viernes, 13 de febrero de 2026
Reseña + Entrevista: So Little Seen, de Jared Roberts
viernes, 12 de diciembre de 2025
REFLEXEÑA 2x1: Renaissance, la caída de los hombres, y Renaissance, la ira de los vencidos, de J.J. Lucas
lunes, 17 de febrero de 2025
VV.AA.: Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas
miércoles, 12 de febrero de 2025
Christian Wallis: With Teeth
jueves, 6 de febrero de 2025
Reseña + Entrevista: The Machine Stories, de Jared Roberts
viernes, 16 de agosto de 2024
Tamara Romero: Objeto ancla
jueves, 30 de noviembre de 2023
Gerardo Fernández Fe: El último día del estornino
Año de publicación: 2011
Valoración: Recomendable
Ya lo hemos hablado en reseñas de otros libros de Gerardo Fernández Fe. Resulta "curioso" el funcionamiento del mercado editorial. Autores absolutamente intrascendentes, libros sujetos a modas o coyunturas con una "vida útil" de escasas semanas copan las librerías al tiempo que autores como el habanero, con algo que contar, con historias universales y atemporales, han de recurrir a la autoedición para acercarnos su obra. En fin, ¡qué sabremos nosotros de los entresijos y los cálculos del mundillo!
El caso es que la novela que hoy traemos a este espacio sí que fue publicada en 2011 por una pequeña editorial española, aunque la edición que yo he podido leer es de este mismo 2023 y ha sido obra del propio autor. Esperemos que esta vez tenga más recorrido que hace unos años. El contenido lo merece.
Resumiendo. Como ya ocurriera con Hotel Singapur, El último día del estornino recurre a la historia dentro de la historia dentro de la historia... (la mise en abyme, que dirían los más intelectuales) para hablarnos de vidas posibles, de vidas soñadas, de vidas vividas por un personaje llamado Luis Mota (aunque puede que se llame Gabino o Nivaldo) que es, al mismo tiempo, protagonista y narrador, con lo que el autor juega con la famosa "cuarta pared". Joder, hoy tenemos el intelectual de lo más subido.
Así, el punto de partida es la entrada del tal Luis Mota en la Biblioteca Nacional de Caracas en busca de un libro sobre ornitología (pájaros y migraciones tal vez?). Un error / confusión le llevará a un libro de Deleuze en el que se esconde un arma y aquí, de la mano de la imaginación y del recuerdo, se abrirán una serie de caminos que nos llevarán de Caracas a La Habana, de Praga en 1968 a París y que nos hablarán de exilios, de amores (realmente magnífica la parte dedicada al matrimonio de Boris y la madre de Amaranta, su desgaste, ese fin del amor a través de gestos y silencios), de huidas, de esperanzas traicionadas, de religiones que arrastran consigo su correspondiente elegía.
Por tanto, autobiografía personal y crónica de un tiempo (segunda mitad del siglo XX / principios del XXI) atravesado por la Historia se aúnan en un texto que ya digo que escapa de la linealidad y de la pura narración "autobiográfica", ya sea en primera o tercera persona. Esto quizá pueda ahuyentar a un lector que busque algo más "convencional", con menos vaivenes, más "claro", pero quien acepte y guste el riesgo y el juego, seguro no saldrá decepcionado. Porque hay buenas historias, buen ritmo narrativo, un acertado manejo de las metáforas e imágenes y, sobre todo, porque hay buena literatura.
También de Gerardo Fernández Fe en ULAD: Hotel Singapur, Cuerpo a diario
domingo, 22 de octubre de 2023
Ramón Gallart: Las cartas que nos tocan
Año de publicación: 2022
Valoración: Está bien
Las cartas que nos tocan es la primera novela de Ramón Gallart, pero esta no es una primera novela al uso ya que hablamos de un autor de 66 años, rara avis en este mundillo que parece pedir caras bonitas y carne "fresca". Esta es una suposición mía, pero imagino que la edad del autor habrá sido uno de los motivos por los que haya optado por la vía de la autopublicación. En cualquier caso, y pese a algún que otro defectillo, estamos ante una novela disfrutable para el lector. Al lío.
