viernes, 9 de octubre de 2026

Fred Vargas: Une unique lueur (Un único fulgor)

Idioma: francés

Año de publicación: 2026

Valoración: recomendable (sobre todo para fans)

Los seguidores de Fred Vargas (vale, este seguidor que escribe aquí) llevamos recibiendo,en los últimos años, una suerte de ducha escocesa,al menos por lo que respecta a sus novelas del comisario Adamsberg: a una digamos que un tanto decepcionante, Tiempos de hielo (de acuerdo, admito que me dejé llevar por la fe vargasiana y yo mismo le puse un "muy recomendable para fans"... No lo es). le siguió otra que no estaba nada mal o así la recuerdo yo, Cuando sale la reclusa; para acabar, hace tres años, con la más rutinaria Sobre la losa. Este mismo año, por fin doña Frédérique ha publicado una nueva novela y claro, uno la aborda con una mezcla de entusiasmo y prevención, deseando volver a encontrar el original concepto de polar que le entusiasmó en El hombre de los circulos azules o Huye rápido, vete lejos, pero temiendo que se trate de nuevo de más cal que arena... (o viceversa, no sé si es mejor la cal que la arena o qué).

En esta ocasión el comisario Adamsberg deja de trotar por otros rincones del Hexágono y se queda, en principio, en París (aunque también hay viaje sorpresa y no a Nanterre, precisamente, aviso); es más, el caso que le ocupa comienza en pleno centro de la capital francesa, en una calle cercana al boulevard Saint Michel y al jardín de Luxembourg. Allí, una noche, mientras regresa a casa dando un paseo, Adamsberg se acerca un tumulto en el que intervienen sus colegas flics; se ha encontrado, en plena calle el cadáver, aparentemenete incólume, de una joven y bella mujer -lo de bella se repite mucho en la novela, porque tiene su importancia-; aunque a primera vista no lo parezca, se trata de un asesinato, del que decide hacerse cargo nuestro comisario, pues le ha parecido percibir en él quelque chose, sin saber lo que es.

Comienza así la persecución de un asesino  enamoradizo -amoureux désespérément désespéré- que lleva al equipo habitual de la Brigada Criminal del 13e -Danglard, Veyrenc, Voisenet, Retancout, Noël, etc.-, más algún añadido circunstancial, a explorar los vericuetos de la poesía de Nerval, a seguir el brillo de las estrellas  y su leyenda, y, en fin, a perseguir las gaseosas nubes que suele palear su comisario, como es habitual en él, pero quizá aún más en este caso... Curiosamente, quizá sea la novela menos extravagante de las protagonizadas por Adamsberg, más ceñida al clasicismo del polar, si se quiere ver así (teniendo en cuenta que se trata de una variante del género más tendente a la heterodoxia que el noir o el hardboiled americano, creo yo); no hay una apelación a elementos sobrenaturales  ni un excesivo recurso a las casualidades sospechosamente casuales (quien sea lector/a habitual de Fred Vargas ya sabe a qué me refiero). De hecho, se trata de una de las novelas de la saga admasberg donde la rutina del trabajo policial propiamente dicha tiene más peso. Curiosamente, eso no le resta interés a la narración, sino incluso al contrario; las reuniones en la "sala del concilio" se hacen de los más ameno e igualmente las investigaciones siguiendo alguna pista a través de la Red. Aunque claro, Adamsberg no deja de ser Adamsbergy Fred Vargas... pues Fred Vargas (los lectores/as habituales también saben lo que quiero decir).

En fin, una piedra más que recoger del camino que sube a la montaña de este peculiar detective. Y, como dice el refrán, toda piedra hace pared....


Más libros de doña Fred Vargas (todos de Adamsberg) reseñados: aquí

No hay comentarios: