miércoles, 5 de agosto de 2015

Flann O'Brien: En Nadar-Dos-Pájaros

Idioma original: inglés
Título original: At Swim-Two-Birds
Año de publicación: 1939
Valoración: Muy recomendable
Traductor: José Manuel Álvarez Flórez

Hace cosa de un mes reseñaba por aquí El Levante de Mircea Cărtărescu, y decía que era "una de las creaciones más originales que he leído en mucho tiempo". Bueno, pues casi podría decir lo mismo de esta En Nadar-Dos-Pájaros, que es, como El Levante, una elaboradísima broma literaria, heredera del Tristam Shandy en sus complicadísimos juegos metanarrativos, y de las obras de otros satíricos irlandeses, como Swift o, por supuesto, James Joyce, en su descarnada crítica a las costumbres y los defectos de su país.

No es nada fácil intentar resumir el argumento de En Nadar-Dos-Pájaros: tenemos, por un lado, al narrador-protagonista, un estudiante dublinés que se pasa la vida bebiendo, vagueando en la cama y discutiendo con su tío; fruto de su pluma son, si creemos en su palabra, el resto de personajes de la novela, tanto los que pertenecen al mundo mítico irlandés (como Finn Mac Cool o el Rey Sweeney), como los que conviven en la taberna "El Cisne Rojo", regentada por Dermot Trellis, quien a su vez es también el autor de una narración en la que participan todos los demás pesonajes... hasta que estos personajes se rebelan contra él y empiezan a escribir una contra-novela en la que el autor (Trellis) es llevado a juicio por maltratar a sus propias criaturas...

Este resumen es solo una pequeña parte de la gracia de la novela: O'Brien no deja de jugar con las intervenciones del narrador, las interpolaciones de textos ajenos (de un manua de buen comportamiento, por ejemplo) o introduciendo elementos absurdos, como los nacimientos de los personajes, descritos como partos en los que el nacido es un adulto de treinta años, o el hecho de que una vaca sea llamada a declarar en el juicio contra Trellis. Cualquier recurso humorístico sirve, incluidas las bromas escatológicas o sexuales (que en su momento le valieron algunas críticas al autor, claro).

No todo el libro se lee con el mismo placer: hay momentos en los que los personajes se pasan páginas y páginas parloteando o recitando poesías; las parodias de antiguos poemas irlandeses son menos divertidas sin conocer los originales. Así que llega un punto, alrededor de la página 150, en que uno empieza a cansarse de algunas de las líneas argumentales y a odiar (cariñosamente) a alguno de los personajes. Por suerte, la novela remonta de nuevo en las últimas páginas, con el juicio contra Trellis organizado por sus propios personajes, y el final abrupto, pero al mismo tiempo conclusivo.

No sorprende en Flann O'Brien el humor, la crítica ácida o la representación satírica de Irlanda: esas son las constancias de sus obras, varias de las cuales ya las hemos ido reseñando por aquí. Pero no cabe duda de que esta es su obra más ambiciosa, en la que lleva sus recursos y sus capacidades hasta el extremo. Probablemente pierde por el camino a algunos lectores, que preferirían una narrativa más tradicional; pero a cambio se gana la admiración de los apreciadores de una buena ida de olla metanarrativa, entre los que me cuento.

martes, 4 de agosto de 2015

Colaboración: La mujer loca de Juan José Millás

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: Imprescindible

Antes de que me roben los derechos de autor o la patente quiero  adelantar aquí que, dentro de unos años, se hablará de  la cotidianeidad desconcertante  como la aportación impagable de Millás a la Literatura. Seguramente el valenciano deba ese enfoque  a Cortázar pero nadie como el autor de El mundo contempla los hechos más triviales desde perspectivas tan insólitas. Esa es la estrategia que sigue el escritor, incluso cuando su trabajo se acerca al reportaje, a la realidad más inmediata: recordemos Hay algo que no es como me dicen, en torno al caso de Nevenka Fernández.  Para que le -nos- entendamos, se trata de contemplar, de mirar, de observar, con unas décimas de fiebre.

