domingo, 23 de mayo de 2010

Frédéric Beigbeder: 13,99 euros

Idoma original: francés
Fecha de publicación: 2000
Valoración: Recomendable

Esto..., pues bueno, yo..., yo..., eh, bueno, voy a hacer una crítica literaria, ¿vale?

Me he leído este libro, que no es gordo, pero tampoco muy flaco. Está bien; de tamaño, digo...

Tiene nombre de precio, y el nombre está puesto en una etiqueta como de las de antaño de Simago, naranja, con una forma geométrica que es..., humm, como un rectángulo raro...El caso es que cuando lo vi en la tienda pensé que valía eso, 13,99, pero luego me di cuenta de que no era el precio. Ya decía yo que era raro que valiera tanto y que lo pusieran de forma tan cantosa, jo...

Argumento es lo que toca ahora, ¿no? ¿O primero hablo del escritor?

Dicen que es una "autohistoria" de esas, que el tío que lo escribió vivió lo que cuenta, más o menos. Que se dedicaba al mundo de la publicidad, un mal mundo, con mucho mangui, drogadicto, loco, putero, loco, cocainómano...Mucho fantasma, para entendernos. Y que el tío acabó harto y lo dejó y se puso a escribir libros. Dicen que escribe como otros de su quinta...Le comparan, sobre todo, con un tal Houllebecq, que también es francés, ¿joven?, y que tiene muy mala uva, y lo describen como racista, anti-mujeres, medio fascista, y dicen que escribe como un animal. Y se cuenta que son amigos, encima.

Y ahora, el argumento...

Un publicista que le da a la coca y que tiene una prostituta habitual que es "como Sharon Stone en joven y en morena", cuenta sus experiencias en el mundillo. Y nos deja claro que por ahí hay mucha coca, locura, muchas modelos y muchas flipadas...Y que si te metes mucha coca, puedes ponerte a sangrar de la nariz en una reunión muy importante, pero que no pasa nada...Y en vez de decir Danone, dice Madone, la multinacional de los yogures, que no sale muy bien retratada que digamos...Supongo que Beigbeder tiene miedo de que la tomen contra él (legal o físicamente) los de la mafia de los yogures, y por eso les llama Madone...Qué crack.

La parte más lograda del libro (por ácida, crítica, y burda) es cuando el protagonista logra que su prostituta se convierta en una estrella al contratarla como modelo para un anuncio de yogur que acaba siendo casi una peli porno. Y encima, por semejante locura, a sus artífices les dan un pedazo de premio en un festival publicitario de Cannes, creo...

Pues eso. Que el tío está loco, es publicista, drogadicto y que hace una crítica, en primerísima persona, al mundo en el que vivió. Y bueno...No sé si gustar es la palabra....Me ha sorprendido, más bien, y por eso os lo recomiendo.

Firmado: la versión menos exquisita de I.G

También de Beigbeder en ULAD: Oona y Salinger

6 comentarios:

Elvira Rebollo dijo...

Jajajajaj!! quién ha escrito esta crítica??? es genial!! por favor, el tío/a que la haya hecho que se ponga a escribir una novela, pero ya!! Beigbeder no sé si será un crack pero I.G lo es seguro. Buenísima!

Maese Salakov dijo...

Beigbeder es francés y cabrón -valga la redundancia-, y se lee francamente bien. De este "13,99 Euros" me quedo con la crítica al sistema de consumo y a las empresas de publicidad, crítica bastante inclemente y demoledora, como tiene que ser.

Y ya puestos, recomiendo "El amor solo dura tres años", igual de canalla y ¿ligero? -a ratos no- con alguna perla inspiradamente lúcida:

____________________

» He aquí una prueba muy sencilla para saber si estás enamorado: si al cabo de cuatro o cinco horas sin tu amante empiezas a echarla de menos, es que no estás enamorado, si lo estuvieras, diez minutos de separación habrían sido suficientes para convertir tu vida en algo rigurosamente insoportable.

El amor es una catástrofe espléndida: saber que te vas a estrellar contra una pared, y acelerar a pesar de todo: correr en pos de tu propio desastre con una sonrisa en los labios; esperar con curiosidad el momento en que todo se va a ir al carajo. El amor es la única decepción programada, la única desgracia previsible que deseamos repetir.

El amor dura tres años – Frédéric Beigbeder «

Anónimo dijo...

Menuda mierda de crítica. Y no es por ser troll, pero en serio, búscate a alguien que regale su sentido del humor, porque el tuyo se ido a por tabaco.

Santi dijo...

¡Pues menos mal que "no es por ser troll"! :P

Anónimo dijo...

A mí no me gustó este libro. Me dio la sensación de que el autor quería simplemente escandalizar, y ser políticamente incorrecto (la corrección política no me gusta, pero hay un límite para la incorrección). El protagonista parece una especie de Patrick Bateman pero sin los asesinatos.

Anónimo dijo...

Novela tan entretenida como intrascendente. Para leer en la playa.

¿Lo políticamente incorrecto no sería ensalzar la utilidad de las empresas y reconocer que son imprescindibles? Las empresas venden un producto, si gusta, los consumidores harán ganar dinero a los accionistas, los que arriesgan su dinero. Si no gusta el producto la empresa acabará quebrando y perderán su dinero los accionistas.

Si la publicidad apoya un producto malo este se dará el batacazo aún más rápido. ¿Que se venden cremas antienvejecimiento que no sirven para nada? Tal vez, pero no es culpa de la publicidad, ya se vendían en el antiguo Egipto y no había publicidad. Las empresas actuales se limitan a cubrir una demanda.

En definitiva es una novela que fluye en el pensamiento único...

Prefiero a Houellebecq