sábado, 25 de abril de 2026

Colaboración: 2 x 1 Antes que nada y Bue, de Martín Caparrós

 Idioma original: español

Año de publicación: 2024 y 2025

Valoración: imprescindible para interesados


La fase de su escritura en la que se encuentra Martín Caparrós es especialmente interesante. Viene de andar tras las huellas del hambre, de diseccionar las venas abiertas de América Latina que versó Galeano, de algún esfuerzo apabullante en el campo de la novela que él considera pasó desapercibido, de darle la vuelta al género de la crónica, de intentar reportar a toro pasado la creación del mundo. Todo se le ha hecho poco: su implicación, sus posiciones sin medias tintas; su apuesta por la literatura; las cabeceras de más prestigio; los charcos más embarrados. Todo empezó un día que le dejaron firmar en un diario y algo cambió el día que leyó por vez primera a su maestro Manuel Vicent. Continúa con sus artículos y sus polémicas, levantando polvo, abriendo frentes constantemente. Gramaticales, deontológicos, épicos. Se hace preguntas y las lanza al mundo sabiendo que él el primero no puede responderlas.

Y en el último año y medio han llovido con generosidad tres volúmenes en los que el argentino va más allá, pues si alguna profundidad abisal le quedaba por estudiar era la suya propia: es la que emite ultrasonidos desde las páginas de Antes que nada, donde repasa su vida, la interior y la pública, en los jirones que no se le han quedado en la selva del periodismo a ras de suelo que le ha caracterizado. Como los otros títulos, este último es monumental y ambicioso, y seguro que le dejó insatisfecho como tantas otras veces. Aquí hay mucha tela que cortar para aspirantes, ejercientes y fans, que a fin de cuentas son los que pueden aportar notas al pie, aunque a ver quién se las apuesta a Caparrós. Por lo pronto, estas memorias se tapan bien con cubiertas oscuras, como advirtiendo de ser el libro negro del autor, que deja bien claro que sorpresas te da la vida y por supuesto, que para contarlo hay que valer, también, y mucho. El camino de las favelas de Buenos Aires a las pacíficas afueras de Madrid ha sido retorcido y sorprendente.

Antes que nada puede complementarse con artículos y entrevistas recientes, pero sobre todo con los otros dos pequeños tomos que han aparecido en estos meses, Bue y La verdadera vida de José Hernández, que son pura evocación en blanco y negro. Reversos bien camuflados de Buenos Aires y de canto al padre del Martín Fierro, Caparrós vierte en ellos no el análisis sino el aliento, y no la nostalgia sino la melancolía, como tan bien distinguiría su querido Vicent. En estos casos no es tan torrencial la escritura como la emoción, pero no perdamos ripio.

Sobre la triada asoma la firmeza de una vocación, en estos tiempos líquidos de rapidez y demora, cuanto más deprisa más despacio, de prosa deslavazada y piezas sin adscripción. No caigamos en el tópico del autor hecho género. Llamemos a las cosas por sus nombres: memorias, novela y poesía. Caparrós prescinde aquí, al menos directamente, de las crónicas que lo han destacado y que en conjunto se erigieron en monumentos: LacrónicaEl HambreEl mundo entoncesÑaméricaEl interiorLarga distancia y su secuela La guerra moderna... Periodismo que si no fundó, al menos creó escuela en una hilera de seguidores que lo practican alrededor del mundo. La crónica va y viene con las épocas. Esas piedras angulares están ahí, para quien quiera volver a ellas. En rigor, algunos podrían llamar a esos libros recopilaciones. No errarían.

No es el caso de los que nos ocupan hoy. Es vertiginoso pensar no ya que alguien pueda ser tan fértil, sino qué torrente creativo en tan poco tiempo puede dar lugar a obras apuntaladas como estas. Una en su largo aliento, otra en su justa medida, otra en la virtuosidad del verso. ¿Qué escuelas de escritura ni qué inteligencias artificiales ni qué giros argumentales? Lengua charlatana, seguridad, nada que perder pero nada que alcanzar. Entrevistas promocionales donde se denuncia la manera balzaquiana para homenajear a Balzac con los mismos libros que se promocionan. Por responsabilidad, la llamada al orden debe ser por parte de los dos: de Balzac y de Caparrós. Larga vida al escritor y lo escrito: el momento es curioso, los juegos de espejos son gratificantes y se espera que la fábrica no detenga su producción. Mientras tanto, siempre queda releer.

