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viernes, 11 de diciembre de 2015

Emmanuel Carrère: Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos Philip K. Dick 1928-1982

Idioma original: francés
Título original: Je suis vivant et vous êtes morts Philip K. Dick 1928-1982
Año de publicación: 1993
Traducción: Marcelo Tombetta
Valoración: entre recomendable y está bien; imprescindible para seguidores de Philip K. Dick (o de Carrère)

En este blog somos muy de Philip K. Dick (bueno, en realidad soy yo, que últimamente me ha dado por leerlo) y también somos muy de Emmanuel Carrère (en esto ya somos varios los culpables), así que, ¿cómo no reseñar un libro escrito por uno y que trata sobre el otro? Libro que además tiene el interés añadido de marcar un punto de inflexión en la trayectoria literaria del autor francés: hasta este momento, se dedicaba a la ficción literaria pura y dura; a partir de esta biografía, sus libros (no todos: aún escribió alguna novela "tradicional") se han ido basando, sobre todo, en la observación y semblanza de personajes reales (más o menos célebres, por diversos motivos... o no); también, en su última publicación -El Reino- sobre el nacimiento de toda un religión tan poco "relevante" como es el cristianismo...

Curiosamente, este tema del cristianismo enlaza perfectamente con esta biografía del escritor Philip K. Dick de curioso título (del que, quien haya leído Ubik reconocerá perfectamente su origen)... pero mejor no adelantar elementos del libro... Para empezar hay que reconocer que es una biografía muy bien realizada, más aún por la dificultad inherente al personaje. No me refiero tanto a la falta de documentación o testimonios sobre él, que más bien parecen abundar (para empezar, en sus propios libros, amén de los que escribieron luego varias de las personas que se relacionaron con él), sino porque el amigo Dick, estaba en apariencia, por decirlo de algún modo, no ya como una de las maracas de Machín sino como las dos. Entiendo que tal afirmación parece displicente y sin duda resulta arriesgada, partiendo de alguien que lleva una vida más o menos apacible y que tiene una visión del mundo más o menos convencional. También, que si Philip K. Dick estaba, en efecto como una regadera (no sé si resulta exacto tal símil, de todos modos), tampoco pasa nada: no sería el primero... me refiero al caso de escritores y artistas en general, y además, gracias a eso, sin duda, podemos nosotros  los "cuerdos" disfrutar y asombrarnos con una serie de relatos -novelas y cuentos- que nos abren las puertas de mundos desconocidos y realidades paralelas a la nuestra. De todas formas, aconsejo dos cosas a quien se proponga leer esta biografía: la primera, prepararse por un viaje por la paranoia, la manía persecutoria, el psicoanálisis junguiano, la -casi- psicosis, las drogas varias (curiosamente, no el LSD, que al parecer Dick sólo probó una vez en su vida, pese a ser considerado uno de los autores más "lisérgicos" de los 60), el delirio religioso, la relaciones sentimentales obsesivas...

Por otra parte, recomiendo leer antes que esta biografía, al menos las novelas más destacadas de Dick, para evitar el riesgo, más que cierto, de destripamiento total por parte de Carrère. Y de paso el riesgo, no menos previsible, de condicionamiento en su lectura, pues en la biografía se nos ofrecen muchos datos sobre la concepción y elaboración de tales novelas, señalando elementos e interpretaciones que posiblemente nos pasarían desapercibidos en caso de una lectura anterior -de hecho, yo mismo debería revisar alguna de las reseñas que he escrito en este blog, para ser más riguroso-: en el caso de Dick, su experiencia de la vida alimentaba su obra y viceversa, hasta el punto de que el hombre parece haber acabado inmerso en la trama de alguno de sus libros. Lo que no deja de tener su guasa, tratándose de un autor de ciencia-ficción... Ciertamente, el concepto de "realidades paralelas" o "universos dentro de otros universos" parece que estaba muy presente en la existencia de este escritor.

La biografía, en suma, resulta ser exhaustiva y pertinente, y con mínimas intrusiones de la vida y opiniones del autor, que,a este respecto, se mantiene más apartado que en su posterior Limónov (lo que, en mi opinión, es de agradecer). Todo un viaje, además, por una época apasionante del siglo XX y por la vida y obra de uno de sus escritores fundamentales -al menos a posteriori-; imprescindible para los seguidores de Philip K. Dick y también recomendable para el resto de lectores. Aunque en alguna ocasión, ya digo se sientan tan perdidos como Douglas Quail en Marte o John Anderton investigándose a sí mismo. Si sirve de consuelo, parece que el propio Dick no lo tenía mucho más claro, la mayor parte del tiempo...


Más libros de Emmanuel Carrère en Un Libro al Día: aquí


sábado, 28 de noviembre de 2015

Philip K. Dick: Ubik

Idioma original: inglés
Título original: Ubik
Año de publicación: 1969
Traductor: Manuel Espín
Valoración: recomendable

Me gustó tanto la reciente lectura de El hombre en el castillo que me entraron ganas de una nueva dosis de Philip K. Dick. El libro elegido fue este Ubik, que, según dicen, es una de las mejores novelas de Dick. No digo que no, pero caramba... por de pronto, ahí va una pequeña lista de los términos a los que tendrá que acostumbrarse cualquier lector: Friovaina. Homeodiario. Telépata. Inercial. Moratorio. Regresión. Contacreds. Psiónico. Semivivo. Pseudoambiente. Protofasones. Homeoimpresor. Antifacultad. Precognitivo. Entidad homeoestática. Organización de previsión...
Bueno, ¿y qué te esperabas de una novela de ciencia-ficción?, me preguntará alguno (con razón). Es cierto: de eso trata Ubik (aunque, en cierto modo, también sea una "novela histórica"...). De hecho, la acción está situada en el futuro año de... 1992. Y no salen ni Cobi ni Curro, personajes que ni la calenturienta imaginación del amigo Dick fue capaz de prever... Bueno, menos risas: teniendo en cuenta que la novela se publicó en le año 69 (glups) es como si nosotros ahora escribiésemos una ambientada en el 2038. Acertar en algo no está al alcance ni del mismísimo Houellebecq.

