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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Don Winslow: El invierno de Frankie Machine

Idioma original: inglés
Título original: The winter of Frankie Machine
Año de publicación: 2006
Valoración: Se deja leer

Don Winslow es el tipo que escribió esa pedazo de novela titulada El poder del perro, que a mí, particularmente, me pareció uno de los mejores textos de "ficción" de los últimos años. Pongo comillas porque lo de que todo lo que se cuenta en ella sea ficción es dudoso. Y quien la ha leído, se lo puede imaginar.

Además de lo buena que era, la novela también se vendió como rosquillas, así que era de suponer un rápido movimiento editorial para traernos otros libros del tal Winslow. Y así ha sido: El invierno de Frankie Machine, ya en sus librerías.

Claro: en mi caso, con lo afectado que me quedé con El poder del perro, era altamente probable que la siguiente novela me pareciera lamentable, menor, innecesaria. En lenguaje coloquial, de bar, lo diría en otros términos. Así que leí este libro con una mezcla de cautela, prejuicio y escepticismo. Y bueno, a la vista está mi valoración: se deja leer.

Mucho más breve que la novela anterior, El invierno de Frankie Machine nos cuenta, con prosa fluida y pocas florituras, la historia de Frankie Macchiano, un señor ya mayor que está divorciado, tiene una hija, una novia y varios negocios a los que se dedica en cuerpo y alma: que si unos alquileres, que si una tiendita de carnaza en el puerto... Esas cosas. Un tío de lo más normal, al que le gusta la ópera, desayunar un bocadillo de huevo todos los días y tostar su propio café por las mañanas para que la casa entera huela a amanecer. Muy majo, de verdad. Te cae bien, por sus rutinas y sus buenos modales, desde la primera página. Luego descubres que antes, en otro tiempo, en realidad era otro tipo de persona: un matón de la mafia. Pero no uno cualquiera, no: era EL matón. De ahí su mote: Machine. La Máquina. El tío más duro del país, por lo menos.

Total, para hacerlo breve: se mete en una movida por culpa de unos antiguos "compañeros de curro" y, como dirían en la tele, se lía parda. Y mientras la acción y los muertos y las hostias como panes van apareciendo en escena, Don Winslow aprovecha para contarnos la vida de este buen hombre, desde que es un joven macarrilla hasta que se hace viejo y monta la tienda de carnaza. Y luego hay un desenlace y la novela cierra bien, sin cabos sueltos.

Entretenido, fácil de leer, el personaje me gusta. Tampoco tiene mucho más, la verdad. Un poco de acción, algunos pasajes emocionantes y ciertos momentos divertidos, pero no tiene ninguna profundidad y, exceptuando al propio Frankie, los demás personajes están solamente esbozados, Don Winslow no les deja ni un pequeño espacio para que tomen forma. Una buena lectura, quizá, para cuando no quieres comerte la cabeza.

También de Don Winslow en Unlibroaldía: El poder del perroEl cártelLos reyes de lo cool

martes, 16 de agosto de 2016

Don Winslow: El cártel


Idioma original: inglés
Título original: The Cartel
Año de publicación: 2015
Traducción: Efrén del Valle
Valoración: muy recomendable

Don Winslow vivirá toda la vida a la sombra de El poder del perro. Es algo que puede incomodarle como escritor, aunque parece irse adaptando. Tanta potencia visual tenía aquella extensa novela. Me sorprende que un tema tan poderoso no contó con la especulación de una serie por parte de un canal como HBO. O al menos no los recuerdo.
He de decir que, aunque suelo defender a los escritores que arriesgan, mientras Winslow sea capaz de atrapar de la manera en que lo hace en El cártel, que otros vayan a pedirle que escriba poesía o novela romántica, yo no voy a hacerlo. Porque esta novela, tocho de unas algo excesivas 700 páginas que huele a best-seller por los cuatro costados, me ha procurado un placer levemente culpable, pero placer al fin y al cabo. Se trata de eso, ¿no?

