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sábado, 21 de abril de 2018

Carlos G. Gurpegui: El soñador de Providence


Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2018
Valoración: Recomendable para interesados

Sé que soy un pesado, siempre hablando de Lovecraft, pero es que me encanta su obra. Además, de Lovecraft hay que hablar; al fin y al cabo, el autor de Providence es una figura clave en la transición del terror gótico al horror moderno. Ah, y no olvidemos su rol en la gestación de la llamada proto ciencia ficción o la literatura weird. Así que dejad que os dé un poco más la lata con este señor, ¿vale?

Y sí, también sé que los fans de este autor siempre intentamos relacionarlo con todo, buscando su influencia hasta en el tapizado, ese "horror indescriptible", del sofá de nuestra abuela. Pero no se puede negar que ha influenciado sobremanera a la cultura popular, tanto del siglo XX como del XXI. Literatura, películas, juegos de rol, videojuegos y hasta grupos de música se han visto tentados a usar, de forma más o menos directa, el imaginario o el estilo del maestro de Providence. Y ya que hablamos de la influencia de Lovecraft, dejad que os señale que para Gurpegui, autor del libro que hoy nos ocupa, hay dos clases de adaptaciones del horror lovecraftiano: las que se quedan en la mera referencialidad por limitarse a ofrecer terminología o reminicencias estéticas del autor de Providence, o las que se nutren del fondo de su obra.

Pero bueno, no nos adelantemos. El Soñador de Providence es un ensayo riguroso y actualizado. Su estructura, correcta: permite a Gurpegui ir entregando, de forma ordenada, la información que necesita revelar para articular su discurso. Debo reconocer que algunas ideas o pasajes del libro se repiten en varios apartados, pero nunca de forma molesta. Pese a que también encontré ciertos altibajos en el estilo con que está  escrito, suceden de forma puntual y no entorpecen la lectura del texto en su conjunto. De modo que este es un ensayo fluido y hasta adictivo, si tienes interés en explorar la figura del Soñador.

En él, Gurpegui hace un repaso de distintos frentes. Grosso modo, podríamos enmarcar estos frentes en tres grandes cajones: la biografía de Lovecraft, su literatura y su influencia. No obstante, es justo decir que el reclamo principal de esta obra es el apartado de la influencia que ejerció Lovecraft. Y, en especial, la que ejerció en los videojuegos. Al fin y al cabo, el subtítulo ("El legado literario de H. P. Lovecraft y su presencia en los videojuegos") promete este enfoque, ¿no?

Uno acude a El Soñador de Providence esperando hallar un análisis de la influencia que las creaciones de Lovecraft han tenido en el lenguaje y las mecánicas de ciertos videojuegos; queremos encontrar reflexiones sobre algunos de los títulos del octavo arte que beben profundamente de su filosofía y visión estética. Y aunque algo de esto hay, reconozco que esta parte del libro se me antojó más limitada que las demás; es por ello que he salido de ella un poco decepcionado. Quizás urgía publicar el libro aunque aún estuviera en un estado de gestación, o puede que Gurpegui se entretuviera demasiado en apartados previos del mismo, no lo sé. El caso es que el apartado dedicado a la influencia de Lovecraft en los videojuegos no me ha aportado mucho. Y aviso que quizás mi impresión no la compartan todos; al fin y al cabo, hay una fuerte comunidad en Youtube de analistas de videojuegos, tanto anglosajones como hispanohablantes, que llevan años diseccionado la presencia de Lovecraft en los videojuegos, y probablemente, por conocerlos previamente, el ensayo no me ha iluminado tanto en ese sentido.

En cambio, hay otras secciones del texto que han conseguido cautivarme. El Soñador de Providence repasa, en una larga introducción, la vida del escritor estadounidense, además de sus influencias literarias y el fenómeno que generó a su alrededor, conocido como el Círculo de Lovecraft. Y lo hace, como ya os adelantaba antes, basándose en fuentes actualizadas que rebaten muchas de las concepciones erróneas que se tenían sobre el autor. En este sentido, el ensayo es tremendamente relevante. Así pues, aquellos que quieran comprender a Lovecraft lo agradecerán. Y es que en España, el autor ha calado en el imaginario popular como si de una leyenda se tratase, pero casi ninguno de los prejuicios que se tienen de él son ciertos. Esta inexactitud se debe, básicamente, a la falta de fuentes traducidas a nuestro idioma que exploren su obra y vida. De hecho, la única biografía de Lovecraft traducida al español está totalmente refutada a estas alturas.

En conclusión, recomiendo este ensayo por la actualización biográfica que hace de Lovecraft, así como por su labor aglutinadora de diversos estudios literarios que desmenuzan su obra. Por otro lado, aunque es innegable que en él se aborda la influencia del autor en juegos de rol o videojuegos, no sé si satisfará del todo a los que lo compren solamente por esta razón. Conmigo, al menos, no sucedió así. O no del todo.

viernes, 15 de mayo de 2020

Matt Ruff: Territorio Lovecraft

Idioma original: inglés
Título original: Lovecraft Country
Año de publicación: 2016
Traducción: Javier Calvo
Valoración: bastante recomendable

Me ha ocurrido varias veces, en los últimos tiempos, que libros que estaba leyendo, acababa de leer o tenía ya a punto de caramelo en mi tsundoku particular, han sido adaptados al cine o, con más frecuencia hoy en día, convertidos en una serie televisiva (eso me ha llevado a plantearme que quizá mis gustos sean más mainstream de lo que yo pensaba, pero también que alguna productora debería contratarme para aconsejarle libros guays que llevar a la pantalla); éste es el caso de Territorio Lovecraft, que ha servido de basae para una serie de la HBO de próxima emisión, producida nada menos que por J. J. Abrams (wow!), Jordan Peele (OMG!) y Misha Green (ésta no sé quién es). Para mayor alborozo, resulta que el autor del libro, Matt Ruff, lo concibió primero como un guión televisivo, pero al no conseguir que se lo produjeran, lo reconvirtió en novela, que ahora se ha adaptado la televisión. Círculo cerrado.

Bien, esta serie tendrá muy buena pinta, pero esto es Un Libro Al Día, no Una Serie Al Mes, ni inventos parecidos, así que hablemos de lo que toca: el libro de Matt Ruff. Ambientada en Chicago y Massachussets en 1954, se trat de una novela cuyos diferentes capítulos, sin embargo, pueden leerse como relatos independientes, aunque relacionados entre sí, y está protagonizada por una familia y sus amigos del South Side de Chicago: Atticus Turner, un joven que ha sido soldado en Corea, su padre Montrose, sustíos George e Hippolyta Berry, su primo Horace, sus amigas Letitia y Ruby Dandridge, así como algunos otros personajes del barrio, que entran en relación con los Braithwhite, poderosa y rica familia que dirige la logia de Ardham (MA) de una Orden de "filósofos naturales", que persiguen los secretos más oscuros de este universo y de otros. Los protagonistas se ven metidos así en unas aventuras llenas de elementos de inspiración "lovecraftiana" -también "stevensoniana": sectas ocultistas, casas encantadas, libros arcanos escritos en lenguas inextricables, seres monstruosos llegados de otra dimensión, engendros demoníacos, brebajes que transforman a las personas...

Vamos, tampoco es que te mueras de miedo (tampoco sé si hoy en día te mueres de miedo, exactamente, con los relatos de H. P. Lovecraft), aunque varios de los relatos o capítulos sí que consiguen transmitir inquietud y tensión; sobre todo, son unas muy interesantes variantes sobre los temas clásicos que he mencionado: La casa Narrow, Horace y el muñeco diabólico, Jekill en Hyde Park... pero lo más destacable de esta novela es que, en verdad, no es un libro de historias de miedo, o al menos no del miedo que asociamos a Lovecraft y compañía, sino de otro más mundano y tangible, porque ésta es una novela sobre el racismo, un racismo que lo atraviesa desde la primera a la última página (con lo que, mira por dónde, resulta que sí podemos asociarlo a Lovecraft, que ya se sabe que cojeaba ligeramente de ese pie...); todos los protagonistas, los Turner, Berry, Dandridge y sus amigos, son negros, y aunque viven en una ciudad del norte de EEUU, en vez de en el segregado Sur, el color de su piel es algo que deben de tenr en cuenta a cada momento de cada uno de los días de su vida. Y, sobre todo, el peligro que representa para ellos en un mundo hecho a la medida de los blancos (y esto no lo digo yo, sino el propio autor en esta entrevista: El "territorio Lovecraft" más amenazador es el racismo).

