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miércoles, 30 de julio de 2025

Colaboración: Adán y Eva, de Arto Paasilinna

Idioma original: finés

Titulo original: Aatami ja Eeva

Traducción: Luisa Gutiérrez Ruiz

Año de publicación: 2023

Valoración: Prescindible


El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Dirán ustedes que a qué viene esto? Pues esto viene a que, aunque demasiado tarde, después de adquirir este libro recordé que hace años había leído otro de este autor y me había dejado igual que su lugar de origen: helado. 

Se supone que Arto Paasilinna, que es de quien estamos hablando, es un reconocido autor finés que pasa por ser unos de los máximos exponentes de la literatura de humor en su país y por ende de la literatura europea de los últimos años. No lo digo yo, lo dice la solapa donde se nos informa de que “lo que hace que los libros de Arto Paasilinna sean tan especiales es la ironía que envuelve cada frase, el humor negro que hace que el lector llore de la risa y, por supuesto, los personajes bizarros y abiertamente tragicómicos”.

Les puedo asegurar que no lloré de la risa en ningún momento de la lectura de este libro, en todo caso lloré por haberme gastado veinte euros en adquirir esta novela, y por haberme acordado demasiado tarde de que había leído del mismo autor “Delicioso suicidio en grupo”, libro que acabó sus días en una librería de segunda mano. 

Les voy a adelantar de que va el libro y luego ustedes deciden. Un patético empresario finés, que dirige una pequeña fábrica de baterías al borde de la bancarrota, inventa, porque tiene una inteligencia superior a media humanidad, una batería ultraligera que va a revolucionar la industria internacional. Junto a una abogada, que le ayuda a salir de la cárcel tras un oscuro episodio, patenta la batería, monta una empresa, y se dedica a ganar millones de marcos que no sabe en qué gastar. Entre medias deambulan una serie de empleados de la nueva empresa, unos empresarios japoneses que le quieren comprar el invento y un asesino siciliano que contratan unos jeques del petróleo para eliminar a Aatami Rymmatyla, que así se llama nuestro héroe. 

Ni las aventuras que corren los protagonistas, ni la aparición de los secundarios que les acabo de mencionar, hacen que la historia levante el vuelo en ningún momento. 

¿Suceden episodios tragicómicos? ¿Hay personajes bizarros? ¿Se desternilla uno con cada escena? Sinceramente, lo único que ocurre es que lees entre líneas, te saltas los párrafos de dos en dos y llegas al final deseando deshacerte del libro cuanto antes. Les podría contar cómo acaba la historia, pero quizás es el único momento que les pueda arrancar una sonrisa. 

Están advertidos. Se publican demasiados libros en este país. No creo que les resulte fácil encontrar éste, pero si lo hacen bajo ningún concepto hagan caso a la solapa. Me lo agradecerán.

                                Firmado: José Miguel Martínez


Otros libros de Arto Paasilinna reseñados en ULADEl año de la liebreDelicioso suicidio en grupo

lunes, 21 de julio de 2025

Colaboración: Vinagre, de Jorge Matías

Idioma original: español

Año de publicación: 2023

Valoración: Muy necesaria

                                                   

Aunque en otros países es más común (si bien no lo suficiente todavía) lo que se conoce como working class literature/literatura obrera, en España como siempre, y en contradicción fragante con el nombre del Partido que nos gobierna, seguimos a la cola. Esta novela autobiográfica sobre el alcoholismo, más que recomendable, es muy NECESARIA, tal y como puse en la valoración; entre otras razones porque como bien dice en la página 115 su autor madrileño perteneciente a una generación que a alguien se le ocurrió un buen día llamar de manera muy, muy ingenua nocilla:

…No hay historias escritas por alcohólicos de clase obrera españoles…

Tristemente, esto es cierto. Lo que sí hay y abundan a mares, son o novelas autobiográficas sobre esta adicción, pero de clases sociales medias y altas/muy altas, intelectuales, académicas… o novelas no autobiográficas pero que vienen a ser más de lo mismo. Es decir, resulta impactante que en pleno siglo XXI, se siga creyendo que las obreras y obreros no leen, o no escriben, o no tienen nada interesante para decir. Y más grave todavía es que las Editoriales a las que no me cabe la menor duda de que les van llegando escritos de este tipo, simplemente no las publiquen, debido a ese clasismo endogámico, sectario y oscurantista que siempre, siempre aprovecho para denunciar, porque aquí es plaga. Cada vez con más descaro, si no tienes un doctorado o has ganado cinco premios, no te publican. Pero VINAGRE también es muy necesaria por otros motivos: sin caer en ningún momento en la típica autoayuda o más típica aún superación, consigue que reflexiones y que empatices con el dolor en torno al alcohol y sus consecuencias, tanto a corto como a largo plazo. El ritmo de lectura es tan fluido que pasa a ser fílmico, y la identificación con el personaje/autor, instantánea. Logra también que te sientas como él, aunque no seas hombre como él, ni jevi (así lo escribe) como él, ni obrero del metal como él. Cuando cierras el libro en la última página, te invade ese vacío repentino de final de lectura tan poco frecuente y te dices: qué pena. Pues el autor termina siendo tu amigo.

Es como si hubiera abierto un cultivo para más escritura del estilo por un lado. Y por el otro y de manera inevitable, nos llene de culpa a las que si bien no somos de clase obrera como tal, por el esfuerzo infinito de (m)padres que murieron antes de tiempo para que pudiéramos acceder a la Universidad, llevamos ese escudo interior; pertenezcamos o no a la categoría siguiente: precariado. Algunas con orgullo llevamos ese escudo aunque carguemos a cuestas ese sufrimiento ancestral, como es mi caso. Pero otros no tanto, o no nada, mejor dicho. Porque sigue llenando de vergüenza el trabajo a destajo, sudoroso, manual, de fábrica. Y que Jorge Matías se atreva con una honestidad inmensa, en muchas ocasiones tragicómica, a desplumar el mito del obrero analfabeto y muchos otros transversales y SAGRADOS como que el alcohol es una droga blanda, constituye un giro totalmente radical de actuación en el género. El autor dedica prácticamente todo el libro, con saltos temporales mediante, a diseccionar hasta qué punto esta droga nos fractura y extraña de las personas que nos rodean, y de nosotras mismas. A ratos, es casi una novela de terror, porque lo hace llegando al fondo fondísimo, ese fondo que todo el mundo quiere evitar, en sintonía con la sustancia de la que habla, la que provoca más daños en España y continúa estando bien vista. 

Recuerdo haber leído hace tiempo La hija de la mujer de la limpieza de James Stephens, un regalo espontáneo de la maquetadora o quizás editora de Ediciones del Viento porque no quisieron publicarme, (y se ve que le di lástima). Ya va siendo hora de leer a la misma mujer de la limpieza. Sin hombre que hable por ella. Incluso sin hija. 

Firmado: Rosanna Moreda

jueves, 26 de junio de 2025

Colaboración: El campo, de Robert Seethaler

Idioma original: alemán

Título original: Das Feld

Traducción: Ana Guelbenzu

Año de publicación: 2024

Valoración: Recomendable


Harry Stevens, un anciano alemán residente en el pueblo de Paulstadt, disfruta paseando cada tarde entre las tumbas del cementerio, un lugar al que los vecinos llaman “el campo”, los días que hace buen tiempo. Cuando se cansa, se sienta a la sombra de un viejo abedul, y deja vagar sus pensamientos. A veces, cree oír hablar a los muertos, aunque no llega a captar más que palabras sueltas, y se pregunta cuál será el objeto de sus conversaciones. A muchos los conoce o, mejor dicho, los conoció. Fueron obreros, comerciantes, dependientes y políticos del pueblo que, a buen seguro, tienen muchas cosas que contarnos sobre su vida y, claro, sobre su muerte.

Quizás sólo en ese último momento, como dice nuestro protagonista “sería razonable que un ser humano pudiera emitir un juicio definitivo sobre su vida”.

Y eso es lo que hace Seethaler en este libro. Dar la palabra a veintinueve vecinos de Paulstadt que nos hablan de cómo vivieron y cómo murieron.  Es un universo pequeño y cerrado y, en muchas ocasiones, inevitablemente, las historias de algunos personajes se entrelazan con las de otros creando un universo en el que vemos como respira toda la comunidad. Hay historias de amor, odio, soledad, esperanza, venganza, ilusión o crueldad. Cada capítulo no deja de ser más que un reflejo de la condición humana. 

Seethaler se propone, y lo consigue, que comprendamos a cada uno de los personajes que nos presenta. Son personajes normales y corrientes, como usted y como yo, con sus pequeñas alegrías y tristezas, que toman decisiones, acertadas o equivocadas, que dirigen su vida, y a menudo su muerte, en una determinada dirección. 

No me resisto a incorporar el fragmento final de un capítulo. Unas líneas ilustrativas del tono poético en que se mueve el escritor alemán:

“En mi memoria ya no paró de llover, el mundo se vino abajo. Ahora yazco aquí, entre mis padres. No ha sido un camino largo, pero se está tranquilo, y algunas noches oigo a lo lejos un gemido, leve al principio, aunque constante como el llanto de un niño, que luego crece y se vuelve más intenso y penetrante, hasta llenar la noche. Yo me quedo quieto y escucho aullar a los lobos hasta que su aullido se interrumpe”.