A grandes rasgos, podríamos decir que Las cartas que nos tocan es la historia de Hugo y Cris, una "pareja" condenada a no encontrarse jamás por algún tipo de misterio que no se desvela hasta las páginas finales. Pero no es una novela negra, recurrencia de autores noveles autopublicados, sino que es, más bien, la historia de una búsqueda interior, de cómo acciones en apariencia insignificantes marcan destinos, de cómo hay casualidades que determinan el rumbo de nuestras vidas. Los temas vendrían a ser, así, clásicos como el amor, la amistad, la familia o la culpa.
Decía en el primer párrafo que la novela adolece de algunos defectillos. El más importante de ellos se concentra en las primeras 40-50 hojas y puede desalentar a los más impacientes. Da la impresión de que al autor le cuesta encontrar la voz de Hugo, protagonista y narrador de la novela. No acaban de casar del todo ciertas expresiones excesivamente coloquiales con formas más "poéticas" y uno camina descolocado por ese primer cuarto de la novela.
Por otra parte, y esto ya en algo "pos-lectura", queda la sensación de que una de las historias secundarias (Manolo y Patricia) no acaba de cerrar del todo y que su aportación al conjunto quizá no mereciera tanto espacio en la novela.
Pero ya digo que la novela crece en su segunda mitad. Parece que el autor hubiera encontrado el tono adecuado para las tres o cuatro tramas que componen la novela, que la voz de Hugo "se centra", y así la novela gana en ritmo y adquiere peso y poso gracias a la construcción de sus dos personajes principales, que me parecen lo más destacable del texto.
Y es que en esta segunda mitad de la novela hay novela romántica en la que se evita el riesgo de lo folletinesco y lo melodramático, novela más o menos policial con toques de cine kinki, novela existencial, etc y todo ello encaja sin estridencias.
Resumiendo, una novela que comienza algo dubitativa a la que hay que conceder el beneficio de la duda para llegar a una segunda parte que deja con un buen sabor de boca.
jueves, 11 de mayo de 2023
Germán Ynze: Cosas que hacer cuando nunca vas a morir
Idioma original: español
Año de publicación: 2023
Valoración: muy recomendable
Cuando no pocos escritores contemporáneos de relumbrón (Borges, Carver, Cortázar) han obtenido gran reconocimiento sin la necesidad de acometer una notable trayectoria, sin basar su producción en las novelas, he de plantear de nuevo la cuestión. Toca emplear mi ojo crítico: uno se queda con ganas de más con cuentos como los de Germán Ynze.
No es una cuestión frustrante, hay que conformarse con lo que hay, y lo que hay no es poco, doscientas páginas con más de una docena de relatos incluidos en el índice, que elude una serie de interludios que cohesionan la obra. De hecho, en el último es donde encontramos la referencia al título. Curioso, ya que normalmente las colecciones de cuentos suelen disponer de uno, el que les cede el título, que ineludiblemente pasa a ser considerado como el que marca el ritmo, como el estandarte de la obra.
En su anterior colección, reseñada hace cerca de tres años en ULAD, los cuentos eran algo más angulosos, supongo que el síndrome de la primera publicación empujó a su autor a una selección más proclive al exceso.Y aquí se aprecia un paso adelante en madurez, un cierto deleite por la trayectoria más que una búsqueda del final, y es de agradecer que esa evolución no conduce al absurdo post-moderno, no hay cuentos situacionales que dejan al lector sin saber si se ha saltado dos páginas, sino depuradas cápsulas de ficción con alguna tonalidad onírica, con algún devaneo ligeramente macabro. Pero quiero decir que el respeto hacia las formas se mantiene escrupulosamente, Ynze es preciso y cuidadoso en todo momento y no dilapida espacio en descripciones superfluas, va al grano.
