con claridad, sin sentimentalismo. Se agradece. La prosa destila lucidez y humanidad.

Y luego está el tema de lo que significa ser mujer en el tiempo que le tocó vivir a de Beauvoir. Curiosamente – y digo curiosamente porque Simone no se solía andar con rodeos respecto a este asunto – en este libro no trata el tema de manera frontal, pero está siempre presente. Está presente cuando habla de su madre, de qué tipo de persona era, qué motivaciones tenía; habla de ella con respeto y cariño, pero también con distancia, desde cierta perspectiva crítica, quizás por sentirse lejana de esas motivaciones. Pero sobre todo el tema está presente en las escenas que transcurren en el hospital: la arrogancia de los médicos (todos hombres) hacia Simone, su madre y su hermana, la violencia con que despachan sus opiniones y peticiones, la superioridad que emanan, y la consiguiente sumisión y resignación por parte de ellas, todo esto describe de manera infalible cuál era la actitud que se esperaba (quiero pensar que mi uso del pretérito aquí es acertado) de las mujeres. Sin embargo, como dije, no hay nada subrayado de manera explícita. Y también esto se agradece. Porque si fuera de otro modo, el libro quizás resultara panfletario, y no sería justo, porque es – parece – un libro sincero. Bastante recomendable.

Firmado: Yaiza P.

Otras obras de Simone de Beauvoir reseñadas en ULAD: Los mandarinesLa mujer rota

miércoles, 5 de agosto de 2026

Jakob Wassermann: Golowin

Idioma original: alemán
Título original: Golowin
Traducción: Miriam Dauster en castellano para Navona
Año de publicación: 1920
Valoración: entre recomendable y muy recomendable


En ese inacabable (aunque placentero propósito) de ponerse al día con los clásicos, en esta ocasión le toca el turno a Jakob Wassermann, autor alemán de finales del siglo XIX, idealista comprometido con la idea de la justicia y al que en ocasiones se compara con Dostoyevski.

En esta breve novela, el autor centra el relato en su protagonista principal, María von Krüdener, una dama de alta sociedad que, después de no tener noticias de su marido después de cinco meses de su partida, decide viajar desde Tula al Cáucaso con sus cuatro hijos y una sirvienta con el propósito de llegar a Kislawodks donde espera encontrar noticias de su marido Alexander que había huido a Persia tras estallar la Revolución Rusa; un personaje firme y noble, alguien que «cuando él alzaba un puñado de tierra sopesaba y examinaba todo su país bajo el cielo y con su gente encima (…) que cuando se disponía a hablar con sus campesinos para dictar justicia lo hacía desde la máxima responsabilidad, como si su sentencia fuera a quedar grabada para toda la eternidad».

Resumido de esta manera el argumento de la novela, bastan unas pocas páginas para evidenciar en el estilo del autor los aires de la literatura clásica a través de su ritmo, el ambiente aristocrático en el que se desenvuelve la obra, la marcada diferencia de clases entre los personajes y la manera de dirigirse unos a otros; detalles que uno puede encontrar en otros grandes autores como Zweig o Schnitzler. Así, el entorno en el que se desarrolla la novela forma parte y constituye un personaje más, siendo un elemento crucial para entender comportamientos y reacciones sin ser en ningún caso forzado, superfluo o innecesario. 

De esta manera, la novela narra las vicisitudes de María en su viaje al encuentro de su marido, una travesía que la lleva a albergarse de manera temporal en un hotel donde se encuentra y coincide con gente de diferentes clases sociales e intenciones (especuladores, ladrones, estafadores o burgueses) que se hospedan en esa morada al aguardo de acontecimientos y de un desenlace que les permita volver a su hogar en una larga e incómoda espera que viven de desigual manera: los hay temerosos, otros nerviosos, pero también los que matan el tiempo a base de fiestas y excesos. Una casa llena de «hombres y mujeres a los que se les había robado su patria» y que alberga el trajín de las idas y venidas de mensajeros, de soldados corriendo junto a las ventanas con los ecos de la guerra resonando, la incertidumbre, la soledad, pero a su vez la compañía de semejantes. 

El estilo de Wassermann destaca por el aplomo de su prosa, su robustez, el aura de serenidad a la hora de exponer sus pensamientos, algo que se evidencia en el gran personaje que construye en María y las conversaciones que tiene con una princesa en torno a la vida, el amor, las debilidades y los sacrificios, así como con la aparición de Golowin, otro personaje singular y altamente cautivador que la enfrenta a dilemas y contradicciones. Así, sin dictar sentencia pero sin titubear, la contundencia con la que Wassermann exhibe sus creencias y valores es de lo más destacable de un libro que establece en esos principios los pilares sobre los que sustentar esta obra. Por ello, más que el argumento, pesa la calidez y la firmeza de los valores y la ubicua presencia de María que se torna en unos de esos personajes carismáticos que inundan todo el relato. Una figura omnipresente y primordial de la que se impregna no únicamente en el lector sino los propios personajes que se encuentran y conversan con ella, como cuando uno, dirigiéndose a ella, le dice «¿qué clase de fuerza alberga usted? ¿Y de dónde procede? (…) ¿qué clase de mujer es usted? ¿Qué es lo que la hace tan especial?». Esa misma sensación es la que llega al lector, una protagonista majestuosa e imponente, con una fuerza interior que la ensalza y la engrandece.

