miércoles, 2 de septiembre de 2026
Shintaro Kago: Novia ante la estación y otras historias
martes, 21 de julio de 2026
Yasunari Kawabata: Dientes de león
Título original: たんぽぽ (Tanpopo)
Año de publicación: 1972
Traducción: Tana Oshima
Valoración: Recomendable
Tengo que confesar que he tenido que leer reseñas anteriores del señor Kawabata para, una vez terminado el libro, intentar situarlo un poco, hasta ahí ha llegado mi perplejidad ante esta obra póstuma e inacabada del primer Nobel japonés. Y ni aún así ha terminado de quedarme demasiado claro. Leo una y otra vez que Kawabata es algo así como el paradigma de lo que entendemos por escritor japonés, exquisito en los detalles, creador de atmósferas sutiles, etc. y hay algo o bastante de todo esto, es verdad. También veo que es un autor versátil, que cuenta historias con estilo y temáticas diferentes. Entonces me sorprende algo menos que, ya nonagenario, hubiese acometido un relato que tiene menos de novela que de narración dialogada.
Empezamos en ese tiempo que de forma algo pedante llamamos in media res, es decir, con la historia ya a medio desarrollar, en la que la joven Ineko acaba de ser ingresada en un hospital psiquiátrico. La madre, junto con Kuno, el novio de la chica, le han internado allí porque padece una especie de prosopagnosia que se define como ceguera de cuerpo, una rara afección por la que Ineko, en momentos especiales, deja de ver determinados objetos, y muy en concreto pierde de vista el cuerpo de la persona amada. Madre y novio se van alejando del hospital hablando largamente sobre la enferma y, como se ha hecho tarde, terminan pasando la noche en un hostal cutre con la dudosa perspectiva de volver al día siguiente a visitar a Ineko.
El libro entero es el diálogo entre los dos personajes, siempre pivotando en torno a la joven. La madre tiene asumido que hay un problema real de salud mental, mientras Kuno está convencido de que es algo psicológico que él sería capaz de ayudarle a superar, seguro de que el poder del amor es capaz de revertir el trastorno. Pero tampoco está claro dónde está la frontera de la locura, porque en ocasiones irrumpen en el relato pequeñas pero llamativas imágenes que ponen en cuestión los límites de la realidad y las posibles distorsiones en su percepción. Quizá lo mental interactúa con lo físico en una medida en que tanto al lector como a los personajes les resulta inalcanzable.
La sutileza que se le supone a Kawabata efectivamente se manifiesta al sembrar la narración con elementos inciertos o de interpretación ambigua, entre otros las misteriosas campanadas que lo mismo evocan a Ineko en su reclusión que rememoran las miles de campanas que se requisaron para contribuir a la fabricación de armas en la II Guerra mundial. Época que también tiene su protagonismo al incorporar el recuerdo del padre de la enferma, derrotado, perdido en las montañas, entusiasmado con su hija y protagonista de una tragedia que ha dejado una huella cuya profundidad se desconoce. El amor, la locura y la tragedia llenan el largo diálogo entre la madre y el novio, donde se cuelan recuerdos dudosos y no revelados, porque la decisión de ingresar a Ineko hace inevitable profundizar en el pasado, en los detalles y en la naturaleza real de los sentimientos.
El relato adquiere un tono oscuro, como la noche que cae poco a poco sobre los personajes, repleto de elementos visuales que completan una escenografía inquietante, los dientes de león que florecen en una época que no corresponde a su naturaleza, el mar que se confunde con el horizonte, los comentarios incómodos sobre la intimidad de la pareja, la tensión en el hostal desvencijado, todo ello impregnado de la extraña contención que seguramente tiene que ver con la tradición y los valores culturales que Kawabata expresa con intensidad y delicadeza, que pueden resultar desconcertantes, pero, qué duda cabe, también atrayentes.
sábado, 16 de mayo de 2026
Hisashi Kashiwai: Los misterios de la taberna Kamogawa
Título original: Kamogawashokudo
Traducción: Victor Illera Kanaya
Año de publicación: 2023
Recomendación: Prescindible
Según nos informa la solapa interior de este libro, ha sido tal el éxito de esta novela que se ha traducido a más de veinte idiomas, se ha adaptado a la pantalla por NHK TV y se ha convertido en una saga de ocho novelas en Japón. Con tan apabullante presentación uno esperaría caer en las redes de una novela excelentemente escrita, con un argumento sorprendente y unos protagonistas memorables. Nada más lejos de la realidad. Nos encontramos con una novela que, si bien está correctamente escrita y es agradable de leer, se desarrolla con una estructura tremendamente repetitiva y con unos personajes planos y poco estimulantes.
