lunes 28 de diciembre de 2009

Varios autores: Manifiesto potencialista

Idioma original: francés
Título original:
Potentialiste Manifesto
Año de publicación: 1923
Valoración: Imprescindible

A estas alturas, todos conocemos movimientos como el surrealismo, el dadaísmo o el futurismo, o incluso el ultraísmo hispánico; sin embargo, hay una vanguardia histórica especialmente significativa, por su radicalidad, su coherencia, su originalidad en un momento y una ciudad -el París de entreguerras- en el que se habían reunido los cerebros más originales, probablemente, de la historia. Se trata, por supuesto, del potencialismo, la corriente literaria y artística que se basa en la creencia de que el arte en potencia es siempre mejor que el arte en acto, y que por lo tanto toda creación es una devaluación, una destrucción, una traición al arte.

El potencialismo comenzó siendo un movimiento pictórico que condenaba la indecisión de los pintores abstractos. El Cuadrado blanco sobre fondo blanco de Malévich, por ejemplo, les parecía una "abigarrada profusión de pintura, injustificadamente extraída de su bote de lata". Todo trazo de pintura limitaba las potencialidades del lienzo y era, por tanto, prescindible. Pronto decidieron que el lienzo mismo y el marco limitaban insultantemente la obra posible. Una vez liquidado el concepto mismo de pintura (o "depurado"), el potencialismo se trasladó a la arquitectura, en la que su creación máxima fue el Solar Vacío 25, en la Rue des Clochards parisina. Paul LeCassé despuntó en música con la creación de su serie de "Sinfonías silenciosas" 1-28 de (de entre las cuales la n.º 12, ciertamente soberbia, ejerció un influjo notable, pero nunca reconocido, sobre John Cage). La labor literaria del grupo arrancó en los ambientes dadaístas de París y obtuvo su particular refrendo cuando André Breton ordenó expulsar, excomulgar y silenciar a los poetas potencialistas, culminando así, paradójicamente, su propio programa creativo.

El libro que reseñamos hoy, el Potentialiste Manifesto de 1923, no se publicó nunca, porque de hecho nunca llegó a existir; al menos no del modo en que existen los libros habitualmente. Hubo una primera versión, en la línea de los Manifiestos Dada de Tzara, en la que los fundadores del movimiento explicaban, con una apabullante profusión de citas desde Diógenes hasta Nietzche y Rimbaud, el porqué de su apuesta por el silencio como acto artístico perfecto. Esta versión fue después sustituida por la preparación de un volumen con el mismo número de páginas, pero en blanco; finalmente, incluso esta idea fue considerada sacrílega por los potencialistas, pues -decían- "no habrá literatura mientras quede rastro de la palabra, o de su ausencia". Así pues, organizaron un solemne acto de presentación de su Manifiesto, al que invitaron a la crema y nata de la bohemia parisina, y al que luego ni siquiera acudieron, en la esperanza de que los periódicos reseñaran su atrevimiento con una columna vacía.

Lamentablemente, y debido a su coherente y radical vocación de silencio, no se ha conservado obra alguna de los potencialistas, y los críticos de arte han omitido -de manera consciente y culpable- sus nombres de los manuales de Historia del Arte. Los fragmentos que se conservan fueron transmitidos por enemigos tan encarnizados como el propio Breton, que dijo de ellos que "su sola inacción ya ofende al silencio". Bien mirado, sin embargo, dado que el objetivo de los potencialistas era renunciar a la creación -porque "toda creación es una traición al arte potencial"-, puede afirmarse que el movimiento corrió la suerte que deseaba. Así, cada vez que alguien en algún lugar del mundo no crea una obra artística, el arte potencial se acrecienta y el potencialismo se apunta un triunfo. Todos somos, la mayor parte del tiempo, sus mejores acólitos.

domingo 27 de diciembre de 2009

Giuseppe Tomasi di Lampedusa: El Gatopardo

Idioma original: italiano
Título original: Il Gatopardo
Año de publicación: 1958
Valoración:
Recomendable

Batallita va: En los últimos meses, estoy intentando moderar bastante mis compras de libros, que antes eran compulsivas y, muchas veces, exageradas. O voy menos de librerías, o cuando voy, hago ímprobos esfuerzos para salir con un libro en vez de cuatro, o con dos o tres, pero cortos y en ediciones baratitas de bolsillo. Esto no significa que esté leyendo menos, casi diría que todo lo contrario, pero sí que estoy leyendo de otra manera: estoy releyendo libros de los que tengo buen recuerdo -como he contado en alguna otra entrada-, o me estoy animando a leer un buen puñado de esos libros que me compré en un arrebato, pero que al llegar a casa ya no me parecían tan apetecibles como en la librería.

