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jueves, 23 de mayo de 2024

Stephen King: El fugitivo

Idioma original: inglés
Título original: The running man
Traducción: Hernán Sabaté Vargas
Año de publicación: 1985
Valoración: Recomendable si no esperas una historia de terror

Antes de nada, comentar que esta novela fue una de las que Stephen King sacó bajo el pseudónimo de Richard Bachman, quizá en un intento de alejarse de las novelas de terror que tanto éxito le han proporcionado.

¿Y qué nos propone aquí el archiconocido autor? Bueno, es cierto que no es este un “libro de miedo” en la línea de Misery o It, pero también es verdad que el bueno de King no hace mucho por ocultar su verdadera identidad: el mundo de la novela es un escenario agónico y moribundo donde no cabe sitio para la esperanza.

Nos alejamos de horrores sobrenaturales y nos ubicamos en un futuro distópico en el que la televisión (librevisión) se ha erigido como tótem de las falsas esperanzas y única vía de escape para el sucedáneo de vida que lleva la mayoría de la gente. Pero claro, no una televisión como la conocemos nosotros: una versión maligna, pervertida y morbosa que juega con la vida de los concursantes para regodeo de los pobres diablos televidentes; aunque visto así, la verdad es que sí que suena como la nuestra... en fin.

Ben Richards - interpretado por Arnold Schwarzenegger en una adaptación para el cine, probablemente el actor con el físico que peor podría encajar con el personaje - es un pobre hombre con una mujer obligada por las circunstancias a prostituirse y una pequeña niña enferma a la que no puede costear los fármacos; el clásico estereotipo de fracasado (en el “buen” sentido, una persona que jamás tuvo posibilidades) que nos remite a las obras más reconocibles de King. Apremiado por las circunstancias, y rozando un nihilismo ya bastante acusado, decide presentarse a uno de los concursos más salvajes pero también con más retribución de la librevisión: El fugitivo.

Este programa es una especie de Battle Royale un poco desnivelado: Todos contra uno. El concursante debe mantenerse el mayor tiempo posible con vida mientras toda la sociedad lo persigue. Cuanto más tiempo libre, más dinero para la familia - se da por hecho que ningún concursante puede sobrevivir -.

Pues bien, Ben, hastiado, cabreado con el mundo, conocedor de que no va a salir vivo de la prueba, decide dar el todo por el todo: comienza una aventura suicida que le lleva a batir los récords de duración del concurso y a un inesperado final (no tan inesperado, si tienes un poco de intuición) que dejará huella en la historia de la librevisión.

Una vez esbozado el argumento, creo que los temas a tratar están más que claros: la más evidente, el presunto alienamiento producido por la televisión y medios de comunicación (King no fue capaz de prever Internet, no le culpo), la lucha de clases, la conspiración, y la rebelión del antihéroe que busca justicia en un mundo donde no hay – no puede haber – lugar para ella. Nada nuevo bajo el sol, pero eso no significa que sea malo; es muy  difícil ser original. 

Es una novela rápida y corta, sin mayor trascendencia, interesante para aquellos que quieran ver a Stephen King fuera de su ámbito habitual – aunque como digo, no tan fuera como para no reconocerlo – e interesante, claro que sí. Pero no es ninguna maravilla. Solo se la puedo recomendar a aquellos fans del geniecillo malvado de Maine a los que no les importe salirse por un breve espacio de tiempo del género de terror, pero no muy lejos.


Todo lo de Stephen King reseñado en ULAD aquí.

miércoles, 14 de junio de 2023

Grady Hendrix: Grupo de apoyo para final girls

Idioma original: inglés

Título original: The Final Girls Support Group

Año de publicación: 2021

Traducción: Víctor García de Isusi

Valoración: recomendable (sobre si todo si no buscas una historia de terror "pura")

