martes, 25 de julio de 2017

Jon Krakauer: Hacia rutas salvajes

Idioma original: inglés
Título original: Into the Wild
Año de publicación: 1993
Traducción: Albert Freixa
Valoración: muy recomendable

El Jon Krakauer explicando aventuras en primera persona ya lo había conocido en Mal de altura y hubo puntos en que me fascinó, por lo vívido del relato y por la cuestión de lo trágico de la experiencia personal. Pues bien, aunque también se haya reservado algunas páginas en este Hacia rutas salvajes para hablar de alguna de sus aventuras en la naturaleza, he de decir que, con el lógico cambio de registro, éste es un libro completamente disfrutable, una magnífica experiencia que, como suele pasar, sin hacer ruido, a las calladas, acaba trascendiendo su pura esencia para elevarse a otro nivel.
Todo parte de un artículo publicado en 1993 por Krakauer en Outside, la típica revista de reportajes de aventuras que a algunos nos puede parecer tan ajena como Mis labores, sobre la muerte de Chris McCandless, un  joven de 24 años que, tras alejarse de su familia y donar el dinero destinado a sus estudios a una ONG, se lanzó a una vida de aventura e incerteza que acabó con su muerte, por inanición. Su cadáver fue hallado por unos cazadores en el interior de un autobús abandonado que había habilitado como precario hogar, en medio de un claro en un bosque de Alaska.
Mitad periodismo de investigación, mitad proceso reflexivo sobre los hechos de la vida de McCandless que pudieron conducirle a la decisión de cambiar radicalmente su existencia (predestinada como estudiante de clase media alta), Hacia rutas salvajes se despliega en diversas direcciones. Habla de casos parecidos que precedieron al de McCandless, de experiencias similares de huida del mundanal ruido en pos de una especie de catarsis, a medida que va avanzando en los sucesivos testigos que van apareciendo, todos ellos personas que coincidieron o acompañaron o ayudaron a McCandless a lo largo del periplo que le lleva desde el abandono de su hogar y sus estudios. Todos testimonios que enfatizan sus cualidades como persona, su carácter afable y educado pero también reservado y contumaz y su tesón y firmeza en sus convicciones. Cómo prepara su aventura y se dirige hasta acometerla con todas sus consecuencias. Krakauer no se pronuncia más allá de lo que los testigos manifiestan. Evita tanto la semblanza heroica como ofrecer la imagen de un desequilibrado tendente a las conductas de alto riesgo. Y ese equilibrio, y claro, su capacidad narrativa, nos franquean el acceso al siguiente nivel.
Ayudan también los textos, seleccionados de entre los libros que no abandonaban la mochila de McCandless, que los subrayaba y remarcaba. Thoreau o Jack London, por ejemplo. Ese siguiente nivel es la comprensión del impulso irresistible, quizás consecuencia de sus convicciones, de la decepción que le produjo conocer detalles de la vida de su padre, de un cierto espíritu contracultural, de la pulsación rebelde de la juventud. Krakauer consigue que lo entendamos sin necesidad de explicarlo. Nada más lejos que presentar a McCandless como un ejemplo a seguir o un referente. No hay mensajes subliminales porque la cuestión está clara: su aventura se le fue de las manos y le acarreó la muerte. Punto. Pero ese recorrido del origen al final no es tan sencillo ni tan llano ni es recto para nada. Un texto impactante como para inspirar a Sean Penn a dirigir una película basada en él. Más que una aventura, un viaje, y sin movernos del sofá. No puede pedirse más.

lunes, 24 de julio de 2017

Annie Ernaux: Memoria de chica

Idioma original: francés
Título original: Mémoire de fille
Año de publicación: 2016
Valoración: Muy recomendable

Con un prólogo que ya da indicios de una inusual crudeza estilística, la historia que nos narra Annie Ernaux es la historia de una chica durante el verano de 1958. El recuerdo de las experiencias vividas durante esa época, narradas al cabo de cincuenta y cinco años, sigue presente en la autora en la actualidad, y la trascendencia de ese momento fue lo suficientemente transformadora para que la capacidad de la memoria aún alcance a retomar los recuerdos de aquel año; recuerdos de una chica de diecisiete años que son el origen y causa de una historia que la cambió para siempre.

