En este sentido, variedad no es lo que nos ofrece, precisamente, Un estruendo sobre las frondas. O bueno, no del todo. Este 2018, Hermida Editores ha publicado una antología que aúna dos de las mejores narraciones de Blackwood: la ya mencionada "El Wendigo" y "El bienamado de los árboles". Ninguna de ellas es inédita en nuestro idioma. Pero hay que reconocer que la editorial que tradujo de diez a Hellraiser vuelve a las andadas con otro trabajo impecable en ese apartado (el de la traducción, se entiende). Encima, esta vez, en Hermida Editores se superan con respecto a la ilustración de la cubierta, todavía más increíble que la que le dieron a la novela de Barker. Vamos, que si no has leído a Blackwood todavía, aprovecha esta agradecida oportunidad para hacerlo. Y oye, que si eres un completista, tampoco te hagas de rogar. Puede que estos textos estén ya algo manidos editorialmente hablando, pero créeme cuando te digo que puedes estar frente a la mejor versión en español de los mismos.
lunes, 20 de agosto de 2018
Algernon Blackwood: Un estruendo sobre las frondas
En este sentido, variedad no es lo que nos ofrece, precisamente, Un estruendo sobre las frondas. O bueno, no del todo. Este 2018, Hermida Editores ha publicado una antología que aúna dos de las mejores narraciones de Blackwood: la ya mencionada "El Wendigo" y "El bienamado de los árboles". Ninguna de ellas es inédita en nuestro idioma. Pero hay que reconocer que la editorial que tradujo de diez a Hellraiser vuelve a las andadas con otro trabajo impecable en ese apartado (el de la traducción, se entiende). Encima, esta vez, en Hermida Editores se superan con respecto a la ilustración de la cubierta, todavía más increíble que la que le dieron a la novela de Barker. Vamos, que si no has leído a Blackwood todavía, aprovecha esta agradecida oportunidad para hacerlo. Y oye, que si eres un completista, tampoco te hagas de rogar. Puede que estos textos estén ya algo manidos editorialmente hablando, pero créeme cuando te digo que puedes estar frente a la mejor versión en español de los mismos.
martes, 1 de octubre de 2024
Giorgio de Maria: Los veinte días de Turín
sábado, 1 de febrero de 2025
William Hope Hodgson: La casa en el confín de la Tierra
sábado, 26 de diciembre de 2020
VV.AA.: Reinas del abismo
- "Una revelación", de Mary E. Braddon: Thriller decimonónico predecible plagado de personajes acartonados, cuyas conveniencias obligan a suspender la incredulidad en demasía y que desaprovecha su toque gótico.
- "El ángel escultor", de Marie Corelli: Aunque tiene poco o nada de inquietante (al menos en el sentido tradicional de la palabra), entrega un curioso enfoque de género. Sólo por esto, vale la pena.
- "De entre los muertos", de Edith Nesbith: Joyita que genera con eficacia su atmósfera.
- "Una Navidad en la niebla", de Frances Hodgson Burnett: Premisa diferente que, pese a extenderse más de la cuenta, permite reflexionar sobre cuestiones de enjundia. Me ha sorprendido positivamente.
- "El piso encantado", de Marie Belloc Lowndes: Cuento romántico disfrazado en un inicio de historia de terror. Su estilo está bastante cuidado y construye una ambientación muy lograda, pero la forma tramposa que tiene su autora de entregar la información no ayuda a redondear el conjunto. Para colmo, recurre al tropo del fantasma bondadoso de manera inverosímil.
- "Una circe moderna", de Alicia Ramsey: Se lee con fluidez y tiene alguna imagen interesante. Sin embargo, no llega a fascinar en ningún momento. Eso sí, aprueba por los pelos por presentar a una antagonista, la Virgen Loca, que nada tiene que ver con el resto de villanos que encontramos en estas páginas.
