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sábado, 19 de diciembre de 2009

Libros para regalar: Narraciones extraordinarias, de Edgar Allan Poe

Idioma original: inglés
Título original: Short stories
Fecha de publicación: 1834
Valoración: Muy recomendable

Estoy convencido de que los eventos y sucesos que nutren nuestra infancia conforman la capa de sustratos sobre la que más tarde se levantará nuestra personalidad adulta, con sus peculiares gustos, obsesiones, manías, virtudes y defectos. Y si yo he de hablar de las que fueron mis primeras influencias notables en el ámbito de la cultura, más concretamente en la rama del cine y la literatura, no puedo olvidar los nombres de Edgar Allan Poe, Roger Corman y Vincent Price.

Eran los primeros años de los ochenta, era yo una criatura, y durante una temporada, disfruté de cierta agradable ceremonia que se repetía cada domingo: tras la comida, me tiraba sobre la alfombra del salón a jugar con mi casa de muñecas, y a la vez, veía la película de terror del director Roger Corman de turno. Se trataba de un ciclo de filmes basados en los relatos de Edgar Allan Poe, protagonizados por un hermoso villano de gesto terrible llamado Vincent Price.

Gracias a Corman, Poe y Price, y sus castillos, sus princesas pálidas y sus telas de araña sedosa, los domingos, la víspera de una nueva semana escolar, se convirtieron en tardes de magia y terror. Empezó entonces mi amor por el mundo de las tinieblas. Pero como todo en esta vida, aquellas películas terminaron; y yo crecí, mi casa de muñecas acabó en la basura, y entonces, no me quedó más remedio que rescatar aquellos deliciosos recuerdos dominicales de la mano de la literatura, una versión más adulta y serena de las encendidas pasiones que despiertan los fotogramas. Así, descubrí a Poe, el pobre escritor alcohólico obsesionado con ser enterrado vivo, admirado por decenas de escritores célebres (Baudelaire sobre todo).

El libro que hoy declaro "para regalar" es un compendio de doce de sus mejores cuentos. La edición que tengo es de 1966 y cuenta con el prólogo de Narciso Ibáñez Serrador.
Mis preferidos son "La caída de la casa Usher", donde una grieta que devora una mansión no es más que el símbolo físico de la ruina imparable de una familia maldita; "El pozo y el péndulo" (magnífica la adaptación al cine, oda a la España negra de la Inquisición); el mítico "Los asesinatos de la Rue Morgue" (donde aparece el descarado antecendente de Sherlock Holmes), y el célebre "El gato negro". Echo de menos en este librito amarillento "La máscara de la muerte roja", el cual, tanto en letras como imágenes, es espeluznante y maravilloso.

Viva Poe, viva Corman, viva Price. Y felices y oscuras fiestas.

También de Edgar Allan Poe en UnLibroAlDía: Berenice y LigeiaEl pozo y el pénduloEl gato negro

domingo, 29 de marzo de 2020

Zoom: El gato negro, de Edgar Allan Poe

Idioma original: inglés
Título original: The Black Cat
Año de publicación: 1843
Valoración: Recomendable

No creo desvelar nada nuevo si digo que la literatura de terror no se encuentra precisamente en mi zona de confort, y por tanto quizá no me es fácil apreciarla debidamente. De Edgar Allan Poe había leído algunas cosas anteriores, creo que Los crímenes de la calle Morgue, Los hechos del caso de M. Valdemar y puede que alguna más. Los relatos de Poe son tan conocidos y se han prodigado de tantas maneras que seguramente conocemos muchos de ellos, por leídos o vistos en alguno de sus formatos, sin conciencia de quién es su autor. 

El gato negro es un relato muy breve, que reúne pequeñas gotas de distintos subgéneros, el terror psicológico, la intriga policial, el rollo sobrenatural, hasta algo de gore. El protagonista es un tipo de natural apacible que sufre una transformación brutal empujado por el alcohol, probablemente acompañado de algunas otras circunstancias. El desequilibrio de este sujeto está espléndidamente presentado, narrado en primera persona sin muchos detalles, los suficientes para resultar estremecedor. Y el gato, claro, el gato negro, uno de esos animales llamados a materializar el misterio, la encarnación de fuerzas oscuras, el mal en su forma más refinada. Nada que ver con el inocente pangolín, ya ven ustedes.

La atmósfera de desasosiego se introduce en el lector desde el principio, y sabemos que ocurrirá algo horrible, pero Poe evita que podamos intuir qué es, incrementa la tensión sin dar ninguna pista, porque se reserva  con celo las escenas de mayor desgarro. El resultado es una cierta desazón, el cóctel entre la certeza de la catástrofe y la incertidumbre sobre su naturaleza. 

La deriva psicológica del protagonista es el combustible de la tragedia. Él lo cuenta, apesadumbrado, sí, pero con la pausa y la frialdad necesarias para transmitir fielmente el proceso. Aparte de este personaje, sólo el gato tiene entidad para ocupar parte de la escena, lo demás es por completo secundario, casi inexistente, incluida la esposa del protagonista, limitada a ser objeto, no sujeto, de la acción. Esta concentración de figuras –el actor único y el gato antagonista- hace más claustrofóbico el desarrollo de la narración, como si nada importase al margen de ellas dos, un extraño combate exclusivo entre la furia humana y un poder misterioso, posiblemente maligno, no está claro.

Es indudable que Poe tiene un instinto especial para narrar este tipo de historias. Dosifica los elementos, los mezcla y alterna según los tiempos, el lenguaje no interfiere en la misión (esa sobrecarga de adjetivos que acompaña a Lovecraft, por ejemplo) y resulta moderno, limpio, eficaz. Un puñado de páginas que se leen sin sentir pero que dejan una incomodidad, la sensación de habernos movido por atmósferas insanas, de haber asistido a la eclosión de la maldad, al imperio de la violencia, la sinrazón, la venganza. Quizá hasta alguna forma de justicia ciega.

También de Edgar Allan Poe en ULAD: Berenice / LigeiaNarraciones extraordinarias

sábado, 2 de noviembre de 2013

Semana del terror: "El pozo y el péndulo", de Edgar Allan Poe

Idioma original: inglés
Año de publicación: 1842
Título original: The Pît and the Pendulum
Traducción: Julio Cortázar
Valoración: Muy recomendable

Pues a que vamos a tener más miedo que a lo que nos es cercano y por lo tanto posible. Ejemplos no nos van a faltar. Vecinos que cierran puertas precipitadamente a nuestro paso. Pasos que van tras los nuestros en calles oscuras. Oscuridad: falta del control que nos otorgan nuestros sentidos. Monstruos con aspecto humano, de los que nos fiamos, y lobos con piel de cordero. Hubo un tiempo en que la Inquisición, representante de esa fe que debe proteger al hombre que la tiene y guiarle por el camino del recto proceder, usaba unos argumentos muy eficaces para que nada se escapara a su férreo control. Santa Inquisición, que se denominaba, para más señas. Menuda herencia, la suya, el diseño de torturas y tormentos fruto de la más abyecta sofisticación, del más ajustado de los engranajes de la mente humana al servicio del peor de los sufrimientos.
El otro día leía como las pirañas a las que se entregaban otros peces vivos para su alimento no se limitan a ingerirlos: antes los someten a un proceso de progresivo tormento. Puede ser que la adrenalina que genera la proximidad de una muerte segura sea un ingrediente favorito de los depredadores. Vaya usted a saber.
Pues Poe pone al protagonista de El pozo y el péndulo en el fondo de una mazmorra oscura, húmeda y fétida. De esos escenarios que dan sentido a palabras como lúgubre. Lo pone tras el shock de la lectura de una sentencia, y ahí nos aparece el hombre. Que no sabemos lo que ha hecho, imaginamos que nada grave. Pero que es consciente de que desafiar a la Inquisición y sufrir esa condena no es presagio de otra cosa que de una muerte cruel y dolorosa.
La única duda es cómo ésta va a producirse.