Ahora bien, pese a la idea, sin duda deliciosamente maliciosa, de convertir a un grupo de afroamericanos en protagonistas de unas historias basadas en las de Lovecraft (el pobre H. P. debe de estar revolviéndose en su tumba), lo cierto es que el mayor problema de la novela es que Matt Ruff es demasiado buena persona (caray, hasta tiene cara de buen tío); eso significa que, por canutas que se las haga pasar a sus personajes -y se las hace pasar, bien es cierto-, se nota que a él le caen bien y consigue que le caigan bien al lector, que a su vez se pasa toda la lectura del libro esperando un final feliz para los "buenos". Entiéndaseme: no digo que ese final feliz sea lo que ocurre, pero sí es lo que uno espera mientras lee la novela, lo que no deja de ser un lastre para cualquier historia de terror... Lo siento, Matt, pero hay que ser un poco más despiadado, o por lo menos fingirlo; fíjate en Stephen King, que también parece una persona estupenda, y lo cabrón que se vuelve cuando escribe... Aunque hay que recordar, no obstante, que Matt Ruff no es un escritor habitual de relatos de terror (de hecho, en el único libro suyo que yo había leído hasta ahora, Alcantarillado, gas y electricidad, una distopía futuro-humorística, ya translucía esa bonhomía característica). Así que seguramente no fuera su intención hacer Historia en el género. Algo que, de todos modos, quizás haya logrado con una mezcla tan atractiva de terror fantástico y terrores cotidianos, derivados de los prejuicios y la injusticia... Mal que le pudiera fastidiar al Lovecraft original ; )

sábado, 19 de agosto de 2023

H. P. Lovecraft: Cuaderno de ideas

Idioma original: Inglés
Título original: Commonplace Book
Año de publicación: 1938
Traducción: Juan Andrés García Román / Carmen Ibáñez Berganza
Valoración: Curioso (aunque recomendable, lo que se dice recomendable, sólo para fans, estudiosos y completistas de Lovecraft)

La figura de H. P. Lovecraft suscita, a día de hoy, muchísimo interés. Prueba de ello son su popularidad creciente entre el gran público, los homenajes, guiños, referencias e incluso parodias que le dedican otros creadores, las adaptaciones de su literatura a distintos formatos, las constantes reediciones de su narrativa o la publicación de sus libros menos comerciales de ensayos, cartas y notas. 

Cuaderno de ideas vendría a ser uno de estos libros menos comerciales de Lovecraft que, no obstante, se publican en la actualidad. Su autor lo definió como un compilatorio de «ideas, imágenes y citas anotadas a vuelapluma para su posible uso futuro en ficciones de misterio.» Inmediatamente añadía que, de dichas ideas, «Solamente unas pocas son (…) tramas desarrolladas; la mayor parte consiste en meras sugerencias o en impresiones arbitrarias destinadas a mantener en activo la memoria o la imaginación. Sus fuentes son diversas: sueños, lecturas, encuentros casuales, divagaciones, etcétera.»

Huelga advertir que semejante volumen tiene un interés muy acotado. Sólo le sacarán provecho los fans incondicionales de Lovecraft o los académicos que le estudian. Dejará algo fríos al resto de lectores, pues en estas páginas no hay reflexiones profundas o pasajes estilísticamente memorables. Sea como fuere, insisto en que Cuaderno de ideas hará las delicias a aquellos que amamos la obra de Lovecraft. Aunque es una lástima que la edición de Periférica no esté anotada, porque eso nos hubiera regalado un contexto impagable. 

Pero volvamos al meollo: buena parte del contenido de Cuaderno de ideas son premisas para narraciones fantásticas, de terror o de ciencia ficción. Entre estas premisas, que por lo general son apenas un boceto espontáneo, hay historias de corte onírico, góticas, sobrenaturales, de horror cósmico o de extraterrestres; hay mundos pretéritos, monstruos indescriptibles, linajes ancestrales, poblaciones abandonadas, castillos ruinosos, ciénagas y mares tiznados por la luz de la luna, sueños increíbles o libros prohibidos.   

Algunas de estas premisas son demasiado esquemáticas como para que podamos valorar en qué clase de relatos o novelas acabarían germinando. Otras son insípidas o carecen de originalidad; sin embargo, unas pocas apuntan maneras y, ejecutadas correctamente, podrían transformarse en ficciones reivindicables. Para muestra, un botón: «Un hombre reta a su peor enemigo. Muere. Su cuerpo asiste al duelo.» ¿Verdad que de aquí saldría un delicioso relato de fantasmas canónico? ¿Qué hay de esta: «Una criatura de alas negras entra en tu casa por la noche. No consigues encontrarlo ni saber lo que es. Se producirán cambios sutiles.»? Mola para un texto tenuemente inquietante o abiertamente bizarro, ¿verdad? 

Además de premisas, Cuaderno de ideas alberga también ocurrencias varias, imágenes proclives a un terror enfáticamente adjetivado, pinceladas atmosféricas y citas que dan cuenta de la erudición de Lovecraft. Y no olvidemos esos pasajes inclasificables, casi impresionistas; pongo uno de ejemplo: «Un día perdido de invierno. Quedarse dormido. Veinte años después. Dormirse en una silla una noche de verano. Falso amanecer. Paisaje y sensaciones antiguas. Frío. Personas de antes hoy y muertas. Horror. ¿Congelación?»


También de H. P. Lovecraft en ULAD: Aquí

viernes, 1 de noviembre de 2013

Semana del Terror: Los mitos de Cthulhu de H. P. Lovecraft y otros

Idioma original: inglés
Título original: The Cthulhu Mythos
Año de publicación original de los relatos: 1910-1962
Valoración: Muy recomendable / Imprescindible

En realidad, Los mitos de Cthulhu no es un libro: es casi una religión. Como tal religión, tiene un profeta (H. P. Lovecraft), un grupo de discípulos (Frank Belknap Long, Robert E. Howard, Clark Ashton Smith, Hazel Heald, Henry Kuttner y Robert Bloch, entre otros), una cosmogonía plagada de dioses y, sobre todo, demonios y monstruos milenarios, y también, sí, un canon de textos que es tan abierto y discutible como el de muchas otras religiones.

La selección de relatos compliada por Rafael Llopis para Alianza Ed. intenta ser, de hecho, una especie de Biblia del ciclo de los Mitos de Cthulhu; faltan, es verdad, algunas narraciones fundamentales como "La llamada de Cthulhu" o "El horror de Dunwich" (probablemente porque ya estaban publicadas en otros volúmenes de la misma editorial), pero estas ausencias son compensadas con la inclusión de muchos otros textos del círculo de Lovecraft, más difíciles de encontrar y que contribuyen a comprender mejor lo que, como se dice en la introducción del volumen, realmente fue una obra colectiva organizada en torno a un hombre solitario como Lovecraft.

La colección de relatos se divide en tres partes: en la primera encontramos textos del relato fantástico o de terror que son antecedentes directos de los Mitos (podrían haberse añadido otros, como ciertos cuentos de Poe, pero ya decía que todo canon es discutible). La segunda parte incluye relatos que con propiedad forman parte del universo de los Mitos de Cthulhu, entre ellos varios (los "Imprescindibles"), escritos por el propio Lovecraft, como "La sombra sobre Innsmouth" o "En la noche de los tiempos". En la tercera parte se incluyen relatos póstumos (Lovecraft murió en 1937) elaborados a partir de sus notas, o escritos por continuadores de la saga de Cthulhu.