La autora nos sitúa rápidamente en ese verano, retratándonos una joven Annie Dechesne sobreprotegida por sus padres; nos cuenta, en clave retrospectiva, cómo la devoción que tiene por los libros y la falta de relaciones sociales la aproximan a la definición de rara avis. El entorno que la rodea es, principalmente, el formado por la familia y los libros, y ese verano que destinará a hacer de monitora en un campamento de verano lo afronta como una escapada, una liberación, un anhelo y un despertar.

En esas circunstancias se halla Annie, inocente, cándida, ingenua, virgen. En ese estado se encuentra con un monitor en el campamento, con una personalidad que se encuentra en el extremo opuesto a su forma de ser. Y en un encuentro ocasional, ocurre el desencadenante de todo. A partir de ahí, todo cambia, todo se altera, y Annie se transforma, se encuentra con sus sentimientos largamente adormecidos. Ya nada será como antes; el deseo la envuelve y la obnuvila, la posee y la domina, la somete y la humilla, y en un desafío que ejerce hacia ella misma se aventura a explorar los límites de sus deseos para borrar la chica que había sido, y forjar de cero un nuevo carácter. Ese despertar que ansía, que libera su yo interior y que le abre un mundo desconocido.

De esta manera, y analizando, al cabo de mucho tiempo, lo sucedido en la adolescencia, la autora nos habla, no únicamente del cambio y la transformación en la manera de ser, sino también del poder de la memoria y de su capacidad de reconstrucción de los hechos, olvidando partes de un recuerdo mientras, a la vez, se añaden otras. La dificultad de cambiar, y a la vez la complejidad de adaptarse a los cambios. La incapacidad de borrar el pasado y la lucha por regenerarse y definirse como una nueva persona. La vinculación de uno mismo hacia su propia imagen, no únicamente de la que uno posee sino la que los demás perciben. Las dudas hacia uno mismo y los difíciles equilibrios para encajar en un entorno no siempre amigable.

En una primera parte memorable y brutalmente cruda, el libro es de los que impactan, de los que nos hacen zozobrar y alteran los equilibrios emocionales que uno cree anclados y afirmados. Puede que la segunda parte sea menos impactante, cuando vemos cómo su vida cambia después de aquel verano, aunque sigue manteniendo el interés y la calidad de la primera parte.

De esta manera, con un estilo directo, descarnado, sin tapujos ni intentos de endulzar la mirada que tiene hacia su yo adolescente, la autora se expone como lo haría su protagonista. Sin filtros ni disimulo. Y con ello logra que nos metamos de lleno en la mente de esa chica, con sus miedos, inseguridades, deseos y pasiones, en una obra que desborda atrevimiento en exponer una realidad de deseo desmedido, no exento de sometimiento y abandono del propio yo.

Annie Ernaux ha escrito un libro de los que dejan marca, de los que conmueven, de los que remueven consciencias y agitan sentimientos escondidos, enterrados bajo un manto de candidez tendido por la sociedad de la época. La fragilidad de la adolescencia queda sometida a los vaivenes de los deseos inherentes al momento, y las consecuencias sobre cómo obramos ante ellos permanecerán en el subconsciente, de forma análoga a los recuerdos que esta gran novela dejará en nosotros mismos.

domingo, 23 de julio de 2017

Jiří Weil: Vida con estrella

Idioma original: checo
Título original: Zivot s hvezdou
Año de publicación: 1949
Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús
Valoración: Muy recomendable

Praga. 1939-1945 aproximadamente. Ciudad multiétnica, ciudad ocupada, ciudad oprimada y opresiva, ciudad terrible. Traslados, deportaciones, hambre y muerte dominan el panorama.