Resulta casi imposible -y más aún sin destriparlo- resumir un argumento como el de esta novela, plagado de giros extraños y cambios en el campo de visión. Así que, con permiso, excuso de hacerlo. Diré tan sólo que, en ese hipotético futuro -ya pasado-que plantea Dick, existen personas con capacidades psiónicas especiales: telépatas que leen el pensamiento o precognitivos que pueden visualizar el futuro (exacto, como en la película Minority Report... que no en vano está basada en n relato de este autor); agentes que se infiltran en las empresas y organizaciones diversas para hacer la puñeta en lo posible. En contrapartida, también hay organizaciones previsoras, que emplean a individuos con facultades antagónicas a las de los psiónicos anteriores, a modo de "antivirus", para neutralizarles (resulta muy divertido comprobar cómo Dick atribuye a personas o elementos materiales "analógicos" capacidades o acciones presentes en el mundo digital). Una de estas empresas, alrededor de la que se desarrolla la trama del libro, es la de Runciter Asociados, presidida por el veterano Glen Runciter y su semiviva esposa Ella, y cuyo técnico en mediciones es el desastroso, aunque muy competente en su oficio, Joe Chip.

Ya explico que no puedo detallar todos los recovecos de esta trama, pero sí señalar que la novela, más allá de una ingeniosa narración de sci-fi con refrescantes aportaciones humorística, resulta ser también una reflexión sobre la vida y la muerte, el presente y el pasado, la realidad y la irrealidad de lo que percibimos.... en fin, todo un transfondo metafísico e incluso religioso (según se dice sobre las intenciones del autor), y que quizás sólo podría ser llevada al cine por Christopher Nolan, por ejemplo (esta nueva referencia cinematográfica tiene una explicación: Dick es uno de los autores de ciencia  ficción  más adaptados al cine, y aunque parece que el proyecto de hacer una película con Ubik ha sido abandonado, de momento, se puede rastrear su influencia en otros filmes como Matrix o Abre los ojos).

Y a todo esto, ¿qué es eso de "Ubik", exactamente? Bueno, puede que lo sea todo y puede que nada. Recomiendo encarecidamente leer el libro, para saberlo...


Otros libros de Philip K. Dick reseñados en Un libro al día: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?El hombre en el castillo

domingo, 23 de octubre de 2011

Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Idioma original: inglés
Título original: Do Androids Dream Of Electric Sheep?
Fecha de publicación: 1968
Valoración: Muy recomendable

No sé ni por dónde empezar. No sé, ¿diciendo que, al fin, he leído el libro en el que se inspiró mi película preferida? Porque así es: la novela de aparatoso e hilarante título que hoy reseño le sirvió al talentoso pero irregular director británico Ridley Scott para filmar (muy libremente, eso sí) en 1982 esa joya de la ciencia-ficción que es Blade Runner.

Y aunque me cueste horrores, trataré de no convertir este post en una serie de elaboradas comparaciones entre el libro y la película, a saber: personajes eliminados en la versión cinematográfica, humanidad mucho más explícita de los androides de los fotogramas, ausencia de la mitología que presenta el libro, etc. Aunque creo que me va ser imposible no decir nada sobre el prodigioso monólogo final del villano de la función, que por méritos propios ha pasado a la historia del llamado Séptimo Arte.

Pero quedémonos con los pies sobre el papel...

La historia de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se desarrolla en un futuro hipotético (2021 en la edición que yo he leído; dicen que 1992 en otras ediciones...) y desolador, tras una Guerra Mundial Terminal que ha dejado la Tierra febril y llena de polvo radiactivo. Por eso, las autoridades animan a los terrícolas a emigrar a las colonias espaciales que por ahí hay montadas. Es que el planeta agoniza, sí. La mayor parte de sus especies animales están extinguidas y sus habitantes, entregados al caos de las lúgubres ciudades en las que se amontonan, pueden sentirse afortunados si no enferman.

En Marte, los humanos colonizadores utilizan androides de pluscuamperfecta apariencia humana pero de vida limitada a unos pocos años y rasgos en sus conductas que demuestran que en realidad son máquinas. La situación se caldea cuando un grupo de estos androides, los punteros Nexus-6, se escapan violentamente del Planeta Rojo y recalan en la Tierra dispuestos a infiltrarse y vivir con normalidad entre la población humana.

Sin embargo, una serie de cazadores de androides harán que sus ideas se vengan abajo. Uno de estos hombres es Rick Deckard, el protagonista de la función (Harrison Ford en la pantalla grande, tenía que decirlo), cuyas andanzas para eliminar a estas máquinas humanoides son la materia de esta novela: esta demencial, visionaria, atrevida y agitadora novela.

Un análisis pormenorizado de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? me obligaría a hablar con detenimiento de los numerosos y brillantes detalles que la nutren y enriquecen, como el peculiar test que se hace a los sospechos de ser androides para pillarles, o la obsesión de Deckard por tener un animal "de verdad", o cierto instrumento doméstico que introduce emociones en sus usuarios, o de ese sosias de Dios llamado Mercer al que se accede a través de un aparato electrónico, etc... Pero me limitaré a aconsejar con ímpetu y pasión a quien esté leyendo esta reseña que se anime a leer la novela de la que habla, un libro corto pero impactante en el que se tratan cuestiones tan humanas y existenciales que no hacen sino dotar al término "ciencia-ficción" de un barniz de tragedia y sentimiento difícil de igualar.

Porque puede que al principio del libro Rick Deckard tenga claro que los androides, máquinas con fecha de caducidad próxima y ausencia de empatía, no son personas pese a que se comporten y se parezcan a ellas, pero a medida que avanza la trama, el lector va comprobando cómo las dudas nacen en el corazón del peculiar cazador cuyo corcel es un coche volador y que pese a estar casado, no puede evitar sentirse atraído por uno de esos hermosos sacos eléctricos que, en teoría, tanto recelo le despiertan.

Por lo tanto, considero que esta novela del genial lunático e hiper-adaptado al cine Philip K. Dick es una lectura absolutamente recomendable que no le lleva a uno más de tres tardes pero que le sumerge en un universo no tan remoto y muy difícil de olvidar.

Y bueno, qué se le va hacer. Una no es una máquina, no me resisto, así que termino este post mencionando el archifamoso monólogo del final de Blade Runner. Surge de la impecable boca del líder de los Nexus-6, el interesante y terrible Roy Baty, interpretado por un arquetipo ario de sangre holandesa llamado Rutger Hauer. Dicen que fue el propio actor el que escribió su monólogo y la verdad es que cada vez que lo escucho, se me pone la piel de gallina. Conozco a personas que hasta lloran, y no me extraña. Vamos, que me creo que para escribirlo Hauer se inspirara en el poema El barco ebrio de Arthur Rimbaud. Eso se rumorea.

Ahí queda eso. Espero que este post no se pierda en el tiempo como lágrimas en la lluvia...

