martes, 16 de agosto de 2022

Roald Amundsen: Al Polo Norte en avión

Idioma original: Noruego

Título original: Gjennem luften til 88°nord (Amundsen-Ellsworths polflyvning 1925)
Año de publicación: 1926
Traducción: Augusto Mendoza Larsen
Valoración: Entre está bien y recomendable

Está claro que si por algo es conocido el noruego Roald Amundsen es por haber sido el primer ser humano en alcanzar el Polo Sur, tras una dramática carrera contra el tiempo y contra la expedición británica de Scott.

Pero además de este innegable logro, Amundsen llevó a cabo una serie de expediciones "aéreas" por los alrededores del Polo Norte que por sí solas lo hubiesen situado entre los grandes de la exploración polar. Esta que relata el libro que hoy traemos a este espacio es una de esas aventuras, concretamente la que tuvo lugar en el verano de 1925 y cuyo principal objetivo era sobrevolar una amplia zona del Ártico partiendo desde las Svalbard, pero que se vio en parte truncado e implicó unas "agradables vacaciones de 4 semanas" en pleno hielo.

A pesar de lo que el encabezamiento de la reseña puede indicar, "Al Polo Norte en avión" no es únicamente el relato de Amundsen de la expedición. De hecho, este ocupa solo la mitad (aprox) del libro, lo cual personalmente agradezco ya que los diversos anexos hacen del texto algo más completo y poliédrico.

Porque Amundsen sería un explorador del copón, pero el estilo de su texto no me acaba de convencer. Le veo demasiado genérico, frío y lacónico, hasta algo estirado diría, y excesivamente alejado de lo puramente humano, excepción hecha de la parte final del texto.

Más interesante me parecen, en el aspecto literario y "viajero", los apuntes del Teniente Dietrichson. Como que me transmiten más, vaya, gracias a una mirada más compasiva hacia el exterior, más profunda hacia el interior (divagaciones, dudas, temores...) e incluso con una pizca de humor.

Completan el volumen los casi telegráficos diarios de Ramm, periodista que acompañó a la expedición, las notas de carácter eminentemente técnico del Teniente Riis-Larsen (confieso que no me he enterado de una carajo, yo que soy incapaz de montar una estantería de Ikea) y las interesantísimas observaciones meteorológicas de Bjerknes, que contribuyen a ofrecer una visión mucho más completa de lo que los solos diarios de Amundsen harían. 

Por lo tanto, volumen algo irregular en su conjunto pero con páginas y capítulos que los amantes de este tipo de textos seguro encuentran de lo más recomendable. Yo, desde luego, las he hallado.

1 comentario:

Metafora Nord dijo...

Una joya, desde luego. Uno de los pocos testimonios de las expediciones aéreas a los polos contado en directo.