Estoy seguro de que muchos de nuestros lectores y lectoras habituales no lo necesitan porque son personas con un excelente formación cultural, tanto en lo que se refiere a la llamada "alta cultura" como a las variantes más friki-pop de nuestra época. Pero pensemos que es muy posible que lea esta reseña alguien que haya descubierto ahora este ubérrimo blog y, deslumbrado por el despliegue de conceptos y conocimientos que se encuentra aquí a diario, no tenga claro a qué se refiere eso de las "Final Girls" (tú sí, Oriol, ya lo sabemos...). Expliquémoslo, pues, antes que nada, en atención a ese hipotético, aunque probable, nuevo lector o lectora: 

-Final girl: dícese de, en las películas slasher, la última chica que sobrevive a la matanza causada por un ominoso asesino múltiple y que, además, consigue acabar con él (o cree hacerlo, hasta su siguiente reencarnación).

¿Cómo, que eso del slasher tampoco os suena (sí, Oriol, ya sé que a ti sí). Bueno, vale, ahí va:

-Slasher: dícese del subgénero de cine de terror en el cual un asesino, habitualmente enmascarado, va matando poco a poco a una serie de adolescentes, por lo general con medios un tanto rudimentarios (es decir, utilizando hachas, machetes, ganchos de carnicero...) hasta que sólo queda una Final Girl.

¿Y qué puede hacer una chica cuando se ha convertido en una Final Girl, pasando de ser una sencilla alumna de instituto a alguien que ha conocido los más terribles abismos del alma humana? Pues es difícil seguir adelante y es necesaria ayuda para ello... ¿Y quién va a entender mejor a una Final Girl que otras Final Girls? Por eso hay varias que llevan años reuniéndose en el sótano de una iglesia de Los Ángeles, formando el grupo de apoyo más peculiar -y exclusivo- que existe. Varias mujeres ya no tan jóvenes que tienen muy poco en común, aparte de haber sobrevivido a monstruosos asesinos. Pero la muerte de una de ellas trastorna aún más la dinámica de grupo y hace que Lynnette, la más paranoica y obsesa de la seguridad -y eso que no es una Final Girl "real"... o quizás por eso mismo- sospecho que alguien está tratando de acabar con ellas una a una...

A partir de aquí, Grady Hendrix nos mete en un carrusel de situaciones peliagudas y emociones extremas, en una huida desesperada llena de plot-twists que nos mantienen pegados a las páginas hasta el final. Debo decir que se trata más de un thriller con un punto paródico que de una novela de terror puro y duro, por más que haya algún que otro episodio -como la visita de Lynnette a la casa de otra Final Girl aún más perturbada que ella- que resulta bastante inquietante. No obstante, me parece una novela muy disfrutable para los amantes del género, entre otras cosas por el juego metaficcional presente en todo momento, aunque más que con otras narraciones escritas, con el cine del subgénero slasher; para empezar, por las propias historias de las protagonistas, de las que no cuesta mucho encontrar las películas que le sirven de inspiración...

Por otro lado, algo muy interesante de la novela es la reflexión que hace (tal vez sería más exacto decir que mueve a la reflexión) sobre las mujeres como principales víctimas de crímenes, tanto en la ficción como en la vida rea, y que me ha traído a la memoria una entrada que publicaron nuestras compañeras de blog el 8 de marzo de hace algunos años (y que enlazo aquí). Es cierto que el señor Hendrix es un hombre y por ello el posible mensaje feminista y la apelación a la sororidad que trasluce esta novela quizás haya que tomarlos con cierta reserva (o no, que tampoco soy yo la persona más indicada para determinarlo), pero, al menos, supone un cambio a mejor en la habitual representación de la mujeres en éste o estos géneros (me refiero también a la novela negra) como simples víctimas de atrezzo o compañeras del protagonista masculino.