También de Philip K. Dick en ULAD: UbikEl hombre en el castillo

martes, 27 de octubre de 2015

Philip K. Dick: El hombre en el castillo

Idioma original: inglés
Título original: The Man in the High Castle
Año de publicación: 1961
Traducción: Manuel Figueroa
Valoración: Muy recomendable

La verdad es que me pirran las ucronías; ya saben: esas realidades alternativas pergeñadas a partir de un cambio en algún acontecimiento histórico, generalmente de orden bélico: qué hubiera pasado si Napoleón hubiese vencido en Waterloo o si los confederados hubieran logrado secesionarse de los Estados Unidos. Cosas se ese tipo... Y a los escritores de ucronías les pirra todo lo relacionado con la II Guerra Mundial, sus protagonistas, consecuencias y prolegómenos. Algunos ejemplos muy logrados son la estupenda Patria, de Robert Harris, la reveladora La conjura contra América -con un Lindbergh pro-nazi convertido en Presidente de los EEUU- de Philip Roth o en el caso español, la muy célebre, en su momento, En el día de hoy, escrita por Jesús Torbado, pero se dice que concebida por el astuto señor Lara -el primero-, que además le dio un premio Planeta en el 76 (todo un escándalo: ¡un premio Planeta encargado por la editorial...!).

En la realidad ucrónica que nos propone Dick, Alemania y Japón han ganado la guerra y se reparten  el mundo, grosso modo. Lo que eran los Estados Unidos de América han quedado divididos entre una entidad al este, depedendiente de Alemania y con un régimen político muy racista y bastante jerarquizado y otro protectorado, al Oeste -los Estados del Pacífico- dependientes del Imperio japonés, muy jerarquizado y bastante racista. En medio, a modo de conveniente colchón, los Estados de las Montañas Rocosas, más o menos a su bola, como antes de las guerra... Los alemanes, por su parte, después de seguir ejerciendo sus propósitos genocidas en los territorios conquistados, como África, se han lanzado a la exploración y colonización de otros planetas, mientras que los japoneses, más cautos, se preparan para una relación cada vez más gélida con sus antiguos socios. La novela se desarrolla sobre todo en San Francisco y en Colorado, mostrándonos las vicisitudes de una serie de personajes que resultan estar unidos entre sí a modo de cadena humana. Hay americanos, japoneses y alemanes. Vencedores y vencidos (y la actitud que toman algunos de éstos hacia su derrota resulta lúcidamente llena de sutilezas... No he leído la reciente Sumisión, pero por lo que dicen sus reseñas, sospecho que hay alguna concomitancia al respecto entre ambas novelas).

Aparecen además, dentro del libro, otros dos (y esto es lo más interesante, como ejercicio metaliterario): el I Ching chino o Libro de los cambios, cuyo sistema adivinatorio consultan muchos de los personajes (incluso parece que el propio autor lo utilizó para escribir esta historia... y no sólo él); y además, otra novela, también leída por casi todos los personajes, titulada La langosta se ha posado , donde  se narra ... una ucronía en la que Alemania y Japón han perdido la guerra -el "hombre en el castillo" al que alude el título es, precisamente, Hawthorne Abendsen, el autor de este otro libro dentro del libro-; se crea así un juego especular que, revelado poco a poco, no muestra toda su complejidad hasta el final de la novela (la que tenemos entre manos, no la otra) y que resulta algo confuso en algún momento, pero también muy satisfactorio, desde el punto de vista del lector poco acomodaticio.

Para terminar: El hombre del castillo, además de una magnífica novela, creo yo, es una obra política. Tal vez ya no dé esa impresión, pero sin duda lo era en el momento de su publicación y aún muchos años después; otra cosa es que a estas alturas se nos haya olvidado su motivación. Parece que por suerte, aunque quizá pequemos de incautos...


Otros libros de Philip K. Dick reseñados en Un Libro al Día:  ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Ubik

lunes, 26 de septiembre de 2016

Reseña a cuatro manos: Don DeLillo, Cero K

Idioma original: inglés
Título original: Zero K
Traductor:  Javier Calvo
Año de publicación: 2016
Valoración: interesante / recomendable

Voz propia: Si algo puede decirse de Don DeLillo es que tiene una voz propia, un estilo propio. Sería posible leer una de sus novelas, o incluso un fragmento, y reconocer su forma de escribir. Es difícil definir en qué consiste: creo que es una forma al mismo tiempo visual y abstracta de narrar, menos interesada en los actos y los objetos que en las ideas que esos objetos y actos encarnan.

Bueno: podría recriminársele que a veces tarde demasiado en desarrollar un concepto, o que recargue algo su escritura. No me voy a quejar de eso, con la de escritores que descuidan la forma para centrarse en transmitir sus ideas con contundencia y precipitación.

La trama: Jeffrey Lockhart viaja por invitación de su padre (al que no llama padre ni papá ni papi, sino "Ross") a un complejo en medio de la nada destinado a la criogenización de los cuerpos de personas que, por la razón que sea, deciden congelarse a sí mismas para despertar muchos años después. El complejo es una mezcla de centro de alta tecnología y performance artística, y allí se encuentra Artis, la nueva pareja del padre de Jeffrey, a pocos días de ser criogenizada. Esta decisión provoca en el narrador, y también en su padre, pensamientos y sentimientos contradictorios, que deberán enfrentar junto con el resto de experiencias provocadas por aquel extraño complejo.


Aunque ese amago distópico, llevado a mayores consecuencias por escritores de género como Asimov o Philip K. Dick o simplemente usado de pretexto, como Houellebecq en La posibilidad de una isla, no deja de ser una especie de lienzo en blanco sobre el que lanzarse a una reflexión sobre la sociedad actual y sus paranoias.

Arte y literatura: Quizás Don DeLillo sea el autor que más cerca está, en sus temas y en su forma de tratarlos, de las reflexiones sobre el arte contemporáneo. Punto Omega se abre con la descripción de una instalación en el MoMA: la proyección a cámara lenta de Psicosis. En Cero K la obra de arte es el propio complejo destinado a la hibernación: un complejo en el que la propia arquitectura, la escultura (en forma de maniquís, de calaveras gigantes, etc.), el cine (con proyecciones aleatorias de hechos reales, históricos o ficticios) y la propia vida parecen adaptarse a una finalidad estética.

Pues yo opino algo parecido, pero creo que la instalación como "objeto" es un simple aderezo necesario para ejemplificar el gusto por el derroche vacío propio de los supermillonarios, como si fuera gente incapaz de ajustarse a lo necesario, que tiene que deslumbrar en todos y cada uno de los detalles posibles.

