viernes, 21 de mayo de 2010

Michael Ende: Momo

Título original: MOMO oder Die seltsame Geschichte von den Zeit-Dieben und von dem Kind, das den Menschen die gestohlene Zeit zurückbrachte (Momo, o la extraña historia de los ladrones de tiempo y la niña que devolvió el tiempo robado a la gente)
Idioma original:
alemán
Fecha de publicación: 1973
Valoración: muy recomendable

Entrevista realizada por una Lectora a Momo, en las gradas del anfiteatro donde habita la propia Momo:

Lectora: Ante todo, gracias por atenderme. Ha sido difícil llegar hasta ti, pues tienes un montón de amigos que se acercan continuamente a contarte cosas.

Momo: ¿Y qué has hecho para que te dejen? -sonríe.

L: Pues he tenido que hacer un trato con los niños -Blanco ha sido el más estricto- y les he prometido participar en uno de sus juegos. La verdad es que no han tenido que insistirme mucho porque, si son como los del libro que cuenta tu historia, me lo voy a pasar genial!

Momo: ( ) -sonríe silenciosamente.

L: Sé que todos vienen aquí a hablarte y hablarte, y que tú los escuchas con esa habilidad especial que tienes para hacerlo -que yo creo que es sólo que “realmente” escuchas a la gente- y a todos se les ocurren nuevas ideas, y se alejan con la sensación de haber profundizado más en sí mismos. A los niños se les ocurren mejores juegos, a Gigi se le ocurren mejores historias y cuentos, y a Bepo Barrendero alguien le escucha con paciencia. ¡Pero yo quiero que me hables! O, al menos, no dejes que sólo hable yo, como ya estoy haciendo -una capa roja de rubor recorre mis mejillas-. Así que te pregunto: ¿crees que tu historia es una historia para niños? Ganaste en Alemania el premio de Literatura Adolescente...

Momo: Es cierto, pero durante un año después de la publicación, recibí durísimas críticas, que siguieron tiempos después. En Alemania debían escribirse historias realistas, y consideraron que la mía era evasiva y demasiado crítica con la sociedad. Y no entiendo eso, ¿cómo puede ser ambas cosas?

L: Ya, al criticar a la sociedad actual, ese mundo de fantasía en el que se sumerge tu historia, cobra otra intención. Es a través de esa fantasía, fantasía que envolvía la vida del autor desde su infancia, educado en un entorno profundamente artístico y surrealista, con la que el autor nos ataca. Gracias por llevarme a esta reflexión, mi pequeña niña, pero ¡no me has contestado! ¿Literatura infantil?

Momo: Uhm...Casiopea, ¿tú que dices? -y se dirige a esa tortuga del maestro Hora, tan especial. Al momento, aparece en su caparazón, luminosa, la palabra: Ambas.

L: Es decir, que la pueden leer los jóvenes, entretenerse y disfrutar, y precaverse del futuro adulto que les espera. Y, a la vez, es sumamente adulta, porque sólo cuando eres adulto y ya has vivido ciertas experiencias, puedes comprender en su totalidad la cantidad de metáforas que añade Ende. Crítica voraz a la sociedad de consumo y al modo de empleo del tiempo por parte de los adultos. Esto realmente me ha impactado al leer tu historia. Resulta fascinante cómo, de una manera tan sencilla, Ende nos muestra qué es lo que se está haciendo hoy en día, y cómo podríamos intentar cambiarlo. Por cierto, y para terminar que me estoy alargando más de lo normal -y vale, sí, tus amigos me esperan y estoy deseando jugar-, ¿piensas alguna vez en los hombres grises?

Momo: A veces sí, pero al instante me acuerdo de las voces de las flores horarias, y los olvido de nuevo.

L: Pues yo espero no tener que verlos nunca. Tan vacíos, tan malvados,tan grises, y con tanto poder sobre el ser humano...sé que han vuelto a aparecer y están repartidos por el mundo, pero, gracias a tu historia, quizá haya lugares a los que nunca se puedan acercar. ¡Gracias Momo! Me voy a jugar...

Otros libros de Michael Ende: Jojo y La historia interminable.

3 comentarios:

izas dijo...

Jo, cuánto me gusta este libro. ¡Gracias por recordármelo!

Sonia dijo...

Ah! Y la obra de teatro de Jojo es el desarrollo del cuento de Gigi sobre la princesa y el espejo;-)

Santi dijo...

Es curioso, al releer esta novela me he dado cuenta de que es un impresionante canto anti-consumista/materialista: la escena en la que los hombres grises le regalan a Momo una muñeca que exige continuamente posesiones nuevas es de lo más transparente, y el modo en que los "hombres grises" transforman el modo de vida de la gente, también. Luego, en la segunda mitad, la fantasía y la intriga se imponen a la alegoría, afortunadamente, porque si no habría sido demasiado evidente.

Esto me ha hecho acordarme de La bola de cristal, el programa "infantil" de los años 80 en que salía la Bruja Avería y se cantaban cosas como "viva el mal, viva el capital". Qué tiempos...