- "La naturaleza de las pruebas", de Mary Sinclair: De factura y subtexto modernos, adereza el horror sobrenatural con el sexo. Por desgracia, lo hace sin abrazar los excesos desacomplejados que insinúa.
- "El obispo del infierno", de Marjorie Bowen: Culebrón adictivo rematado con un desenlace algo endeble. Sea como fuere, deja un buen sabor de boca.
- "El tapete", de Greye La Spina: Muy convencional. Entre otras cosas, no logra crear el misterio y la tensión que se propone.
- "Dama Blanca", de Sophie Wenzel Ellis: Se podría pulir, aunque cumple como pasatiempo. Quizás debería haberse lanzado de cabeza a su esencia de serie B, en vez de decantarse por derroteros edulcorados.
- "La risa", de G. G. Pendarves: No esconde ninguna novedad, pero su clímax destaca por amargo.
- "A la luz de las velas", de Lady Eleanor Smith: Alejado de las fórmulas fáciles. Sin duda alguna, un trabajo notable.
- "La melodía maravillosa", de Jessie Douglas Kerruish: Logra mantener un suspense excelente y no tiene grandes pretensiones (lo cual juega a su favor).
- "La Isla de las Manos", de Margaret St. Clair: Su extensión no le permite desplegar con holgura todas sus cartas. El cualquier caso, es creativo y engancha.
- "Los indeseados", de Mary Elisabeth Counselman: Explica demasiado sus trucos, restándoles capacidad de sorpresa, volviendo obvio al mensaje y despojando al lector de su labor proactiva. Pese a todo, me ha gustado.
- "El séptimo caballo", de Leonora Carrington: Exquisita muestra del potencial literario que tiene el surrealismo.
domingo, 14 de febrero de 2021
Charles-Ferdinand Ramuz: El Gran Miedo en la montaña
Traducción: ¿?
Valoración: Recomendable (con matices)
El Gran Miedo en la montaña, de Charles-Ferdinand Ramuz, es una novela repleta de escenas inquietantes, empañada por una lograda atmósfera y relatada con una prosa formidable. No en balde, recuerda sobremanera a las ficciones de Algernon Blackwood o Robert Aickman.
Su premisa es la siguiente: en una aldea suiza de alta montaña, el nuevo alcalde decide que durante el verano se lleve el ganado a los pastos de arriba, tras veinte años de no hacerlo a causa de algo que los viejos del lugar recuerdan con temor pero no nombran.
Debo decir que, aunque esta obra me ha gustado, le pondría algunas pegas. A saber:
- Su extensión. Ni siquiera llega a las doscientas páginas, pero a ratos da la impresión de ser un cuento estirado.
- Sus personajes. Entiendo que son bastante planos adrede, pero me hubiera sido más fácil empatizar con ellos en determinados pasajes si se le hubiera dado un mayor grado de complejidad a su caracterización.
- Su opacidad. El libro es tan inescrutable que uno lo termina con la certeza de que no lo ha entendido del todo.
Tampoco quiero dejar de señalar las múltiples virtudes de este texto:
- Emplea acertadamente la primera persona del plural para configurar a su voz narradora.
- Su prosa es simple (por momentos, incluso "naif") y reiterativa, pero su cadencia atrapa al lector, y estoy convencido de que una de tipo más convencional no hubiera tenido la misma efectividad expresiva.
- Su estructura se caracteriza por un angustioso crescendo argumental cuyo clímax deja sin aliento.
- Su fascinante ambientación nos cautiva a base de descripciones paisajísticas de una plasticidad increíble.
- Sus poderosas imágenes. Unas pocas irradian una belleza triste o melancólica, aunque la mayoría (las mejores) lograron darme escalofríos, transcurran de día y al aire libre o en el oscuro y claustrofóbico interior de una cabaña.
- Su desafiante ambigüedad. Gracias a la forma en que se exponen los acontecimientos, uno nunca puede afirmar si su naturaleza es sobrenatural o no. Ramuz retiene información, emborrona algún suceso o insinúa cosas que han quedado relegadas a la periferia del relato.