Rechazo: Hay algunos aspectos en esta novela que me producen rechazo, y que hacen que me parezca interesante, pero no necesariamente recomendable. La primera es el lenguaje abstracto y algo pedante, como de crítico artístico, con el que está escrito, y que como digo es una marca de su autor. Me cuesta decidir si ese lenguaje está vacío y solo se sirve a sí mismo, o si de hecho quiere transmitir alguna idea importante sobre la vida y la muerte.

Yo no he sentido rechazo. De hecho, me gusta ser capaz de recomendar este libro antes de entusiasmarme u odiarlo como me ha pasado con todas las novelas que he conseguido acabar de DeLillo. Me gusta que arriesgue y que, aunque en este caso la cuestión de la inmortalidad no sea precisamente un planteamiento original, provoque al lector a la reflexión, incluso al posicionamiento. llegar a considerar pros y contras. Hay tanta novela que se deglute y no deja sensación alguna que, tratándose de una historia irregular que en más de un momento (ese interludio "poético" de la mujer criogenizada) se le escapa de las manos, la de DeLillo tiene capacidad de involucrar (o embaucar) al lector.

Otro aspecto es el tipo de protagonistas que Don DeLillo frecuentemente escoge para sus obras: hombres blancos, de clase alta (altísima: el 1% del 1%), cosmopolitas y cultos, con cuyos "sufrimientos" me cuesta identificarme. El posible significado humano y humanista de la criogenización parece quedar bastante limitado si es algo a lo que solo puede acceder una elite económica, la misma que compra arte contemporáneo o que puede permitirse viajar por todo el mundo gracias a su dinero o a su pasaporte.

¡Pero al final los deja en ridículo! Los ricos que pueblan esos libros, al menos este Ross de nombre falso o el broker de divisas chalado de Cosmopolis, parecen tan aburridos y hastiados de no encontrar nada con lo que obtener una emoción que, sea un corte de pelo en el extremo de la ciudad o una apuesta descabellada por una resurrección condicionada y restringida (como un 'reseteo'), son distintas caras de la misma absurda forma de diferenciarse del resto del planeta por su excentricidad, o por su pretenciosa manía de trascender.

Firmado: Santi y Francesc

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Quién participa en el sorteo de tres libros

Salvo error nuestro (que puede pasar, no somos infalibles aunque lo parezcamos), esta es la lista de las personas que han participado a través del blog, de twitter o de facebook, en el sorteo que propusimos para conmemorar nuestras 1000 entradas, diciéndonos cuál era su favorito de entre los libros que hemos reseñado, y que por lo tanto pueden ganar un ejemplar de Loca Novelife, de Elvira Rebollo; Belfondo, de Fusa Díaz, o Quédense dentro y cierren las ventanas, de Iratxe Jaio y Klaas von Gorkum (ed. Consonni):
  1. @LucioRecalde (Twitter) votó por La maravillosa vida breve de Oscar Wao de Junot Díaz
  2. Irene (blog) votó por El viento de la luna de Antonio Muñoz Molina
  3. Beatriz Alday (blog) votó por Las uvas de la ira de John Steinbeck
  4. Miguel Yuste Ayarzaguena (facebook) votó por La insoportable levedad del ser de Milan Kundera
  5. @ComprensLectora (twitter) votó por Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello
  6. Yessica del Amo Sánchez (facebook) votó por El viento de la luna de Antonio Muñoz Molina
  7. Luisa (blog) votó por El bosque animado de Wenceslao Fernández Flores 
  8. Palimp (blog) votó por Shaun Tan
  9. Koldo (blog) votó por La higuera de Ramiro Pinilla 
  10. @RIC5AN (twitter) votó por La escritura o la vida de Jorge Semprún
  11. Josep M. Maya (blog) / @Mayaestudi (Twitter) votó por Aullido de Allen Ginsberg 
  12. Aída (blog) votó por Rebelión en la granja de George Orwell
  13. Marta Graupera Sanz (blog) votó por Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello
  14. mientrasleo (blog) votó por Novela de ajedrez de Stefan Zweig
  15. Juan Cruz López (blog) votó por Los detectives salvajes de Bolaño
  16. toni_mp (blog) votó por Africanus, el hijo del cónsul de Santiago Posteguillo
  17. Gallo (blog) votó por La Tregua de Benedetti 
  18. Natalia M. (blog) votó por 13,99€ de Frederic Beigbeder 
  19. Escanyabruixots (blog) votó por La conjura contra América de Philip Roth
  20. NoPuedoConMiVida (blog) votó por Metrópolis, de Ferenc Karinthy
  21. Itzitxu (blog) votó por Seda de Alessandro Baricco
  22. Avellaneda (blog) votó por Ayer, de Agotha Kristof
  23. Joss Nieve (twitter) votó por El pirata garrapata
  24. Ayudante (blog) votó por Peter Pan de James M. Barrie
  25. AnnaMaria (blog) votó por ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick
Si nos hemos olvidado de alguien, que hable ahora, porque una vez que hagamos el sorteo y enviemos los libros ya no hay vuelta de hoja. Y como no somos un organismo oficial, las reclamaciones, al maestro armero. El sorteo se celebrará la semana que viene en Bilbao, y a falta de notario, será documentado con abundantes y absurdas fotografías, que se publicarán junto con el resultado del sorteo.

Como hay tres libros para sortear entre 25 personas, la probabilidad de ganar uno de ellos es (si no me equivoco) de cerca del 12%. Mucho mejor que la lotería de Navidad. Seguro que los que no participasteis en el sorteo estáis ahora tirándolos de los pelos...

Por cierto que, entre los libros por los que han (habéis) votado los lectores, los sorprendentes ganadores, con dos votos cada uno, son Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello y El viento de la luna de Antonio Muñoz Molina.



viernes, 6 de noviembre de 2009

250 entradas - 250 años (I)

Para conmemorar que hemos llegado a las 250 entradas de blog -sin fallar un solo día-, los que hacemos Un libro al día nos hemos propuesto hacer nuestro propio "canon" de los mejores libros escritos en los últimos 250 años. Cada uno de los autores del blog votamos por los libros que quisimos (10 en algunos casos, 25 en otros), y después unificamos las listas.

Como la lista de "nominados" y "premiados" es muy larga, la dividimos en dos partes: publicamos hoy la lista de libros que obtuvieron un solo voto, de alguno de nosotros (los "nominados"). Mañana publicaremos la lista de los 14 libros que obtuvieron más de un voto y que, por lo tanto, se puede decir, son "los 14 mejores libros escritos en los últimos 250 años según Un libro al día". Como veréis, en la lista -la de hoy y la de mañana- hay un poco de todo: mucha literatura consagrada (no es un canon excesivamente rompedor en ese sentido); casi todo novela, con algunas incorporaciones de novela gráfica, ciencia-ficción o novela fantástica; bastante literatura en español (con predominio de Hispanoamérica) y sobre todo una aplastante mayoría de obras del siglo XX.