La premisa de Los misterios de la taberna Kamogawa es muy sencilla. Nos encontramos con una taberna escondida en Kioto, regentada por un padre y su hija, a la que acuden una serie de personajes de distinta extracción social para que los propietarios de la taberna les preparen un plato del que guardan un excelente recuerdo y que les transporta a un momento especial de su pasado.
miércoles, 8 de abril de 2026
Kenji Ueda: Los secretos de la papelería Shihodo
Título original: 銀座「四宝堂」文房具店
Traducción: David Aguilar Gutiérrez
Año de publicación: 2025
Valoración: Está bien
En una elegante zona comercial de Tokio, el señor Takarada regenta una papelería, negocio que ahora mismo parece en vías de extinción, o al menos de reconversión hacia productos industriales masivos, regalos o merchandising. Cuando el mundo gira, en aparente camino sin retorno, hacia lo digital, en ese pequeño rincón se continúa cuidando los viejos productos, papel de diversos gramajes y rayados, sobres a juego, estilográficas y lápices con punta de pincel, cuadernos de diferentes formatos según el uso y la ocasión. En el piso superior hay incluso anaqueles con material reservado a situaciones especiales y un venerable escritorio donde el cliente puede redactar sus misivas alejado del mundo mientras saborea un té.
El escenario no puede ser más idóneo para el improbable supuesto de que alguien se decida a escribir, a mano y en papel, una carta a alguien especial que merece algo más que unas flores o un presente, alguien con quien quizá tenemos una cuenta pendiente que solo se puede saldar abriendo el corazón. Improbable pero posible, y aquí Ueda nos deja algunos casos: el oficinista que escribe a la abuela con quien se crio, la señorita de compañía que agradece a la madame sus enseñanzas para abrirse paso en la vida, la joven deportista enamorada del compañero de equipo, el empresario un poco calavera que intenta redimir sus deslices, o el cocinero que recuerda a su antiguo mentor. Personajes agradecidos, enamorados, arrepentidos, con relaciones que se mantienen, empiezan o terminan, pero que necesitan para expresarse el cauce que les proporciona la papelería Shihodo, con su calma y sus materiales nobles.
Cada uno de los cinco protagonistas termina, más pronto que tarde, contando su pequeña historia al señor Takarada, que escucha con paciencia e incluso se permite intervenir para intentar restaurar lo dañado, para lo que pone al servicio del cliente los productos más adecuados. Fluye la caligrafía y, cómo no, también las lágrimas, que el escribiente derrama sobre los ideogramas, porque estas son historias, ya lo habrán adivinado, saturadas de buenos sentimientos, recuerdos intensos e incomprensiones a superar. Estamos en terreno del feelgood, relatos amables en los que ningún personaje baja del aprobado en moralidad, y los desencuentros que genera la vida pueden, y deben, ser reparados con un arranque de sinceridad que se vacía en las tintas y los papeles de Takarada.
El estilo con que lo expone Ueda hay que reconocer que va en perfecta consonancia con el contenido: prosa limpia, casi colegial, sin artificio de ninguna clase y explicándolo todo, lo que proporciona una sensación agradable siempre que uno no sea muy exigente con la técnica literaria. De esta forma, cuando se vuelve a casa después de un día de trabajo, o se disfruta de un ratito relajado el fin de semana, da gusto, hay que reconocerlo, tener en las manos algo tranquilo y afable, que se lee sin esfuerzo, pequeñas historias llenas de sentimientos nobles y errores disculpables, envuelto en la atmósfera casi mística de una vieja papelería donde se venden objetos periclitados por la modernidad.
El mundo parece más acogedor, recupera uno la confianza en el ser humano porque todavía quedan por ahí gentes generosas y agradecidas que buscan la mejor forma de hacer sentir bien a sus semejantes, lavar pequeñas culpas o apostar por una vida plena. El señor Takarada, siempre dispuesto, más ángel que comerciante, les ayudará a ellos y al lector mismo, que acabará sintiendo una especie de paz momentánea. Un lector que no habrá leído un gran libro ni habrá tenido que esforzarse en encontrar claves ocultas, pero bueno, de vez en cuando y sin abusar tampoco es malo dejarse llevar por la comodidad y los sentimientos puros.