Traducido por Cortázar, que elige para este relato una toma del español particularmente avejentada, este es un relato clásico entre tantos que Poe nos regaló: tantos y tan meritorios todos ellos que no puedo por menos que recomendar su consumo compulsivo. Cualquiera de las guisas en que estas historias han llegado a los lectores son recomendables. Todos los variados compendios en que nos han llegado, casi dos siglos después, desde Narraciones extraordinarias hasta Cuentos completos, son completamente necesarios. El pozo y el péndulo, por la teórica modestia que se desprende de su corto formato (apenas una decena de páginas) merecería análisis que superarían en diez veces su extensión. El individuo ante el poder. El individuo ante el poder absoluto. El individuo ante el poder religioso. El individuo atrincherado en el escaso margen de libertad individual de una celda en la que cada elección es solo un acercamiento a un desenlace trágico u otro. El anonimato del vergdugo. La táctica desesperada, la opresión física y psicológica. Si Poe, que murió con 40 años (por favor, no nos preguntemos qué han dejado muchos autores tras de sí a los 40 años), y dejó este rastro de fabulosos cuentos llenos de simbolismos, hubiera optado por desarrollarlos en profundidad, de indagar hasta el fondo en los entresijos de la maldad humana. Si hubiera extendido estas narraciones (que son, ésta y otras muchas, completamente perfectas), si las hubiese estirado hasta ese formato respetable y canónico que es la novela, puede que hoy estuviéramos preguntándonos quién es ese Camus, quién es ese Kafka.

También de Edgar Allan Poe en UnLibroAlDía: Berenice y LigeiaNarraciones extraordinariasEl gato negro

domingo, 5 de septiembre de 2010

Zoom: "Berenice" y "Ligeia", de Edgar Allan Poe

Título original: "Berenice" y "Ligeia"
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1835 y 1838
Valoración: recomendable

Algunos juegos de mesa me han descubierto grandes lecturas. Así, la primera vez que jugué a Juego de Tronos, descubrí la maravillosa saga de Canción de hielo y fuego, y lo mismo me ocurrió con la imprescindible Dune. Pues bien, en este caso un amigo de mis hermanos se ha comprado el juego de Drácula, basado en la obra de Bram Stoker. Recomiendan leer el libro para poder disfrutar al máximo del juego.Y hablando sobre el tema vampírico (que además ahora está nuevamente de moda) nos planteamos cuáles eran los inicios de esta literatura gótica. Y entre varias y diferentes cosas, encontré a Poe como pionero de relatos con cierto sabor vampírico.

El primero de ellos, "Berenice", es un relato corto con un final sobrecogedor. Narra la incipiente boda entre Egaeus y su prima, Berenice, y las enfermedades y problemas que adolecen ambos. Poe dota a sus líneas de una atmósfera agobiante, perturbada, que lleva al lector a experimentar en su propio cuerpo escalofríos y desesperación. Sumamente bien descrita toda la escena, la maestría del autor consigue angustiar en una pocas páginas. De hecho, hay párrafos que fueron censurados por los editores ante las quejas de sus seguidores.

En "Ligeia" nos encontramos con una atmósfera parecida, aunque no tan enfermiza. Muertes de mujeres jóvenes y extraños sucesos, que pueden ser considerados vampíricos o no, pues el final es bastante abierto.

Relatos góticos, sí, pero ambiguos. Forman parte de sus primeros escritos, ya iniciándose en el genero de terror y buscando esos ambientes cargados y oscuros. Interesantes lecturas para indagar el origen de lo vampírico, sumamente distinto de lo que podemos encontrar hoy en día. Estos vampiros sí asustan.

Además, el relato de "Ligeia" tiene varias adaptaciones cinematográfias.

También de Edgar Allan Poe en UnLibroAlDía: Narraciones extraordinariasEl pozo y el pénduloEl gato negro

viernes, 17 de abril de 2009

La literatura policiaca

Una vez una amiga me preguntó: "¿por qué te gusta tanto la novela policiaca?". Bueno, me gusta por varias razones. En primer lugar, porque es fácil de leer, tanto en español como en inglés; no exige mucha concentración, así que es la lectura perfecta para viajes, vacaciones, ratos de descanso. Además, es un género con reglas claras y definidas, que se podrían resumir en: "hay un misterio -generalmente, un crimen-, y una persona debe desentrañarlo". A partir de este planteamiento común, es apasionante observar las variantes, modificaciones y reinvenciones del género, que sigue muy vivo en la actualidad (no hay más que mirar la amplitud de las secciones de novela policiaca en las librerías).

Este es un breve repaso a algunos de los nombres fundamentales del género:

Los clásicos:

1.- Edgar Allan Poe: Aunque se le conoce fundamentamente como autor de cuentos de terror, para muchos es también el inventor del relato policiaco en su forma moderna con "Los crímenes de la Rue Morgue", en que aparece un detective intelectualmente superdotado (Chevalier Auguste Dupin), una habitación cerrada, un cadáver y muchas preguntas sin resolver. Dupin sólo volvió a aparecer en otras dos historias de Poe, "El misterio de Marie Rogêt" y "La carta robada", pero estos tres relatos fueron suficientes para dejar sentadas las bases del género.

2.- Arthur Conan Doyle: Y si se trata de encontrar los modelos fundacionales de la novela policiaca, cómo no referirse a Conan Doyle y su Sherlock Holmes. Desde su primera aparición en Estudio en escarlata hasta su desaparición en 1927 con El archivo de Sherlock Holmes (muerte y resurrección de por medio), Doyle marcó la pauta que luego seguirían muchos otros -hasta llegar a nuestro querido Dr. House. Su detective, dotado de una inteligencia sobrehumana aunque social y personalmente inestable, y su inseparable compañero, el Dr. Watson, se pasearon por 4 novelas y 56 historias cortas antes de desaparecer, dejando establecido el canon del género policiaco.

3.- Agatha Christie: El otro gran nombre del género, Agatha Christie escribió unas 80 obras del género policiaco, entre novelas y libros de relatos, y dio luz a dos detectives distintos pero igualmente memorables: el petulante y sofisticado Hércules Poirot, y la adorable pero terrible anciana Miss Marple. Las novelas de Christie suelen tener un desarrollo lento, largas presentaciones de situación y personajes, antes de que se produzca el crimen en cuestión, y suelen estar llenos de pistas falsas que hacen que el lector sospeche de todos los personajes salvo del propio detective. Algunas de las obras más conocidas de esta autora han sido llevadas al cine o al teatro, como Diez negritos, Muerte en el Nilo o Tres ratones ciegos -adaptada con el título de La ratonera-.

4.- Georges Simenon: Menos conocidos que los anteriores, pero quizás más literario que ellos en su estilo y sus intenciones, el belga Simenon es el creador del comisario Maigret, un detective parisino inteligente -pero no de una manera tan sobrehumana o abrumadora como sus predecesores- y humano, iniciando de alguna manera la tradición del "detective sufriente" que han prolongado varios escritores actuales. Las historias de Maigret suelen ser pausadas, casi estáticas, sin tantos giros sorprendentes o revelaciones cataclísmicas como las de Conan Doyle o Agatha Christie. Esto no quiere decir que sean aburridas, sino que su interés está en otra parte: en la presentación de los personajes y la sociedad que rodean al crimen.

5.- Gastón Leroux: A Leroux le corresponde, se puede decir, el honor de cerrar un subgénero que inició Poe con la Rue Morgue: el del "misterio de la habitación cerrada". El Misterio del Cuarto Amarillo está considerado por muchos como el modelo último y definitivo de este tipo de novela, en el que el crimen se ha cometido en una habitación cerrada a cal y canto, sin salidas posibles, y en la que aparentemente sólo se encontraba la víctima. Después de él se han escrito otras novelas similares -por ejemplo, El hombre vacío de John Dickson Carr-, pero no han logrado superar la complejidad o el ingenio de la de Leroux.

6.- Dashiell Hammett: Por terminar con los clásicos, citemos a Hammett, autor de novelas como Cosecha Roja o El halcón maltés, considerado como el iniciador o el maestro del subgénero del hard-boiled o "novela negra", en el que el detective no alcanza la solución del misterio necesariamente a través de la inteligencia, sino a través de la insistencia, la falta de escrúpulos y también, a veces, la violencia o la suerte. En sus novelas -como en las de Raymond Chandler, creador del detective Phillip Marlowe-, la ley y la moral no siempre van de la mano, y el resolver el crimen no siempre significa salir triunfador...


Los actuales:

1.- P.D. James: Creadora del detective-poeta Adam Dalgliesh, P.D. James podría considerarse como una continuadora de la obra de Agatha Christie, tanto por sus entornos ingleses como su detallada presentación de ambientes y personajes, aunque James quizás tenga un estilo algo más irónico que Christie, lo que hace su lectura más entretenida.

2.- Henning Mankell: El escritor sueco actual más conocido, con permiso de Stieg Larsson, es el creador de Kurt Wallander, un detective solitario, profesional pero un poco amargado. Sus novelas, generalmente muy bien escritas y planeadas (con la excepción de Firewall, que no me gustó nada), cuentan detalladamente todo el proceso policial -investigación, burocracia, interrogatorios...- desde que se produce el crimen hasta que se resuelve.