En definitiva, El Gran Miedo en la montaña es una historia que me encantaría ver adaptada al cine por un director como Robert Eggers. Ya os digo yo que de este material puede salir una película de terror psicológico excelente.
Por cierto, la edición al español se la debemos a Montesinos. Tiene una cubierta espectacular, pero adolece de una traducción llena de erratas.
También de Charles Ferdinand Ramuz en ULAD: Aquí
lunes, 16 de diciembre de 2019
ULAD adoctrina sobre el 2019: nuestros libros del año
- Novela acojonante del año (en todos los sentidos): Mandíbula, de Mónica Ojeda.
- Novela pasmante del año: Vivir abajo de Gustavo Faverón Patriau.
- Novela chanante del año: El aliado, de Iván Repila.
- Novela gráfica más turbadora del año: Bezimena, de Nina Bunjevac
- Libro de no ficción (o sí ficción, según se mire): Thomas Quick. Cómo se hace un asesino en serie de Hannes Råstam.
- Autovivisecciones en canal: Mientras escribo, de Stephen King y Mis rincones oscuros, de James Ellroy.
- Ligeras decepciones: Traición, de Walter Mosley y La Señora Caliban, de Rachel Ingalls.
- Sorpresa agradable del año: La novela del buscador de libros, de Juan Bonilla.
- Libro que no me atreví a reseñar: Tsunami. Miradas feministas (V.V.A.A. con edición y prólogo de Marta Sanz)
- Descubrimientos del año: Mónica Ojeda, Imogen Hermes Gowar, Gustavo Faverón.
Palabra de Koldo CF:
- No ficción (hispanoamericana): Distraídos venceremos, de Andrea Valdés
- No ficción (resto de mundo): Contra toda esperanza, de Nadiezhda Mandelstam
- Novela (hispanoamericana): El desierto y su semilla, de Jorge Baron Biza
- Novela (resto del mundo): La suerte de Omensetter, de William H. Gass
- Relatos (hispanoamericana): La furia y otros cuentos, de Silvina Ocampo
- Relatos (resto del año): Historias tardías, de Stephen Dixon
- Tocho del año: Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo
- Relectura del año: Los siete locos, de Roberto Arlt (habrá reseña en breve)
- Peor libro con diferencia: Vox, de Nicholson Baker
Palabra de Oriol Vigil:
- Mejor novela: El lugar, de Mario Levrero
- Otras novelas destacables: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, La mujer de la arena, de Kôbô Abe, El gusano máximo de la vida misma, de Alberto Laiseca, El proceso, de Franz Kafka, Tango Satánico, de László Krasznahorkai
- Mejor antología: Bestiario, de Julio Cortázar
- Lo mejor en género negro: La promesa, de Friedrich Dürrenmatt
- Lo mejor en terror: Los sauces, de Algernon Blackwood, Uzumaki, de Junji Ito
- Mejor cómic: Vinland Saga, de Makoto Yukimura (aunque se desinfla un poco)
- Vicio literario del año: Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin (aunque también se desinfla un poco)
- Lo mejor en no ficción: La conspiración contra la especie humana, de Thomas Ligotti, El discurso vacío, de Mario Levrero, ¡Escríbelo, Kisch!, de Egon Erwin Kisch
- Libros decepcionantes: Cartero, de Charles Bukowski, Buick 8, un coche perverso, de Stephen King
- Libros aburridos: El vestido azul, de Michèle Desbordes, En el jardín del ogro, de Leila Slimani
- Autores descubiertos: Mario Levrero, Alberto Laiseca, Kôbô Abe, László Krasznahorkai
- Empacho de: Literatura nipona, fatalismo, "bildungsroman" y "pulp"
Palabra de Marc Peig:
- Libro del año: «Cárdeno adorno», de Katharina Winkler.
