lunes, 2 de marzo de 2015

José Cardoso Pires: Historias de amor

Idioma original: portugués
Título original: Histórias de amor
Año de publicación: 1952
Valoración: recomendable como lectura, muy recomendable como artefacto histórico

Cuando Cardoso Pires publicó su primer libro de relatos (Os Caminheiros) en 1949, causó un importante revuelo en los ambientes literarios portugueses, así que su siguiente obra se esperaba con cierta expectación. Pero cuando en 1952 publicó Histórias de Amor, la censura fue implacable con él: "Inmoral", escribieron, "Cuentos de miserias sociales e en que el aspecto sexual se revela indecorosamente. Prohibir". Y en efecto, la primera edición de la obra fue retirada, a pesar de las protestas del autor, y casi todos los cuentos terminaron siendo incluidos en otras colecciones en versiones algo modificadas.

Pues bien, lo que ahora publica en Portugal la editorial Nelson de Matos es un artefacto histórico muy curioso: es el texto de la primera edición de la obra (se incluye también un facsímil de la portada y la contraportada), con una introducción, varios textos de apoyo -incluido el recurso del autor a la decisión de la censura- y, lo que me parece más interesante, los subrayados realizados por el censor, lo que permite percibir con qué frases o a veces palabras tenía problemas morales.

Pocas veces tenemos acceso a un documento que nos permita ver tan claramente la mezquindad y la ridiculez de la censura en un régimen como el Salazarismo o el Franquismo. Este censor en concreto, por ejemplo, tiene una obsesión con evitar menciones al sudor, a los labios, a los besos. En una ocasión tacha únicamente la palabra "nu" (desnudo). Tampoco la jerga ("camandro", "catano") parece gustarle demasiado; y en cambio el último relato del volumen, "Romance com data", que es el más claramente político, porque relata un registro de la policía (probablemente la PIDE, la policía política del Salazarismo), pasa casi sin anotaciones por parte del censor.

Como obra literaria, Historias de amor es un buen conjunto de relatos, aunque se nota quizás que es una obra primeriza y no está a la altura de otras obras maestras del mismo autor. En su descripción de la pequeñez de las relaciones y la mezquindad de los personajes, se acerca casi (y en esto hay que darle la razón al censor) al realismo americano que despuntaría con Carver. Cuando intenta ponerse más patibulario, en el relato "Ritual de los pequeños vampiros" (y en esto hay que darle la razón a Mário Carvalho en una crítica también incluida en el volumen), no acierta tanto con el registro cierto.

Es posible que todo esto tenga poco interés para el lector español, porque hasta donde yo sé este volumen no está traducido; es sin embargo una lectura curiosa, y no estaría mal que otros editores se animaran a publicar obras como esta, con las cicatrices expuestas de la censura, para que no se nos olvide que existió hace no demasiado tiempo.

Y para los lectores habituales de este blog, simplemente una recomendación: leed a José Cardoso Pires; si no puede ser esta obra, que sea cualquier otra, y a ser posible El Delfín. Pero leed a José Cardoso Pires. Si no, os estáis perdiendo algo grande...

domingo, 1 de marzo de 2015

6 Años de ULAD 6

Pues sí, queridos amigos de ULAD, hoy, 1 de marzo, cumplimos años. No uno ni dos ni tres. Ni cuatro. Seis años cumplimos, seis, y seguimos con nuestra trayectoria intachable de no fallar ni un solo día: 2192 entradas, incluida esta, desde aquella primera reseña, que ahora parece tan inocente (¡qué jóvenes éramos cuando éramos jóvenes!) de La tregua de Mario Benedetti.

Y para celebrarlo, ¿qué hemos decidido? Pues organizar un...

sorteo
sorteo
sorteo
sorteo
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¡¡¡SORTEO!!!   

Las normas del sorteo:

1.- Podrán participar todas las personas que quieran, menos los miembros actuales y pasados de ULAD, sus familias y sus parejas, en caso de que estas existan. Si no existen, sí pueden participar. Se puede participar desde cualquier parte del mundo, Teruel incluido.

2.- Habrá tres medios para participar: en los comentarios de esta entrada, en Twitter y en Facebook.

3.- Para participar en el sorteo, debéis decirnos títulos de libros que todavía no hayamos reseñado, y que creéis que deberíamos reseñar (a ser posible, con una breve explicación de por qué deberíamos reseñarlos). Mirad bien y usad el buscador del blog, porque los votos para títulos que sí estén reseñados no entrarán en el sorteo.

