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sábado, 25 de noviembre de 2017

Anónimo: El Manuscrito Voynich

Idioma original: ?????
Título original: No consta
Año de publicación: No se sabe
Traducción: No hay
Valoración: Qué queréis que os diga...

Por una vez, he de reconocer que no he leído el libro que ocupa la reseña de hoy (bueno, a decir verdad, tampoco sería la primera v... ejem); pero vamos, ni yo, ni nadie que se sepa en los últimos cinco siglos, por lo menos... La razón es que se trata del archifamoso Manuscrito Voynich, llamado así debido a su descubridor, el bibliófilo y anticuario de origen polaco Wilfrid M. Voynich y que debe su celebridad a estar escrito en un idioma desconocido y, aún más, en un alfabeto arcano, inextricable para todo el mundo, hasta el momento -vendría a ser algo así como una transcripción élfica de la lengua de Mordor, que no hemos de pronunciar aquí-: además, pasa por ser el único manuscrito medieval que aún no ha sido desentrañado. Casi nada, pues...


Se sabe, eso sí, gracias a la datación por métodos científicos, que fue escrito en la primera mitad del siglo XV, y por algunas pistas que nos proporcionan sus muchas ilustraciones, que su origen probablemente esté en el Norte de Italia, quizás en la ciudad de Milán. Por otro lado, las ilustraciones también nos dan una pista sobre la materia de la que puede tratar el libro, pues abundan las que reflejan plantas de diverso tipo -aunque parece que tampoco se ha llegado a determinar cuáles son todas ellas-, así como multitud de figuras desnudas, sobre todo femeninas, junto con una simbología de carácter aún más hermético. Esto ha dado pie a algunas de las interpretaciones más plausible sobre la naturaleza del manuscrito -aunque hay muchas otras, claro, que atribuyen su autoría desde a los inevitables cátaros o templarios hasta al no menos ubicuo Leonardo Da Vinci. Incluso  (no, no era del todo broma) que puede tratarse de un texto de una supuesta civilización élfica (!)-: la más reciente es de un investigador en temas históricos, Nicholas Gibbs, que sostiene que se trata de un "tratado médico sobre la salud de las mujeres", destinado, tal vez, a una dama de la alta sociedad de la época, y que el misterioso código en el que está escrito no es sino una forma abreviada del latín medieval. Puede ser cierto o no, pero el caso es que periódicamente han ido saliendo criptógrafos, historiadores y hasta matemáticos de diversos países que aseguran haber desentrañado el libro, siquiera parcialmente; sin embargo, parece que de momento tararí que te vi... todavía no hay una interpretación clara y aceptada por todo el mundo del mismo.


A estas alturas de la reseña, supongo que más de uno de sus hipóteticos lectores (si es que queda alguno) estará preguntándose a qué diantres viene reseñar un libro ilegible y del que además sólo existe un ejemplar, sito en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale (sitio bien curioso debe de ser, también). Hasta ahora era así, pero resulta que esa biblioteca encargó a la acreditada  editorial burgalesa Siloé, especializada en tales menesteres, que reprodujera el manuscrito en edición facsímil, cuidando hasta el último deterioro del mismo. El libro fue presentado en Burgos el pasado 10 del mes en curso (aquí) y aunque los ejemplares de la edición han sido sólo 898 y  cada uno cuesta una pastizara (además de que creo que la mayoría ya estarán adjudicados), el caso es que podemos decir que es un libro más a disposición del público -público no-lector, en este caso-, como cualquier otro de los reseñados en Un Libro Al Día. Aunque no podamos leerlo. En cualquier caso, si alguien le quiere echar un vistazo al original, puede hacerlo aquí

Una última reflexión (y prometo que ya acabo): antes o después, es probable que se acabe descubriendo el secreto del manuscrito Voynich. Cuando el mundo esté gobernado por un megasuperordenador, quizás, que elimine a todos los humanos de la faz de la Tierra y se dedique a entretenerse con jueguecitos intelectuales como desencriptar el lenguaje en el que alguien escribió este texto, hace casi seiscientos años. O tal vez lo haga pasado mañana una niña-prodigio autista o un viejo profesor oxfordiano... Ni idea; sólo sé que, en mi opinión, será una lástima cuando se averigüe lo que esconde, al igual que si se capturara al monstruo del lago Ness o al Yeti. Porque está bien que avance el conocimiento sobre lo que nos rodea, sí, pero tampoco está de más que nos dejen un espacio, aunque sea pequeño, para el misterio. Esto es, para la leyenda; esto es, la literatura.






martes, 14 de octubre de 2014

Colaboración: Kassel no invita a la lógica de Enrique Vila-Matas

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: poco leíble

La llamada más tonta del mundo interrumpe la tonta rutina de un escritor. Una tonta al otro lado de la línea le dice que los McGuffin quieren invitarlo a cenar para desvelarle una tontería. Al rato descubrirá que se trata de una convocatoria para participar en la Documenta de Kassel, la feria de arte contemporáneo, donde su cometido será sentarse a hacer el tonto en un restaurante chino de las afueras.

En Kassel, el escritor comprueba atontado que su estado de ánimo no decae al atardecer y que, en cambio, la tontería lo invade también mientras pasea impulsado por una energía sospechosa que late en el corazón de la feria. (Yo sospecho que es la respuesta anodina e insultante del arte que se levanta contra la confusión, pero no tengo las pruebas aquí, luego las traigo.)

Sin recursos, hondura ni lucidez, Enrique Vila-Matas cuenta la historia de una tonta expedición: la del tonto solitario que, rodeado de tonterías, se atreve a traducir un idioma que no conoce, participa en bailes imposibles, duerme por partes y, al final, encuentra una excusa en el camino: comprar una terraza. Porque lo que compra es una terraza. Y desde su terraza de Kassel, este tonto nos invita a ver el mundo desde otro ángulo y a la vez se olvida de la esencia misma de la literatura: la razón, la verdadera razón, para no escribir.
Firmado: Alex Azkona

Mucho Vila-Matas ya en UnLibroAlDía: aquí