En esa Praga vive, o más bien sobrevive, Josef Roubicek, antiguo empleado de banca de origen judío. Roubicek está marcado por la estrella amarilla que debe llevar en la solapa, debe desempeñar trabajos que nadie realiza, está completamente solo y pasa hambre pero, pese a todo esto, se agarra a la vida. Elige para ello una doble vía. Por un lado, se aferra a los recuerdos de una vida pasada, casi idealizada, representada por un amor: el de Ruzena. Por otro, se aferra a los más nimios detalles de la vida cotidiana, ya sea un gato abandonado, unas míseras verduras o un molinillo de café. Ambos lados forma parte de la misma moneda y son pequeños rayos de luz que cruzan, a través de un resquicio, las tinieblas.

El libro se mueve entre el miedo, el absurdo, el horror, el espanto y la esperanza; el miedo de tener miedo, de no haber tenido el valor suficiente en su momento, ya sea en el amor o en la vida ("Teníamos que habernos marchado... Fue un gran error. Pero no me apetecía, ¿sabes?. Uno se acomoda y es incapaz de tomar una decisión"), el absurdo de las disposiciones de los ocupantes y de las acciones de los ocupados, el horror y el espanto de las desapariciones cotidianas ("Empezó a faltar gente en el cementerio. Unas veces se despedían y otras simplemente desparecían. No cambió nada, excepto que se incrementó el frío"). 

Pero siempre queda la esperanza. Roubicek, con mucho sentido común y ciertas dosis de humor negro se adapta a la situación, logra que la esperanza y la vida se abran lentamente camino y convierte su mera supervivencia en resistencia.

En definitiva, un libro muy bien escrito que, con su aparente sencillez, vuelve a mostrar, una vez más, el espanto del Holocausto. Eso sí, el horror no se refleja esta vez a través de los terroríficos campos de trabajo o de ejecuciones, sino a través de los actos cotidianos de un hombre corriente. Quizá por esto el efecto que produce sobre el lector sea menos inmediato, menos "fuerte" que en otras obras sobre el tema. Pese a todo, pasados unos días, escenas de la novela te vuelven a la cabeza y comprendes que el pobre Roubicek, como el capitán Kurtz, estaba en medio de EL HORROR.

Otras obras de Jiri Weil en ULAD: Mendelssohn en el tejado

sábado, 22 de julio de 2017

Zoom: La siesta de M. Andesmas, de Marguerite Duras

Resultado de imagen de la siesta de m. andesmas amazonIdioma original: francés
Título original: L'après midi de M. Andesmas
Año de publicación: 1960
Valoración: Muy recomendable