También de Grady Hendrix y reseñado en Un Libro Al Día: Horrorstör

viernes, 18 de noviembre de 2022

Catriona Ward: La pequeña Eve

Idioma original: inglés

Título original: Little Eve

Año de publicación: 2018

Traducción: María Cristina Macía Orio

Valoración: recomendable si no esperas una historia de terror (aunque si la esperas, también)

Tremenda la novela que publicó Catriona Ward en 2018 (antes que La casa al final de Needless Street, aunque en España haya aparecido más tarde); tremenda la historia en sí y tremenda la forma de contarla, con una intensidad que hacía tiempo que no encontraba en una novela. De hecho, y aunque, sin duda, el libro me ha gustado, no podría precisar hasta qué punto, si mucho o poco, tan embebido de esa intensidad he quedado con su lectura, emborrachado, por decirlo así, de imágenes, giros narrativos, metáforas... En fin, toda una experiencia que resulta imposible que deje indiferente al lector.

Pero vamos con una pequeña sinopsis de la historia, para que se me entienda mejor: El segundo día de 1921 el carnicero de Loyal, un pueblo de la costa norte escocesa, descubre con horror los cuerpos de los habitantes del castillo de Altnaharra -menos uno-, mutilados y dispuestos dentro del círculo de un cromlech cercano. El castillo, que domina una isla junto a la costa, es propiedad de John Bearings, donde vive -o vivía- junto a unas mujeres y unos cuantos niños huérfanos que ha recogido de orfanatos cercanos o han sido abandonados allí. Digo niños cuando en realidad son niñas, salvo el joven Abel , de forma que Bearings reina sobre un pequeño gineceo que le adora como a un semidiós y al que ha inculcado unas creencias apocalípticas basadas, en parte, en las leyendas y mitología de las Highlands, hasta configurar un culto propio, que le tiene a él como centro. Vamos, una especie de familia Manson avant-la-lettre, para entendernos. 

La historia, con sus prolegómenos y las consecuencias del crimen, se nos va contando dando saltos temporales a lo largo de treinta años y  alternativamente desde el punto de vista de dos de las moradoras de Altnaharra -también de algún otro personaje-: la hermosa Dinah y su "hermana" Evelyn o Eve -sí, la del título, aunque éste también hace referencia a un ser de las leyendas escocesas, la Eba Muilur, que habita en el mar-; pero cuidado, no todo es lo que parece en un primer momento y quien lea esta novela irá variando su percepción de lo que ocurre a lo largo de la narración (algo que, por otra parte, parece ser el sello literario de Catriona Ward, o al menos resulta muy hábil en ello). Cierto que no es sólo la sorpresa en el desarrollo de la trama lo que convierte en fascinante a esta novela: es, sobre todo, la ambientación gótica en la que se desarrolla, la mezcla entre el género de terror (de aquella manera...  hay pasajes sin duda siniestros o fantásticos, pero no sé hasta  qué punto podemos considerarla una novela de terror al uso), al policiaco y al melodrama victoriano o post-victoriano. Así como a las imágenes perturbadoras que nos ofrecen o la riqueza, versatilidad y sensibilidad del estilo de Ward, de una calidad literaria más que notable.

De esta forma, y aunque reconozco que la trama tiene algunos giros algo forzados y algún que otro personaje que me ha chirriado un poco, creo que a nadie le resultará indiferente esta novela, de una intensidad y capacidad de fascinación mayores de lo habitual. Por mi parte, acabé el pasado año con la siguiente novela de esta escritora, La casa al final... y casi acabo éste con la anterior, La pequeña Eve. Como ya estoy convencido de que es una escritora a la que conviene seguir de cerca, quedo a la espera de que se publique la próxima, Sundial, para que vuelva a deslumbrarme, de forma paradójica, con su facilidad para envolvernos en la oscuridad.


Como me gusta más la cubierta inglesa que la de la edición española, pues os la pongo también...