Seethaler escribe con elegancia y sobriedad y transmite ternura hacia los personajes que retrata. Algunos merecen unas líneas, otros varias páginas, pero todos han constituido el tejido vivo de Paulstadt y todos tienen cosas que contarnos.

Como señaló el propio novelista alemán en alguna entrevista: “cada hombre es el héroe de su propia historia”.  

                                                                                                                  Firmado: José Miguel Martínez

También de Robert Seethaler reseñado en ULADEl vendedor de tabaco

miércoles, 18 de junio de 2025

Colaboración: La resistencia, de Ernesto Sabato

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2000

Valoración: Muy recomendable


Cuando Sabato publicó La resistencia en 2000, con ochenta y nueve años, ya sentía el aroma de la muerte. Tardaría once años aún en culminar su existencia, y buena parte de ese aguante se puede explicar a raíz del contenido de esta suerte de ensayo/manifiesto, que trasluce un optimismo sólido (esto es, paradójicamente, lleno de dudas) ante la vida.

En este blog las tres novelas de Sabato han sido calificadas de imprescindibles y por tres personas distintas, lo que da testimonio de su maestría literaria y de su profundidad intelectual y humana, pues es uno de los pocos escritores con una visión del mundo que puede considerarse personalísima. Él definía a su producción narrativa, desgraciadamente escasa, como una oportunidad en donde mostrar las alegrías y las tristezas de su persona, sus pruebas de carácter y sus valles de sombras, que se reflejan en los personajes, trasuntos conscientes del autor.

Pero en los ensayos sostenía una postura coherente y sin resquicios, apelando al orden de los razonamientos. En La resistencia él mismo admite que años atrás no hubiese escrito este libro, entregado a una resignación aplastante (acababa de perder a su compañera de toda la vida y a uno de sus hijos), pero en su edad final resurgió una esperanza “demencial”, producto de la convicción de luchar por lo más sagrado en nuestro interior.

Es así que La resistencia se divide en cinco cartas, y cada una de ellas trata un tema en particular (los valores antiguos, los valores en comunidad, entre otros). La tesis que impregna a las cartas es que el hombre, mecanizado en una era de industrialización y sacralización científica, debe recuperar aquello que lo hace humano, la necesidad de cuidar el planeta y el respeto hacia la vida de uno y de los demás apostando al bien común, que no es “la sumatoria de los bienes egoístas individuales”, con sus afectos y ritos que proporcionan un orden ante la ansiedad de lo Absoluto y que ninguna máquina ni teoría puede reemplazar a la hora de brindar respuesta o consuelo. Realiza una crítica despiadada a casi todos los aspectos del capitalismo salvaje, no desde una postura económica o partidaria, sino centrándose en lo espiritual y humano, en el desgajo continuo, y perpetuo a este ritmo, que causa la estructura y visión actual del mundo.

Sabato no escribe de manera mística, entronizando únicamente las cosas del pasado y desechando lo nuevo. Pondera la necesidad de la juventud de volver a las raíces espirituales frente a un mundo que exige información y productividad constante. Admite fallas en su razonamiento, resultado de sus dudas permanentes (y él fue un hombre jalonado por ellas), pero desarrolla sus argumentos y esperanzas con una sencillez abrumadora, la que la sabiduría de los años le han dado, que es complicado no emocionarse, no encontrar una grieta en nosotros que nos haga detener un momento para redimensionar la vorágine en la que estamos sumergidos. Es probable que al leer este libro uno ya sepa o haya intuido todo lo que se expresa, pero una cosa es saberlo y otra ponerlo en acción de la mejor forma que cada uno pueda, una cosa es creer en ello sin que nadie más parezca compartirlo y otra cosa es verse respaldado por un autor de la talla de Sabato.

No le he puesto un Imprescindible porque no deja de ser un compendio de reflexiones muy bien conocidas de anteriores ensayos (recomiendo Heterodoxia, El escritor y sus fantasmas, en fin, toda su trayectoria) y porque sus novelas tienen más alcance emocional, ahondan no solo en la luz de la humanidad, sino también en la oscuridad, pero es una inmejorable entrada a uno de los pocos escritores que son también artistas de su tiempo, y en donde se puede encontrar, en vez de la moda del estoicismo barato y los manuales de autoayuda, verdadera compañía. Cierro con una cita de Emmanuel Lévinas, incluida en el libro y que resume excelentemente la obra de este monumental autor:

Lo humano del hombre es desvivirse por el otro hombre

Firmado: Félix

Otras obras de Ernesto Sabato reseñadas en ULADSobre héroes y tumbasAbaddón el exterminadorEl túnel

miércoles, 28 de mayo de 2025

Colaboración: El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas

Idioma original: Español

Año de publicación: 2025

Valoración: Está bien (por lo tanto, decepcionante)


No he leído las demás obras de Javier Cercas. Me acerqué a este libro no tanto por el autor, al que tenía ganas de leer hace rato, sino por el tema en sí: la travesía de un escritor al que el Vaticano abre las puertas para realizar una crónica de un viaje papal, concretamente del viaje a Mongolia del Papa Francisco en 2023.

Podría decirse que estoy más cerca de Javier Cercas en cuanto a su postura anticlerical y firme en su ateísmo, hasta podría decirse que me resulta difícil no salir del encasillamiento racional a la hora de analizar los diversos cuestionamientos y respuestas que pone en boca de curas y otros cargos pertenecientes a la jerarquía del Vaticano. Y con todo, me es difícil no pensar en que este libro hubiese sido una novela más profunda e interesante en manos de otro escritor, ya fuera de convicciones ateas o religiosas.

Me explico: el libro se divide en tres partes, En busca de Bergoglio, Los soldados de Bergoglio y El secreto de Bergoglio. A riesgo de revelar las situaciones claves, pasaré directamente a detallar lo que creo que son las deficiencias de las obras.

Para empezar, hay una excesiva reiteración de su condición de ateo militante. Por supuesto que Cercas intenta establecer el tono de la obra, el punto de vista con el que va a encarar la insólita propuesta, su reticencia inicial y su aceptación posterior en base a la promesa a su madre enferma de Alzheimer (que por otro lado, para el lector esta cuestión pasa a un segundo plano rápidamente, a pesar de que en la primera parte cierra casi cada capítulo con una frase al estilo: “para preguntarle al loco de Dios sobre la resurrección de la carne y la vida eterna y contárselo a mi madre”), pero la insistencia con que lo hace, su desconfianza a que el lector no intuya o comprenda la trascendencia del viaje, termina por aburrir al darlo todo masticado. Ni siquiera el primer encuentro con Francisco revela un manejo literario de la situación, apenas un informe frío.

A Cercas le ha quedado una mezcla extraña entre querer poner el foco de atención en la figura del Papa y su recorrido histórico y personal y la intromisión de su narrador como alguien atormentado por el divorcio de su herencia católica, por no hablar de los excesivos diálogos que coronan cada capítulo con diversos personajes que se van olvidando uno tras otro y que simplemente sirven para repetir lo mismo, con leves variaciones, acerca del papel de Francisco en la Iglesia y de sus virtudes y defectos.

El libro mejora con el viaje a Mongolia, dándole frescura hasta cierto punto, porque luego vuelve a incurrir en los mismos errores (esquematización de diálogos e incluso acartonamiento de personajes que, por sus caracteres, deberían ser potentísimos: la incredulidad y admiración que todos sentiríamos por los misioneros se ve opacada justamente por la incredulidad y admiración del narrador, que se siente artificial y reiterativa). La única parte que justifica el libro es cuando el narrador se encuentra con el Papa para consultar sobre lo que le aqueja, porque ahí es cuando se expone de verdad a una descripción certera de un personaje histórico y no una semblanza superficial. La pregunta en sí carece de importancia; de hecho, uno puede intuir lo que ha contestado el Papa, y la necesidad de esconderlo hasta el final de la historia revela una falta de tensión alarmante en un texto de estas características.

No puedo decir que no sea un libro que se lea rápido, que infunda conocimiento al lector de los mecanismos internos de cónclaves y sínodos y otras parafernalias, pero todo termina por ser tan insulso, todas las reflexiones del narrador parecen ser básicas (incluso la revelación de haber discernido a la persona que es Jorge Bergoglio y a su puesto como Papa Francisco es corta de alcance y profundidad), casi como un deber a ser formuladas porque son obvias, que la sensación al cerrar el libro es la que mencioné al principio: que ojalá otro escritor hubiese tenido el encargo (y el encumbramiento de la novela no sé si habla peor de Cercas o del Vaticano) de realizar una crónica y poder hablar con el Papa, que, guste o no su figura y la institución a la que representó, ha sido un personaje clave en estos últimos años.

Firmado: Félix

Más de Javier Cercas reseñado en ULAD: aquí


miércoles, 21 de mayo de 2025

Colaboración: El amor de los hombres solitarios, de Victor Heringer

Título original: O amor dos homens avulsos

Traducción: Francisco Cardemil Pérez

Año de publicación: 2024

Valoración: Muy recomendable


La mejor recomendación posible de esta novela la hace Zadie Smith en la solapa:

“Al terminarla, uno tiene el deseo de conocer de inmediato al joven que la escribió, estrechar con fuerza su mano y felicitarlo por el comienzo de una carrera brillante. Pero Victor Heringer ya no está. Se marchó dejando atrás este hermoso libro”.