3.- Andrea Camillieri: Para muchos -entre los que me cuento-, el mejor escritor de novela policiaca contemporáneo. Basado -en el nombre y en su apetito voraz- en el inspector Carvalho de Vázquez Montalván, su inspector Salvo Montalbano, de Vigata, es un hombre inteligente, irónico, epicúreo, independiente y algo decadente, y las novelas de Camillieri están llenas de sentido del humor, de ligereza y de personajes grotescos. ¿Se casará algún día Montalbano con Livia?

4.- Michael Connelly: De los escritores actuales, y quizás por su origen estadounidense, Michael Connelly es el más cercano al género del hardboiled y a los tópicos hollywoodienses de la novela de detectives: su detective, Hieronymus 'Harry' Bosch es un tipo duro -pero con sentimientos-, enfrentado con la burocracia policial y con problemas personales y profesionales, que siempre resuelve los crímenes de una manera heroica y violenta, sin importarle las consecuencias.

5.- John Connolly
: Sus obras suponen, cada vez más a medida que avanza su carrera, la mezcla de dos géneros: el policiaco y el de terror. Comenzó siendo un escritor de novela negra especialmente irónico y atrevido con Todo lo que muere, para ir dando paso a más elementos sobrenaturales. Lo mejor de sus novelas, más que el detective Charlie Parker, torturado por su pasado, son dos personajes secundarios: Angel y Louis, una pareja de asesinos gays que ayudan a Parker cuando este lo necesita. Cuando aparecen en acción, uno sabe que se lo va a pasar bien durante unas cuantas páginas.

6.- Ian Rankin: Escritor escocés, Rankin sitúa sus novelas policiacas en Edimburgo y sus alrededores. Su detective, el Inspector Rebus, se parece un poco al Harry Bosch de Michael Connelly: está al margen de las intrigas políticas de la policía, es independiente, algo violento y tiene un alto sentido de la moral y la responsabilidad. Probablemente no es el mejor de los escritores citados, pero sí es uno de los que más vende, sobre todo en Europa.

¿Me olvido de alguno? Me lo podéis recordar en los comentarios...

lunes, 15 de mayo de 2023

RESEÑA + ENTREVISTA: Una canción para deshacer el mundo, de Brian Evenson

Idioma original:
Inglés
Título original: Song for the Unraveling of the World
Traducción: José Ángel De Dios
Año de publicación: 2019
Valoración: Recomendable

Una canción para deshacer el mundo, antología de Brian Evenson, compila historias de distinta extensión; historias con premisas o planteamientos creativos e interesantes; historias que comparten atmósferas, temas e intenciones, pero que al mismo tiempo son gratamente diversas.

Es verdad que algunas evocan a otros escritores; incluso las hay que homenajean de forma explícita a, por ejemplo, H. P. Lovecraft. Sin embargo, Evenson tiene por lo general una voz y un estilo marcadamente personales. 

La mayoría de sus textos me han gustado, pues suelen ser originales y eficaces. Mis favoritos son, empero, esos en los que lo cotidiano se tiñe de extrañeza e inquietud: un padre que busca infructuosamente a su hija en el cuento que da nombre al conjunto; el perfeccionismo malsano de un director de cine en "Sonido ambiente"; la experiencia de estar en una relación que no te llena en "Camisas y pieles"; la búsqueda de respuestas en "La espuma de las moscas"...

Evenson despunta en la creación de protagonistas no fiables. No es sólo muy bueno a la hora de retarar a esa clase de personajes, su caótica psicología y sus atormentadoras obsesiones; también sobresale al emplear diversos recursos expositivos o dar pequeñas pistas argumentales para que el lector les cuestione.

Asimismo, sorprende la facilidad de Evenson para la imaginería terrorífica. El autor es capaz de diseñar a seres espeluznantes (el terapeuta nocturno de "Nacido Mortinato"; el hombre del traje dorado de "Un mundo resplandeciente"; la entidad parasitaria de "El agujero"...). Con idéntica maestría es capaz de urdir escenas cuyas implicaciones le ponen a uno la piel de gallina. 

Quizá el texto menos convencional del conjunto es "Advertencia de contenido sensible", una hilarante gamberrada que se mofa de los trigger warnings. No le van a la zaga en lo que a rareza respecta otras piezas, que a pesar de catalogarse con holgura dentro de lo que conocemos como narrativa, siguen partiendo de ideas muy locas, como "La segunda puerta".

En resumen: Una canción para deshacer el mundo es una colección de género tan ecléctica como satisfactoria. Aunque debo advertir que su aproximación al terror suele ser más sutil de lo habitual, en la línea de Thomas Ligotti. Además, aviso que muchas de sus ficciones son bastante abiertas, de modo que pueden decepcionar a los lectores que prefieren que se les dé todo masticado. Sea como fuere, Evenson es, a mi juicio, un gran escritor, a quien me alegro de haber conocido.



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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Brian Evenson ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¿Cuál es tu relación, en tanto que autor, con H. P. Lovecraft? Me ha parecido que lo referencias varias veces.

B.E.: Ciertamente, he escrito unas cuantas historias que dialogan con su obra (normalmente para revistas y antologías relacionadas con él). No leí nada suyo hasta que cumplí los 30. Sabía de su existencia, por supuesto, y muchísima gente me lo recomendaba, pero entonces me consideraba un escritor más literario que de género (pese a que mi obra tenía un fuerte componente horrorífico). Me impactaron especialmente El que susurra en la oscuridad y En las montañas de la locura

ULAD: Además de Lovecraft, ¿qué otros escritores te inspiran? ¿Edgar Allan Poe, Richard Matheson, Shirley Jackson, Stephen King, Clive Barker o Thomas Ligotti, quizá?

B.E.: Sin duda, Poe. Mi madre me leía sus historias cuando era pequeño, antes de irme a dormir, así que me han quedado grabadas. También Jackson y Ligotti han sido bastante importantes para mi carrera.

Al igual que Lovecraft, no leí a Matheson, King o Barker hasta ser mayor. Aunque los admiro, no considero que me hayan influenciado. Peter Straub, en cambio, sí. Y Robert Aickman; de él es de quien he aprendido más cosas. 

Otros autores que me gustan son Guy de Maupassant, M. R. James, Algernon Blackwood, Arthur Machen, Lucius Shepard, Paul Bowles, Franz Kafka y Samuel Beckett

ULAD: ¿Crees que los escritores de terror moderno han introducido novedades en el género? 

B.E.: Sí, pienso que los escritores contemporáneos de terror están logrando expandir el género. Sobre todo los jóvenes, pues arriesgan más. Además, cuando el horror se globaliza,  tiene a representantes cada vez más diversos: autores como Victor LaValle o N. K. Jemisin se adueñan de lo lovecraftiano y lo desplazan en direcciones inéditas, la filipina Kristine Ong Muslim narra desde la perspectiva de vivir en un sitio amenazado por un cambio climático que Occidente decide ignorar, Stephen Graham Jones entrega una perspectiva indígena y Attila Veres mezcla su experiencia en Hungría con sus lecturas americanas.

ULAD: Me encanta cómo presentas personajes totalmente enajenados al lector. A la hora de crearlos, ¿te basas en enfermedades mentales existentes?

B.E.: He investigado mucho en los campos de la psiquiatría y el psicoanálisis, y he sido cercano a gente con enfermedades mentales. También me he documentado sobre la psicopatía (incluso he conocido, lamentablemente, a un par de psicópatas). Además, imparto una clase sobre las representaciones de la locura en la literatura, así que le he dado muchas vueltas al asunto.

Personalmente, creo que las enfermedades mentales, en general, no son tan inequívocas y definidas como la teoría dice, y que muchas de ellas se ignoran completamente. Es por esto que, en mi ficción, intento representarlas con toda su complejidad y confusión.

ULAD: ¿Qué opinas de la implementación de trigger warnings en la ficción? Tu relato titulado "Advertencia de contenido sensible" parece una crítica gamberra y políticamente incorrecta a la gente que los demanda.

B.E.: En realidad no me opongo a los trigger warnings, pero pienso que deberían situarse al final del texto, en vez de al inicio. De este modo, la gente que los quiera conocer puede localizarlos fácilmente, y los que no, no se topan con ellos involuntariamente.

El motivo por el que los rechazo al inicio del texto es porque modifican la manera en que el lector aborda una historia: éste se prepara. Aunque entiendo que mi nivel de tolerancia es altísimo, pues jamás he leído nada y pensado luego: ¡ojalá un trigger warning me hubiera advertido de esto!

Cuando enseñaba en la Brown University teníamos una política: en las clases de escritura creativa se leerían cosas incómodas, pero, en si era necesario, uno podía parar en cualquier momento. Un colega del trabajo opinaba que si te resulta problemático leer sobre algo, probablemente estés reprimiendo un trauma que debes tratar con un profesional y que, por tanto, ignorar en la ficción temas de ese tipo es contraproducente. Más o menos concurdo con él: la ficción tiene que provocar.  