Esta es, en fin, la lista de nominados:


  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick
  • Antología poética, Miguel Hernández
  • Canto a mí mismo, Walt Whitman
  • Cantos de Maldoror, Isidore Ducasse
  • Capitanes de la arena, Jorge Amado
  • De ratones y hombres, John Steinbeck
  • Dune, Frank Herbert
  • El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez
  • El barón rampante, Ítalo Calvino
  • El candor del padre Brown, G. K. Chesterton
  • El color de la magia, Terry Pratchett
  • El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad
  • El lobo estepario, Herman Hesse
  • El marino que perdió la gracia del mar, Yukio Mishima
  • El proceso, de Kafka
  • El profeta, Khalil Gibran
  • El retrato de Dorian Grey, Oscar Wilde
  • El rey se muere, Eugene Ionesco
  • El ruido y la furia, William Faulkner
  • El señor de los anillos, J.R.R Tolkien
  • El tragaluz, Antonio Buero Vallejo
  • El último encuentro, Sandor Marai
  • Esperando a los bárbaros, Coetzee
  • Fausto, Johann Wolfgang von Goethe
  • From Hell, Alan Moore
  • Hojas de hierba, Walt Whitman
  • Inventario Uno, Mario Benedetti
  • Jane Eyre, Emily Bronte
  • Juego de tronos, George R.R Martin
  • La casa de citas, Alain Robbe-Grillet
  • La ciénaga definitiva, Giorgio Manganelli
  • La insoportable levedad del ser, Milan Kundera
  • La montaña mágica, Thomas Mann
  • La naúsea, Jean Paul Sartre
  • La tierra baldía, T. S. Eliot
  • Las amistades peligrosas, Pierre Choderlos de Laclos
  • Libro del desasosiego, Fernando Pessoa
  • Lo bello y lo triste, Yasunari Kawabata:
  • Luces de Bohemia, Valle Inclán
  • Me casé con un comunista, Philip Roth
  • Movimiento perpetuo, Augusto Monterroso
  • Mrs. Dalloway, Virginia Woolf
  • Narraciones extraordinarias, Poe
  • Nieve, Ohran Pamuk
  • Orgullo y prejuicio, Jane Austen
  • Poeta en Nueva York, Lorca
  • Rayuela, Julio Cortázar
  • Relatos, Julio Cortázar
  • Residencia en la tierra, Pablo Neruda
  • Rimas, Becquer
  • Sin destino, Imre Kertesz
  • Todo Mafalda, Quino
  • Un mundo feliz, Aldous Huxley
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal
  • Una temporada en el infierno, Arthur Rimbaud

lunes, 31 de diciembre de 2018

Guillem López: El último sueño

Idioma: español
Año de publicación: 2018
Valoración: más que recomendable

Indagando un poco sobre este libro, pues no frecuento demasiado (o menos de lo que debería) el universo del Ci-Fi, leo que al castellonense Guillem López se le considera el autor hispano más señero dentro de este género. Bien, ya digo que no soy quién para cuestionar esta aseveración y, desde luego, lo que yo me he encontrado en esta su última novela, y también en la anterior, Arañas de Marte, me hacen pensar que es cierta, sin desdoro, claro está, para el resto de escritores que se dedican a la Ciencia-Ficción y la Fantasía.

En cualquier caso, atendiendo a lo mostrado en El último sueño, sólo cabe reconocer que Guillem López es, cuando menos, un narrador impecable, tanto en lo que se refiere a la estructura y desarrollo de la trama como a la composición de personajes y ambientes, así como al dominio de un lenguaje y un estilo que van más allá de lo meramente utilitario y eficaz para entrar a menudos en terrenos más propios de la prosa con un aliento lírico.

La historia que nos cuenta la novela bien podría encajar dentro del relato de aventuras más clásico, quizás aderezado, con ciertos tintes políticos: en una ciudad inmensa, inacabable y opresiva -llamada, de forma paradójica, Paraíso-, la élite de sacerdotes, funcionarios y comerciantes opulentos viven en el seguro y próspero zigurat central, mientras el resto de sus habitantes pululan por un dédalo interminable de barrios más o menos miserables, muchos de los cuales se encuentran además bajo el dominio de pintorescas bandas callejeras. A una de las más marginales de éstas, los Abandonados -apenas un puñado de adolescentes y críos mugrientos-llega pidiendo ayuda Kemi, una fugitiva del zigurat que parece estar en relación con las fuerzas más poderosas que gobiernan Paraíso: la casta de Jemeníes, sacerdotes que han controlado siempre a las Kas , deidades cautivas que proporcionan la energía que hace funcionar toda la ciudad, la Kamé... y cuya última representante trata de mantener dormida a toda costa el Gran sacerdote y cónsul, el muy siniestro Kébemon, con ayuda -se supone- de Nimbara, el primer ministro.

Nos encontramos con un trasfondo, por tanto, de luchas por el poder, cambios fundamentales en el modelo energético y revoluciones cuya aparente espontaneidad está controlada por poderes ocultos (no aparecen chalecos reflectantes pero bien podrían...), que buscan que todo cambie para que todo siga igual... ¿A alguien le suena algo de todo esto? Además, la estética que se sugiere bebe, sin duda, del movimiento steampunk, pero también de La naranja mecánica o de películas como Los amos de la noche (The warriors). Y por supuesto, de Gangs de Nueva York, libro y peli, cuya influencia parece evidente en esta novela utópica y trepidante. También, me parece a mí, recuerda a algunos relatos de Philip K. Dick, en las que describe sociedades férrea y cruelmente estamentada. A China Miéville, con quien sospecho se habrá comparado más de una vez a este autor. E incluso uno se acuerda de la Corte de los Milagros, de Victor Hugo...

En fin, una novela que no decepcionará (todo lo contrario) a los amantes del género fantástico pero tampoco a quien se acerque a ella en busca de un trago refrescante entre lectura de más altos vuelos (quizás sería más correcto "de más altas pretensiones"). Me parece en especial interesante, por otro lado, para el público juvenil, sin que esta novela cuente con las limitaciones que se suponen se autoimponen en muchos libros destinados al lector de estas edades. Porque, en mi opinión, El último sueño es mucho más que eso, es una novela de bastante entidad y empaque ; quien lo quiera comprobar, sólo tiene que darse una vuelta por los callejones, los cielos y cualquiera de los muchos submundos de Paraíso.

viernes, 13 de enero de 2017

Edmundo Paz Soldán: Las visiones

Idioma original: Español
Año de publicación: 2016
Valoración: Bastante recomendable

Ponga en una olla una pizca de García Márquez, unas gotas de Orwell, una cucharada de Huxley y un pellizco de Philip K. Dick. Remueva durante unos minutos hasta que todos los ingredientes se hayan dorado. Pase la mezcla por la batidora y vierta el resultante en un montón de hojas en blanco. 