También de Catriona Ward y reseñado en Un Libro Al Día: La casa al final de Needless Street

viernes, 3 de diciembre de 2021

Tochoweek V #5 Stephen King: Billy Summers

Idioma original: inglés
Título original: Billy Summers
Año de publicación: 2021
Traducción: Carlos Milla Soler
Valoración: recomendable (si no esperas una historia de terror)

Vale, ya sé lo que estaréis pensando: que mientras mis compañeros/eras del blog se dejaban las pestañas leyendo tochacos de mil páginas de autores que parecen haberlos escrito con el palo de la escoba metido por el de lo más sesudo y selecto del panorama literario, yo me lo he estado pasando chupete con un best-seller del Rey de los mismos y de Maine. Ante esa sospecha, sólo puede decir dos cosas. SÍ, eso he hecho; tenéis toda la razón. Y, en segundo lugar, señalar que reseñar cualquier libro del Rey no es sólo un placer, sino UN SERVICIO PÚBLICO. Más aún si se trata de su más reciente novela (que siempre puede ser la última, que el hombre tiene ya una edad, por el amor de Dios). Además, cualquier año de éstos los de la Academia Sueca entran en razón y le dan el Nobel, y ya veréis lo que vais a poder presumir de conocer al dedillo su obra, gracias a Un Libro Al Día (el auténtico, rechace imitaciones).

Dicho esto, y a pesar de que estamos hablando del escritor vivo, y posiblemente la persona sobre la faz de la Tierra, más guay que existe, lo cortés no quita lo valiente y la obligación de cualquier reseñista de ULAD es dar su sincera opinión sobre los libros hayamos sido o no sobornados por la editorial que los publica. En este caso, hay que dejar claro desde el principio que ésta no es una de las novelas de corte fantástico o de terror de Stephen King; pertenece, más bien a su vertiente "realista", si se puede considerar tal un noir -de aquella manera- sobre un asesino a sueldo que debe esperar a su víctima en un pequeña ciudad del Sur de EEUU; como no saben cuando deberá llevar a cabo el "trabajo", la excusa que se les ocurre a sus contratantes para justificar la estancia en la ciudad de Billy Summers -el killer- es que se trata de un escritor que necesita un lugar tranquilo para acabar su libro... Y aquí está la gracia de la historia, porque Billy, aunque por precaución intenta parecer más tonto de lo que es, en realidad resulta ser un avezado lector y toma esta coartada como una oportunidad para dar el salto a la escritura, comenzando a redactar su propia y dura autobiografía novelada.

Así pues, nos encontramos con dos novelas en una o, mejor dicho, una novela (incluso más) dentro de otra: por un lado , una novela negra, más Elmore Leonard que James Ellroy (quizás un poco Don Winslow, si se quiere), que en parte recuerda a la hipnótica minuciosidad de Chacal, pero que luego remite a una historia de venganza(s). O también de redención del protagonista, a partir de cierto acontecimiento inesperado... Por lo que respecta, a la "novela dentro de la novela", nos ofrece una historia de crecimiento de un chico de la "basura blanca" y también un relato bélico, en este caso de la guerra de Irak en 2004. Además, y aunque sea a través del protagonista-autor del mismo, King nos regala alguna que otra reflexión de lo más interesante sobre el acto de escribir, algunas perlas se diría que sacadas de su Mientras escribo.

Huelga decir que en esta novela encontramos la agilidad y el dominio narrativo que el Rey ha demostrado ya en multitud de ocasiones, así como la verosimilitud en los detalles que caracteriza a sus historias: los personajes compran en el Wal-Mart, comen en cadenas de hamburguesería y duermen en moteles baratos. Además, se incluyen referencias a películas bien conocidas, series de Netflix y libros -incluso, como suele hacer a veces King, a alguno de los suyos-; por no hablar de las referencias a la etapa trumpista en la que se desarrolla la acción. Aunque es cierto que la situación en sí no resulta demasiado realista , pero tampoco nos vamos a poner melindrosos a estas alturas con el autor de It, El misterio de Salem's Lot o La niebla... Tampoco resulta del todo verosímil el protagonista de la novela: aparte de ser un trasunto de otros "héroes tranquilos" habituales en las novelas de King, resulta ser un tío culto, empático y de lo más majete con niños y mayores que, sobre todo a partir de cierto momento, más que un encallecido asesino asueldo y veterano de guerra 8de una guerra de invasión, no lo olvidemos), se diría un caballero de brillante armadura, aun convenientemente camuflado para desenvolverse con naturalidad en la América Profunda...