En su conjunto, los Mitos forman indudablemente un universo ficcional común: hay en todos ellos un mismo terror mitológico que provienen de las oscuridades del tiempo o de otras dimensiones, y que se manifiesta en forma de seres monstruosos, repugnantes, malolientes, poderosos, con la capacidad para destruir o subyugar a los seres humanos. Poco importa la articulación exacta de estas criaturas (Primigenios, Dioses Arquetípicos, razas menores...), sobre la que ni siquiera los críticos se ponen de acuerdo; lo que interesa, como lectores, es el encuentro con una realidad terrorífica y mítica (el Mal en sus formas más puras) que acecha a nuestro alrededor, sobre todo si vivimos en un pequeño pueblecito costero de Nueva Inglaterra.

Personalmente, no puedo decir que las historias de Lovecraft me asusten, como sí me asustan por ejemplo algunas novelas de Stephen King; pero sí me provocan un sentimiento de fascinación y asombro. Hay algo en ellos, algo que casi nunca se encuentra en sus continuadores, que consigue poner al lector verdaderamente ante algo terrible y más grande que la vida. Aunque todos sepamos que Cthulhu no existe.

¿Verdad?

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lunes, 12 de enero de 2015

Michel Houellebecq: H.P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida

Idioma original: francés
Título original: H.P. Lovecraft. Contre le monde, contre la vie
Año de publicación: 1991-1996
Traducción: Encarna Castejón
Valoración: recomendable, imprescindible para fans de Lovecraft y de Houellebecq

La obra de Lovecraft tiene la extraña cualidad de atraer a quienes no están muy versados en el género fantástico. Como otros escritores, léase Philip K. Dick, o Asimov, su obra ha atraído a autores que han llegado a estudiarla y teorizar sobre ella. Autores no necesariamente de literatura de género, tampoco hablamos aquí de un fanático rindiendo pleitesía incondicional.
Pero aquí está claro que es Houellebecq quien se encuentra a los mandos; tras un primer prólogo, la primera frase oficial de este estudio es puro vitriolo.

"La vida es dolorosa y decepcionante"

Abandonada toda esperanza, lo que tenemos por delante es un ensayo razonado y contundente sobre cómo Lovecraft traspasa barreras y viene a representar más que un mero autor que diseña un mundo propio y lo puebla de misterio y extrañas criaturas. Este es un Houellebecq en sus 30-35 años, ya empezando a supurar bilis, pero racionando las dosis. Fascinado por el autor americano, pero no de forma ciega o irredenta. Profuso en citas textuales, sin miedo alguno a reconocer tanto las fases más débiles a nivel creativo como su discutible posición dentro de la sociedad. Lovecraft nos es presentado como suelen serlo los genios. Personas difíciles, sorprendentemente ajenas a los convencionalismos (Houellebecq insiste en su vida a espaldas de los dos grandes tótems de la sociedad actual: dinero y sexo), repletas de contradicciones y de actitudes personales dignas de reprobación (marcadamente racista, con un sentido de la rectitud cuyo arraigo hoy nos parecería digno del extremismo más deleznable), y con escaso sentido práctico de la vida. Si a alguien le interesa descubrir el personaje detrás de toda la mitología de su obra literaria, Houellebecq lo muestra sin intenciones mitomaníacas, desnudo de todo lo que sea adicional al escritor, a un escritor abocado a la miseria y a la falta de reconocimiento en vida, pero con un envidiable sentido de la dignidad.
Contra el mundo, contra la vida obra a dos niveles. Como semblanza biográfica de Lovecraft y como primeros apuntes de lo que sería la obra de ficción de Houellebecq. Una atinada elección la suya, la de un escritor obsesionado en precipitarnos al más oscuro y profundo de los abismos, la de un escritor a espaldas de todo (colosales las transcripciones de los escritos con los que enviaba sus obras a los editores), que resulta convirtiendo a este pequeño libro (cuidada edición de Siruela) en un pequeño gran hallazgo de indudable valor seminal.

Todas las reseñas sobre Houellebecq en ULAD: Aquí

jueves, 22 de enero de 2015

H. P. Lovecraft: El caso de Charles Dexter Ward

Idioma: inglés
Título original: The case of Charles Dexter Ward
Año de publicación: 1927
Traducción: Miguel Temprano García
Valoración: recomendable

Hace muchos años, me dediqué a reunir una extensa colección de libros de Lovecraft. Importante: ya sabemos que a veces reunir es diferente que leer. No contento con ello, y por esa especie de extendida obsesión que nos da a algunos por indagar hacia adelante y hacia atrás aquello que nos fascina, añadí a mis adquisiciones algunos de los libros de los autores como August Derleth o Arthur Machen. La cosa remitió y, normal cuando uno se aleja del centro del círculo en que se suscitó el interés, la obsesión se desvaneció y, a estas alturas, dudo que vuelva.
Lo curioso fue lo que lo disparó todo: la mención a los mitos de Cthulhu en el título de la cara B de un single (Groenlandia) de los Zombies, entrañable combo raro-pop de la movida capitaneado por el desaparecido Bernardo Bonezzi. Ya ha llovido.
Si la influencia de Lovecraft calara de nuevo en mí, puede que ahora mirara intrigado si mi apellido y el de Bonezzi no manifiestan algún vínculo enterrado en la noche de los tiempos. Diría esta frase y soltaría una carcajada de esas que hacen estremecer a los vecinos hasta el espinazo y me pondría a mezclar productos químicos (orgánicos o no) hasta conseguir una pócima inmunda y pestilente que aseguraría la presencia de los bomberos ante las puertas de mi piso en no menos de treinta minutos.
Perdonadme: pero leer a Lovecraft tiene eso, ese punto de fascinación, pero, perdonarán los incondicionales, ese otro punto de tierna admiración por la pátina de ingenuidad que desprenden hoy sus obras. No puedo especular si también cuando se publicaron. Admirado por personajes tan diametralmente opuestos como Michel Houellebecq, Stephen King o Roberto Bolaño, e indudable poderosa influencia en la narrativa reciente de terror (La casa de hojas es un escandaloso ejemplo), Lovecraft consiguió eso tan meritorio y recurrente de la creación de un universo propio.
Y El caso de Charles Dexter Ward es un ejemplo paradigmático. Están muchos de los resortes de ese universo: personajes oscuros, misteriosos, esquivos, seres también misteriosos de especies no identificables. Cementerios, experimentos, ruidos, tenebrosas cavidades en las que nada bueno puede ser encontrado. Una historia, la de Dexter Ward, de un joven que, fascinado por el misterio que rodea la omisión de un antepasado en sus círculos familiares,y que abandona sus estudios para ir tras las huellas de esa omisión, descubriendo que un ocultista, Joseph  Curwen, formaba parte de sus ancestros, y que su trayectoria vital está repleta de circunstancias y hechos inexplicables. Relacionados con desapariciones de personas, con ritos e invocaciones por medio de pregarias del Necronomicón, con oscuras casas de las que surgen gritos, luces y olores que horrorizan a quienes los perciben. En la búsqueda de esas raíces, enloquece. Y lo dejo ahí. En Lovecraft, el camino (ese perfecto desarrollo de la investigación, ese dejar siempre al lector pendiente de qué o quién es lo que horroriza y enloquece y transforma a quién se cruza en su camino) es importante. Pero también el desenlace. Un desenlace, lo siento, incondicionales, que decepciona, un poquito, por su simpleza y obviedad. Como una especie de duelo en el OK Corral. 
Traducción brillante, dado el elevado nivel literario del texto, siempre tenso, contenido y elegante.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Colaboración: Los gusanos de la tierra y otros relatos de horror sobrenatural de Robert E. Howard

Idioma original: Inglés
Título original: Worms of the Earth
Traductor: Santiago García
Año de publicación: 2001
Valoración: Está bien 

Estuve un par de meses devorando ávidamente la obra de H. P. Lovecraft. Me la zampé con tal intensidad que no sé cómo escapé a una sobredosis de horror cósmico. Una vez agotado todo el material de este autor me percaté de algo terrible: el regocijo de leer a Lovecraft por primera vez me quedaba a partir de ahora vedado. Recuerdo que en ese momento me sentí traicionado, aunque no puedo precisar quién o qué era el responsable de esa impresión. Pensé que no era justo, que alguien tendría que haberme avisado. Me asaltó la ira y culpé al escritor de Providence por haber quemado algunos de sus primeros relatos. De no ser por su caprichoso criterio, aquellas narraciones habrían dilatado mi placer unas horas más.