Me gusta más este título que Una tarde de M. Andesmas, escogido para ediciones anteriores, porque resultaba confuso y hasta sintácticamente discutible. En realidad, el buen señor no tiene intención de echar la siesta, está esperando al jefe de obras que construirá una terraza delante de la casa que acaba de regalar a su hija si llegan a ponerse de acuerdo. Mientras tanto, caen un par de cabezadas, algo normal a su edad.
Una tarde plácida y veraniega. El mar, el sol y la montaña. Un hombre en contacto con sus pensamientos. Si descontamos el perro del principio –cuyo alejamiento supone cierta decepción, y esto ya es un síntoma– el personaje recibe dos visitas. Para contar lo mínimo, diré que los sujetos verdaderamente importantes quedan en la sombra. La novela es un condensado y poético análisis de la soledad, el amor paterno-filial, el amor romántico y la entereza frente a los reveses de la vida.
Marguerite Duras forma parte del grupo de autores franceses que a mediados del siglo XX se impuso renovar las pautas narrativas tradicionales. Una tendencia conocida como nouveau roman, dentro de la cual se suele encuadrar esta obra.
Porque aquí Duras es más Duras que nunca. Exige atención. Mucha. A cambio nos permite ponernos en la piel de sus criaturas, ser ellas en tiempo real, ver lo que ven, escuchar lo que escuchan y sentir lo que sienten. Lo que se ve es un magnífico atardecer en un paisaje de ensueño; lo que se escucha, la algarabía de una fiesta a la que nadie nos ha invitado; lo sentimientos son de exclusión y abandono aunque no se perciben de forma explícita; lo que se dice, tal como suele ocurrir, son solo retazos de lo que se piensa. No todos se sentirán cómodos con esa forma de narrar –sobre todo en el primero de los dos capítulos que integran la novela– pero justo es reconocer que el relato convencional no puede proporcionar nada de esto.
Refiere Amelia Gamoneda –quien tradujo y prologó la edición de 2011– que su padre le hizo este regalo siendo ella adolescente. "Advertí –explica el gran poeta y premio Cervantes– cómo el libro no imitaba la realidad ni la imaginaba, sino que la creaba: el tiempo de la escritura pasaba con lentitud y facilidad, físicamente; existían silencios reales como decía el texto…".
Una genialidad que no debe pasar inadvertida: curiosamente, el meollo de la trama se desarrolla fuera de foco, en una plaza que no podemos ver y, sobre todo, a partir del momento en que Duras despide a los lectores, o sea, a continuación del último párrafo. Justo en el punto culminante, ha terminado la función.
La autora rinde cuentas con su pasado, utiliza rasgos de tres hombres que intervinieron de alguna forma en su vida. Este aspecto autobiográfico es casi una constante en su obra, pero lo que de verdad interesa no es de dónde procede el material sino lo que llega a hacer con él, cómo lo maneja, en qué lo convierte.

De la misma autora: Escribir, Moderato cantabile, Las diez y media de una noche de verano, El amante

viernes, 21 de julio de 2017

Ad Absurdum: Historia absurda de España

Idioma: español
Año de publicación: 2017
Valoración: recomendable

En 2017, tres jóvenes historiadores murcianos que publicaban un blog escribieron un libro sobre la Historia de españa. No tardaron en fugarse de la historiografía aburrida donde se encontraban recluidos. Hoy, todavía buscados por los historiadores muermos, sobreviven como divulgadores con sentido del humor. Si tiene usted ganas de reírse y los encuentra, quizás pueda leer su libro... Aquí debería enlazar con un GIF donde pusiera "THE AD-TEAM" a golpe de metralleta y un audio con la pegadiza musiquilla de cierta serie ochentera, pero dejémonos de tonterías. Aunque tampoco vamos a ponernos serios, pues este libro, si bien de tonto no tiene una línea,rebosa humor y hasta cachondeo ya desde el título... lo que no quita para que, siendo, al fin y al cabo, un libro de Historia comme il faut, el rigor sobre lo que nos cuenta esté asegurado.

Y lo que nos cuenta son 500 años, más o menos, de Historia de España, desde el reinado de los reyes Católicos, supuestos mamá y papá del Estado nación español -en el libro se cuestiona esta arraigada idea-, hasta el año 1992, el de la apoteosis festiva de lo que hoy mola más llamar CT -Cultura de la Transición-; entre medias, cinco siglos en los que viajamos de despropósito en despropósito, de una chapuza a una oportunidad perdida, de gobernantes inútiles a gobernantes sinvergüenzas... ¿Cómo, que estoy exagerando? Pues basta echar un vistazo a las semblanzas de los reyes que ha disfrutado España para darse cuenta de que, en general, forman una colección de freaks, estultes y/o ninfómanos -es el término que aparece en el libro-, de lo más entretenida, eso sí... (¡ánimo Froilán, que el futuro es tuyo!).

Aún así, el libro nos depara alguna que otra sorpresa, si es que tenemos atornillados los conceptos de la historiografía tradicional al respecto: por ejemplo, rehabilita, hasta cierto punto, el reinado del "Hechizado" Carlos II, mientras que matiza bastante los logros del generalmente alabado de su tatarabuelo Carlos I. O la edulcorada versión de la impalntación de la democracia a la muerte de Franco, gracias a los faemino y cansado del momento, el dúo Juancar y Suárez (leed este libro, niños, y no el del tío Arturo...).

