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domingo, 2 de agosto de 2026

Philip Kerr: Trilogía berlinesa

Idioma original: inglés

Título original: Berlin Noir

Años de publicación: Violetas de marzo1989; Pálido criminal, 1990; Réquiem alemán, 1991

Traducción: Isabel Merino

Valoración: muy recomendable

Hace ya unos cuántos años (cómo pasa el tiempo...) reseñé en este blog incomparable Praga mortal, una novela de la serie del detective alemán Bernie Gunther, escrita por el malogrado autor escocés Philip Kerr. No obstante, me quedó clavada la espinita de no haber empezado por reseñar la primera de la serie, y ni siquera alguna de las primeras, de la trilogía conocida como Berlín noir o Trilogía berlinesa  pero hete aquí que llegó a mis manos, de forma un tanto azarosa, un volumen que reúne estas tres primeras novelas de Gunther, escritas en las últimas décadas del siglo pasado  y me pareció una buena oportunidad para su relectura y reseña. Hay que explicar, de todos modos, que unos años después, en 2006, Kerr retomó la serie hasta completar el número de catorce novelas, ambientadas tanto en la época de dominio nazi como en la pre- y post-, es decir, entre los años 20 y finales de los 50 del siglo XX. No necesariamente en orden cronológico y tampoco se desarrollan todas en Berlín, sino que el bueno de Bernie -es un decir- se mueve también por otras ciudades del ámbito germánico, como Múnich, Viena o, ya lo he mencionado, Praga, como en territorios más lejanos: Grecia, Cuba o Argentina.

En ese ambiente turbio, por no decir otra cosa, que caracteriza a la época del nazismo (ya sé que muchos lo echan de menos, hoy en día), se desenvuelve, pues, el duro Bernie Gunther, ex-policía berlinés que une al cinismo y desencanto típicos (y tópicos) de los detectives privados del hardboiled americano, el sarcasmo y la rapidez mental que se dicen propios de los nativos de la capital alemana. Claro que ya se sabe que ese cinismo sarcástico suele ser una coraza defensiva para proteger un corazoncito de lo más sentimental (otro tópico) y lo mismo ocurre en el caso de Gunther; puede que se trate de un tipo duro y que trabaje en ocasiones para los jerarcas nazis -lo que no significa que le gusten... más bien, todo lo contrario-, pero en el fondo no deja de ser un buen tío que, en ocasiones, se arriesga por hacer lo correcto o, al menos, no convertirse en un canalla... no del todo.

Estas novelas, si bien se trata, ante todo, de narraciones propias del género negro, también resultan interesantes, sin duda, por su ambientación y cuidado detallismo histórico. Así, el título de la primera de las que componen esta trilogía, Violetas de marzo, hace referencia a los alemanes que se apuntaron al NSDP tras el triunfo de este partido, llamados así por los nazis "pata negra" (quiero decir, "para aria") que habían estado junto a Hitler desde el primer momento. La acción  tiene lugar en 1936, cuando el régimen aún está afianzándose en el poder, aunque ya está más que claro el rumbo criminal que va a tomar, pero trata de darle al mundo una imagen "presentable" por medio de los JJ.OO. de ese año. En ese ambiente aún algo ambiguo, Bernie Gunther, especializado en la búsqueda de personas, es contratado por el industrial del acero Hermann Six para investigar la desaparición y posible asesinato de su hija y su yerno, así como para localizar un collar de diamantes robado. En su pesquisa Günther se verá mezclado con ciertos asuntos de la oligarquía nazi y deberá moverse tanto entre esas espinosas compañías como en el ambiente del crimen organizado berlinés o el campo de concentración de Dachau. Como ocurre con otras novelas de la serie (al menos las que yo he leído), encontramos descripciones pormenorizadas tanto de escenas de carácter sexual como de momentos de violencia extrema, aunque, en buena medida, lo que prevalece en la narración, como digo, es la cuidada recreación de aquella época y lugar, tan determinantes en la Historia contemporánea de Europa y del mundo.

En la segunda novela, Pálido criminal, ambientada dos años más tarde, Bernie Günther es requerido por el ínclito Reinhard Heydrich, jefe del SD -que ya aparece en la primera y, sobre todo, será un personaje central en Praga mortal- para descubrir a un asesino en serie que está matando mujeres en Berlín, puesto que Gunther ya resolvió un caso similar en sus tiempos de policía. Para ello, deberá reintegrarse en la Kripo o Policía criminal y trabajar con su  antiguo compañero y ahora bien situado en el escalafón nazi, Arthur Nebe (éste también es un personaje real). La idea, en principio y aunque parezca contradictoria, es tratar de evitar las represalias, inoportunas en ese momento, contra los judíos, a quienes se echa la culpa de los crímenes, pero la cosa se enredará cuando Gunther comience a encontrar la implicación de dirigentes de las SS, sección Cuarto Milenio... quiero decir los más aficionados al esoterismo -para lo que deberá incluso visitar el célebre castillo de Wewelsburg, donde se juntaban para sus francachelas ocultistas-; dicho de otra forma, se verá metido en medio de una lucha por el poder dentro de la elite del III Reich.

La tercera de las novelas, Réquiem alemán, quizá la menos compacta narrativamente, a priori, de las tres, se sitúa en 1947, en plena y dura posguerra, primero en el Berlín ocupado por las cuatro potencias vencedoras, Un Bernie infelizmente casado se ve obligado a buscarse la vida tras pasar una temporada en un campo de prisioneros soviético, hasta que recibe el encargo, precisamente de un coronel soviético de MVD (anterior NKVD), de ayudar a exonerar a Emil Becker, antiguo compañero suyo en la policía, estraperlista y acusado de haber matado a un oficial estadounidense en Viena. Bernie se desplaza hasta la bella capital austríaca (sí, lo sé, la trama recuerda a cierta famosa película y subsiguiente novela, a la que, de hecho, hay una referencia en esta otra) para verse envuelto en una trama de espionaje, dentro de los primeros capítulos de la Guerra Fría y la caza de criminales de guerra como el jefe de la Gestapo Heinrich Müller. Es una novela, como he querido decir antes, menos absorbente que las otras dos, o quizás sería mejor decir menos atrayente, por más compleja o más inasible, dada la naturaleza de su argumento.

Como sea, en conjunto estas novelas, así como las que escribió Kerr posteriormente, son una muestra excelente del noir contemporáneo más duro, que lo mismo pueden agradar a los y las lectoras de este género como del histórico. Además, se puede decir que han creado casi un subgénero o al menos escuela: el de las narraciones policíaco-detectivescas durante la II Guerra Mundial en las que el investigador pertenece al bando perdedor (perdedor... de momento, porque cualquier día nos reescriben la Historia desde el poder "nostálgico" que parece en alza en este siglo XXI), como es el caso de las escritas por la italiana Ben Pastor o el español Ignacio del Valle (y seguro que existen más ejemplos). Las de Kerr, en todo caso, están escritas con un rigor y buen oficio ejemplares, sin detenerse en florituras pero sin hacer tampoco concesiones facilonas al lector que busque un best-seller sin  más complicación. Cierto que las escenas de sexo le salían quizás un poco perretevertianas, pero, además de que tienen un aire algo socarrón, a Kerr -o a Gunther, ya que todas las novelas están contadas en primera persona- se lo perdonamos... Por lo demás, es imposible no tomarle afecto a este detective paradigmático que debe navegar siempre, entre las aguas más procelosas que imaginarse pueda. Quien las lea no dejará de disfrutar de sus a/desventuras y de la prosa de un escritor que merece no ser olvidado.

Nota final: Por su "tochez", este libro podría haber entrado perfectamente en la última Tochoweek, pero al tratarse de un volumen compuesto por tres novelas independientes, por más que compartan el mismo protagonista, me pareció que incluirlo podría haber sido hacer un poco de "trampa". Quien quiera, que tome esta reseña de hoy como una especie de coda al al Tochoweek VI, pues... (o no, claro; eso, al gusto de cada cual).