Firmado: César

También de Martín Caparrós reseñado en ULAD: aquí

 

viernes, 24 de abril de 2026

Federico Axat: El día de mi muerte

Idioma original: Español

Año de publicación: 2025

Valoración: Muy recomendable

Así de entrada, lo que me hizo darle la valoración de Muy recomendable a este libro fue la vuelta de tuerca que Axat le da al ya muy gastado subgénero de los viajes en el tiempo. Así que, para cualquiera que disfrute de este tipo de pajas mentales, es una lectura más que recomendable.

Lo que sigue no es exactamente un spoiler, pero, a mi parecer, mientras menos sepas, mejor. Por eso seré parco en esta reseña. Bueno, pensándolo mejor, no diré nada de la trama, porque cualquier cosa que contara sería básicamente lo mismo que ya aparece en la contraportada.

Lo que sí puedo decir, y quizá sirva para animarte a leerlo, es que la historia resulta desconcertante en el mejor sentido de la palabra. Cada capítulo obliga a detenerse y a reconsiderar cómo encaja lo que uno acaba de leer con todo lo anterior. Perdón por ser tan vago, pero realmente no puedo decir mucho más: la novela está construida casi por completo sobre la incertidumbre.

Claro que eso también hace que la relectura pierda parte de su valor. Pero incluso si solo se lee una vez, la experiencia vale la pena.

Uno de los pocos peros que le pondría al libro es que, aunque su principal atractivo radica en el interesante enfoque que propone para los saltos espacio-temporales, y cómo se desenrolla la trama, no logra evitar del todo ciertas paradojas (incoherencias) temporales. Y, cuando aparece alguna inconsistencia, recurre al truco más barato del género: las líneas temporales paralelas.

Aun así, eso puede pasarse por alto. Es un libro muy entretenido, de esos que te mantienen armando y desarmando piezas en la cabeza hasta el final. Es el tipo de historia que quedaría perfecta como serie de televisión. Me encanta ver que las historias de este género escritas en español no le piden nada a esos nórdicos (¡no les da la lengua para escribir el Quijote!).

jueves, 23 de abril de 2026

Jon Bilbao: El regreso del Hircocervo

Idioma original: Español     
Año de publicación: 2020
Valoración: Entre recomendable y está bien

En Reata, ningún animal doméstico sobrevive a la medianoche. Un veterinario que llega a este pequeño pueblo de la España profunda, supuestamente de vacaciones, acabará investigando, al igual que tantos otros antes que él, semejante fenómeno.

Esta es la premisa de El regreso del Hircocervo, novela corta del asturiano Jon Bilbao que aúna el terror rural castizo con lo lovecraftiano, siempre desde la óptica ambigüa e indefininida de lo extraño y lo insólito. Funciona a la perfección en tanto que experiencia literartia creativa, incómoda y perturbadora. Desgraciadamente no acaba de cuajar como narración al uso. 

Vamos por partes. De este texto, destacaría las siguientes virtudes: 

  • Dada su brevedad y el interés que genera se lee de una sentada.
  • Tiene un planteamiento extremadamente sugerente.
  • En su estilo taquigráfico, similar al de un guion audiovisual, se aprecia sin embargo cierta sensibilidad.
  • Sus personajes, aunque algo simples, tienen unas caracterizaciones lo suficientemente marcadas como para diferenciarse entre ellos.
  • Alberga un par de escenas impactantes, ya sea porque son muy imaginativas o porque logran teñir lo cotidiano de rareza.
  • Se guarda las explicaciones y respuestas sobre su misterio principal para sí mismo.

Por otro lado, tengo que admitir que El regreso del Hircocervo me ha parecido algo mejorable: 

  • Visto en retrospectiva, da la impresión de que le falta empaque. Parece, antes que una obra terminada, un borrador (uno muy trabajado y sumamente prometedor, todo sea dicho).
  • La mayoría de escenas que muestran los enredos sexuales del protagonista aportan poco y se antojan reiterativas.
  • Desaprovecha a algunos personajes.