4.- Cada persona podrá recomendarnos tantos títulos como quiera por todos los medios que quiera, pero como mucho solo participará en el sorteo con un boleto por cada medio de participación (un boleto en el blog, otro en twitter y otro en facebook).

5.- El plazo para enviar sugerencias de títulos termina el 15 de marzo.

6.- El sorteo se realizará ante not... El sorteo se realizará. Una mano inocente elegirá un boleto (un ganador, por lo tanto) por cada medio de participación. En total, tres premios. Un premio para los comentarios del blog, un premio para las respuestas en Twitter, y otro premio para las respuestas en Facebook. No son un premio dividido entre tres, no. Son tres premios. En total. No sé si me explico.


El premio:

¿Y qué puede ganar el que gane? Pues, como corresponde al tema del blog, un libro.

¿Y qué libro ganará el ganador? Pues uno escrito por un joven autor bilbaíno guapo, elegante, discreto... Ejem... Por este su seguro servidor, el que escribe y suscribe, Santi Pérez Isasi. Porque el nepotismo está infravalorado.

El libro se titutla Ilustre Ruritania Ilustrada, ha sido editado por Las Ediciones Bárbaras e incluye ilustraciones de Ainize Santos que en buena medida compensan por el sufrimiento de los textos que las acompañan. Los ganadores podrán elegir si quieren recibir el libro en castellano o en euskera.



¿Y qué más?

Pues nada más. Que ya podéis comenzar a enviarnos vuestras sugerencias de títulos, y si tenéis alguna duda podéis escribirnos a nuestra dirección unlibroaldia@gmail.com.

sábado, 28 de febrero de 2015

Bernard Quiriny: Cuentos carnívoros

Idioma original: francés
Título original: Contes carnivores
Año de publicación: 2008
Traducción: Marcelo Cohen
Valoración: muy recomendable

Pues qué bien funciona de vez en cuando eso de tomar lo primero que uno ve en el estante, aunque sea con la garantía que otorgan los característicos lomos de Acantilado. Y no es que yo sea muy asiduo a los estantes de los escritores cuyo apellido empieza por Q. Pero tendré que volver a este Quiriny. 
Cuentos carnívoros es un excelente catálogo de relatos de las extensiones más diversas. Con un nivel literario francamente envidiable y con un sentido de la unidad que no impide que, a la vez, sea heterogéneo, con lo cual sus doscientas y pico páginas (incluyendo prólogo de todo un Vila-Matas) dan para ejercicios de narrativa corta que picotean en influencias muy diversas, y seguro que, conscientes, inconscientes o coincidentes, podemos detectar a Monzó, Calders, Cortázar o Monterroso en esas historias desbordantes por igual de surrealismo como de imaginación. Aquí nos encontramos desde ejercicios a la Bolaño como sutiles gemas encastradas que atienden por igual a lo metaliterario como a lo fantástico.
La veintena de páginas dedicadas a relatos sobre asesinos a sueldo confinarían a Amélie Nothomb a llorar en el baño durante semanas. Cómo puede desperdiciar Quiriny ideas e ideas que ridiculizan algo tan banal como el Diario de Golondrina, cómo puede limitar ese caudal creativo a la condición de punto de inflexión de una colección de relatos que es tan brillante. En este sentido, una corta pieza que figura en ese interludio acaba haciendo las veces de definir la temática de esta brillante colección. En ella, un asesino a sueldo opta por el veneno para liquidar a una de sus víctimas: una hermosa joven cuya subyugante belleza no quiere profanar ni alterar. Ahí está la esencia de estos relatos de tonalidad fríamente elegante y de escenarios mayoritariamente europeos.. La irreversibilidad de lo que pasa con nuestros cuerpos constituye un miedo atávico de nuestra especie. La mutilación, la transformación definitiva, la destrucción de órganos y tejidos, su modificación. Esa es la justificación del término carnívoros y es la coartada y el nexo de unión que cohesiona esta formidable y sorprendente obra.  

viernes, 27 de febrero de 2015

Danielle Thiéry: Clavos en el corazón

Idioma original: francés
Titulo original: Des clous dans le coeur
Año de publicación: 2012
Traductora: Julia Alquézar Solsona
Valoración: está bien