Uno de los libros de este segundo grupo es precisamente El Gatopardo, un auténtico clásico del siglo XX, una de las obras maestras de la novela histórica, que en la librería me pareció que debía comprar y leer, y en casa me pareció que iba a ser un rollazo. Una previsión que, por otra parte, se ha cumplido, por lo menos parcialmente.

Es imposible no admirar a Lampedusa por haber escrito solo una novela, y que sea un novelón como El Gatopardo: una narración profunda, densa y tremendamente comprensiva (y comprehensiva) de la unificación italiana, vista desde la perspectiva de un aristócrata siciliano, el príncipe Fabrizio (basado, parece ser, en el propio abuelo de Lampedusa). También es casi imposible no admirar al propio personaje de don Fabrizio, primitivo, hedonista, animal, pero al mismo tiempo sagaz, irónico, capaz de comprender los cambios que se avecinan y su efecto en su vida y su posición social, aunque no de detenerlos. El tema y lema de la obra, de hecho, es el conocido adagio "cambiarlo todo, para que todo siga igual", es decir, organizar toda una gran revolución como la unificación italiana, para que al final los privilegiados y los sistemas fundamentales de poder sigan siendo los mismos.

Lo que lastra un poco la novela, para mi gusto, es su estilo algo anticuado, preciosista y hasta pedante, que en algunos pasajes puede ser culpa de la traducción, pero que en otros casos (esas descripciones de jardines, olores, habitaciones...) son creación del autor. Así, la novela se mueve entre pasajes descriptivos recargados, y chispazos geniales de diálogo o de acción, en la que los personajes quedan perfectamente retratados y -muchas veces- ridiculizados. Si hubiera más de lo segundo, y menos de lo primero, la lectura sería mucho más recomendable, o incluso imprescindible; en todo caso, sigue siendo un monumento literario indiscutible.

sábado 26 de diciembre de 2009

Josh Bazell: Burlando a la Parca

Idioma original: inglés
Título original: Beat the Reaper
Año de publicación: 2009
Valoración: Está bien


Peter Brown, en realidad, se llama Pietro Brnwa. Trabaja como médico interno residente en uno de los peores hospitales de Nueva York, donde nadie sabe que era un asesino a sueldo de la mafia hasta hace ocho años. Entonces entró en el programa de protección de testgos del FBI, se cambió de nombre, estudió medicina y gozó de una vida más o menos normal y segura. Pero la casualidad hace que tenga que atender a Eddy Squillante, un mafioso que lo reconoce y le ofrece un trato: si lo mantiene vivo (algo difícil, porque padece cáncer de estómago y le han dado tres meses de vida), Eddy no lo delatará; si le deja morir o lo mata, sus subordinados darán cuenta de él.

Así comienza Burlando a la Parca, uno de esos libros que parecen destinados a convertirse en un guión cinematográfico. Al fin y al cabo, cuenta una historia donde hay acción, suspense, sexo y violencia, y a la que no le falta una buena dosis de humor. Narrada en un frenético presente, alterna numerosos flashbacks que nos cuentan el pasado del protagonista y nos hacen comprender qué es aquello a lo que tanto teme, qué extraño fantasma no ha dejado de buscarlo durante doce años y está esperando cogerlo desprevenido para darle un billete directo al otro mundo.

Es un libro de puro entretenimiento, sí, que no nos cambiará la vida, pero no se puede negar que Bazell escribe muy bien. Ha construido una historia emocionante, que engancha, y consigue que el ritmo no decaiga en ningún momento. Eso sí, si alguien está pensando en leerlo y sufre de hipocondría, que se quite la idea de la cabeza en este mismo momento. Ni os imagináis todo lo que puede pasar (y lo que se puede aprender, por otro lado) cuando un hospital se convierte en un campo de batalla.

viernes 25 de diciembre de 2009

Amélie Nothomb: Estupor y temblores

Idioma original: francés
Título original: Stupeur et tremblements
Año de publicación: 1999
Valoración: Está bien

Hija de diplomático belga, nacida en Japón, educada en éste y otros países de Asia, Nothomb nos habla del choque cultural que, según parece, experimentó en carne propia durante la etapa que pasó, ya adulta, en su país de nacimiento. Tanto en el fondo como en la forma, la carga autobiográfica es evidente. Escritas en forma de memoria, estas páginas pretenden dar la impresión de que estamos asistiendo en directo a una esperada revancha. Ya sea realidad o sólo una convención literaria, lo cierto es que lo consigue. A pesar del carácter caricaturesco de historia y personajes, predomina una sensación de realidad, el lector no duda de que lo que se le está revelando son recuerdos auténticos.