Efectivamente, este libro es hermoso. Trágico, pero hermoso. Heringer nos cuenta una historia de descubrimiento de la vida, de la amistad y del deseo de un joven de familia acomodada de la periferia de Rio de Janeiro cuya apacible vida adolescente se ve alterada por la llegada a su casa de un joven adoptado por el que se sentirá irremediablemente atraído. Esa llegada trastocará la precaria estabilidad de una vida familiar oscurecida por las connivencias del padre con la dictadura y el desequilibrio mental de la madre, y marcará para siempre la trayectoria vital de Camilo, nuestro protagonista. 

Alrededor flota siempre el ambiente amenazador de la delincuencia, las drogas y la violencia física que asfixia la vida de los habitantes del suburbio en el que vive y del que intenta escapar y al que vuelve en un último intento de redimirse y de hallar un sentido a una vida que quedó paralizada por un trágico suceso. El diagnóstico de Camilo sobre su vida es demoledor: “Crecí más triste que una paloma. Me convertí en un adulto inútil, amargado y sucio. Apenas puedo encontrar belleza en las cosas”.

Con estos mimbres podríamos encontrarnos ante una historia que podría ser sombría, triste, descarnada, pero Heringer escribe con mucha ternura y delicadeza y arroja luminosidad y esperanza sobre unas vidas que transcurren al borde de la tragedia.

Efectivamente, es una pena que Heringer ya no esté con nosotros. Leer esta excelente novela puede ser nuestro mejor homenaje.

Firmado: José Miguel Martínez


martes, 15 de abril de 2025

Colaboración: Galveias, de José Luís Peixoto

Título original: Galveias

Traductores: Pilar del Río y Antonio Sáez Delgado

Año de publicación: 2016

Valoración: Muy recomendable


Tan lejos, tan cerca. Nos llega muy poca información sobre la literatura que se está haciendo en Portugal y apenas podemos nombrar escritores de aquel país aparte de Saramago y Pessoa. Estamos a tiempo de remediar ese desconocimiento y quizás este excelente libro de Peixoto pueda contribuir a ponerle remedio.

Nos propone en este libro el escritor portugués una novela coral por la que van desfilando las vidas de los habitantes de un pueblo del Alentejo portugués, Galveias, cuyo día a día se ve sacudido por el impacto de un meteorito que impregna de olor a azufre la atmósfera del lugar.

Aprovecha Peixoto la anécdota del meteorito, casi un Mcguffin a la manera de Hitchcock, para irnos desgranando capítulo a capítulo las vivencias de una entrañable galería de personajes que, con sus alegrías y miserias, conforman un universo de vidas que se van entretejiendo y cuya suma constituye el alma colectiva del pueblo.

El ritmo de la narración es deliberadamente lento. El autor portugués se propone integrarnos en la atmósfera diaria del pueblo a través de los pequeños detalles de las vidas de sus habitantes que en casi todos los casos comienzan siendo asuntos privados, casi secretos, pero que acaban involucrando al resto de la colectividad. Todo ello con un lenguaje minucioso, poético, tratando con gran humanidad a unos personajes que, en la mayoría de los casos, nacieron y morirán en el pueblo y que se plantean su vida como una cuestión de supervivencia y una adaptación a las circunstancias que les han tocado vivir utilizando los escasos recursos que tienen a su alcance.

Merece la pena recrearse en un fragmento, una reflexión de uno de los personajes en la que nos describe su lugar en el mundo y en la que podemos vislumbrar la riqueza del lenguaje narrativo en que se mueve Peixoto: “Todos tenemos un lugar donde la vida se ajusta. Cada mundo tiene un centro. Mi sitio no es mejor que el tuyo, no es más importante. Nuestros sitios no pueden compararse porque son demasiado íntimos. Donde existen solo nosotros podemos verlos. No vale la pena explicar nuestro sitio, nadie va a entenderlo. Las palabras no soportan el peso de esa verdad, tierra fértil que viene del pasado más remoto, manantial que se extiende hasta el futuro sin muerte”.

Firmado: José Miguel Martínez

Otras obras de José Luís Peixoto reseñadas en ULADEl camino imperfecto

domingo, 9 de marzo de 2025

Colaboración: Sombra de la sombra, de Paco Ignacio Taibo II

Idioma original: Español

Año de publicación: 1986

Valoración: Está bien (Recomendable para quienes quieran tener idea de México inmediato a su revolución)


1922, un año dentro de un periodo donde la sociedad mexicana luchaba con violencia en múltiples terrenos. Crímenes, asaltos, asonadas, levantamientos armados, espionaje, traiciones, fuerzas extranjeras tratando de intervenir política, económica y hasta militarmente para cambiar el rumbo de la revolución mexicana; movimientos populares y de obreros empujando para recuperar rumbos perdidos por la misma; prensa, arte, transporte, naciendo o renaciendo tras la guerra popular que cambio al país. Ese es el marco donde se desenvuelve la novela Sombra de la sombra. Paco Ignacio Taibo II logra describir ese marco, hace sentir sus tensiones, permite al lector vivir por momentos su turbulencia y, sobre todo, aproxima a la comprensión de una época todavía cercana del pasado mexicano, lo que facilita entender mejor el presente de esta república.

Los protagonistas de Sombra de la sombra son cuatro personajes que se encuentran cada noche para jugar dominó. Durante el juego platican y reflexionan de lo que pasa en la ciudad de México y en el país. El estado de la sociedad en que viven se empieza a delinear desde ahí, en la descripción de la personalidad de cada uno de los cuatro jugadores, que representan a una buena capa del pueblo mexicano. Los jugadores de dominó tienen diferentes oficios que se irán revelando poco a poco, al tiempo que se van describiendo sus personalidades.

Son cuatro temperamentos muy distintos, lo mismo que los empleos de los que viven. Si bien el juego de dominó es lo primero que los une, conforme se desarrolla la trama se van involucrando en sucesos que los unen todavía más, sucesos a través de los cuales los lectores se van dando cuenta de qué era lo que pasaba por esos años en México.

Desde luego es la visión de los de abajo. No ¿por qué unos abajo y otros arriba? En un tablero de ajedrez no hay abajo y arriba entre negros y blancos, solo lucha entre ambos. Así en la novela asoman ampliamente dos partes: el pueblo llano, con diversos oficios con los que enfrentan la vida y sus dificultades económicas y los vividores que han sabido aprovechar el río revuelto de la revolución mexicana para acomodarse en cualquier bando de la misma y medrar económicamente. Aparecen también personajes o segmentos de la sociedad que no se pueden colocar en ninguno de los grupos descritos, pero que tienen resultados importantes para la narración. Los grupos que se enfrentan son, uno, el de los fieles a ellos mismos y a sus empleos y otro, el de los que aprovechan la situación para beneficio personal, abusando de las circunstancias.

El grupo de los fieles a sí mismos está conformado básicamente por los cuatro jugadores de dominó, uno de los cuales ve casualmente un asesinato y otro presencia una muerte que puede tomarse como accidente o tal vez crimen. Como ambos acontecimientos se relacionan y uno de los jugadores es periodista, los cuatro se involucran en el intento de desentrañar esa relación, máxime que desde la sombra sufren atentados y amenazas varias, decidiéndose finalmente en convertirse en sombra de la sobra que los persigue. Sombra de la cual surgen los que abusan de la revolución. 

No sé en qué momento empezó Taibo II a utilizar la estructura que emplea en esta novela, diseñada en 57 capítulos, algunos muy cortos. Muchos capítulos tienen títulos similares o idénticos, por ejemplo los que inician con “Los personajes juegan dominó” añadiendo, a veces sí y a veces no, otras indicaciones, o los apartados que se llaman “Bonitas historias que vienen del pasado”; estos últimos complementan las personalidades de los protagonistas o nos hablan de los antecedentes de algunos sucesos de la trama. Esta misma estructura, de capítulos cortos o con títulos semejantes, la utiliza el autor en otras de sus obras como Cuatro manos, La lejanía del tesoro y Retornamos como sombras; esta última, por cierto, está protagonizada por los mismos cuatro personajes pero veinte años después y ya no juegan dominó. Retornamos como sombras esta comentada aquí.

En resumen: México en 1922, cuando la revolución mexicana, finalizada formalmente con la Constitución de 1917, había dejado al país en un torbellino de locura del que iría saliendo remando sobre una roca y cuyos vientos todavía lo impulsan, sin que deje de estar presente la locura. Si la novela policiaca negra es aquella que nos pinta una sociedad, esta novela lo es y se desarrolla en un escenario que así fue, aunque su personajes sean ficticios.

Firmado: David Batista

También de Paco Ignacio Taibo II reseñado en ULAD: Retornamos como sombras


lunes, 27 de enero de 2025

Colaboración: Me casé con un comunista, de Philip Roth

Idioma original: Inglés

Título original: I Married a Communist

Año de publicación: 1998

Traducción: Jordi Fibla

Valoración: Muy recomendable


Hace once años me hice con la Trilogía americana de Philip Roth, en el volumen de Galaxia Gutenberg para el desaparecido Círculo de Lectores, con la ilusión de leer por primera vez a uno de los mejores novelistas de Occidente (el mejor, según algunos). Y empecé por Pastoral Americana, que me pareció una novela de calidad desigual, lenta y anodina. De modo que, decepcionado con la obra y con el escritor, dejé el volumen en el estante por años y años. Pero un libro en la biblioteca de un lector, virgen en 2/3 de su lectura completa ¿no es a la vez un reto y un pequeño deshonor? Roth merecía una segunda oportunidad. 