jueves, 26 de marzo de 2026
Akimitsu Takagi: El misterio de la mujer tatuada
Título original: 刺青殺人事件 (Shisei Satsujin Jiken)
Año de publicación: 1948
Traducción: (del inglés) Eduardo Hojman
Valoración: bastante recomendable
lunes, 2 de marzo de 2026
Fumiko Enchi: Máscaras femeninas
jueves, 16 de octubre de 2025
Natsume Sôseki: El eco fantasmal de un koto
lunes, 13 de octubre de 2025
2x1: Strange Houses y Strange Pictures de Uketsu
Título original: 変な家 (Henna ie)
Año de publicación: 2021
Traducción: Sandra Ruiz Morilla
Valoración: Se deja leer (a duras penas)
¿Conoce alguien a un famoso youtuber que esconde su identidad tras una sudadera negra y una máscara blanca? No, no me refiero al soplagaitas aquél que se hace o hacía llamar Un Tío Blanco Hetero (a decir verdad, no sé si aún sigue con sus patochadas sacando vídeos), sino a un "creador de contenido" japonés conocido por Uketsu, de quien no se sabe la identidad y que se dedica a contar historias de misterio, con un toque weird e incluso de terror (bueno, ya os adelante que tampoco mucho). Por lo visto su video más visto en internet fue uno (este) sobre una casa cuyo extraño plano le movía a hacer ciertas indagaciones que desvelaban el terrible secreto que ocultaba. Como buen youtuber, adalid de los medios digitales, Uketsu enseguida escribió un libro -así, a la antigua, de papel con sus tapitas, etc.-, Strange Houses, que es uno de los que se reseñan hoy en este blog y cuyo éxito llevó luego a que se hiciese una no menos exitosa película en Japón. Movido por la curiosidad ante esta supuesto hit del terror psicológico, según diversos y entusiasmados medios que reflejaron su publicación en España, este mismo año (quiero pensar que de forma desinteresada y profesional) y movido por mi vocación de servicio a los seguidores y seguidoras de este vuestro blog que confían en nosotros para una prescripción acertada de lecturas, me puse a ello y le dedique al libro unas cuantas horas de mi vida que no recuperaré jamás...
Os resumo brevemente: el narrador -se supone que es el propio Uketsu- recibe la petición de consejo por parte de un amigo que está pensando en comprar cierta casa, pero hay algo que le parece raro. El narrador, a su vez, pide ayuda a un tercer amigo, que es arquitecto y, por lo que se ve, el más espabilado de los tres. Bueno, espabilado y fantasioso, porque a partir del análisis del plano de la casa saca unas deducciones totalmente gratuitas sobre circunstancias y sucesos luctuosos que pueden haber sucedido allí. Pero fijaos que ojo tiene el tipo, de nombre Kurihara -y que también aparece en la segunda novela que reseño hoy-, que en cuanto se le ocurre una hipótesis, por disparatada que sea, ésta pasa a ser automáticamente cierta, sin que nadie plantee posibilidades alternativas ni se intente comprobar por medio de algún tipo de pruebas... el método hipotético-deductivo más riguroso, vaya. es decir, más riguroso para programas tipo Cuarto Milenio, donde si sale un locatis diciendo que los chemtrails se deben a que nos fumigan con nanobots desde aviones o que la Tierra es plana y si te arrimas mucho al borde te caes, se da por buena la teoría y santas pascuas. Pues aquí lo mismo... Para que luego el asunto acabe siendo un culebrón familiar truculento, desestimando la novela, por desgracia, algunas posibilidades más inquietantes pero también más interesantes que parecían plantearse al principio. Una lástima, aunque ya os lo digo: eso no es lo peor...
Lo peor es que el libro parece haber sido escrito por y para lectores retr... bisoños. pero que muy bisoños... (es de suponer que el público mayoritario del canal de YouTube de Uketsu sean adolescentes, pero, coño, los adolescentes no tienen por qué ser tontos del culo y menos aún los que leen). Está escrito con una prosa supersencillita -los diálogos, incluso como si se tratara del guion de una película u obra de teatro-, sin el menor intento de utilizar recursos literarios que no sean los más básicos, una repetición constante de ideas (como en los programas de true crime, para entendernos, de los que supongo que Uketsu también tiene bastante influencia) y con muchas, muchas ilustraciones de los planos de las casas de las que se habla y que se supone ocultan la clave de un terrible secreto (terrible y totalmente inverosímil, os adelanto), con todo lo que se cuenta en el texto bien señaladito no sea que los lectores y lectoras, más acostumbrados, supongo, al lenguaje audiovisual, se pierdan con tanta palabrería... La ventaja de esta poca exigencia es que la novela se lee bastante rápido y el bochorno (quizás exagero; digamos la incomodidad) dura poco.
