jueves, 15 de octubre de 2026

Jesús Torbado: En el día de hoy

Idioma: español

Año de publicación: 1976

Valoración: recomendable

Cuenta la leyenda (y si non é vero, é ben trovato), que José Manuel Lara Sr., fundador de la Editorial y luego Grupo Planeta, que tenía fama de ser más listo que el hambre, encargó al escritor leonés Jesús Torbado esta novela, que debía esperar a ser publicada al fallecimiento del Generalísimo Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios, Salvador de la Patria, Centinela de Occidente, el que Sube las Cuestas que es un Contento,  etc. (ahora enseguida entenderéis por qué), con la idea de otorgarle el famoso premio Planeta (sí, amigos/as, el premio Planeta a veces ha sido amañado, aunque os parezca algo  inconcebible) y vender ejemplare como churros. El problema fue que el susodicho premio se otorga cada año la noche el 15 de octubre, festividad de Sta. Teresa y, por tanto, onomástica de la esposa de don José Manuel, pero el Generalísimo etc. falleció el 20 de noviembre de 1975, por más que para octubre ya estaba más p'allá que p'acá... Por lo tanto, hubo que esperar un año para poder concederle el Premio a esta novela, en 1976 (es decir, hace exactamente 50 años, que parece que fue ayer... bueno, no) y que, eso sí, ciertamente se vendió como churros en una feria de pueblo...

Pero, ¿por qué había que esperar a que Franco pasara a mejor vida (bueno, en su caso, mejor, tampoco)? Pues, motivos comerciales aparte, porque el argumento de la novela no dejaba de ser un tanto arriesgado, incluso en los últimos estertores del tardofranquismo: En el día de hoy noveliza una sugerente ucronía (que ha sido utilizada en otras narraciones, aunque posteriores a ésta, como El coleccionista de sellos de César Mallorquí, que parte de la misma premisa, si bien su desarrollo luego deriva hacia lo fantástico): en 1939 el ejército republicano español da un vuelco al devenir de la Guerra Civil -el Punto de Jonbar, en este caso, sería que Francia permite el transporte de armas por la frontera, justo a tiempo para que el desenlace de la Batalla del Ebro sea distinto al que fue en realidad- y derrota al llamado Ejército Nacional, franquista o faccioso, como gustéis... De ahí el título de la novela, que imita al último parte de guerra emitido por Franco, pero, en este caso, por el Presidente Manuel Azaña. 
Huelga decir que Madrid -que no París- era una fiesta... Y así comienza la novela, con el desfile de la victoria, al que asiste Ernest Hemingway, reportero de guerra y uno de los protagonistas de la novela, junto a su fotógrafo Alejo Rubio y la hermana de éste, Sim, así como Aniceto, el amante de la mujer. De la manos de estos personajes asistimos a sus encuentros con otros muchos, reales o ficticios y se nos va así componiendo el cuadro de aquella supuesta República triunfante sobre  los sublevados. El contrapunto lo dan los facciosos en el exilio, empezando por Franco, que se ha refugiado en La Habana de Batista -Serrano Suñer, por ejemplo, ha huido a Italia-, pero que se ve impelido a retornar a Europa para ver si puede volver a recomenzar la guerra con la ayuda de sus compinches nazis y fascistas -aquí aparece, como guest star, el propio Führer-, mientras en España, los exiguos vencedores tratan de recomponerse, consciente de que su libertad puede durar lo que tarde en deflagrar un conflicto mundial. En el bando franquista, sin embargo, hay una deriva, en está novela, hacía un tono melancólico (no digo nostálgico, cuidado) y el propio Franco se nos presenta como un personaje, si no trágico, al menos sí resignado ante el fatum.

La novela, son duda, agradará a los amantes de las ucronías, así como a los aficionados a estudiar ese desgarrón en la Historia de España (otro más), que supuso la Guerra Civil (bueno, a los que gustan de sacar a pasear las banderas del pollo o la Cruz de Borgoña igual no les agrada tanto...). Por ponerle algún pero, quizá sea un poco densa en cuanto a las referencias a personajes y acontecimientos que hoy, cincuenta años después de haber sido publicada -y, sobre todo, casi noventa años más tarde de la época en que está ambientada- ya sólo dominan, o casi, los historiadores especializados en el tema. No obstante, tanto por su proposición como por su estilo, lleno de diálogos y sin demasiadas florituras -recuerda un poco al de Baroja o, por la cantidad y descripción de los personajes que aparecen, a La colmena de Cela... De hecho, en cierto modo es también una Colmena alternativa- es una novela que se lee con su interés y soltura, un premio Planeta más que digno, sobre todo teniendo encuenta a lo que conceden el adelanto premio hoy en día. Detractores de Hemingway, sin embargo, mejor abstenerse...

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