Da igual, porque tampoco es que uno busque realismo a ultranza en las novelas de King, ni que fuera Zola, caramba...;) Incluso en una como ésta, en la que el punto sobrenatural -que lo hay- está reducido a una mínima expresión, no es eso lo que sus lectores pedimos; lo que buscamos es una lectura que nos atrape, nos arrebate y no nos suelte hasta que hayamos acabado de conocer lasa aventuras y desventuras de sus personajes, tan de carne y hueso, por otra parte... Y con ese Billy Summers el Rey lo consigue, una vez más.


Más libros de Su Majestad reseñados en Un Libro Al Día: here

lunes, 25 de mayo de 2020

Michelle Roche Rodríguez: Malasangre

Idioma: español
Año de publicación: 2020
Valoración: recomendable si no esperas una historia de terror

Historias de vampiros, al menos desde el siglo XVIII, ha habido infinidad y con toda clase de variantes, que van desde lo sublime a lo chusco, pasando por la hormona adolescente, lo cómico, lo distópico o lo algodonosamente infantil... En esta Malasangre nos encontramos con una propuesta bastante original, al menos hasta donde yo conozco: una novela de vampirismo tropical, latinoamericana y, para más detalle, totalmente enraizada en la Historia de Venezuela, donde se desarrolla. para más concreción, la novela transcurre en la Caracas de 1921, en plena dictadura del general Juan Vicnte Gómez, cuando el país -o al menos sus dirigentes y la red familiar y clientelar tejida a su alrededor- comienza a enriquecerse gracias a la explotación , aun por parte de compañíaas extranjeras, de los fabulosos yacimientos de petróleo que se iban descubriendo en su geografía. En ese contexto, la adolescente Diana Gutiérrez, hija de un arribista llegado a la capital trass participar en la "Revolución Liberal Restauradora" (sic) que había llevado al poder al general Castro, y luego a Gómez, y de una joven de buena familia caraqueña venida a menos, descubre que ha heredado de su padre la hematofagia, una terrible sed de sangre, aunque aún no evolucionada hasta el vampirismo... de momento.

Podemos decir que la novela discurre en diferentes niveles, que se entrecuzan: por una parte, la trama o peripecia en sí misma, la historia de la joven Diana, que al dejar la niñez se ve impelida por las ambiciones familiares y las convenciones sociales a buscar marido, comportándose como una recatada señorita casadera, al tiempo que debe asumir -y controlar- su condición de hematófaga, de mujer aviesa y rendida a los instintos animales... una "malasangre", que dice su madre. Mientras que la aaspiración de Diana es abrirse a las posibilidades que ofrece a las mujeres un mundo en proceso de cambio hacia la modernidad (posibilidades entonces bastante relativas, ya lo sabemos, pero al menos diferentes del tradicional papel que tenían reservado como esposas, madres y objeto de cambio para los intereses masculinos).

Por otro lado, encontramos la trama histórico-política en la que se ve envuelta nuestra protagonista, de ella, junto con una ambientación que cabe suponer apropiada, me parece destacable la claridad con que la autora explica las coyunturas política, social y económica de la época, algo a lo que, en un principio, supongo ajena a la mayoría de lectores no venezolanos. Cierto es que quizás la atención que le presta a esta faceta de la novela haga decaer un tanto el aspecto  más "gótico" de la narración (no olvidemos que, después de todo, se trata de una historia de vampiros... perdón, de hematófagos), pero ello también le permite entroncar Malasangre, o eso creo yo, con el ya clásico subgénero latinoamericano de "novelas de dictadores", con cierta conexión, puesto que la protagonista es también una mujer que cuenta las vicisitudes de su juventud, con La fiesta del chivo, de Vargas Llosa.

