lunes, 17 de febrero de 2025
VV.AA.: Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas
lunes, 20 de enero de 2025
Neil Gaiman & Shane Oakley: Esposas prohibidas de siervos sin rostro en la mansión secreta de la noche del aciago deseo
Título original: Neil Gaiman's Forbidden Brides of the Faceless Slaves in the Secret House of the Night of Dread Desire
Año de publicación: 2017
Traducción: José Torralba
Valoración: no podemos recomendar este libro, aunque, en otras circunstancias, lo merecería...
- ¿Neil Gaiman? ¿NEIL GAIMAN? -me espetaron en el Consejo Supervisor de Reseñas de Un Libro Al Día cuando fui a solicitar el permiso para ésta-. ¿Tú estás loco? No podemos reseñar a Neil Gaiman.
- ¿Cómo? ¿Por qué no?
- ¿No te has enterado? Está canceladísimo...
- ¿Y eso? -pregunté, del todo estupefacto.
- Por lo visto, le acusan de hacerle guarrerías muy feas a varias chicas. Hasta J. K. Rowling le ha puesto a caldo... y, como comprenderás, no vamos nosotros quedar peor que J. K. Rowling...
- Pues vaya con Neil; si parecía más majo que las pesetas...
- Ya ves... Esos son los peores.
Reflexioné un instante. Yo había publicado varias reseñas de libros de Neil Gaiman y bastante elogiosas, además. No podía arriesgarme a que alguien pudiera relacionarme de alguna manera con un cancelado... Pero, por otro lado, caramba, la reseña ya la tenía escrita y no me apetecía tirarla a la papelera...
- Bueno, en realidad tampoco es que sea exactamente un libro de Neil Gaiman. Se trata de un cómic dibujado por Shane Oakley basado en un relato de Gaiman.
- ¿Sale su nombre en la cubierta o no?
- Sí, pero...
- Pues no hay más que hablar. Reseña no autorizada. No nos vamos a meter en líos por un simple tebeo.
- ¡Pero es que no es un simple tebeo! -vislumbré una rendija en la que podía meter las uñas y agrandarla-. Se trata de una historia de carácter irónicamente metaliterario sobre un escritor de novelas góticas que incluyen todos los tópicos del género. Para empezar, hay una bella y turgente joven en apuros...
- Uy, turgente... eso no lo puedes poner, si es de Neil Gaiman.
- Vale, dejémoslo... Se trata de un chica en verdad muy formal, una huérfana que va a trabajar como institutriz y en una noche de tormenta debe refugiarse en una siniestra mansión...
-Ya vemos eso de los tópicos del género.
- El caso es que Gaim... quiero decir Oakley se sirve de esta historia para, con gran sentido del humor, reflexionar sobre la creación literaria, los géneros la representación de la realidad en la ficción... Con la ayuda, además, de unas magníficas y expresivas ilustraciones, llenas de dramatismo gracias a unos encuadres originales, un teatral uso del claroscuro...
- Como si son obra del mismísimo Caravaggio. Lo sentimos, pero no choice... Gaiman está vetado en este blog.
Guardé silencio, mirando fijamente al comité. Me quedaba una última bala en la recámara y decidí usarla. Me acerqué a ellos y, bajando la voz, como si contara un secreto, les razoné:
- Pensad en la cantidad de visitas que atraerá el nombre de Gaiman, aunque sólo sea por morbo. Y más visitas al blog representan más ingresos para nosotros... que, al fin y al cabo, es lo que importa, ¿no?
-De acuerdo -la respuesta no tardó ni dos segundos en llegar, junto con la autorización debidamente cumplimentada y sellada-. Y publícala cuanto antes; tenemos que aprovechar el momento...
Más reseñas de libros de Neil Gaiman que serán eliminadas del blog en cuanto el Comité Supervisor lo decida: aquí
jueves, 14 de noviembre de 2024
Shintaro Kago: Fraction
viernes, 2 de febrero de 2024
Iban Zaldua: A escondidas

Título original: Inon ez, inoiz ez
Año de publicación: 2014
Traducción: el propio autor y Mikel Iturria (en el caso de uno de los cuentos)
Valoración: entre recomendable y está bien
Último libro publicado en castellano del prolífico escritor Iban Zaldua, el estajanovista de las letras vascas, el taylorista de la narrativa breve, el fordista que saca libros de relatos como antaño salían coches de las factoría de la Motor Town, a ritmo de soul... (no tengo ni idea de lo que significa nada de lo que he escrito, pero supongo que él sí, así que lo suelto por si se da la casualidad de que lee esta reseña). El libro, en cualquier caso, es una traducción del publicado hace algunos años en su original vasco, Inon ez, inoiz ez, aunque ignoro si ha habido algún cambio o añadidura en el transvase de una lengua a la otra.