Y éste vuelve a ser el modus operandi en La mujer loca. En ese sentido –valga la paradoja- no hay mayores sorpresas. Si este volumen resulta imprescindible es por su fascinante reflexión sobre el lenguaje: la protagonista, Julia, trabaja en una pescadería aunque dedica la mayor parte de su tiempo y de sus neuronas a estudiar gramática porque está enamorada de su jefe, un filólogo. Sí, por supuesto que éste es un tópico más de Millás (en sus relatos y hasta en sus columnas aparecen personajes que extravían un adjetivo o a los que se les cae un adverbio) pero en estas páginas está llevado al extremo. Asistimos a alucinaciones y espejismos verbales.

El continuo desdoblamiento al que somete al texto, a los personajes y a él mismo; su aparición (en este caso como narrador testigo) con continuas interferencias de su día a día que se cuelan en la ficción; incluso la historia paralela de Emérita, la enferma terminal que le sirve de bisagra, de enlace… son recursos a los que ya nos tiene acostumbrados o -a mí personalmente- enganchados. Tampoco falta su secundario de lujo, la psicoanalista…

Y lo peor –quizás lo mejor- es que las cábalas sobre la palabra, lejos de alcanzar un objetivo, dejan al lector desorientado, desamparado, y con la íntima sospecha, con la certidumbre, de que es el lenguaje quien se sirve de nosotros y no al revés.

Por lo demás, La mujer loca es Millás en estado puro. Parte de una idea, la Idea, que en esta ocasión formula explícitamente y lleva aún más allá: la ficción es la metadona de la realidad. El volumen es, como siempre, una encendida defensa de esa tesis, de la que cada día estoy más convencido. 

Firmado: Aster Navas

lunes, 3 de agosto de 2015

Khaled Husseini, Fabio Celoni y Mirka Andolfo: Cometas en el cielo

Idioma original: inglés
Título original: The Kite Runner
Año de publicación: 2011
Traducción: Gema Moral Bartolomé
Valoración: está bien

Ufff... ya me perdonarán este comienzo, pero complicado me resulta concretar esta reseña... En primer lugar, debido a la propia naturaleza de esta novela gráfica: no se trata de una obra "autónoma", sino de la adaptación de una, al parecer, exitosa novela del norteamericano, de origen afgano Khaled Hosseini -y aunque yo no la he leído, me temo que se nota-... que además fue llevada al cine, antes que a la historieta, en 2007. y aunque tampoco he visto la película, sospecho que también se debe de notar (y no para bien, quiero decir).

La historia en sí, además, me despierta sensaciones contradictorias: por un lado, el interés indudable que tiene por estar ambientada en el Afganistán de hace 40 años, aunque también en el de la época de dominio talibán. Es decir, que posee un valor, en cierto modo, documental... pero, al tiempo, hay momentos en los que adquiere un tono de telefilme de sobremesa dominguera -ya nos entendemos-, que le acerca peligrosamente a la cursilería. Lo que no es óbice -aquí de nuevo aparece mi perplejidad- para que se atreva a tocar ciertos temas y escenas escabrosas, poco agradables para sensibilidades delicadas; aunque, por otra parte las ilustraciones de Celoni y Andolfo, un tanto relamidas, no parecen las más adecuadas para tales truculencias...en fin, ¿van entendiendo mi despiste?

Pero vayamos por partes; el argumento de la novela es el siguiente: en el Kabul anterior a la invasión soviética dos niños, hassan y Ali, disfrutan de una amistad entrañable y en apariencia inquebrantable, correteando por las calles y participando en las populares -en aquel país- competiciones de cometas: Amistad aún más meritoria cuanto que uno es el hijo del criado del padre del otro. Y además, resulta que Ali es pashtún, mientras que Hassan es hazara, dos etnias que, al parecer, en Afganistán son como el agua y el aceite... Pero amistad que se verá puesta a prueba por la traición y la cobardía, con resultados que no voy a contar aquí, tranquilos... La segunda parte de la historia transcurre en el 2001 -antes del 11 de septiembre, es necesario aclarar-, cuando Ali, residente en EEUU, vuelve a su país de origen, acuciado por el llamamiento de un antiguo amigo de su padre. Tampoco voy a detallar los pormenores de sus aventuras, pero hay de todo, como en botica...

Como ya he dicho, el tono de esta novela gráfica oscila entre el ternurismo más descarado y la crudeza desgarradora, con el punto de equilibrio, cuando éste se alcanza, más resultado de ese oscilamiento pendular que de una cualidad buscada y encontrada en la narración. Que también es indudable el interés de leer una historia que transcurre en la cotidianeidad de un lugar del que apenas conocemos lo que nos cuentan -y nosotros escuchamos- en los noticieros, es cierto... pero que ese interés a veces no resulta suficiente para mantener la tensión necesaria para satisfacer al lector, también.

