sábado, 15 de mayo de 2010

Woody Allen: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura

Idioma original: inglés
Título original: Getting Even
Fecha de publicación: 1971
Valoración: muy recomendable

He aquí uno de esos libros que sirven de cifra y faro de su siglo. Si Diderot y D'Alembert necesitaron un buen montón de años -y un montón aún más grande de papel- para su Enciclopedia, Woody Allen les superó de un solo tomo y con apenas 100 páginas. Con la notable ventaja de que ningún rey francés ha sido decapitado tras la publicación. Esta síntesis de la cultura mundial empieza con una reseña del primer volumen de Las listas completas de ropa de Hans Metterling (en cuatro tomos), un mangnífico homenaje a esa sana costumbre de editores y académicos que consiste en publicar absolutamente todo lo que encuentren en la cómoda de un autor muerto. En este caso, se publican las listas de la tintorería del tal Metterling, acompañadas de comentarios eruditos sobre, por ejemplo, su aversión al almidón:
"Por supuesto, Breuer ha señalado ya la relación existente entre los calzoncillos almidonados y la sensación permanente que tenía Metterling de que hablaban de él hombres con carrillos."
Una pieza, informada y rigurosa, sobre el crimen organizado nos habla de mafiosos como Thomas (El Carnicero) Covello, Albert (El Positivista Lógico) Corillo o Domicik (El Herpetólogo) Mione, y desanima a quienes busquen aquí una carrera fácil, pues "la mayoría de los criminales deben trabajar durante largas horas, a menudo en edificios sin aire acondicionado". Muy reveladoras resultan también las memorias de Schmeed, barbero del Führer, el cual informa de las terribles consecuencias ocasionadas por la intención que albergaba Churchill de dejarse patillas. Preguntado ante el tribunal de Nuremberg sobre su complicidad con el III Reich, Schmeed se defendió convincentemente diciendo: "No sabía que Hitler era nazi. La verdad es que durante años pensé que trabajaba para la compañía de teléfonos."

El abanico de conocimientos que despliega Woody Allen en este libro es ciertamente asombroso. Muestra grandes dotes como intérprete de leyendas hasídicas, por ejemplo. Como aquella sobre la mujer que parecía un arenque o el rabino que vagaba por los Urales en un traje de conejo. Sus comentarios a estas profundas tradiciones revelan toda su riqueza simbólica:
"El Rabino sueña tres noches seguidas. Los Cinco Libros de Moisés, restados de los Diez Mandamientos, suman un total de cinco. Menos los hermanos Jacob y Esaú, nos quedan tres. Fue un razonamiento parecido el que llevó al Rabino Yitzhok Ben Levi, el gran místico judío, a ganar la apuesta doble en el hipódromo durante cincuenta y dos carreras consecutivas y aun así terminar viviendo del seguro social."
Pero, por supuesto, si en algún punto destacan los conocimientos de Woody Allen, adquiridos en este caso de la pura experiencia personal, es en el campo del psicoanálisis. Recoge unas conversaciones con Helmholtz, contemporáneo de Freud y testigo de los tiempos heroicos de la Psicología. Helmholtz recuerda la terrible vergüenza que pasaba Freud cada vez que quería comprar unos bollitos llamados "Schnecken" o cómo Jung acostumbraba a regalar grandes osos de peluche a los pacientes cuyo tratamiento fracasaba.

Es éste, en fin, un compendio de la civilización occidental que no puede faltar en su biblioteca. Los cinco primeros lectores que llamen para pedirlo recibirán de regalo un frasco de absurdo existencialista o una simpática banana de peluche con gafas de pasta. Lo que nos quede.