En fin, que si buscáis una historia de misterio con su punto de horror que os vuele la cabeza o incluso una novelilla de crímenes para pasar el rato... hacedlo en otro sitio, hacedme caso, porque con este libro vais a perder, si no el dinero (yo lo he sacado de la biblio, qué os creíais), al menos seguro que el tiempo...
Nota casi final: al parecer, hay una continuación o ampliación de este libro, aún no traducido al español (por fortuna), con once planos, nada menos, de strange houses de éstas... Vamos, no lo toco ni con un palo.
Idioma original: japonés
Título original: 変な絵 (Henna e)
Año de publicación: 2022
Traducción: Sandra Ruiz Morilla
Valoración: Un poco mejor que el otro
Pues entonces, os preguntaréis y no sin razón: ¿a qué viene que hayas leído también Strange Pictures, la segunda novela del tal Uketsu? Os debo una explicación y esa explicación que os debo os la voy a dar... Debido a tres motivos fundamentales, a saber:
- Que soy más bueno que las pesetas y pensé que el amigo Uketsu, que parece buen chaval detrás de su máscara de asesino de slasher, merecía que le diera otra oportunidad, a ver si había mejorado como escritor.
- Que soy más bueno que el arroz con leche y pensé que los lectores/as de este blog merecen que haga el sacrificio de leer libros de dudosa calidad para poder advertirles de qué deben mantenerse alejados/as, por su bien.
- Que soy más bueno que... vale, que también lo había sacado de la biblioteca y ya, total, de perdidos al río... Así que me puse a leer esta otra novela perpetrada por el mismo youtuber misterioso, etc. y, mira por dónde, resulta que no está tan mal. O, en todo caso, está mejor que la anterior (tampoco era difícil). Parece que Uketsu habrá asistido a las clases de algún taller literario (
o contratado un ghostwriter más competente) porque el resultado, sin ser tampoco para dedicarle una mascletà fallera, se lee con bastante más interés y hasta agrado que en el caso anterior.
jueves, 18 de septiembre de 2025
Naoki Matayoshi: Hibana (Metaentrada)
Título original: Hibana (火花)
Traducción: Pendiente
Año de publicación: 2015
Valoración: Recomendable
Tengo sentimientos encontrados respecto a este libro.
Hibana es la novela más vendida del siglo XXI en Japón y uno de los mayores bestsellers de la historia del país. Algo raro ya que no es una novela juvenil, thriller o de romance. Una pregunta que surge de inmediato al conocer este dato es: ¿por qué aún no se ha traducido al español? (Otro libro de Naoki, Érase una vez un libro, ya fue publicado en español por la editorial Plaza & Janés). El hecho de que esta novela haya conmovido a millones de japoneses basta para justificar una reseña exhaustiva en este blog, aunque todavía no se pueda leer en el idioma de Sor Juana Inés de la Cruz (no voy a decir Cervantes hasta que no devuelvan el oro).
¿De qué trata el libro?
Hibana es, en esencia, una novela de formación. El protagonista, Tokunaga, es un joven comediante en los comienzos de su carrera. En una de sus presentaciones conoce a Kamiya, un humorista más experimentado que termina convirtiéndose en su mentor. La novela relata el ascenso y caída de Tokunaga en el despiadado mundo del showbiz. Kamiya ejerce como consejero, pero su personalidad excéntrica y su purismo respecto a la comedia generan más problemas que certezas en Tokunaga, cuyo objetivo último es convertirse en un comediante exitoso.
Esta no es una historia feliz; el tono general de la novela se inclina más hacia lo agridulce.
A medida que avanza la historia, la relación entre Tokunaga y Kamiya se convierte en el eje de la novela. Kamiya, con su visión radical y casi ascética de la comedia, insiste en que el humor debe ser un arte puro, aunque ello signifique sacrificar fama, dinero e, incluso, la estabilidad personal. Tokunaga, por su parte, admira a su mentor, pero se siente atrapado entre la necesidad de sobrevivir en la industria del entretenimiento y el idealismo extremo de Kamiya.
El contraste entre ambos personajes es lo más destacable de la novela: mientras Tokunaga lucha por abrirse camino y alcanzar un reconocimiento que parece siempre esquivo, Kamiya se hunde en la marginalidad, víctima de sus propias obsesiones y de un mundo que no tiene lugar para un comediante incorruptible. El resultado es una relación ambivalente, de respeto, frustración y, finalmente, desencanto.