Para guardar la distancia necesaria que le impida caer en la autocompasión la autora recurre a una ironía que impregna cada escena y que a menudo convierte en sarcasmo. A medida que avanzamos, la tensión va en aumento, las situaciones se vuelven cada vez más grotescas de puro absurdas, rozando a veces un surrealismo de gran efecto cómico. Nothomb es capaz de ridiculizar ferozmente a sus personajes, con audacia pero sin dejar de adjudicarse la dosis de culpa justa para no quedar demasiado malparada. La Amélie personaje se va refugiando poco a poco en una especie de victimismo digno. Después de haber penado con ella, de habernos metido en su piel párrafo tras párrafo, no podemos evitar alegrarnos con un triunfo vivido en la distancia, fruto de una competitividad que, inevitablemente, le han inculcado a ella también.

Aunque puede leerse como una crítica a las condiciones de trabajo en las empresas japonesas, añadiendo los prejuicios que derivan en un claro menosprecio por lo ajeno, las situaciones que refleja podrían producirse – por supuesto, no literalmente – en cualquier entorno laboral o social de cualquier país del mundo.

La exposición directa y concisa de los hechos, con sólo los detalles precisos de escenario y personajes, consigue que la atención se centre exclusivamente en lo que sucede, en las sensaciones y sentimientos que esto provoca en la protagonista y en los que van surgiendo mientras escribe. Resulta así la técnica idónea para este argumento concreto, pero lo que aquí resulta un acierto, en cualquier otra ocasión –y la autora parece haberla adoptado como marca de la casa – puede convertirse en recurso fácil y de lectura poco atrayente.

En 2003 se estrenó, como producción franco-japonesa, el film del mismo título. Por él Sylvie Testud obtuvo en su día varios premios a la mejor actriz principal.

También de Amélie Nothomb: Metafísica de los tubos

jueves 24 de diciembre de 2009

Stephen King: Insomnia

Idioma original: inglés
Título original: Insomnia
Fecha de publicación: 1994
Valoración: está bien

Jaime: Sr. King, muchas gracias por dedicar unos minutos a Un libro al día.

Stephen King: (Con una gran sonrisa.) Todo lo que haga falta por mis fans.

J.: Eh... sí, perfecto. Verá, querría hablar con Vd. de su novela Insomnia.

S.K.: Bueno, no es que sea mi último libro, ¿verdad? Pero adelante, dispare.

J.: ¿Qué problema tiene con la religión?

S.K.: Ninguno, en realidad. ¿Por qué lo dice?

J.: En Insomnia aparece un exaltado grupo de fundamentalistas pro-vida que sueñan con matar a toda feminista que se tercie. Se llaman "El pan de cada día", que a mí me suena bastante al Padrenuestro, vaya.

S.K.: No me gustan los integristas de ningún tipo, eso es todo. (Tampoco las feministas, no sé si lo habrá notado.) Supongo que esto se ve en muchas de mis obras, donde los malos son gente con una religiosidad enfermiza: Misery, por ejemplo o en el cuento Los chicos del maíz. Pero eso no tiene tanto que ver con la religión, sino más bien con el uso que se hace de ella. A menudo sirve para justificar cualquier cosa. En parte por eso apoyé a Obama, supongo... De todas maneras, creo que precisamente Insomnia tiene un trasfondo profundamente religioso.

J.: ¿A qué se refiere?

S.K.: El mensaje de fondo es el mismo de todas las grandes religiones: el bien y el mal están en guerra, y el destino del ser humano es ayudar a que venza el bien.

J.: ¿Ah, sí? ¿Vd. cree que ése es el mensaje de...

S.K.: ¡No me interrumpa!

J.: Perdón.

S.K.: Ralph Roberts, el protagonista, se embarca en esa guerra desde el principio. Es cierto que es un "Elegido", de alguna manera. Todo eso de que ve las auras de la gente y tal, pero lo determinante es su voluntad moral. Él quiere de verdad a su vecina Helen Deepneau, y eso es lo que le mueve a plantar cara al loco de su marido, Ed, cuando éste le pega una paliza. Pese a que Roberts es un vejestorio, ¿se da cuenta?

J.: Sí, sí...