Alineemos a los supervivientes de esa otra novela, encabezados por Art Keller, que se oculta como apicultor (cual personaje de alguna nefasta película protagonizada por Stephen Seagall) entre monjes que ignoran -aunque algo se huelen- su fascinante pasado. Aliñemos con la insaciable sed de venganza de quien, encima, tiene infinidad de medios líquidos para perpetrarla. Y ya tenemos ese clásico enfrentamiento entre antagónicos que son en realidad iguales. Adán Barrera, narco que se fuga de la cárcel mexicana a la que ha ido extraditado tras un "soplo " pactado versus Art Keller, agente de la DEA obsesionado de forma febril con acabar con la carrera criminal de Barrera. Vayamos añadiendo personajes: novias, segunderas, sicarios, socios, la habitual caterva de corruptos integrada por políticos, empresarios y policías, periodistas, investigadores. No nos dejemos las sorpresas: cambios de bando, sobornos, traiciones a amistad, a profesión, a vínculos de sangre, agentes dobles, infiltrados, chivatazos de último minuto y de último segundo. Vertiginoso, es cierto. Si os digo que Winslow está muy cómodo en este registro es por algo. El cártel cumple a la perfección con lo que promete desde la portada: guerras del narco. Espantosa crueldad, definitivamente más llevadera y fascinante cuando puede verse desde lejos. Sentido del ritmo y adecuadas introducciones que sitúan el contexto de los personajes. Entornos de miseria, de crueldad, de desarraigo de los cuales surge la ambición, la rabia, el desespero. Que sirven para llegar arriba, claro, pero no siempre a la cúspide. Las pugnas por el liderazgo y el dominio del territorio son de mal dirimir en esto del narcotráfico. Mucha sangre. Winslow parece a veces demasiado empeñado en mantener un crescendo en los actos violentos: parecen los hitos que marcan el desarrollo de la novela, muchas veces más allá de méritos literarios o incluso de golpes de efecto de la trama. Una cuestión menor si lo tenemos claro: siempre nos quedamos a la espera de esas exhibiciones de crueldad y una decena de páginas sin su dosis de violencia extrema (la hay a raudales, creedme) nos hacen temer que entremos en un remanso de paz. Reflexiones sobre el sentido de todo ello hay pocas: mucho dinero en juego para andarse con chiquitas. En especial en los dos antagonistas, todo es estrategia para seguir en la cumbre y liquidar a su adversario. Quienes quisieran encarnizarse con este libro lo tendrían fácil: es una simple persecución de dos hombres entre sí aderezada con montañas y montañas de acción adicional. Pero, sabiendo lo que uno va a encontrarse, uno no va a pedirle lenguaje florido ni recursos narrativos. Ritmo, ritmo, y alguna revelación por el camino que nos provoque esa repugnancia hacia las turbias estrategias de los gobiernos en la sombra: el mal menor, la contra insurgencia, el antiterrorismo. Él único dilema es cómo, siendo tan previsible, es tan disfrutable.

También de Don Winslow en Unlibroaldía: El invierno de Frankie MachineEl cártelLos reyes de lo cool

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Don Winslow: Los reyes de lo cool

Idioma original: Inglés
Título original: The Kings of the Cool
Fecha de publicación: 2012
Valoración: recomendable

Hace unos meses, en esta reseña, Santi nos hablaba del concepto de libro "espaciador". Bien, pues este magnífico Los reyes de lo cool cumple perfectamente con esa dignísima función. No sólo eso, también pone de manifiesto que Winslow es muy capaz de sacudirse la dependencia de una obra de tanto impacto como fue El poder del perro y, sin salirse excesivamente de la temática en la que parece haber hallado un filón, continuar creando personajes y tramas de rápido atractivo para el lector.

