martes, 29 de enero de 2013

Ramiro Pinilla: Sólo un muerto más

Idioma original: español
Año de publicación: 2009
Valoración: Recomendable

Da la impresión de que el universo narrativo de Ramiro Pinilla se cierra sobre sí mismo; como si Pinilla estuviera completando los asuntos pendientes dejados por su magnum opus que es Verdes valles, colinas rojas. En esa novela-trilogía casi bíblica se incluye ya, de hecho, en una píldora resumida, el argumento de esta Sólo un muerto más (así, con acento en "sólo"), que entonces todavía no había publicado, del mismo modo que se incluía también el argumento de otra novela anterior, Huesos. Y a su vez Sólo un muerto más menciona personajes y hechos incluidos en Verdes valles o La higuera...

Dentro de este mundo narrativo, Sólo un muerto más es una novela relativamente menor, lo que no quiere decir que no esté estupendamente escrita. Es, en realidad, un agradable divertimento que Ramiro Pinilla ha debido de disfrutar escribiendo, y que el lector disfruta leyendo. El argumento tiene  mucho de cervantino: un joven getxotarra (curiosamente llamado Sancho), después de leer demasiadas novelas de novela negra (Chandler y Hammett son sus ídolos) decide convertirse en investigador privado bajo el nombre de Samuel Esparta y resolver el misterioso crimen de los hermanos Altube (Eladio y Leonardo), cometido diez años antes: alguien, un asesino aún por descubrir, los encadenó a una roca de la playa con intención de que se ahogasen cuando subiese la marea; pero uno de ellos consiguió salvarse.

La novela tiene mucho de cervantino también por el choque entre la fantasía policiaca del protagonista y la cruda realidad en que vive (los falangistas que imponen su ley, el estraperlo, las carencias de la posguerra). Pero también por su carácter metaficcional: no solo el narrador sabe que está escribiendo una novela con todo lo que hace, dice y ve, sino que además le surge un competidor, el falangista poeta Luciano Aguirre, quien pretende construir una novela (épica y floreada) paralela y alternativa a la del narrador. El enfrentamiento final de ambos escritores, con sus narrativas contrapuestas pero con la pistola en la mano de solo uno de ellos, puede sin dificultad interpretarse como metonimia de la lucha por controlar el discurso de la historia en torno a la Guerra Civil.

Sólo un muerto más es una buena novela, que responde adecuadamente a su propio planteamiento y, a pesar de tratarse de una imitación paródica de un modelo (las novelas de detectives en este caso) no cae en el pastiche ni en la autocomplacencia pedante (como sí pasaba, en mi opinión, en Noir). Si tuviera que ponerle alguna pega sería, precisamente, que Pinilla se esfuerza demasiado, o de manera demasiado evidente, por coser y recoser las obras de su universo narrativo unas con otras: la aparición del protagonista de La higuera está tan traído por los pelos que parece que solo está ahí para mostrar que está; mientras que las interrelaciones de personajes y eventos con Verdes valles, colinas rojas son tantas que me pregunto si alguien que no haya leído la trilogía no se sentirá perdido en ocasiones.

Lo que está claro es que Ramiro Pinilla, que ya ronda los 90 años y muestra una creatividad envidiable, es uno de los escritores vascos más interesantes de este principio de siglo XXI (y del final del siglo XX), y que, probablemente, merecería un lugar más destacado en el canon literario español actual.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Novela "menor" del William Faulkner getxotarra. Bestial la trilogía "Verdes Valles, Colinas Colinas", pero tambien muy recomendables "Las Ciegas Hormigas", "La higuera", etc.
Es muy curioso que este hombre haya estado semi-olvidado / semi-escondido hasta hace poco tiempo, teniendo en cuenta el Nadal de 1960. Como curiosidad, en mi biblioteca tengo una edición de 1975 de "Recuerda, oh recuerda", publicada por Ediciones del Centro. Era de mi abuelo y cuando le comenzaron a premiar por la trilogía, lo volví a leer... En fin, que estoy divagando ... Un saludo

Santi dijo...

Efectivamente, no es su novela más relevante, pero sí muestra a alguien que domina absolutamente las técnicas del arte de la novela, y se puede permitir ciertos "virtuosismos".

Verdes valles... es un novelón impresionante, pero a veces excesivamente moroso, parece que no puede dejar absolutamente nada sin contar en detalle. Mi favorita del autor es La higuera, una novela magnífica.

Y sí, la trayectoria de este autor es curiosa: despuntó joven, luego quedó arrinconado, no sé si por sus opciones políticas o por no formar parte de la "corte literaria" de Madrid o Barcelona, y en los últimos años está recibiendo un reconocimiento que, yo creo, es más que merecido.