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lunes, 7 de agosto de 2023

Rodrigo Cortés: Verbolario

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2022

Valoración: Decepcionante


Veo un librito raro y me llama la atención, supongo que de eso se trata: formato pequeño, tapas duras, cubierta de aspecto antiguo, impostado pero bonito, como posmoderno. Hojeando un poco, parece una especie de diccionario, un juego de esos de buscarle las vueltas a las palabras o los sonidos, algo que podría sonar a Perec, tal vez. Madre mía, menuda intuición.

No, no era Perec, sino Rodrigo Cortés, un señor que resulta ser varias cosas algo heterogéneas, por ejemplo director de cine, entre cuyas películas solo conozco Buried (Enterrado), que por cierto me gustó bastante. Y colaborador (y reseñista, ups) en ABC, donde publica precisamente las píldoras que han constituido este libro. Como no leo el ABC tengo que suponer que de manera periódica, no sé si diaria, sale a la luz alguna de las definiciones satíricas que Cortés elabora sobre palabras usuales. Un espacio regular como la tira cómica, el faldón de las páginas económicas o el obituario, cosas así. Porque efectivamente, lo que tenemos entre manos es un pequeño diccionario sarcástico donde sacar punta a todo lo que se tercie, para entretener, exhibir el ingenio o quizá hacer pensar.

Si no recuerdo mal (lo cuenta en la introducción) son como mil quinientas entradas, de manera que, para empezar, quizá no es muy buena idea leerlo de un tirón, seguramente el formato más lógico es precisamente el de la viñeta diaria, un par de sorbos para pararse un momento e improvisar una sonrisa, o una pequeña reflexión. 

Pero ya puestos, la lectura completa lo que sí facilita es una perspectiva sobre el tono que muestra el autor, y la panorámica nos ofrece un cierto tufillo reaccionario que no solo se advierte en los términos más propensos (Hacienda, Liberalismo, Revolucionario) sino en aspectos de tipo más social y humano (esa dicotomía entre Hijo e Hija), o en una especie de moralina liberal-conservadora que recorre casi todo el libro. Se diría que los humanos somos siempre hipócritas, débiles, perezosos, cobardes, egoístas, nada hay de aprovechable porque las virtudes no son más que disfraces de los vicios, el engaño (y autoengaño) preside nuestro día a día, y no digamos cuando nos aproximamos a la política o a los gobernantes, siempre perniciosos, falsos, aprovechados de la estupidez de la masa. Me resisto a poner ejemplos porque no se trata de rebatir o discutir con el autor, estamos valorando un libro, y punto.

Naturalmente, como en todos estos formatos, se trata de poner en primer plano el ingenio (aunque Ingenio se defina como Desesperación (¿) y Facultad cultivada por quien carece de habilidades concretas), jugar a veces con los sonidos y buscar siempre la lectura insólita, la vuelta de tuerca al concepto, lo que en bastantes ocasiones, creo que demasiadas, deriva en un simple sorprender con el antónimo. Quizá es que la muestra es excesivamente grande, y así resulta complicado mantener el pulso de la originalidad y la idea punzante sin repeticiones o zonas grises. Realmente, bastante mérito tiene el autor con haber completado semejante colección como para exigirle mayor brillantez, y aun así no voy a negar que hay momentos de finura y gracia bastante apreciables.

De todas formas, confieso que estas cosas (greguerías, humoradas, aforismos, ocurrencias) no me gustan, y menos acumuladas en cantidad tan ingente. Así que en mi opinión lo más notable del libro son las ilustraciones, cuidadas y pertinentes, con el aire decimonónico de la cubierta. Y, para que el lector se haga una idea, me voy a permitir reproducir unos poquitos ejemplos, ni los mejores ni los peores, tomados al azar y ordenados de forma (casi) aleatoria:

Urgencia: Prisa debatible // 2. Apetencia inmediata

Látigo: Refuerzo argumental muy popular entre las personas que llevan botas

Ascensorista: Oficio que, en bancos y hoteles, presenta hoy más bajos que altos

Desliz: Desacierto que alcanza su punto de saturación

Reconoceré finalmente que la segunda definición de Decepción coincide del todo con la sensación que el libro me transmitió prácticamente sin más que abrirlo: Confirmación de un presentimiento.