La novela no solo muestra las dificultades del oficio de comediante, sino también la precariedad de las relaciones humanas cuando están atravesadas por la ambición y la necesidad de encontrar un sentido a la propia vida. En ese sentido, Hibana se acerca más al retrato existencial que a una simple narración sobre la comedia y el espectáculo
¿Por qué no se ha traducido al español? Una conjetura.
Se suele decir que el género literario más difícil de traducir es la poesía. Yo discrepo. ¿Alguna vez han intentado contar un chiste en otro idioma? Es una experiencia frustrante: el simple hecho de tener que explicarlo hace que pierda todo sentido. La comedia me parece más intraducible aún que la poesía. Todos los elementos que la sostienen: el ritmo del idioma, las referencias locales, los juegos de palabras, los matices metalingüísticos; se diluyen al pasar de una lengua a otra.
Si ya resulta una empresa heroica escribir con humor y conseguir que funcione en la lengua original, trasladarlo con fidelidad a otra es una tarea inconcebible. No es casualidad que muchas editoriales desistan de publicar novelas centradas en la comedia: más allá de la fama en su país de origen, la recepción internacional puede quedar gravemente comprometida. Hibana, una obra profundamente enraizada en la cultura de la comedia japonesa, enfrenta este obstáculo de manera radical. Para traducirla se necesitaría recrear los códigos culturales por completo.
Quizás esa sea una de las razones por las cuales la novela aún no ha llegado al español. Aunque, a mi parecer y de manera paradójica, esta misma dificultad es lo que hace que Hibana resulte fascinante: es un testimonio literario de un mundo que resulta prácticamente intraducible. Para muestra, un botón: Hibana fue traducida al inglés con el nombre de “Sparks”. Resultado, es una mierda (no, en serio, es horrible). He visto los comentarios en goodreads a la edición en inglés, hecha por lectores que desconocen el japonés, y muchos coinciden en que la novela es incomprensible, por decir lo menos.
¿En qué difiere el humor japonés del de los países hispanohablantes?
(Como premisa, discutible pero no aquí, el humor en España y Latinoamérica es muy similar. Salvo gustos personales, se puede disfrutar por igual de un standupero colombiano, de una película española o de una batalla de freestyle en México).
Dejando de lado el humor escatológico o el slapstick que alimenta el estereotipo televisivo japonés de concursos y caídas aparatosas, la principal diferencia está en el peso que tiene el lenguaje mismo en la construcción de la risa. El humor japonés tiende a apoyarse en la sonoridad de las palabras, en los homónimos (los cuales abundan debido al menor número de fonemas en comparación con el español) en los dobles sentidos y en las expresiones regionales. El “chiste” no siempre se formula como una historia con remate, sino como un quiebre lingüístico que depende del timing y de la complicidad cultural. En este sentido, lo gracioso no se encuentra tanto en lo que se cuenta, sino en cómo se dice.
Dentro de esa tradición, el manzai ocupa un lugar central. Es una forma de comedia en dúo que remonta sus orígenes al período Edo, pero que se consolidó en el siglo XX con el auge de la televisión. En el manzai hay siempre dos figuras: el boke, encargado de decir disparates o cometer errores, y el tsukkomi, que corrige con brusquedad y devuelve la lógica al diálogo. Lo fascinante de esta dinámica es que el humor surge del ritmo vertiginoso del intercambio, de la precisión con que se encadenan los malentendidos y las réplicas. Un espectador japonés capta inmediatamente las sutilezas de esa cadencia. El boke y el tsukkomi deben estar perfectamente sincronizados; cualquier desfase arruina la risa. A diferencia de la stand-up comedy anglosajona o hispana, donde un solo comediante controla el ritmo y la tensión, en el manzai esa responsabilidad se reparte entre dos, generando una tensión dialéctica constante: la estupidez contra la cordura, el caos contra el orden, lo absurdo contra lo lógico.
Además, el manzai suele estar cargado de referencias locales, acentos regionales y giros idiomáticos que refuerzan la comicidad. Un boke de Osaka no suena igual que uno de Tokio, y para el público japonés esas diferencias son parte esencial de la experiencia humorística. Esto hace que la traducción sea doblemente complicada, no basta con trasladar las palabras, habría que recrear el mismo efecto de extrañeza y familiaridad en un público que no comparte esos códigos.