También del añorado Philip Kerr en Un Libro Al Día: Praga mortal

jueves, 25 de junio de 2026

Seth: George Sprott 1896-1975

Idioma original: inglés

Título original: George Sprott 1896-1975

Año de publicación: 2009

Traducción:  Esther Cruz Santaella

Valoración: recomendable 

Biografía de un personaje ficticio (o biografía ficticia de un personaje... no, creo que esto es menos correcto) o mejor dicho, biografía gráfica, puesto que tal es el género de este libro, escrito y dibujado, además por uno de los autores cuya obra sirvió para forjar el ya más que manido concepto de "novela gráfica", el canadiense Gregory Gallant, que firma como SethEn este caso, la biografía ficticia trata sobre un caballero llamado George Sprott, ex-seminarista, "explorador" (es decir, de aquella manera) del Ártico canadiense en su juventud y luego presentador durante más de veinte años de un supuesto programa sobre esa región y sus recuerdos, Estrellas boreales, en un cadena local -supongo que también ficticia- la CKCK. Un tipo que, tras una fachada de bonhomía e incluso campechanía (adjetivo que suele ser engañosos, como bien sabemos en España), esconde también ciertas sombras, secretos y defectos poco halagüeños. Tampoco es que sea un asesino en serie, ni nada de eso; tan sólo se trata de las miserias habituales, de los remordimientos que nos reconcomen durante toda la vida, de los arrepentimientos por lo que pudo haber sido y no fue, de las pequeñas infamias cometidas y quizás sólo conocidas por nosotros mismos... en fin, lo que nos puede pasar a cualquiera.

Lo más interesante del libro, ya que la vida ficticia del protagonista, si no anodina, tampoco resulta ser un tráfago de experiencias intensas, momentos al límite y hedonismo desenfrenado -bueno, un poco sí, porque tuvo numerosas conquistas amorosas, pese a estar casado-; lo mejor del libro es cómo nos cuenta esta vida Seth. Además de su estilo característico -viñetas pequeñas que componen juntas escenas grandes; personajes dibujados con simpáticos trazos, cromatismo que tiende a utilizar sólo un color- aquí incluye páginas con paisajes árticos y fotos de modelos en cartón de los edificios donde se desarrolla la historia de George: la emisora de televisión, el bar-restaurante que frecuentaba, la sala de conferencias... Pero, además, la historia dista de ser lineal; es cierto que se nos narran los momentos previos al fallecimiento del protagonista, en 1975, pero además encontramos otros instantes de su vida, reflexiones o declaraciones -un tanto cuñadas, pero old fashioned- de George, varios testimonios de personas que le conocieron, le amaron -su sobrina Daisy- o no pudieron hacerlo -la hija mestiza a la que abandonó-, trabajaron con él o incluso se han dedicado a coleccionar sus recuerdos... Y, por supuesto, los recuerdos y sueños -literalmente-  del propio George... De hecho, me parecen magníficas las páginas que recrean los sueños que le asaltan cuando se queda roque en medio de sus programas de televisión...


Esta es la tercera novela gráfica del afamado Seth que leo. La primera, La vida es buena si no te rindes, me dejó bastante frío (cierto es que el estilo de este autor también tiende a causar ese distanciamiento... aparte de lo gélido de la ambientación canadiense, claro); la segunda, en cambio Ventiladores Clyde, me gustó mucho más, aunque tratase los mismos temas. la soledad, la incomunicación, la incomprensión sobre el sentido de la vida... temas que también son lo que aparecen en George Sprott 1894-1975, sólo que aquí disimulados entere  la construcción de la idiosincrasia de un personaje tan peculiar y las anécdota s y recuerdos de su vida. Como se suele decir, todos los narradores se dedican, en el fondo, a contar la misma historia una y otra vez y eso es bastante evidente en el caso de Seth. Lo que no debe interpretarse como una crítica negativa, ni mucho menos, y sobre todo cuando hablamos de libros tan recomendables, al fin y al cabo, como es éste.

Otras obras de Seth reseñadas en Un Libro al Día: La vida es buena si no te rindes, Ventiladores Clyde

martes, 2 de junio de 2026

Pearl S. Buck: Un corazón orgulloso

Idioma original: Inglés
Título original: This Proud Hert
Traducción: Carmen Francí
Año de publicación: 1938
Valoración: Muy recomendable

Un corazón orgulloso lo escribió Pearl S. Buck, la primera Premio Nobel de Literatura estadounidense, y se publicó el mismo año en que la autora recibió el prestigioso galardón de la Academia Sueca. Me ha parecido un novelón, cuya exquisita factura y conmovedor fondo deleitarán incluso al lector más exigente. 

Narra la historia de Susan, una mujer alegre, bella y habilidosa, dotada particularmente para la escultura. Buck nos presenta a Susan de joven y luego nos cuenta cómo se relaciona con su familia, sus amistades y su marido, cómo trata de encajar con los demás y conocerse a sí misma, cómo tiene dos hijos, aprende su oficio, supera un duelo, se muda a otro país, se casa por segunda vez, halla un propósito y elabora sus propias obras.

Admito que las primeras cincuenta páginas de Un corazón orgulloso no me estaban convenciendo demasiado. Y es que, pese a que la novela está magníficamente redactada, tiene un elenco portentosamente trazado y explora temas de lo más estimulantes, al inicio me costó conectar con su protagonista. A fin de cuentas, Susan me parecía un personaje excesivamente perfecto.

Afortunadamente, Buck elude hábilmente la tentación de volver a Susan una "Mary Sue". Junto a sus numerosas virtudes y talentos, nos muestra también su vulnerabilidad (caracterizada por su miedo a ser percibida diferente o a no ser capaz de hacer todo lo que desea) o cómo otros personajes la cuestionan y confrontan. Así pues, a medida que la protagonista de Un corazón orgulloso va cobrando cuerpo resulta más sencillo empatizar con ella y, ya en el primer tercio de la obra, no sólo se ha ganado nuestro cariño, sino que nos ha convencido de que su grandeza es legítima.

Resumiendo, Un corazón orgulloso me ha encantado. La elegancia de su prosa, su capacidad para comunicar mucha información con imágenes y gestos (Michael arrancando el tirador de la puerta al abrirla, Susan cambiando el vestido de marta que le han regalado por una vieja bata azul, etc...), sus críticas al machismo de la época, su exploración de las ventajas e inconvenientes que conlleva ser esposa y madre, y la autenticidad de sus diálogos y reflexiones en torno al arte me han seducido. 

Asimismo, su elenco me ha parecido extraordinariamente tratado, ya que la novela otorga relevancia y profundidad a todos sus personajes (incluso a los secundarios más discretos, como la abnegada y servicial Jane), a la par que traza sinergias fascinantes entre ellos (mi favorita es, sin duda, la que mantienen Susan y su hermana Mary).

Para ir terminando, si tuviera que ponerle alguna pega a Un corazón orgulloso sería que reitera en demasía ciertas ideas (que Susan se siente distinta, que Mark se considera indigno de ella, etc...), aunque reconozco que jamás llega a hacerlo machaconamente, ni insultando la capacidad de retención del lector.

De modo que leed Un corazón orgulloso y permitid que su historia os atrape y que Susan crezca en vosotros. Buck ha conseguido escribir un personaje que roza la perfección pero aun así resulta verosímil y se gana nuestra simpatía, cosa que es a todas luces admirable. 

sábado, 23 de mayo de 2026

GennaRose Nethercott: Bestias, espacios y fábulas de lo extraño

Idioma original: Inglés
Título original: Fifty Beasts to Break Your Heart: And Other Stories
Traducción: Sarai Herrera / Sergio Chesán / Pau Losada Ham-man
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable

Es bien sabida mi admiración por la llamada literatura de lo extraño. Así que ya os podéis imaginar mi alegría al descubrir que la editorial Horror Vacui había publicado un libro de esta temática.

El libro en cuestión se titula Bestias, espacios y fábulas de lo extraño. Compila catorce relatos de GennaRose Nethercott, escritora estadounidense cuya obra destaca por entremezclar el folclore, la mitología y el surrealismo con las plantas y los animales.