viernes, 23 de diciembre de 2022

Joan Fuster: Diccionario para ociosos

Idioma original: valenciano

Título original : Diccionari per a ociosos

Año de publicación: 1964

Valoración: más que recomendable

Se ha cumplido este año el centenario del nacimiento del escritor y pensador sueco... quiero decir valenciano más destacado: Joan Fuster Ortells, natural de Sueca (vale, sí, ya sé que el chiste era muy malo), a quién, por tanto, la Generalitat Valenciana ha dedicado este 2022, como no podía ser de otra forma. Como tampoco podíamos ser menos y, de paso, para cubrir una carencia que debemos subsanar hace ya tiempo, en Un Libro Al Día dedicamos la reseña de hoy a la que, seguramente, sea su obra más conocida (rivalizando, quizás, en los territorios catalanófonos, con Nosaltres, els valencians). En fin, más vale tarde que nunca...

Que Joan Fuster fuera un destacado pensador o intelectual , muy comprometido, además, con su país y su tiempo, como se suele decir (hasta el punto, de hecho, de sufrir por ello ataques terroristas en su propio domicilio), no significa que sea un escriotor denso y plúmbeo, ni tan siquiera aburridillo; bien al contrario, si por algo destacan su pensamiento y obra es por su carácter ameno, incluso divertido y a veces chispeante, alejado de toda pomposidad. Lo que no significa que sólo encontremos aquí banalidades o humor (que, en sí, tampoco es algo banal), sino una profundidad de análisis al tiempo que una sutileza en la exposición que ya quisieran para sí ensayos y tratados más solemnes. Todo ello regado con grandes dosis de escepticismo e incluso, dirán algunos, de cinismo -ambos términos rambién recogidos en este diccionario-; no importa lo que pienses: para Fuster, el cinismo no es sino "el antídoto de la hipocresía".,

En aras, precisamente, de una mayor amenidad y también una manera de tratar, aunque fuera de forma somera, multitud de temas que le interesaban, Fuster articuló este Diccionario para ociosos... precisamente como tal, como un diccionario que recoge y desarrolla diferentes conceptos, desde el Amor a la Xenofobia, pasando por Belleza, Cobardía, Egoísmo, Escepticismo, Ética, Justicia, Sexo... y un largo etc. Claro, que no todas las entradas se han desarrollado de la misma manera o  en la misma medida. Algunas no ocupan ,ás de una página o dos, o siquiera un par de líneas; quizás sea en estos aforismos en los que la ironía, la socarronería de Fuster se muestra de forma más clara, no exenta de

"MALICIA: Resulta un poco cómico: siempre somos menos malvados de lo que nos pensamos ser."

Otros términos, en cambio, se han desarrollado a lo largo de varias páginas, con mayor minuciosidad; tal vez ello se deba a que se trata de conceptos que el autor ha sentido como más cercanos y haya reflexionado más sobre ellos -Ética, Justicia, Lectura, Libertad, Mediterráneo...-, aunque también, en no pocas ocasiones, se deba a la necesidad de exponer con más detenimiento unos puntos de vista originales o, al menos, que Fuster tenía más interés en explicar.  Es el caso, por ejemplo, de Intelectual, en el que, tomando como referencia la figura de Erasmo de Rotterdam y su posición en medio de las luchas religiosas de su tiempo, hace una analogía con la de los intelectuales de la actualidad - es decir, la de los años 60 del siglo XX, cuando se publicó este libro- y su forcejeo entre seguir la corriente política en boga, la oposición al poder establecido y su propia independencia.  Poca duda cabe de que el autor estaba pensando aquí en sí mismo, más que en cualquier otro... Eso sí, todo ello, como ya he comentado, haciendo siempre gala de un sentido del humor, de una retranca, que convierte en deliciosa la lectura de este diccionario tan personal.