- Lo mejor del año (autores): Elizabeth Hardwick, Siri Hustvedt, Irene Solà, Tatiana Ţîbuleac
- Mejor libro de relatos del año: «No importa», de Agota Kristof
- Tochonovela del año: «Fin», de Karl Ove Knausgard
- Ensayo políticosocial del año: «Ante el dolor de los demás», de Susan Sontag, y «El ojo y la navaja», de Ingrid Guardiola
- Librodenuncia del año: «Tú, ¡cállate!», de Laura Huerga y Blanca Busquets.
-Autobiografía del año: «Noches insomnes», de Elizabeth Hardwick y «Los años», de Annie Ernaux
- Experimento metaliterario del año: «Novel·la», de Pol Beckmann
- Decepción del año: «Devastación», de Tom Kristensen
- Autores clásicos que ya debería haber leído y que no tardaré en ponerme a ello: Henrik Ibsen
- Autores que debo recuperar porque llevan tiempo olvidados (injustamente): Ngũgĩ wa Thiong'o, Paul Auster
- Caerán más libros de: Siri Hustvedt, Annie Ernaux, Mircea Cărtărescu, Olga Tokarczuk, Agota Kristof
- Propósitos para el 2020: más teatro, más ensayo e intentar evadirme de novedades y volver a los clásicos (veremos si lo consigo)
Palabra de Montuenga:
- Mejor clásico leído este año: Bel Ami, de Guy de Maupassant
- Mejor novela española: El novio del mundo, de Felipe Benitez Reyes
- Mejor novela extranjera: Los colores del incendio, de Pierre Lemaître
- Obra maestra polémica donde las haya: El desembarco, de Jean Raspail
- Mejor novela negra: El último barco, de Domingo Villar
- Relectura que nunca defrauda: La saga fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester
- Mejor western: Warlock, de Oakley Hall
- Mejor ensayo: La edad de la ira, de Pankaj Mishra.
- Distopía más esperada aunque algo fallida: Los testamentos, de Margaret Atwood.
- Peor novela con diferencia: Juego de mentiras, de Ruth Ware.
Palabra de Francesc Bon
- Propósitos para 2020: Conseguir que el tsundoku rebaje sus proporciones amenazadoras, o se fusione con el cajón de los cables. Salir de la zona de confort. Y plantear, quizás, si la próxima ya debería ser la última oportunidad para Pynchon.
- Mejor novela leída en el año: Por el regusto tras los meses, cualquiera de las tres de Zuckerman desencadenado, de Philip Roth
- Novedad tolerada: El colgajo, de Philippe Lançon, por cruda y por ver cómo nos transforma experimentar la violencia
- Me lo imaginaba más grande: Todos los hermosos caballos, de Cormac Mc Carthy
- Satisfyer literario: Walt Whitman ya no vive aquí de Eduardo Lago
- Toque de atención: a Michel Houellebecq, por los momentos autoparódicos en Serotonina
Palabra de Carlos Andia:
- Mejor novela en castellano: El silenciero, de Antonio Di Benedetto, y Prins, de César Aira (próxima reseña)
- Mejor novela en otros idiomas: Mapa de una ausencia, de Andrea Bajani, , y Vértigo, de W.G. Sebald
- Tocho anual (para no perder músculo, pero nada más): La muerte de Arturo, de Thomas Malory
- Una incursión en el microrrelato: Ojos de aguja (recopilación)
- Relectura del año: El unicornio, de Manuel Mujica Laínez
- Mejor ensayo: El elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki
- Ensayo científico: El jinete pálido, de Laura Spinney
- Mejor libro de relatos: El ídolo caído, de Graham Greene
- Mejor obra de teatro (aunque tampoco había mucho donde elegir): El cementerio de automóviles, de Fernando Arrabal
- Peligro de agotamiento inminente: Enrique Vila-Matas (Esta bruma insensata, y quizá no más)
- Decepciones: varias, puede que más de lo normal, pero para qué les vamos a dar más cancha.








