
lunes, 10 de junio de 2019
Seth: La vida es buena si no te rindes

jueves, 25 de junio de 2026
Seth: George Sprott 1896-1975
Título original: George Sprott 1896-1975
Año de publicación: 2009
Traducción: Esther Cruz Santaella
Valoración: recomendable
Biografía de un personaje ficticio (o biografía ficticia de un personaje... no, creo que esto es menos correcto) o mejor dicho, biografía gráfica, puesto que tal es el género de este libro, escrito y dibujado, además por uno de los autores cuya obra sirvió para forjar el ya más que manido concepto de "novela gráfica", el canadiense Gregory Gallant, que firma como Seth. En este caso, la biografía ficticia trata sobre un caballero llamado George Sprott, ex-seminarista, "explorador" (es decir, de aquella manera) del Ártico canadiense en su juventud y luego presentador durante más de veinte años de un supuesto programa sobre esa región y sus recuerdos, Estrellas boreales, en un cadena local -supongo que también ficticia- la CKCK. Un tipo que, tras una fachada de bonhomía e incluso campechanía (adjetivo que suele ser engañosos, como bien sabemos en España), esconde también ciertas sombras, secretos y defectos poco halagüeños. Tampoco es que sea un asesino en serie, ni nada de eso; tan sólo se trata de las miserias habituales, de los remordimientos que nos reconcomen durante toda la vida, de los arrepentimientos por lo que pudo haber sido y no fue, de las pequeñas infamias cometidas y quizás sólo conocidas por nosotros mismos... en fin, lo que nos puede pasar a cualquiera.
Lo más interesante del libro, ya que la vida ficticia del protagonista, si no anodina, tampoco resulta ser un tráfago de experiencias intensas, momentos al límite y hedonismo desenfrenado -bueno, un poco sí, porque tuvo numerosas conquistas amorosas, pese a estar casado-; lo mejor del libro es cómo nos cuenta esta vida Seth. Además de su estilo característico -viñetas pequeñas que componen juntas escenas grandes; personajes dibujados con simpáticos trazos, cromatismo que tiende a utilizar sólo un color- aquí incluye páginas con paisajes árticos y fotos de modelos en cartón de los edificios donde se desarrolla la historia de George: la emisora de televisión, el bar-restaurante que frecuentaba, la sala de conferencias... Pero, además, la historia dista de ser lineal; es cierto que se nos narran los momentos previos al fallecimiento del protagonista, en 1975, pero además encontramos otros instantes de su vida, reflexiones o declaraciones -un tanto cuñadas, pero old fashioned- de George, varios testimonios de personas que le conocieron, le amaron -su sobrina Daisy- o no pudieron hacerlo -la hija mestiza a la que abandonó-, trabajaron con él o incluso se han dedicado a coleccionar sus recuerdos... Y, por supuesto, los recuerdos y sueños -literalmente- del propio George... De hecho, me parecen magníficas las páginas que recrean los sueños que le asaltan cuando se queda roque en medio de sus programas de televisión...
Otras obras de Seth reseñadas en Un Libro al Día: La vida es buena si no te rindes, Ventiladores Clyde
miércoles, 8 de enero de 2020
Seth: Ventiladores Clyde
Los personajes protagonistas guardan asimismo una cierta semejanza con el de aquella otra novela: son también individuos tristes, un poco o un bastante misántropos, o simplemente poco adaptados al trato con sus semejantes; aunque en este caso no se trata (por fortuna, creo yo) de otro dibujante de cómics, trasunto del propio Seth, sino de dos hermanos, Abe y Simon Matchcard, que han llevado durante años -y también a la ruina-, la empresa fundada por su padre, Ventiladores Clyde. Hay diferencias entre ellos, no obstante: mientras Abraham o Abe se ha visto obligado a ser más sociable debido a su trabajo de comercial para la empresa y ha llevado una existencia más o menos "normal" -viajes, matrimonio, múltiples aventuras con mujeres-, Simon es mucho más misántropo, o tal vez sólo víctima de una timidez enfermiza, por no decir patológica... La mayor parte de su vida, frustrado su intento de seguir los pasos de su hermano, los ha pasado encerrado en el edificio donde vive, y también está la oficina de la empresa de ventiladores, sin apenas contacto con el resto del mundo, cuidando de su madre y coleccionando unas postales humorísticas, de moda varias décadas atrás. la relación entre ambos hermanos, entre la dependencia y el rencor mutuo, supone, claro está, uno de los motores de la narración, quizá el principal, de hecho. pero también están la relación de Simon con su madre y el resquemor de Abe hacia su padre, que abandonó a la familia sin dar explicaciones. Los lazos familiares, por tanto, sus obligaciones y agravios, son el gran tema del libro, pero también las relaciones humanas en general -amorosas, comerciales- y la falta de ellas: la soledad, que causa un tormento indecible en quien la sufre, incluso cuando la ha elegido de forma, en apariencia, voluntaria. La necesidad que tenemos del prójimo, pero también de alejarnos de él. El fracaso y la entropía como destino inevitable de la existencia humana, así como de las ciudades y paisajes, de los tiempos... de todo lo que parece entrañable y acogedor.