Bestias, espacios y fábulas de lo extraño es una inmejorable puerta de acceso a la narrativa de Nethercott. A fin de cuentas, los relatos de este volumen permiten conocer íntimamente a la autora, su prosa, sus inquietudes, su imaginario y sus personajes (eminentemente femeninos, o bien perversos o bien desgarrados por el desamor).

De la narrativa de Nethercott destacaría lo creativo de sus formatos, lo imaginativo de sus argumentos, personajes y mundos, el trasfondo conceptual, metafórico y emocional (sobre todo metafórico y emocional) de sus historias y la belleza de su estilo.

Llegados a este punto, analicemos uno a uno los relatos de Bestias, espacios y fábulas de lo extraño:

En "Atardecer en la escalera eterna", una peculiar atracción de carretera provoca un extraño comportamiento en una chica joven que trabaja allí, para desasosiego de una compañera que siente atracción por ella. Me gusta el escenario de este relato, que parece sacado de un creepypasta (su geometría imposible, la influencia que ejerce sobre los humanos...), el personaje de Harebell y la forma en que Nethercott plasma la convivencia de lo fantástico con lo cotidiano. Por otro lado, la ejecución global de esta pieza me ha parecido menos pulida que en otras del volumen (por ejemplo, su argumento se antoja en ocasiones algo desordenado y disperso).

En "Abecedario de la adivinación", un grupo de niñas, perversas y con habilidades de brujas, atormentan a una nueva compañera de clase. Retorcida alegoría del bullying escolar, me ha gustado su formato (una serie de párrafos encabezados por distintos métodos de adivinación, como alomancia, bibliomancia o ciclomancia), su narración en primera persona (¿debemos fiarnos de lo que dicen estas niñas?) y su final, aunque el relato en conjunto no me ha acabado de convencer, quizá porque me ha parecido algo más largo de lo estrictamente necesario y porque el inicio y el nudo palidecen al compararlos con el clímax.

En "El niño de hilo", un niño de hilo creado por un brujo se emancipa cuando alcanza cierta edad y entonces conoce a personas y experimenta cosas que, aunque pueden llegar a doler, le hacen crecer. Fábula tierna y preciosa sobre la vida y lo agridulce de madurar y rememorar.

En "Mandíbula de zorro", una mujer lamenta que su amante la haya abandonado. Conmovedora meditación en torno al desamor cargada de tristeza, sensibilidad e imágenes de lo más intuitivas, que tiene una lectura literal y otra de carácter alegórico. 

En "La guerra de la Niebla", una niña relee las notas de su padre, un académico de un pequeño pueblo, y al hacerlo desenmaraña tanto hechos históricos como sus confusos sentimientos hacia el estenógrafo de su progenitor. Relato que se engrandece al experimentarlo en más de una ocasión, que alberga un par de reflexiones magníficas y que encuentra el tono adecuado para proclamarse antibelicista sin caer en moralismos baratos.

En "Lecciones de ahogamiento", un chico tiene que cuidar a su hermana mayor, que por alguna razón desconocida es propensa a ahogarse y resucitar. Me ha fascinado la idea insólita en torno a la cual se articula este relato, y pienso que ésta se desarrolla adecuadamente (explorándola sin por ello restarle un ápice de misterio).

En "La matanza de otoño", una cazadora se acaba negando a llevar a cabo la tarea que los vecinos le han encargado. Magnífico ejemplo de cómo bastan apenas unas pinceladas para crear un mundo único, rico en criaturas, escenarios y detalles fascinantes. 

En "Bestiario sentimental", tres floristas describen a cincuenta seres maravillosos. Este texto (no lo llamo relato, aunque gracias a un puñado de entradas del bestiario conocemos un amago de historia, la relación entre dos de los floristas que lo redactan), este texto, decía, tiene pasajes de una creatividad apabullante, en los que se describe el aspecto y comportamiento de criaturas extraordinarias. Lamentablemente, tiene muchos otros que son bastante insípidos, por lo que, a mi juicio, se deberían haber cribado bastantes. A esta irregularidad debemos añadir que las ilustraciones de Bobby DiTrani me han parecido muy amateurs.

En "Una azuzena es una azuzena", un estudiante que estuvo de intercambio en París y que ha vuelto a Connecticut cuando se le ha caducado el visado echa de menos a la chica de la que está enamorado hasta tal punto que evoca un fantasma con su misma apariencia. Relato simple pero efectivo, que apenas juguetea con su concepto porque le interesa más priorizar la relación entre el narrador, su amada y el fantasma.

En "Querida Henrietta", una mujer escribe una carta a una vieja amiga que incluye ciertas revelaciones y una pequeña sorpresa. Relato original y sorprendentemente tenso en el que la venganza apenas se vislumbra hasta que ya es demasiado tarde.

En "Posesiones", un grupo de jóvenes realiza un ritual ocultista para encontrar a su amiga desaparecida, pero lo único que consiguen es que su ausencia se incremente. Relato que va al grano y está plagado de buenas ideas (el uso del gallo resucitado, la iniquidad del desenlace, etc...).

En "Hogareña", una mujer se va a vivir con un artista al que conoce desde hace poco y empieza a sufrir una metamorfosis. Relato que bordea el bizarro y tiene más profundidad de la que pueda parecer en un inicio.

En "El calendario encantado", hay un microrrelato, un dato o unas instrucciones que giran en torno a los fantasmas por cada uno de los treinta y un días de un mes. Aunque en general resulta un texto curioso, no todas las entradas tienen el mismo impacto.

En "Las ciruelas del fin del mundo", la hija de una mujer humana y una cabra convive con un vampiro que mata por bondad. Fábula con un significado algo difuso, aunque accesible si se le da un par de vueltas.

Resumiendo: Bestias, espacios y fábulas de lo extraño es una colección sumamente recomendable. Así lo ameritan la creatividad de los formatos y premisas de sus relatos, así como la imaginación que éstos desbordan, la vocación alegórica de sus mensajes o la belleza de la prosa con que han sido narrados. 

De manera que leed Bestias, espacios y fábulas de lo extraño para conocer a Nethercott e introduciros en su universo de ejércitos interminables, chicas que devienen cazadoras grotescas, fantasmas que aparecen cuando añoras mucho a una persona, lanas peligrosamente seductoras o mujeres que se transforman en casas para amparar a hombres que no lo merecen. Leed Bestias, espacios y fábulas de lo extraño para experimentar fábulas delicadas como "El niño de hilo" y "Las ciruelas del fin del mundo", narraciones conmovedoras como "Lecciones de ahogamiento" y "Una azuzena es una azuzena" o asombrosos ejemplos de construcción de mundo en pocas líneas como la "La matanza de otoño".

viernes, 17 de abril de 2026

Zoom: No tengo boca y debo gritar, de Harlan Ellison

Idioma originalinglés
Título originalI Have No Mouth, and I Must Scream
Año de publicación1967
Traducción: ¿?
Valoraciónrecomendable 

Con todo esto de la expansión de la Inteligencia Atrofiada (quiero decir, Inteligencia Artificial), y a raíz de un día en el que estaba aburrido y leí una lista de los peores villanos de la ficción, de los cuales figuraba AM (el ente central de esta obra de no más de veinte páginas), decidí embarcarme en este relato. Ya lo conocía de hace tiempo y su título me llamaba la atención (también tiene un juego de point and click de 1995, en el que se expanden los matices no explorados), pero no tenía ni idea del argumento en sí, por lo que la lectura fue una mezcla de expectativas por ser la referencia de muchas otras obras y de desconocimiento ante lo que me pudiera encontrar.

Y en verdad es mejor no ir con muchas expectativas. No es un relato épico o de tensión construida hasta el apogeo de la angustia y el terror y que se resuelva en una escena que le dé sentido a lo precedido. Se trata de una historia donde el narrador, Ted, describe todo con un tono apático, resignado. Y no es para menos.  Cien años después de la extinción de la humanidad en el holocausto nuclear provocado por AM (las siglas de Allied Mastercomputer), solo sobreviven (han sido seleccionados para sobrevivir) cinco individuos, cuatro hombres y una mujer. Estos se ven sometidos a torturas diarias por AM, una especie de super computadora militar que recorre todo el planeta a través de pasillos subterráneos y cavernas de todo tipo de biomas.