En fin: El regreso del Hircocervo es una novela solvente, sugestiva y entretenida. No obstante, parece escrita en un frenesí de inspiración que se hubiera beneficiado, al menos para mi gusto, de una revisión en frío. Sea como fuere, cumple sin sobresalir, gusta sin entusiasmar e impacta sin llegar a ser memorable, y demuestra, una vez más, que Bilbao es un autor al que conviene tener en cuenta.

Ah, esta novela se la debemos a Fin de Raza, editorial (lamentablemente en hiato desde hace bastante tiempo) que apuesta por libros que combinan lo literario y lo visual y devienen bellos objetos de coleccionismo. Como muestra de esta filosofía tenemos El regreso del Hircocervo, con su calidad artesanal, su tirada de 1000 ejemplares y sus ilustraciones de Celsius Pictor.


También de Jon Bilbao en ULAD: Aquí

miércoles, 22 de abril de 2026

Vic Echegoyen: Blitz. La destrucción de Dresde

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2025 

Valoración: Está muy bien

Blitz. La destrucción de Dresde es la magnífica reconstrucción de las 24 horas que duraron los bombardeos que arrasaron la ciudad de Dresde y se llevaron por delante unas 25.000 vidas, allá por febrero de 1945, cuando apenas faltaban 3 meses para la capitulación de Alemania. Y podríamos entrar aquí en disquisiciones filosóficas acerca de la "necesidad" y la "proporcionalidad" de los bombardeos (¿acaso hay bombardeos "proporcionados"?), pero casi mejor nos centramos en el libro y en su valor como obra literaria.

Volvamos al comienzo. Magnífica y reconstrucción: reconstrucción porque Blitz. La destrucción de Dresde es una obra de ficción basada en hechos reales (o la ficcionalización de las experiencias de una serie de personajes, anónimos o no, en el antes, el durante y el después más inmediato de los bombardeos); magnífica por varias razones, vinculadas a la estructura, al ritmo, a las voces, al tono y al mensaje de la novela. 

En cuanto a la estructura, la obra tiene algo de tragedia clásica con su prólogo, tres episodios (el antes, el durante y el después) separados por interludios que llevan la acción a los cielos de Dresde y su epílogo. Con esta estructura, Echegoyen puede ahondar en la relativa normalidad, el miedo y el caos que ocupan el centro de cada uno de los episodios y puede ofrecer una pequeña evolución de los diferentes personajes que protagonizan la novela.

En lo que al ritmo y las voces se refiere, estos van da la mano. Los tres episodios ya citados se dividen, a su vez, en breves capítulos protagonizados por multitud de personajes del más variado origen, edad y condición. Esta variedad confiere al texto de un carácter coral y de un ritmo que difícilmente tendría de tratarse de una narración más "convencional". Por otra parte, se observa un importante esfuerzo en la diferenciación de las voces de los protagonistas, algo nada fácil de conseguir. 

Me queda hablar del tono y el mensaje de la novela. Aquel tiende a ser sobrio, sin florituras, "adornos" estilísticos ni efectismos. La autora tiene claro lo que desea transmitir y no necesita recrearse en escenas sangrientas para mostrar el miedo y el dolor causado por cualquier guerra. Y ese es precisamente el mensaje, el de la insensatez y el absurdo de estas.

Dicho esto, y viendo que esta es la segunda obra de Vic Echegoyen que reseñamos en el blog y viendo la valoración que hemos otorgado a ambas, ¿cómo es que esta autora sigue tan en los márgenes del mundillo editorial? Tengo mis sospechas, pero me las callo porque no quiero movidas.

