viernes, 1 de julio de 2011

Antonio Muñoz Molina: Plenilunio

Idioma original: español
Año de publicación: 1997
Valoración: recomendable

Plenilunio es una novela sobre la transición española... No, espera.

Plenilunio es una novela de amor muy poco romántica, en la que la pasión está contenida... Tampoco.

Plenilunio es una novela negra... sí como las de Raymond Chandler, no te fastidia…

Plenilunio es la noche en que se nos muestra completo el disco lunar. Esto es totalmente cierto, así que podremos comenzar así. Porque esta novela del académico Muñoz Molina es eso y más. Es una novela de retorno, aunque no precisamente al Edén. Es una novela de amor, aunque maduro y sereno. Es una novela ambientada en la transición española, cuyos personajes son arquetipos de la ciudadanía de aquellos tiempos. Es una novela policíaca, con todos los ingredientes de la serie negra. Es una novela de terrorismo y ansiedad y locura y tensión. Es una novela oscura. Es una novela real.

Sobre la dura historia de la búsqueda de un asesino de niñas, el autor entreteje la trama del detective del caso, inspector de policía recién trasladado desde el País Vasco, con su mujer ingresada, víctima de la ansiedad de las repetidas amenazas de muerte con las que se alegra la vida a policías y demócratas en Euskadi. Y la historia del asesino, cuya profundidad mental dista mucho de parecerse al de El silencio de los corderos.

Y sobre esta historia profesional, por decirlo así, se van añadiendo los reencuentros con el viejo maestro de la niñez, cura progre y obrero atormentado por sus dudas; a la vez que la maestra de la niña asesinada pasa repaso de su vida, que nos relata mientras que transcurre su historia de amor con el detective. Y entre todos nos ofrecen un retrato de la España de la transición en él que la derrota es el estado de sus personajes, que componen un mosaico de actitudes sociales estereotipadas de la época.

Novela negra por la trama, pero también por el ambiente que describe y por el propio estilo oscuro del escritor, te mantiene en un sobresalto continuo, ya que salta de la mente del asesino pedófilo a la de la maestra enamorada, con lo que pasas de un estado de asco a uno de complicidad. O de comprensión, de perplejidad, de empatía, según el personaje. A más de uno le va a despertar recuerdos dormidos.