domingo, 25 de marzo de 2018

Eva Baltasar: Permagel

Idioma original: catalán
Título original: Permagel
Traducción: sin traducción a otras lenguas (a día de hoy)
Año de publicación: 2018
Valoración: muy recomendable

A aquellos a los que nos gusta la literatura nos alegra encontrar libros de autores desconocidos, que sobresalen de manera espontánea e irrumpen con fuerza en el mercado literario. Poco se sabía hasta ahora de Eva Baltasar, a pesar de haber ganado premios de poesía, pero ha bastado un único libro de narrativa para captar toda la atención. Y no es para menos, pues el libro que ha escrito merece todas las atenciones, y también los aplausos.

Así, en esta primera incursión de la autora al género narrativo, únicamente bastan las primeras líneas de esta novela para darse cuenta de la calidad de su prosa. La experiencia de la autora en la poesía se percibe perfectamente en su delicada elección de las palabras, de modo similar a cuando leemos al también catalán Roc Casagran o al napolitano Erri de Luca; hablamos de literatura en mayúsculas, de libros que se disfrutan más allá de lo que el propio relato cuenta, pues es inevitable gozar de la lectura del libro más allá de la historia narrada, poder saborear cada una de sus frases.

La historia que la autora nos cuenta es la historia de una joven lesbiana, de tendencias suicidas, con una madre protectora y omnipresente, que todo lo abarca y controla, y una hermana, de actitud ultrapositiva, que vive cada día como si fuera una novedad, mientras ella transita por el día como si se acercara la interminable noche. De carácter aparentemente fuerte y decidido, la protagonista alberga las dudas propias de la edad y observa con recelo la aparente felicidad que rodea a la familia, pues se le antoja lejana e irreal. Además, las expectativas depositadas en ella por parte de sus padres, no suponen un empuje en su desarrollo sino un lastre que la atan a un fracaso siempre posible, siempre al acecho, siempre listo a asomar en cualquier momento. Y, por si fuera poco, el descubrimiento del sexo y de la homosexualidad, de un deseo que asoma en formas no conocidas a su edad, hasta que encuentra el camino de su sentido.

Todo ello conforma una mezcla de difícil asimilación para la protagonista, desencadenando en ella una cierta tendencia suicida que la empuja a creer que su vida no le corresponde, que está en el mundo casi por un error del azar siempre incontrolable, que la vida es aquello que ocurre en las demás personas, como si ella estuviera de paso en una corta existencia. Esa tendencia que se convierte casi en una necesidad, en un estado de ánimo siempre presente, siempre flotando en su consciencia, siempre alerta para irrumpir en su realidad en cuanto los instantes de felicidad amenazan con quedarse. Y precisamente son esos instantes los que a su vez aplazan el desenlace fatal, pues la urgencia o la necesidad le demandan que espere, que aún no es el momento, que quedan cosas por hacer. El carácter de la protagonista la lleva a vivir al límite de la vida, hasta que el suicidio que siempre la tienta le ponga freno; necesita descubrir el mundo y explorar el suyo propio, porque en su mundo de final inminente necesita explorarlo todo antes de que llegue su fin.

De esta manera, la autora nos habla de la soledad, de la incomprensión, del difícil encaje de una persona con muchas dudas y cierta fragilidad en un mundo que se le antoja lejano, distinto y que, aunque altamente poblado, a su vez percibe vacío y ausente. Sin encontrar un lugar en el cual sentirse cómoda, la protagonista vive en una constante reflexión sobre ella misma y en ese análisis introspectivo existe un lamento por aquello que no ha hecho, aquello que no ha estudiado, por saberse distinta a los demás, por no poder romper la capa dura del caparazón que envuelve su personalidad y liberar aquello que habita dentro de ella. Esta capa, el Permagel que da nombre al título, que envuelve la personalidad de la protagonista formando un caparazón de hielo, un escudo de aparente dureza, difícilmente capaz de ofrecer una grieta por donde acceder a su interior.

Hay muchas cualidades a destacar de este libro, pero puede que, por encima de todas, esté la capacidad de la autora en conectar con el lector, de forma inmediata, inexorable, pues es instantánea la complicidad que se establece con la protagonista; la autora transmite tal honestidad y realidad, que su narración nos evoca a escenas que todos vemos posibles, reales y cercanas, porque la narración es bella por su estilo, pero también por su proximidad. A pesar de lo que pueda parecer a simple vista, a pesar de haber hablado de tentaciones suicidas, la autora nos transmite cierto punto de optimismo y vitalidad, pues somos conscientes que esa actitud aparentemente destructiva de la protagonista es, a su vez, la que la mantiene con vida, la que causa que necesite analizar constantemente su propia existencia, aunque tan solo sea para conocerse y descartar que definitivamente esta sí vale la pena. Así, la idea del suicidio está a menudo presente, aunque obrando como un estímulo, pues es la idea de la inminencia de la muerte la causante de que la protagonista quiera aprovechar todo el tiempo posible, hasta que llegue el fatídico momento final.