El declive del dúo cómico… salvo en Japón
En otras latitudes, la comedia en dúo parece una reliquia del pasado. Hubo épocas en que el formato era popular: basta recordar a Laurel y Hardy en el cine clásico, o a Chon y Chano en México, referentes del humor popular en la primera mitad del siglo XX. En España también existieron parejas célebres, como Tip y Coll, que durante décadas dominaron la televisión con su humor absurdo y minimalista. Pero con el tiempo, este estilo fue perdiendo vigencia frente al auge del stand-up, más flexible y adaptable a públicos diversos. Hoy, lo habitual es que un comediante se sostenga por sí mismo, dueño del escenario y de la palabra, sin necesidad de un compañero que marque el contrapunto. (Sin embargo, a raíz de la pandemia, los podcasts de comedia tuvieron un auge, donde el humor basado en conversaciones más o menos absurdas entre una pareja de personalidades disímiles (volviendo a la idea del straight man y del funny man) recobró su popularidad (por ejemplo: Bad friends, con Andrew Santino y Bobby Lee).
En Japón, en cambio, la tradición del dúo no solo se ha mantenido, sino que se ha consolidado como uno de los pilares de la cultura humorística. El manzai sigue siendo un formato central en festivales, concursos televisivos y programas de variedades. Programas como el M-1 Grand Prix, que desde el año 2001 premia al mejor dúo de comediantes del país, son auténticos fenómenos mediáticos seguidos por millones de espectadores. Y lo más sorprendente: la cantera de jóvenes manzaishi no deja de renovarse. Cada año surgen nuevas parejas con estilos frescos que van desde lo clásico hasta propuestas más experimentales, lo que demuestra que el manzai no es una reliquia, sino una tradición viva que dialoga con la contemporaneidad.
Esa vitalidad explica por qué una novela como Hibana logra conectar con un público masivo en Japón: no habla de un arte en vías de extinción, sino de una práctica cotidiana, cargada de resonancias emocionales para cualquier espectador que alguna vez se haya reído con un dúo cómico en televisión o en vivo. Tokunaga y Kamiya encarnan, en la ficción, esa tensión entre mantener vivo un género centenario y adaptarlo a un presente que exige novedad constante.
Conclusión
Más allá de sus debilidades narrativas, Hibana es un libro que no puede leerse únicamente desde criterios literarios. Su impacto cultural en Japón fue inmediato: millones de ejemplares vendidos, una adaptación a película y serie de Netflix (si quieren ver alguna, les recomiendo la serie; la película no vale la pena), discusiones sobre el sentido de la comedia como profesión, e incluso un redescubrimiento del manzai entre audiencias jóvenes. En ese contexto, la novela funciona como un espejo generacional; refleja las aspiraciones y frustraciones de quienes dedican su vida a un oficio que exige entrega total y, al mismo tiempo, condena a la precariedad y al anonimato a la gran mayoría de sus practicantes.
Sin embargo, cuando se la saca de ese marco cultural, Hibana se enfrenta a sus limitaciones. La escritura de Matayoshi es correcta, incluso sensible en algunos pasajes, pero carece de la densidad narrativa que uno esperaría de una obra con tanta resonancia social. Además, las reflexiones filosóficas que se ponen en voz de Kamiya pueden ser algo superficiales. El manzai está presente como tema, pero no siempre como forma; el humor se describe más de lo que se encarna en el texto. Y el desenlace, anticlimático y absurdo, se siente más plano que revelador.
En resumen, Hibana es una novela cuya relevancia radica tanto en el fenómeno cultural que generó como en su valor literario. Puede que no sea una obra maestra en sentido estricto, pero sí es un documento único sobre una tradición cómica que sigue viva en Japón y que aquí adquiere un inesperado tono elegíaco. Dicho lo anterior, diría que el libro merece, al menos, la curiosidad de todo lector interesado en comprender qué mueve a reír (y a llorar) a una sociedad tan distante y, a la vez, tan próxima como la japonesa.
martes, 2 de septiembre de 2025
Madres de libro: Mi madre de Yasushi Inoue
Título original:わ が 母 の 記
Año de publicación: 1975
Traducción: Marina Bornas
Valoración: entre recomendable y está bien
No lo voy a negar: seguramente, si nos nos hubiéramos planteado programar una Semana de las madres o como queramos llamarla, no creo que se me hubiera pasado por la cabeza leer este librito, publicado hace ya 50 años por un escritor japonés al que no conoce nadie sólo conoce nuestro compañero Alain y que trata sobre sus recuerdos y reflexiones sobre su anciana madre, que cuando llegó a una edad provecta y ya viuda comenzó a comportarse de una forma digamos que peculiar para su familia, aunque habitual en personas de avanzada edad: pérdidas de memoria y atención, insistencia en los recuerdos de su infancia y juventud, comportamientos erráticos, cabezonería... en fin, supongo que a más de uno y una de nuestros lectores/as les sonará este cuadro...