En resumen: el libro no está mal y hasta puede gustar a mucha gente, pero, aunque quizás algún día yo vea la película (después de todo, el guión es de David Benioff, al que siempre doy una chance), no creo que me pillen leyendo la novela original. Ni en una tarde tonta de domingo, vamos...


domingo, 2 de agosto de 2015

David Shields/Shane Salerno: Salinger

Idioma original: inglés
Título original: Salinger
Año de publicación: 2014
Traducción: Javier Calvo
Valoración: imprescindible

Apenas he devorado 150 páginas y ya le he enviado un mensaje por Twitter a Mónica Basterrechea: otra integrante del aún no constituido (andamos en unos flecos sobre los estatutos) Club de Acérrimos de Holden Caulfield. Pudiera no estar advertida. O estar distraída con el oleaje del Cantábrico, y perderse esta experiencia. Sería injusto, porque su fidelidad es incuestionable, y le he otorgado esa primera prebenda: una semana de ventaja hacia la librería, hasta que yo acabe el libro, confeccione la reseña y le diga a todo el mundo que salga a por este libro y se haga con él. 
Entenderéis que obvie cualquier explicación que consume espacio, tiempo y palabras. El título lo dice todo, y quien no sepa quién es Salinger seguramente haría mejor en preguntarse qué hace leyendo este blog, o esta reseña, o cómo ha llegado a ella.
David Shields y Shane Salerno (permitidme que remarque el portentoso trabajo de traducción de Javier Calvo) recogen cientos de testimonios. Los estructuran, los depuran, los ordenan, les conceden una tensión narrativa, intercalan sus opiniones, sus impresiones, y ahí tenemos, con hechos y con algunas especulaciones y con muchos elementos para llegar a nuestro propio juicio, la biografía de ese escritor esquivo por naturaleza, de ese hombre que alcanzó el Olimpo merced, sobre todo, a una obra. He dicho que obvio explicaciones. 
No hay que dejarse llevar por prejuicios: más de 700 páginas dedicadas a un hombre cuya obra completa no alcanza esa extensión. ¿Es que son dos locos fanáticos entregados a diseccionar cada frase, a emplear páginas y páginas para interpretar un párrafo, la presencia de un personaje, la coherencia de la obra en su conjunto? No. Ni falta que hace. Salinger es una biografía pero Salinger es tanto una fascinante crónica de guerra (el escritor fue soldado de Infantería en el desembarco de Normandia) como es el relato de una experiencia traumática (cuando accede a un campo de concentración anexo a Dachau y ve el estado de los prisioneros), y también es una romántica novela de tono inmoral (cuando nos habla de sus escarceos respetuosos pero inapropiados con menores de edad, ya siendo un escritor de renombre) y también es una visión conjunta del proceso creativo y de sus condicionantes internos y externos. Ah: y un análisis de cómo todos esos factores configuran un escritor entregado a su arte, pero esquivo y desconfiado. Un tío que ha dejado órdenes para que parte de su trabajo no vea la luz hasta 2060. Aunque el libro da ciertas esperanzas sobre publicaciones inminentes.
Sea uno o no mitómano, ignore o no fascinantes detalles que marcaron su existencia (su noviazgo frustrado con Oona O'Neill, por ejemplo: hija de un Nobel de Literatura que dejó a Salinger para casarse con Charles Chaplin, resultando ser la madre de Geraldine Chaplin), lo que se esconde tras este colosal torrente de información (alguna de ella con firmas de primer orden interviniendo como testimonios) es abrumador, es fascinante, es el mejor pretexto para los que me recriminan mi reiteración en el uso de ciertos adjetivos.
Porque Salinger es mucho más que la suma de sus partes. La sensación final es de haber afrontado un estudio exhaustivo, de haber dispuesto de una amplísima perspectiva donde se renuncia a la especulación, a disfrazar el conjunto de ensayo, cosa que permite tanto guiar al lector como permitirle que juzgue al hombre según su criterio. Porque esa sería una conclusión final a la que podría llegarse: que fue un personaje cuya existencia fue a la vez plena y torturada, a la vez víctima de traumas como, quizás inconscientemente, infligiendo traumas a algunas personas cercanas. 
¿A quién puede no interesarle un paquete tan variado? Si es que hay veces que el imprescindible se queda hasta un poco corto.