Pero tranquilos todos los que estén en esta situación. Aquí os traigo una solución. Ya podéis dejar de acariciar ideas de suicidio. Afortunadamente, Lovecraft, como todos los grandes, hizo escuela. De eso me di cuenta peregrinando en busca de consuelo tras leer todo su trabajo. Y si bien yo había agotado toda la obra de su autoría, no la de aquellos que, seducidos por el maestro del horror cósmico, decidieron seguir su estela, continuar explorando los senderos que él había abierto y escudriñar los abismos que su febril imaginación llegó a atisbar. El Círculo de Lovecraft fue un movimiento literario compuesto por fanáticos de Lovecraft que complementaron su universo, su mitología, con relatos propios. Uno de los integrantes del Círculo fue Robert E. Howard, conocido por definir el género de brujería y espada en la literatura y por dar a luz a Conan el Cimerio. Este hombre también se dedicó a narrar otro tipo de historias, amén de las relacionadas con la fantasía. A él debemos algunos de los mejores relatos de terror del siglo XX.

La antología Los gusanos de la tierra y otros relatos de horror sobrenatural reúne diecinueve historias. Todas ellas atravesadas por la prosa enérgica de Howard, y construidas a partir de un argumento la mar de simple. El autor llega, en ocasiones, a plagiarse a sí mismo ideas, metáforas o incluso premisas, pero esta reiteración no hace que la lectura del volumen se haga pesada. Además, en algunas de estas narraciones se entremezclan elementos propios del subgénero de brujería y espada con el de horror cósmico. El resultado de semejante híbrido es completamente magistral.

Así que en estos relatos puedes detectar la impronta de Lovecraft, pero no son producto de un torpe imitador ni la tímida pretensión de emular a otro escritor. Howard no llega a renunciar nunca a su estilo, aunque con él puede complacernos a nosotros, aquellos que ingenuamente pensamos que el fantasma del escritor de Providence nos había abandonado.


También de Robert E. Howard en ULAD: Las extrañas aventuras de Solomon Kane

Firmado: Oriol Vigil

jueves, 8 de diciembre de 2011

Zoom: "Aire frío" y "Celefais", de H. P. Lovecraft

Idioma original: inglés
Título original: "Cool Air" y "Celephäis"
Año de publicación: 1928 y 1922 (aunque escritos en 1926 y 1920)
Valoración: muy recomendable

Estos dos cuentos de Lovecraft que quiero presentaros hoy son de corte muy distinto, y representan una buena muestra de los diferentes temas que trata el autor y de las estéticas que maneja a lo largo de su obra.

"Aire frío" gira en torno a lo científico-sobrenatural y, en mi opinión, sigue un poco la línea de las mejores bromas, que a veces hacen más gracia cuanto más te las esperas (por eso de la anticipación). En este caso, el cuento de Lovecraft da más "mal rollo" precisamente porque el horror anticipado  el escritor va dejando todas las miguitas necesarias para comprender la historia … se cumple. Y con creces.

Yo me he acercado a la obra de este autor por medio de la traducción; así fue como me di cuenta  aunque tampoco es que fuera algo difícil de constatar, ejem  de que las palabras que más abundaban en el cuento eran "extraño", "raro" y "peculiar". Efectivamente, el cuento es todo eso y más: ambientado en una pensión de Nueva York, el protagonista nos cuenta en primera persona los sucesos más espeluznantes de toda su existencia y que provocan que casi se desmaye al sentir una corriente de aire frío. Este es un ejemplo perfecto de sus cuentos de corte "científico": en este caso, el terror no lo provocan los monstruos sobrenaturales ni los fantasmas, sino los límites aterradores de la ciencia y el saber, que en este cuento son claramente sobrepasados.

"Celefais", por otro lado, es un cuento de tintes oníricos ambientado en lejanas regiones "donde el cielo se funde con el mar". Trata de la imaginación como arma poderosa, y peligrosa, para escapar de un presente mediocre que no tiene nada que ofrecernos. Es el reflejo del declive de un linaje que no se encuentra a sí mismo por debajo del nivel que había ostentado durante siglos. El lenguaje de este cuento, como os digo, es completamente diferente: aquí lo poético da voz a lo fantástico, y el autor nos hace navegar por la historia con la misma rítmica cadencia con la que lo hace el protagonista.

Sin embargo, lo más representativo de Lovecraft son los cuentos de terror y ciencia-ficción, los que le granjean el título de precursor del terror cósmico materialista. Con este Zoom he intentado mostraros que, aunque Los Mitos de Cthulhu sean la cúspide de "su gran universo narrativo", como decía Santi en una de sus reseñas, no es lo único que Lovecraft escribió. Ni mucho menos.

También de H. P. Lovecraft en ULAD: Dagón y otros cuentos macabros"La dulce Ermengarde o el corazón de una campesina"Los mitos de CthulhuEl caso de Charles Dexter WardEl abismo en el tiempoEn las montañas de la locura, Cuaderno de ideas

jueves, 4 de agosto de 2011

H. P. Lovecraft: Dagón y otros cuentos macabros

Idioma original: inglés
Título original: Dagon and Other Macabre Tales
Año de publicación: 1965 (aunque los relatos son de c. 1920)
Valoración: Recomendable

Siempre tiene interés leer los textos primerizos de los que luego llegarían a ser grandes escritores: en ellos se puede ver, como en un laboratorio, cómo el autor busca su propio estilo, cómo elige los temas que luego repetirá en sus obras maestras, incluso cómo crea personajes que reaparecerán más tarde con mayor importancia en el conjunto de la obra. Eso pasa con este volumen recopilatorio, que reúne algunos de los cuentos tempranos de H. P. Lovecraft, uno de los autores más influyentes del género de terror contemporáneos y creador del ciclo de los Mitos de Cthulhu.

Los lectores habituales de Lovecraft reconocerán aquí, por ejemplo, su referencia a dimensiones paralelas de la existencia, desde las que se filtran entidades repulsivas y poderosas capaces de robar la cordura y la vida a los pobres mortales; o las civilizaciones antiguas, desaparecidas y abominables, que veneran a dioses poderosos y perversos, milenarios, misteriosos, oscuros; y también reconocerá los narradores asediados por sus pesadillas, al borde de la cordura o de la muerte, o el estilo cargado de adjetivos ("lúgubre, horrible, repugnante, aterrador...").

Además, esta recopilación contiene algunas curiosidades: por ejemplo, "Dagón", el relato que da título a la colección, es una de las primeras apariciones de una de las deidades que luego formarán parte de la mitología de Cthulhu; "La ciudad sin nombre" incluye una mención a Abdul Alhazred, el poeta loco autor del Necronomicon que ocupará un espacio central en la narrativa de Lovecraft; mientras que "Herbert West, Reanimador" (considerada como una de las peores creaciones del autor por la crítica, y por el propio autor) es el origen de esa infame serie de películas de Reanimator. También es curioso "El templo", un relato narrado y protagonizado por un oficial alemán durante la Primera Guerra Mundial, cuyo submarino termina varado junto a la ciudad de una antigua civilización desaparecida.

Otros cuentos son más tradicionales en su forma y en su contenido. Por ejemplo, "La tumba" o "Los gatos de Ulthar" podrían haber sido escritos por autores del siglo XIX menos originales e influyentes que Lovecraft. Otros insisten en la idea de la unión contra-natura y la degeneración de una estirpe, como "Arthur Jermyn" o "La maldición de Sarnath". Pero en conjunto, en estos relatos puede verse ya a un escritor que comienza a encontrar su espacio, su estilo y sus temas favoritos, y que apunta ya a la creación de un gran universo narrativo: lo que se conoce como los Mitos de Cthulhu.