A un nivel más simbólico, hay una evidente analogía, reiterada a lo largo de la novela, entre el ansia por la sangre y el deseo (llegando al desenfreno) sexual, más aún cuando el descubrimiento de ambas circunstancias le sobreviene a Diana al poco de comenzar su pubertad. Ahora bien, el vampirismo supondría un paso más allá: la asunción de su naturaleza lúbrica, incluso bestial, por parte de la persona afectada; en el caso de las mujeres, la elección de una vida "indecente", "torcida", "viciosa"... es decir, convertirse en una malasangre. De un modo más general, también se vería como tales a las mujeres que querían liberarse de las ataduras de la sociedad tradicional: las sufragistas, feministas, contestatarias... Con otro sentido simbólico, aunque de una forma menos evidente, el vampirismo también se podría considerar aquí una alusión a la extracción de la riqueza petrolífera del país por parte de los extranjeros, y de la riqueza en general por la oligarquía política y financiera, tanto la de toda la vida, el "dinero viejo", como la de los "chácharos" que medraban con los gobiernos de Castro y Gómez.

En suma, la novela toca y trata varios temas, quizá hasta en demasía para su no excesiva extensión; tal vez también, y como ya he señalado, eso vaya en detrimento de la vertiente más gótica, más propia de una historia de terror; pero aunque no sea tal, sensu stricto, sí que se puede considerar una variación interesante del género, refrescante, incluso (si es que se puede utilizar tal adjetivo, en este caso). Sobre todo, y de cualquier manera, se trata de una novela no sólo apreciable, sino recomendable, que, presumo, es además de las que dejan poso en la memoria lectora. Y que espero no sea la última de esta apreciable escritora venezolana, aunque el listón se lo ha puesto ella misma bastante alto. Aguardaremos a ver si lo supera...

jueves, 16 de abril de 2020

Ray Russell: Juicio a Satán

Idioma original: Inglés
Título original: The Case Againts Satan
Traducción: Íñigo F. Lomana
Año de publicación: 1962
Valoración: Recomendable (con matices)

El padre Sargent se enfrenta a un caso de «histeria sexual»: una muchacha de dieciséis años, «encantadora, formal y educada», ha empezado a repudiar la parroquia local y a decir obscenidades. También se desnudó frente al predecesor de Sargent e intentó estrangularlo. El obispo Crimmings piensa que está poseída (no en balde, el contacto de un crucifijo la quemó) y ordena un exorcismo. Sargent, por otro lado, titubea.

Menuda sorpresa me he llevado con Juicio a Satán, de Ray Russell. Teniendo en cuenta que esta novela inspiró El exorcista de William Peter Blatty (y, por tanto, a toda la literatura de posesiones demoníacas en general), esperaba encontrar en ella una historia de terror convencional. Sin embargo, mis expectativas han sido completamente subvertidas.

En primer lugar, porque terror hay poco en estas páginas. Esto no me molesta especialmente, ya que el exorcismo es una mera excusa a través de la cual Russell reflexiona sobre la fe y la existencia del Diablo. Además, porque la intención principal de esta obra no es asustar al lector. Si acaso, pretende entregarle un estudio de personaje. Uno que versa sobre un sacerdote y las dudas que le atormentan.

A favor de Juicio a Satán debo señalar que:

  • Tiene un mensaje bastante nítido. ¿Será cierto que, como sugirió Baudelaire, «el engaño más ingenioso del Diablo consiste en persuadirnos de que no existe»?
  • Le da un arco a su protagonista.
  • La escena en que la chica poseída intenta seducir al predecesor de Sargent es cojonuda. 
  • La prosa de Russell es amena, pero también deja entrever el vasto conocimiento del autor acerca del catolicismo, y aloja citas puntuales a Shakespeare. Lo cual, admirablemente, no empaña a la obra con una capa de pretenciosidad.  