De todos modos, la mayor objección que se le puede poner a este libro -y es algo que admiten sus autores en la introducción- es que, al fin y al cabo, lo que plasma en sus páginas es una historia de la élites y de los grandes acontecimientos, más que de las mayorías sociales -y no digamos ya de las minorías, aunque algo hay-; la razón es que lo pretendido por los muchachos de Ad Absurdum  es, precisamente, buscar los elementos "absurdos" de la Historia y cuestionar a partir de ellos la visióncasposa que cierta historiografía ha venido ofreciendo durante muchos años. Aspecto en el que, desde luego, no se puede competir con, por decir algo, los despropósitos y no digamos ya la las apetencias sexuales de nuestros dilectos monarcas (hablo, por supuesto, de tiempos ya muy pretéritos... ejem). El problema es que, a veces, tal vez sobre los temas que los ad-absurders controlan menos esta perspectiva "tradicional" se cuela en el tono general del libro, cachondeos aparte. De esta forma, y por poner un ejemplo, son muy críticos con la visión determinista de la conquista de Granada y de la llamada reconquista en general, pero aceptan sin más la versión centralista o "estatalista de la conquista de Navarra.

Por ir acabando: el tono general del libro es, sin duda, desenfadado e irónico, quizás con excesiva recurrencia a lo soez, pero , bueno, quitemos allá esas paj... estoo, pelillos a la mar. Los autores tampoco se han cortado a la hora de incorporar referencias a la actualidad más rabiosa, lo que, por un lado, es cierto que confiere frescura al texto (que no deja de ser, repito, un tocho de Historia), pero, por otro, puede que en pocos años haya que hacer un esfuerzo de memoria para entenderlos. tambi´n , en ocasiones, sueltan comentarios jocosos que bordean la incorrección política, con chistes sobre tal o cual colectivo o nacionalidad. pero, qué narices, que esto no es twitter... 

En suma, si quieren saber la verdad sobre las locuras de Felipe V o la productora porno de Alfonso XIII; las imaginativas corruptelas del Duque de Lerma o quienes fueron el único rey lepero de Inglaterra o Boris I de Andorra, no duden en leer este libro. Si quieren conocer o recordar las vicisitudes y desventuras que ha pasado el pueblo español durante los últimos cinco siglos de Historia, esa asignatura que la mayoría de ustedes no tocan (supongo) desde los tiempos del insti, léanlo también.

jueves, 20 de julio de 2017

Viet Thanh Nguyen: El simpatizante

Idioma original: inglés
Título original: The Sympatizer
Año de publicación: 2017
Traducción: Javier Calvo
Valoración: muy recomendable

Reluciente pegatina dorada que recuerda el premio Pulitzer obtenido por el libro, y una primera figura, como Javier Calvo, encargado de la traducción. Normal apostar por este libro que, apenas leídas media docena de páginas, ya se hace difícil abandonar. El primer capítulo es impactante: una operación de evacuación realizada en el aeropuerto de Saigón en el justo momento en que la ciudad cae a manos del Viet Cong: los norteamericanos certifican haber perdido la guerra y salen despavoridos acompañados de unos pocos afortunados habitantes locales que quieren librarse de las previsibles represalias del bando ganador. Más que previsibles, seguras, como corresponde a toda Guerra Civil que se precie, y Ho Chi Minh, uncle Ho, no va a ser menos. La escena del embarque del avión, entre sospechas de delación, proyectiles de mortero que destruyen las pistas del aeropuerto, disparos emboscados, no se sabe si de amigos o enemigo, que se cobran víctimas inocentes, acaba tomando otra dimensión, incluso albergando dudas, a la vista del desarrollo de la novela.

