lunes, 5 de marzo de 2018

Diego S. Lombardi: La coronación de las plantas

Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2017
Valoración: Curioso

Voy a hacer una afirmación temeraria: Lovecraft es atmósfera y sutileza antes que tentáculos y locura. Lombardi parece entenderlo y con La coronación de las plantas nos brinda una fresca aproximación a la obra del maestro de Providence, a su planteamiento del horror cósmico, sin caer en las estrategias más fáciles y evidentes. 

El argumento de la novela es el siguiente: un trompetista de jazz se desplaza a un pueblo para investigar a August von Fraken, un botánico alemán vinculado con el régimen nazi que se alojó allí durante mucho tiempo para estudiar las plantas de un monte cercano. Esta sencilla premisa intercala una confusa amalgama de ideas extraídas de Lovecraft. Aquí y allá encontramos conceptos sacados del creador de los Mitos de Cthulhu: que si estructuras megalíticas vistas en sueños, que si sensaciones indescriptibles, que si voluntades cósmicas... Pero, ¿veo que también se menciona a Justin Bieber y a pokémon? Lo arriesgado de los homenajes actualizados es que a menudo caen en aportaciones que no hacían falta, o en añadidos que poco tienen que ver con la obra original a la que hacen referencia. Lombardi sale bastante bien parado de estos peligros, pero es cierto que hay un par de excesos (¿pokémon? ¿en serio?) provocados por su afán experimental que no acaban de integrarse del todo en su intención inicial. Otro exceso que detecto en la novela es la maquetación algo naif de una página en concreto; mientras que las que la preceden tienen un juego formal con el texto bastante interesante, esa en concreto acaba por desilusionar un poco.  

Pero vamos por partes. Lo mejor de este libro es, pues, junto a su intención de homenajear a Lovecraft, la en general bien lograda ejecución, solamente lastrada por algunos deslices marginales. Por otro lado, lo más decepcionante de esta narración es el potencial desperdiciado de ciertos personajes y escenarios, los cuales se desaprovechan al ser empleados una sola vez. El protagonista es trompetista de jazz, y esta característica se vincula con el argumento principal de forma muy anecdótica; algunos de los habitantes del pueblo anónimo en el que se encuentra son de lo más curiosos, pero jamás se les explora. Probablemente este tratamiento desdibujado aporte al misterio global, beneficie al aura de extrañamiento y confusión que impregna estas páginas. Lo entiendo, vale; no es que pida que me lo den todo mascado, pero cuando me presentan algo con un cierto interés que no experimenta desarrollo alguno, tiendo a sentirme algo frustrado. 

Llegados a este punto, voy a detenerme un momento para hablar del acabado del libro, regalo de la incipiente Jekyll & Jill. La edición de esta tirada de mil ejemplares es ciertamente notable, y quizás mi aspecto favorito de la misma son las fichas; unas fichas intercaladas en el texto, donde aparece una serie de plantas con sus respectivas descripciones, la forma de emplearlas y un grabado. Estos grabados, por cierto, junto a la ilustración de la cubierta, son obra de Claudio Romo.  

En definitiva, esta es una lectura muy imaginativa, hasta estrafalaria, diría, a la cual tengo pocas pegas (sí, así de rarito soy). Aún y así, entiendo que a algunas personas pueda atragantársele, sobre todo su misterio nada complaciente, cuya falta de control puede llegar a ser de lo más frustrante. Pero, al fin y al cabo, ¿qué esperabais? Uno no puede controlar las asociaciones caprichosas y antiituitivas que le salen al paso durante un colocón. ¿Qué por qué hablo ahora de colocones? Pues porque, de no haberlo hecho alguien antes que yo, y tan bien, éste habría acabado siendo el enfoque de la reseña, en vez de centrarse ésta en la influencia ejercida por Lovecraft en la narración. Así que, ¿recomiendo La coronación de las plantas? A mí me ha gustado, pero que cada uno decida a qué camello visita. 

4 comentarios:

Juan G. B. dijo...

El libro no so sé, pero la ilustración de la portada es fantabulosamente apabullante!
Sólo por eso merece haber sido publicado ; )

Anónimo dijo...

pues a mi me encanta la de la mandrágora

Oriol dijo...

Juan, estoy de acuerdo contigo: la ilustración de la cubierta es una pasada. Hay una ampliación de la misma en la portada, de un marrón texturizado con ribetes dorados que confeccionan el dibujo... Hermoso, en serio, se te cae la baba. Y sobre el libro, pues la historia está bien, sólo que creí conveniente matizar que no gustará a todo el mundo. Pero ya me gustaría a mí encontrarme con aproximaciones tan osadas en el campo de la narrativa. ¡O en los homenajes a mi querido Lovecraft!
Anónimo, la mandrágora también mola mucho, ciertamente. Pertenece a las fichas que menciono en la reseña. Aquí te dejo el enlace de donde saqué la fotografía, para que veas más si así lo deseas.
Gracias a los dos por comentar. Saludos.

Oriol dijo...

Perdón, ahora me doy cuenta de que no adjunté el enlace.
http://jekyllandjill.com/shop/la-coronacion-las-plantas/