Lo que rescato del relato, y es lo que lo eleva a la categoría de recomendable, son sus páginas finales (finales es un decir, más bien los últimos párrafos, ya que cubren una temporalidad vertiginosa), cargadas de una mezcla potente de esperanza, terror y resignación suprema. Eso y la descripción de AM, un objeto lleno de odio en cada uno de sus códigos, y del cual podemos intuir, y el mismo narrador lo confirma, que lleva ese sentimiento tan profundo debido a su incapacidad de imaginar otra vida que no sea cumplir el rol que le fue asignado. Si bien Ted se convierte en alguien sin boca y queriendo gritar todo su horror, también AM está encerrado con los humanos, sin poder cambiar su destino y conformándose con tratarlos de juguetes.

Por otro lado, por más breve que sea el relato, las descripciones no terminan de imbuirnos en el ambiente. Las caracterizaciones de las torturas de AM rozan lo confuso y lo abstracto, y cuando emprenden el camino hacia unas cavernas de hielo en busca de comida enlatada, tampoco se nos hace partícipe de una epopeya o de un viaje significativo, o, aunque sea, del cansancio y el dolor de años de cada uno de los personajes. Es cierto que después de muchos años la angustia se encarna y casi no se siente, pero en la medida en que el villano está claramente definido y las desilusiones continuas a las que se ven sometidas (porque no han perdido esa capacidad), siento que las reacciones y diálogos apenas raspan la superficie de las ideas contenidas (supongo que por eso el creador decidió profundizar su historia en el juego mencionado y en otras obras que expanden su universo). Además, el famoso monólogo de AM es corto y repetitivo, como leer una sucesión de ceros y unos (bueno, quizás debido a la naturaleza de AM tenga sentido); pareciera que la fama adquirida fuera a raíz de referenciarlo a lo largo de todos estos años más que por su contenido real. 

En definitiva, es un buen cuento que nos sugiere mucho más de lo que nos cuenta, un futuro aterrador con un amo supremo incapaz de las bondades del humano y sí con muchas de sus miserias, pero que, de alguna forma, la última palabra la podemos tener nosotros.

miércoles, 15 de abril de 2026

Mark Alan Miller: El tañido

Idioma original: Inglés
Título original: D
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 19
Valoración: Está bien

El tañido es un volumen que incluye una novela corta y tres relatos. Los cuatro textos, escritos por Mark Alan Miller, pertenecen al terror; los dos primeros, de hecho, se adscriben en la mitología de Hellraiser, famosa franquicia del género originada por Clive Barker.

Empecemos hablando de novela corta que da título al conjunto. Escrita por Mark Alan Miller a partir de una idea original de Barker, se sitúa entre dos obras de éste: como secuela del relato "El corazón condenado" y como antesala de la novela Los evangelios escarlata

Llegados a este punto, debo aclarar que El tañido se apega más al canon cinematográfico de Hellraiser que al literario, pues Kirsty, su protagonista, es, al igual que su contraparte fílmica, hija de Larry Cotton (llamado Rory en "El corazón condenado"), en vez de su amiga, como sucedía en el relato de Barker.

El tañido transcurre treinta años después de los eventos narrados en "El corazón condenado". Kirsty, la única superviviente de la tragedia de la calle Lodovico, lleva desde entonces huyendo del infierno y los cenobitas. Sin embargo, su reencuentro con el temible Pinhead parece inevitable.

Quizá mi mayor queja con esta novela corta es que promete un banquete a los fans de Hellraiser pero luego apenas desarrolla nada de lo que presenta. Apenas da unas pinceladas sobre la vida de fugitiva de Kirsty, ni nos explica cómo ha aprendido a defenderse, si bien precariamente, de los poderes que la acechan. Tampoco indaga en las motivaciones de los pocos personajes secundarios que recorren el texto; las de madame Rembert y Walter, por ejemplo, me resultaron demasiado confusas.

El tañido le pondría tres pegas más. Primero, que el one-liner que le dedica Kirsty a Walter no encaja con su carácter. Segundo, que Pinhead se siente menos misterioso e imponente de lo que debería, por ser demasiado emocional, por recurrir a los puños, al igual que hacía en Los evangelios escarlata, y por ser combatido físicamente. Y por último, y esto aplica también a los tres textos de Alan Miller restantes compilados en este volumen, por tener una prosa que, si bien es funcional, tiende a poner más párrafos de los necesarios, a la manera de ciertos bestsellers.

El tañido lo sigue "Preparando el nido", relato algo sencillo pero decente que se puede leer como una historia autoconclusiva pero que tiene conexión con el texto al que sucede. En él, una mujer que ha sido embestida por un camión descubre que se ha convertido en una puerta a otro mundo, y nosotros como lectores sabemos que está gestando a la hija de Pinhead.

El siguiente relato, "Un garito diferente", mantiene el tono fantástico del conjunto, pero elude el terror y se decanta por el humor. Aunque me ha parecido un pelín más largo de lo estrictamente necesario, es disfrutable si acudes a él con las expectativas adecuadas. Su protagonista, hastiado con la gente y el trabajo, se cree desde siempre destinado a algo grande, y el encuentro con un mundo de criaturas extrañas puede ser el inicio de su nueva vida. Lamentablemente, la juerga nocturna que se corre con un centauro y un cíborg no termina siendo la divertida aventura que esperaba.

Cierra el volumen el relato que más me ha gustado, titulado "Lo que el cuerpo expulsa". Si bien no me parece particularmente original o solvente, agradezco la modesta frescura de su premisa y el giro de tuerca que se guarda en la chistera. Sigue los pasos de un hombre que debe saciar su apetito sobrenatural por la sangre menstrual durante una noche movidita.

Resumiendo, El tañido es una antología disfrutable. Sin embargo, aunque gustará a los fans del terror en general, y a los del universo de Hellraiser en particular, si acuden a ella con las expectativas adecuadas, mentiría si dijera que no se queda corta en algunos aspectos.

sábado, 4 de abril de 2026

Posy Simmonds: Cassandra Darke

Idioma original: inglés

Título original: Cassandra Darke

Año de publicación: 2018

Traducción: Regina López Muñoz

Valoración: entre recomendable y está bien

Si hay una heroína a priori improbable en cualquier tipo de narración, en este caso una novela gráfica (aunque dada la frecuente utilización por su autora, Posy Simmonds, de cajas de texto en crudo, bien podríamos hablar, en algún momento de una "novela ilustrada"), esa es , sin duda, la protagonista de esta historia, que lleva su nombre; Cassandra Darke -el apellido no me parece casual- es una septuagenaria antipática, obesa y que viste, ya que la acción se sitúa entre dos periodos navideños, un poco favorecedor atuendo invernal (*). Además de eso, reside en el muy exclusivo barrio londinense de Chelsea,  y dirigiría la galería de arte de su ex-marido sino hubiera sido clausurada, a causa de un fraude con ciertas esculturas llevado a cabo por Cassandra, lo que la ha convertido, además de una convicta, en una paria social. 

Tampoco es que todo esto parezca importarle demasiado a la buena (es un decir) de Cassandra, que a su egoísmo e incluso mezquindad une un agudo sentido de la autoprotección; de ahí que, cuando descubre cierto perturbador objeto escondido en su domicilio, que ella sospecha ha sido introducido por su sobrinastra, la un tanto dispersa Nicki -por no decir más tonta que una mata de habas-, se le disparan las alarmas aunque no entra en pánico (no del todo, al menos). A partir de ahí, las dos, Cassandra y Nicki se ven metidas en una trama criminal, con homicidio incluido, por culpa de Billy, el novio -sería más propio hablar de "rollete"- de la joven y de sus malas compañías. La veterana Cassandra se ve ejerciendo entonces de improvisada detective y no lo hace mal del todo, aunque... bueno, no voy a espoilear como acaba la historia, ya lo veréis quienes os decidáis a leerla. En cualquier caso, el personaje es de lo más interesante, tanto por sus características personales, bien distintas de las  protagonistas de las otras dos novelas gráficas con nombre de mujer realizadas por esta autora, Gemma Bovery y Tamara Drewe (de hecho, interpretadas ambas en el cine por la bella y rozagante Gemma Arterton), como por la ambigüedad moral que muestra, aunque también hay que decir que sufre cierta evolución a lo largo de la historia. Por otro lado y tampoco creo que sea algo casual, el personaje tiene la misma edad o casi, que la autora cuando publicó este libro, a los 73 años. No es difícil colegir que más de una reflexión, aprensión y actitud en general de Cassandra se corresponde con las de la propia Posy Simmonds.