A continuación, destaquemos los defectillos que lastran Juicio a Satán:

  • Su confrontación entre religión y ciencia está poco lograda. El conflicto debería ser bidireccional, pero los personajes (e incluso el autor entre líneas) favorecen demasiado a la primera en detrimento de la segunda. 
  • Tampoco está muy lograda la narración omnisciente que emplea. Hay pasajes en los que el punto de vista se traslada del padre de la joven poseída, el cura o el obispo, a la ama de casa de la iglesia por espacio de unos párrafos, lo cual resulta excesivamente confuso, dado que las aportaciones de ésta última son, además de escasas, meramente testimoniales. 
  • El exorcismo en su conjunto se antoja anti-climático. Aunque insisto en que esto es perdonable, pues esta ficción no pretende ser una historia de terror al uso.
  • Su giro final es extremadamente previsible, y la labor semi-detectivesca que lleva a él podría haberse pulido un poco.
  • Es innegable que no ha envejecido del todo bien. Su intención transgresora, por ejemplo. Hay cosas que se enfocan como si fueran tabúes (y en la época y contexto en que fue escrita la novela lo eran), pero se tocan apenas de puntillas, con cobardía, y por tanto no impresionarán a los lectores contemporáneos. Asimismo, es difícil creerse ciertas reacciones de los habitantes del pueblo en que transcurren los hechos, pues en la casa parroquial se oyen gritos y aún así nadie interviene de forma contundente. Los norteamericanos tienen (o tenían entonces) una fe ciega en los representantes de Dios, por lo que veo. Algo estremecedor, si te paras a pensarlo.

A la postre, Juicio a Satán es una novela influyente que ayudó a cimentar los clichés que hoy en día abundan en el subgénero de posesiones: curas que dudan, posesiones que quizás no lo son, exorcismos... Entretenida y bien escrita, cuenta con alguna reflexión memorable y desarrolla a su protagonista. Sin duda, la recomiendo a los amantes de este tipo de narrativa. Eso sí, aviso que mucho miedo no da. Quizás si eres católico te inquietará un poco. Y bueno, a los que no somos creyentes nos perturbará por plasmar involuntariamente cómo una población entera se puede paralizar ante sus representantes celestiales. Que en este caso ellos sean los buenos de la película es harina de otro costal.   

jueves, 18 de enero de 2018

VV.AA.: Carne para la eternidad


Idioma original de los relatos: Inglés 
Traducción: Óscar Mariscal 
Año de publicación de la antología: 2017
Valoración de la antología: Recomendable (con matices) 

Permitidme que hable un poco sobre Pulpture, editorial española consagrada a resucitar la literatura pulp. Carne para la eternidad es el primer contacto que tengo con un libro suyo, y menuda edición tiene. No sé si el nivel de atención al detalle que ha demostrado la editorial en esta obra será el mismo en otros productos suyos, productos de naturaleza más humilde como sus folletines. Ni siquiera sé si este acabado se mantendrá a lo largo de la Colección Almaya, colección recientemente inaugurada. Pero, al menos, en la edición de este libro se nota dedicación, cuidado y respeto. Respeto hacia el material original y respeto hacia el lector. Y en estos tiempos de praxis desdeñosas por parte de las editoriales, creo necesario remarcar este esfuerzo. Más teniendo en cuenta que Pulpture es una editorial independiente pequeña y bastante joven, lo cual vuelve más arriesgado su compromiso para con una edición tan trabajada.  

Pero vamos al grano. Como ya he mencionado, Carne para la eternidad se enmarca dentro de la línea editorial llamada Colección Almaya. El diseño de dicha colección parece beber del de esos hermosos Valdemar de tapa dura, tanto a nivel cromático como de maquetación; dicha influencia también está plasmada en los motivos ornamentales que salpican las páginas de Carne para la eternidad. Otro aspecto a remarcar de esta pequeña joya es su estilización. Ya Lumen recurrió a alargar a las maravillosas Muertas enamoradas de Gautier, libro con obvios paralelismos temáticos con el que hoy nos reúne aquí. No sé si este parecido ha sido intencionado o no; en todo caso, creo que este formato vuelve interesante a Carne para la eternidad como objeto y, al mismo tiempo, se justifica en el concepto momia que, como veremos, en él se baraja.