El libro, bastante corto, vienen a ser, pues, una suerte de memorias o incluso dietario del escritor sobre los últimos años de vida de su madre y está dividido en tres grandes apartados o capítulos -aunque luego cada uno tenga sus propias divisiones internas-, titulados respectivamente Bajo los cerezos en flor, Claro de luna y El rostro de la nieve (vamos, más japonés imposible, no me digáis... aunque tal vez se deba a un tropo cultural nipón que les hace insistir en ciertas imágenes). El primero de los capítulos trata de cuando la madre del escritor se ha quedado viuda, a los 80 años y comienza a dar muestras de su senilidad, a pesar de conservar una gran vitalidad. En el segundo capítulo la buena señora -de la que nunca conocemos el nombre, en realidad- ha alcanzado ya los 85 años y su demencia senil ya parece irreversible, con el agravante de que hay que estar vigilándola constantemente. En el tercero, situado antes de su muerte, que se produjo cuando estaba a punto de cumplir los noventa, el comportamiento de la madre es aún más errático, levantándose de noche para pasearse por la casa como un fantasma, dejando de reconocer incluso a sus propios hijos, comportándose a menudo como la niña consentida que debió ser de pequeña, etc. Por desgracia, lo normal a esas edades o al menos en muchos casos...
Pero que la dinámica en la que entra esta señora, arrastrando a su familia nos parezca normal o, cuando menos, habitual no quita para que su hijo Yasushi se dedique a explayarse a lo largo de páginas y más páginas sobre todos estos comportamientos, con bastante detalle, sobre lo que él o sus hermanos piensan al respecto y sobre reflexiones más o menos elaboradas -también más o menos tópicas- sobre la vejez, la vida y la muerte. Que se me entienda bien: no pasa nada, ya que este escritor resulta tener una pluma muy bien adiestrada y el estilo es ágil y amenos, además de que el libro no es demasiado extenso y no se hace pesado. pero uno no deja de tener cierta sensación de obviedad, de que se diría que Inoue está descubriendo la pólvora, cuando que las personas, al envejecer y llegar a cierta edad crítica, se vuelvan chochas y comiencen a comportarse como niños pequeños es más viejo que el comer... Quizá sea eso lo más interesante y hasta educativo de este libro -además del cariño, en absoluto afectado, que muestra por su madre-: que no importa de dónde seamos, cual sea nuestra cultura y circunstancias vitales e históricas; somos todos y todas iguales y las servidumbres del paso del tiempo nos afectan por igual. A padres/madres y a hijos, que ya llegaremos, antes o después (esperemos que mucho después) a ese momento.
miércoles, 9 de julio de 2025
Seicho Matsumoto: Un lugar desconocido

Título original: 聞かなかった場所 (Kikanakatta Basho)
Año de publicación: 1975
Traducción: Marina Bornas
Valoración: bastante bien
Tsuneo Asai es un modesto, aunque de lo más eficiente, funcionario del Ministerio de Agricultura japonés que, en el transcurso de un viaje de trabajo con su jefe, recibe la noticia de que su esposa Eiko ha fallecido de forma repentina. Tras el estupor inicial y una vez cumplidas las debidas ceremonias funerarias Asai se pone a indagar sobre las circunstancias concretas de la muerte de su esposa, quien, por lo visto, sufrió un infarto y por ello hubo de refugiarse en una tienda de cosméticos de un barrio que no era el suyo, donde al fin falleció. Pero el viudo empieza a sospechar que hay algo raro en todo el asunto y comienza a investigar sobre una posible doble vida de su mujer.
La novela nos va desgranando, al menos en sus tres cuartas partes, toda esta pesquisa del infausto Asai para averiguar la verdad. No se trata, en todo caso, de un thriller trepidante, ya que el protagonista actúa exactamente como lo que es: un funcionario discreto e incluso gris, pero concienzudo y persistente, que va dando todos los pasos necesarios, uno a uno, pera llegar a su objetivo. Lo mismo que hace, por cierto, autor del libro, que elige una narración no diré que morosa, pero sí pausada y exhaustiva, con frecuentes recapitulaciones (quizá innecesarias, aunque tampoco es que molesten demasiado) sobre lo que ha ocurrido hasta ese momento. En todo caso, es una lentitud engañosa, puesto que llega un momento en que los acontecimientos se precipitan y de qué manera... No voy a adelantar nada, claro, salvo que el cuitado Asai acaba metiéndose por caminos que nunca pensó que fuera a transitar...