Novela que empieza poniendo las cosas claras, en las tres primeras frases. El Capitán es un infiltrado: un Viet Cong, un topo que huye de ese Saigón que cae, junto a los pro-americanos, y se establece en USA. Que se convierte en el primer apoyo del General, en su hombre de confianza mientras se aposentan y empiezan a organizar algo parecido a una resistencia en el exilio. El Capitán puede dudar en su pensamiento, pero sus hechos son coherentes. No duda en asesinar a quien se le sugiere pues él ha de ser parte activa en la búsqueda del topo que se ha infiltrado, y él sabe que está siendo terriblemente injusto, pero cumple con su deber. Y va informando de esos movimientos a su país de origen, aunque sea a costa de delatar o comprometer a gente a la que aprecia. Incluso cuando es reclutado por el Cineasta (trasunto del Coppola de Apocalypse Now) para enmendar el guion de una película sobre la guerra del Vietnam que se rueda en Filipinas y en la que ningún vietnamita es invitado a intervenir. Uno más de los muchos pasajes excelentes que llenan la novela. Nguyen puede haber escrito uno de los libros del año, aportando esa perspectiva del desplazado que va adaptándose a su país de destino, que va relativizando los vínculos con su origen, que va acortando los párrafos de una teórica bitácora del exiliado porque él está exiliado con una misión, sí, pero no deja de adaptarse, evolución manda, al país en que se encuentra.

No son gratuitas las menciones de la contraportada, a Le Carré o Graham Greene. El simpatizante es una novela brillante, adictiva, muy hábil, perfecta en su estructura (una veintena de capítulos sobre la veintena de páginas que ayudan a administrar perfectamente tanto lectura como golpes de efecto) y que cuesta etiquetar en un género concreto. Del thriller de espías con personajes ambiguos (siempre asoma la duda tras los personajes que le frecuentan, si no son otros agentes dobles vigilando sus pasos) y con alguna trama que queda sin resolverse adecuadamente (su relación con la señorita Mori queda abruptamente inconclusa) para los férreos parámetros de la literatura de intriga, esa que no deja cabos sueltos, puede pasar a esa literatura introspectiva, como un Conrad o un Kafka adaptados a los tiempos que corren, a la necesidad de la definición de un escenario visual.  Sea el curso de un río, sea una sala de tortura, sea el mencionado aeropuerto lleno de cráteres producto del bombardeo. Es la única duda que me ha dejado esta entretenidísima novela. Si Nguyen pretendía construir un enigma y resolverlo, pero aquí (las reflexiones personales e ideológicas tienen mucho que decir sobre la condición de refugiado, la esencia de la política americana de la guerra fría, el choque de culturas y mentalidades) la escritura está claramente por encima de los límites de género. O si, por el contrario, deseaba demostrar su experiencia acerca de la versatilidad del ser humano que evoluciona en un entorno nuevo y deja atrás el pasado, y ha optado por dotarlo de un envoltorio atractivo y casi aventurero. En este sentido, me ha desconcertado un poco la presencia de esos dos capítulos finales, cuando hasta la estructura de la narración se altera (pasamos del bloque del monólogo al ritmo del diálogo casi entrecortado por las circunstancias en que éste se produce) y nos damos cuenta, o ése ha sido mi caso, que Nguyen no quería restringirse a la resolución de una situación, sino intentar algo más (no sé expresarlo de otra manera) universal.

miércoles, 19 de julio de 2017

Ana Rossetti: Alevosías

Idioma original: castellano
Año de publicación: 1.991
Valoración: Decepcionante (por lo menos)

Mal asunto. Literatura erótica, escrita además por una mujer, y servidor empieza por calificarlo de Decepcionante. Demasiados boletos para la rifa de los improperios (reprimido, machista, facha…) Pero qué le vamos a hacer. Eso ocurre por echar mano del primer libro desconocido que aparece por la estantería. A veces el resultado es bueno y por tanto la sorpresa más agradable. Y otras… pues eso. La curiosidad mató al gato.