"Advertencia de contenido sensible" es una especie de crítica juguetona con la idea de los trigger warnings. Se me ocurrió porque uno de mis estudiantes insistía en usarlos hasta límites absurdos; ¡los suyos eran innecesariamente específicos! 

ULAD: Has ganado varios premios a lo largo de tu carrera. ¿Hay alguno del que te sientas particularmente orgulloso?

B.E.: Me hizo muy feliz el Premio Shirley Jackson por "Una canción para deshacer el mundo", ya que había sido nominado hasta en seis o siete ocasiones en ese certamen pero nunca lo había ganado.

domingo, 21 de abril de 2013

O. Henry: Historias de Nueva York

Idioma original: inglés
Fecha de publicación (en España): 2012
Valoración: Recomendable

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo relatos cortos, quizás desde que leí los Relatos de lo inesperado de Roald Dahl. Y la verdad es que los cuentos de O. Henry que componen el libro que hoy reseño, me han recordado bastante a los de Dahl. Aunque el autor con el que muchos comparan a Henry sea Guy de Maupassant.

Pero parecidos aparte, lo primero que hay que decir de los 17 relatos cortos de Historias de Nueva York es que son perfectas trick stories, es decir, relatos que dan un inesperado giro en su última parte. Y como el título del libro indica, todos ellos están ambientados en Nueva York.

En la contraportada de este agradable recopilatorio, editado de forma muy elegante por Nórdica Libros, se citan unas palabras del mismísimo Borges afirmando que O. Henry llevó la doctrina de Edgar Allan Poe ("todo cuento debe redactarse en función de su desenlace") hasta la exageración, pero logrando gracias a ello "más de una breve y patética obra maestra". Y yo no puedo por menos de estar de acuerdo.

Pero, ¿quién se esconde tras ese nombre a medias de O. Henry?

La respuesta es William Sidney Porter, un hombre que nació en la segunda mitad del siglo XIX en Carolina del Norte, y que tras una juventud un poco turbulenta, con diferentes trabajos y una condena de tres años de cárcel por robar en el banco en el que estaba empleado, se trasladó a la Gran Manzana. Allí se decidió a probar suerte como escritor inspirándose en la urbe que le había acogido y cambió su nombre por el de O. Henry. Según se cuenta, escogió la aislada "o" por ser ésta la letra más sencilla de escribir, y "Henry", acordándose del nombre de pila de uno de los funcionarios de prisión que había conocido durante su condena.

Los cuentos recogidos en este libro poseen títulos sencillos pero sugerentes ("Después de veinte años", "El regalo de Reyes", "La última hoja"...), y han conseguido introducirme de cabeza en sus tramas en sus primeros párrafos, haciendo que no pudiera despegar mis ojos de sus páginas hasta llegar a sus sorprendentes finales.

Los argumentos de estos relatos de O. Henry son muy diferentes (dos amigos que se reencuentran tras veinte años con vidas totalmente opuestas; un farmaceútico maquiavélico dispuesto a todo por frustrar un romance; una anciana tan rica como tacaña misteriosamente obsesionada con una bella secretaria; dos mujeres con más en común de lo que parece; un tipo que dice sufrir de amnesia y abandona su grisácea vida, etc...). Pero sus personajes comparten ciertos rasgos: pasión por la cosas y las personas hermosas; disconformidad ante una existencia que parece empeñada en verles frustrados; esperanza por que las cosas mejoren en poco tiempo y, por supuesto, la ciudad de Nueva York, que es testigo y responsable de sus penas, alegrías y pasiones.

Divertido, agradable, fácil de leer. Recomendable.



sábado, 7 de noviembre de 2009

250 entradas - 250 años (y II)

Y aquí, la segunda parte de la lista de "los mejores libros escritos en los últimos 250 años", con los 14 libros que aparecen en más de una lista, y que por lo tanto son, a juicio de los que hacemos este blog, "lo mejor de lo mejor":

Con 2 votos:

  • Crimen y Castigo, de Dostoievski
  • Esperando a Godot, de Samuel Beckett
  • Fundación, de Isaac Asimov
  • La peste, Albert Camus
  • Las flores del mal, Baudelaire
  • Maus, de Art Spiegelman
  • Pedro Páramo, de Juan Rulfo
  • Ulises, de James Joyce

Con 3 votos:
  • Cuentos de Edgar Allan Poe
  • Ficciones, de Jorge Luis Borges
  • La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
  • La metamorfosis, de Franz Kafka
  • Madame Bovary, de Gustave Flaubert
Y con 4 votos, y por lo tanto elegido como "el mejor libro publicado en los últimos 250 años", Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.

Enhorabuena a los premiados, y como siempre, se abren los comentarios para aplaudir, completar o criticar nuestro particular "canon".

miércoles, 20 de julio de 2011

Zoom: "El Horla", de Guy de Maupassant


Idioma original: francés
Título original: "Le Horla"
Año de publicación: 1887
Valoración: Muy recomendable

"El Horla" debió ser, probablemente, uno de los primeros relatos fantásticos-terroríficos que leí en mis tiempos mozos, y por eso ocupa un lugar especial en mi memoria lectora-afectiva. Lo compré en una colección de libros minúsculos (costaban 100 pesetas, qué tiempos aquellos) que reunía relatos y novelas breves de escritores clásicos; y me gustó muchísimo más que, por ejemplo, "Bola de sebo", del mismo autor aunque de género muy distinto.

Maupassant, como más tarde hará Lovecraft (en quien, dicen, influyó poderosamente este relato), nos presenta a un protagonista que se enfrenta a la dificultad de narrar lo sobrenatural, lo inverosímil, lo imposible, a sabiendas de que probablemente no será creído; a la angustia de no poder distinguir la realidad del sueño o de la alucinación; de no saber distinguir, finalmente, entre la cordura y la locura. En el caso de "El Horla", este narrador es un señorito de Rouen que se ve acosado por un misterioso ser, invisible pero poderoso, capaz de controlar su voluntad y su cuerpo, convirtiéndolo en su esclavo o en su mascota. Después de varias (infructuosas) huidas y retornos, se ve abocado a un enfrentamiento final con el monstruo en unas últimas escenas memorables.

Desde luego, "El Horla" es una obra propia de su tiempo en varios aspectos: hay en ella una mezcla ingenua y paradójica de cientifismo e irracionalismo, unida a la fascinación, entonces en boga, por el espiritismo, el hipnotismo y el magnetismo, que se consideraban ramas distintas de una misma "ciencia" (recordemos "La verdad sobre el caso del señor Valdemar", de Edgar Allan Poe, publicado cuarenta años antes). También hay en "El Horla" algo de darwinismo no del todo bien digerido, al apuntar a la posibilidad de que el "Horla" (¿del francés hors-lá?) sea una "nueva especie" evolutivamente superior al ser humano, destinada a convertirse en su ama y señora.

Pero en todo caso, Maupassant no cae en este relato en el error (yo lo considero un error, en todo caso) de intentar dar una justificación plenamente racional a los hechos irracionales. Solo caben dos posibilidades, sin que el lector tenga datos suficientes para decantarse por ninguna: o bien el narrador es un loco que se hunde poco a poco en su propia locura; o no lo es, y entonces El Horla existe, y está destinado a dominarnos y convertirse en nuestro Amo de títeres. Y si, en ese caso, no quedaría más remedio que suicidarse...

También de Guy de Maupassant en ULADCuentos fantásticos, Bola de sebo, Bel AmiUn parricida

jueves, 31 de enero de 2019

Friedrich Dürrenmatt: El juez y su verdugo

Idioma original: Alemán
Título original: Der Richter und sein Henker
Año de publicación: 1950
Traductor: Juan José del Solar
Valoración: Se deja leer

El juez y su verdugo es la primera novela policial de Friedrich Dürrenmatt. En ella, el autor nos presenta al comisario Hans Bärlach, personaje al que recuperará cuando escriba La sospecha. Huelga decir que ambas historias son autoconclusivas, por lo que se pueden leer de forma autónoma. De las dos, me quedo con ésta: es sencilla en su presentación, pero en todo momento cumple con lo que promete. Las ínfulas de su continuación, en cambio, quedan en papel mojado.

Cuando digo que El juez y su verdugo cumple con lo que promete me refiero a que es un desprejuiciado pasatiempo pulp. No hay que esperar de este texto, pues, nada más que una trama repleta de golpes de efecto. Y ya. En serio, nada de buscarle un trasfondo profundo. Sí, sé que Dürrenmatt te intenta colar un discurso sobre la lucha entre el Bien y el Mal, pero ni caso. Éste es tan anacrónico para el siglo XX, además de escueto, que si le diéramos mucha importancia el libro pecaría de pretencioso.