Si sois capaces de imaginar algo así, os podréis hacer una idea muy aproximada de lo que son las historias que componen "Las visiones".

Se trata de 14 relatos del género fantástico o ciencia-ficción, en los que hay mucha más ficción que ciencia, que ponen sobre la mesa una serie de temas de corte político o social. O, mejor dicho, el "continente" es ciencia-ficción pero el "contenido" es absolutamente real. Ambientados en un mundo ficticio (¿el futuro tal vez?), los temas son tan reales, tan vigentes como la violencia, la religión, el control social, el control mental, las drogas, los efectos del colonialismo, etc.

A modo de ejemplo: un relato sobre un juez que tiene visiones con personas por él condenadas, otro sobre hombres perdidos entre las ruinas de templos abandonados en la selva y que comparten, en cierto modo, un pasado común del que pretenden huir, otro en el que el protagonista es un sucedáneo del doctor Menegle experto en guerra lisérgica, otro sobre la convivencia (es un decir) entre humanos y replicantes al más puro estilo Blade Runner, etc.

La verdad, lo confieso, es que no soy demasiado aficionado a la ciencia-ficción. Pero el enfoque que da Paz Soldán a los relatos, además de ser tremendamente personal, es sumamente atrayente y original. Merece la pena acercarse a su particular universo.

Y ya puestos a recomendar otros libros de Paz Soldán, me atrevo a sugerir "Iris", su anterior novela. Y lo hago porque, pese a no haberla leído, los relatos de "Las visiones" son una extensión, en cuanto a temas y ambientes, de "Iris". Y si "Las visiones" es un muy buen libro, "Iris" imagino que no le andará a la zaga.

Aunque también podéis leer otros libros de Paz Soldán ya reseñados en ULAD, como Billie RuthPalacio QuemadoLos días de la peste

lunes, 12 de enero de 2015

Michel Houellebecq: H.P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida

Idioma original: francés
Título original: H.P. Lovecraft. Contre le monde, contre la vie
Año de publicación: 1991-1996
Traducción: Encarna Castejón
Valoración: recomendable, imprescindible para fans de Lovecraft y de Houellebecq

La obra de Lovecraft tiene la extraña cualidad de atraer a quienes no están muy versados en el género fantástico. Como otros escritores, léase Philip K. Dick, o Asimov, su obra ha atraído a autores que han llegado a estudiarla y teorizar sobre ella. Autores no necesariamente de literatura de género, tampoco hablamos aquí de un fanático rindiendo pleitesía incondicional.
Pero aquí está claro que es Houellebecq quien se encuentra a los mandos; tras un primer prólogo, la primera frase oficial de este estudio es puro vitriolo.

"La vida es dolorosa y decepcionante"

Abandonada toda esperanza, lo que tenemos por delante es un ensayo razonado y contundente sobre cómo Lovecraft traspasa barreras y viene a representar más que un mero autor que diseña un mundo propio y lo puebla de misterio y extrañas criaturas. Este es un Houellebecq en sus 30-35 años, ya empezando a supurar bilis, pero racionando las dosis. Fascinado por el autor americano, pero no de forma ciega o irredenta. Profuso en citas textuales, sin miedo alguno a reconocer tanto las fases más débiles a nivel creativo como su discutible posición dentro de la sociedad. Lovecraft nos es presentado como suelen serlo los genios. Personas difíciles, sorprendentemente ajenas a los convencionalismos (Houellebecq insiste en su vida a espaldas de los dos grandes tótems de la sociedad actual: dinero y sexo), repletas de contradicciones y de actitudes personales dignas de reprobación (marcadamente racista, con un sentido de la rectitud cuyo arraigo hoy nos parecería digno del extremismo más deleznable), y con escaso sentido práctico de la vida. Si a alguien le interesa descubrir el personaje detrás de toda la mitología de su obra literaria, Houellebecq lo muestra sin intenciones mitomaníacas, desnudo de todo lo que sea adicional al escritor, a un escritor abocado a la miseria y a la falta de reconocimiento en vida, pero con un envidiable sentido de la dignidad.
Contra el mundo, contra la vida obra a dos niveles. Como semblanza biográfica de Lovecraft y como primeros apuntes de lo que sería la obra de ficción de Houellebecq. Una atinada elección la suya, la de un escritor obsesionado en precipitarnos al más oscuro y profundo de los abismos, la de un escritor a espaldas de todo (colosales las transcripciones de los escritos con los que enviaba sus obras a los editores), que resulta convirtiendo a este pequeño libro (cuidada edición de Siruela) en un pequeño gran hallazgo de indudable valor seminal.

Todas las reseñas sobre Houellebecq en ULAD: Aquí

viernes, 7 de marzo de 2014

Biografías lectoras: Todo leído, todo por leer

Una de las escenas del crimen
Marrón. Papeleta. Papelón. Reto. Desafío.

Vergüenza.

