viernes, 15 de julio de 2011

Luigi Pirandello: Seis personajes en busca de autor

Idioma original: italiano
Título original: Sei personaggi in cerca d'autore
Año de estreno: 1921
Valoración: Imprescindible

Esta es otra de esas obras que da cierto reparo reseñar a estas alturas, pero al mismo tiempo también da cierto reparo no reseñarla a estas alturas. Porque es una de esas obras que ya forman parte de la historia de la literatura, del canon universal, de los manuales de literatura para adolescentes. Un clásico, vamos. Una pieza imprescindible de la historia del teatro contemporáneo. Así que sé que no estoy descubriendo nada si digo que es imprescindible. Pero qué le vamos a hacer, es imprescindible.

A lo mejor vista ahora la trama no parece tan novedosa: mientras un director y su compañía ensayan para el estreno de una obra (concretamente, El juego de papeles, de un tal Luigi Pirandello) son interrumpidos por seis personajes que están buscando un autor para poder representar su tragedia y "vivir". El director y los actores reaccionan con la esperada sorpresa, pero luego ceden, y entran en el juego de ver a los personajes representarse a sí mismos (aunque para ellos no están representando, sino viviendo), esperando poder luego actuar en su lugar y montar la pieza delante del público. Pero claro, realidad y teatro se mezclan, se funden, se confunden y al final ya no se sabe si la tragedia que los personajes viven es teatro o es vida, ni si los actores son más o menos reales que los personajes a los que encarnan.

Claro, ahora esto de mezclar planos de realidad y ficción en una misma obra nos suena a algo visto una y mil veces (sin ir más lejos, en una fecha parecida, por Unamuno en un famoso capítulo de Niebla); y tampoco es que Pirandello fuese un pionero en esto del "teatro dentro del teatro", un tópico que tiene una larga existencia anterior y que él mismo retomaría en Esta noche se improvisa y Cada cual a su modo; pero su obra conserva todavía la audacia de convertir este tema en el centro de una densa meditación acerca de la realidad, la apariencia, la existencia y la imagen, y al mismo tiempo construir un drama humano (melodramático y burgués, al gusto de la época) que sirva como espoleta emotiva con la que mantener la atención del público. El resultado es una obra sin duda única, filosófica y trágica al mismo tiempo, conmovedora y reflexiva.

2 comentarios:

Marta Graupera Sanz dijo...

Gracias por incluir esta obra entre vuestras reseñas, frente al descuido de muchos de la literatura dramática. Coincido en que es imprescindible. Es el texto que prefiero de entre los reseñados aquí por plantear de modo novedoso la relación ficción-autor-personajes.

Anónimo dijo...
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