También de Vic Echegoyen en ULAD: La voz y la espada

P.S.: En la misma editorial se ha publicado recientemente el recomendable Ciudades de Europa. La deriva del continente, libro de relatos ambientados en diferentes lugares que nos habla, con más melancolía que nostalgia y con una cierta amargura irónica, de estos "nuevos tiempos" que nos ha tocado vivir. Lo comento porque guarda cierta relación con Blitz, en el sentido de que, de alguna manera, habla de la "evolución de Europa" desde el final de la SGM hasta la actualidad. 

martes, 21 de abril de 2026

Andy Weir: Proyecto Hail Mary

Idioma original: inglés

Título original: Project Hail Mary

Año de publicación: 2021

Traducción: Javier Guerrero Gimeno

Valoración: entre recomendable y está bien

La novela del momento o, por lo menos, yo la encuentro en todas partes, debido a la reciente película protagonizada por Ryan Gosling (que no he visto, así que nadie debe esperar aquí una comparativa entre peli y novela). Lo cual no deja de ser interesante,  puesto que, en teoría, nos encontramos ante lo que llaman "Ciencia Ficción dura", es decir, aquella en la que la parte científica debe tener una base real y tanto peso como la ficcional. Pero que nadie se asuste; en este caso; ya os digo que no es tan fiero el león como lo pintan...

Vamos antes con el argumento... del cual no puedo contar mucho, primero por no destripárselo a nadie y, sobre todo, porque la propia estructura narrativa está basada en no saber de qué va la cosa. Me explico: la novela comienza (estoy hablando de la primera página, así que no creo que se pueda considerar un spoiler) cuando nuestro protagonista despierta en un sitio desconocido para él y no sólo no recuerda qué hace allí, sino, más aún, ni siquera quien es... A partir de ahí, la trama se desarrolla en dos planos que se van alternando: por una parte, el tipo -no digo su nombre porque, en un principio, él mismo no sabe cual es- va descubriento el lugar que le rodea y sus características. En un segundo plano, poco a poco va recordando quién es y por qué se encuentra allí. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar que desvelo demasiado si explico que la novela tiene que ver con un viaje espacial -la propia cubierta del libro lo deja bastante claro- con objeto de llevar a cabo una misión de suma importancia para la Humanidad. Y no diré más, no sea que se me llenen los comentarios de posibles lectores indignados...(también hay que tener en cuenta la bibliografía anterior del autor, pues su primera novela, El marciano, llevada también al cine con éxito por Ridley Scott, se desarrolla en Marte, cómo no).

Aparte de la peripecia espacial, lo más destacable de la novela es que el protagonista -puesto que la narración es en primera persona- va explicando todas las cuestiones técnicas, físicas, químicas y biológicas que van surgiendo durante su periplo. A este respecto debo decir que Weir hace un muy buen trabajo, ya que consigue que hasta un tío tan lerdo como yo para estas cosas entienda, más o menos, de lo que está hablando. Sobresaliente en didactismo, por tanto... la contrapartida es que esto condiciona el tono de toda la novela, me parece a mí; el libro se convieerte, en cierto modo, en una clase divertida de ciencias para chavales de secundaria, impartida por un profesor guay -lo que es, en realidad, el protagonista, además de biocientífico con amplios conocimientos de astrofísica, matemáticas e ingeniería y eventual cosmonauta, claro- y la historia en sí también responde un poco a ese perfil. no digo que resulte ingenua o tontorrona, pero sí es un buen ejemplo de feel good novel,  con un espíritu más blanco que la barba de Papá Noel. Que nadie espere aquí distopías deprimentes, oscuro cyberpunk o una parábola sobre la iniquidad humana... El prota, aunque muestra un sentido del humor -también bastante blanco- que se agradece en gran manera, es un personaje bastante plano, sin aristas: un tipo majo que hace lo que debe, pese a sus temores y siente una infinita curiosisdad científica. Además (y perdón por el spoiler), a partir de cierto momento la novela se convierte en una buddy story de lo más entrañable. No me extraña que Hollywood la haya llevado al cine...

Eso no significa que no merezca la pena leer este libro; al contrario. resulta muy entretenido y puede agradar tanto a los lectores/as habituales de Ciencia Ficción (aunque tampoco sé hasta qué punto la historia les puede parecer original y novedosa o algo ya visto) como a quienes no lo son. Que nadie busque aquí, por otra parte, la filigrana estilística o tan siquiera cierta audacia. La escritura de Proyecto Hail Mary resulta correcta y eficaz, pero poco más que eso; no busca el deslumbramiento del lector o lectora sino su complicidad,  ni la exploración de nuevos caminos -tampoco en lo argumental- sino que uno/a se sienta a gusto leyendo una historia amena, optimista y entrañable, pero sin caer 8aunque la bordea) en la moñez, que es el gran riesgo que acechaba. Weir consigue, sin embargo, que su novela se lea con agrado , sin dejar la sensación de haber perdido el tiempo. pereo hasta ahí; no creo que al menos en mi caso, me vaya a dejar huella. Si algún día veo la peli, ya os contaré...