En este libro Zaldua vuelve a mostrar su querencia por el regate corto, salvo por un par de cuentos más extensos -y quizás de los mejores de la compilación-; la mayoría son relatos bastante breves, lo cual, junto con la impecable prosa y el humor suavemente irónico, en absoluto agresivo, que recorre todo el libro, contribuye a una lectura fácil y placentera. A grandes rasgos, por su temática, se pueden dividir esos cuentos en tres grupos, lo que no es óbice para que algunos de ellos muestren más de una de las características clasificadoras. De hecho, un elemento común a casi todas las narraciones es la inclusión en ellas de algún elemento fantástico:
- Por una parte, los cuentos que podríamos considerar como "específicamente vascos", no sólo por su ambientación en el País Vasco -puesto que hay otros que también lo están, pero de forma más superficial, ya que cambiando los nombres de los personajes o lugares podrían convertirse en, qué se yo, cuentos suecos o italianos-, sino porque tratan, de una manera u otra, sobre el mal llamando "conflicto vasco" (mal llamado porque ya Lendakaris Muertos explicó en una canción de hace tiempo cual era el verdadero conflicto vasco), al que este mismo autor, en Como si todo hubiera pasado, denominaba, simplemente "la cosa". Se trata, en este caso, de Discutiendo conmigo mismo, Guerras civiles y su extensión Extracto del informe de la Ertzaintza... y Entrevista. Curiosamente, el primero, quizás el más inherentemente vasco o, al menos, el más difícil de entender fuera de Euskal Herria, tiene el final más inherentemente español o, al menos, más difícil de entender fuera de España. Por su ambición, sin embargo, el mejor de todos éstos me parece Guerras Civiles; también puede que el más irónico.
- El segundo grupo estaría formado por los cuentos que se pueden denominar "metaliterarios", puesto que tratan sobre otros libros, escritores y juegan o especulan sobre ellos, sobre el acto tanto de escribir como de leer y la relación entre literatura y realidad. Se trata de Cuando me prohibió leer en la cama, El traductor de Kafka y "La Côte Basque" revisited. Excelentes los tres, en especial los dos primeros.
- Por último, el grupo más extenso, compuesto por relatos de los que se podrían llamar "costumbrismo fantástico", en el sentido de que ellos se introducen elementos fantásticos en realidades cotidianas de lo más comunes -hay un par de ellos, no obstante, Las moscas y Como los chorros del oro en los que ocurre a la inversa, creo yo: se trasladan a contextos costumbristas historias propias de la Ciencia-Ficción... de momento-; en ellos encontramos desde zapaterías que funcionan como la máquina del tiempo de Dr. Who, a llamadas telefónicas de la propia conciencia o una especie de body horror de lo más doméstico en Gusanos de seda. No voy a mencionar aquí todos, sino sólo los dos cuentos que más me han gustado: Madre, una visión diferente -y divertida, cosa que parece difícil de creer- sobre un tema tan espinoso, a la par que trillado, como es el alzheimer o la demencia senil, y Muerte por Twitter, cuento especialmente chanante, sin dejar de ser angustioso, para todos aquellos adictos a la citada red social que ahora tiene, por capricho del cenutrio de su dueño, nombre de género cinematográfico para adultos.
martes, 8 de agosto de 2023
Oda Sakunosuke: El signo de los tiempos
lunes, 9 de enero de 2023
Ignacio Arrabal: Personajes de novela
- Presenta alguna que otra ingeniosa meditación en torno a la realidad o la memoria.
- La subtrama del narrador y Lucía tiene mucha fuerza.
- Su componente metaliterario resulta moderadamente audaz.
- Su estilo y argumento, aunque correctos, pecan de cierta monocromía y pretenciosidad.