Una autora que, por lo demás, despliega aquí toda su destreza narrativa -un poco embarullada a veces por los frecuentes flashbacks, aunque tampoco se llega a perder el hilo- y, sobre todo,  gráfica, que es mucha, tanto en lo que se refiere a la composición de las páginas -sin descartar insertos de conversaciones de WhatsApp o Telegram- como en el primor habitual que muestran sus dibujos, así como la cuidada ambientación, en este caso y sobre todo, de Londres, tanto de sus barrios más pijos como de otros más populares (por no decir degradados). Por no hablar del paisanaje, claro: en este libro, como de costumbre, Simmonds se muestra como una fina observadora del prójimo que le rodea, de su variedad y costumbre, casi una ornitóloga, más que entomóloga; no pretende atravesar a sus criaturas con un alfiler, sino observar con curiosidad y comprensión  como se comportan en libertad ("libertad" entre comillas, claro, pues no deja de ser su creadora y han de avanzar por donde ella quiera). No es, en todo caso una novela ésta que permita una conclusión clara, una moraleja aleccionadora, pues si bien es cierto que la protagonista una evolución a mejor persona a lo largo de sus páginas, también hay que admitir que le iba mejor cuando era un poco cabrona más egoísta. O no, todo depende de cómo se vea. En todo caso, lo que la autora nos propone es que, antes o después (o tal vez todos lo días, en pequeñas cosas) hay que elegir: o miramos sólo por nuestro interés o también por el de los demás. Cassandra Darke lo hace y no podemos decir que escoja mal...


(*) Antes de que me llaméis edadista, capacitista, gordofóbico y otras lindezas por el estilo... ¿Cuántas ficciones conocéis, incluso creadas de personas con la más acedrada sensibilidad social, protagonizadas por personajes de estas características? Pues eso, que es bastante inusual...


También de esta autora y reseñados en Un Libro al Día:  El mundillo literario, Tamara Drewe



 





domingo, 29 de marzo de 2026

Malcolm Devlin: Y entonces desperté

Idioma original: Inglés
Título original: And Then I Woke Up
Año de publicación: 2022
Traducción: Mª Pilar San Román
Valoración: Recomendable

Y entonces desperté es una novela de terror tan sencilla como efectiva. Además de enfocar de manera refrescante los géneros del apocalipsis y los zombies, entrega un contundente mensaje, lo cual aporta profundidad y enjundia al conjunto.

Transcurre en un mundo devastado por infectados violentos. El elemento diferencial de esta historia es que dichos infectados no son zombies, sino que tienen la percepción de la realidad alterada y ven a otras personas como tal. Los protagonistas de la historia, Spence y Leila, dos infectados rehabilitados, gestionan su pasado de manera distinta. Spence siente una culpa que le impide aceptar la postiza redención que los compasivos organismos oficiales reservan para los rehabilitados. Leila, en cambio... Bueno, mejor dejo que esto lo averigüen los lectores.

Llegados a este punto, me gustaría destacar unos cuantos apartados de Y entonces desperté que me hubiera gustado que se plantearan de otro modo:

  • Si bien el mensaje de la novela la engrandece y está muy bien focalizado, es quizá algo obvio y lineal.
  • Pese a que los protagonistas están adecuadamente diferenciados y caracterizados, sería más fácil simpatizar con ellos si su personalidad y motivaciones se hubieran espesado un poco.
  • Ojalá se exploraran más las formas en las que el gobierno pretende conseguir que los infectados vayan despertando, aunque comprendo que la novela no persigue crear un mundo detallado, por lo que con esbozar unas cuantas ideas interesantes sobre esto ya es suficiente.

Sea como fuere, Y entonces desperté es una vuelta de tuerca de las historias, por lo general algo gastadas, de apocalipsis y zombies. Aunque advierto que lo que la diferencia de sus compañeras de género no es solamente su concepto original, sino que también su tono reflexivo y el hecho de priorizar la psicología de sus personajes a la acción.

La imagen de la cubierta de la edición al español de Y entonces desperté me encanta. Realizada por el artista digital Samuel Araya, plasma con absoluta maestría una escena crucial de la novela.  

martes, 10 de marzo de 2026

Bernard Taylor: Dulce amor, dulce muerte

Idioma original: Inglés 
Título original: Sweetheart, Sweetheart
Año de publicación: 1977
Traducción: David Alcaraz Millán
Valoración: Está bien

Dulce amor, dulce muerte es una novela de terror de Bernard Taylor. Fácil de leer y competente, se antoja, eso sí, un tanto anticuada, más larga de lo necesario y mejorable en los apartados de la verosimilitud, la tensión y el miedo. Narra una historia de fantasmas bastante clásica, que si bien no resulta particularmente original, logra sorprender al lector con uno de los dos giros de tuerca que se guarda en la chistera. 

Sigue los pasos de David, un profesor inglés que reside junto a Shelagh, su pareja, en Nueva York. Un día, David tiene la premonición de que algo le ha ocurrido a su hermano gemelo, Colin. Cuando regresa a Inglaterra para aclarar las cosas descubre una terrible verdad: tanto Colin como su joven esposa, Helen, han muerto de forma repentina. Además, Helen le ha legado Gerrard’s Hill, su idílica casa de campo, por una razón que ignora. Mientras intenta desentrañar lo sucedido preguntando a la gente del pueblo sin mucho éxito y empieza a sospechar que una presencia sobrenatural permea su recién adquirida propiedad, llega Shelagh, provocando unos celos de ultratumba con fatídicas consecuencias.

A mi juicio, el mayor defecto de Dulce amor, dulce muerte es que se toma demasiado tiempo para plantear, desarrollar y resolver sus misterios. Aprecio como el que más los argumentos que se cuecen a fuego lento, pero el de la novela de Taylor no justifica ni su extensión ni la morosidad excesiva con que entrega ciertos detalles.

Tampoco me han convencido las reacciones y decisiones de determinados personajes. La manera de afrontar y responder a los acontecimientos del protagonista, por ejemplo, me parece muy poco creíble, por más que el autor se empeñe en justificarla.

La última crítica negativa que le haría a Dulce amor, dulce muerte es que la tensión y miedo que consigue evocar están algo diluidos y se resienten ocasionalmente por culpa de la falta de verosimilitud del conjunto. A mí personalmente me cuesta sentir que David es consciente del peligro que corre Shelagh cuando no hace lo imposible para mantenerla alejada de la casa, o cuando no se anima a contarle la verdad.

Llegados a este punto, puede parecer que Dulce amor, dulce muerte me ha parecido una novela algo floja. Sin embargo, debo aclarar que no es el caso. Reafirmo que es competente, y que tiene otras virtudes, como el hecho de que se lea con agrado pese a sus puntuales asperezas, que los personajes, pese a su sencillez, nos caigan simpáticos, que uno de sus dos giros de tuerca resulta sorprendente y que la manera en la que Taylor conecta el inicio de la novela con el final es sumamente eficaz.

martes, 3 de febrero de 2026

Marghanita Laski: La chaise longe victoriana / La torre

Idioma original: Inglés
Título original: The Victorian Chaise-Longue / The Tower
Traducción: Laura Salas Rodríguez
Año de publicación: 1953 / 1953
Valoración: Recomendable

Automática Editorial recupera dos narraciones de Marghanita Laski publicadas originalmente en 1953. Ambas son clásicos indiscutibles, comparten una protagonista femenina y trasladan con pasmosa facilidad su desasosiego y desesperación al lector.

Inauguramos el volumen de Automática con La chaise longe victoriana, una novela corta escrita con suma elegancia que desarrolla una premisa cargada de crítica social e inquieta y perturba desde la sutileza, sin recurrir a efectismo alguno.

