miércoles, 7 de octubre de 2026

Paulina Tuchschneider: La soldada


Idioma original:
hebreo

Título original: Chayelet

Año de publicación: 2024

Traducción: Esther Cross

Valoración: recomendable

Única novela hasta el momento de su autora, La soldada es un texto corto, apenas cien páginas, que, a tenor de lo que figura en la semblanza de su autora, contiene poderosos elementos autobiográficos, o, como poco, una sustancial parte sustentada en experiencias personales. Se trata prácticamente de un diario en primera persona de una joven que es alistada en el servicio militar israelí que, creo suponer, no hace distingos de edad o género y es obligatorio para la gran mayoría de los ciudadanos. Nuestra narradora es joven, hija de madre soltera y apenas ha cumplido la mayoría de edad cuando es llamada a filas.

El componente psicológico es poderoso: la sensación de otredad, el desplazamiento de la personalidad de la protagonista que desemboca en una fuerte alienación, que bordea el desequilibrio mental. Cómo su mente se desplaza, sobre todo, a lo largo de prolongadas noches en vela en la que recrea una truculenta maniobra de autolesión sobre su organismo, no carente de cierta dosis de humor negro, de resignación paralela a una sensación de no acabar de comprender ni su situación ni los motivos de ésta. Su percepción siempre teñida de sorpresa y aislamiento sobre las costumbres pautadas y a veces absurda de la convivencia en el entorno militar, su relación fria y distante con sus compañeros y compañeras de filas, sin constituir de forma exacta un alegato antimilitar, sí que encajarían con un perfil psicológico parcialmente engarzado en la brecha generacional. Sus únicos conatos de diálogo, sus interacciones más definidas son las llamadas a su madre, un establecimiento de contacto con su pasado, con su sensación de hogar de la que ha sido despojada, y, como contrapesando esa ausencia de la figura paterna, su apelación al mando (este sí marcadamente masculino) para solicitar ayuda cuando su estado mental empieza a resquebrajarse. Duro sin llegar a la sordidez, este libro ejemplifica cierta actitud hacia la vida, que su protagonista acepta y gestiona sin dejar de sentir cierta perplejidad.

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