Para despedir esta reseña, con la esperanza de que le haya animado a alguien a leer al siempre preclaro, aun desengañado (quizá por eso) Joan Fuster, recordemos su 

" EPITAFIO:

                      Por ejemplo:

                      aquí yace

                      j f

                      murió

                      como vivió

                      sin ganas"


lunes, 31 de octubre de 2016

Anexo a la semana del libro de culto: Diccionario de literatura para esnobs, de Fabrice Gaignault

Idioma original: francés
Título original: Dictionaire de Littérature à l'usage des snobs
Año de publicación: 2009
Traducción: Wenceslao Carlos Lozano
Valoración: muy recomendable para aspirantes a esnobs

Otra cosa no, pero en este blog somos de lo más esnob para esto de los libros. Por ejemplo, hemos tenido a uno de nuestros galeotes compañeros leyendo día y noche, para poder reseñarlos, todos los volúmenes de En busca del tiempo perdido , sólo por haberlos escrito el santo patrón de los esnobs literarios (quién apunto al respecto que "el esnobismo es una grave enfermedad del alma, pero localizada y que no la echa del todo a perder"). Además, ¿no acabamos de dedicar una semana al libro de culto?; categoría que, si bien no es equivalente a la de la literatura para esnobs, en más de un caso pueden coincidir; ahora bien, que un libro devenga "de culto" es consecuencia de una obsesión genuina, sospecho, ya sea individual o tribal, mientras que el esnobismo literario por definición es más superficial... o mejor dicho, resulta de una voluntad de ser más superficial (según Olivier de Magny: "El esnobismo consiste en un conjunto de prejuicios que un grupo de personas convierte en estrategia para que el resto de los humanos se sienta, eternamente y en todo, carente de elegancia..."), con el objeto de convertirse, siquiera de una forma íntima y hasta secreta, en uno de los elegidos happy-few. En fin, en el prefacio del libro,  Fabrice Gaignault, periodista cultural de una de esas revistas de impronta indudablemente francesa y al que se le supone buen conocedor del tema, se extiende con bastante lucidez al respecto, para concluir que "el esnobismo literario debe tomarse con la máxima ligereza (...). Al fin y al cabo, solo se trata de atribuirse y de inventarse unos códigos un poco más sutiles y refinados que la "lectura de confección" al uso..."

Visto lo cual, lo cierto es que no tiene sentido tratar de engañarnos: en este blog no somos para nada esnobs, como resulta tristemente evidente (¡si hasta hemos reseñado libros de Jorge Javier Vázquez, por el amor bendito!), pero es que este libro en realidad tampoco está destinado a los esnobs, como reza su título completo: Diccionario de literatura para esnobs y (sobre todo) para los que no lo son. Así que tranquilos: en este diccionario , ordenados alfabéticamente, como debe ser, encontramos autores que resultarán prácticamente desconocidos para la mayoría de los aficionados a la lectura, pero también otros muchos que, pese a haber sido adoptados por los esnobs en algún momento, ya han pasado al conocimiento no sé si del gran público, pero sí de los letraheridos o gafapastas de provincias e incluso de pueblo (como un servidor, que conste). me refiero a nombres como los de Von RezzoriRaymond Roussel, Marcel Schwob, Ambrose Bierce o Terry Southern, por no hablar de William BurroughsLovecraftSylvia Plath... Incluso aparecen autores de best-sellers como Harold Robbins o Maurice Dekobra, que sirviera de modelo, según se dice, al personaje de Tintin. En cambio, el único premio Nobel digno de salir en este diccionario es, precisamente, el más desconocido de todos: Winston Churchill (y no sólo por haber recibido ese premio, claro está). Cierto es que la perspectiva del autor del libro es evidentemente francesa, como no podía ser de otra forma y también bastante americano-anglófila, siendo el resto de literaturas del mundo prácticamente olvidadas; como representación en lengua hispana, menciona sólo, aunque ya es bastante, al internacional Max Aub, a la cada vez más reivindicada Silvina Ocampo y a José Carlos Llop, autor que explica su sorprendente inclusión en uno de los prólogos.

