domingo, 16 de noviembre de 2014

Ramiro Pinilla: Cadáveres en la playa

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: recomendable

Esta entrada sirve no solo para recomendar un libro, sino para recordar a un escritor, el getxotarra Ramiro Pinilla, fallecido recientemente con 91 años. Quienes siguen este blog, y otros blogs en los que colaboro ocasionalmente, ya sabrán que Ramiro Pinilla me parece un escritor admirable, que después de pasar una larga travesía en el desierto de casi treinta años, en los últimos diez años, a partir de la publicación en Tusquets de su trilogía Verdes valles, colinas rojas ha recibido el reconocimiento y la atención que su obra merece.

Y estos últimos diez años de vida han sido, de hecho, los de una segunda juventud creativa para Ramiro Pinilla, con la publicación de varias novelas que completan su particular universo narrativo, y una peculiar serie de novelas detectivescas (Solo un muerto más, Los cementerios vacíos y esta), protagonizadas por el quijotesco Sancho Bordaberri / Samuel Esparta, que "enloquecido" por tanto leer a Dashiel Hammett y Raymond Chandler decide encasquetarse una gabardina y salir a resolver crímenes por el Getxo de la posguerra, ayudado por una ayudante, Koldobike, reconvertida en femme fatale por exigencias del guión.

A esta serie policiaca pertenece, precisamente, Cadáveres en la playa, la última novela publicada por Ramiro Pinilla: en Cadáveres en la playa volvemos a encontrar todos los elementos clásicos de la novela policiaca: un crimen (cometido durante la Guerra Civil, pero nunca investigado), un universo cerrado con un grupo de sospechosos limitado (una cuadrilla de cinco personas, en este caso) y un detective que, como escritor que es, al mismo tiempo que resuelve el caso transforma a todos sus interlocutores en personajes novelescos.

En Cadáveres en la playa volvemos a encontrar una cierta ligereza y humor que se echaba de menos en Los cementerios vacíos: aunque no está ausente la alargada figura de la posguerra y de los falangistas, la fecha en la que se desarrolla la acción (1972) contribuye a que el ambiente en que transcurre la novela sea menos opresivo que en las anteriores. Los diálogos entre Sancho/Samuel y Koldobike, cargados de tensión sexual no resuelta (y que me temo que ya nunca se resolverá) son de lo mejor de la novela, y casi diría que de la serie.

Con esta novela, y con las anteriores de la serie, Ramiro Pinilla no solo homenajea al Quijote con esta creación póstuma, sino que se inscribe en las corrientes más actuales de la novela policiaca europea y americana (en sentido amplio, continental), desde Vázquez Montalbán a Leonardo Padura, pasando por Andrea Camilleri. Me queda la duda, de hecho, de si la reiterada descripción de las comidas que se zampa Sancho Bordaberri en la novela será un homenaje directo a Pepe Carvalho o a Salvo Montalbano.

Está claro que las novelas de Sancho Bordaberri no son lo más destacado de la obra de Ramiro Pinilla, si las comparamos con la monumentalidad de Verdes valles, colinas rojas o con la densidad de Las ciegas hormigas o La higuera. Pero sí son buena literatura policiaca, con un toque irónico y metaliterario que se agradece. La mejor de la serie seguirá siendo probablemente la primera, Solo un muerto más, en parte por su originalidad y la sorpresa que provocaba en el lector; esta, Cadáveres en la playa, se sitúa en segundo lugar para mi gusto, y sigue siendo, sin lugar a dudas, una lectura recomendable, y una buena forma de recordar a ese chaval de 91 años que era Ramiro Pinilla.

1 comentario:

Encanto dijo...

Ayer vi el libro en una librería y aprovechando que ahora es noticia y que no lo conozco a Ramiro Pinilla voy a leerlo. Tu crítica me ha gustado.
http://leidovividovisto.blogspot.com.es/