También de H. P. Lovecraft en ULAD: "Aire frío" y "Celefais",  "La dulce Ermengarde o el corazón de una campesina"Los mitos de CthulhuEl caso de Charles Dexter WardEl abismo en el tiempoEn las montañas de la locura, Cuaderno de ideas

viernes, 4 de mayo de 2012

Zoom: "La dulce Ermengarde o el corazón de una campesina", de H. P. Lovecraft

Idioma original: inglés
Título original: "Sweet Ermengarde or The Heart of a Country Girl"
Año de publicación: 1943 (años de escritura estimados: 1919-1921)
Valoración: está bien

Vais a tener que perdonarme con Lovecraft, porque es lo que estoy traduciendo y, por consiguiente, leyendo con más asiduidad. Lo bueno es que, aunque repita autor, no repito temática: los cuentos de H. P. Lovecraft que he reseñado hasta el momento (ver abajo) poco o nada tienen que ver entre sí. [Inciso 1: creo que eso es lo que me salva de cortarme las venas hasta de los pies].

El que ahora nos ocupa es un relato humorístico que parodia con bastante gracia el melodrama romántico y cuyos dardos, según explica la Wikipedia, podrían apuntar al escritor Fred Jackson, en cuyas obras encontramos argumentos igualmente inverosímiles y complicados. [Inciso 2: iba a poner el enlace a la correspondiente entrada de la Wikipedia, pero cuán malo sería este caballero que ni tiene una ni la enciclopedia te invita a su acostumbrado "hágalo usted mismo"...].

La dulce Ermengarde es hija de un "pobre pero honrado granjero-contrabandista" de Vermont que la instó a renunciar a su primer nombre, Ethyl, porque le recordaba al alcohol etílico y le daba sed [inciso 3: gracias, querido Lovecraft, por dificultar la ya de por sí ardua labor del traductor con tus juegos de palabras intraducibles]. La historia está ambientada en la época de la Ley Seca, así que os podéis imaginar qué es lo que produce y comercializa el buen hombre.

La joven, que "confesaba tener dieciséis primaveras y tachaba de mendaces todos los informes que apuntaran a que tenía treinta", tiene dos pretendientes: un apuesto zagal del pueblo, a quien Ermengarde asegura corresponder; y el viejo y cruel terrateniente, el villano de nuestra historia, dueño de la hipoteca que pesa sobre la vieja casa de los padres de Ermengarde y que amenaza con ejecutarla si la joven no se casa con él. Pero no es la pasión la que mueve al malvado villano, sino la codicia: ¡en los terrenos de la granja ha descubierto oro!

A partir de aquí se suceden un cúmulo de despropósitos muy divertidos que aderezarán la enrevesada trama, provocando la sonrisa del lector. Un cuento breve y simpático, cargado de ironía, que os hará pasar un buen rato [inciso 4: siempre y cuando no os toque también traducirlo, claro]. Eso sí: más no le pidáis... que de donde no hay no se puede sacar.



Imagen: The Hut, de Adriaen van de Velde


lunes, 19 de junio de 2023

Zoom: El color que cayó del espacio de H. P. Lovecraft

Idioma original: inglés

Título original: The Colour Out of Space

Año de publicación: 1927

Traducción: Colectivo Lovecraft BdL

Valoración: recomendable

Debo decir que no soy demasiado "lovecraftiano"; me dejan frío tanto el llamado "horror cósmico" como la cosmogonía derivada de la obra de este autor (aunque reconozco que la deriva como icono pop que ha vivido el célebre Cthulhu me resulta bastante divertida). Eso, por no ahondar en que la figura del "soñador/caminante/arquitecto de Providence (todos son títulos de libros sobre él) no me resulta precisamente simpática. Pero lo cortés no quita lo valiente, ni viceversa: el tipo sabía escribir o al menos sabía escribir la clase de narraciones por las que ha pasado a la Historia de la literatura y su influencia posterior en multitud de escritores es más que notable. Así que, ¿por qué no echarle un ojo de vez en cuando a las cosillas del amigo H.P.? La elegida ha sido  (también porque no la habíamos reseñado aún) esta novelette o relato largo, por dos motivos en especial: primero, porque, al parecer, el propio Lovecraft consideraba a ésta su mejor obra. Y, en segundo lugar, por la primorosa (como de costumbre) edición de Nørdica, ilustrada convincentemente por Albert Asensio.

La trama de El color... se sitúa en una zona rural cercana al ficticio Arkham (el típico pueblo lovecraftiano, no el manicomio), hacia 1880; o, mejor dicho, un granjero que vivió los hechos, llamado Ammi Pierce, le cuenta, más de 40 años después, lo que ocurrió entonces a un ingeniero encargado de construir un embalse que va a anegar toda esa zona y que se interesa por un extraño paraje en ella que llaman "el yermo desolado", alrededor de las ruinas de una antigua granja... de la que se relatan no menos extrañas historias. Pierce le explica que en junio de aquel año cayó un meteorito junto a la granja de los Gardner, que acudieron unos profesores de la Universidad para estudiar el insólito material que lo compone y que luego...

A partir de aquí la narración se va deslizando por una espiral degenerativa (podría poner "entrópica", que es un término más à la mode, pero me resulta demasiado suave, aquí) de la que no coy a explicar mucho, pero parece claro -ya desde el título, por otra parte-, que con el meteorito ha venido a nuestro planeta algún ente alienígena responsable de los que ocurre (y que no sí si incluso inaugura, quizás la tradición literaria y cinematográfica de seres venidos del espacio exterior para hacer maldades en la Tierra); lo original de este ente es un carácter difuso, incluso inasible, poco menos que gaseoso: una fosforescencia o un color captado por el espectroscopio en franjas que difieren de cualquier otro conocido.

Desde luego, Lovecraft sabe mantener de forma admirable la tensión creciente. ya desde un primer momento y la administra con maestría hasta el desenlace del relato, así como crear una atmósfera siniestra y aun ominosa que cristaliza el trasfondo adecuado para ese terror alienígena, en el más amplio sentido del término, porque nos resulta ajeno no ya en lo que se refiere a su procedencia, sino a la propia naturaleza del mismo, e incluso a su concepción como idea. No sé si se tratará o no de la mejor obra de este singular autor, pero sin duda ésta es un lectura de lo más recomendable, incluso para quien no sea fan del género.



Más libros de H.P. Lovecraft reseñados en Un Libro Al Día: Los mitos de Cthulhu, El caso de Charles Dexter Ward, Aire frío y Celefais, Dagón y otros cuentos macabros, La dulce Ermergarde o el corazón de una campesina, El abismo en el tiempo, En las montañas de la locura, Cuaderno de ideas, El Necronomicón (que no...es broma ; )

viernes, 7 de diciembre de 2018

Thomas Ligotti: La fábrica de pesadillas


Idioma original: Inglés
Título original: The nightmare factory  
Traductores: Carlos Lacasa, Noemí Risco, Carmen Martín 
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable 

Con La fábrica de pesadillas, Ligotti nos zambulle en una habitación fría, oscura y claustrofóbica. En esta habitación hay impenetrables secretos que cohabitan con nosotros, secretos que quedan misericordiosamente velados por la penumbra reinante. Ligotti los ilumina débilmente, sin revelarlos jamás, pero descubriéndonos sus horribles proporciones, sus pavorosas implicaciones. Estos secretos permanecen, como digo, inaccesibles, por lo que nuestra curiosidad es casi tan grande como nuestro miedo. Y cuando, a mitad del libro, sabemos que la puerta de la habitación lleva abierta desde el principio, nos da igual; ya no queremos irnos. Lo que queremos es saber. Comprender. 

Los veintitrés relatos de esta antología me han parecido extraordinarios. Su calidad es bastante uniforme, con discretos, casi imperceptibles, altibajos. Efectivamente, algunas historias son mejores que otras. Pero el listón está tan alto en todo momento que apenas nos percatamos de ello y las disfrutamos todas por igual. No en balde, la antología entera fue galardonada con el prestigioso premio Stoker (también el relato que la cierra, titulado "La torre roja") y nominada al World Fantasy. 