Siempre se podrá argumentar que Winslow se desplaza en esa cuerda floja entre la novela negra o policíaca y la literatura de perfil más serio, con mayor intención artística. O que ha creado su propio subgénero incrustado entre otros. No seré yo quien se pronuncie: hasta ahora sus dos libros me han proporcionado entretenimiento, cuando no un disfrute lindante con la adicción. Los reyes de lo cool se lee a un ritmo frenético: se planta uno en la centena de páginas sin apenas darse cuenta, y ya han pasado un montón de cosas. Winslow escribe sin complicaciones ni grandilocuencia de ningún tipo, simplemente se deja llevar por una estructura que se va haciendo clásica: las tramas van confluyendo y la historia se va cerrando.

Moderno y dinámico, se aleja de toda pretensión de juicio ético. Trata la industria de la droga como una parte del entramado social y económico, dotada de sus propios y estrictos códigos. Dibuja a su antagonista, el brazo fuerte de la ley, con trazos difusos y poco definidos, como aventurando su escasa integridad. Coloca unas cuantas piezas en medio, y libra la batalla. Mientras tanto, importante, el lector se lo pasa en grande. ¿Podemos exigirle más, literariamente hablando? Quizás. Aquí no encontraremos escrupulosas descripciones como las de McCarthy ni reflexiones sociales como las de Franzen. Pero es así como Winslow se ha creado una especie de universo propio, el de las novelas relacionadas con el narcotráfico en la frontera entre México y USA: violentas, algo sarcásticas, y dotadas de un poderoso componente visual. Nada excesivamente original, que tiene precedentes literarios y fuerte peso en películas como Traffic o en series televisivas como la excelente Breaking Bad, pero un tema en el que ha conseguido establecerse como autor de referencia.

Como esto es un blog de libros y no de autores, me ciño al libro: Los reyes de lo cool es una novela estupenda y trepidante, de entretenimiento, casi de aventura (y por dudas que puedan surgir de lo que Winslow podría conseguir de abandonar esas temáticas, o esa estructura vertiginosa en espiral, tan propia) en su especialidad, Winslow es como uno de esos restaurantes a los que siempre acudes a pedir tu plato favorito pues no puedes resistirte a él.

También de Don Winslow en Unlibroaldía: El invierno de Frankie MachineEl poder del perroEl cártel

sábado, 16 de enero de 2010

Don Winslow: El poder del perro

Idioma original: inglés
Título original: The Power of the Dog
Año de publicación: 2009
Valoración: Recomendable

Hay libros que parecen destinados a convertirse en clásicos. Así ocurrió con El padrino y así parece que va a suceder con El poder del perro. Si bien el primero nos contaba la historia de una familia de mafiosos, el segundo se encarga de desgranar treinta años de narcotráfico entre Estados Unidos y México, para lo cual nos presenta a Art Keller, un joven agente de la DEA que en los años setenta lidera una importante operación antidroga y acaba con el patrón local.

Pero lo que parece una victoria no es sino el comienzo de una pesadilla de tres décadas en la que participan Adán Barrera (el nuevo emperador del narcotráfico), Nora Hayden (una prostitua de lujo), el padre Parada (un cura preocupado por los campesinos que libra su propia batalla contra los narcotraficantes), Billy Boy Callan (un joven irlandés convertido en asesino a sueldo por azar) y el propio Keller.

Rebosante de violencia y drogas, esta novela coral nos muestra la dureza y la frialdad de un mundo en el que la vida humana tiene valor sólo si sirve para que los señores de la droga saquen provecho de ella, y descubre la incompetencia y la corrupción políticas que permiten, siempre en su propio beneficio y a costa del pueblo, que este imperio criminal crezca sin cesar. Una novela con mayúsculas, épica, que nos atrapa desde la primera página y nos hace contemplar una visión en miniatura del infierno, que nos dejará tan aterrados como hechizados.