Pues no es desnudarse ni nada el autobiografiarse a base de lecturas. No serviría una listita tipo libros que llevarse a una lista desierta. No. Hay que echar mano de recuerdos íntimos, algunos de los cuales puede que no sean para hacer grandes alardes.
Guillermo el travieso, los libros del Los cinco del pino solitario (que dejaron en mí una enorme curiosidad por esos pícnic con cerveza de jengibre, mejunje que, con el paso del tiempo, descubrí que era el ginger ale). Son primeras lecturas conscientes y espontáneas, porque andan por casa. Igual que los cómics (entonces se llamaban tebeos) de Mortadelo y una curiosa cosa llamada algo así como clásicos o narraciones ilustradas donde Jules Verne (entonces le llamaban Julio) arrasaba.
Sería imperdonable no mencionar Marsuf, el vagabundo del espacio de Tomás Salvador: ese fue mi primer disfrute no sólo del fondo sino de la forma. Un libro al que le faltaban media docena de páginas, que cayó en mis manos de la manera más casual.
Las lecturas obligatorias de los estudios secundarios: cómo, si no, hubiera accedido a la oscuridad gótica de Josafat de Prudenci Bertrana o a la narrativa chispeante y socarrona de Quim Monzó. Por no hablar de la angustia y la sobriedad de Pérez Galdós.
A pesar de lo cual diría que mi primer shock surgió de leer a Hunter.S.Thompson. Tanto, que pasadas unas décadas, releerlo me supuso una relativa decepción. El primer corte, dicen, es el más profundo.
Supongo que muchos habremos tenido nuestra fase de fascinación por el género fantástico y la mía se desplazó de Asimov y Philip K. Dick a Lovecraft. Tanto me obsesionaron que acumulé colecciones hasta que la cosa remitió.
Y de ahí salté al páramo. Con excepciones contadas, y no todas demasiado honrosas (Katzenbach, Wolfe, Gordon, madre mía, negaré haber dicho que leí un libro de Noah Gordon o uno de esos best-sellers de John Grisham), transité unos lustros en medio de lecturas técnicas relacionadas con mi actividad profesional. Sin resquicio para ficción o ensayo, nada creo que interese a nadie aquí de Criterios de valoración de empresas o El control de gestión: una perspectiva de dirección.
Entonces (porque me lo iba mereciendo) Roberto Bolaño me salvó: pegándome una patada en la cara. Pero me salvó. Curioso, por una crítica encendida que leí en la revista RockDeLux, una crítica post-mórtem de esa moderna biblia que es 2666. Y es que, gran sacrilegio, he de reconocer que todavía tengo más discos que libros, y que mucha de mi curiosidad literaria procede del mundo musical: Hornby, Welsh, Amat. Peor aún, tengo una teoría que une la cuestión literaria y la musical, y sé, sé, repito, que no te puede gustar un escritor como David Foster Wallace a la vez que un tipejo como David Bisbal. Acabáramos.
Sí, ahí está el germen de mi reenganche, y por eso siempre agradeceré hasta los peores patinazos del escritor chileno. Por eso mi primera reseña aquí fue la de Estrella distante y por eso me enfrasqué en una búsqueda de influídos por e influyentes de. Por esa telaraña llegué a Houellebecq (puede que Houellebecq ya me interesara antes, por eso), a Franzen, a Kapuscinski y a muchos otros con los que sé que me pongo muy pesado demasiado a menudo. De ahí ese lustro largo de lectura impulsiva y compulsiva y cierta querencia por lo contemporáneo y por cierta literatura muy visual y cercana al pop. Quizás, a viernes como sale este texto, ya estemos un poquitín saturados de listas y relaciones, pero en fin. No querría olvidar a Capote, a Vila-Matas, a los buenos libros de Paul Auster, a Cormac McCarthy, a Javier Cercas, Eduardo Mendoza, Richard Ford, Santiago Gamboa. Pero soy injusto, seguro.
Por cierto, igualmente he de agradecer a los malos escritores que me hayan ofrecido la posibilidad de, por contraste, apreciar a los buenos. Es muy cruel haber de mencionarlos justo en este momento tan idílico. Pero por qué no. Ray Loriga, Amélie Nothomb, gracias por vuestra insignificancia. Y los mayores placeres recientes ya he procurado que salgan en mis reseñas, así que igual sería demasiado repetitivo y demasiado autobombástico referirlos de nuevo. Por ahí me encontraréis cada cuatro o cinco días. Un placer.

jueves, 4 de octubre de 2012

Semana de la Ciencia Ficción: Snow Crash de Neal Stephenson

Idioma original: inglés
Título original: Snow Crash
Año de publicación: 1992
Valoración: Para los aficionados a la ciencia ficción, imprescindible; para el resto, recomendable

Aunque los años me han moderado un poco, me considero un furioso devorador de ciencia ficción. Por mis manos han pasado no solo los autores que sobrepasaron los prejuicios habituales del género (Philip K. Dick, Asimov, Orwell...) sino aquellos otros que, siendo referencias incuestionables, poco o nada se conocen fuera de las fronteras de la c-f: Leguin, Lem, Delany, Farmer, Stappledon, Bester, Werber... Ganadores de Hugos, Locus, Nebulas, Ignotus y demás premios que señalan "lo mejor de lo mejor" de este pequeño microcosmos literario, pocas veces reconocido en su justa medida (esta es otra historia). Al grano: una de mis espinas era Neal Stephenson, autor de tres libros considerados imprescindibles por los aficionados: Snow Crash, La Era del Diamante y Cryptonomicon. Así pues, decidí empezar por el primero. Snow Crash. Y vaya viaje: todavía estoy tocado.

Snow Crash es el libro que recuperó el ciberpunk de Neuromante (1984), lo retorció, lo espabiló, lo renovó y lo proyectó unos treinta o cuarenta años hacia el futuro, en 1992. Nada menos. En el breve pero revelador prólogo de Juanma Barranquero que incluye la edición de Gigamesh se dice algo en nada gratuito: esta novela tiene tantas ideas que en ocasiones el lector necesita parar, cerrar el libro y "dejar vagar la mente por las infinitas posibilidades que nos regala generosamente Stephenson". Así es como Barraquero lo dice, y lo comparto. Yo lo diría con otras palabras: con uno solo de los párrafos de este libro, otros autores te montan una novela entera; con una sola de las páginas, una trilogía. Decir que Stephenson es un torrente imaginativo se quedaría corto. Es prácticamente salvaje, despiadado, insoportable. Es a la generación de planteamientos lo que dicen que es Islandia a la naturaleza: el último territorio virgen. Propone tantas, tantísimas ideas nuevas (geniales, divertidas, curiosas, creativas, revolucionarias...) por segundo que la lectura se hace difícil, se entrecorta, cuesta. Por esto Snow Crash no es un libro fácil, ni un libro para todo el mundo. Es un red bull neuronal.

La trama gira en torno a varios personajes (Hiro Protagonist, un repartidor de pizzas y espadachín; T.A., una joven "korreo" con grandes habilidades; Cuervo, un enorme y peligroso delincuente; Tío Enzo, el jefe de un imperio mafioso...), una droga/virus/religión (el Snow Crash) y dos realidades (la Realidad, tal y como la conocemos; y el Metaverso, lo que hoy en día -20 años después de la publicación de la novela- llamaríamos tal vez las redes sociales o los MMORPG). Con estos ingredientes alguien menos retorcido sería capaz de montarte un buen entretenimiento; pero resulta que Stephenson es inagotable, así que sumemos también programación informática y hackers, mitos sumerios, análisis bíblicos, crítica social, bombas nucleares, kendo, lingüística, ingeniería y peleas callejeras. En apenas 400 páginas. Con una prosa rapidísima, vertiginosa, llena de curvas y giros y sorpresas. Con mucho humor, y mucha mala leche, y unas cuantas pizcas de gore. Violencia a ritmo de rap, también. Y criptografía. Y un fino sarcasmo que todo lo cubre, como una manta eléctrica.