De influencia lovecraftiana, los relatos de La fábrica de pesadillas aúnan las inquietudes del escritor de Providence con las búsquedas del propio Ligotti. Así pues, están plagados de miedos inenarrables, mundos ajenos, entidades ante las cuales nos vemos impotentes, la curiosidad como conductor hacia la locura, viajes oníricos; en fin, todos esos clichés propios de Lovecraft. También, pero, permiten entrever otras cuestiones. Me atrevería a decir, incluso, que Ligotti supera a Lovecraft en ciertos aspectos, puliendo las bases que el maestro asentó. Por ejemplo, su planteamiento respecto a los manuscritos que encierran saberes prohibidos es más interesante que el de Lovecraft, a mi parecer. En sus ambientaciones y atmósferas tampoco tiene nada que envidiar al de Providence. Y su prosa... Su prosa es de otro nivel, sobre todo si la comparas con la de otros autores de género, la gran mayoría mucho menos sofisticados. 

En general, estos cuentos abordan el horror cósmico; uno muy vinculado a Lovecraft en estructura, y a veces, como en "La secta del idiota" (directamente basado en los Mitos), en sustancia. Eso sí, Ligotti no le teme a otras temáticas: el weird y el terror gótico también tienen su modesta aparición en esta antología. De todas formas, debo reconocer que esta variedad de subgéneros no logra disipar el empache que supone leer este libro de golpe. Por más incondicional que seas de este tipo de literatura, la reiteración de recursos estilísticos, estrategias narrativas y situaciones, te impedirá leerte La fábrica de pesadillas de una sentada. 

Mis relatos favoritos son "La sombra en el fondo del mundo", "El manicomio del doctor Locrian", "Vastarien" y "La escuela nocturna". Sus finales, sugerentes o hasta abiertos, nos invitan a completar estas historias de las formas más retorcidas y horripilantes. Los ecos que desprenden estas narraciones, sus ramificaciones filosóficamente extraliterarias, nos persiguen con obsesiva resonancia. Una de las virtudes del autor es su capacidad de ofrecer historias a las que nosotros debemos forcejear para poner el candado. Y que nadie piense ni por un segundo, por cierto, que este candado va a retener por completo a lo que mora al otro lado.    

Creo sinceramente que estos relatos de Ligotti pueden competir sin reparos en la disputa territorial con los más gráficos y explícitos Libros de sangre de Clive Barker. No sabría decir cuál de ambas propuestas es la mejor antología de terror de la actualidad. Pero Ligotti, que según el Washington Post es «el secreto mejor guardado de la literatura de horror contemporánea», se ha ganado indudablemente su lugar en el paisaje del género. Un paisaje, recordemos, en el que se tiene que combatir con auténticos titanes. Lo cual no es fácil. Ligotti es consciente del panorama, como demuestra en la introducción del libro, donde exhibe su conocimiento sobre el miedo en la ficción, haciendo hincapié en la figura de su admirado Lovecraft. Y en el prólogo ya veíamos que él mismo despierta admiración a las nuevas generaciones, cuando Poppy Z. Brite le dedicaba unas palabras preñadas de entusiasmo. Así que ya sabéis, hay que darle una oportunidad a este libro si os interesa el tema. Yo he leído un ejemplar de la ya difunta La Factoría de ideas, actualmente descatalogado. Si sois incapaces de encontrarlo, siempre podéis recurrir a Valdemar, que ha ido editado algunas cosillas del autor. 

jueves, 9 de marzo de 2017

H.P. Lovecraft: El abismo en el tiempo

Idioma original: inglés
Título original: The Shadow out of Time
Traducción: N.D. Dronte
Año de publicación: 1.936
Valoración: Está bien

A veces nos encontramos con autores un poco ‘especiales’, tipos que por algún motivo arrastran multitud de fans, y uno se pregunta qué ocurrirá si el libro que va a reseñar no le gusta. Se esperan hordas furibundas dando por saco con comentarios hirientes contra el pobre reseñista, insultos, menosprecio. Y uno acaba por sentirse un poco culpable, quizá por no haber sido capaz de captar esas virtudes literarias que encandilan a las masas. Generalmente, luego no ocurre nada de esto, algún lector muestra su disconformidad sin más, y a veces ni eso. Ostras!, yo que me había atrevido a dar cera a una vaca sagrada, y oye, lo que me encuentro es indiferencia. ¿Cómo acabará el asunto en esta ocasión?

‘El abismo en el tiempo’ es el título que recibe el libro en la edición que manejo, extraña traducción de 'The Shadow out of Time' que, en otros ejemplares se presenta con el más literal 'La sombra fuera del tiempo', o el más libre -pero más ajustado a la historia- 'En la noche de los tiempos'. Sea como fuere, es uno de los relatos del llamado ciclo de Cthulhu, considerado como el conjunto de textos más interesantes y característicos del autor norteamericano. La narración se centra en un profesor universitario que ha pasado por un periodo de varios años de una extraña amnesia, que no sólo afectaba a su memoria, sino a manifestaciones externas de su personalidad, como su lenguaje gestual, su actitud o su forma de hablar. Concluida esa fase, el hombre recupera su vida normal, pero de forma creciente se ve acosado por sueños, a veces repetidos, a veces dispersos, pero siempre relacionados con un mismo entorno, misterioso, ancestral, ajeno a lo humano.

Todo esto lo cuenta el profesor en primera persona y con un tono angustioso, como de alguien que se siente devorado por una realidad que ni siquiera sabe si está dentro o fuera de él. Y hasta aquí la lectura se presenta interesante, abierta a un desarrollo que promete. Sin embargo, muy pronto –demasiado pronto- las conjeturas, recuerdos y sueños del protagonista nos conducen a la Gran Raza, una estirpe de seres monstruosos y de capacidades inimaginables (se me está pegando el lenguaje de Lovecraft) que fueron capaces de superar los límites del espacio/tiempo y acumularon inmensa sabiduría sobre lo que el planeta fue en el pasado y será en el futuro, todo ello mediante mecanismos que no contaré porque nos quedaríamos sin ningún misterio.

Y ya está. Todo lo que viene después es dar una y mil vueltas (bueno, no tanto como mil, porque el libro es muy cortito) a la historia de la Gran Raza y su relación con el profesor.

La verdad, tengo que decirlo así de directo, no me gusta cómo escribe Lovecraft. Ya tenía una vaga idea de cuando leí, hace mucho, ‘El horror de Dunwich’, y ahora lo he confirmado del todo. Todo el texto está escrito con un ritmo monótono, en un martilleante pretérito imperfecto y abarrotado de adjetivos con los que pretende subrayar lo fantástico del relato (como decía antes, ‘monstruoso’, ‘inimaginable’, pero también ‘horrible’, ‘inconcebible’, ‘abrumador’, ‘interminable’). Si se me permite la pedantería, le diría a Howard Phillips que es el lector quien debe atribuir esos calificativos a lo que se le está contando, y no el autor quien los presente previamente.

Hay que reconocerle a Lovecraft una gran imaginación, con eso que se ha llamado terror cósmico, basado en seres abominables llegados de otros planetas o de otros tiempos. Seguramente resultó muy innovador cuando sus textos vieron la luz, pero a día de hoy, con más de medio siglo de medios audiovisuales de inmenso desarrollo, las ocurrencias del autor quedan algo antiguas. Si además la forma de exponerlas no resulta muy convincente y la estructura del relato deja muy chata la emoción, el resultado es bastante pobre, una lectura sin más pretensiones que un pasatiempo.

PD: Me gusta subrayar que hay un momento en la parte final del libro (digo un momento, porque es una visión fugaz, que como tantas otras quedan sin desarrollo) en que la memoria lleva inevitablemente al lector a la escena inicial de ‘2001: una odisea en el espacio’, y cabe pensar si el maestro Kubrick no se habrá inspirado en ese pequeño flash.

miércoles, 17 de enero de 2024

Robert H. Barlow: La noche del océano y otros cuentos de lo extraño

Idioma original: Inglés
Título original: Eyes of the God. The Weird Fiction and Poetry of R. H. Barlow 
Año de publicación del volumen recopilatorio: 2002
Traducción: Aurora Jiménez
Valoración: Está bien (recomendable para interesados)

Robert H. Barlow conoció personalmente, cuando tenía dieciséis años, a su admirado H. P. Lovecraft, que por entonces contaba cuarenta y tres. Ambos llevaban un tiempo intercambiando correspondencia, y trabaron una amistad de la que surgieron charlas estimulantes y colaboraciones artísticas; dicha amistad fue tan intensa que el Soñador de Providence convirtió a Barlow en su albacea literario. Por desgracia, tras la muerte del primero, algunos de los seguidores del creador intelectual del horror cósmico (entre ellos August Derleth, sistematizador, para bien y para mal, de los Mitos de Cthulhu) obligaron a Barlow a cederles la gestión del legado lovecraftiano. 