Aunque estoy siendo algo injusto al insinuar que El juez y su verdugo es maniqueísta con su tratamiento de la lucha entre el Bien y el Mal. Para nada. Al fin y al cabo, uno de los grandes interrogantes que plantea esta pequeña ficción es el siguiente: ¿cualquier medio está justificado con tal de hacer prevalecer a la justicia? El comisario Bärlach encarna a la perfección esta problemática en cierta escena de lo más memorable. Y me callo para no chafaros nada. Sólo aprovecho para avisaros de que Bärlach, protagonista encubierto de esta novela coral, es más interesante que su insípida contraparte de La sospecha. Menos intachable desde el punto de vista ético, no sé si me explico.

A todo esto, todavía no he resumido el argumento de la novela. La cosa es tal que así: el teniente Schmied de la policía de Berna ha sido asesinado. Bärlach y el agente Tschanz serán los encargados de encontrar a su ejecutor. La investigación apuntará hacia un tal Gastmann, un hombre al que el comisario lleva intentando encarcelar casi veinte años. Esta será la última oportunidad de Bärlach, ya que padece una enfermedad estomacal que lo llevará a la tumba en meses.

Suena interesante, ¿no? Ah, pero mucho cuidado con el componente pulp del que os hablaba antes. Si no te van este tipo de cosas, El juez y su verdugo te hará levantar la ceja en más de una ocasión. Y es que, por más que quieras, no puedes tomarte en serio a esta novela. El villano principal, por ejemplo, suelta un monólogo pomposo digno de una de las películas más casposas de James Bond. Por medio tenemos a matones forzudos y una daga con forma de serpiente. Otra repercusión (no necesariamente negativa) que la identidad pulp de este relato ha tenido en él: la trama tiende hacia la acción, más que hacia la investigación.

De modo que, sin ser un libro extremadamente especial, recomiendo leer El juez y su verdugo por tener:

  • Un argumento lleno de giros y recontragiros (que diría Juan) para nada previsibles. 
  • Un mensaje simple pero más o menos conseguido sobre lo quebradiza que es la justicia.  
  • Elementos algo casposos, siempre simpáticos para los amantes de la pulp fiction como yo. 

Lástima, por otro lado, que la prosa de esta novela sea tan irregular. Sus capítulos iniciales, por ejemplo, no están muy bien escritos: diálogos poco naturales, estructuración del relato algo confusa... Y, por el contrario, más adelante hay escenas narradas con absoluta maestría. La del entierro de Schmied es cojonuda. Todavía mejor es, para mí, la que describe el asalto que el coronel Bärlach sufre en su casa. De hecho, tanto los sucesos narrados en la misma como el estilo literario de ese pasaje me recordaron al magistral relato “El corazón delator”, de Edgar Allan Poe.

Sospecho que esta fluctuación entre partes bien y mal escritas se debe a que El juez y su verdugo fue originalmente publicada por entregas. Seguramente su naturaleza de folletín también es la responsable de que el ritmo y la estructuración global de la novela sean algo irregulares. Pero sabiendo lo potente que puede ser Dürrenmatt como escritor, me fastidia que no puliera esta novela una vez iba a publicarse íntegramente. Hay subtramas, como la que explora las diferencias entre el comisario y la criminología moderna, que no aportan nada y bien podría haberse prescindido de ellas. Asimismo hay personajes, como el Dr. Lucius Lutz, a los que se intenta dar una relevancia que al final no acaban teniendo.

En definitiva, El juez y su verdugo no le llega ni a la suela de los zapatos a La promesa, novela policiaca de Dürrenmatt que, a mi juicio, consigue trascender al género en el que se adscribe. Sin embargo, es bastante más estable en su planteamiento que La sospecha. Carece de la ambición de esta última, no lo niego, pero como entretenimiento pulp cumple a la perfección.


Más de Friedrich Dürrenmatt en ULAD: El túnel, La visita de la vieja dama, La sospecha

miércoles, 10 de enero de 2024

Julian Sancton: Un manicomio en el fin del mundo. La odisea del Bélgica en la Antártida

Idioma original: Inglés

Título original: Madhouse at the end of the Earth: The Belgica's journey into the dark antártica night

Traducción: David Muñoz Mateos

Año de publicación: 2021

Valoración: Está muy bien

Seguro que muchos de vosotros habéis oído hablar de la expedición del Endurance, aquella liderada por Ernest Shackleton y que entre 1914 y 1916 vivió una de las mayores odiseas de la historia de la exploración polar. Ahora, ¿sabíais que, allá por 1897-1899, una expedición "liderada" por el belga Adrien de Gerlache vivió una situación muy similar (aunque con un antes y un durante algo diferente al de los británicos)?

Por si acaso, os cuento que la del Belgica fue una expedición internacional y multidisciplinar que allá por los últimos años del siglo XIX viajó a la Antártida, mitad con afán científico/ investigador y mitad por entrar en la Historia (con mayúsculas). El caso es que, por unas cosas o por otras, los chavales se quedaron atrapados en el mar de Bellingshausen (como Shackleton en el mar de Weddell, vaya) y realizaron la primera invernada antártica de historia. Total, que la cosa empezó a degenerar, a nivel físico y mental y... como decía Mayra Gómez Kemp en el Un, dos, tres (¡hostia, qué putoviejo soy!), hasta aquí puedo leer. 

Sea como fuere, estéis entre los "listillos" o los "ignorantes", este libro se Julian Sancton es absolutamente recomendable tanto por tratarse de uno de los escasísimos textos en castellano sobre la expedición del Bélgica como por la propia calidad del mismo.

Y es que son varios los motivos que hacen que haya disfrutado como un gorrino en un lodazal (o unas focas de Weddell en el mar de Weddell (siempre que no sean atacadas por una ballena)) leyendo este libro. Así:

  • Se lee como una novela de aventuras. La historia hace que esto sea posible, pero también la estructura elegida por el autor contribuye a esta lectura. La referencia a un Julio Verne mezclado con Edgar Allan Poe es inevitable.
  • La diversidad de las fuentes, que permite una aproximación a la historia desde diferentes ángulos.
  • El aspecto psicológico del texto, que no siempre aparece de forma explícita en otras historias polares.
  • La importancia del aspecto científico de la expedición. Es obvio que queda eclipsado por la parte más "aventurera" pero tuvo (y tiene) su importancia y como tal aparece reflejado en el texto.
  • Los tres personajes principales, que son bien descritos a lo largo del libro: el melifluo De Gerlache, el decidido Amundsen y el polifacético (y algo trolero) Cook.
  • Su carácter más o menos introductorio a la historia de la exploración polar, al ofrecer la "prehistoria" y pequeñas biografías de dos personajes claves como Cook y Amundsen.
Todo esto hace de un libro al que solo se le puede achacar cierta condescendencia hacia la figura de Cook, de quien posteriores lecturas como ESTA hablan no demasiado bien. Y aunque Sancton admite en el epílogo sus dudas y su labor de "purgado" respecto a los testimonios de Cook, queda la duda de si la narración del particular medico estadounidense no tendrá demasiado peso en la historia, de si la fiabilidad de esta no se verá comprometida. Queda solo confiar en la buena fe y el buen ojo de Sancton y disfrutar de un libro altamente recomendable para cualquier lector con un mínimo interés en el tema. 

P.S.: ¡Que alguien publique el testimonio de Adrien de Gerlache sobre la expedición, por favor!

Otros libros sobre expediciones polares reseñados en ULAD: De la Groenlandia al Pacífico (Rasmussen)La batalla por el Polo Norte (Cook & Peary)Diario del Polo Sur (Scott)Al Polo Norte en avión (Amundsen)PyramidenHéroes de la AntártidaEl Ártico desde la ventana de un ZeppelinSolo (Byrd)Atrapados en el hielo (Shackleton)Viaje hacia el Polo Sur y alrededor del mundo (James Cook) y El Terror (que novela la trágica expedición de Franklin al Ártico)

jueves, 1 de noviembre de 2018

Biblio-Necrophiliac Quiz 2018:


¡Feliz día de Todos los Santos y, mañana, día de los Fieles Difuntos a todo el mundo! Sabemos que muchos de nuestros lectores son unos empedernidos necrófi... bibliófilos y, sin duda, más de uno aprovecha sus vacaciones para visitar el Pére Lachaise, la abadía de Westminster o, aunque sea, el cementerio de La Almudena (vale, o La Recoleta), en busca de las tumbas de sus autores favoritos. Bueno, tampoco hace falta ser tan friki: en los suplementos literarios y en los blogs abundan, y más en estas fechas, los reportajes sobre los sepulcros de muchos escritores y escritoras que han honrado a nuestra especie con su presencia y obra (incluso el escritor holandés Cees Nooteboom escribió el libro Tumbas de poetas y pensadores). ¡Veamos si tanta información nos ha aprovechado realizando este rápido y divertido test, nuestro Biblio-Necrophiliac Quiz, sobre las últimas moradas de algunos/as muy insignes literatos/as!