Lógicamente, todo el mundo tendrá sus preferidos, pero es reconfortante saber que los mejores cuentos son, otra vez, los más largos, que cuando más se extiende Ynze mayor es la satisfacción, con lo cual habrá que encorajinar al autor a animarse con el formato largo y, mientras, conformarse con que esos desarrollos alargados ya dan mucho de sí, de hecho tres relatos magníficos ya justifican por sí solo el precio del libro: Literatura es un ejercicio magistral de concisión que empieza meta-literario, que nadie se asuste, y evoluciona hasta acercarse al terror psicológico (o quizás no tanto). Mi familia es un fascinante ejercicio de desdoblamiento que juega con maestría entre lo real y lo ideal, Laura sueña es un bofetón, sin demasiados miramientos, desmintiendo a esa perversa cultura del esfuerzo, una especie de sátira contradictoria sobre las necesidades corporativas, aferradas a las normas y a la rigidez organizativa, pero dependientes del fogonazo errático y caprichoso del talento individual. Muchos escritores de esos que estiran una idea torpe por cientos de páginas desearían alcanzar el nivel de estos tres cuentos, pero las referencias literarias son variadas y se nota que estamos ante un escritor que ha pasado antes por un estricto régimen de lecturas atentas y por una depuración estilística. Por supuesto hay más y, por supuesto, hay otros relatos con valor por sí mismos. Pero que cada cual elija por sí mismo. La satisfacción está garantizada.
martes, 7 de marzo de 2023
Reseña + Entrevista: La estatua que tiembla, de Tamara Romero
- Hibrida correctamente géneros y registros dispares.
- Ofrece una original aproximación al "bildungsroman".
- Enfoca adecuadamente temas sugerentes, como el de las amistades ambivalentes.
- Integra, en un mundo realista, ideas la mar de extravagantes.
- Erige atmósferas inquietantes.
- Su prosa, aunque sencilla y en ocasiones algo plana, funciona.
- La voz de la narradora es convincente.
- Marie, Fedora y Francesca resultan fascinantes.
- Tamara hace un énfasis desmesurado en ciertos detalles, como si temiera que el lector no fuera a recordarlos por su cuenta. Por ejemplo, que la narradora se obsesiona a rachas, o que los personajes quieren hallar respuestas para volver a la normalidad.
- No todos los enigmas presentan el mismo nivel de sofisticación. De hecho, un puñado de ellos se antojan artificiosos, forzadamente interconectados o tramposos en su planteamiento y resolución.
- Intenta ser un libro sobre el misterio (igual que el extraordinario Picnic en Hanging Rock), pero lamentablemente se queda en libro de misterio.
- Su clímax decepciona, pues es demasiado abierto y, en determinados apartados, acusa falta de planificación.
jueves, 7 de octubre de 2021
Esteban L. Valente: El cubo y otros relatos
Año de publicación: 2020
Valoración: Se deja leer
El cubo y otros relatos, antología autopublicada del malagueño Esteban L. Valente, agrupa cinco cuentos emparentables con la ficción misántropa. Dichos cuentos exhiben un tono que recuerda al de la amarga narrativa de Ambrose Bierce, amén de una querencia por lo distópico, lo grotesco, lo terrorífico y el humor negro.
Se agradece el eclecticismo presente en la factura y temática de estas historias. Ninguna de ellas resulta excepcional o novedosa, pero su modestia conceptual y su breve extensión permiten que este hecho no moleste.
Lamentablemente, hay que remarcar que estas piezas se ven lastradas por una prosa algo torpe. A eso hay que sumarle que abundan en erratas, gazapos ortotipográficos y repeticiones intrusivas.
En cualquier caso, los textos de Valente apuntan maneras. Me gustan, en general, sus premisas, así como sus hallazgos puntuales. Por ejemplo, aprecio los mundos de "El balneario", "El cubo" y "Bondori", o el sugerente acabado global de "El vampiro del abedul hueco".







.jpeg)