Lo interesante de este peculiar diccionario, además, es que no se limita a un mero prontuario de autores poco -o nada- conocidos por la mayoría de los lectores; aparecen también otros artistas (como Andy Warhol o el elegante ilustrador Berdsley), editores y editoriales, célebres revistas literarias (Granta, McSweeney's, Tel Quel), lugares con algún tipo de impronta libresca (el Sendero de Rilke en Trieste, Tánger, el pueblo de Cajarc, en el Lot...). E interesante, además, porque nos permite seguir el rastro a lo largo de sus páginas, como si fueran los ramales de una corriente subterránea, de diversos grupos y facciones literarias; algunos bien conocidos, como el Círculo de Bloomsbury, la famosa mesa redonda del Hotel Algonquin o los Husáres franceses, (derechistas y antiexistencialistas, fanáticos de la frase corta y afilada); otros, sospecho que más fruto de la socarronería del propio Gaignault o de Paul Morand que otra cosa: el Club de los Bigotes Largos -esto es, decadentes finiseculares de segunda fila-, la Escuela de Montana -Norman Maclean o el propio Richard Ford- o los amantes del cuello vuelto, entre otros... Todos estos junto con simbolistas -empezando por Barbey d'Aurevilly pero también el wagneriano y excesivo Joséphine "el Sâr" Péladan- beatniks, vanguardistas de todo pelaje, (vorticistas, el Outlaw Liberation Army...) estetas lunáticos como el baron Corvo, embaucadores canallas como Maurice Sachs, ermitaños de los libros, drogadictos, suicidas...  entre todos van tejiendo un tapiz fascinante en sus claroscuros, en la brillantez o lo desvaído de sus colores, que convierte la lectura y consulta de este diccionario en una sorpresa permanente (sin olvidar sus otros irónicos apartados:

-Diez libros odiados por los esnobs literarios.
-Chuleta imprescindible para ahorrarse pifias monumentales.
-Las diez muertes (más o menos) esplendorosas plebiscitadas por los esnobs literarios.)

Aun a riesgo de que esta reseña resulte demasiado larga, no puedo acabarla sin incluir la entrada correspondiente, cómo no, a "Proust, Marcel: El maestro de ceremonia anuncia a los invitados que han llegado y los que están por llegar, pero tiene la suma cortesía de no extenderse sobre sí mismo (1871-1922)"

Nota final (lo prometo): un libro ilustrado y editado con exquisito gusto, como suele suceder con Impedimenta. Un placer tenerlo entre las manos... y hasta leerlo.




martes, 18 de enero de 2011

Real Academia: Ortografía de la lengua española

Idioma original: español
Año de publicación: 2010
Valoración: Imprescindible

Quede claro que esto no es una reseña, sino más bien un comentario alegre. En primer lugar, porque evidentemente no me he leído el azulado tocho de casi 750 páginas; y en segundo, porque a estas alturas de la cena prácticamente todo el mundo ya conoce las novedades que aporta en el uso diario de la lengua este curioso artefacto.

Por si algún lector ha estado viviendo en Marte últimamente y no se ha enterado de la misa, podríamos resumir rápidamente algunos puntos fundamentales, así, a botepronto: la "ch" y la "ll" dejan de ser letras; todos los monosílabos con diptongo ortográfico pierden la tilde (guion, truhan, etc.); la combinación "hue" a comienzo de palabra pasa a ser "güe" (güeso, güevo); los pronombres demostrativos y el adverbio "solo" pasan a escribirse "recomendablemente" sin tilde; los cargos institucionales (presidente, rey, papa) van en minúsculas; la "o" entre números, sin tilde y con diéresis ("10 ö 12"); se recomienda eliminar la letra "q" cuando equivale al fonema "k" (cuorum, Catar); y más cosas...

Quien desee meterse más profundamente en harina, además de comprar el libro, puede consultar en los cientos de páginas web que haban del tema; basta con teclear en google "nueva ortografía". Pero recomiendo comprar el libro, especialmente para aquellas personas que tienen un trabajo vinculado, como es mi caso, al uso y disfrute de la palabra escrita. A fin de cuentas, para la elaboración del hermoso tocho se han juntado las 22 Academias de la Lengua Española durante ocho años de intenso trabajo, y eso tiene su mérito. Solo con mirar las varias páginas de créditos ya me agobio. El índice, con la friolera de 24, es directamente criminal. Se lo lees a un niño y pierde la consciencia en unos minutos. Mano de santo para cuando se te acaba el valium. Probadlo.