También de Don Winslow en Unlibroaldía: El invierno de Frankie MachineEl cártelLos reyes de lo cool

domingo, 23 de enero de 2011

Dennis Lehane: Cualquier otro día

Idioma original: inglés
Título original: The given day
Año de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable

Ya adelanto que, como me ha gustado mucho este libro, mi reseña quizá suene exageradamente positiva. Sobre ella he leído y oído comentarios de todo tipo, buenos y malos. Pero es que no había disfrutado tanto con una novela desde El poder del perro, de Don Winslow: de esas veces en las que leo "a poquitos" para que dure más.

Dennis Lehane es un espléndido escritor nacido en Dorchester, Massachussets, en 1966. Tiene bastantes novelas, casi todas decentes, algunas realmente buenas: Un trago antes de la guerra; Desapareció una noche; Shutter Island; Mystic River... También ha escrito cosas para televisión, como algunos capítulos de The wire. Un tío interesante, que por lo visto no para.

Cualquier otro día es una novela histórica, por resumirlo de forma pueril, ambientada en los Estados Unidos del final de la I Guerra Mundial. Lehane nos dibuja con precisión un "estado de ánimo" civil, político y económico que fue cargándose de razones hasta explotar en una serie de cambios profundos en la sociedad norteamericana. Graves problemas económicos, segregación racial, falta de trabajo, miles de soldados regresando de Europa, el terrorismo anarquista, los movimientos sindicales, las primeras huelgas del béisbol y la policía, la gravísima epidemia de gripe del 19, el miedo al otro, lo bolchevique como antítesis de lo americano, las mafias irlandesas e italianas... Un mosaico terrible con el que el autor elabora una reconstrucción histórica minuciosa, anotando cada detalle y llevándolo a una reflexión general sobre la conciencia democrática norteamericana de principios del siglo XX. A mi juicio, además, con un enorme talento narrativo y una gran capacidad de inventar, a partir de personajes rigurosamente presentados, un tejido de intrigas, tensiones y pequeños misterios.

El hilo conductor son, principalmente, dos personajes: Danny Coughlin, policía e hijo del capitán de la policía de Boston, blanco, de buena familia, interesado por los sindicatos, preocupado por sus compañeros, ambicioso; y Luther Laurence, pobre, negro, de mala vida, incapaz de aceptar que alguien como él, en esos tiempos y en ese lugar, solo puede ser poco más que un botones, un criado, un ascensorista. A partir de ellos, y del jugador de béisbol Babe Ruth, personaje también fundamental, un buen número de secundarios extraordinarios, entre los que figuran personas reales, desfilarán por las páginas de un libro intenso, lleno de pasiones, honor, lealtad, traiciones y crímenes. Pura épica.

Ciertamente, a más de uno le puede pasar que la ingente cantidad de acontecimientos contados "emborronen" la posible historia que se cuenta detrás. Pero parece que Lehane lo tiene claro, y que prefiere armar un puzzle de datos, formas de vida, olores, sabores, barrios, clases sociales, antes que ceñirse, propiamente, a esa historia. Y en eso el autor es muy bueno: creando atmósferas, dibujando paisajes humanos, mostrando los cabos sueltos de las relaciones personales. Creo que Lehane, con este libro, no estaba interesado en la anécdota, sino en llamarnos a un sueño del pasado, en escuchar el sonido de su propia voz enumerando cada una de las cosas que sucedieron y que tal vez ayudan a entender lo que es hoy Estados Unidos. Puedo entender que no sea una lectura para todos los públicos, y que no logre cautivar a muchos. Eso sí, lo consigue conmigo.