En esta escala de valores que transmite Wassermann a través de sus personajes, el mensaje que deja la novela es contundente y una declaración de valores mantenidos por encima de todo, porque es «mejor sucumbir los dos juntos y de forma honesta, que una muerte lenta durante treinta años de malentendidos y heridas silenciadas». Así, con la sinceridad y la honestidad por encima de todo, esta novela se lee con gran interés por la fuerza de lo que emana, así como por el impecable retrato de sus personajes principales, cuya presencia permanece tiempo después de haber finalizado la lectura.

También de Jakob Wassermann en ULAD: El caso Maurizius, Caspar Hauser

martes, 4 de agosto de 2026

Israel Yehoshua Singer: Yoshe Kalb, el pecador

Idioma original: Yiddish
Título original: Yoshe Kalb
Año de publicación: 1932
Traducción: Rhoda Henelde y Jacob Abecasis
Valoración: Muy recomendable alto

¡Qué magnífica novela y qué desapercibida ha pasado, tanto para la crítica literaria profesional como para la amateur! Claro que el bueno de Israel, allá donde esté, debe estar ya acostumbrado a eso del ostracismo y a "vivir" a la sombra de su hermano Isaac Bashevis Singer, Nobel de Literatura, e incluso de su hermana Esther Kreitman Singer. Pero dejemos a un lado las odiosas comparaciones y hablemos del libro.

Ambientada en las comunidades jasídicas de la Galitzia austrohúngara y la Polonia rusa de fines del XIX, y estructurada en tres libros, Yoshe Kalb, el pecador es una novela sobre el pecado y la culpa y sobre cómo la intolerancia y el fanatismo son capaces de destruir al individuo.

Singer, nacido en 1893 en Bilgoraj (Polonia "austríaca"), y su familia pertenecían a una de esas comunidades. Por tanto, es evidente que el texto tiene algo de "ajuste de cuentas" con el pasado ya que este mundo aparece retratado como un mundo asfixiante e inclemente para con el diferente, un mundo en el que la contradicción entre teoría y praxis pone al descubierto las más bajas pasiones humanas.

Por otro lado, pese a esa crítica evidente, se observa en la novela que Singer mantiene una actitud respetuosa hacia la cultura hebraica, las creencias, costumbres y ritos de la comunidad. Esto se puede comprobar la descripción de ritos, ambientes y tradiciones. Mención de honor en este sentido al estupendo inicio del capítulo 11, en el que se muestra en todo su esplendor un territorio multiétnico y multicultural.

Otros aspectos dignos de mención en la novela, además de los ya citados, son:

  • La presentación de personajes, situaciones y relaciones de los primeros capítulos. Singer se toma su tiempo en construirlos, pero no deja cabos sueltos, tramas sin cerrar o personajes sin su papel en ellas.
  • La evolución del personaje de Najum / Yoshe Kalb, hombre santo o místico que verá cómo su vida cambia tras un matrimonio "arreglado" y un encuentro casual.
  • Su lectura política (ojo que la novela fue escrita en 1932, año en que los nazis ganaron las elecciones al Parlamento y en pleno estalinismo). Creo que son datos para nada casuales.
  • Su universalidad y vigencia. ¿Una novela sobre un comunidad jasídica en el ultimo rincón de Europa puede ser universal y estar vigente casi 100 años después? Obviamente. Aquello de pintar tu aldea para pintar el mundo, ¿no?
En resumen, una novela realmente estupenda de un autor que en la actualidad forma parte del catálogo de Xordica y de Acantilado, dos editoriales a las que hay que agradecer la recuperación de todos estos autores en yiddish, testigos y narradores de un mundo y una Europa desaparecidos. 

lunes, 3 de agosto de 2026

Marina Tena Tena: Una casa sobre tus huesos

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Se deja leer < Está bien

Una casa sobre tus huesos, de Marina Tena Tena, ganó el I Premio Lestat organizado por la editorial Dimensiones Ocultas. Es una novela corta de terror que, a la manera de Angela Carter, adapta el cuento gótico de Barbazul. La protagoniza una niña perversa que recuerda vagamente a la Merricat Blackwood de Shirley Jackson. 

Si bien empieza fuerte y tiene intuiciones narrativas reivindicables (por ejemplo, su atmósfera o su leimotiv de las mentiras), se dilata en exceso, la adorna un toque poético no siempre bien integrado, entrega respuestas algo anticlimáticas y queda a la sombra de la literatura a la que homenajea. 

Narra la historia de Marga, una huérfana de madre que vive aislada del mundo con su padre en una casa protegida por altos muros de piedra y rodeada por un frondoso bosque. Marga tiene dos cosas terminantemente prohibidas: traspasar los muros que envuelven su casa y entrar en la habitación roja.

Ya he dicho que Una casa sobre tus huesos tiene varias virtudes: su inicio es muy potente, su atmósfera está bastante lograda y su prosa exhibe destellos líricos. A eso hay que añadir que tiene un par de escenas genuinamente impactantes. No obstante, creo que la novela desperdicia algunas de sus ideas, se antoja reiterativa a partir de su segunda mitad y se cierra sin mucha fuerza.

Sea como fuere, pese a sus defectillos y limitaciones resulta, gracias a su brevedad y modestas pretensiones, una lectura entretenida. Yo personalmente le seguiré la pista a su autora, muy prolífica pese a su juventud, cuyas premisas suelen por lo general llamarme la atención.