domingo, 10 de julio de 2011

Libros para el verano: La trilogía de Nueva York, de Paul Auster


Idioma original: inglés
Título original: The New York Trilogy
Año de publicación: 1987
Valoración: Recomendable



Fábula sobre la vida en las grandes ciudades, vía de escape para las obsesiones de su autor, pirueta literaria, obra temprana y preludio de lo que será su posterior obra narrativa, La trilogía de Nueva York agrupa tres novelas cortas que antes se habían publicado de forma independiente. Tanto el personaje central, común a las tres y alter ego del novelista, como su hilo conductor son similares sobre todo en las dos primeras, aunque se trate de historias distintas. En ellas se indaga sobre las consecuencias del azar en la vida de las personas, las interferencias entre casualidad y causalidad y se traza un paralelismo entre la indagación literaria y la detectivesca.

Ciudad de cristal, conquista desde el principio gracias a ese guiño que convierte al autor en personaje y con sólo unos pocos recursos bien manejados mantiene el interés hasta el final. En Fantasmas, repite el esquema: detective recibe el encargo de seguir a alguien y con el hallazgo de los nombres-colores genera un ambiente de misterio que se hace cada vez más asfixiante a medida que el argumento avanza, pero cae en cierta monotonía y nunca acaba de arrancar del todo. Por último, La habitación cerrada es, en mi opinión, la que da al conjunto el nivel que tiene. Mucho más compleja y realista, con personajes llenos de matices y contradicciones que les aportan humanidad, es la única que parece tener un propósito concreto y no prolonga artificialmente las situaciones en espera de que aparezca la ansiada inspiración.

En esta obra, Auster consigue reflejar la insatisfacción y el desconcierto del hombre de hoy. Mediante una serie de episodios que nos inquietan y mantienen en tensión porque parecen aludir a algo que tenemos muy oculto plantea cuestiones tan relevantes como la identidad del individuo, el determinismo de nuestros actos, la manipulación de unas personas por otras o las posibilidades de la ficción. Pero promete más de lo que cumple. A veces da la impresión de que sus argumentos no contienen más que un simbolismo aparente, que no son otra cosa que un pretexto para escribir de forma original. Reconozco que es magnífico creando intriga (también divagando, no siempre con acierto, para alargar la trama innecesariamente) pero flaquea en los finales. Siembra demasiadas expectativas y no es capaz de satisfacerlas. Incluso el final abierto tiene sus propias reglas y los de esta trilogía me han parecido algo endebles.

Desde luego, para unas vacaciones al sol es la compañía perfecta: amable pero no frívola, con una prosa clara y cuidada, intrigante, divertida con pequeñas dosis dramáticas pero, sobre todo, sorprendente. Al que tenga la suerte de no haber leído todavía nada de Auster, le conquistará la excentricidad de los personajes y lo insólito de las situaciones; en caso contrario, encontrarse con viejos conocidos siempre será un placer.

También de Auster en ULAD: Aquí

6 comentarios:

Mayte dijo...

No puedo con Auster, lo siento, aunque lo he intentado con todas mis ganas, con entusiasmo, saltando de Nueva York a Brooklin y de ahí a Tombuctú pasando por las ilusiones... Pero no puedo, de verdad, ¡me duermo!, por muy bien que escriba.

Los duelistas (videoblog de libros) dijo...

Yo a Auster lo tengo en la lista de "volverlo a intentar en algun momento". Pero no será con este libro.

Juan Melville dijo...

Con Auster me pasa algo extraño: no me llama la atención, pero me gusta leerlo. Me entretiene y lo considero algo más liviano que leer entre pesos pesados. Concuerdo con la crítica, el último libro de la trilogía es sin duda el mejor, aunque se produce un crecimiento interesante en cuanto a densidad al leer los tres en orden, un final con premio. Y la lectura es fácil.

Anónimo dijo...

Lo tengo y no me decido. Me gustó mucho La música del azar.

Bryan Alcazar dijo...

Es interesante Auster, para ser sincero me cuesta un poco leerlo, pero cada vez que paro, me entran ganas de terminar lo que leo. Mi primera experiencia fue con Sunset Park, y espero seguir leyendo sus obras.

Montuenga dijo...

A mí no me interesa tanto, la verdad. Solo he leído un par de cosas suyas y, de momento, no pienso repetir. Lo destacable en él, creo, es el camino tan personal que emprendió, pero creo que no le ha llevado tan lejos como esperaba.