Nota final: No entendía bien por qué en el título se había mantenido el nombre del proyecto en inglés (o en la película se había traducido en España por Proyecto Salvación, cuando la traducción más correcta sería "Proyecto Ave María" ¿Cristianofobia, quizás? ¿O es que David Bisbal tiene los derechos de la expresión?) hasta que me enteré que lo de Hail Mary (es decir, Ave María) se usa en el futbol americano para designar una jugada desesperada, cuando queda poco tiempo, consistente en tratar de pasar el balón a un receptor que se encuentre lo más lejos posible, a ver si hay suerte y anota. Si leéis la novela, entenderéis que eso tiene todo el sentido. Por cierto, que también hay un guiño con el apellido del protagonista; se ve que a Andy Weir le gustan estas cosas... (lo que me parece de perlas).

lunes, 20 de abril de 2026

Enrique Murillo: Personaje secundario

Idioma original: español

Año de publicación: 2025

Valoración: lascivo (o sea, imprescindible para interesados y muy recomendable para el público general)

Un escándalo que más de quinientas páginas se lean con tal voracidad, con tal sentido del suspense, como si su autor nos estuviera enredando en una de esas obras, como si fuera uno de esos autores que ha traducido, o valorado para su publicación. 

Porque este colosal texto funciona en muchos niveles, y ni en uno solo se le puede poner pero alguno. Un estilo directo, ameno y cercano, correspondiente a quien ha leído y leído y leído (en algún momento Murillo declara que está encantado de haberse ganado la vida, básicamente, leyendo), de todo género y clase, y asimilado cuáles son los resortes que tiran del lector, que empujan a seguir adelante, casi de manera imperiosa. Sin alardes de cualidades: tesón, trabajo, insistencia, tozudez, claro, por qué no. Detrás de eso, una actitud clara y frontal a favor de la cultura escrita, las quejas de Murillo sobre las deprimentes estadísticas de lectura en España frente a la de otros países europeos son frecuentes y razonadas, desde una actitud socialmente militante sin la más mínima ambigüedad. Luego, el torrente de información de primera mano, por supuesto con un un enfoque subjetivo - esto es una autobiografía centrada en una extensa, desacomplejada y no siempre rutilante carrera profesional - pero quedando bien claro que el índice de veracidad, a pesar de las advertencias de Murillo sobre su edad, su memoria, sobre el tiempo transcurrido, es altísimo y cercano al cien por cien. De lo cual surge el aspecto polémico, que es la baza absoluta e irresistible del libro, el gancho que ya lo decanta hacia lo imprescindible, en especial para los que, aún siendo más bien profanos, estamos algo familiarizados con los curiosos (des)equilibrios de fuerzas del mundo editorial en español, en particular el de la época a partir de los últimos coletazos del franquismo hasta épocas muy recientes (ya retirado, la última aventura de Murillo se produjo hace menos de una década) en que se encadena crisis tras crisis.

Eso, que equipara esta lectura a una suerte de novela de suspense empresarial, puede en algún momento incluso arredrar. Murillo se muestra enormemente agradecido con prácticamente todos los que han compartido momentos de su carrera, desde otros traductores, por supuesto a escritores, y a personal de todo tipo de todas las editoriales para las que ha trabajado (todas las importantes), pero, por capilaridad, también ajusta cuentas, de una manera discreta y elegante, pero percusiva, irónica, dejando piedras en el camino, sin necesidad de ser procaz o incisivo, a pesar de lo cual, perdonad que evite dar detalles, insisto en el magistralmente administrado sentido del suspense, sus suspicacias respecto a ciertos personajes, algunos muy destacados, a veces se apoderan del  caudal informativo, y una sutil acritud toma las riendas. De forma muy atractiva, narrativamente hablando, nos vamos enterando acerca de personalismos que chapotean en el narcisismo, de los típicos perversos escenarios en un mundo donde las empresas luchan por la supervivencia, un mundo donde entre bueyes hay cornadas, también de los curiosos sistemas de funcionamiento económico del negocio editorial, del desprecio absoluto hacia el lector que está detrás de los premios literarios, de tantas cosas que, de no ser por el hecho de que, una vez empezado el libro literalmente no puede soltarse, quizás han de ser digeridas de un modo más lento.