Por medio del anciano Murray Ringold, años atrás brillante profesor de lengua y literatura inglesas del joven Nathan Zuckerman  -supuesto alter ego de Roth- se nos narra en retrospectiva la historia de Iron Rinn - Ira Ringold, un mocetón de más de 1,90 m, hermano del primero y, como él, criado en un barrio duro de Newark, Nueva Jersey: obrero y cavador de zanjas, seductor, soldado, un tanto violento, polemista a veces un tanto inoportuno y apóstol ferviente de la religión de Lenin en la América de finales de los 40 y los 50, allá cuando la persecución ideológica y las listas negras. Ira se convierte en la popular estrella improbable de series radiofónicas y llega a codearse con los más florido del mundo artístico de los EEUU, sin perder por ello ni sus ideas ni, en gran parte, su desastrado estilo.  

Roth no deja de ser Roth, de modo que la lectura de esta obra puede no ser del todo recomendable para quienes prefieran un discurso más ligero o un relato en el que los diálogos agilicen con frecuencia la trama. Incluso visualmente, las páginas se llenan de renglones de extremo a extremo. Hay pocos puntos y aparte, pocos diálogos en un trabajo que, si bien se extiende algo más de lo deseable -a entender de quien escribe esta reseña- es sólido, está bien estructurado y retrata, de forma verosímil y convincente, a hombres y mujeres de toda laya y estilo en un país y en un momento histórico concretos. Las piezas de la historia encajan mejor que las de Pastoral. Y es que, según avanzan las páginas, no te cabe duda de que estás leyendo a un novelista de raza. 

Eso sí, prepárense para una sobredosis de EE.UU. de América –salpimentada de la cuestión identitaria judía.- Quizás este exceso sea el fruto o la consecuencia de un conjunto heterogéneo y sin embargo compacto, del gran retrato de una nación en esplendor, poco porosa a influencias externas. No en vano, estamos en el corazón de la trilogía americana.

Pero la historia de Ringold trasciende la creación y el arte y sin ser, digamos, una novela-protesta, refleja con maestría las tensiones expresas y ocultas de una sociedad fragmentada, las diversas circunstancias de las personas y, en suma, sus distintos modos de afrontar el mundo, con personajes sólidos y psicológicamente bien definidos. 

Una obra de factura al alcance de pocos, pero de las que no suelen contentar a todo el público. En mi opinión y en esta ocasión, Roth deja clara su madera de gran novelista, de constructor de retratos completos y creíbles, en un trabajo estético e inteligente.     

Firmado: Francisco Marín

Muchos libros de Philip Roth reseñados en ULADaquí

sábado, 18 de enero de 2025

Colaboración: La noche quedó atrás, de Jan Valtin

Idioma original: Inglés

Título original: Out of the night

Año de publicación: 1940-1941

Traducción: No consta

Valoración: Imprescindible


Anoten: Richard Julius Hermann Krebs, alias Jan Valtin: La noche quedó atrás. ¿Cómo es posible que una obra como ésta sea prácticamente desconocida, y lleve tiempo descatalogada en nuestro país? Nada desde que Seix Barral la publicara hace bastantes años, en una edición y traducción que no podemos calificar sino de manifiestamente mejorables. 

La vida de Krebs – Valtin no es la de un narrador, ni la de un novelista, ni la de un académico: es una vida de película, riesgo, suspense, espionaje y contraespionaje; es la entrega a una causa que prácticamente abduce todo lo demás (familia, hijos, hogar). Valtin fue un consagrado al partido comunista alemán y a la internacional comunista en la Europa de entreguerras. Si les gusta la Historia de la primera mitad del siglo XX, si les atrae la política de la época y saber los entresijos concretos tras cada acción visible –ésas que luego los historiadores a menudo explican en visión aérea- no esperen. Porque Krebs fue autor de varias obras, pero en realidad sólo lo fue de una, que es la historia de su vida. 

Nacido en Maguncia, hijo de un inspector marino espartaquista allá cuando Rosa Luxemburgo (“quien no se mueve, no siente las cadenas”) Krebs tuvo una infancia errante debido a la profesión de su padre. Pero si puede citarse una ciudad asociada a su adolescencia y juventud, ésa es Hamburgo, donde vive entre muelles, obreros y revueltas, en un país moramente derrotado tras Versalles, a cuya célebre Constitución azotan el paro, la pobreza y las fuerzas extremas del momento –partido comunista y partido nacionalsocialista- que sorprendentemente no dudan en aunar fuerzas para acabar con las opciones moderadas, a la espera de un futuro duelo a dos que nunca llegó a producirse…al menos entre germanos y sin trincheras. Krebs insiste: el error comunista en la identificación de los socialistas como el enemigo a batir, y la consiguiente subestimación del potencial del partido nazi allanan el camino de Hitler al poder. 

En el difícil contexto de los años 20, Valtin se adhiere al comunismo, una nueva religión que anuncia su pronto advenimiento, trasciende fronteras y pretende acabar para siempre con la injusticia en el mundo. Pero el parto, necesariamente, ha de ser doloroso. Y así se transforma en un soldado dentro de la jerarquía de la Komintern, un activista que medra en la sección marina. Como apóstol de una nueva fe, predica la cercanía de una realidad que auspicia y protege Moscú. Recluta adeptos, reparte por medio mundo octavillas multilingües producidas en imprentas clandestinas, conspira en clubes internacionales que son realmente centros de operaciones del partido, organiza sabotajes y huelgas en los buques y en los puertos, perfecciona su formación en Leningrado y viaja y propaga sin descanso la buena nueva en cada país, obedeciendo como un soldado y ejecutando cada consigna con la fe y el ardor de un convertido. No obstante, de vez en vez aparecen las dudas. Y es que el propio autor llega a afirmar que “sólo la compañía de Jesús tiene más poder sobre sus juramentados que la Komintern.” 

El libro muestra en detalle el funcionamiento del partido y la organización de sus actividades, en especial en Alemania y los países nórdicos; respeta nombres de personajes reales y, en otros casos, parece que oculta personas bajo nombres ficticios, y tal vez introduce algunos de su propia imaginación. El más notable y seguramente el mejor descrito, Ernst Wollweber, sería futuro Ministro para la seguridad del Estado de la RDA y cabeza de la Stasi. Por las páginas de esta autobiografía novelada desfilan personajes de segundo orden, precisamente los que ejecutan las decisiones concretas (y aquí radica uno de los alicientes del libro, como he anticipado): Grigori Dimitrov, Heinz Neumann, Richard Jensen, Peter Kraus, Hertha Jens. Heinrich Himmler y Herman Göring aparecen igualmente, si bien de forma fugaz. 

Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos son los escenarios de la acción de Krebs bajo múltiples identidades falsas, hasta su detención por la Gestapo en su país natal, momento en que empieza una segunda parte de la novela, claramente diferenciada de la primera y –no vamos a negarlo- descarnada y sin concesiones (pueden imaginar la vida de un espía de la Komintern, poseedor de información valiosa, en manos de la policía de Hitler). Los campos, las cárceles, las leyes dictadas por el partido nazi y la ampliación paulatina del espectro de colectivos objeto de persecución nacionalsocialista son retratados sin una sola tirita: la –entonces- cara oculta de aquella “nueva Alemania”, descrita tal cual fue. 

Pero Krebs recupera la libertad, de un modo y a un precio que no vamos a desvelar. Ex preso de los nazis, su desencanto y sus dudas aumentan con el creciente poder de Stalin en un partido en el que –por razones que tampoco desvelaremos- su posición pasa a ser incómoda. De modo que finalmente huye a los Estados Unidos y publica, entre 1940 y 1941, la obra que reseñamos, que automáticamente se convierte en un best seller en el que, con probabilidad, maquilla al menos algunas acciones no demasiado honorables de su biografía. “Encuentro grotesco seguir aún con vida” llegó a declarar el autor. A la vista de la obra, no nos extraña.

¿Qué es La noche quedó atrás? Parece que Roosevelt la describió como “el mejor libro que he leído sobre el siglo XX.” Son diversas las reacciones o juicios que la obra puede provocar en el lector; algunos positivos, como la fe en unos valores, la lucha por algo en lo que se cree, la esperanza de un mundo mejor; o negativos, como la interdicción de cuestionar directrices o la deriva radical dentro de una organización de estructura férrea, con la consiguiente pérdida de la amistad, confianza y camaradería. Pero creo que, esencialmente, la novela es un duro alegato y una prevención, justo durante el curso de una guerra mundial, contra los dos extremos que asolaron Europa –el nacionalsocialismo de Hitler y el comunismo de Stalin- en casi 800 páginas sin fisuras, que te atrapan y no te sueltan. Un libro que, una vez empezado, no puedes parar de leer.       