A Matsumoto, prolífico escritor de novelas no sólo policíacas (también de carácter histórico) se le considera, al parecer, el "Simenon japonés", al haber sido el primero en introducir una importante carga psicológica en la novela negra -más bien noir, en este caso- de su país. No digo que no, pero a mí esta obra me ha recordado más a las de la gran Patricia Highsmith, con sus personajes aparentemente inocuos pero proclives al crimen y sin remordimientos por ello -aunque sí con miedo al castigo-; sus tramas que transcurren en buena medida dentro de los pensamientos de sus protagonistas, su mundo de secretos y recelos... y también de los imprevistos de los que está trufada cualquier vida, por controlada que parezca y que determinan en muchas ocasiones nuestro devenir. Su comprensión de los rincones no sólo oscuros, sino turbios del alma humana y la empatía que no podemos dejar de sentir por sus personajes. Lo mismo que ocurre en este libro de Matsumoto, un escritor al que habrá que seguir leyendo y descubriendo pequeñas joyas como ésta, bisutería de aspecto modesta que pueden esconder brillantes quizá no perfectos del todo pero, precisamente por eso, más interesantes.
martes, 24 de junio de 2025
Shintaro Kago: Ciudades e infraestructuras
sábado, 14 de junio de 2025
Shintaro Kago: La formidable invasión mongola
martes, 20 de mayo de 2025
Junji Ito: Black Paradox
lunes, 31 de marzo de 2025
Edogawa Rampo: La bestia entre las sombras
miércoles, 26 de febrero de 2025
Junichirō Tanizaki: Cuatro casos criminales
La editorial Satori sigue publicando la obra de juventud de Junichirō Tanizaki, como ya hiciera con El demonio y otros relatos. En esta ocasión, su antología Cuatro casos criminales compila cuatro historias cortas de misterio, intriga y suspense del autor japonés.
En "El caso del baño Yanagi" (1918), un pintor acude a un abogado para que éste le ayude a dirimir si ha matado a su amante o no. Con semejante premisa, el relato logra captar el interés del lector desde las primeras páginas. Además, tiene ideas muy sugerentes (si bien no siempre desarrolladas) y alberga pasajes geniales (como los que desnudan la atribulada mente del joven K, o aquellos, de un acabado más onírico y atmosférico, que supuestamente transcurren en un fantasmagórico baño).
En "Por el camino" (1920), un detective privado aborda en plena calle a un oficinista y admite abiertamente que le está investigando. Es un relato a mi juicio algo lineal, pero llevado con maestría. Asimismo, soprende por la agudeza y sagacidad del detective, y por la forma en que, a través del diálogo, éste va arrinconando al asalariado.
En "El ladrón" (1921), un alumno becado de un instituto de élite es sospechoso de ser el perpetrador de una serie de robos acaecidos en su residencia. Me recuerda a otros relatos de Tanizaki (como por ejemplo "El criminal", "Una confesión" y "El odio"), en el sentido de que es un intenso y contundente retrato psicológico que, si bien me hubiera gustado ver insertado en un argumento mayor, funciona satisfactoriamente por sí solo y presenta una lógica interna la mar de retorcida.
En "Diablos a la luz del día" (1918), un escritor es invitado por un amigo adinerado, ocioso y mentalmente trastornado a acompañarle a presenciar la ejecución de un asesinato. Con este relato me sucede igual que con algunas obras de Edogawa Rampo: pese a que me parece disfrutable y muy entretenido, obliga a suspender la incredulidad en demasía y apuesta por elementos narrativos algo chirriantes (los personajes excéntricos, las deducciones detectivescas, la visión a día de hoy un tanto ingenua del erotismo perverso o los giros de tuerca rocambolescos).
Resumiendo: Cuatro casos criminales es una antología recomendable, sobre todo para los completistas de Tanizaki y los amantes de la literatura de suspense que enfatiza la oscuridad de la naturaleza humana. Sin embargo, hay que leerla teniendo en cuenta que, pese a pertenecer a un autor extremadamente talentoso, éste todavía estaba en su fase embrionaria cuando escribió los relatos que la componen. Y es que incluso el más logrado del conjunto (a mi juicio, "El ladrón") presenta alguna aspereza.
También de Junichirō Tanizaki en ULAD: Aquí