La noche del océano y otros cuentos de lo extraño compila varios de los textos (algunos de ellos revisados, corregidos o incluso coescritos por Lovecraft) que Barlow produjo en su juventud.

Sorprende positivamente lo eclécticas que son las narraciones de Barlow. De las quince compiladas en esta antología hay, es cierto, algunas tirando a formulaicas, excesivamente condicionadas por la literatura pulp de la época o la influencia de Lovecraft. Sin embargo, también encontramos piezas más sui generis, como "La batalla que acabó con el siglo" o "El interrogador". Casualmente, las que más me han gustado se inclinan por el fantástico menos terrorífico, pese a que soy un devoto de este último género.

La mentada "La batalla que acabó con el siglo" es mi pieza favorita del conjunto. Breve, imaginativa, hilarante y absurda, me ha cautivado por lo descabellado de su premisa, la atención al detalle que exhibe y las múltiples referencias con que nos obsequia. En ella, dos púgiles se enfrentan en un combate extremadamente surrealista y violento.

También valoro la vocación abstracta de "La muerte del monstruo", "El interrogador" o "La recompensa del artesano", aunque la factura de los tres cuentos deje bastante que desear. Otra historia reivindicable, pese a su estilo algo desangelado, sería "Hasta que los mares", un apocalipsis medioambiental que narra con crudeza la extinción de la humanidad y el agostamiento del planeta Tierra.

Por último, destacaría "La noche del océano". En vez de plegarse a los esquemas más obvios del horror cósmico lovecraftiano, se adueña de ellos para ofrecer un relato de terror atmosférico y ominoso en el que la indefinición inquieta muchísimo más que lo explícito. ¿De qué va? Pues de las sensaciones que experimenta un artista que se retira a descansar a la costa ante el vasto océano. «Algo de la oscuridad y desasosiego del mar había penetrado en mi corazón, de modo que vivía en un tormento irracional e ilógico....», confiesa el narrador de esta joyita que recuerda al formidable Los sauces de Algernon Blackwood.
 
Vayamos ahora a los versos de Barlow. Quizá por mis limitaciones como lector no he sabido apreciarlos adecuadamente; en cualquier caso, admiro que toquen el erotismo (aunque Barlow, que era homosexual, apenas aprovecha la ocasión para sublimar su deseo) o la mitología prehispánica (de mayor, Barlow se convirtió en un reconocido experto en la materia).

Resumiendo: La noche del océano y otros cuentos de lo extraño es una antología valiosa, sobre todo en tanto que homenaje a uno de los autores más olvidados del Círculo de Lovecraft. El único reporche que le haría es que los dos textos introductorios se antojan redundantes. Por lo demás, lo recomiendo encarecidamente a quienes pueda interesar; pese a la irregularidad de las piezas que la componen, gustará especialmente a los amantes del fantástico y el horror cósmico.

lunes, 5 de marzo de 2018

Diego S. Lombardi: La coronación de las plantas

Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2017
Valoración: Curioso

Voy a hacer una afirmación temeraria: Lovecraft es atmósfera y sutileza antes que tentáculos y locura. Lombardi parece entenderlo y con La coronación de las plantas nos brinda una fresca aproximación a la obra del maestro de Providence, a su planteamiento del horror cósmico, sin caer en las estrategias más fáciles y evidentes. 

El argumento de la novela es el siguiente: un trompetista de jazz se desplaza a un pueblo para investigar a August von Fraken, un botánico alemán vinculado con el régimen nazi que se alojó allí durante mucho tiempo para estudiar las plantas de un monte cercano. Esta sencilla premisa intercala una confusa amalgama de ideas extraídas de Lovecraft: que si estructuras megalíticas vistas en sueños, que si sensaciones indescriptibles, que si voluntades cósmicas... Pero, ¿veo que también se menciona a Justin Bieber y a pokémon? Lo arriesgado de los homenajes actualizados es que a menudo caen en aportaciones que no hacían falta, o en añadidos que poco tienen que ver con la obra original a la que hacen referencia. Lombardi sale bastante bien parado de estos peligros, pero es cierto que hay un par de excesos (¿pokémon? ¿en serio?) provocados por su afán experimental que no acaban de integrarse. Otro exceso que detecto en la novela es la maquetación algo naif de una página en concreto; mientras que las que la preceden tienen un juego formal con el texto bastante atractivo, esa en concreto es realmente floja.  

Pero vamos por partes. Lo mejor de este libro es, junto a su intención de homenajear a Lovecraft, la en general bien lograda ejecución, solamente lastrada por algunos deslices marginales. Por otro lado, lo más decepcionante de esta narración es el potencial desperdiciado de ciertos personajes y escenarios, los cuales se desaprovechan al ser empleados una sola vez. El protagonista es trompetista de jazz, y esta característica se vincula con el argumento principal de forma muy anecdótica; algunos de los habitantes del pueblo anónimo en el que se encuentra son de lo más curiosos, pero jamás se les explora. Probablemente este tratamiento desdibujado aporte al misterio global, beneficie al aura de extrañamiento y confusión que impregna estas páginas. Lo entiendo, vale; no es que pida que me lo den todo mascado, pero cuando me presentan elementos interesantes que no experimentan desarrollo alguno, tiendo a sentirme traicionado. 

Llegados a este punto, voy a detenerme un momento para hablar del acabado del libro, regalo de la incipiente Jekyll & Jill. La edición de esta tirada de mil ejemplares es ciertamente notable, y quizás mi aspecto favorito de la misma son las fichas; unas fichas intercaladas en el texto, donde aparece una serie de plantas con sus respectivas descripciones, la forma de emplearlas y un grabado. Estos grabados, por cierto, junto a la ilustración de la cubierta, son obra de Claudio Romo.  

En definitiva, esta es una lectura muy imaginativa, hasta estrafalaria, diría, a la cual pongo pocas pegas. Aun así, entiendo que a algunas personas pueda atragantársele, sobre todo su misterio nada complaciente, cuya falta de control puede llegar a ser de lo más frustrante. Pero, al fin y al cabo, ¿qué esperabais? Uno no puede controlar las asociaciones caprichosas y antiituitivas que le salen al paso durante un colocón. ¿Qué por qué hablo ahora de colocones? Pues porque, de no haberlo hecho alguien antes que yo, y tan bien, éste habría acabado siendo el enfoque de la reseña, en vez de centrarse ésta en la influencia ejercida por Lovecraft en la narración. Así que, ¿recomiendo La coronación de las plantas? A mí me ha gustado, pero que cada uno decida a qué camello visita. 

lunes, 15 de mayo de 2023

RESEÑA + ENTREVISTA: Una canción para deshacer el mundo, de Brian Evenson

Idioma original:
Inglés
Título original: Song for the Unraveling of the World
Traducción: José Ángel De Dios
Año de publicación: 2019
Valoración: Recomendable

Una canción para deshacer el mundo, antología de Brian Evenson, compila historias de distinta extensión; historias con premisas o planteamientos creativos e interesantes; historias que comparten atmósferas, temas e intenciones, pero que al mismo tiempo son gratamente diversas.

Es verdad que algunas evocan a otros escritores; incluso las hay que homenajean de forma explícita a, por ejemplo, H. P. Lovecraft. Sin embargo, Evenson tiene por lo general una voz y un estilo marcadamente personales. 

La mayoría de sus textos me han gustado, pues suelen ser originales y eficaces. Mis favoritos son, empero, esos en los que lo cotidiano se tiñe de extrañeza e inquietud: un padre que busca infructuosamente a su hija en el cuento que da nombre al conjunto; el perfeccionismo malsano de un director de cine en "Sonido ambiente"; la experiencia de estar en una relación que no te llena en "Camisas y pieles"; la búsqueda de respuestas en "La espuma de las moscas"...