Polar francés -quizá esto sea redundante- de buena factura y lectura entretenida. Nos aporta un nuevo ejemplar al catálogo, ya abundante, de policías-duros-y-eficaces-pero-con-vida-personal-desastrosa. En este caso, el comandante Maxime Revel, de la Policía Judicial de Versalles, tipo hosco, desaseado y carcomido por los recuerdos y un cáncer pulmonar en ciernes, con una hija adolescente anoréxica y una hermosa mujer que le abandonó, presuntamente, diez años atrás. Ése es uno de los "clavos" que atraviesan el corazón de Revel. otro, el caso sin resolver del doble homicidio de los dueños de un café en la localidad de Rambouillet, la misma noche del 2001 y en el mismo  lugar en donde fue vista por última vez su esposa. El caso que deben afrontar en 2011, sin embargo, el comandante y su equipo es la muerte de Eddie Stark, una vieja estrella del rock en franco declive, que ha aparecido en sospechosas circunstancias su casa de una localidad cercana de ese mismo departamento de Yvelines, cerca de París.

Esta novela viene avalada por haber recibido en 2013 el premio  de novela policíaca "Quai Des Orfèvres" (como la calle de París en cuyo número 36 se encuentra la célebre sede regional de la Policía Judicial francesa); curioso premio, pues es concedido por un jurado de policías, jueces y periodistas, en vez de por los habituales en España -y aún menos sospechosos de parcialidad- editores y literatos. Se supone que, con ese jurado tan experto en temas policiales y procesales, el rigor al respecto está garantizado, aunque también cabe sospechar cierto corporativismo (a pesar de que al comienzo del libro se asegura que la novela fue presentada al premio  de forma anónima, pero... ejem): de hecho, la autora del libro, además de escritora, es o ha sido policía, e incluso destacada, al ser la primera mujer nombrada comisaria de división en Francia. El caso es que ese conocimiento de la materia no deja de notarse en todo momento en la novela. El procedimiento policial no sólo está plasmado de forma aparentemente impecable -cabe suponer que eso es lo que cautivó al jurado del premio- sino que, de hecho, constituye el esqueleto de la resolución de la trama. Que nadie busque aquí deducciones asombrosas o conexiones imprevistas; los investigadores se limitan aplicar el método policial con inexorables resultados (y algo de suerte con algún testigo, eso también). Se echa de menos, por hacer una comparación inevitable, la imaginación y la originalidad, a menudo al filo de lo ya increíble, de otra autora francesa de este género, la  muy recomendable Fred Vargas.

Eso no quiere decir que Clavos en el corazón sea una novela aburrida o pesada: todo lo contrario... se lee con facilidad y agrado, gracias en buena medida a unos capítulos cortos y a una serie de personajes secundarios sobre los que recae en buena medida el peso de la narración y que acaban resultando simpáticos y casi entrañables. Una novela que se lee sin complicaciones, más allá de recordarnos que la violencia y el mal que la origina, a menudo tienen lugar en medio de una mezquina banalidad, como ya sabemos, más que en las grandes tramas criminales o en la mente enferma los psicópatas hollywoodienses. 

jueves, 26 de febrero de 2015

Santiago Lorenzo: Las ganas

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: muy recomendable

Tanto va el cántaro a la fuente. Tanto. Dice la contratapa de Las ganas que esta es la novela más tierna de Lorenzo. El miedo que me da la palabra tierna no lo sabe nadie. Me suena a bebé y a esos perversos anuncios que hacen en invierno las compañías energéticas para crujirnos con la siguiente factura. Me suena a ñoño y a sensible y a muchas cosas de esas por las que plantas un libro en el estante y te olvidas dónde. Pero ay Lorenzo. Santiago Lorenzo ya apuntaba muchas maneras en sus dos novelas anteriores, sobre todo en Los millones. Escritor de esos que parecen francotiradores, empeñado en generar hasta sus propias palabras (aquí hay unas cuantas) con tal de comunicar ¿Por qué puede hacerlo Cortázar y no este vasco peludo? Y con Las ganas no es que rice el rizo. Eso sonaría a hastío, casi a empeño grotesco, y va a ser que no, o va a ser que para nada. Porque a costa de hacerse el extemporáneo, Lorenzo me está pareciendo más moderno que muchos. No se obsesiona para que se le lean entre líneas todas las lecturas de novelas y visionados de películas y de series. No intenta imponer un lenguaje castizo a base de recaídas en lo chabacano o en el graciosismo. Sus personajes son entrañables hasta en su justa medida de patetismo. Pero no son entrañables de lloriquera. Son retratos de todos esos tipos que algunos podemos ver colgados de la barra del metro o esperando el autobús con la mirada perdida.