Su argumento es tan simple como efectivo: Melanie, una mujer que lleva meses postrada en la cama, es trasladada a otra habitación. Tras dormirse en su nuevo lugar de reposo, una chaise longe victoriana comprada en un anticuario, despierta en lo que parece ser un sitio y época distintos. Varios desconocidos la visitarán, y la tratarán como si fuera una tal Milly.

De La chaise longe victoriana me gusta cómo vamos descubriendo, en paralelo a la desconcertada Melanie, detalles sobre el pasado de Milly, y cómo Laski aprovecha ambos personajes femeninos para denunciar el trato dispensado a las mujeres en los dos periodos retratados. Asimismo, destacaría que el clímax de la historia es, pese a la contención del conjunto, bastante potente.  

En "La torre", cuento de Laski que cierra la colección de Automática, una mujer visita un castillo cercano a Florencia. Aunque no he acabado de entenderlo, lo he disfrutado muchísimo. Su atmósfera se va espesando paulatinamente y el elemento sobrenatural, si es que existe, está deliciosamente desdibujado, de modo que podría figurar perfectamente, al menos a mi juicio, en cualquier colección de literatura extraña.

viernes, 30 de enero de 2026

V. S. Naipaul: El escritor y el mundo

Idioma original: inglés
Título original: The Writer and The World
Año de publicación: 2016
Traducción: Flora Casas
Valoración: imprescindible

Pues alguna vez habrán acertado los del Nobel, ¿no? Recuerdo que quedé algo decepcionado cuando leí, supongo que con alguna expectativa errónea, Guerrilleros, y que, cosas de los devaneos lectores, no presté atención a su obra hasta que leí una mención a uno de los artículos contenidos en esta recopilación de ensayos. Una mención bastante curiosa y tangencial, por cierto. Pero no me hagáis explicar a fondo mis filias. Que luego nos copiarán, más aún. 

Y he descubierto una faceta de Naipaul que apenas intuía. Aquí se recogen textos de casi tres décadas que quedan agrupados por ámbitos geográficos y, hasta cierto punto, siguen la evolución del escritor trinitense conforme analiza las sociedades que le son cercanas en el ámbito geográfico, y se va extendiendo a otros más alejados. Todo ello le hace encajar en un perfil algo análogo a Kapuscinski, aunque donde el genio polaco era un especialista en meterse a fondo y hasta límites de riesgo extremo en zonas de conflicto, Naipaul toma menos riesgos - no es un reportero sino un escritor. Ese sería el límite de la comparación. Pero lo que escriben, ambos, es certero y afilado. 

Naipaul habla de pequeñas islas caribeñas que han sido descolonizadas con torpeza. Escribe sobre sus orígenes hindús y menudo zapatazo le arrea a lo que viene siendo reiteradamente apelada la mayor democracia del planeta. Analiza sin ambigüedades el sistema de castas y desde luego no es que se exprese con excesiva diplomacia. Si usáramos cierto sesgo, podríamos afirmar que enfatiza la cuestión de que el hecho migratorio tiene sentido para mejorar el status de quien emigra, pero lo pierde a medida que quien emigra intenta mimetizar su destino como si fuera su origen. Una cuestión que da para mucho debate en el mundo de hoy en día. Analiza países como Argentina (delicioso ensayo que vale por sí solo todo el libro, en el que serpentea desde Borges a Eva Perón, pasando por las debacles causadas por la inflación), Costa de Marfil o Zaire - enfoque colosal sobre las excentricidades de los mandatarios africanos y sus cambios de ideario a medida que el poder excesivo intoxica sus mentes, Estados Unidos, pequeñas islas caribeñas donde ejemplifica la pantagruélica hambre de poder del imperialismo. Todos sus análisis, que se extienden por décadas y en los que se percibe que su status avanza y sus viajes cuentan con mejores condiciones, cuentan con un factor crítico que seguro que le causaría problemas en algún momento. No es que se exprese con optimismo sobre las perspectivas de muchos de los países que visita, más bien en algunos casos vaticina que sus soluciones son precarias y abocan a nuevas crisis. Su prosa muestra un sentido común y un nivel literario al alcance de pocos, y uno acaba con la impresión de que nadie más adecuado que un escritor de orígenes exóticos y residente en una pequeña isla del Caribe puede ser tan perspicaz analizando el mundo, en tantos sitios, por tanto tiempo.

Más reseñas de Naipaul en ULAD aquí


 

martes, 13 de enero de 2026

Truman Capote: Se oyen las musas

Idioma original: inglés
Título original: The muses are heard
Año de publicación: 2025
Traducción: Sandra Caula
Valoración: muy recomendable

Absolutamente sorprendido de que hasta hoy este texto no contara con una traducción al castellano. Lo que lo convierte en obvia elección para cualquier completista, pero desde luego que en momento oportuno como pocos se publica, justo cuando ese fantasma de la Guerra Fría que parecía ya no adormecido sino aletargado parece no solo ir a despertar sino incluso alcanzar tanto nivel de activación que lo de fría habría que revisarlo. Pero quizás ya está bien de invocar malas vibraciones: este texto puede ser cualquier cosa pero ni lúgubre, ni gris ni pesimista o resignado. Tenemos a Truman Capote como reportero o cronista o testigo de primera mano de un curioso experimento allá por los años 50, justo cuando los bloques estaban, digamos, asentándose, cuando la división profunda causada por la brecha capitalismo vs comunismo (o viceversa, no se ofenda nadie) todavía dejaba algún resquicio para iniciativas cuajadas de buena voluntad.
Y la visita de una compañía de teatro estadounidense para representar el clásico teatral en la Unión Soviética, desde luego debió ser, ni que sea por lo inconcebible que pueda parecernos tres cuartos de siglo más tarde, uno de esos actos, un intento de recuperar la hermandad entre naciones que, tras oponerse unidas a la Alemania nazi, empezaba a parecer algo excesivamente forzada. Ya en ese momento las dos grandes potencias globales hacían algo mucho más contundente que echarse miradas desconfiadas de reojo. De esa premisa parte esta crónica, que, sin llegar al nivel posterior de Capote, quizás la temática más ligera, más proclive a tomar un cierto aire vodevilesco, propio incluso de la propia escenografía de la situación; tenemos una compañía teatral que va a representar una obra musical crítica con el racismo (que en ese momento no era un problema que acuciase a los rusos) y que se embarca en un largo viaje en tren desde Berlín oriental hasta Leningrado, y parece cada kilómetro que el tren avanza, conforme se acercan y los miembros van notando que se alejan del mundo que conocen y van enfrentándose a lo que apenas intuían: que su visita contará con un buen recibimiento, con todos los parabienes, que sus anfitriones les aguardan excitados e ilusionados. Pero que el aparato subterráneo, el mismo que ha orquestado la posibilidad de su presencia ahí, es a la vez opaco, no amenazador sino inquietantemente impenetrable, no solo por la obvia dificultad de comunicación sino por ese choque a varios niveles. 
Capote no se manifiesta tan nítidamente en sus opiniones: su visión como parte de la comitiva - la parte que ha de relatar lo que ve y especular con lo que no puede ver - está, quizás, matizada por la propia situación. Pero desde luego recuperar un texto inédito de semejante icono literario, y en una situación tan sumamente única, convierte a Se oyen las musas en algo a recomendar de forma entusiasta.

Otras reseñas del autor en ULAD: aquí

viernes, 2 de enero de 2026

Olaf Stapledon: Hacedor de estrellas

Título original: Star Maker
Año de publicación: 1937
Traducción: Gregorio Lemos
Valoración: muy recomedable (pero no para todos los gustos)

La verdad es que, aunque sea una novela totalmente recomendable y predecesora de muchos cambios que hoy vemos en el mundo, no podría ser entusiasta como para regalársela a todo el que se me cruce, como hago con Stoner, por ejemplo. Digamos ya que tiene un prólogo de Borges, y si a Borges le gustaba, que era, por lo general, un viejo odioso con mucha ironía, la novela debe de ser genial. El argumento tendría un punto si no fuera porque: 1) me enchufó La invención de Morel, que me resultó bastante floja, y; 2) hay que recordar que le gustaba todo lo filosófico y los palimpsestos áridos. Y por ahí anda Hacedor de estrellas en varios capítulos. De todas maneras, esta vez me inclino por la opinión de Borges.