Pasemos ahora al contenido en sí de Carne para la eternidad. Esta antología incluye dos relatos sobre momias. Momias egipcias que una vez fueron, y siguen siendo, mujeres jóvenes, hermosas y esbeltas (a esta estilización, decía, alude el formato del libro). La primera historia se titula “La bella durmiente de Saïs”. En realidad, más que un relato es el pasaje de una novela; pasaje que contiene los capítulos que van del XVII al XX, para ser precisos. Fue escrito el 1906 por Robert W. Chambers (autor conocido por perpetrar el sobrecogedor relato de “El rey amarillo”). “La bella durmiente de Saïs” trata sobre un rastreador de personas que ayudará a un joven cliente suyo a reencontrarse con una bella mujer que permanece dormida desde hace siglos. “Zenobia: un sueño del antiguo Egipto” coge el testigo. Es una pieza teatral de Hereward Carrington escrita en 1916 "en la que dos exploradores conocerán, tras haber revivido a una momia mediante un antiguo ritual, la trágica y oscura traición que llevó a una mujer a la tumba hace cientos de años."

Para acabar la reseña, quiero enfatizar que los relatos tienen un interés relativo. No son obras maestras; a la postre se parecen a muchas otras historias similares. Además, el estilo cursi que sus protagonistas emplean al hablar de sus amadas vuelve a estas historias algo empalagosas (aunque gozan de ese encanto nostálgico de todo aquello con un regusto a la época romántica). Pero. Si eres una persona a la que le interesa el tema momias, esta antología probablemente te satisfaga. Un amante del terror se sentirá, gracias a ella, como en casa; ambas historias son deliciosas rarezas del género, aunque miedo den poco o nada. Incluso a un lector menos condicionado que quiera darles una oportunidad también pueden atraerle. Y lo digo desde el vamos: si compras este libro, sólo por su edición ya habrá valido la pena hacer esta inversión. ¿He dicho ya que me encanta la cubierta? 

viernes, 7 de febrero de 2014

Stephen King: Joyland

Idioma original: inglés
Título original: Joyland
Fecha de publicación: 2013
Valoración: recomendable, si no esperas una historia de terror


No sé exactamente a qué se debe, pero en los últimos dos meses hemos reseñado casi más libros de Stephen King que en toda la historia de ULAD hasta el momento. Pero ahora no voy a ponerme a hablar sobre ello (básicamente, porque tres de esas últimas reseñas son mías y no me apetece nada hacer una autorreflexión), sino sobre la última novela del autor estadounidense que ha llegado a mis manos: Joyland.

Joyland es un parque de atracciones o una feria o como lo queráis llamar (sí, una de ésas que siempre aparecen en las películas yanquis, con barracas y tirapichón y algodón de azúcar y manzanas de caramelo) en la que empieza a trabajar el protagonista de esta historia, Devin Jones, porque necesita ocupar las vacaciones de verano después de que su novia lo haya dejado (más bien, después de que ella haya pasado de él olímpicamente y lo haya echado de su vida así como quien oye llover).

Allí, Devin conocerá los secretos del negocio, hará amistades y escuchará la historia que todos cuentan sobre ese lugar: una joven fue asesinada en el tunel del terror y de vez en cuando se les aparece a los que entran en él... Y aquí es cuando todos pensamos que esto va a ser una novela de terror (en fin, la ha escrito Stephen King y la historia se desarrolla en un lugar en el que hay feriantes de oscuro pasado, una chica muerta, un fantasma, muchos niños...)... y resulta que no.

Sabremos qué pasa con la chica, con su fantasma, con un niño del que Devin se encariña, con una niña a la que salva la vida, con las amistades que establece... pero nada de terror. La historia es interesante, está bien construida y bien narrada y, como siempre, King realiza un estupendo trabajo con los personajes, pero uno ve que se acerca el final, que ahí no se pasa miedo (ni hay intención de que eso ocurra, ojo, no estamos para nada hablando de un intento fallido) y claro, se queda con la sensación de que falta algo. 

Quizá el problema es mío, porque esperaba algo que no iba a encontrar, quién sabe. Como digo, el libro me ha gustado y es muy entretenido (y, como novela de iniciación, es muy buena), pero de terror... pues no.

Todas las reseñas sobre Stephen King en ULAD: Aquí