S.K.: A partir de ahí, Roberts se ve envuelto en toda la historia del grupo pro-vida, liderado por Ed, que trata de frenar la conferencia que va a dar en Derry Susan Day, una maldita feminista de esas. (Se echa hacia adelante y abre mucho los ojos.) No me diga que no es gracioso cómo acaba Susan Day.

J.: Hombre, gracioso, gracioso... Pero esa gresca vecinal en torno al aborto, en realidad, esconde un enfrentamiento mucho más profundo, en el que están involucrados varios niveles de... ¿cómo lo dice Vd.? ¿La "Gran Torre de la Existencia"?

S.K.: (Con el ceño fruncido.) Noto cierta ironía.

J.: Bueno, es que todo eso de los niveles del ser y los modos de la percepción me ha parecido un poco demasiado complicado. Mucha salsa para poca carne, no sé si me sigue.

S.K.: (Cortante.) No. No le sigo.

J.: Ya... ¿Por qué no hablamos de Derry?

S.K.: He ambientado varias novelas en esa ciudad ficticia del Estado de Maine. It, por ejemplo, y otras que Vd. sin duda conoce.

J.: En realidad, no le he leído mucho, Sr. King...

S.K.: (Sorprendido.) ¿Ah, no? Pero Insomnia le habrá gustado, al menos.

J.: No especialmente, la verdad.

S.K.: Esta entrevista ha terminado.

miércoles 23 de diciembre de 2009

Mario Benedetti: Memoria y esperanza

Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: Recomendable

"¿Qué puede decir un poeta de más de ochenta años a la gente joven, que no lo haya dicho ya? Poco."
Con estas palabras comienza Memoria y esperanza. Un mensaje a los jóvenes, una obra dirigida en particular a la juventud y que hará las delicias de todos aquellos que en algún momento nos enamoramos de este poeta uruguayo. El objetivo del libro es claro, transmitir un mensaje a los jóvenes, y el desarrollo se basa en una mezcla de reflexiones del autor con viejos poemas, que a la luz de sus pensamientos parecen tomar nueva vida, y fotografías.

El amor, el sexo, las drogas, el fútbol... todos estos temas pasan por la mirada de un octogenario que observa con increíble ternura y una confianza inmensa a los más jóvenes, hasta el punto de expresar sin tapujos:
"Soy un poeta viejo y un viejo poeta, que en lugar de pensar -como muchos de los de mi generación- que los viejos somos sabios, me pregunto, cada día que pasa, si el mundo no estará así porque no les dejamos lugar a los jóvenes".
A decir verdad, este no es un libro para todos los públicos, ni siquiera es un libro por el que acercarse por primera vez a Benedetti. Para nada, probablemente uno saldría decepcionado de su lectura. Sin embargo, para quienes hemos degustado cada uno de sus versos, este libro fotográfico no hace sino añadir una razón más para seguir queriendo al poeta uruguayo.

También de Benedetti: Primavera con una esquina rota, La Tregua, Inventario Uno

martes 22 de diciembre de 2009

Libros para regalar: El perfume, de Patrick Süskind

Idioma original: alemán
Título completo en castellano: El perfume: historia de un asesino
Título original: Das Parfum, die Geschichte eines Mörders
Año de publicación: 1985
Valoración: Está bien

Poco tiempo después de su publicación, esta novela del escritor Patrick Süskind se convirtió en un éxito mundial y, aunque no va a pasar a la historia de la literatura como uno de los grandes clásicos del siglo XX, no deja de ser un libro cuanto menos curioso.

Ambientada en la Francia del s. XVIII, narra la vida de Jean-Baptiste Grenouille, un extraño personaje que nace a duras penas entre los hedores del puesto de pescado que su madre regentaba en el mercado. Desde edad temprana dará muestras de una rara cualidad, que lo distinguirá de los demás y lo convertirá en "uno de los hombres más geniales y abominables de su época": está dotado de una nariz hipersensible, de un olfato tan finamente desarrollado que su dueño no puede más que ser un perfumista nato. Sin embargo, Grenouille se obsesionará olfativamente con el mundo que le rodea y utilizará su don para elaborar la más poderosa de las esencias.

A pesar de que algunos fragmentos puedan hacerse un poco pesados, por la originalidad del tema tratado éste puede ser un magnífico libro con el que picar la curiosidad literaria de aquellas personas a las que la visión de un montón de páginas encuadernadas no les provoca todavía más que un terrible acceso de tos. El perfume es, sobre todo, un libro sumamente entretenido cuya mejor baza es la imaginación.