Novela en la que realmente no ocurre nada y a la vez ocurre todo, inicia con el protagonista saliendo de casa hacia una colina para contemplar la noche despejada. Tal es la relajación y su maravilla ante el mundo que su consciencia se eleva de su cuerpo y abandona la Tierra. Lo que podría ser una premisa potente para una novela de ciencia ficción se convierte en un ensayo sobre las posibilidades de vida existentes en otros mundos, otras galaxias y otros espacios temporales. No me deja de sorprender la lucidez de Stapledon a la hora de narrar, con una prosa sequísima, de manual académico, pero a la vez cargada de honda sabiduría y de una tristeza infinita al comprobar que en todos lados se repite el ciclo de la historia humana, la invención de mundos distintos, de planos que están millones de años luz delante de nosotros. Todo ocurre, según el narrador, al mismo tiempo. De hecho, al final del libro adjunta tres gráficos para seguir la historia: uno por las edades galácticas, uno por edades del cosmos y otro, circular, que representa las dos mitades de la creación: inmatura y madura. 

Como se ve, estamos hablando de un manejo del tiempo que abarca desde el principio, como lo entendemos o llegamos a entender, y del fin, difícilmente definible a no ser que tengas una prodigiosa imaginación. Pero entre medio pasan muchísimas cosas más. El narrador, después de un largo y espeso capítulo que casi me hace abandonar la novela (se la pasa describiendo la forma de nuestra Vía Láctea y cómo se va alejando de ella) llega a un mundo conocido como La Otra Tierra, y ahí es donde la novela despega, porque en el curso de muchos años asistimos a la integración del narrador en su planeta, a la contemplación de la decadencia total de su sociedad a pesar de que sus habitantes son muchos más civilizados que nosotros, y de cómo entabla amistad con uno de ellos hasta el punto de compartir una consciencia y lograr que también inicie su viaje interestelar.

La novela, en general, sigue un patrón: hay un viaje, se llega a un mundo o a varios (no hay que olvidar que en todo momento es una consciencia), se analiza la sociedad del momento y se acelera el tiempo para mostrar el fin de la misma, desgranando todos los motivos por el cual una comunidad de seres se degrada hasta la violencia y las formas últimas de sobrevivencia (fue escrita en el período de entreguerras, pero casi ahí nomás estalla la Segunda Guerra Mundial, así que sus poderes oraculares fueron totalmente certeros).

Poco a poco va reclutando miembros de distintas galaxias hasta formar una especie de familia rodante en una casa rodante mental; el narrador ya no es un narrador individual, son todos los aventureros que escapan de su condición que los ataba a sus respectivos mundos. Y poco a poco, también, van reflexionando acerca de por qué se encuentran ahí, dónde está Dios (lo que ellos llaman Hacedor de Estrellas) y por qué pareciera que la extinción de todos los mundos y la llegada de la muerte inminente del cosmos es un plan perfectamente calculado.

A partir de cierto punto, la novela (¿ensayo narrativo?) deja de focalizarse en los mundos y galaxias para obsesionarse con el Hacedor de Estrellas y las implicancias morales de su existencia. A partir de ahí (y un poco antes, cuando la narración se convierte en abstracta por la mente colmena) entramos en un terreno filoso de transitar. Si bien el sentido de asombro no decae nunca, mérito muy grande del autor, cada vez cuesta imaginarse más las cosas que cuenta. Maneja elementos demasiados ambiciosos para que al lector le resulte accesible ponerse en la situación interestelar. Ya al final son escenas imposibles de comprender desde un punto de vista humano. Lo cual creo que le importó entre poco y nada a Stapledon, y está bien que así sea, porque no le interesa nuestra compresión, sino lo insignificante que somos (y cualquier otro ser vivo de otros mundo) ante la Creación.

Como no hay casi acción, solo un recorrido por los distintos puntos del cosmos, yo no diría que sea para todos los públicos. Cuesta entrar, mucho más cuando uno entiende que no será una novela común al uso, pero de ahí hasta el punto mencionado la lectura es puro placer aventurero y constatación asombrosa del genio del autor, capaz de predecir y acertar lo que ocurriría en nuestra historia actual. Pero se vuelve densa en el terreno filosófico-religioso, y ya para el final, aunque contemplamos extasiados la visión del autor, también queremos volver a casa. Y en parte creo que ese es el efecto de Stapledon: todo viaje tiene su fin, y la mayoría de ellos, si no es con la muerte, es con el regreso a casa, trastornados ante lo registrado. Stapledon corona así una novela épica, inabarcable en su concepción (toda la historia del cosmos), llena de reflexiones y con la sensación de haber asistido, con el espíritu del niño inocente pero asustado por los fantasmas, a una obra que toca demasiado de cerca cuestiones que pensábamos superadas.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Paula Fox: Los hijos de la viuda

Idioma original: Inglés
Título original: The Widow's Children
Traducción: Magdalena Palmer
Año de publicación: 1976
Valoración: Entre recomendable y está bien

Los hijos de la viuda, de Paula Fox, es una novela ambiciosa, artística, solvente y profunda, que retrata con pasmosa facilidad la psicología de sus protagonistas y la oblicuidad de sus interacciones.

Orbita en torno a Laura (el personaje más magnético de todos), una bella y autoritaria mujer que ronda los cincuenta años y que, antes de ir de vacaciones a África junto a su marido Desmond, se reúne para cenar con un amigo, el apocado editor Peter, uno de sus dos hermanos, el homosexual Carlos, y Clara, su hija de un matrimonio anterior.

Semejante encuentro reaviva las contradicciones, tensiones y fricciones que existen entre Laura, Desmond, Peter, Carlos, Clara y otros personajes colindantes, como Alma y Eugenio (madre y hermano de Laura y Carlos), Ed y Harry (el padre y amante de Clara) y Barbara (la ex mujer de Peter).

En resumidas cuentas, Los hijos de la viuda evidencia que, en las relaciones humanas, solamente la misericordiosa distancia, la hipócrita cordialidad, la egoísta conveniencia o los frágiles armisticios suavizan las interacciones de las personas. Adjunto un pasaje de la página 112 para ilustrar esta idea: «[Clara] Se preguntó qué aspecto tendría su mesa para los demás. En la tenue ambigüedad de la iluminación del restaurante, entre el rumor sostenido de la conversación y la comida, ¿habría observado alguien que mirara casualmente la mesa de los Clapper los estragos de las batallas que se habían librado entre ellos? ¿Era la aparente placidez y la satisfacción de aquellas personas solo un artificio?».

El argumento de Los hijos de la viuda salta de una escena a otra, y los personajes se mueven por diversas localizaciones: se reúnen en una habitación de hotel, atraviesan un pasillo, acuden a un restaurante, etc... 

La novela culmina en un cementerio, cerrándose con un sutil pero intenso clímax (brillante en sus implicaciones, por cierto), en el que, después de que Laura haga una revelación largamente postergada, dos personajes se opondrán finalmente a sus tiránicos designios.

Los temas tratados en Los hijos de la viuda son habituales en la obra de Fox: el egoísmo y patetismo de las personas, la diseccón de las relaciones humanas (con un énfasis especial en las familiares y matrimoniales), la violencia emocional, la tensión doméstica, etc...

El estilo de la novela, sobrio a la par que impetuoso, aprovecha la figura del narrador en tercera persona para ir poniéndose en la piel de cada personaje, caracterizarlos, ir ampliando sus contradicciones y fricciones o detallar sus relaciones.  

En resumen: Los hijos de la viuda no llega a las cotas de Personajes desesperados, la obra maestra de Fox. Sin embargo, resulta una novela fascinante e intensa, que merece la pena conocer. Aunque advierto que se toma su tiempo para ampliar la información que da al lector y ahondar en la psicología de su elenco.