He mencionado el edificio en el que están las oficinas de la empresa y también la vivienda de Simon y su madre -y luego, de Abe-, porque además, en verdad resulta ser casi un personaje más de la narración. o sin casi: detenido en el tiempo, laberíntico, incluso algo claustrofóbico... los dos hermanos deambulan por él sin cesar, de habitaciones a pasillos, de sótanos a la oficina, de la coina al almacén de material, desgranando sus historias y la de su familia. Incluso los objetos que se acumulan en la casa tienen no poca relevancia: a modo casi de una novela del Nouveau Roman o de Georges Perec, nos encontramos -en un libro de historietas ya de por sí bastante tocho y algo agotador- con, por ejemplo, cinco páginas repletas de pequeñas viñetas donde se detallan todos los objetos que se encontraban en el tocador y el resto del cuarto de la madre de los dos hermanos. U otra, ocupada por un catálogo de todos los modelos de ventilador que vendía la firma. En fin, cosas de ese tipo...Por acabar: si alguien ha leído la reseña que escribí de la primera obra de Seth, La vida... etc., se habrá dado cuenta del cambio en mi tono, no sólo en la valoración. la causa es que si la otra novela gráfica me pareció algo interesante, sí, pero sobre todo una muestra máss de ese onanismo narrativo que constituye en el peor (y más frecuente, por desgracia) de los casos la llamada "autoficción", ventiladores Clyde, en cambio, resulta una novela madura y profunda , absorvente (ya digo que incluso un poco agotadora), y cuya historia y personajes, sin duda, merecerían una mayor repercusión si se tratara de una novela "tradicional" que hubiese salido de la pluma de un Franzen o un Richard Ford o cualquiera de los novelistas norteamericanos actuales más señeros.
Y antes de que lo olvide, el libro en sí, un volumen tocho, como he comentado antes, está esplendidamente editado, e inserto dentro de una curiosa "caja-faja" que, pese a mi aversión (compartida por muchos lectores y libreros, me consta) hacia esos adminículos deleznables al servicio de la autopromociónmás cutre, en este caso aporta un embalaje apropiado al tamaño del libro y de un buen gusto divertido y sorprendente. A cada cual, lo suyo.
sábado, 15 de abril de 2023
Cory Doctorow: Walkaway
Título original: Walkaway
Traducción: Enrique Maldonado Roldán, para Capitán Swing
Año de publicación: 2018
Valoración: entre se deja leer y está bien
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Lázaro González Pérez de Tormes: Lazarillo Z
Título completo: LaZarillo. Matar zombies nunca fue pan comido
Año de publicación: 2009
Valoración: Se deja leer
A lo mejor no se nota, porque por aquí nos las damos de cultos y tal, pero entre los que hacemos este blog hay varios zombie-filos, e incluso algún zombie-logo. Vamos, que nos gustan los libros y películas de zombies, que, con muy contadas excepciones (Guerra Mundial Z, las pelis de George Romero, 28 días después...) artísticamente no suelen ser gran cosa (por no decir que suelen ser un truño, con suerte, entretenido, destinado al consumo y al olvido inmediatos). Y por ese gusto nuestro por los no-muertos, saludamos con curiosidad y cierta alegría malsana la aparición de Orgullo, prejuicio y zombies, de Seth Graham-Smith (a partir, claro, de Jean Austen) que se pronto se convirtió en el pionero de toda una serie de mash-ups o reinterpretaciones neo-terroríficas de clásicos, como Sentido, sensibilidad y monstruos marinos; Mujercitas vampiras o Androide Karenina.
Solo era cuestión de tiempo que alguien se animase a hacer lo mismo con algún clásico español: de hecho, ya hace meses que por internet circula una versión apócrifa de La casa de Bernarda Alba zombi, muy currada por cierto, con formato de "clásico" de Cátedra e introducción crítica incluida. Pero la primera adaptación zombie de un clásico literario español, comercializada por una editorial de verdad, es este LaZarillo, que ofrece exactamente lo que promete su portada y su título: una versión actualizada de la novela anónima, modificando algunos pequeños detalles, como que en la España del siglo XVI pululaban los vampiros y los zombies, o que el propio Lázaro (autor supuesto, claro, de la obra) se volvió inmortal y habita todavía entre nosotros.
Ponerle un "repugnante" a esta obra habría sido una hipocresía por mi parte. Como comprarte un vino kalimotxero de 99 céntimos el litro y luego ponerlo a parir en un blog sobre Grandes Reservas. Este libro es para lo que es: para leértelo en unas pocas horas, echarte algunas risas (pocas), entretenerte con las aventurillas paranormales del bueno de Lázaro y sus amigos y, lo que más me ha divertido a mí (pero es que yo soy muy raro) jugar a reconocer cuánto -no demasiado- de la obra original se mantiene en esta versión psicotrópica. Al final, lo único que hará que este libro sea recordado (ejem) es que fue el primero que se publicó en España siguiendo esta moda destripa-clásicos. Y poco más.