- Tarda tanto en fusionar las dos líneas argumentales principales que, cuando por fin llega el momento, el lector ha perdido interés en las mismas.
- Mira que a mí no me ofende que un autor implemente la llamada "male gaze", pero creo que las féminas de esta obra han sido sexualizadas y supeditadas a sus contrapartes masculinas en demasía.
- Varios elementos narrativos no se desarrollan satisfactoriamente.
miércoles, 5 de octubre de 2022
Iban Zaldua: Panfletario
Año de publicación: como recopilación en este libro, 2021
Traducción: del propio autor
Valoración: recomendable
Al escritor Iban Zaldua, conocido de sobra (creo) por los lectores españoles, conocido aún más (supongo) por los lectores vascos y archiconocido (espero, ya que hemos reseñado varios de sus libros e incluso entrevistado) por los lectores de este magnérrimo blog, le encantan las proclamas, los manifiestos y los decálogos, amén de cultivar el género de los relatos o cuentos, como demuestra su actividad literaria hasta la fecha -de hecho, uno de los artículos recogidos en este libro es un manifiesto en forma de casi-decálogo que se intitula Por qué nos empeñamos en escribir cuentos-; así, muchos de ellos, tanto de unos como de otros y ya publicados en diversos medios durante los últimos años, firman esta recopilación acertadamente llamada Panfletario y cuyo subtítulo no deja lugar a dudas (y perdón por la repetición): Manifiestos, decálogos y otros artefactos a favor (y en contra) de la literatura.
Un libro, por tanto, de temática "metaliteraria", lo cual, en principio, puede que eche para atrás a muchos lectores (confieso que incluso a mí mismo, según las circunstancias), poco interesados en el ombliguismo que se pueden traer escritores, críticos o simples reseñistas en blogs... Error. Porque Panfletario es, ante todo, un libro muy divertido. Zaldua ha recopilado aquí diversos textos referentes a la cosa literaria, en su más amplia concepción, que ha ido publicando a lo largo de los años en diversos medios y en las dos lenguas que le son propias -aunque más en euskera y en medios vascos; de ahí las continuas referencias a su por fuerza, más exigua literatura-; el otro elemento común a todos los artículos, decálogo y hasta pequeños relatos seleccionados es, como ya digo, el humor. Un humor que se despliega, en general, en forma de ironía, más o menos suave, más o menos ácida, aunque a veces derive hacia el sarcasmo y, sobre todo, no deja títere con cabeza... Porque el tono desenfadado no significa que el autor no suelte aquí las verdades del barquero, sin dejar incólume a casi ningún sector participante en esta cosa de los libros... (no confundir con la Cosa vasca, a la que dedica un capítulo... y no me refiero a uno de los 4 Fantásticos con txapela); si acaso, el de los lectores, y algún dardo que otro también hay. Sin ir más lejos, esto es lo que asevera Zaldua, conocido no sólo perpetrador, sino defensor acérrimo del relato corto, de sí mismo y de sus colegas que cultivan esta modalidad literaria:
"A fin de cuentas, ¿qué es un escritor sino un quejica? Pues un cuentista es un quejica al cuadrado, o incluso al cubo. Es decir, el más escritor de todos los escritores..."
No me extenderé demasiado sobre el contenido de los diferentes capítulos, porque lo mejor es que cada cual los lea y disfrute de la ironía e incluso del puntito picante de cierta maldad (sin ánimo de molestar) que convierten esto artículos en trasuntos del pintxo vasco por excelencia: las deliciosas gildas. Para abrir boca (y demostrar, que, en efecto, el autor reparte estopa a diestro y siniestro), algunos de sus títulos:
- Guía para prologar adecuadamente.
- Los siete pecados capitales de la poesía.
- Texto para leer en la entrega de un premio literario.
- Decálogo de consejos para el perfecto organizador de eventos culturales.
- Tridecálogo del escritor amargado.
- Contra la crítica (y también un poco a favor de ella).
- Argumentos en contra de la novela (ese género menor).
- Cómo llenar una contraportada.
"Un fantasma recorre el mundo literario: el fantasma de la autoficción.Todas las fuerzas de la República de las Letras se han unido en santa cruzada para azuzar a ese fantasma: la academia y la crítica, la FNAC y las librerías hípsteres,los clubes de lectores y los talleres de escritura, Alberto Olmos y Ana Rosa Quintana, las editoriales "soi-dissant" independientes y el complejo Penguin Random House.