Firmado: Francisco Marín

domingo, 5 de enero de 2025

Colaboración: De umbral en umbral, de Paul Celan

Idioma original: Alemán

Título original: Von Schwelle zu Schwelle

Año de publicación: 1955

Traducción: Jesús Munárriz

Valoración: Muy recomendable / Imprescindible


No es fácil que un libro de poemas te alcance y te deslumbre; más si lo lees traducido; y más aún si el original se escribe en una lengua tan distinta al castellano como el alemán. Los que, con alguna frecuencia, leemos Poesía conocemos esa sensación, ese interno convencimiento de saber que la sugerencia, el misterio es inescindible del idioma; que, en fin, hay ahí dentro algo que no captas, que se escapa por cuidadoso que sea el trabajo de traducción. En nuestro caso, según consta en las Notas a los poemas, la traducción “ha sido depurada, corregida y revisada a fondo, en busca de esa fidelidad al original que, si nunca es posible en poesía, en el caso de Celan es especialmente imposible.” No sé cuánto ha respetado Munárriz la dicción original ni cuánto ha sacrificado en pos del ritmo, pero el resultado del texto sorprende gratamente.   

La vida de Paul Celan (anagrama de Antschel – Ancel, su apellido real) transcurre entre 1920, año en que nace en una familia judía de habla alemana en Czernowitz – Rumamía (hoy Chernivsti, Ucrania) y París, ciudad que ve acabar su vida antes de cumplidos los 50, cuando se arrojar al Sena desde el puente Mirabeau, el mismo al que dedicara un famoso poema Gillaume Apollinaire. 

De umbral en umbral es la segunda obra del autor y está, simplemente, plagada de belleza. Los versos son armónicos, aunque parecen venir preñados de asechanzas: “En el azul / pronuncia una palabra arbórea promisora de sombra / y el nombre de tu amor / sus sílabas añade.” No hay poemas largos. Cada texto es un pespunte de armonía elevado a una cima: “Esta es una palabra que caminó junto a las palabras / una palabra a imagen del silencio, / enramada de hierbaluisa y pena.” 

La tragedia marcó –a la postre, seguramente de forma irremisible- la juventud del autor, obligado a abandonar sus estudios universitarios y que pierde a sus padres en campos de concentración alemanes. En París también pierde un hijo al poco de nacer. 

Sin embargo, el libro no presenta –al menos en apariencia- poemas desesperados, ni trasluce la intranquilidad sonora o el desequilibrio visible que los hitos de un pasado desdichado pudieran sugerir. Los versos de Celan, aun no exentos de tensión controlada, son primeramente bellos, y las imágenes se suceden en un conjunto ordenado y sensible, si bien no ajeno al dolor. El poeta busca, más allá de cualquier cosa, crear belleza, y vaya si lo consigue.  

Algunos versos rozan la perfección y adveran que Celan es parada obligatoria en el itinerario del lector de Poesía moderna: “En el nombre del primero de los tres, / que gritó / cuando hubo que vivir allí donde antes que él ya estuvo su palabra, / en el nombre del segundo, que miró y lloró, / en el nombre del tercero, que blancas / piedras apiló en el centro / te absuelvo / del amén que nos aturde (…) / ¡Tú sigues siendo, sigues siendo / la hija de una muerta / consagrada al no de mi añoranza…!”

¿Qué añadir tras estos versos, que no los emborronen? Paul Celan: no se lo pierdan. 

Firmado: Francisco Marín


jueves, 26 de diciembre de 2024

Colaboración: El cielo de la selva, de Elaine Vilar Madruga

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2023

Valoración: Muy recomendable


En los últimos años hemos disfrutado de buena literatura escrita por mujeres latinoamericanas: Enríquez, Schweblin, Bazterrica, Ampuero… Todas escriben, en mayor o menor medida, sobre lo femenino y la violencia. Sus novelas y relatos están poblados de sangre, de fantasmas, de disparos, de maltrato…

Pues bien, son comedias románticas al lado de El cielo de la selva.

Creo que es la novela más dura que he leído de este boom. Y eso es mucho decir. Qué barbaridad. Qué estilo, qué ritmo, qué lenguaje.

Elaine Vilar Madruga (Cuba, 35 años, un montón de libros escritos y un montón de premios ganados) nos presenta un mundo cerrado, asfixiante y asfixiado. Una hacienda solitaria, a los pies de una selva voraz, donde la vida consiste en criar para sacrificar. Como si de una granja de pollos se tratara, aquí las mujeres se preñan y paren (no se embarazan y dan a luz) y con el tiempo, cundo la selva tiene hambre, sus hijos e hijas (sus crías) son asesinados y entregadas a la selva. La autora elige muy bien las palabras: no es lo mismo tener hijas que crías, no es lo mismo tener sexo que fecundar. 

El argumento es duro, pero podría haberse quedado en una carcasa vacía de no ser por los personajes, la mayoría mujeres: Santa, Ifigenia, Romina, la abuela, la perra… generaciones malditas y condenadas a morir y matar. A matar o morir.

Dice una:

Aquí hay que ponerse dura —carraspeó—, pa’ que la selva sea buena contigo. Aquí hay que parir y parir y parir. Y luego darles cuchillazos a las crías pa’ que la selva te deje en paz.

De hecho, uno de los golpes en el estómago que lector se lleva mientras lee la novela es el asesinato de un menor. Otro escritor habría hecho una elipsis o lo habría narrado de forma suave: aquí Elaine Vilar Madruga se arremanga y se mete en el barro. Nos cuenta con detalle el sacrificio de uno de los niños. Así que avisados estáis: aquí hay dragones.

Se puede leer: 

La selva era una trampa cruel.

Santa lo sabía. Todos lo sabían. Y Juanquito hoy iba a descubrirlo.

Quien es marcado como carne para la selva, termina en su garganta y dentro de su mandíbula.

En esta novela, también hay hombres, y siempre son seres deleznables. Cuando son niños, tienen un pase; al crecer, se convierten en asesinos, maltratadores, traficantes de droga…

Vilar Madruga escribe cada capítulo desde el punto de vista de un personaje, a veces en presente, a veces en pasado, a veces en tercera persona, en primera o en segunda. Nos mete en su vida pasada, en sus sentimientos, en sus deseos y miedos y logra, y es un logro gigantesco, que incluso tengamos compasión por (casi) todos ellos.

Salvo de la selva, claro. Ella también es un personaje, un agujero negro sobre el que giran las vidas de todos los demás. ¿Y qué simboliza? Ahí está el núcleo de la novela: quizá la violencia o lo masculino o el destino. Ya lo dice una de las mujeres: Con la selva no se juega.

El cielo de la selva no es un libro fácil. Leerlo es casi un acto de valentía, pero es muy buena novela, de las que quedan en la memoria, como una cicatriz.

Firmado: Raúl Gay


sábado, 30 de noviembre de 2024

Colaboración: Las llanuras, de Gerald Murnane

Idioma Original: inglés 

Título Original: The plains

Año de Publicación: 1982

Valoración: Imprescindible 


Aníbal cruzando los Alpes, de Turner, la Sonata para Piano no 14, de Beethoven o Doña Bárbara de Rómulo Gallegos son creaciones artísticas en donde se comprueba lo siguiente: la naturaleza ha sido uno de los principales motores del arte. ¿Cuántas montañas y volcanes, mares tempestuosos o noches estrelladas no han alimentado a poemas, pinturas o películas?

Australia, la tierra del escritor Gerald Murnane, no está exenta de paisajes seductores: selvas húmedas e indómitas, playas de ensueño y monolitos místicos, pero Las llanuras, nuestra novela en cuestión, se desarrolla en las planicies centrales. ¿Por qué este novelista escoge la monotonía de este lugar y no el mundo salvaje de las otras regiones? 

Las montañas imponentes tienen su fin ante la vista de quien contempla, el mar es interminable, pero volátil: solo las llanuras permanecen en su vastedad. Y es esta cualidad la que ha fascinado a sus habitantes, quienes han desarrollado mitos, artes y tradiciones en torno a ella, a tal grado que la inmensidad de las planicies y lo inexplorado de sus tierras simbolizan perfectamente la grandeza de su pueblo, que incluso delira con ser otra Australia independiente: no la de los canguros y koalas, sino la de las perdices y avutardas. Son ellos quienes afirman que solo hay algo mayor: la eternidad como planicie.

En Las llanuras, Murnane nos presenta a un cineasta que llega a esta región con la finalidad de retratar su inmutabilidad. Tan explorador como ascético, pasará muchos años intentando cumplir su cometido: porque Murnane es más que aventuras, más que atardeceres indescriptibles y relaciones inefables: es una maraña creciente de posibilidades y detalles. El texto se vuelve una lucha contra las limitaciones del pensamiento y la consciencia. Murnane nos hará reflexionar a través del cineasta y los habitantes de las llanuras que lo que yo veo no es igual a lo que tú ves, y esto mismo se traslada a lo individual, porque lo que hoy veo y pienso no es lo mismo que lo que vi y pensé ayer.

Este abanico heterogéneo de percepciones hará que el cineasta observe cada elemento del paisaje y note la sutileza con que todo cambia en lo que parece inmutable. Basta que una hierba se mueva para que esas llanuras sean ya otra cosa. Nada permanece por vasto que sea. Perplejo por este descubrimiento, él pospone indefinidamente el rodaje de su película.