También de Dennis Lehane en ULAD: Shutter IslandVivir de noche

viernes, 3 de diciembre de 2021

Tochoweek V #5 Stephen King: Billy Summers

Idioma original: inglés
Título original: Billy Summers
Año de publicación: 2021
Traducción: Carlos Milla Soler
Valoración: recomendable (si no esperas una historia de terror)

Vale, ya sé lo que estaréis pensando: que mientras mis compañeros/eras del blog se dejaban las pestañas leyendo tochacos de mil páginas de autores que parecen haberlos escrito con el palo de la escoba metido por el de lo más sesudo y selecto del panorama literario, yo me lo he estado pasando chupete con un best-seller del Rey de los mismos y de Maine. Ante esa sospecha, sólo puede decir dos cosas. SÍ, eso he hecho; tenéis toda la razón. Y, en segundo lugar, señalar que reseñar cualquier libro del Rey no es sólo un placer, sino UN SERVICIO PÚBLICO. Más aún si se trata de su más reciente novela (que siempre puede ser la última, que el hombre tiene ya una edad, por el amor de Dios). Además, cualquier año de éstos los de la Academia Sueca entran en razón y le dan el Nobel, y ya veréis lo que vais a poder presumir de conocer al dedillo su obra, gracias a Un Libro Al Día (el auténtico, rechace imitaciones).

Dicho esto, y a pesar de que estamos hablando del escritor vivo, y posiblemente la persona sobre la faz de la Tierra, más guay que existe, lo cortés no quita lo valiente y la obligación de cualquier reseñista de ULAD es dar su sincera opinión sobre los libros hayamos sido o no sobornados por la editorial que los publica. En este caso, hay que dejar claro desde el principio que ésta no es una de las novelas de corte fantástico o de terror de Stephen King; pertenece, más bien a su vertiente "realista", si se puede considerar tal un noir -de aquella manera- sobre un asesino a sueldo que debe esperar a su víctima en un pequeña ciudad del Sur de EEUU; como no saben cuando deberá llevar a cabo el "trabajo", la excusa que se les ocurre a sus contratantes para justificar la estancia en la ciudad de Billy Summers -el killer- es que se trata de un escritor que necesita un lugar tranquilo para acabar su libro... Y aquí está la gracia de la historia, porque Billy, aunque por precaución intenta parecer más tonto de lo que es, en realidad resulta ser un avezado lector y toma esta coartada como una oportunidad para dar el salto a la escritura, comenzando a redactar su propia y dura autobiografía novelada.

Así pues, nos encontramos con dos novelas en una o, mejor dicho, una novela (incluso más) dentro de otra: por un lado , una novela negra, más Elmore Leonard que James Ellroy (quizás un poco Don Winslow, si se quiere), que en parte recuerda a la hipnótica minuciosidad de Chacal, pero que luego remite a una historia de venganza(s). O también de redención del protagonista, a partir de cierto acontecimiento inesperado... Por lo que respecta, a la "novela dentro de la novela", nos ofrece una historia de crecimiento de un chico de la "basura blanca" y también un relato bélico, en este caso de la guerra de Irak en 2004. Además, y aunque sea a través del protagonista-autor del mismo, King nos regala alguna que otra reflexión de lo más interesante sobre el acto de escribir, algunas perlas se diría que sacadas de su Mientras escribo.

Huelga decir que en esta novela encontramos la agilidad y el dominio narrativo que el Rey ha demostrado ya en multitud de ocasiones, así como la verosimilitud en los detalles que caracteriza a sus historias: los personajes compran en el Wal-Mart, comen en cadenas de hamburguesería y duermen en moteles baratos. Además, se incluyen referencias a películas bien conocidas, series de Netflix y libros -incluso, como suele hacer a veces King, a alguno de los suyos-; por no hablar de las referencias a la etapa trumpista en la que se desarrolla la acción. Aunque es cierto que la situación en sí no resulta demasiado realista , pero tampoco nos vamos a poner melindrosos a estas alturas con el autor de It, El misterio de Salem's Lot o La niebla... Tampoco resulta del todo verosímil el protagonista de la novela: aparte de ser un trasunto de otros "héroes tranquilos" habituales en las novelas de King, resulta ser un tío culto, empático y de lo más majete con niños y mayores que, sobre todo a partir de cierto momento, más que un encallecido asesino asueldo y veterano de guerra 8de una guerra de invasión, no lo olvidemos), se diría un caballero de brillante armadura, aun convenientemente camuflado para desenvolverse con naturalidad en la América Profunda...

