domingo, 23 de noviembre de 2014

Colaboración: El alquimista de Paulo Coelho

Idioma original: portugués
Título original: O Alquimista 
Año de publicación: 1988
Valoración: Intragable

Antes de empezar, como siempre, echo un vistazo a la contraportada e informaciones varias que tiene a bien presentarnos el Sr. editor. Y en este caso, me encuentro con que me iban a contar cosas como que cada uno tiene una Historia Personal (así, en mayúsculas), o algo sobre la forma de integrarse en Todas las Cosas (sic). Lo que sirvió sin más para empezar la lectura en alerta roja.

No fue exageración. Lo que tenía delante era algo que parece una larga, muy larga parábola como las del Nuevo Testamento, en que se van sembrando, cual semillitas de una Nueva Religión Panteopsicológica, los lugares comunes habituales en los manuales de autoayuda, el descubrimiento de Uno Mismo, en Sí y en Armonía con Todas las Cosas, el Lenguaje Universal que comunica a hombres, ovejas y piedras, el Alma del Mundo, y cosas por el estilo.

Vamos, que sobreponiéndome a tal proliferación de nombres propios, y a la invencible tendencia del autor a los personajes-arquetipo de la Vida Pura, la lectura resulta ser (salvo ese final elíptico, que me pareció bien construido) un moderado tostón con muy escaso o nulo interés para el lector que –como el que firma- no guste de este tipo de peroratas.

Personalmente, vislumbro una conexión entre el fundamentalismo islámico y esta plaga de psicopedagogos, sectas y telepredicadores que se extiende por occidente. Pero bueno, la verdad es que la teoría no está muy elaborada, y además le reconozco un cierto tono punki tipo Brian Aldiss, así que igual lo dejo para otro foro menos sensato que éste. Pero bueno, ciñéndonos al libro que ahora toca y a nuestro entorno europeo, lo clavaba hace muy poquito el afilado articulista Pablo Martínez Zarracina: "Hay que tener cuidado con el hombre moderno. Para él muchas veces lo contrario del estrés y del infarto no es la calma, sino Paulo Coelho".

Bueno va, nos hemos ido un poquito del tema. Pero como de literatura hay tan poco que hablar a la vista del librito, al menos da para divagar un poquillo. De todas formas, y volviendo a nuestra joya del día, hay que agradecer al Sr. Coelho que al menos se haya abstenido de pretender adornar sus lecciones de cristianismo pagano con florilegios literarios o figuras retóricas. Esta especie de Principito con ínfulas filosóficas es completamente plano y neutro desde el punto de vista estilístico.

Y encima, es cortito y con muchos espacios en blanco. Su mejor virtud.

Firmado: Carlos Andia

6 comentarios:

Francesc Bon dijo...

Felicidades, Carlos. Sin resquicio para pensar otra cosa que lo importante que es alejarse de estas porquerías.

Encanto dijo...

Me ha hecho mucha gracia tu reseña. jejejeje

Juan Melville dijo...

Estos comentarios de libros que sabemos de antemano no nos gustarán me causan risa. Pero son necesarios. Las cosas por su nombre, y basta de Coelhos y Jodorowskys

Anónimo dijo...

Libro recomendado: http://www.amazon.es/LA-CASA-DEL-ALCANTILADO-PERISCOPIO/dp/8423676706/ref=aag_m_pw_dp?ie=UTF8&m=A39M5416C0CLZR

Anónimo dijo...

Tiene razón Juan. A veces, con sólo ver el nombre del autor (o incluso el título) ya intuimos el desastre, sin siquiera tener que echar un vistazo a la etiqueta ULAD. Y en estos casos nos leemos la reseña sólo para echar unas risas. Y es que hay cosas que no tienen un pase, aunque intentes buscar algo con buena intención (que no era el caso).

Gracias a los tres por vuestros comentarios.

Saludos. Carlos.

Rocio dijo...

Odio a Paulo Cohelo con toda mi alma. Me recomendaron mucho varios de sus libros en mi juventud y aun estoy intentando encontrarles el sentido. No me puedo explicar como le gusta a tanta gente.