Lo realmente genial de este libro es, y hablo por experiencia, ponerlo sobre una mesa a la hora de los patxaranes y abrirlo directamente por alguno de los "puntos calientes". A nada que haya un par de personas animadas ya se ha montado el follón: protestas, desacuerdos, injusticias... Mi cuñado todavía grita "¡para mí es bisílabaaaaa!" cuando ve el volumen en una librería. Lo de quitarle la tilde a "guion", por ejemplo, tiene su miga, porque uno, que es de letras, se ha pasado la vida estudiando, escribiendo meticulosamente cada letra en correcto español, incluso enseñando a extranjeros cómo deben escribirse determinadas palabras, y ahora resulta que muchos de esos conocimientos deben reciclarse: no solo estás corrupto tú, sino que has propagado la enfermedad. Y es que, si bien la campaña promocional que se emitió en España tuvo bastante gracia, con ese niño rechoncho al que le pegaban librazos mientras Víctor García de la Concha rapeaba, de fondo, las normas de acentuación, tampoco es sencillo de entender: mi cuñado, que se llama Raúl, inmediatamente pensó que, al eliminar la tilde de "guion", la siguiente en caer sería la de su nombre. Y no. Pero explícale que "guion" es monosílaba con dos patxaranes a un grupo de gente de ciencias, y ya verás cómo te miran cuando empieces a hablar de átonas, tónicas y gincases. El libro sale volando. Tú, salvo que invites, vas detrás.

Lo dicho: es una compañía estupenda para animar cualquier reunión social. El texto es tan estrictamente correcto que la mitad de la gente será incapaz de entenderlo, pero los ejemplos son tan específicos que todo dios se mosqueará. Basta con recordar la que se montó cuando quisieron cambiar la "i griega" por "ye": manifestaciones multitudinarias, universidades ardiendo, dos exministros de cultura echados al pilón... La revolución. El Gobierno, a mi juicio, no estuvo acertado con esa iniciativa de
grandes contenedores rojos en los que ponía "Recicle un filólogo", pero algunos intelectuales se han mostrado de acuerdo. ¿Era necesario ofrecer un descuento en librerías por cada filólogo echado dentro? Algunos pensábamos, como finalmente sucedió, que mucha gente de ciencias con problemas económicos no tardaría en echar sociólogos, en lugar de filólogos, y que eso supondría el fin. Pero ese no es el tema ahora. Vosotros compradlo, marcad tres o cuatro capítulos y sacadlo de repente en la comida de los domingos con la familia. Discusión asegurada. Grabadlo con el móvil, que lo colgamos en el blog.

domingo, 3 de octubre de 2010

Isaac Asimov: La enciclopedia galáctica


Fecha de publicación: 1993
Valoración:
imprescindible para frikis

Hoy publicamos una reseña un tanto especial, pues el libro reseñado también lo es. En realidad, no es una publicación del propio Asimov, sino una recompilación de los extractos de la Enciclopedia galáctica que aparecen en la saga de Fundación, principalmente; la presentación del libro, por Alejo Cuervo; una breve biografía de Asimov, de Charles Brown y Frank Robinson; y un artículo titulado “Pensamientos peligrosos” de David Langford.

Ya lo sé, es una recomendación muy friki, pero para los seguidores de la saga se convierte en un complemento divertido y muy entretenido para pasar una tarde recordando la saga, aprendiendo más cosas que pueden pasar desapercibidas al leer los libros, y estudiando para futuros test y concursos sobre Asimov de fiestas frikis y partys informáticas (y existen, yo he participado) ;-)

Recordemos que la Encicopedia galáctica es el “compendio de la totalidad del saber humano. Para su elaboración, promovida por Hari Seldon, se exiliaron veinte mil familias a Terminos, que pasaron a convertirse en la Fundación Número Uno. La Fundación estaba dirigida por la Junta de Síndicos del Comité de la Enciclopedia y su misión era compilar la Enciclopedia Galáctica evitando que se perdieran los conocimientos acumulados durante los milenios de existencia humana.” (Extracto de la Enciclopedia)

¿Y dónde encontramos esta Enciclopedia? Pues en la cabecera de cada capitulo de la saga, donde Asimov introduce un fragmento de la Enciclopedia. Escrita con su estilo impecable, podría pasar por una de cualquiera de las enciclopedia actuales,sino fuese por la tecnología hiperavanzada.

Bueno,lectura perfecta para un domingo como hoy. Y, claro, que para los que no habéis leído la saga, ¿a qué estáis esperando?

También de Isaac Asimov en ULAD: La fundación

lunes, 23 de agosto de 2010

Ambrose Bierce: El diccionario del diablo


Título original: The devil's Dictionary
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1911
Valoración: recomendable

Tuve que pasar una Navidad lejos de casa porque había encontrado trabajo en una especie de feria del libro, vendiendo libros, naturalmente. Y en los momentos en los que no había mucha gente pululando por los puestos, oséase, a primera hora de la mañana y al mediodía, me dediqué a hacer autodefinidos y a fisgonear todo lo que había en la caseta. Me llamó la atención el título de esta obra, y el autor no me sonaba de nada, así que lo abrí y comencé a leerlo. Y vaya, estuve un buen rato riéndome y dándome cuenta de que puedo llegar a ser aún más cínica de lo que pensaba!