Da igual, porque tampoco es que uno busque realismo a ultranza en las novelas de King, ni que fuera Zola, caramba...;) Incluso en una como ésta, en la que el punto sobrenatural -que lo hay- está reducido a una mínima expresión, no es eso lo que sus lectores pedimos; lo que buscamos es una lectura que nos atrape, nos arrebate y no nos suelte hasta que hayamos acabado de conocer lasa aventuras y desventuras de sus personajes, tan de carne y hueso, por otra parte... Y con ese Billy Summers el Rey lo consigue, una vez más.


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lunes, 30 de septiembre de 2019

Fernanda Melchor: Aquí no es Miami

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: muy recomendable

Tenía un recuerdo algo difuso, que leer la reseña que escribí en su día ha refrescado, de Temporada de huracanes, brillante novela de esta escritora mexicana. Aquí no es Miami es un libro publicado con anterioridad, y no representa un cambio radical de registro, incluso podríamos hablar de una relativa línea de continuidad, especialmente en lo que concierne a la primera parte del libro, relatos más asentados en el costumbrismo e incluso con cierta aura de leyendas populares, vagamente evocadores de determinada simbología local, como tomados de tradiciones orales relativamente extemporáneas, y con fuertes vínculos geográficos. Melchor escribe mucho sobre casas abandonadas, sobre crímenes y violencia de ámbito privado y de circunstancia carnal. Podríamos decir que esa primera parte asociaría más a la autora con cierta generación de escritoras latinoamericanas jóvenes que han usado el relato o la novela corta (Enríquez, Schweblin, Ojeda, Meruane) para apelar a realidades incómodas cuando no directamente tétricas. Escritoras que hablan de sexo y de rituales macabros, de dolor y de violencia explícita.
Pero segunda y tercera parte representan una cierta ruptura con este teórico lugar común. Los hechos, que han ido enlazándose tímidamente en leves alusiones en los primeros cuentos, no cambian de escenario. Veracruz, lugar de origen de la escritora, muta, tras La casa del estero, portentoso relato central del libro, maravillosa confluencia con ecos de King, Lovecraft, Danielewsky, e incluso cierta tradición cinematográfica de terror de los últimos años 70, y se sitúa en un Veracruz actual, más de realidades que de recuerdos, más de crónica que de evocación, más de puerto internacional de llegada de contenedores que de ciudad que es un enlace de antiguas aldeas, y esa violencia íntima sale a la calle y se torna pública y televisada porque hemos leído a Don Winslow y visto Breaking Bad o Narcos y sabemos de las correrías de los grandes grupos de la droga. Y lo público y televisado ha de ser un espectáculo aunque sus víctimas sean anónimos vecinos, anónimos empleados de supermercado, anónimos oficinistas depurados por las regulaciones de empleo de la crisis. La tercera parte del libro escenifica una sociedad actual gobernada por el crimen, la corrupción y la impunidad. Sean nombres impostados, reales o aproximados, el terror sale de las casas y de las escaleras a los sótanos e irrumpe a plena luz del día, a las playas, a los centros comerciales, a casas o vehículos que están en medio de balaceras.
Pues bien, Fernanda Melchor me ha convencido, si cabe, aún más aquí. Directa, dura, con méritos literarios mucho más que notables (por ejemplo, el párrafo imparable en La vida no vale nada) y con un conocimiento muy solvente de diferentes recursos narrativos, transcribiendo diálogos como Rulfo o Vallejo, extendiéndose en lo descriptivo e inmersa en cierto juego psicológico, aportando aires de crónica policial, prácticamente todo lo hace muy bien y desde luego, autora a seguir muy de cerca.