Benito Bernal lleva tres años sin echar un polvo. Sin retozar. Sin cópula. A pan y agua. Y encarna al perdedor anónimo en el que ninguno de los millones que retrata gustan de verse reflejados. Pero como lectores, cómo nos gusta pensar que esa semblanza no es la nuestra. Cómo nos gusta pensar que vemos por el ojo de la cerradura del vecino y nos reímos de sus miserias. Su impresentable entorno se empeña en poner remedio a esa situación. Porque lo aprecian y porque creen que es injusto. Así que sus empleados ponen su empeño en que Benito encuentre ya no una media naranja sino una especie de desahogo. Que no sea pagando, claro. Porque, encima, no tiene dinero. Pendiente de que una empresa en Bristol concrete en cifras el interés mostrado por el mocordo, producto químico capaz de obrar milagros en la madera, Benito arrastra por el barro a Terre, S.L., empresa de su propiedad, donde cuenta con tres empleados, que parecen ser los únicos tres seres más necesitados que él. La expectativa de  que el mocordo actúe de espoleta de un eventual renacimiento de su existencia es otra baza que se adivina perdedora. Pero lo de sus tres años de sequía sexual, complicado de por sí, va a complicarse más. De una forma que ya no hay que desvelar aquí.

Habrá quién se enerve con el juego léxico de Lorenzo, que escribe de una forma florida y desinhibida pero a la vez cercana y asequible. Puede que ese costumbrismo actualizado, que bebe de Arniches  o Jardiel Poncela pero también del deprimente panorama social de la actualidad, no parezca, con ese efecto tragicómico, lo más adecuado para seguidores de literatura intelectualizada como Pynchon o Franzen. Lorenzo tiene la suerte de no tomarse a sí mismo todo lo en serio que, con su chispeante talento, debería. No me hubieran importado treinta o cuarenta páginas más de resolución de la novela, que acaba de forma algo brusca y precipitada. Curioso: me hubiera gustado un final más reposado y elaborado, menos pendiente de cuadrarlo todo y más entregado a lo lírico, que es la gran fortaleza de su autor.
Puede que Las ganas cierre una trilogía dedicada a las bromas agridulces del azar o del destino o puede que lo siguiente de Lorenzo sea una novela de terror ambientada en un suburbio de Bielorrusia. Puede que quepa exigirle a su autor un cambio de registro o quedemos ávidos y hasta hipnotizados por ese estilo característico pero, cosa bastante difícil hoy en día, personal y original. De momento, Santiago Lorenzo ofrece en sus tres novelas bastante más de lo que muchos escritores son capaces de ofrecer.


También de Santiago Lorenzo en UnLibroAlDía: Los millones, Los huerfanitos

miércoles, 25 de febrero de 2015

Henry James: Los papeles de Aspern

Idioma original: inglés
Título original: The Aspern Papers
Año de publicación: 1888
Valoración: Muy recomendable

Bueno, si hace poco dediqué una entrada a poner a caldo Los embajadores de Henry James, hoy llega el momento de limpiar mi karma con una entrada dedicada a una de sus mejores novelas cortas: Los papeles de Aspern, que el propio Henry James (que tenía buen gusto cuando quería) consideraba como una de sus obras maestras.

Los papeles de Aspern se basa en un triángulo de personajes -americanos en Europa todos ellos, como James- cuyos caminos se cruzan en una Venezia decadente (¿cuándo no ha sido Venecia decadente?) a finales del siglo XIX: el narrador, de nombre desconocido, es un crítico obsesionado con conseguir los papeles póstumos de Jeffrey Aspern, un poeta por el que siente una devoción desaforada; Juliana Bordereau es una mujer, ya anciana y retirada del mundo, que en su día mantuvo una relación sentimental con Aspern y que posee (o eso cree el narrador) documentos únicos sobre el poeta; y en medio, la sobrina de la anciana, Tita o Tina según la edición, atrapada en medio de la guerra de intereses y egoísmo de los otros dos.

Aunque no se trate de una novela de misterio, Los papeles de Aspern mantiene una tensión similar a partir del conflicto principal: ¿conseguirá el narrador, por las buenas o por las malas, hacerse con los dichosos papeles? ¿Será la vieja Juliana más astuta que él y los destruirá antes de morir? ¿Sucumbirá la pobre Tita a los encantos del crítico, que solo quiere usarla como espía y como infilttada en las filas enemigas? Manejando los tempos magistralmente, James consigue que el lector lea las apenas cien páginas de la novela prácticamente de un tirón.

