lunes, 7 de enero de 2013

James Lasdun: Esto empieza a doler

Idioma original: Inglés
Título original: It's beginning to hurt
Año de publicación: 2009
Valoración: está bien

Duomo Nefelibata es una de esas editoriales, como Libros del Asteroide, Blackie Books, o Acantilado que parecen empeñadas en generar una imagen de marca, una especie de garantía de prestigio a base de elegir con cuidado autores, en muchos casos desconocidos o no traducidos, y apostar por asociarlos a su enseña, resultando que la pura visión del objeto ya nos anticipa encontrarnos ante algo especial. En todo caso, lo cual es de agradecer, alejados de las corrientes comerciales y con un cierto cuidado estético que los hace fácilmente reconocibles.
Esto empieza a doler es un libro compuesto por unos quince relatos entre las 10 y las 30 páginas. Lasdun es londinense pero vive en EEUU desde 1986, y diversas poblaciones de EEUU son el escenario de la mayoría de las historias. Relatos que podríamos definir en su mayoría como de situación, en los que se secciona un pasaje determinado en las vidas de los personajes, con especial significación. Algunos de ellos, curiosamente el ambientado en Londres, usan el flashback y retroceden a situaciones del pasado, pero , en su gran mayoría, se trata de historias que discurren en breves lapsos de tiempo. Sus personajes son normalmente profesionales liberales de mediana edad, muchas veces matrimonios de clase media con hijos adolescentes, también con profusión de estructuras familiares propias de nuestro tiempo. Amantes, segundos y terceros matrimonios, divorcios, relaciones marcadas por la diferencia de edad, situaciones en períodos vacacionales. Las situaciones descritas son variadas, pero se echa en falta algo más de originalidad, algo más de riesgo y de vísceras en su desarrollo. No efectismo innecesario: simplemente tramas que superen cierto devenir rutinario. Los personajes de Lasdun actúan por desconfianza, por celos, por diversos grados de exposición (y de claudicación) a las tentaciones, pero no llegan a calar lo suficiente como para dejar impronta en el lector, más que en algún caso aislado.
Quizás esta sea la frase más cruel que se puede decir sobre este libro: Lasdun no es Carver. Donde Carver (o, dicen las malas lenguas, su editor) es preciso y quirúrgico, Lasdun es comedido, con una elegancia de estilo y de puesta en escena que sí revela su condición british pero que, en última instancia, acaba alejándolo de una mayor trascendencia. Y no faltan buenos relatos aquí, pero la impresión global tras su lectura es que la cohesión aquí no tiene el efecto de aportar personalidad, como a autores como Donald Ray Pollock o Wells Tower, sino homogeneizar en exceso, agrisar, y acabar con la sensación de haber leido una especie de pseudo-novela coral algo desleída y previsible, falta de punch, con sus esbozos aislados prometedores, pero con una acusada escasez de carácter en su conjunto.