Quien acierte todas las respuestas podrá participar en el sorteo de una fabulosa, aunque escalofriante, velada espiritista a cargo del Profesor Eggbá, sacerdote de la religión yoruba, reconocido sanador de todo tipo de enfermedades, incluidos el SIDA, el ébola, la alopecia y las hemorroides, experto en hechizos de amor, salud y trabajo, y célebre médium, intermediario en la comunicación con los muertos, a voluntad y bajo pedido... (ya sé que tal currículum resulta asombroso, pero si no te fías de un folleto que te dejan en el limpiaparabrisas del coche, ¿de qué te vas a fiar?).

Pues en palabras del, en cambio, inmortal Peter Pan: Here we go! Prohibido, eso sí, consultar la wikipedia o similares; no seáis tramposillos. Ni tramposillas... ; )

1- Venga, una facilita para empezar: ¿En que hermosa localidad mallorquina (perdón por la redundancia) se halla la tumba del escritor Robert Graves (perdón por otra redundancia)?
A/ Palma
B/ Calviá
C/ Deiá
D/ Magaluf

2- ¿Qué dejan sus muchos admiradores, según marca la tradición, en el sepulcro parisino de Oscar Wilde?
A/ Cartas de amor
B/ Besos
C/ Lazos de cintas arco iris
D/ Cajas de ansiolíticos

3- ¿Y sobre la tumba de qué famosa escritora lo que se deja son corazones formados con piedrecitas?
A/ Marguerite Duras
B/ Colette
C/ Barbara Cartland
D/ Patricia Highsmith

4- Ya puestos: ¿junto a la tumba de qué escritor, un pelín dipsómano, una figura misteriosa dejó durante muchos años una botella de coñac, en cada aniversario de su nacimiento?
A/ Edgar Allan Poe
B/ Malcolm Lowry
C/ Charles Bukowski
D/ Ernest Hemingway

5- ¿En la lápida de qué otro exitoso escritor podemos ver grabado un drakkar o barco vikingo?
A/ Stieg Larsson
B/ Michael Crichton
C/ Edison Tesla Marshall
D/ Jorge Luis Borges

6- ¿Qué famoso/a escritor o escritora está enterrado/a en plena naturaleza, al pie de un haya centenaria?
A/ Virginia Woolf
B/ Lev Tólstoi
C/ Isak Dinesen
D/ Bruce Chatwin

7- ¿De qué eximio autor, gloria de las letras de su patria, no estamos por completo seguros de dónde yacen sus restos (o al menos todos sus restos)?
A/ Miguel de Cervantes
B/ Fernando Pessoa
C/ William Shakespeare
D/ Todos ellos

8- ¿Y, en cambio, qué otro poeta, no menos insigne, dispone para su descanso eterno de dos sepulcros, dos (aunque sólo repose en uno de ellos, como es lógico)?
A/ Dante Aligheri
B/ Walt Whitman
C/ Reiner Maria Rilke
D/ Pablo Neruda

9- ¿En la tumba de qué gran escritor del género fantástico podemos contemplar una escultura que representa, precisamente, a ese autor saliendo de su propia tumba, cual walking dead ansioso por merendarse nuestros cerebros?
A/ Jules Verne
B/ H. P. Lovecraft
C/ Bram Stoker
D/ Richard Matheson

10- ¿Junto a la tumba de qué conocido/a autor /a de novelas detectivescas, situada en el no menos célebre Poet's Corner de Westminster, sus seguidores tienen permiso, por su cumpleaños y siempre que vayan vestidos como los personajes de sus novelas, a tomar el té con sandwiches de pepino?
A/ Arthur Conan Doyle
B/ Agatha Christie
C/ Michael Innes
D/ Esto es un INVENT como el Big Ben de grande, porque yo estuve en Londres de viaje con el insti y no recuerdo que ninguno de ésos estuviese enterrado allí...

Y para los obse... eruditos del tema, bonus extra, ya para nota:

11- ¿El cantante de qué mítica banda de heavy-metal intervino recientemente en la inauguración de una nueva lápida en la tumba del poeta, pintor y visionario William Blake, de quien es devoto admirador?
A/ Ozzy Osbourne, de Black Sabbath
B/ Bruce Dickinson, de Iron Maiden
C/ James Hetfield, de Metallica
D/ Jon Bon Jovi, de... vale, olvidémoslo

Las respuestas correctas, después de la preceptiva visita al tío Marcel:



Respuestas lúgubre y aproximadamente correctas: 
1-C/  2-B/  3-A/  4-A/  5-D/  6- C/ 7-D/  8-A/  9-A/  10-D/  11-B/

Valoración de los resultados:
De 1 a 3 aciertos: Reconoced que habéis seguido el mismo método que os sirvió para aprobar (a la cuarta vez) el examen teórico del carnet de conducir: poner las respuestas a boleo. Hala, venga, idos a comer huesos de santo o panellets, que os van a aprovechar más...
De 4 a 7 aciertos: Pscháa... podría estar mejor, sinceramente. Tiene un pase, pero pensad que con un cuatro, ni siquiera aprobaríais una asignatura de la ESO. Ahora bien, sí que podríais liderar un partido político español, así que no todo está perdido.
De 8 a 10 aciertos: ¡Enhorabuena: sois unos auténticos biblionecrófilos/as! Cuando hacéis un viaje lo primero que vais a visitar son las librerías y los cementerios; os gusta disfrutar de la paz de los camposantos leyendo y paseando entre sus tumbas... Vale, tenéis pocos amigos y además os llaman cada vez menos, pero cuando llegue el apocalipsis zombi ya veremos si logran rehuiros, ya... (a no ser que os toque ser zombis de ésos que van despacico, que entonces sí. Sorry).
11 aciertos: ¿Once? ¿En serio? Ejem... ¿No sois un poco raritos/as, eh? Y mirad que de raritos en este blog sabemos bastante. Por favor, dejad de leernos, no sigáis Un Libro Al Día... y si tratáis de contactar con nosotros os denunciaremos por ciberacoso. Hacedle un favor a la sociedad y acudid a un psiquiatra, o a un exorcista o lo que sea.  O mejor no salgáis nunca de casa... aquí tenéis una página web para que os vayáis entreteniendo; os prometo horas y horas de diversión:
https://www.findagrave.com/


jueves, 29 de octubre de 2020

Kazuo Umezz: La casa de los insectos

Idioma original de los relatos: Japonés
Traducción: Marc Bernabé
Año de publicación de este volumen: 2020
Valoración: Está bien 

Satori edita La casa de los insectos, un volumen que compila siete relatos del mangaka Kazuo Umezz publicados originalmente entre 1968 y 1973. En algunos predomina el horror ("La casa de los insectos", "La cabeza"); en otros, lo psicológico ("Ojos", "Escalera de caracol") o el drama ("La vela", "Vínculos", "El fin del verano"). Casi todos son inquietantes o directamente perturbadores, y por lo general narran el descenso a la locura de unos personajes hasta entonces apoltronados en la cotidianidad.

Mi pieza favorita es "La cabeza", la cual recuerda sobremanera a las ficciones de Edgar Allan Poe. Describe la obsesión que embarga a un hombre tras asesinar a su esposa. 

Quizás lastran a estas historias la tosca narración (tanto visual como textual), amén de un apartado gráfico irregular; tampoco me convencen algunos de sus giros de tuerca finales. De todos modos, las recomiendo encarecidamente a los amantes del manga adulto, dispuestos a reconocer en estas joyitas menores al precursor de grandes autores de terror como, por ejemplo, el extraordinario Junji Ito.

jueves, 9 de julio de 2009

Stephen King: It (Eso)

Idioma original: inglés
Título original: It
Fecha de publicación: 1986
Valoración: Muy recomendable (si te gustan las novelas de terror, claro)

No creo que nadie se lleve las manos a la cabeza porque recomiende aquí una novela de Stephen King, el maestro del género de terror de finales del siglo XX (o igual sí, quién sabe), pero por si alguien lo está haciendo, diré ya para empezar, que para mi gusto It es la mejor novela de terror que se ha escrito en los últimos, digamos, cincuenta años. Y si no, reto a cualquier lector a citarme otra que sea mejor, y me la leeré para reconocerlo o reafirmarme. Vale, Stephen King no es Edgar Allan Poe o H. P. Lovecraft ni en profundidad ni en atención al detalle... pero tampoco es ningún tuercebotas escribiendo, y sabe crear tramas envolventes y "asustantes" (gracias por el término, ministra) como ningún otro.