Evenson despunta en la creación de protagonistas no fiables. No es sólo muy bueno a la hora de retarar a esa clase de personajes, su caótica psicología y sus atormentadoras obsesiones; también sobresale al emplear diversos recursos expositivos o dar pequeñas pistas argumentales para que el lector les cuestione.

Asimismo, sorprende la facilidad de Evenson para la imaginería terrorífica. El autor es capaz de diseñar a seres espeluznantes (el terapeuta nocturno de "Nacido Mortinato"; el hombre del traje dorado de "Un mundo resplandeciente"; la entidad parasitaria de "El agujero"...). Con idéntica maestría es capaz de urdir escenas cuyas implicaciones le ponen a uno la piel de gallina. 

Quizá el texto menos convencional del conjunto es "Advertencia de contenido sensible", una hilarante gamberrada que se mofa de los trigger warnings. No le van a la zaga en lo que a rareza respecta otras piezas, que a pesar de catalogarse con holgura dentro de lo que conocemos como narrativa, siguen partiendo de ideas muy locas, como "La segunda puerta".

En resumen: Una canción para deshacer el mundo es una colección de género tan ecléctica como satisfactoria. Aunque debo advertir que su aproximación al terror suele ser más sutil de lo habitual, en la línea de Thomas Ligotti. Además, aviso que muchas de sus ficciones son bastante abiertas, de modo que pueden decepcionar a los lectores que prefieren que se les dé todo masticado. Sea como fuere, Evenson es, a mi juicio, un gran escritor, a quien me alegro de haber conocido.



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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Brian Evenson ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¿Cuál es tu relación, en tanto que autor, con H. P. Lovecraft? Me ha parecido que lo referencias varias veces.

B.E.: Ciertamente, he escrito unas cuantas historias que dialogan con su obra (normalmente para revistas y antologías relacionadas con él). No leí nada suyo hasta que cumplí los 30. Sabía de su existencia, por supuesto, y muchísima gente me lo recomendaba, pero entonces me consideraba un escritor más literario que de género (pese a que mi obra tenía un fuerte componente horrorífico). Me impactaron especialmente El que susurra en la oscuridad y En las montañas de la locura

ULAD: Además de Lovecraft, ¿qué otros escritores te inspiran? ¿Edgar Allan Poe, Richard Matheson, Shirley Jackson, Stephen King, Clive Barker o Thomas Ligotti, quizá?

B.E.: Sin duda, Poe. Mi madre me leía sus historias cuando era pequeño, antes de irme a dormir, así que me han quedado grabadas. También Jackson y Ligotti han sido bastante importantes para mi carrera.

Al igual que Lovecraft, no leí a Matheson, King o Barker hasta ser mayor. Aunque los admiro, no considero que me hayan influenciado. Peter Straub, en cambio, sí. Y Robert Aickman; de él es de quien he aprendido más cosas. 

Otros autores que me gustan son Guy de Maupassant, M. R. James, Algernon Blackwood, Arthur Machen, Lucius Shepard, Paul Bowles, Franz Kafka y Samuel Beckett

ULAD: ¿Crees que los escritores de terror moderno han introducido novedades en el género? 

B.E.: Sí, pienso que los escritores contemporáneos de terror están logrando expandir el género. Sobre todo los jóvenes, pues arriesgan más. Además, cuando el horror se globaliza,  tiene a representantes cada vez más diversos: autores como Victor LaValle o N. K. Jemisin se adueñan de lo lovecraftiano y lo desplazan en direcciones inéditas, la filipina Kristine Ong Muslim narra desde la perspectiva de vivir en un sitio amenazado por un cambio climático que Occidente decide ignorar, Stephen Graham Jones entrega una perspectiva indígena y Attila Veres mezcla su experiencia en Hungría con sus lecturas americanas.

ULAD: Me encanta cómo presentas personajes totalmente enajenados al lector. A la hora de crearlos, ¿te basas en enfermedades mentales existentes?

B.E.: He investigado mucho en los campos de la psiquiatría y el psicoanálisis, y he sido cercano a gente con enfermedades mentales. También me he documentado sobre la psicopatía (incluso he conocido, lamentablemente, a un par de psicópatas). Además, imparto una clase sobre las representaciones de la locura en la literatura, así que le he dado muchas vueltas al asunto.

Personalmente, creo que las enfermedades mentales, en general, no son tan inequívocas y definidas como la teoría dice, y que muchas de ellas se ignoran completamente. Es por esto que, en mi ficción, intento representarlas con toda su complejidad y confusión.

ULAD: ¿Qué opinas de la implementación de trigger warnings en la ficción? Tu relato titulado "Advertencia de contenido sensible" parece una crítica gamberra y políticamente incorrecta a la gente que los demanda.

B.E.: En realidad no me opongo a los trigger warnings, pero pienso que deberían situarse al final del texto, en vez de al inicio. De este modo, la gente que los quiera conocer puede localizarlos fácilmente, y los que no, no se topan con ellos involuntariamente.

El motivo por el que los rechazo al inicio del texto es porque modifican la manera en que el lector aborda una historia: éste se prepara. Aunque entiendo que mi nivel de tolerancia es altísimo, pues jamás he leído nada y pensado luego: ¡ojalá un trigger warning me hubiera advertido de esto!

Cuando enseñaba en la Brown University teníamos una política: en las clases de escritura creativa se leerían cosas incómodas, pero, en si era necesario, uno podía parar en cualquier momento. Un colega del trabajo opinaba que si te resulta problemático leer sobre algo, probablemente estés reprimiendo un trauma que debes tratar con un profesional y que, por tanto, ignorar en la ficción temas de ese tipo es contraproducente. Más o menos concurdo con él: la ficción tiene que provocar.  

"Advertencia de contenido sensible" es una especie de crítica juguetona con la idea de los trigger warnings. Se me ocurrió porque uno de mis estudiantes insistía en usarlos hasta límites absurdos; ¡los suyos eran innecesariamente específicos! 

ULAD: Has ganado varios premios a lo largo de tu carrera. ¿Hay alguno del que te sientas particularmente orgulloso?

B.E.: Me hizo muy feliz el Premio Shirley Jackson por "Una canción para deshacer el mundo", ya que había sido nominado hasta en seis o siete ocasiones en ese certamen pero nunca lo había ganado.

sábado, 1 de febrero de 2025

William Hope Hodgson: La casa en el confín de la Tierra

Idioma original: Inglés
Título original: The House on the Borderland
Traducción (al catalán): Jordi Llavoré
Año de publicación: 1908
Valoración: Decepcionante

Hace años, cuando devoraba todo lo relacionado con H. P. Lovecraft en particular y el género de terror en general, me topé con una antología de cuentos sobrenaturales con ambientación naval titulada Un horror tropical y otros relatos, de un tal William Hope Hodgson. Como me gustó mucho, empecé a investigar a su autor (quien, según descubrí enseguida, tuvo una gran influencia en Lovecraft). Una de sus obras más reivindicadas es la novela La casa en el confín de la Tierra

Ahora que por fin la he leído, debo decir que entiendo la importancia que ha tenido a la hora de configurar el horror cósmico. Sin embargo, como ficción al uso me parece deficiente, lenta y aburrida. Al fin y al cabo, a sus partes les falta unidad. Asimismo, el conjunto carece de ritmo y fluidez, y abunda en pasajes tediosos. Para colmo, las largas descripciones que contiene no logran erigir una atmósfera convincente (cosa que sí consiguen autores como Algernon Blackwood), e incluso atentan contra la vocación incognoscible de los acontecimientos.

En definitiva, uno termina La casa en el confín de la Tierra pensando que ya ha visto los elementos que la componen en otras ocasiones pero mucho mejor resueltos. Los viajes del espíritu del narrador por el espacio-tiempo que hay en estas páginas son menos interesantes que los de, por ejemplo, el Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, de Lovecraft. Y el asedio de las criaturas de otro mundo palidece, dada su escasa intensidad, al de La piel fría, de Albert Sánchez Piñol. Menuda decepción.