Pero los frutos de este desengaño también cambian. El cineasta pasa de la parálisis a la fascinación con una meditación sobre este mundo laberíntico e inasible. El “nada existe, si algo existe no lo podemos comunicar” de Gorgias es poéticamente reescrito y lanzado como una patada directa al corazón, como defendiéndose del ángel de Jacob, reconociendo su derrota, pero dejando un texto tan épico como esa lucha bíblica contra el ángel de Dios, con un lenguaje tan delicado y profundo que recuerda a Proust y que se se bifurca sin fin como un mapa dibujado por Borges.

Así, Murnane cambia el conocimiento por la contemplación: el protagonista teje una elegía de los límites y canta una oda a lo indecible. Echa por tierra cualquier itinerario porque de nada sirven en un mundo cambiante donde para viajar basta levantar la cabeza y dar un suspiro.

Ante la ausencia de lo definitivo, el cineasta podrá desertar de su película: Murnane jamás abandonará el arte. Del vértigo del cambio a la tranquilidad de la introspección, el texto fluirá como lo hará el cineasta: dejando de cuestionar y comenzando a vivir en carne propia la naturaleza. Solo así podrá disfrutar de su vida e iniciar un nuevo proyecto frente a otras dificultades (todo esto con un muy particular sentido del humor). Murnane logra una poética de lo contingente y en Las llanuras la bebemos extasiados sin riesgo de resaca. Estamos listos para recorrer cualquier mundo.

Firmado: Arturo Jiménez Viveros

martes, 29 de octubre de 2024

Colaboración: Una obra maestra, de Lorenzo Caudevilla

Idioma original: Español.

Año de publicación: 2024.

Valoración: Muy recomendable.


Me encontré con Lorenzo Caudevilla durante el BBK-Legends de 2023. Le conocía por el cómic que había dibujado durante el confinamiento y me habló de un proyecto que tenía entre manos. «Apenas puedo contar nada», dijo, «pero estoy dibujando textos de Juan Carlos Ortega. ¡La hostia!». Unos meses después recibí un email suyo: «Hola, tío. Necesito que escribas el sermón de un funeral». Me dio un par de pautas para el panegírico y santaspascuas. 

Así de poca cosa fue mi aportación.

La semana pasada leí “Una obra maestra”, el cómic del que hablamos. En sus páginas, Lorenzo Caudevilla pone el foco en Jacinto, un escritor narcisista, misántropo y malhumorado, un antihéroe solitario y empobrecido que, sin embargo, alberga el sueño de escribir una obra maestra. Una obra que le sobreviva y dé testimonio de su nombre, sólo una. 

La escritura como proyecto de inmortalidad.

El problema es que Jacinto, ¡ay!, no tiene talento y paga su frustración con el mundo. Pero esto que podría devenir en un viaje a la locura —como en la película del “Joker”— en “Una obra maestra” deriva en una divertidísima sátira que no deja títere con cabeza. Con puntería y mala baba, Lorenzo dispara dardos envenenados hacia la egolatría de los escritores, hacia la autoedición, hacia una industria editorial prisionera del marketing y hacia la irrupción de la inteligencia artificial en el mundo de la narrativa. 

Un ejercicio metaliterario alumbrado desde el humor. 

Diría que incluso desde el cariño.

Todo esto, además, acompañado con un apartado gráfico descomunal. Apabullante. De manera orbicular (op cit), una auténtica obra maestra. La destreza gráfica de Lorenzo Caudevilla abarca cantidad de estilos e incluye desde el trazo belga hasta suntuosas splash-page. ¡Y qué uso del color! No exagero si aseguro que muchas viñetas te llenan los ojos convirtiendo la gama cromática en un personaje más. También propone este cómic un reto adicional para el lector, ya que el autor desperdiga por doquier guiños a obras literarias, cuadros o películas, en una suerte de juego de pistas o agudeza visual. La solución al crucigrama, como siempre, al final, donde también encontraremos una banda sonora para acompañar las andanzas del queridísimo Jacinto.

Porque, a pesar de sus numerosos defectos, nos resulta imposible odiar a Jacinto. Quien más quien menos ha fantaseado en cierta medida con ser escritor de éxito y componer páginas inatacables, utilizando la literatura a modo de un cincel que dé forma a su dolor. Jacinto es un espejo deformante que señala nuestra ridiculez, nuestro empequeñecimiento, nuestra absoluta insignificancia bajo el líquido amniótico de este mundo hecho de apariencias. Si nos divierte su tozudez, su vanidad o su proverbial pereza, es porque es la nuestra.

Jacinto somos todos, sí, enfadándonos por naderías, despotricando de forma pueril en redes y finalmente alzándonos sobre los escombros humeantes del fracaso. Decid la verdad, ¿acaso no buscamos igual que él esa piedra filosofal que nos eleve, nos signifique y nos señale como personas especiales, no transitorias, eternas?

Jacinto escribió como si no supiera que el mundo estaba mal hecho y así hay que vivir.

Desde el arte.

Desde un envanecimiento esperanzado.

Desde las alturas —qué caray— de creer ser mejores de lo que realmente somos.


Firmado: David Villar


sábado, 9 de marzo de 2024

Colaboración: Dora Bruder, de Patrick Modiano

Idioma Original: Francés.

Título Original: Dora Bruder.

Año de Publicación: 1997

Valoración: Muy Recomendable

París, la ciudad luz, es para Patrick Modiano la ciudad de las tinieblas. Porque la luz es movimiento y la oscuridad inacción. Y es que, desde la desaparición de Dora Bruder, en esta ciudad el tiempo se ha detenido.

Un día, el narrador -Modiano mismo- encuentra un anuncio de 1941 donde se reporta como desaparecida a una niña judía, Dora Bruder, al fugarse de un internado. Así él iniciará su búsqueda, no a través de la historia, sino del olvido y de la indiferencia, en esa Francia a la par cuna de los Derechos del Hombre y colaboradora de la Gestapo, donde se revelará un París ajeno a nuestra idea habitual de belleza, en un ambiente gris e indiferente pero salpicado de poesía con atardeceres que aniquilan, estaciones de metro que emergen de la neblina y reflejos enigmáticos entre las familias Bruder y Modiano.

En su investigación, los edificios hablarán lo que otros han intentado borrar. A través de registros civiles, internados y cárceles -materialización del olvido- Modiano hará resonar los ecos de los que no tuvieron voz, ecos que nos hablarán de Dora y su familia, de esos migrantes que huyen de un cazador solo para que una bestia los devore. La historia de esta niña va más allá del pueblo judío: interesa a toda la humanidad. Como también interesa desenmascarar a París y mostrar ese lado crudo que tanto se maquilla y que lo fue aún más en ese invierno de 1941, el más duro de la ocupación, empeñado en separar familias y sembrar incertidumbre. ¿Por qué Dora se fugó? ¿En qué condiciones se refugió ante ese ambiente tan adverso? ¿Cómo pudo su padre registrarla como extraviada ante la policía si ellos mismos lo estaban buscando? ¿Se reencontró con sus padres? Solo Modiano puede arrojar luz en la oscuridad, o en este caso, oscuridad en una luz que borra todo.

Como en cualquiera de sus novelas, la sencillez de Modiano sacude. Basta con una caminata vespertina para comunicarse con Dora. Pero es una comunicación fundada en interrogaciones persistentes, en preguntas que la niebla de París parece despejar pero el tiempo acrecienta. Modiano refleja la complejidad de la historia en oraciones sencillas pero lo suficientemente mordaces para comenzar a cuestionar lo que otros han escrito y así liberar y liberarse: hay que salir de los caminos habituales y andar en callejones sin salida porque ahí se encuentra la verdad, o lo que queda de ella en fotografías rotas y archivos ilegibles. He aquí la otra gran virtud de este escritor: arrebatar a los que él llama guardianes de la historia el secreto que ellos mismos olvidan que custodian.

Los ecos de Dora, como ella, regresan y se van. Son una huella en el vacío, como la de tantos. Pero su destino ha sido reivindicado en la escritura de Modiano con un secreto victorioso. Nos toca aplicarlo.

Firmado: Arturo Jiménez Viveros

Unos cuantos libros de Modiano reseñados en ULADaquí


miércoles, 21 de febrero de 2024

Colaboración: La sombra del kasha de Miyuki Miyabe

Idioma original: japonés

Título original: Kasha (火車)

Traducción: Purificación Meseguer Cutillas

Año de publicación: 1992

Valoración: recomendable


Ya que está tan de moda el city pop japonés, qué mejor oportunidad para usarlo de soundtrack que disfrutar de un thriller ambientado en el Tokio de los 90s. Luces de neón, rascacielos, oficinistas, yakuzas, colegialas con uniforme de marinero, ¿qué más quieres?

Novela escrita por la Agatha Christie japonesa, la Henning Mankell nipona, la Stephen King del lejano oriente... bueno, me entienden. Miyuki Miyabe es toda una celebridad del mundo literario en Japón, aunque su trayectoria literaria tuvo un inicio curioso. Después de graduarse de una escuela técnica, Miyabe-san trabajó en un bufete de abogados como mecanógrafa, muy útil para escribir novelas policíacas. Ya bien entrados sus veintes, entró a un taller de escritura donde profesionalizaría su afición a la escritura. Hasta la fecha, no ha parado de escribir de manera compulsiva.

