sábado, 12 de enero de 2013

Gustave Flaubert: Madame Bovary

Idioma original: francés
Título original: Madame Bovary
Fecha de publicación: 1857
Valoración: Imprescindible

Nunca es fácil reseñar una novela que es considerada una obra maestra de la literatura universal, y más si se desea hacerlo sin revelar un impactante final que sería muy interesante analizar. Pero creo que ya es hora de que en este blog se escriba sobre una de las novelas decimonónicas más polémicas y revolucionarias de todos los tiempos: Madame Bovary.

Escrita por Gustave Flaubert (que tardó seis años en gestarla, en duras jornadas de trabajo que alcanzaron las doce horas), Madame Bovary se publicó por entregas en La Revue de Paris y pronto su autor y su editor tuvieron que enfrentarse a un proceso judicial acusados de inmoralidad. Y aunque ambos salieron bien parados del pleito, la sombra del escándalo ensombreció la novela durante muchos años hasta que finalmente fue reconocida como una gran obra.

¿Pero qué pasaba dentro de este libro que se armó tanto revuelo?

La novela contiene una historia de adulterio cuya protagonista absoluta es la inolvidable Emma, la fantasiosa, bella, rebelde y caprichosa hija de un granjero que se casa con un médico rural viudo llamado Charles Bovary.

Emma piensa que gracias a esta boda su vida dará un giro de ciento ochenta grados. Pero la apasionada madame Bovary enseguida descubre que la realidad no tiene nada que ver con sus ensoñaciones románticas y fastuosas, en cuya gestación han tenido mucho peso las novelas de amor y aventuras que lleva toda su adolescencia devorando. Su vida de casada resulta ser aburrida y poco excitante, y abandonado el espejismo del enamoramiento "salvavidas", su marido le parece un ser vulgar y bonachón hasta rozar la estupidez, sin ambiciones ni cualidades reseñables.

Ni siquiera el nacimiento de su hija Berthe, una niña a la que considera fea y en nada parecida a ella y a la que apenas hace caso, cambiará su gris perspectiva. Por eso no es de extrañar que la joven esposa y madre, la mujer más hermosa y elegante del pueblo donde reside, acabe buscando consuelo en dos amantes consecutivos: Rodolphe, el casanova oficial del lugar, y León, el melancólico ayudante del notario. El primero no cumplirá su promesa de fugarse con ella, y el segundo, de carácter más reservado, también terminará por decepcionar a la bella inconformista, que cada vez tratará con más desdén a su familia y gastará más y más dinero en toda clase de caprichos. Será su afición a las compras y a los préstamos lo que acabe precipitando a madame Bovary en los brazos de la tragedia...

En fin, el argumento de Madame Bovary contiene todos los componentes indispensables para atraer la atención del lector: belleza, infidelidad, rebeldía, sexo y violencia. Pero colocado en su contexto histórico, es natural que despertara tanta polémica. Con su libro, Flaubert desnudó hasta el sonrojo a la aparentemente irreprochable burguesía de su tiempo y engendró un nuevo tipo de heroína, una mujer joven y hermosa que lleva hasta el final sus más primarios instintos. No es de extrañar que a partir de ahí comenzara a utilizarse la palabra "bovarismo" para describir a personas insatisfechas porque llevan vidas que en el fondo no desean llevar. Y también hay que recordar que Flaubert dijo de sí mismo que él era madame Bovary, quizás para responder a los que demonizaban a la atrevida y mentirosa Emma y, por ende, a su creador.

Tengo ganas de leer La orgía perpetua, reflexiones de Mario Vargas Llosa sobre la novela. Y repito que, en mi opinión, Madame Bovary se trata de una obra imprescindible, cargada de intensidad, belleza y dolor, y con un estilo, una densidad psicológica y una calidad literaria imposibles de encontrar en la literatura contemporánea.

PD:  hay varias adaptaciones para el cine y la televisión, la mejor para mí, la protagonizada por Jennifer Jones. Y tengo la intención de leerme Anna Karenina y La Regenta para compararlas con Madame Bovary ya que las tres contienen personajes y argumentos parecidos.

17 comentarios:

Marcelo Z dijo...

He leído este libro el pasado verano y me ha gustado muchísimo. No te pierdas, Ian, el de Vargas Llosa. Allí puedes encontrar un análisis fabuloso de esta obra.
Por si te interesa, algo he dicho de ambos libros en mi espacio. Un abrazo.