¿Dónde están los escritores o los críticos que le harán, por fin, frente?¿Qué partido de oposición lanzará, tanto a los representantes más avanzados de la autoficción como a los más reaccionarios, los epítetos que merecen para así denunciar la literatura selfi?"
Simplemente GLORIOSO.
Otros títulos de Iban Zaldua reseñados en Un Libro Al Día: Ese idioma raro y poderoso, La isla de los antropólogos y otros relatos, La patria de todos los vascos, Si Sabino viviría, Biodiscografías, Como si todo hubiera pasado, Nuestras guerras. Relatos sobre los conflictos vascos
domingo, 7 de noviembre de 2021
Santi Mazarrasa: El aspirante
domingo, 15 de agosto de 2021
Patti Smith: Devoción
Título original: Devotion
Año de publicación: 2017
Valoración: Infumable
Confieso que, a priori, no me esperaba una obra maestra pero nunca me niego a cambiar de opinión para bien. Es más –a pesar de haber leído algunas críticas muy tibias, de percibir cierta renuencia al elogio– esperaba superar mis prejuicios por la irrupción de una advenediza (una más, y van…) en el mundo literario, apoyándome tanto en las críticas positivas recibidas por otras publicaciones de Smith como por haber reincidido repetidamente en este campo tanto ella como sus editores, e incluso (¡qué ingenuidad la mía!, siempre creo que estoy de vuelta de todo pero resulta que me la siguen colando) por ese lavado de cara (y de manos) que encontramos en la sinopsis promocional de esta… ¿novela corta? ¿autoficción híbrida? ¿crónica de un viaje? ¿NADA?. Apuesto por esto último y me explico. Devoción está compuesta por tres unidades de muy poca extensión, sin entidad en sí mismas, con nulo interés literario y ninguna relación entre sí. He tenido en mis manos docenas de recopilatorios más que dignos: volúmenes de relatos, colecciones de artículos publicados en prensa a lo largo de los años, misceláneas, artefactos que mezclan exitosamente diversos géneros o que empiezan siendo una cosa y acaban siendo otra muy diferente etc. En este caso, en cambio, da la impresión –o la evidente y cristalina certeza – de que se han unido tres borradores tan heterogéneos que nunca deberían publicarse en un solo volumen (es decir, no pegan ni con cola, que diría un castizo) y que se ha hecho así porque quien fuera quería publicar algo de la cantante y ella no tenía disponible más que esto. O, peor aún, ha compuesto tres piezas a toda prisa y el cacumen no le ha dado para más. Y por si fuera poco, para rellenar, han colocado unas cuantas fotitos.
Dicho esto, paso a describir lo que va a encontrar quien cometa la
temeridad de leerlo, que no dudo serán y habrán sido bastantes porque el fenómeno fan es muy
potente, incluso habrá quien lo disfrute, no digo que no, los gustos son
libres, yo solo doy mi opinión.
La primera parte, y la más digerible, me parece, se titula Cómo funciona la mente y consiste en divagaciones intimistas, en
primera persona y cuatro capítulos, donde la autora nos conduce por los recovecos
de su cerebro, pasiones vitales, fetichismos culturales y algunos retazos de su
vida cotidiana de forma graciosamente desorganizada y arbitraria en apariencia (o no).
Aquí destacaría algunas metáforas afortunadas, párrafos con cierto interés, una
melancolía bastante atractiva y una prosa agradable (aunque mencionar el estilo
tratándose de una traducción puede resultar muy injusto y pocas veces a favor
de quien escribe). ¿Se puede mejorar notablemente el estilo de un escritor?
Pregunten a los traductores. Pero a mí no me ha disgustado leer algo así. Vean:
“De pronto refresca. Me fijo en unas migas de pan, varias palomas incansables, los besos lánguidos de una pareja joven y un tipo sin techo con barba larga y un abrigo que espera recibir unas monedas. Nuestras miradas se cruzan, así que me levanto y camino hacia él. Tiene los ojos grises y me recuerda a mi padre. Una luz plateada parece extenderse sobre París. Noto un arrebato de nostalgia inducida por la perfección del presente. Empieza a lloviznar. Pedacitos granulados de película dan vueltas.”