¿Por qué me gusta tanto It? Pues porque, de alguna manera, me parece la novela de terror definitiva: el "malo" no es un hombre lobo, ni una araña gigante -bueno, al final casi parece como que sí-, ni un asesino en serie: es la suma de todas esas cosas, y muchas otras más. Es "eso", un ser despiadado y astuto que adopta la forma de nuestros mayores miedos: un terror que es todos los demás terrores, o puede serlo si se lo propone. Es, además, Pennywise, el payaso de dientes afilados y ojos sanguinolentos que persigue a los niños y les ofrece globos. "Aquí todos flotan..."

La técnica narrativa que vertebra el libro ayuda a mantener la tensión. Resulta que "eso", o Pennywise, reaparece en un pueblo de Maine (cómo no) cada 27 años aproximadamente, para llevarse a su ración de niños inocentes. Un grupo de adolescentes perdedores y marginados pero de buen corazón (muy típico de King, también) tiene el valor de aceptar lo que está ocurriendo, y enfrentarse a la bestia; 27 años después, la misma situación vuelve a repetirse, pero los niños ya son adultos que deberán sobreponerse a sus traumas y pesadillas para volver a enfrentarse al monstruo. La narración de los hechos no es lineal, sino que alterna lo ocurrido en 1958 con lo ocurrido en 1985, y muestra la acción desde el punto de vista de los distintos personajes, creando una tensión creciente durante toda la novela.

En It Stephen King da rienda suelta a todos sus bajos instintos, y crea personajes muy característicos de sus novelas: el miedica que encuentra valor gracias a sus amigos; los malos muy malos, pervertidos y antisociales; los padres violentos que cometen todo tipo de abusos sobre sus hijos... El estilo también es el de siempre: directo, explícito, gráfico en las escenas crudas, sin esteticismos. Y es cierto también que, como en muchas otras novelas de Stephen King, el final no es lo mejor de la obra (le pasa por ejemplo en Apocalipsis, La tienda o El cementerio de animales, que recuerde). Pero todos estos defectos quedan eclipsados por la creación de Pennywise, la encarnación definitiva del mal y del terror.

A los que les gusten las novelas de terror, no sé a qué esperan para leer It. A los que no, pues no merece la pena, porque lo van a pasar mal.

Nota cinéfila: Hay una adaptación televisiva de los años 90, que a mí me decepcionó aunque tiene momentos en que te deja clavado al asiento, y se dice que en estos momentos se está rodando otra nueva versión.

Todas las reseñas sobre Stephen King en ULAD: Aquí

sábado, 28 de noviembre de 2009

Robin Maugham: El sirviente

Idioma original: inglés
Título original: The Servant
Fecha de publicación: 1948
Valoración: Recomendable

Con El sirviente nos encontramos ante algo breve (muy breve) pero intenso, escrito por un sobrino homosexual del celebérrimo Somerset Maugham; y no, no es gratuito decir desde ya que Robin Maugham era gay, porque la historia de la que hoy les hablo está impregnada de una homosexualidad latente por parte de sus dos protagonistas, el amo Tony, un joven militar de vuelta a casa, y su nuevo, eficaz (hasta el atontamiento) y extraño mayordomo, Hugo Barrett.

La historia está contada por Richard, amigo del frente de Tony, testigo y narrador en muy corta extensión del voraz hechizo que Barrett, un tipo parco en palabras pero exquisito y generoso en habilidades domésticas, va vertiendo sin clemencia sobre su colega.

Tony está fascinado por Barrett, un hombre que no le deja hacer nada, absolutamente nada, que no pueda hacer él por su señorito; tan intensa es su fascinación por Barrett, cuya presencia en el hogar pronto se hará densa como la lava, que Tony acabará, incluso, rompiendo relaciones con su bella y deliciosa prometida. Y es que es difícil que Tony no venere a Barrett, un servil e interesante tipo que le lleva el desayuno a la cama o le ceba a base de pastelitos de queso, innecesarias atenciones que poco a poco y de forma imparable, van convirtiendo al joven soldado en un vago, rechoncho y atontado calzonazos maravillado por su criado.

Así, ante la impotente mirada de Richard, vemos la decadencia de Tony, donde también juega un papel importante la adolescente y sensual presunta sobrina de Barrett, que pasará a ser amante del señor de la casa, lo que no hará más que complicar las cosas...

El sirviente bebe mucho de Dorian Gray y de Edgar Allan Poe, y condensa en poco papel mucha tensión, ya sea (homo)sexual o argumental, lo cual ya quisieran muchos novelones actuales, cuyo interés es inversamente proporcional a su longitud.

Peli de 1962 con el siempre ambiguo e interesante Dick Bogarde como Barrett.

martes, 2 de enero de 2024

Angela Carter: La companyia dels llops

Idioma original de los cuentos:
Inglés
Traducción (al catalán): Martí Sales
Año de publicación de este volumen: 2023
Valoración: Recomendable alto

La companyia dels llops es una antología editada por Comanegra. Recoge trece de los relatos más representativos de la bibliografía de Angela Carter, escritos entre 1965 y 1993. La impecable traducción al catalán de los mismos se la debemos a Martí Sales, quien no teme interpretar algunos pasajes cuando se tercia.

Aunque mi disfrute de este volumen debe mucho al oficio técnico y la intuición creativa de Sales, la principal responsable de su calidad es sin duda alguna la propia Carter. ¡Menuda destreza narrativa esgrimía en sus piezas breves! ¡Qué manejo del lenguaje, qué dominio tonal, qué capacidad de evocar atmósferas, qué maestría para el perfil personajístico! ¡Cuánta identidad tiene su microcosmos, atravesado por temas comunes, escenarios recurrentes, ideas siempre coloridas y la lógica interna de los cuentos de hadas o del realismo mágico!

Empecemos hablando de "Una gran dama i el seu fill a casa", relato que inaugura la colección. Su desafiante a la par que estimulante opacidad lo convierten en uno de mis favoritos.

A continuación tenemos "Endinsar-se al cor del bosc" y "La filla preciosa del botxí", cuyas premisas abordan el tema del amor entre hermanos desde ángulos complementarios. Aunque a mi juicio no se cuentan entre lo mejor del libro, resultan igualmente piezas de una entidad literaria considerable.

"Els amors de la Princesa Carmesina" tiene un argumento algo plano, al menos para los estándares de Carter. Sin embargo, la autora logra darle textura con su incomparable pluma, y especiarlo con su particular concepción del erotismo.

"La cambra sanguinolenta" es, probablemente, el relato más famoso de Carter, compilando originalmente en una antología homónima caracterizada por reinterpretar diversos cuentos de hadas. Aunque lo he disfrutado sobremanera, me parece inferior a otros, pues creo que no logra harmonizar exitosamente los dos registros que combina. 

"La promesa del tigre" es genial. Su desenlace, oscuro y conmovedor al mismo tiempo, resuena como el rugido de una bestia salvaje en la selva.

"La dama de la casa de l’amor" se hace un poco cuesta arriba al principio, pero no tarda en subyugar. Supone una experiencia estética de esas que sólo un escritor con la habilidad de Carter puede transmitir.

"Licantropia" funciona porque es breve y contundente, aunque admito que me ha decepcionado porque para los estándares de Carter se antoja plano y carece de esa perversidad tan característica de la autora.

"La companyia dels llops" es otra de las muchas obras maestras con que nos obsequia este volumen. Tanto su atmósfera como su mensaje crudo e incómodo respecto a la naturaleza humana son sumamente inteligentes.

"El petó" es una especie de fábula con toques metaliterarios. Sólo por lo curiosa que resulta ya merece la pena paladearla.

"El gabinet d’Edgar Allan Poe" y "El tigre de la Lizzie" aprovechan el sustrato biográfico de dos personajes históricos para crear literatura con mayúsculas. El primero de ambos cuentos quizá no gustará a todo el mundo, porque su vocación abstracta y experimental se come, por momentos, a la historia narrada. En cambio, el segundo es más lineal en su planteamiento y familiar en su despliegue argumental, y aun así resulta un texto brillante que alcanza asombrosas cotas de originalidad.

"Reflejos" es, probablemente, la pieza más extraña del conjunto, y por ello se cuenta sin duda entre mis favoritas. Su planteamiento e imaginería dejan de lado el fantástico por el que Carter siente debilidad y beben de ese surrealismo que hizo posible la obra de Leonora Carrington o Remedios Varo.

