lunes, 3 de noviembre de 2014

Luigi Pirandello: Uno, ninguno y cien mil

Idioma original: italiano
Título original: Uno, nessuno e centomila
Año de publicación: 1926
Valoración: recomendable

Una tarde, al volver a casa, a Vitangelo Moscarda su mujer le dice que su nariz se le curva hacia uno de los lados. Vintagelo lo niega, pero cuando se mira al espejo descubre que su mujer tiene razón. Y no solo eso: que hay toda una serie de defectos evidentes para los demás, pero que él no conocía hasta entonces. ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo puede una persona desconocerse a sí mismo hasta el extremo? ¿Es posible que los otros nos conozcan mejor que nosotros mismos?

A partir de esta anécdota trivial y humorística parte Uno, ninguno y cien mil, que es una reflexión sobre la identidad y los límites hasta los cuales es posible conocerla. Así, Vintangelo descubre que es una persona cuando está solo, y otra muy diferente cuando está en presencia de su mujer, que lo llama Gengè y que proyecta en él comportamientos, pensamientos y actitudes en los que Vintangelo no se reconoce. Y lo mismo ocurre con sus amigos y compañeros de trabajo: todos ellos han creado una imagen de él que le resulta ajena. ¿Cuántos Vintangelo Moscarda existen, entonces? ¿Uno, ninguno o cien mil?

La novela se convierte así en un proceso de búsqueda, a veces metafísica y otras veces ridícula, de la verdadera esencia del yo: en lo físico, en lo espiritual, en lo mental; en la soledad y en el contacto con otros seres humanos. Todos los personajes que pasan por la novela tienen cierto carácter paródico, como era de esperar de la pluma de Pirandello, pero eso no hace que la reflexión sobre la imposibilidad de conocernos a nosotros mismos resulte menos sugerente, ni menos desasosegante.

Estamos, sin duda, ante una obra muy de su época: Unamuno habría estado sin duda orgulloso de ponerle su nombre, tanto por el tema como por la forma, casi "nivolesca" (Niebla podría estar protagonizada por Vintagelo Moscada, si no estuviera protagonizada por Augusto Pérez). Y aunque es evidente que el tema del "yo" y sus refracciones sigue siendo muy actual, con todo me da la impresión de haberse quedado algo antigua, como también se han quedado antiguas algunas de las obras de Unamuno. A mí, personalmente, me divirtió al principio, luego me interesó, y al final se me hizo un poco larga.

También de Luigi Pirandello en ULAD: La pena de vivir asíSeis personajes en busca de autor

7 comentarios:

Anónimo dijo...

La comencé a leer y después de 30 hojas se me cayó de las manos...

Anónimo dijo...

cómo puedo descargarlo?

Santi dijo...

Es muy fácil: solo tienes que construir una máquina ACME descargadora de libros. Para eso tienes que unir la cadena de una bici a una tostadora, que a su vez está conectada a un ordenador Amstrad CPC 486. Pones el pan en la tostadora, y pedaleas, pedaleas, pedaleas hasta que el pan está bien crujiente; entonces lo metes en la disquetera del ordenador, y cuando lo saques, ¡milagro!, dentro tendrás los libros que quieras en formato pdf.

(Dicho con otras palabras: somos un blog de libros, no fomentamos la piratería)

Anónimo dijo...

Muy interesante tu forma de responder, tan sarcástica y elocuente. Deberías pensar mejor tus respuestas, puedes ser suficientemente desagradable para que no quieran seguir leyendo te. Debido a que tu contenido no es ni cerca lo que se buscaba Google no debería ponerte ni siquiera en la 3era página.

Anónimo dijo...

en total acuerdo, me parece una respuesta soberbia...

Anónimo dijo...

Perfecta respuesta. No sean ratones y compren libros che

Anónimo dijo...

Estos blogs pedorros solo sirven para descargar los libros gratis, en este caso ni para eso. Saludos