Si hubiese continuado en esa línea estaríamos hablando de otra cosa. Nada excepcional, de acuerdo, pero bastante más aceptable. El problema es que esta sección no ocupa ni cuatro decenas de páginas contando los espacios y las fotos y que, como digo, tampoco tiene gran interés. Ya llegando al final, leemos: “Empecé a escribir el relato titulado “Devoción” en el tren de París a Sète. Al principio se me ocurrió componer un discurso destacado entre voces dispares: un hombre sofisticado y racional y una chica precoz e intuitiva…” Siguen reflexiones sobre su escritura intentando introducir esa segunda parte que acabará dando al traste con todo lo leído hasta el momento. Este es el único elemento de ficción pura y nos presenta a una chica que aún no ha cumplido los dieciséis, sola en el mundo, marcada por la tragedia, ajena a todo lo que le rodea -incluso a sus estudios, que abandona a pesar de su brillantez- excepto a su pasión por el patinaje que practica en un estanque cercano. Sabemos cómo ha llegado a esa situación pero no de qué vive, solo, como ya suponíamos, que no le sobra el dinero. Detecta a un individuo que la observa mientras patina oculto entre los árboles, y así comienza una versión demencial de la fantasía navokobiana, en la que un hombre atento, riquísimo y de conducta irreprochable seduce a una adolescente precoz. No obstante, y por encima de idealizaciones inmundas, los factores que definen el secuestro abusivo y las violaciones reiteradas están muy presentes, solo hay que saber verlos. En primer lugar, la edad de ella, su carácter taciturno, falta de recursos y de un adulto que la oriente, la promesa –nunca cumplida– de que él la va a convertir en una estrella, el alejamiento de su entrenadora, única persona que se interesa de verdad por su futuro, y –lo fundamental– la reacción desesperada de la niña, que acaba deshaciéndose del fulano. “El hambre es su propia carcelera” llega a decir de ella misma. Tal como lo cuento esperarían un relato realista ¿no? Pues, a pesar de tantas evidencias, nos encontramos ante una especie de cuento de hadas en el que todo está idealizado, un romanticismo de telenovela barata, una sarta de incoherencias que no firmaría nadie que haya leído algo en su vida, ante lo inverosímil elevado al infinito. Hasta el hombre casado que tiempo atrás las mantenía a su tía y a ella, y que por tanto llevaba vidas paralelas, aparece como un tipo genial, un dechado de virtudes porque ¡oh maravilla! un día compró una pulsera con colgantes. Impresiona que quien fue todo un icono de la contracultura tenga un cacao mental de ese calibre; con esa forma de analizar los hechos, ¡cómo nos vamos a extrañar de que haya quien no perciba la violencia contra las mujeres!
Un escritor tiene que conocer bien el mundo en que vive y saber hacia dónde
se dirigen los personajes que ha creado. A falta de esto, el argumento va a la
deriva, enlazando incongruencias y acaba de cualquier forma, sin desenlace. No es que este quede abierto sino que todo flota, el personaje, la historia, la propia Smith y
hasta sus lectores, que volvemos la página esperando encontrar algo mejor en la
última parte: afortunadamente, la más corta. Porque tampoco esta vez tenemos
suerte. Les ahorraré detalles, basta con decir que recrea, o más bien presume de un viaje de París a Aix-en-Provence, invitada por la hija de Albert Camus y
que todo se reduce a una sucesión de banalidades y a la clamorosa ausencia de
la figura del escritor. Con repetir su nombre una y otra vez parece que ya ha
cumplido.
Aunque tampoco es para tanto, lo cierto es que era de esperar algo así. Se trata,
recordemos, de alguien que solo ha demostrado tener buena voz y entonar
correctamente. Sin más. No puedo entender esa manía de dar crédito y aplauso a
todo lo que hagan determinadas personas solo porque son populares. Aparecer en
papeles y pantallas no otorga inteligencia, cultura ni aptitudes artísticas
diferentes a las que han dado fama al individuo (que en otros muchos casos no ha
destacado por ningún mérito propio, hago notar). Me doy cuenta de que casi he
escrito yo más que la propia Patti Smith, pero no era para menos. Ahora que
cada uno saque la conclusión que le parezca.