En resumen: la calidad y variedad de las piezas breves de Carter ameritan la lectura de la colección editada por Comanegra. Sólo por esas joyas que son "Una gran dama", "La promesa del tigre", "La companyia dels llops", "El tigre de la Lizzie" o "Reflexos" ya recomiendo adquirir el libro. Además, insisto en que catar la traducción de Sales no tiene desperdicio.


También de Angela Carter en ULAD: Aquí 

martes, 22 de junio de 2021

Edogawa Rampo: Crímenes selectos

Idioma original:
Japonés
Traducción: Daniel Aguilar
Valoración: Está bien

Crímenes selectos compila seis relatos de Edogawa Rampo publicados originalmente entre 1924 y 1931. En todos ellos se aprecia la impronta del japonés: su prosa ramplona; su linealidad argumental; sus personajes un tanto simples; su truculenta imaginación; sus obsesiones (el doble, los espejos, el deseo, la locura, la muerte, lo sensorial...); y, por descontado, sus homenajes a la obra de Edgar Allan Poe. De clara filiación pulp, la condición de estas historietas impide que se les pueda reprochar que a veces les falte verosimilitud, caracterizaciones más complejas o mayor profundidad temática. 

"Gemelos" es la confesión de un condenado a muerte que se atribuye un crimen perfecto que nadie ha descubierto. Sin mucho fondo, funciona en tanto que pasatiempo endiabladamente entretenido. 

"Un sueño a pleno sol" no destaca en nada. Aun así, se deja leer. Cuenta cómo un comerciante afirma haber matado a su mujer y presume de tenerla en el escaparate de su tienda convertida en maniquí. Personalmente, considero que al final de esta pieza le hubiera beneficiado una mayor ambigüedad.

En "La butaca humana", una escritora recibe la inquietante carta de un admirador. Esta ficción es, a mi juicio, una de las mejores del autor. No sólo parte de un concepto bastante original, sino que perturba sin recurrir a efectismo alguno, al contrario de lo que sucede en su adaptación manga de Junji Ito.

"La llegada de O-Sei" termina de forma abrupta, pero construye una buena tensión durante sus compases iniciales. Narra un asesinato impecable llevado a cabo gracias al azar. 

"Bichos" es una detallada crónica que quizá peca de ser demasiado larga. En cualquier caso, tiene unos agradecidos toques de humor negro e imágenes bastante escabrosas vinculadas con la necrofilia y la descomposición. 

"Los extraordinarios crímenes del doctor Mera" es una joyita. No sólo secuestra nuestra atención desde el inicio, sino que alberga reflexiones interesantes, una atmósfera la mar de sugerente, escenas aterradoras y un desenlace sorprendente, amén de un cameo metaliterario del mismísimo Rampo. 

En resumen: los relatos agrupados en Crímenes selectos son intrigantes pese a su previsibilidad y, de tanto en tanto, exhiben picos notables. De modo que este volumen editado por Satori es altamente recomendable para los amantes del misterio.


También de Edogawa Rampo en ULAD: El Lagarto Negro, La bestia ciega, La bestia entre las sombras

viernes, 16 de marzo de 2018

Nathaniel Hawthorne: El holocausto de la tierra

Idioma original: inglés
Título original: Earth's holocaust
Año de publicación: 1835-1850
Valoración: muy recomendable

Para aquellos que, como este reseñista, desconocían la figura de Nathaniel Hawthorne, puede que se sorprendan al saber que Herman Melville no únicamente lo consideraba su padre artístico, sino que, además, por su amistad e influencia, le dedicó su gran obra maestra «Moby Dick». Casi nada. Y es que Hawthorne puede considerarse uno de los grandes escritores estadounidenses en el género de relatos, alguno de los cuales fue incluso reseñado por Edgar Allan Poe e incluso Jorge Luis Borges se deshizo en elogios sobre «Wakefield», uno de los cuentos incluido en este libro y puede que el mejor de ellos. Pero mejor empecemos con la reseña de los cuentos incluidos en esta recopilación, a los que añado también el año de su publicación:

Wakefield (1835): cuenta la vida de un hombre que decide, de golpe, dejar su esposa y su hogar y vivir en la calle de al lado. Desde allí sigue con su vida, mirando su antiguo hogar con ojos de quien lo ha abandonado, estando incluso tentado de entrar en él pues la rutina lo invita a hacerlo. Con este relato, el autor nos plantea qué sucede con las decisiones tomadas y el efecto que causa, no únicamente en los que las toman sino también los afectados. Y en cómo el tiempo transcurre a diferente velocidad a la hora de cerrar heridas y superar los hechos.

La hija de Rappacini (1844)
Este relato, con marcados tintes fantásticos, nos narra una fábula en torno al deseo, la avaricia, el poder, la solitud, la frustración y la desesperación. Como en una obra de Shakespeare, la maldad y el deseo se interponen en la relación entre dos personas y el relato es una lucha entre ambiciones, sentimientos y sufrimiento. Historia de gran interés, cuyo resultado demuestra la habilidad del autor en tejer una historia de amores imposibles.

La catástrofe de Mr. Higginbotham (1837)
Esta narración gira en torno a la veracidad de las historias, la rumorología y las ganas de saberse conocedor de los secretos. La habilidad mostrada por el autor en este cuento radica en mantener el suspense a lo largo de toda la trama, aumentando la expectación del lector quien necesita, él también, conocer cuánto hay de verdad en la historia contada.

El velo negro del ministro (1836)
Este cuento narra la parábola de un monje que decide ocultar su rostro bajo un velo negro durante toda la vida, sin querer desvelar el motivo. Lectura interesante que pone en cuestión la propia actitud, aquello que escondemos y lo que los demás ocultan tras la opacidad de su fachada, ya sea un secreto o un pecado.

El holocausto de la tierra (1844)
En uno de los mejores relatos de la colección, el autor nos narra la historia de los habitantes de un pueblo, que se reúnen para hacer una hoguera en el bosque. En ella depositarán aquellos objetos inútiles o en desuso. Pero el ímpetu del momento les hace ir más allá, y empiezan a quemar también no solo aquello inservible sino aquello que ya no tiene valor para ellos, y en una vorágine de limpieza o purificación, van tomando consciencia de aquello que envuelve nuestras vidas y a lo que damos importancia.

El gran rostro de piedra (1850)
En este relato el autor nos transmite la facilidad que tenemos en divinizar e idolatrar a personas ajenas antes de reconocer los valores de aquellos que tenemos cerca y, asimismo, nos muestra la facilidad para contagiar este espíritu de admiración a aquellos que tenemos en nuestro entorno, buscando a menudo virtudes en los demás sin reparar en las propias.

El interés que despierta la recopilación de cuentos recopilados en este volumen es amplio, pues en cada uno de ellos es fácil constatar la belleza de los relatos y la intencionalidad de lo expuesto. Así, la habilidad de Hawthorne destaca por saber calibrar a la perfección las palabras utilizadas, de manera que la corta duración del texto no obligue ni coarte la exposición de la historia que el autor pretende exponer. Con un estilo sobrio y elegante, como buen narrador de cuentos describe lo justo para sostener el relato y evitar excesos que alarguen la historia o la desvíen de su propósito, dominando los tiempos a la perfección. Además, la riqueza narrativa del autor destaca por su amplitud pues cada uno de los relatos tiene un registro diferente, una "voz" distinta, y la prosa del autor nos permite disfrutar de esta variedad de recursos.

Pero no únicamente el estilo brilla en la prosa de Hawthorne. La habilidad del autor va más allá de su técnica narrativa, pues además de mantener el interés del lector en todo momento a lo largo de la narración, consigue que los temas planteados en su obra sigan vigentes a día de hoy. La actualidad de los cuentos, más de siglo y medio después de ser escritos, es indiscutible; el autor sabe utilizar los relatos como un vehículo, a modo de parábolas, consiguiendo explicar mucho más de lo que éstos narran en apariencia, describiendo a la perfección aquello que conforma la naturaleza propia de los seres humanos.

Nota del reseñista: Cabe indicar que he destacado de forma individual cada uno de los cuentos, pues se pueden encontrar editados en diferentes volúmenes recopilatorios de cuentos del autor. La elección realizada en este caso es la de su publicación en catalán a manos de Quaderns Crema, pero los cuentos reseñados se pueden encontrar en diferentes libros traducidos al castellano. Ya sea gracias a esta edición u otra, no se pierdan la oportunidad de leer a este gran autor. Yo, al menos, no pienso hacerlo porque ésta no será la última reseña que haga de Hawthorne. Sería imperdonable.

Otras obras relacionadas con el autor, en ULAD: La mujer de Wakefield, La letra escarlata