La novela que ha escrito Eva Baltasar aprovecha aquellas dudas que habitan en nosotros para realizar, a través de una introspección sobre la propia vida, un intento de tomar consciencia de que, más allá de que exista un incierto futuro, siempre hay motivos para aplazar un final del que no hay vuelta atrás. Y en ese instante de análisis y reflexión, la autora teje una historia que transcurre entre mujeres, entre esperanzas y desánimos, entre ilusiones y decepciones; una historia que, en la búsqueda de razones para poner fin a la vida, permita encontrar aquellos motivos por los cuales vale la pena seguir viviendo, día a día, aunque tan siquiera sea para poder seguir fantaseando con la muerte, o incluso con la vida.

7 comentarios:

Emi dijo...

Que bonita reseña, Marc. Garcias por ponerle nombre, tu y y tu recién descubierta autora, a esa capa que , como a ella, me envuelve,me protege y me laza al abismo.
Que pena que esté solo en catalán..no se si esperar a que esté traducida o aprender catalan ¿?.. Porque creeme, que tengo que leerla. A ella. A su primera novela. Solo espero encontrarme de verdad con la persona que dibujas en tu reseña, con esas emociones que tan bien describes y que no sea solo tu versión personal de...

Emi

Marc Peig dijo...

Muchas gracias, Emi, por tus palabras.
La verdad es que es un libro muy bueno, de los que no terminan una vez los acabas, pues sigue impactándote una vez finalizado.
Respecto al idioma, siempre puedes aprender catalán (no seré yo quien no te lo recomiende, siempre es bueno aprender idiomas) pero espero sinceramente que el libro se acabe traduciendo también al castellano y otras lenguas para que pueda llegar a un público más amplio.
Gracias de nuevo por tus elogios, y por comentar la reseña.
Saludos
Marc

Lupita dijo...

Hola Marc. Agradezco, sobre todo, a vuestro blog el que nos deis a conocer nuevos autores. Yo creo que sería capaz de leer en catalán algo corto, no sé si un libro entero, al fin y al cabo, me defiendo en italiano y se parecen (por favor, que nadie se ofenda) Como bien dices, nunca está de más aprender. Sufrí mucho para aprobar lingüística románica, pero, gracias a esa experiencia, aprendí de la evolución del latín a las lenguas romances (castellano, catalán, gallego, italiano, francés, y hasta rumano) por lo que tengo una visión global-intuición lingüística bastante buena. El euskera se me atasca, pero saber declinar ayuda..jaja
Después de este rollo, digo como la otra lectora anterior, que espero encontrar en esa lectura un personaje tan lleno de matices como expones.
Qué ganas de leerla me han entrado.
Gracias!!

Marc Peig dijo...

Muchas gracias, Lupita, por tus palabras de agradecimiento a los miembros del blog. Respecto al idioma, comparto tu opinión en que italiano, catalán y castellano tienen similitudes que facilitan la comprensión (en mi caso, sin saber italiano, sí encuentro parecidos con el catalán y, a nivel global, creo que podría entender un texto). Si quieres intentarlo, este es un buen libro por su corta extensión (no llega a 200 páginas y el formato es muy pequeño) aunque lingüísticamente es bastante rico con lo que podría suponer algún inconveniente. Te diría que lo intentaras, la novela vale mucho la pena.
Saludos y gracias por comentar la reseña, y hacerlo con tus habituales amables palabras.
Marc

Librería Llera Pacios dijo...

Me encanta ver cómo se ha recuperada la estética de las cubiertas de libros que hemos tenido en nuestra librería de viejo en varias ocasiones.

Marc Peig dijo...

Efectivamente, los libros que publica esta editorial todos tienen un formato y aspecto similar. Parece un riesgo en estas épocas donde la imagen puede servir también como reclamo, pero también da muestras de que la editorial confía ciegamente en la calidad de lo que publica, sin necesitar de optar por adornos adicionales.
Saludos, y buen apunte, pues el tema de las portadas ha dado de qué hablar en ULAD en algunas ocasiones.
Saludos
Marc

Marc Peig dijo...

Hola a todos. Aprovecho para comentar que se ha confirmado la tradducción al castellano de esta novela. Gran noticia.
Saludos
Marc