Traducción: Ana Mata Buil
Otras obras de Patti Smith: M Train
sábado, 16 de enero de 2021
Jo Nesbo: Macbeth
Título original: Macbeth
Año de publicación: 2018
Valoración: Disfrutable
Como muchos de ustedes sabrán, y yo ignoraba hasta hace poco, (no por
prejuicios, bueno, quizás un poco sí, pero sobre todo porque bebo de fuentes
distintas), Jo Nesbo es un apreciado autor noruego especializado en novela
negra desde su primera incursión en la escritura allá por 1997, más conocido hasta entonces por liderar un popular grupo musical. Aquella primera novela
inauguró la serie del inspector Harry Hole compuesta hasta ahora de doce
títulos, aunque existen otras dos series más, una de
ellas de carácter juvenil, y otro puñado de obras independientes del que forma
parte una cuyo título coincide con el publicado por un tal Shakespeare hace ya varios siglos,
no sé si les sonará de algo.
Leo por ahí que los libros protagonizados por Hole han tenido más
repercusión que los del también escandinavo Stieg Larsson. Me sorprende pero probablemente sea así, lo que sí he constatado es que sus lectores sufrieron una decepción con Macbeth porque no pertenece a la
susodicha serie, es decir, porque el tal Harry no hace acto de presencia. Y,
mira por donde, cuando estaba a punto de escribir estas líneas apareció
casualmente en mi pantalla de televisión El
muñeco de nieve, primera película basada en una de estas novelas y para la
que se eligió una nómina de profesionales de primera línea. Ni que decir tiene
que la vi con todo el interés, aunque me pareció una más entre las muchas de
ese tipo que pueblan las salas, programaciones y plataformas. Luego he leído
que el propio director reconoce los fallos achacándolos a la premura y falta de
medios.
A todo esto, para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de El Bardo se puso en
marcha una curiosa iniciativa editorial: actualizar algunos de sus argumentos
para acercarlos a la mentalidad del s. XXI. Para ello se contó con escritores
tan relevantes como Margaret Atwood que recreó La tempestad con el título La semilla de la bruja, con Nesbo, que eligió
Macbeth, y con media docena más. Los resultados en forma de novela aparecieron a partir de 2015.
Después de leer a Nesbo he tenido que echar una ojeada al Macbeth original,
que no había vuelto a leer desde la secundaria, y he constatado que, en efecto,
el asunto principal (la ambición), los personajes centrales y la sucesión de
hechos son exactamente los mismos. De eso se trataba, la dificultad –y principal
mérito por parte del novelista– consistía en adaptar un clásico a la mentalidad
y circunstancias de nuestros días, una obra dramática a novela, y una tragedia
a artefacto del género negro. En mi opinión está más que conseguido: la
tensión dramática no decae en ningún momento, el juego de personalidades y
situaciones es idéntico al original a pesar de las abismales diferencias y,
excepto algún momento algo estereotipado, resulta bastante convincente. Pero ¡claro!
al menos hasta ahora, yo no soy fan de Harry Hole.
Naturalmente, aquí no encontraremos reyes, nobles ni palacios. La acción se
sitúa en una ciudad oscura y brumosa, de cierta importancia aunque en cierto
modo dependiente de otra mayor llamada Capitol. El suculento pastel del poder
se reparte entre los que lo ejercen oficialmente: el alcalde y el jefe de
policía local, por una parte, y las dos bandas de traficantes que lo usurpan, a saber, el
omnipotente Hecate y los Norse Riders, un grupo de violentos motoristas. Al corrupto
jefe de policía que acaba de morir le sucederá Duncan, segundo en el escalafón
y con fama de insobornable. A su vez, Macbeth, hasta ahora respetado capitán de
un cuerpo especial llamado Guardia Real, es ascendido sin previo aviso, hecho
que le hace tomar conciencia de su valía, e instigado por su mujer, Lady, propietaria
de un elegantísimo casino, pone en marcha un maquiavélico engranaje, primero
para acceder al cargo vacante, y mucho más tarde para suceder al actual alcalde en
las inminentes elecciones. Para lo primero hay que matar a Duncan y a alguno más de
rebote, luego hace falta que esas primeras muertes sean tapadas por otras, y
así sucesivamente en una escalada de terror que antes de trascender a la
ciudadanía debe ser atajada por los propios agentes. Macbeth elimina a los
motoristas ganando así la protección incondicional de Hecate, cuyas emisarias –trasunto
de las tres brujas de Shakespeare– son además las expertas cocineras de la droga. Las sustancias que estas le proporcionan y
la invulnerabilidad prometida por Hecate mantienen controlado a Macbeth, pero en
medio de esa infernal cadena de crímenes varias víctimas consiguen escabullirse
y formar un pequeño grupo que se confabulará para destruir al tirano.