Descomunal, como un espectáculo de fuegos artificiales sobre el océano, y visionario: resulta difícil creer que este libro esté escrito en 1992, no solo por la actualidad de alguno de sus conceptos, sino porque muchos de ellos empezamos ahora a imaginarlos, a comprenderlos, a proyectarlos. Wikipedia dice que este fue el primer libro que usó el término "avatar" como lo usamos nosotros ahora, y que la revista Time la considera una de las 100 mejores novelas escritas desde 1923. Ni idea al respecto, pero os diré algo: si yo fuera un poco más conspiranoico, daría por supuesto que Stephenson viene del futuro.

En fin. Podría hablar durante horas de este libro. Está tan lleno de frases estupendas y momentos divertidos que no sabría por dónde seguir. Un par de hackers charlando, poniéndose melancólicos:

- Mi abuela fue tan importante para mí... -dice ella.
- ¿Te enseñó a programar? -pregunta él.

Pues eso.

lunes, 19 de marzo de 2012

William Gibson: Neuromante

Idioma original: inglés
Título original: Neuromancer
Año de publicación: 1984
Valoración: recomendable

Neuromancer de William Gibson tiene un lugar asegurado en la historia de la ciencia-ficción al menos por tres motivos: por haber sido el primer autor en ganar en el mismo año los tres grandes premios literarios del género (el Premio Nebula, el Premio Philip K. Dick y el Premio Hugo); por haber popularizado el término ciberespacio, que ahora no se nos cae de la boca; y por haber "inventado" (o llevado a su madurez) el género conocido como "ciberpunk", una distopía ultratecnológica llena de hackers, cyborgs, drogas y mafias.

El protagonista, Henry Case, es un vaquero/hacker reclutado para realizar una compleja misión: infiltrarse en una forma de inteligencia artificial llamada Neorumante. Otros personajes, que Gibson reutiliza en otros relatos o novelas, incluyen a Molly, una especie de "Lobezno" cibernético; Riviera, un matón con la capacidad de proyectar holográficamente su mente; o el misterioso Armitage, cuyo pasado se relaciona oscuramente con un episodio de la Tercera Guerra Mundial. La trama en sí se desarrolla como una historia de aventuras, buenos contra malos (o mejor dicho, malos contra peores), a saltos entre dos mundos, el real y el ciberespacio, y transcurre, al menos parcialmente, en lo que se conoce como "The sprawl" (una megalópolis situada en la costa este estadounidense, que se extiende desde Boston hasta Atlanta, protegida por cúpulas geodésicas, y en algunas de cuyas regiones siempre es de noche).


Pero que nadie se confunda: Neuromante no es una novela fácil de acción para leer en una tarde tonta. De hecho, resulta una lectura bastante ardua, por varios motivos. Uno de ellos es que Gibson inventa un futuro extremadamente complejo, tanto en lo tecnológico como en lo socio-político, pero no lo explica detalladamente al lector, sino que lo da por supuesto, y además lo puebla de una terminología específica a la que tenemos que habituarnos rápidamente si no queremos perdernos la mitad de la gracia. También la técnica narrativa de Gibson, con frecuentes saltos y elipsis de una escena a otra, o con descripciones que alternan lo minuciosamente detallado con lo sinuosamente poético, hace que a veces cueste seguir la acción.

Tengo que decir, además (y Paula me dirá que solo me acuerdo de los traductores para criticarlos), que no me han gustado demasiado algunos aspectos de la traducción de José Arconada Rodríguez y Javier Ferreira Ramos para la edición de Minotauro, poque son a veces demasiado literales con determinadas frases coloquiales del inglés. "Estás lleno de mierda", por ejemplo, es una traducción palabra por palabra de "You are full of shit", que más bien quiere decir "Estás mintiendo" o "No tienes ni idea"; "Tú eres el hombre" es un calco de "You are the man", que en el contexto en que aparece quedaría mejor como "Eres el mejor". Y así.

Pero bueno, dejando detalles aparte, está claro que Neuromancer tiene ya un lugar en la historia literaria, y no solo literaria, sino cultural, de finales del siglo XX y principios del XXI. Para valorar su importancia hay que tener en cuenta que se escribió en 1984, cuando internet todavía estaba en pañales; y que a ella se debe no solo el término (y el concepto) de ciberespacio, sino toda una estética, un género y un mundo ficticio que después ha sido productivamente reaprovechado en muchos otros libros y películas. Sin ir más lejos, en la saga Matrix.

martes, 21 de abril de 2009

J.G. Ballard: El mundo de cristal

Idioma original: inglés
Título original:
The Crystal World
Fecha de publicación: 1966
Valoración: Está bien

Este domingo moría J. G. Ballard, un escritor británico independiente y original, conocido fundamentalmente por novelas como Crash -adaptada en una polémica película de David Cronenberg- o El Imperio del Sol -que llevó al cine Steven Spielberg, y que está basada en gran medida en las experiencias infantiles del propio Ballard durante la Segunda Guerra Mundial-. Sin embargo, el género que Ballard más cultivó es el de la ciencia ficción, aunque una ciencia ficción distinta a la de Asimov, Stanislaw Lem, Philip K. Dick, etc., que presenta fundamentalmente mundos distópicos en proceso de desintegración o transformación.

El mundo de cristal es un ejemplo de este segundo tipo de novelas: Edward Sanders, un médico británico, es enviado a una región de África de difícil acceso, para ayudar a combatir una variante de la lepra. En el camino, sin embargo, descubre que se está produciendo un extraño e inexplicable fenómeno: la selva ha comenzado a cristalizarse, al igual que todo lo que la selva pueda contener: plantas, animales o personas.

Más sorprendente todavía que este planteamiento inicial es el desarrollo que Ballard hace tomar a la novela, centrándose en las reacciones de los personajes ante el fenómeno, tanto o más que en el fenómeno en sí mismo. Un enfoque más hollywoodiense, por decirlo de alguna forma, habría llenado la novela de acción, giros sorprendentes, personajes planos. Ballard apunta en dirección contraria: crea un conjunto de personajes secundarios con historias y personalidades complejas, que les hacen encarar de maneras diversas la amenaza de la cristalización, insistiendo además en el carácter ambiguo de la plaga: mata, porque elimina la vida, pero también preserva, porque detiene el tiempo.

El conjunto es una novela verdaderamente fascinante: algo así como La vorágine de José Eustasio Ribera, pero con efectos especiales.

Otras obras de J.G. Ballard en ULAD: La exhibición de atrocidadesLa sequíaRascacielosCrash