La novela aborda directamente el problema del sobreendeudamiento, que se volvió especialmente problemático durante la década perdida. El fácil acceso al crédito en los años previos al estallido de la burbuja económica llevó a muchos japoneses a acumular deudas insostenibles. “Kasha”, la carreta en llamas que lleva a las almas al infierno, me parece una buena metáfora para el espiral de endeudamiento y descenso hacia ese bajo mundo de vicios, juego y deudas. La novela también nos presenta una visión crítica del sistema de crédito japonés y su impacto en la identidad individual. A través de la historia, Miyabe sugiere que el valor de una persona se ha reducido a su solvencia financiera o historial de crédito. La trama pone de relieve cómo la crisis económica y el sistema de crédito afectaron profundamente la percepción de la identidad y el valor personal, llevando a algunos a adoptar medidas extremas para escapar de sus deudas (el seppuku ya no es exclusivo de los samuráis).

Miyabe ya era toda una experta en el oficio de escribir novelas de género cuando escribió "Kasha". Una novela policíaca de manual, en el buen sentido de la palabra. Miyabe desarrolla la trama a un muy buen ritmo, aunque tarda un poco en arrancar. Los giros de trama no son abruptos ni del todo inesperados, pero todo el conjunto da una sensación de coherencia y de redondez, donde no se dejan cabos sueltos. Los personajes principales están bien desarrollados, aunque algunos de los personajes secundarios carecen de profundidad y se cae en los estereotipos. Esto podría deberse al enfoque en el desarrollo de la trama y los temas sociales más que en la exploración profunda de cada personaje. Fuera de eso, es sin duda un libro recomendado para aquellos que añoran el fax y los directorios telefónicos.

Nota: La portada de esta edición es horrenda y no tiene nada que ver con la trama, si pueden, arránquenla.

Firmado: Alain Ríos

lunes, 12 de febrero de 2024

Colaboración: Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia

Idioma original: español

Año de publicación: 1964

Valoración: recomendable (muy recomendable para mexicanos)


“Es muy cómico que alguien sea sensato en una situación absurda”. Con estas palabras Juan Villoro describe la obra de Ibargüengoitia, quien es un maestro de la sátira mexicana, y esta novela es un excelente ejemplo de ello.

Ubicada en el caótico periodo posrevolucionario mexicano, cuando la dictadura de Díaz dio paso a un juego de tronos con sombrero y sarape, Ibargüengoitia nos ofrece una visión alternativa de la Historia Mexicana, distanciándose de las narrativas tradicionales y mostrando una perspectiva para nada glorificada. En su relato, el autor desenreda los mitos heroicos, revelando que detrás de las medallas y los pomposos discursos, muchos de los llamados héroes nacionales no eran más que, como diríamos en México, unos 'culeros con suerte'.

La novela gira en torno a las supuestas memorias del general José Guadalupe Arroyo, un narrador tan poco fiable como cualquier político chaquetero. A través de sus ojos, Ibargüengoitia nos sumerge en las astutas maniobras de militares y políticos que buscan beneficiarse de los restos de la revolución. Todo ello bajo el pretexto de defender los altos ideales revolucionarios, excepto cuando estos ideales son inconvenientes para sus propios intereses, como se muestra en algunos discursos: “Propongo declarar la constitución en receso por improcedente”. El general Arroyo considera que sus memorias pasarán a formar parte de los anales históricos de la revolución, por lo que las escribe con un estilo grandilocuente, que emula las grandes novelas del siglo XIX, aun cuando la situación no lo amerite:

— Mi general, Vidal quiere formar un partido único—me dijo Trenza. La noticia no me fulminó porque no sabía yo lo que esto iba a significar.

En esta disputa por la silla presidencial, los militares inician una serie de insurrecciones que resultan igual de absurdas que sus campañas políticas:

—Si con falta de organización les ganamos, imagínese lo que será cuando nos organicemos bien.

En este tono se desenvuelven los personajes de este libro, ya sean militares, cuatreros u oficinistas, los cuales, como dice el mismo Ibargüengoitia en el epílogo, solo se dedicaron a autodestruirse. Personajes detestables y ridículos, pero bien desarrollados, ricos en matices y personalidad, producto del estilo simple y directo de Ibargüengoitia.  

Dicho lo anterior, "Los Relámpagos de Agosto" puede presentar ciertos puntos débiles, especialmente para lectores que no son mexicanos. Por muy universales que sean la codicia y el cinismo humano, es claro que no podemos abstraer del todo esta novela de su contexto histórico y cultural, el cuál es muy marcado. Los lectores no familiarizados con este periodo pueden tener dificultades para comprender completamente las alusiones y el humor relacionado con eventos y figuras históricas específicas de México. Sin embargo, cualquiera que disfrute de las intrigas políticas encontrará este libro muy entretenido.

Nota: La portada de la edición aquí presentada muestra a Pancho Villa, el cuál no entra directamente en la trama de la novela. Supongo que se pretendía aumentar su atractivo para los lectores fuera de México usando un personaje famoso. Personalmente prefiero las portadas con pinturas de Joy Lavile, esposa de Ibargüengoitia.

Firmado: Alain Ríos


También de Jorge Ibargüengoitia reseñado en ULADLas muertasLos conspiradores

miércoles, 31 de enero de 2024

Colaboración: La dependienta, de Sayaka Murata

Idioma original: japonés

Título original: Konbini ningen (コンビニ人間)

Traducción: Marina Bornas

Año de publicación: 2016

Valoración: muy recomendable


Escrita por la mujer del año 2016 (según Vogue Japón), "La dependienta" cuenta la historia de Keiko Furukura, una mujer de 36 años (tómese nota de la edad) que trabaja en una tienda de conveniencia en Tokio, estilo Seven-Eleven. Para más referencias, véanse los reels y tik-toks sobre estos combinis japoneses, mostrados como si fuesen parques temáticos de la comida kawaii. 

En México, y me imagino que es similar en todo Latinoamérica, las personas que trabajan en este tipo de tiendas provienen de diversos orígenes. Sin embargo, en Japón, el puesto de dependiente del seven es ocupado principalmente por estudiantes de prepa o universidad (y más recientemente, inmigrantes provenientes de países en desarrollo), los cuales combinan los estudios con su trabajo a media jornada. Atender la caja del combini es visto solo como un trabajo de paso, nadie piensa en hacer carrera o lograr un desarrollo profesional organizando los refrigeradores o haciendo inventarios. Además, al ser un trabajo que está en constante trato directo con los clientes (los cuales pueden ser personas horribles), es estresante y altamente demandante (afortunadamente, en Japón no se tienen que preocupar por los robos con violencia en mitad de la noche. Una de cal …).

Aquí es donde entra nuestra heroína, Keiko, una protagonista atípica, considerada una anomalía social por su familia y amigos, la cual encuentra sentido en la rutina y las reglas de su trabajo. Aunque la novela no lo especifica, es evidente que Keiko se encuentra dentro del espectro autista. Volcada en su interioridad y carente de una personalidad definida, adopta el comportamiento de sus colegas con el propósito de “encajar”. Su predilección por la rutina y el orden es tan marcada que, en un episodio, la encontramos organizando productos en una tienda donde no trabaja. La narración destaca su falta de reciprocidad emocional y su dificultad para adaptar su conducta a diferentes situaciones. Su comportamiento, aunque atípico, resulta particularmente útil en un entorno laboral rígidamente estructurado. Además, la novela resalta su asexualidad, un aspecto notable en el contexto de una sociedad conservadora como la japonesa. 

No sé hasta que punto la autora se describa a sí misma (la novela se desprende de sus experiencias trabajando en una tienda de conveniencia), pero tiene una capacidad sobresaliente para generar empatía y comprensión por la protagonista (a pesar de que Keiko no se ve a sí misma como una víctima). Murata escribe con claridad y precisión la atmósfera de la tienda de conveniencia y sus tejemanejes (descripción que podría ser un tanto excesiva para los que no viven en Japón, e innecesaria para los que sí). Su estilo es sencillo, con un tono que oscila entre lo cómico y lo melancólico, indagando las complejidades y las contradicciones de la sociedad moderna japonesa, principalmente el papel de aquellos que no quieren (o pueden) llevar una vida “normal”.

Aunque "La dependienta" es una obra destacada, hay ciertos aspectos negativos a señalar. Uno de ellos es la representación y el desarrollo del personaje principal, Keiko. A pesar de que su comportamiento y modo de pensar singular añaden profundidad al personaje, algunos lectores podrían encontrar que la novela no explora suficientemente las complejidades emocionales y psicológicas de Keiko, dejándola algo plana y enigmática. Creo que el hecho de que no se mencione directamente su neurodivergencia, y por lo tanto no se enfoque su comportamiento desde esa perspectiva, puede ser un intento de la autora por no encasillar a la protagonista bajo un diagnóstico médico, lo cual le restaría peso a su intento por hacernos empatizar con personas que llevan una vida poco convencional. Por otra parte, la novela, centrada intensamente en la vida diaria de la tienda de conveniencia, podría ser percibida por algunos como monótona o con falta de dinamismo narrativo, limitando su alcance a un escenario muy específico sin explorar a fondo otras facetas de la sociedad japonesa. Por último, la sutil crítica social que Murata intenta transmitir no llegue a ser completamente apreciada por lectores no familiarizados con las sutilezas y las normas culturales de Japón, haciendo que el mensaje se pierda o se malinterprete (por ejemplo, en un lector extranjero se podrían reforzar ciertos estereotipos negativos que se tienen de los japoneses). Considerando todo lo anterior, me parece un libro indispensable para cualquier interesado en la literatura japonesa del siglo XXI, y para los que no, no se preocupen, es un librito que se lee de una sentada.

