lunes, 10 de mayo de 2010

Rafael Chirbes: Crematorio


Idioma original: español
Año de publicación: 2007
Valoración: Muy recomendable

En esta novela se aborda una cuestión de gran actualidad por haber saltado hace poco a los medios ciertos hechos ocurridos en la costa levantina. Chirbes recrea la trayectoria de un especulador inmobiliario utilizando una efectiva estructura que incorpora gran variedad de puntos de vista, nos introduce en el propio corazón especulativo y analiza sus entresijos, si bien someramente, dejando que sea el lector quien componga el cuadro entero a partir de unos cuantos rasgos. Conocemos también la otra cara de la moneda: la historia de quienes se mantuvieron al margen, el callado fracaso al que se reducen sus vidas y los errores que cometieron eliminando así todo rastro de un maniqueísmo que hubiera dado a la novela un tono mucho más superficial y rentable.

Nuestro protagonista, años después de abandonar su profesión de arquitecto para sustituirla por actividades más lucrativas, se ha convertido en un potentado. El relato arranca entonces, con el fallecimiento de su hermano Matías. En esos momentos, cuando el cuerpo espera a ser incinerado, varios personajes (la sobrina, el mencionado, el amigo de la infancia etc.) ponen en marcha el mecanismo del recuerdo. A través de cada uno de ellos, el autor traza un panorama social y personal sin concesiones, reflejando tanto el gran avance económico de un período de nuestra historia como el precio ético, emotivo y de simple felicidad personal que a veces ha supuesto ese avance. Todos los personajes son retratados sin piedad, intentan salvarse, justificarse a sí mismos, pero, en el fondo, no tienen más remedio que reconocer la derrota: unos, de sus ideales y valores, otros, de los afectos.

Me gusta esta novela porque enfoca lo esencial, porque no es autocomplaciente, porque crea personajes de carne y hueso, porque no rehúye la perversión pero tampoco se recrea en ella ni la usa para remover el morbo de nadie. Me gusta porque es capaz de enfocar varios puntos de vista sin perder el pulso. Y, sobre todo, porque está bien escrita. Chirbes utiliza el flujo de conciencia, tan en auge en los años 70, con la libertad de puntuación de entonces. Unas ideas se enganchan con otras y el relato va surgiendo con tanta naturalidad que nada de los que se nos cuenta nos asombra.

Enmedio de ese panorama encontramos tráfico de varias clases: las pensamientos se agolpan mientras alguno conduce por la autopista, pero hay otros muchos tráficos: el de sexo, droga, capitales... En el papel central del reparto, aparece la corrupción y, como comparsas, las personas que han sucumbido a ella: unos, como Rubén, adueñándose de lo que encontraron a su paso y los que no quisieron subir a ese carro quedándose en la cuneta. El mundo se ha vuelto hostil, los valores se arrastran por el fango, el paisaje levantino ni siquiera existe. Pero no importa, ¡que viva el triunfador!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Cinismo y amargura son los dos frutos que te da el árbol de la vida"

"La literatura no sirve más que para contar la infamia permanente"

Rafael CHIRBES ( Tavernes de la Valldigna, Valencia,1940-2015)

Imma

Montuenga dijo...

Hola Imma,

gracias por tu homenaje. Un saludo.