Pues efectivamente, este ‘Alevosías’ (me ahorro comentarios sobre el título) es una colección de ocho relatos de corte erótico que recibió en su día el premio Sonrisa Vertical –que es, por cierto una marca de prestigio en ese ámbito. Y, oiga, no nos andamos por las ramas: a las primeras de cambio nos encontramos ya a un par de primos preadolescentes metiéndose mano en tareas de exploración recíproca, y en un visto y no visto pasan a no dejar miga en el mantel. Los dos chicos son sustituidos en el siguiente relato por dos hermanas, la pequeña de apenas ocho o nueve años, que se ponen como motos en menesteres parecidos con el pretexto del juego y todo eso. Sí, bueno, después se deja caer algo sobre sus diferentes trayectorias sexuales en la edad adulta, pero esto resulta poco más que un simple adorno. Siguen sueños de alto voltaje en un tren de esos de larga distancia, con compartimentos y tal, un escenario bien propicio para este tipo de aventuras. Y todo así.

Naturalmente, línea tras línea nos encontramos con distintos tipos de fluidos y oleajes, 'cuevas resbaladizas y anhelantes’, cierto ‘succionador cilindro de terciopelo’, ‘bocas húmedas’ y ‘salvajes embestidas’. Y, sobre todo, pezones ‘de frambuesa’ y de texturas, sabores y morfologías semejantes aunque diversos, muchos pezones erectos, desafiantes, acusadores, todo un catálogo. Yo no sé si esto es exactamente literatura erótica, es decir, si el mérito consiste precisamente en describir el acto sexual y sus mil y una variantes, de mil y una formas diferentes, tirando todo el tiempo de metáforas para poner de manifiesto el grado superlativo que alcanzan el deseo y la excitación. De ser así, y si no hay nada más (como pasa en este caso) tengo que confesar que la cosa me aburre profundamente.

Hay que admitir que a la señora Rossetti  -que para eso es poetisa y autora de textos para niños, todo versatilidad- se le ve hábil en el manejo de esa miríada de adjetivos, alegorías, figuras y símbolos que se suceden sin pausa a lo largo de todo el volumen. Pero, claro, una vez que hemos asistido a un polvo, una masturbación o una felación (sin olvidarnos de los pezones), la lectura no da más de sí, es como asistir a un concurso para ver quién lo describe mejor, cuántas piruetas pueden utilizarse para el mismo fin, cuáles son las ocurrencias o imágenes más sorprendentes. Seguro que alguien dirá que no hay que quedarse sólo con el momento voluptuoso y las temperaturas extremas, que hay un mensaje profundo (con perdón), sensibilidad, agudeza psicológica. Pero, sinceramente, no soy capaz de encontrar nada de esto.

Incluso estaría dispuesto a reconocer que –si no hemos tirado la toalla antes- el libro coge algo de vuelo más o menos a la mitad, donde encontramos un par de relatos con un ambiente algo más oscuro, una pizca más de interés, y algún otro donde afloran ramalazos de humor que lo hacen más llevadero. Como uno es cicatero en las valoraciones pero también tiene su momento generoso, estas dos pinceladas me han movido a dejarlo solo en Decepcionante. Pero, no obstante lo dicho, vean ustedes: los últimos dos o tres relatos tienen un hilo común donde se toca de soslayo el tema de la infidelidad, y ahí aparece un personaje llamado Txomin, que tiene la osadía de dejar con el trabajo a medias a la señorita protagonista. Ella, con un rebote colosal, urde una sofisticada y claramente desproporcionada venganza dirigida a cargarse su matrimonio (el de Txomin). Ahí queda eso, para que se entere el vasco, cobarde, mediohombre, capullo, que a una mujer no se le hace eso. Ese es el nivel.

P.S. Aviso a mis colegas que si a alguien se le ocurre montar una semana de literatura erótica, conmigo no contéis, gracias.

También de Ana Rossetti: Señales y muestras