Los que gusten de acción trepidante, confabulaciones a mansalva, componendas políticas y un ambiente muy, muy sórdido, se encontrarán en su salsa leyendo esta enrevesada trama, al más genuino estilo de su autor, cuyas más de seiscientas páginas nos deparan una sorpresa tras otra. Pero por encima de los rasgos propios del thriller encontramos un estudio de los caracteres humanos –abiertamente maniqueo, tal como exigen y exigían las convenciones de un género y otro– que se ha mantenido en estado de crionización desde el siglo XVI hasta ahora.
miércoles, 6 de mayo de 2020
Margaret Atwood: Penélope y las doce criadas
Idioma original: inglésTítulo original: The Penelopiad
Año de publicación: 2005
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Valoración: recomendable
- Desde una perspectiva de género: es la lectura más evidente, puesto que el punto de vista de las mujeres el que nos presenta toda la historia (punto de vista que en la epopeya original no se tenía en cuenta, sobra decir). Eso no se trasluce en una complacencia acrítica: Helena de Troya, prima de Penélope, no sale muy bien parada, y tampoco Anticlea, madre de Odiseo, ni su nodriza Euriclea. Ahora, bien, tampoco tengo muy claro si a ésta se la puede considerar una novela feminista 8ni soy el más adecuado para decidirlo).
- Desde una perspectiva de clase: porque si empatizamos con Penélope, reina de Ítaca y sus cuitas, mucho más -lo hace ella misma, en verdad- con las infortunadas criadas que se llevan la peor parte de la situación creada por la tardanza de Odiseo; obligadas a atender a los pretendientes, violadas por éstos y, por último, asesinadas como represalia por "confraternizar" con ellos... (resulta inevitable acordarse, por cierto, de las "criadas" de otro famoso libro de esta autora).
- Desde una perspectiva antropológica -esto lo comenta en el libro el propio coro de criadas-: este episodio de la Odisea representaría la sustitución, en diversos lugares del mediterráneo, de los cultos a diosas femeninas regidos por ciclos naturales, por religiones dominadas por dioses (y sacerdotes) masculinos.
- Desde la perspectiva metaliteraria (ésta quizá sea la que más nos interese a muchos lectores): la novela, en la línea de otras que se han escrito antes y después -hace poco yo mismo reseñé aquí Ancho mar de los Sargazos, por ejemplo- nos da una versión de alguna conocida historia, pero desde la visión, la lógica y los intereses de algún personaje no tan secundario, pero sí subsidiario de los intereses, etc. del protagonista. Esto nos ofrece una alternativa siempre interesante a la historia original, aunque hace necesario conocer antes ésta -y en este caso, bastante-, para poder apreciarla.
martes, 25 de febrero de 2020
Helder Macedo: Sin nombre
martes, 9 de julio de 2019
Enrique Vila-Matas: Esta bruma insensata
Año de publicación: 2019
Valoración: Entre Recomendable y Está bien
Todas las reseñas sobre Enrique Vila-Matas en ULAD: aquí
lunes, 21 de enero de 2019
Pol Beckmann: Novel·la
Idioma original: catalánTítulo original: Novel·la
Año de publicación: 2018
Valoración: bastante recomendable
La novela que nos ocupa es de corta extensión y donde mi prudencia ya habitual en no adelantar lo que ocurre se extrema en este caso, pues cuanto menos se sepa del argumento, más sorpresa causará al lector. Y este es uno de los puntos fuertes del libro. Así que no seré yo quien lo estropee.