Paula dijo...

¿Alguien ha leído La señora Bovary, la nueva traducción de la novela publicada recientemente por Alba Editorial? Tengo mucha curiosidad.

JeanP dijo...

Me niego a comentar una sola línea de este libro; su mundo no tiene cabida en el mío, salvo para admirarlo y rendirle pleitesía; lo demás es pura arrogancia.

Santi dijo...

Tengo gansa de releerme esta novela, la primera vez que la leí me impactó todo: el estilo, la técnica, los personajes, la construcción novelística. Una maravilla.

Lo mismo de La Regenta, de la que empecé una reseña en su día pero la dejé inacabada; me parece una de las mejores novelas de la historia de la literatura española, sorprendentemente poco conocida fuera de España.

Por cierto, puedes añadir a tu lista de "novelas de adulterio" El primo Basilio de Eça de Queirós, también de argumento semejante.

Santi dijo...

Evidentemente, tengo "ganas" y no "gansa" :P

mc dijo...

Una reseña a la altura de este novelón, tan crítico, "revuelvetripas" y bien escrito donde los haya.

Saludos flaubertianos.

Ignacio dijo...

Interesantísima reseña. Invita a la lectura del libro ;)

Ian Grecco dijo...

Gracias por los comentarios.

Marcelo, la verdad es que tengo muchas ganas de leerme el ensayo de Vargas Llosa, a ver cuándo puedo encontrarlo y disfrutarlo... Y me pasaré encantado por tu espacio, claro que sí.

Paula, he escuchado cosas muy buenas de esa nueva traducción, pero aún no conozco a nadie que haya disfrutado de ella. Me despierta curiosidad.

Y Santi, ¡es verdad! ¡Qué olvido no mencionar a la Bovary portuguesa! Uno de los libros preferidos de mi madre y que siempre me recuerda que tengo que leer. Uno más para mi interminable lista de pendientes...

loixmi dijo...

No se debería perder de vista "La pródiga"; de Pedro Antonio de Alarcón, que, lejos de ser tan moralista como se le acusa, plantea un personaje femenino inédito para la España de la época y más en el entorno rural en que se encuadra

Shawar McQueen dijo...

Contestando a Paula, tengo que decir que justamente acabo de terminar la nueva traducción, audazmente titulada "La señora Bovary" (el prólogo de la traductora explica convincentemente por qué). La traducción es de María Teresa Gallego Urrutia, una de las traductora de francés más veteranas y experimentadas que trabajan ahora mismo en nuestro país. El trabajo que ha hecho es fantástico, la sensación es que la traducción le cae al texto como un abrigo hecho a medida. Si hay que leerla traducida, entonces por María Teresa Gallego :-)

Paula dijo...

¡Gracias, Shawar McQueen! Sí, sabía que la traducción era de María Teresa Gallego y, por lo que había leído en entrevistas y artículos de prensa, me daba muy buena sensación (aunque su experiencia y prestigio como traductora es aval suficiente).

escalerasytoboganes@gmail.com dijo...

Decidí leer este libro porque es un clásico y me parece importante tener un mínimo de cultura. Sin embargo, tengo que reconocer que no me gustó. El desarrollo de la trama me pareció lentísimo con un montón de detalles superfluos. Creo que la misma historia se podía haber contado en un tercio de su extensión. Me lo terminé ‘a la fuerza’.

m dijo...

Lo abrí por ser un clásico, lo devoré por su grandeza y lo amo por ambas. Totalmente imprescindible. También me encantó tu reseña, plasma muy bien y con buenos argumentos lo que la novela y el leerla conllevan.

Anónimo dijo...

Me parece un imprescindible claramente. He leído la traducción de Germán Palacios (cátedra) y me ha gustado mucho. El estilo es impresionante y las descripciones muy evocadoras sin resultar empalagosas. Muy buena reseña.

Vida Rebel dijo...

Wow, por un momento pensé que estaba leyendo la sinopsis del libro hecha por algun profesional, jaja. Me encantó, ahora lo quiero leer!

Anónimo dijo...

Casi soy el único al que no le gustó el libro (Si habré sufrido al leerlo rogando al cielo que terminara)... ¡Qué envidia me dan los que pueden leer con ganas semejante bodrio!

Eb Bc dijo...

Pues qué fortaleza tan impresionante quienes lograron terminarla. ¡Yo no pude!