sábado, 1 de agosto de 2015

Colaboración: La vida del Buscón, llamado Don Pablos de Francisco de Quevedo

Idioma: español
Año de publicación: 1626
Valoración: Imprescindible


Quevedo nunca admitió la autoría de la obra por la que es más conocido, aunque sí reivindicó con orgullo ser el padre de la hoy olvidada Vida del bienaventurado Tomás de Villanueva. Si hay quien opina que fue por evitar problemas con la censura, creo que se debería, más bien, a que en el canon literario de su época era una obra considerada baja, tanto por los personajes que intervienen como por sus acciones, que distan mucho de ser sublimes, del mismo modo que el autor del Lazarillo calificaba su libro de “nonada en grosero estilo” y tampoco lo firmó. Se considera obra de juventud, aunque algún crítico dice que semejante perfección sólo puede ser obra de un autor maduro.

El segoviano Pablos es el hijo de un ladrón y una hechicera al que sus padres envían a una escuela costumbre entonces más extendida de lo que ahora se cree y allí conoce al hijo de un caballero y, desde ese momento, decide que quiere ser uno de ellos y hará lo posible por conseguirlo. En su intento de alcanzar la nobleza, aunque sea fingida, se topará con todos los tipos de su época, que, con las correcciones necesarias, vendrían a ser los de todas las épocas. A todos despedaza sin piedad y aunque alguno ha dicho que se salva la nobleza, lo cierto es que sólo se salva de sus pullas, pero su antiguo compañero de escuela queda retratado en la poca virtud de sus acciones. En cada época hay asuntos vedados, hoy día no se puede caricaturizar a la monarquía del mismo modo que al resto de los mortales, como bien supieron en sus carnes los dibujantes de El Jueves.

¿Qué destacar de este libro magnífico? La sátira es tan perfecta que uno de los criticados, Luis Pacheco de Narváez, que escribía libros para aprender esgrima en casa, se sintió tan ofendido que de ahí hasta su muerte se convirtió en enemigo mortal de Quevedo y llegó a denunciarle a la Inquisición cada vez que se le presentaba la oportunidad. La finura de las observaciones, como cuando dice del soldado fanfarrón que “cuando hablaba a los de Flandes decía que había estado en la China y a los de la China, en Flandes” o llama “músicos de uña” a los prestamistas de la Corona. Y sobre todo, el dominio absoluto del lenguaje unido a una inteligencia portentosa, de forma que habiendo materia en cada página para reír a gusto, también la hay para pensar, porque un libro puede ser serio y terriblemente divertido a la vez, y este es uno de los mejores ejemplos. 

Borges, gran lector, adoraba a Quevedo, del que decía que era un continente. Andrés Trapiello no ahorra sus desprecios hacia don Francisco. Que cada quién juzgue...



                                                                                                        Firmado: Pedro el Negro

viernes, 31 de julio de 2015

Pär Lagerkvist: El verdugo

Idioma original: sueco
Título original: Bödeln
Año de publicación: 1933
Valoración: Muy recomendable

Pär Lagerkvist es uno de esos Premios Nobel de Literatura menos conocidos, pero muy recuperables para la causa. Para la causa de la buena literatura, quiero decir. A estas alturas preguntarse si este escritor merecía el Nobel o no es una entelequia, con la cantidad de grandes escritores que nunca lo ganaron, y la cantidad de premiados que no pasan de escritores mediocres; pero el par de obras que hemos reseñado por aquí (El enano hace ya bastante tiempo, y ahora este) dan desde luego ganas de seguir leyéndole, en especial la que está considerada como su obra maestra, Barrabás.

El verdugo (que personalmente he leído en una edición de Emecé con traducción de Fausto de Tezanos Pinto) es una novela corta en la que apenas sucede nada: en una taberna de una localidad que no sabemos cuál es, un verdugo vestido de rojo observa a los parroquianos, y todos lo observan a él. Es el apestado del pueblo, la persona con la que nadie quiere relacionarse; cuentan historias sobre él, historias sobre ajusticiamientos pasados y sobre aquellos que los sobrevivieron; discuten sobre política, sobre la vida y la muerte, sobre la existencia de fantasmas y maldiciones. El verdugo los observa, y solo al final dará su opinión sobre ese teatro que es, al fin y al cabo, la vida humana.