No sin razón, Ambrose era conocido como “el amargo” Bierce. Un hombre muy peculiar, misántropo, cínico y desafiante. Lovecraft lo menciona varias veces como referente y se les suele asociar, junto con Poe, como los grandes escritores estadounidenses del género de terror. Una buena presentación para un autor de culto que tiene numerosos seguidores.

Y no, esta obra no tiene nada que ver con el diablo,al manos en sentido literal. A lo mejor hace referencia al propio autor, y no a entidades sobrenaturales. Así, podemos leer una serie de entradas, a manera de diccionario, pero cuyas definiciones son un tanto diferentes. Por ejemplo:

“Batalla: s. Método de desatar con los dientes un nudo político que no pudo desatarse con la lengua.”

Cientos de definiciones oscuras y satíricas, o con muy mala leche, que nos hacen sonreír por lo acertadas que resultan. Aguda crítica del ser humano, en el que no veía ni un ápice de bondad, y de la sociedad que ha construido. Sonreímos, sí, pero nos damos cuenta del terrible mensaje que se oculta tras la provocación de esa mueca: no hay altruismo, ni salvación.

“Complacer: v. t. Poner los cimientos para una superestructura de imposiciones.”

Entretenido, desternillante, satírico y lúcido, un libro que a pesar del tiempo transcurrido, sigue gozando de toda su frescura. (Otro mensaje terrible)

Como curiosidad, apuntar que no se conoce la fecha exacta de su muerte, pues decidió marcharse a México dejando a sus familiares la siguiente nota: «Adiós. Si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México. ¡Ah, eso sí es eutanasia!».


Y si gustáis del terror, es imprescindible leer el resto de su obra, carne de futuras reseñas.


Otros libros de Ambrose Bierce reseñados en Un Libro Al Día: El clan de los parricidas y otras historias macabrasCuentos negros

martes, 9 de febrero de 2010

Elisa Castel: Diccionario de mitología egipcia

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1995
Valoración: imprescindible

Imprescindible para cualquier amante de la historia del Antiguo Egipto o de la mitología en general. Hace veinticinco años, las publicaciones en castellano sobre Egipto eran escasísimas, y carecíamos de la tradición egiptológica de países como Francia o Inglaterra. Pero, poco a poco, han ido apareciendo publicaciones de gran calidad y de ayuda inestimable para los egiptomaníacos. Elisa Castel escribió una de las primeras compilaciones en castellano sobre el tema y, sin duda, la mejor. Ha ampliado la edición con su nuevo Gran diccionario de mitología egipcia, pero ahora prefiero hablar de este otro como tributo a una labor pionera y que me resultó tan fascinante hace años.

Casi a punto de comenzar la carrera, y ya obsesionada con la civilización del Creciente Fértil, me puse a buscar información sobre su mitología. Claro, todo en inglés, francés, alemán...y aunque ahora no me importe leer en inglés, hace once años me parecía algo bastante penoso, lento y aburrido. Y, equilicuá, había un libro que llevaba dos años publicado, sólo dos años, y que reunía todas las características que buscaba, vamos, que vi la luz. Por fin.

Se presenta, como su nombre indica, en formato de diccionario, con lista de entradas que aquí está formada por los nombres de las divinidades de uso común, es decir, en la forma que los conocemos habitualmente, que es la griega. Así, buscaremos Amon, que en egipcio es Imen. Nos dirigimos a su página, y encontramos una ficha completa de la deidad: nombre en griego, en jeroglíficos y en egipcio; su iconografía; las relaciones que presenta con otros dioses; la sinopsis de sus leyendas; sus principales lugares de culto; y una imagen de la divinidad en cuestión. Es decir, una guía completísima para saber quién era quién y cómo se le representaba.

Además, vienen artículos especiales y desarrollados sobre conjuntos de dioses que formaban enéadas, ogdóadas, etc. Equivalencias con los dioses grecorromanos, y tablas con sus nombres árabes. Sumamente recomendable, y útil. Si quieres acercarte al tema, este es el libro.