También de Paula Fox en ULAD: Aquí

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Theodore Sturgeon: Cuerpodivino

Idioma original: Inglés
Título original: Godbody
Año de publicación: 1986
Traducción (al catalán): Josep Sampere Martí
Valoración: No sé

Cuerpodivino es una novela corta de Theodore Sturgeon en la que el autor, vinculado por lo general a la ciencia ficción, acude al género fantástico para entregar una historia en la que el misticismo religioso va de la mano del sexo.

El argumento de Cuerpodivino es el siguiente: una figura mesiánica que tiene varios paralelismos con Jesucristo llega a una pequeña ciudad de moral conservadora de Nueva Inglaterra. El forastero, un hombre alto, corpulento y pelirojo, va totalmente desnudo, y como varios de los lugareños con los que se tope irán descubriendo, es capaz de obrar milagros, como por ejemplo sanar a las personas. Este ser sobrenatural es sabio, afable, bondadoso y abnegado. Se preocupa por los demás y tanto su presencia como sus enseñanzas ayudan a un cura, su esposa, una artista, una secretaria, un acosador sexual, un banquero y un policía a entender lo divino, el amor y la sexualidad con más naturalidad.

Como podéis apreciar, la premisa de Cuerpodivino resulta bastante curiosa. Asimismo, reconozco que su estructura coral, su prosa y sus personajes, aunque lejos de sobresalir, cumplen holgadamente. Sin embargo, el conjunto no acaba de cuajar, al menos a mi juicio. En primer lugar, porque la novela profundiza poco en el enfoque sexual, si bien admito que éste debió ser rompedor para la época en que fue escrita. También porque su desenlace, pese a intercalar satisfactoriamente a todos los personajes y sus subtramas, se antoja algo apresurado.

Poco más puedo añadir sobre Cuerpodivino. De esta lectura me quedo con su relativa rareza y la belleza puntual de ciertas escenas de sexo, descritas de forma explícita y estética sin caer en lo vulgar o afectado. En la página 63 de la edición de Les Males Herbes de la novela hay un precioso ejemplo de esto último.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Abraham Merritt: ¡Arde, bruja, arde!

Idioma original: Inglés
Título original: ¡Arde, bruja, arde!
Año de publicación (por entregas): 1932
Traducción: ¿?
Valoración: Se deja leer

El reputado neurólogo doctor Lowell recibe la visita del líder mafioso Ricori, quien le trae a su mano derecha, un hombre aquejado por un mal inexplicable. El paciente, que presenta una rigidez anormal y un rostro desfigurado por el terror, no tarda en morir. Tanto Lowell como Ricori inician entonces una investigación para descubrir qué ha sucedido, y terminan enfrentándose a una perversa bruja y los muñecos que obedecen sus diabólicas instrucciones.

Este es el argumento de ¡Arde, bruja, arde!, novela con cierto aroma "pulp" de Abraham Merritt que, si bien resulta una lectura entretenida, no llega a ser memorable y da la impresión de que podría haberse ejecutado con mayor solvencia. Personalmente, siento que la acuciante falta de acción, las excesivas explicaciones de los personajes y el cuestionamiento constante que Lowell hace de la magia la convierten en pesada. Asimismo, creo que su final es anticlimático, y que la villana, aunque imponente en algunos tramos de la historia, no parece tan amenazante como debería durante otros.

Resumiendo: ¡Arde, bruja, arde! es una novela correcta. Aunque sus limitaciones impiden que se disfrute en exceso, no defraudará a quienes acudan a ella con las expectativas bajas. 


P.D.: Por cierto, no hay término medio en las cubiertas de sus ediciones en español. O son preciosas (como las de Anaya y de Costas de Carcosa) o entrañablemente casposas (como las de Molino y Diana). En cuanto a la de Beetruvian, todavía tengo que determinar a qué categoría pertenece. 

P.D.: Ah, la novela de Merritt fue adaptada libremente al cine en 1936 por el cineasta Tod Browning.





domingo, 2 de noviembre de 2025

Sally Rooney: Intermezzo

Idioma original: inglés

Título original: Intermezzo

Año de publicación: 2024

Traducción: Inga Pellisa

Valoración: recomendable


Para los que, sin llegar al término refractarios, somos algo ajenos a los vaivenes, hipérboles y desajustes promocionales de las novedades editoriales, como últimamente estoy siendo, nos resulta, me ha resultado, algo chocante y sorprendente la frecuencia con que se menciona, en determinados contextos, a Sally Rooney como escritora de cierto calado, de cierta, glups, influencia, con apenas cuatro novelas (Santi nos obsequió con una doble reseña de otras dos, que suscribo en su práctica integridad) y, supongo que también por su condición de mujer joven, veo que se la menciona en ámbitos bastante dispares y hay cierta tendencia a describirla ya no como the next sino como the big thing. 

Entiendo que Intermezzo representa una lógica evolución en su universo narrativo y no acabo de decidirme si abordaré la lectura de la restante, puesto que, evitaré escrupulosamente el término repanocha, la lectura de esta novela, pudiendo considerarla como una experiencia satisfactoria, no ha justificado ese entusiasmo algo generalizado, no ha acabado de activar esos resortes que ponen a uno alerta.

Intermezzo, cuesta algo afrontar una sinopsis sin estropear aspectos de su eventual lectura, debo advertir, muestra la situación de Peter e Ivan Koundek, dos hermanos con una notable diferencia de edad (22 y 34 años) que afrontan, desde sus distintas situaciones vitales, la muerte de su padre, que ha sufrido una prolongada agonía y ha muerto joven, 65 años. Ese duelo es compartido con su ex-esposa, Christine, una de las protagonistas secundarias de la novela, en su función de madre que vela para que la armonía se mantenga entre sus hijos. Cuyas vidas no pueden ser más diferentes: Peter es un abogado de éxito e Ivan subsiste con trabajos ocasionales y batalla por hacerse un nombre en el mundo del ajedrez profesional. Sus mundos son bastante divergentes, pero Rooney los sitúa en una situación casi especular: Ivan conoce a una mujer de 36 años, organizadora de un torneo de ajedrez al que acude, y surge una relación casi clandestina, avergonzada. Peter, tras ser abandonado por Christine, colega de profesión, con graves secuelas de un accidente de tráfico, acoge en su  casa y se acuesta con Naomi, estudiante de la edad de su hermano, que ha sido deshauciada y cuya precariedad la obliga a los más distintos desempeños, sin cortarse ni un pelo en pedir dinero a Peter cuando lo necesita.

Aquí empezaron a surgirme algunas dudas sobre la intención de la novela. Los capítulos alternan la vida de uno y otro hermano. El primero, dedicado a Peter, casi precipita mi abandono. Un estilo disperso, de frases cortas, a veces hasta incompletas, algo desconcertante por cuanto se trata de una secuencia de pequeños disparos verbales, sin apenas pausa ni diálogo, alternando cortas descripciones con reflexiones algo forzadas. Cuando Ivan entra en juego disponemos de una narración más situacional, estamos en sitios y pasan cosas. He llegado a interpretar que Rooney opta por dar un estilo diferenciado cuando narra sobre uno u otro protagonista. Y donde los veinteañeros son directos, francos y resueltos, los treintañeros duda, reflexionan, valoran pros y contras. Puede que sea ése el recurso. Pero me ha parecido que cuatrocientas dieciséis son muchas páginas para una novela tan fácil de resumir en apenas diez líneas. Y no sé si Rooney quería mostrar la diferencia de apreciación social ante las relaciones con diferencias de edad, si quería usar los personajes más jóvenes como ejemplos de la precariedad y las malas perspectivas de los millenial o quería esbozar una semblanza de cómo la diferencia de status puede incluso penetrar y abrir brecha en una familia. Me da esa impresión: que Rooney ha abierto varios frentes sin acabar de decidirse por ahondar en ellos, de forma trágica o aunque sea ambigua. Que incluso amaga con un desenlace trágico, con un golpe de efecto argumental. Todo lo contrario, el final, emocional y acomodaticio, aunque haya logrado mostrarlo de forma contenida y brillante, resulta dejar un regusto agradable, pero levemente edulcorado. Y replicaré un poco al jefe de todo esto: el malismo puede ser malo, pero el buenismo es peor.

La mencionada reseña de las otras dos novelas de Rooney podéis encontrarla aquí