Esta novela (novelita, más bien) no intenta pasar por realista ni por verosímil: es, más bien, una leyenda o una parábola sobre el fanatismo, la exclusión, la violencia, la superstición, el odio... Temas que, por lo que parece, son muy queridos a su autor. La estructura del relato, que no parece tener un hilo central más allá de la inquietante presencia del verdugo, resulta sorprendente y desconcertante, aunque no por eso decae el interés del texto, fragmentado en pequeñas historias o conatos de historias.

En mi edición, "El verdugo" está acompañado por otro relato larto, "La terna sonrisa" (una melancólica reflexión sobre la vida y la muerte a través de un paseo por el más allá), y por una colección de relatos más breves, "Historias tristes", donde tienen cabida el relato fantástico, el cuento realista, la parábola (seudo)religiosa... Son relatos de una página, de dos, de cinco, de diez, muy diferentes entre sí, pero que transitan por temas semejantes a los de los relatos más extensos: la vida y la muerte, la culpa, el destino, el amor, la violencia, el poder... Y son, precisamente, lo que más me ha gustado del volumen.

Quizás El verdugo no sea lo mejor de Pär Lagerkvist; pero sí que me ha dejado con ganas de leer más, para conocer mejor el resto de su obra. Habrá que buscar El enano y Barrabás, para formarse una opinión...

jueves, 30 de julio de 2015

Colaboración: Contra el viento del Norte de Daniel Glattauer

Idioma original: alemán
Título original: Gut gegen Nordwind 
Año de publicación: 2010
Traducción: Macarena González
Valoración: recomendable

Deberíamos ponernos las pilas e ir creando un nuevo subgénero literario e, incluso, una nueva categoría en este blog: literatura emiliar, variante cibernética de la epistolar. Son muchos los títulos en que sus personajes cruzan correos de una forma esporádica e incluso hay alguno que nos deja su dirección electrónica: el desternillante Pablo Miralles de Lo mejor que le puede pasar a un cruasán nos deslizaba hace años la suya en la última página. El libro que traemos hoy aquí, va, sin embargo, mucho más allá: Daniel Glattauer se limita a reproducir el intercambio de emails de sus personajes. Desaparece y en su lugar coloca una pantalla.

Leo Leike recibe por error un correo electrónico de una perfecta desconocida. La respuesta, por pura cortesía, generará entre ellos un diálogo virtual inteligente y adictivo. La situación aboca inevitablemente a los protagonistas a un encuentro analógico que van, asustados, posponiendo. 
El autor alemán, después de ganarse al lector con una historia y un texto que derrochan empatía, ingenio y sensibilidad, la cierra en falso: escribe esta primera obra pensando ya en su continuación. Su desenlace, pienso humildemente, es más comercial que literario.

El emilio o el chat dejan de ser aquí meramente funcionales, pierden inmediatez y ganan profundidad y sutileza: es el único dardo con que cuenta Cupido y está bien afilado. Este volumen pone al lector frente a una nueva forma de comunicar –y madurar- emociones, afectos y relaciones. El vértigo, la compulsión con que se suceden y se suplementan los mensajes –también en su secuela, Cada siete olas– asusta a los mismos protagonistas, que prefieren dilatar esa relación virtual, no conocerse para no desengañarse.

Hay páginas en ellos de una lucidez dolorosa; los corresponsales a menudo se detienen y reflexionan en torno a ese soporte digital que los ha conectado fortuitamente y sobre el que cimientan, apuntalan, su relación: su sentido, la dependencia que les produce, sus ventajas, sus inconvenientes.

Hasta ahora -aquí queríamos llegar- la red hablaba de literatura. Por fin la literatura nos muestra el mundo 2.0 en el que vive, siente y se relaciona el lector del siglo XXI. Una nueva generación de narradores avanza ya por ese camino. También en 2010, Alpha Decay publicaba Richard Yates, la segunda novela de Tao Lin, escrita con los Google Talks de un par de adolescentes, y más reciente (2014) es Mis whatsapp con mamá de Alban Orsini, publicada por Grijalbo, tan significativa como intrascendente.

 Firmado: Aster Navas