Nota. “La dependienta” ganó el premio Akutagawa en 2016, uno de los premios literarios con más prestigio en Japón. 

Firmado: Alain Ríos


viernes, 19 de enero de 2024

Colaboración: Salto mortal, de Kenzaburo Oé

Idioma original: japonés

Título original: Chuugaeri (宙返り)

Traducción: Fernando Rodríguez-Izquierdo

Año de publicación: 1999

Valoración: recomendable

En marzo del año pasado falleció el premio Nobel Kenzaburo Oe, y yo, ni enterado, a pesar de vivir en Japón. Me sorprendió ver en las librerías una nueva edición de sus obras completas, y… ya. Por lo que no se me pasó por la cabeza que fuese en honor a su muerte. Si hubiese sido Murakami (Haruki, no el otro) el fallecido, no dudo que se habría armado un gran alboroto. Supongo que esta reacción discreta hacia Oe se debe a ciertas posturas que él mantenía, las cuales podrían no ser muy celebradas en la sociedad japonesa: su negación a reconocer la autoridad del emperador, su antagonismo hacia la presencia del ejercito estadounidense en territorio japonés, y (lo más imperdonable) los chismes sobre sus vínculos con líderes chinos. Una vez superado el desconcierto por el fallecimiento de Oe, me alegró ver reeditada en tapa dura la primera novela que escribió después de recibir el Nobel (creo importante mencionar este detalle debido a lo feas que suelen ser las obras al periodo inmediato post-Nobel), "Salto Mortal".

Publicado originalmente en 1999, en una época marcada por la paranoia tras los ataques al metro de Tokio por la secta Aum Shinrikyo (un evento que llegó a alterar aspectos tan cotidianos como la eliminación de botes de basura de las estaciones), "Salto Mortal" ofrece una perspectiva diferente sobre el auge y la radicalización de los movimientos religiosos en el Japón de finales del siglo XX. Oe pretende entrelazar lo personal con lo político, creando una narrativa donde la figura del líder carismático se convierte en el eje central. "Salto Mortal" gira en torno a dos líderes religiosos, Patrón y Guiador (Salvador y Profeta, para los fans) que, después de abjurar de su propia doctrina y de una década de silencio, deciden reconstruir su movimiento. Estos personajes ejercen una influencia intensa sobre sus seguidores, resonando con la dinámica de Aum Shinrikyo bajo Shoko Asahara, que, por cierto, fue ejecutado después de pasar casi 20 años en prisión.

A pesar de los evidentes paralelismos, "Salto Mortal" trasciende una mera representación de Aum Shinrikyo. En contraste con otras obras sobre el tema que condenan abiertamente a estas sectas, como "Underground" de Murakami, Oe utiliza la ficción para indagar en temas de fe, moralidad y además, nos da una visión sobre la organización y los métodos utilizados por este tipo de cultos para aumentar una grey, como el sutil lavado de cerebro. En ocasiones, la novela desafía al lector a discernir entre la ironía y una aparente apología de este fanatismo, especialmente al adentrarse en la crisis de fe y los conflictos internos que motivan a los seguidores, principalmente jóvenes desencantados y sin un futuro prometedor, a unirse al culto apocalíptico de moda. La complejidad de "Salto Mortal" radica en su capacidad para entrelazar estos elementos en una narrativa que es tanto provocativa como introspectiva.

La mayor crítica hacia la novela es su ritmo lento, con menos énfasis en la acción y más en la introspección y el desarrollo de personajes. Muy fiel a su estilo, Oe a menudo presenta situaciones y dilemas morales sin soluciones claras o definidas. La reiteración de ideas sin profundizar del todo sobre ellas puede hacer tediosa la lectura. Se requiere un poco de paciencia para disfrutar de esta novela, un tanto escondida entre diálogos que muchos podrían calificar de innecesarios.

Este libro es particularmente recomendable para los admiradores de la obra de Kenzaburo Oe y, en un sentido más amplio, para aquellos que aprecian la narrativa japonesa moderna, la cual se distingue por la exploración de la psicología y las emociones de los personajes, transmitida mediante un estilo minimalista y haciendo énfasis en la sutileza y la insinuación. Para aquellos que no, "Salto Mortal" puede llegar a resultar aburrida y redundante. 

Firmado: Alain Ríos

Otras obras de Kenzaburo Oé reseñadas en ULADaquí


viernes, 15 de diciembre de 2023

Colaboración: Mercería Merche, de Dolores Fragueiro

 Idioma original: castellano

Año de publicación: 2020

Valoración: Muy recomendable 


Que el año del Corona dio para mucho, no es ninguna sorpresa. 

Para mucho pensar, divagar y reírse, además de todo lo que ya sabemos.
 
Sí, porque dentro de la tragedia, la más fatal de las tragedias, siempre habrá sitio para el humor. Pocos libros nos recuerdan que esto es así, sin más. De primeras y como fragante ejemplo, me viene a la cabeza Lectura Fácil de la la gran Cristina. Y no es casualidad, porque este pequeño tesoro escondido (no sería un tesoro si no estuviera escondido; ya soy cansina porque este lema lo he repetido ya demasiadas veces, pero no sería un lema si…) que lleva por título Mercería Merche, recuerda a LF en el tono maldito y la actitud disparatada más allá del bien y del mal, y las ilustraciones estilo collage del libro, que ninguna de ellas tiene pérdida, aunque no tanto en el argumento. Mejor dicho, en los argumentos, porque se trata de varias historias, relatos por llamarlos de alguna manera, escritos por la misteriosa Dolores Fragueiro. Sin embargo, ahora que lo pienso, también hay algo de la tesis argumental de LF en algunas de las historias de Mercería Merche. Como la maravillosa escena de los “discapacitados” que dan un concierto y que transcribo un poco más abajo, y que tanto recuerda a las divinas “discapacitadas” de LF. Esta nativa de Cedeira, un pueblito muy particular de Ferrol, a ciencia cierta no leyó LF cuando escribió el libro (por aquello de la influencia)… la leyó mucho después y le encantó porque así me lo dijo ella misma. En todo caso, vale. Podrá ser una influencia pero inconsciente/sincrónica, algo muy común en tiempos empantallados. Y ya está, que perdure este aislamiento que envuelve a la isla antes de que llegue el turismo, que me animaría decir, dada la juventud de la escritora, en algún momento será. Los 5 primeros relatos que componen Mercería Merche:

1. Prólogo de Víctor Erice. (Lo crean o no lo crean, pero ni se les ocurra ser tan “omito la palabra fea” de comprarlo solo por este motivo, sería imperdonable).
2. El hámster del puma.
3. Mi animal protector es un percebe.
4. Objetiviwonder y los Crazybrothers.
5. Capítulo piloto de una sitcom con posibilidades.

Como yo soy mucho cuando hago crítica, de expresarme a través de una cita oportunísima y directa de la autora o autor en cuestión, transcribo unos diálogos de esos que una vez leídos, se llevan encima para toda la vida. Como una prenda que no se abandona nunca, aunque esté toda apolillada y huela ya, por más que la laves con el jabón de Marsella más bienoloroso, a mil demonios:

–No hay derecho! ¡No lo hay! ¡Yo debería poder bajar a las fiestas de mi pueblo, a disfrutar tranquilamente con los amigos de mi puto fin de semana libre! ¡Después de estarme rompiendo la puta espalda trabajando toda la puta semana ¡No es justo! No es justo bajar y encontrarse con esto! Os debería dar vergüenza utilizar a gente enferma para burlarse así de ellos, ¡de ellos y de nosotros! ¡Con niños delante! ¡En las fiestas de mi pueblo! ¡Os merecéis una paliza! – se desahogó el «yonki de fin de semana».
Tras el discursito, todo el mundo comenzó a corearlo de manera mucho más patética y descoordinada que los Crazybrothers y Objetiviwonder. Peska se levantó de la batería y pidió calma, pero rápidamente Manuel le quitó la palabra.
– Mi nombre es Manuel y estos son mis hermanos y mis amigos. Estoy aquí porque yo quiero. ¡Nadie me obliga! Me gusta la música y tanto yo como mis hermanos estamos disfrutando de hacer esto. Estamos cansados de que la gente nos trate de manera diferente, somos personas igual que vosotros y tenemos derecho a expresarnos como nos plazca. ¡Venga, hermanos! ¡Gritemos juntos! ¡Igualdad ¡Igualdad!...
Después de estas palabras los Crazybrothers comenzaron a gritar a la vez, enfadando al público, que no podía contenerse más ante el posible anonimato de una paliza multitudinaria.
– ¿Queréis igualdad? Pues os vamos a dar igualdad – gritó el padrazo farlopero que comenzó el debate. Mientras se armaba con un casquillo de cerveza y corría hacia el escenario.

Objetiviwonder y los Crazybrothers. PP. 67/68.

Lo dicho, que una buena cita del libro comentado, vale más que 10 páginas de análisis, o en muchas ocasiones: tostón. Con más motivo, si nos sirve para finalizar una reseña. 

Extraído de: Rosanna Moreda: Las 10 mejores maneras de hacer crítica sin provocar la muerte por aburrimiento al personal en el intento, (en vías de elaboración).

Firmado: Rosanna Moreda