viernes, 18 de enero de 2013

Colaboración: Aquí, de Wisława Szymborska

Idioma original: polaco
Título original: Tutaj
Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano
Año de publicación: 2009
Valoración: muy recomendable

Decía Eduardo Mendoza a Jot Down que en Polonia los escritores son tan importantes como los futbolistas en España. Desde luego, escritores como Kapuscinski, Gombrowicz o Milosz merecen estadios llenos de lectores y clubs de fans entusiastas. Luego está Wisława Szymborska.

Wisława Szymborska fue, y esto es de Savater, primero la hija y luego el hada madrina poética de Polonia. En 1996, ganó el Premio Nobel de Literatura, uno de esos Nobel a poetas de lenguas minoritarias (por ejemplo, Tomas Tranströmer en 2011 o Yorgos Seferis en 1963) que ponen a trabajar a los traductores y las editoriales y nos permiten acceder a obras fantásticas.

Aquí es un libro que puedes leer en un par de horas (por ejemplo, en viaje de autobús entre Madrid y Salamanca), pero que no va a dejar de perseguirte hasta que vuelvas a leerlo, hasta conseguir desgastar sus poemas mucho tiempo después. Aquí es un libro de poesía que se puede tocar con las manos, de palabras sencillas, precisas y claras. Poesía llena de sentido del humor y comprensión, lúcida, tierna y generosa; de la realidad:

Y sé qué más estás pensando.
Guerras, guerras, guerras.
Pero incluso entre las guerras a veces hay pausas.
Firmes- la gente es mala.
Descansen- la gente es buena.
A la voz de firmes se produce devastación.
A la voz de descansen se construyen casas sin descanso
y rápidamente se habitan.

Aunque parezca imposible, Wisława Szymborska tenía 86 años cuando escribió este libro de poesía. Una poesía narrativa al modo que puede ser narrativa la mejor fotografía. Una poesía capaz de congelar la intensidad y belleza de los momentos cruciales, o secretamente cruciales, con la mayor sencillez. Una poesía conectada con la poesía de Borges, Carver o Chejov (aunque lo de Chejov fueran cuentos y teatro). Una poesía para lectores, metalectores y no lectores. Una poesía para mejorar las tardes de domingo de invierno y volver del libro a la realidad algo más optimista. 

Firma invitada: Jorge Martín

También de Wislawa Szymborska: Dos puntos