domingo, 19 de abril de 2026

Henrik Ibsen: El pato salvaje

Idioma original: noruego
Título original: Vildanden
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun en castellano para Nórdica
Año de publicación: 1884
Valoración: muy recomendable


Creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que hay más gente que prefiere ver teatro antes que leerlo. O quizás no es un tema de que guste más o no, pero sí una práctica habitual. Y es que el teatro leído contiene un componente de dificultad lectora: la falta de definición de la ambientación, pues muchas veces, más allá de una pequeña descripción del lugar donde trascurre la escena, las obras de teatro se basan en el diálogo, por lo que la complejidad que tiene el lector en el ejercicio “visual” de imaginar la escena se agranda. Pero, aún y así, a los que nos gusta el teatro, a veces nos apetece también leerlo, quizás para recordar aquella obra ya vista en representación teatral, quizás para descubrir y vislumbrar cómo podría representarse. Y claro, dentro de los grandes autores teatrales, es impensable no mencionar a Henrik Ibsen.

En este texto del autor noruego, el relato empieza con un paisaje ya conocido y común en muchas de sus obras: una casa señorial regentada por una familia que ostenta cierto cargo de poder (una serrería y algunas minas, en este caso); también constituye una pieza fundamental el servicio que trabaja en la casa, así como algún personaje adicional que aparece de golpe después de cierto tiempo fuera y cuya presencia no es banal. Nada que sorprenda al lector a la hora de tejer el entramado argumental, pero es una sólida base para lo que Ibsen tiene pensado desarrollar en esta pieza teatral donde una serie de personajes entran y salen de la casa y van dejando pequeños detalles enigmáticos en las conversaciones entre ellos que llevan a sospechar que hay algo más profundo y parcialmente dejado de lado en sus relaciones que en algún momento hará acto de presencia con sus asociadas consecuencias.

A nivel estilístico Ibsen sabe cómo crear tensión; es en esas habladurías, rumores y chismorreos entre los diferentes personajes donde el lector se va haciendo la composición de lo que se está orquestando a bajo nivel: un entramado de intereses y secretos que el autor va sacando a la superficie poco a poco, dejando a su vez un rastro imborrable de mentiras enterradas bajo estratos de cotidianidad e intereses. Pero ahí, con marcado contraste, aparecen los ideales y los valores, siempre presentes en las obras de Ibsen; unos ideales a prueba de las relaciones que emergen y se erigen como inquebrantables a pesar de todos y de todos, que se esgrimen como una lanza rota en favor de la honestidad y la pureza, de la conducta impoluta e infranqueable, como el autor bien profesa al decir, en boca de unos de sus personajes, cuando uno le espeta a otro: «ha vuelto a colarse en una casa humilde reclamando el pago de las facturas de los ideales, y en esta casa no hay gente solvente». Así, esos valores son siempre presentes y esgrimidos sin tapujos, porque «de vez en cuando es útil profundizar en el lado oscuro de la existencia» a pesar de ser algo que, a su vez, pueda sembrar sentencias y tiranteces entre los personajes. 

Como en toda obra teatral, y más teniendo en cuenta su corta extensión, no conviene revelar el argumento ni, menos aún, su desarrollo, aunque viniendo de Ibsen, uno ya puede suponer que tanta tirantez no va a quedar en nada y que a veces la defensa a ultranza de los ideales acarrean consecuencias para las que uno no está preparado.


También de Henrik Ibsen en ULAD: Otras obras de Ibsen en ULAD:  Un enemigo del puebloCasa de muñecasLos pilares de la sociedadEspectrosJuan Gabriel Borkman