Aparte de esta tensión narrativa perfectamente mantenida, lo mejor de la novela son sus tres personajes principales, que producen en el lector la extraña sensación de no saber si debemos simpatizar con ellos o no: el narrador es egoísta, manipulador, cínico, capaz de todo para conseguir los malditos papeles de su querido poeta; la anciana Juliana es autoritaria, avara, pero también parece ser capaz de sacrificarse por su sobrina; Tita (o Tina), por su parte, parece algunas veces tonta, y otras siplemente parece tener la inocencia de quien ha pasado toda su vida recluida en una casa sin conocer el mundo.

Por supuesto, en Los papeles de Aspern también hay páginas llenas de ese encaje de bolillos psicológico que criticaba en Los embajadores (sobrentendidos, dobles intenciones, diálogos elípticos...); lo que pasa es que estas sutilezas, cuando vienen disueltas en medio de una trama que atrapa, se sobrellevan mejor. Ah, y que Los papeles de Aspern tiene cien páginas, y no seiscientas.

Repito y me reitero: leed al Henry James de las novelas cortas, es ahí donde desarrolla su verdadero genio.

martes, 24 de febrero de 2015

Harry Crews: El cantante de gospel

Idioma original: inglés
Título original: The Gospel Singer
Año de publicación: 1968
Traducción: José Elías Rodríguez Cañas
Valoración: muy recomendable

El pueblo se llama Enigma y tiene menos de mil habitantes. Enigma. El Cantante de Gospel, al que en toda la novela no se llama por su nombre, es el más famoso de todos los que nacieron allí. De vez en cuando, cada vez de forma más espaciada, regresa a su pueblo a ver a su humilde familia, que convive, en la enorme y costosa casa que él les pagó, con los cerdos cuya cría ha sido su sustento. Lejos del glamour que le acompaña a él y a su siniestro representante Didymus. Pero esta vez vuelve en mal día. Vuelve justo el día en que Willalee está encerrado en el calabozo, acusado de asesinar a golpes de picahielo (sesenta y uno, concretamente) a MaryBell, joven belleza local que, mira por dónde, estuvo realacionada con el Cantante de Gospel. Willalee, de raza negra, en serio peligro de que la multitud se tome la justicia por su mano, recibe casi tantas visitas en su celda como el cadáver de MaryBell en el salón de su casa, donde es velada. Para aderezarlo, el itinerario que sigue el Cantante de Gospel siempre coincide con el de un parasitario circo de freaks dirigido por Pie, individuo cuyo atractivo (veáse la explícita portada) es disponer de eso, de un pie enorme que mostrar al público. 
La biografía de Harry Crews es casi una historia en sí misma. Clásica biografía de persona en que la literatura obró un efecto redentor, parece el típico cascarrabias con pasado repleto de oscuras lagunas.
Si nos dejáramos llevar por la sensación de las primeras páginas pensaríamos algo equivocado: parece que nos encontramos ante una historia más ingenua, cuando esta es una novela, la primera novela de su autor, por cierto, cargada de muy mala leche. Porque se puede leer en tono de novela negra, de denuncia social, de puesta en duda de los mecanismos de la fama masiva, de crítica a la influencia de la religión, sobre todo, en ciertos estratos de la sociedad. Y aún me dejo otras posibilidades: las escasas oportunidades que dejan ciertas diferencias, los perniciosos entornos que el talento genera a su alrededor, la rapiña, el vicio y la penitencia, la justicia tomada por la mano, las perversiones. Poca cabeza queda sin cortar aquí, y mucho que se disfruta presenciando esa escabechina.
Y sí: si hemos de rematar esta reseña con algún gancho que genere atractivos, tenemos para elegir, desde los ecos míseros y polvorientos a lo Faulkner, la galería de personajes de McCullers, el desapego moral de lo de Jim Thompson o, hagámosnos los modernos, el aire inquietante, sórdido e insano de series como Twin Peaks o True Detective. Con tanto bagaje, no sé a qué esperamos. 
Brillante prólogo/epílogo de Kiko Amat, al que supongo en periodo de reflexión sobre si incidir en su condición de eficaz narrador/comentarista/ensayista o la más regular de creador/novelista.