En esta novela, con un claro componente de meta literatura o meta ficción, lo primero que sorprende, ya en sus primeras páginas, es el estilo desenfadado, pero a la vez perfectamente narrado, que destila el libro. Hablaría de un estilo fresco pero esta palabra a menudo tiene connotaciones negativas por lo que hablaré mejor de desparpajo, pues no negaré que se hace evidente y palpable la juventud del autor, quien no rehúye ni esconde su edad. Y, en aras de ese atrevimiento y meta ficción, el autor escoge su propio nombre (prácticamente) y se lo otorga al protagonista de la obra, quien ejerce de protagonista absoluto, narrador, y quien, a la vez, también es escritor (e incluso parece que hasta pueda tener su misma edad). Y es la capacidad narrativa enérgica propia de esa edad la que alimenta el ritmo de la novela como si de una juventud algo alocada se tratara. Así, afloran en ella las dudas propias de la edad, un punto de inconsciencia o irresponsabilidad, pero a la vez un punto de euforia y desenfreno, atrevimiento y vitalidad; la exposición sin filtros al errático camino vital de un escritor perdido en su propia vida y en ausencia de una inspiración que le permita plasmar sobre papel lo que en su cabeza tiene forma de éxito.
En la narración, las escenas se entremezclan en la cabeza de Bekman, estableciendo un juego de muñecas rusas donde el personaje entra en una espiral de vidas ficticias o reales, personajes dentro de personajes, ideas imaginadas mezcladas con las reales o al revés, en una obra literaria donde lo onírico, lo imaginario, lo creativo, lo ficticio y lo real se entremezclan en un solo personaje. No sabemos qué es lo que hay de realidad o de verdad en ello, ni cuanto, pero la prosa y el estilo del autor nos envuelve en una lectura trepidante que vas más allá de lo que la propia historia cuenta, y nos lleva a explorar caminos donde personaje y autor, realidad y sueños, se entremezclan conformando una muy original novela que posiciona al autor como uno de los talentos a seguir muy de cerca.
De esta manera, obra y escritor, narrador y narración, sueños y realidades se entremezclan conformando una amalgama de ideas que envuelven, ocupan, habitan y crecen en la cabeza del autor y, por extensión, en la de un lector que asiste con interés al desarrollo de una historia caóticamente enrevesada. Estamos hablando de libros dentro de libros, de personajes dentro de personajes, en un ejercicio literario que va más allá de una simple historia, pues pretende estructurar, de manera coherente, la explosión de ideas que emana de la cabeza de un autor atrevido y valiente, osado y directo, espontáneo y brillante. Porque nada es lo que parece, o sí lo es, pues la vida la conforma no solo aquello que vivimos, sino también aquello que experimentamos, aunque sea únicamente en nuestra cabeza, o en la de los personajes que a su vez creamos.
De esta manera y partiendo de un triángulo amoroso, Beckmann ha escrito una novela fractal en la que plantea un juego meta ficcional en un ejercicio intelectual atrevido, pero a la vez acertado, donde realidad y ficción (y ficción dentro de la ficción) plantean un juego literario y analítico sobre la condición humana, sobre la realidad que vivimos y creamos, sobre las ilusiones y los sueños, sobre los distintos mundos en los que vivimos de manera simultánea y en el que intentamos encajar el mundo de los demás en el nuestro.
Prometedor debut el de Pol Beckman, en una novela que se disfruta por el exceso: el exceso en la historia, que uno adivina atrevida y forzada, pero que la narración valiente y desmesuradamente locuaz la convierte en un divertimento interesante. Porque es bastante irrelevante si la historia es algo inverosímil, pues dudo que un autor que pone su nombre y profesión al personaje protagonista, y encima narre en primera persona, tenga algún inconveniente en que así sea calificada. El planteamiento y juego literario en el que el autor invita al lector a participar, entrar y aventurarse, sustenta sobradamente una obra en la que la ficción muestra su mayor propósito: un ejercicio de imaginación sin límites ni cortapisas. El autor se muestra valiente y compensa su juventud con una gran calidad literaria; su osadía es su virtud, su atrevimiento es un valor y la narración cumple ampliamente con el cometido. Espero que la novela sea traducida al castellano porque se trata del debut de un talento a tener muy en cuenta, y del que deseo que su evolución esté a la altura de este prometedor debut.
viernes, 21 de septiembre de 2018
Nuria Amat: El sanatorio
Idioma original: españolAño de publicación: 2016
Valoración: Inane








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