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jueves, 17 de julio de 2025

Metaentrada: Ni Akutagawa, ni Naoki

¿Qué pasó? 

En 1998, un hecho inusual sacudió la escena literaria japonesa: no hubo ganadores de los premios literarios Akutagawa ni Naoki. Ninguno de los candidatos alcanzó la calidad necesaria para obtener una decisión unánime del jurado. Entre las razones oficiales por las que, en el pasado, no se ha otorgado alguno de estos premios se incluyen la imposibilidad de alcanzar un consenso, preocupaciones éticas y, por supuesto, la interrupción causada por la Segunda Guerra Mundial. 

El pasado 16 de julio, los asistentes a la ceremonia de premiación apenas pudieron contener su asombro al revelarse que, por primera vez en 27 años, ningún autor sería premiado: ¡¿Naaaniii?!

¿Qué es un Akutagawa? 

En resumidas cuentas, el Premio Akutagawa y el Premio Naoki son los galardones literarios más prestigiosos de Japón. Se suele decir que el primero está dirigido a escritores emergentes, en su mayoría jóvenes, mientras que el segundo reconoce a autores consolidados, valorando su trayectoria y popularidad, casi como una versión japonesa del Nobel, pero centrada en la ficción. 

La repercusión comercial de estos premios es enorme. Ganar el Akutagawa, en particular, puede convertir al autor en un idol literario de la noche a la mañana. Un ejemplo claro es Hibana, la novela de Naoki Matayoshi galardonada en 2015, que vendió más de dos millones de copias. Puede que esa cifra no parezca impactante a escala global, pero considerando que solo en Japón se habla japonés, equivale a que casi el 2% de la población del país haya adquirido el libro. En términos internacionales, sería como si una novela escrita en inglés vendiera tanto como Harry Potter en su momento. 

Sin embargo, el propósito original de estos premios, fundados en 1935, era mucho más claro. El Premio Akutagawa fue concebido para distinguir obras de literatura “jun” (純文学), es decir, literatura “pura” o artística, centrada en la introspección, el estilo y la exploración de la condición humana. Por otro lado, el Premio Naoki estaba orientado a la literatura “taishū” (大衆文学), o literatura popular, con énfasis en la narración, la accesibilidad y el entretenimiento. 

Ambos premios, creados en memoria de los escritores Ryūnosuke Akutagawa y Sanjugo Naoki, respectivamente, reflejan desde sus inicios una dualidad fundamental en la literatura japonesa: la tensión entre arte y consumo. 

Jun y Taishū 

Me parece necesario hacer un paréntesis para hablar sobre una dicotomía fundamental, aunque hoy en día bastante desdibujada, en la literatura japonesa: la división entre junbungaku (純文学) y taishūbungaku (大衆文学). Comprender esta separación es clave para entender no solo el propósito original de los premios Akutagawa y Naoki, sino también la evolución de la industria editorial japonesa. 

Junbungaku: La literatura "pura" 

El término junbungaku se refiere a la "literatura pura" o "literatura seria", centrada en la introspección, la psicología de los personajes, los dilemas existenciales y la búsqueda estilística. Sus obras suelen publicarse en revistas literarias de prestigio como Shinchō, Gunzō, Subaru o Bungakukai. Estas revistas han sido, desde principios del siglo XX, el semillero de escritores de alto calibre y un espacio donde la experimentación formal y temática es bienvenida. En estas revistas han publicado figuras como los Murakamis, las Kawakamis, Ōe, Abe, entre otros.

Publicar en estas revistas era (y en cierta medida aún es) una especie de rito de paso para los escritores serios. Los textos se publicaban como cuentos o novelas cortas completas, muchas veces seguidas de críticas o reseñas por parte de otros escritores o críticos. 

Taishūbungaku: La literatura "popular" 

Por otro lado, la taishūbungaku, o "literatura popular", está orientada al entretenimiento y al consumo masivo. Incluye géneros como el misterio, la aventura, el romance o el drama histórico. Estas obras eran tradicionalmente serializadas en revistas semanales o mensuales de gran tirada como Kingu o Sunday Mainichi, pensadas para un público más amplio y menos especializado. 

La publicación por entregas no solo respondía a criterios económicos y editoriales, sino que también moldeaba el estilo narrativo: los autores debían mantener al lector enganchado semana tras semana, con giros argumentales, cliffhangers y personajes cómicos y carismáticos. 

Aunque la frontera entre jun y taishū se ha ido desdibujando, con autores que transitan entre ambas categorías, e incluso obras que combinan ambas tradiciones, los premios Akutagawa y Naoki aún reflejan esa división originaria. Hoy, plataformas digitales, editoriales independientes, y fenómenos como el web-novela (webu shōsetsu) han reformulado completamente las formas de publicación, distribución y legitimación de la literatura en Japón. Sin embargo, las revistas literarias tradicionales siguen siendo un símbolo de prestigio, y el sistema de premios mantiene viva, aunque sea de forma simbólica, esta antigua tensión entre arte y mercado. 

Un escaparate llamado Akutagawa 

Aunque el Premio Akutagawa fue concebido originalmente como un reconocimiento a la calidad literaria en su forma más pura, hoy resulta ingenuo pensar que se mantiene ajeno a intereses editoriales y dinámicas de mercado. Las revistas literarias que tradicionalmente han sido las plataformas del junbungaku no solo publican las obras candidatas: también hacen lobby activamente para impulsar a sus autores y asegurar que su publicación sea premiada. 

El mecanismo es más o menos el siguiente: una revista promueve a un autor emergente con una novela corta o media, acompañada de reseñas favorables y entrevistas estratégicas. Una vez nominada al Akutagawa, comienza una campaña de visibilidad: eventos, portadas, menciones en medios literarios. Si el premio se concreta, el libro pasa a imprimirse bajo un sello comercial del mismo grupo editorial, por ejemplo, Bungeishunjū o Shinchōsha, y, en muchos casos, se adapta para cine, televisión o manga. La saturación es tanta que la calidad de estas adaptaciones es, en el mejor de los casos, mediocre. El Akutagawa se convierte así en un escaparate para transformar papel en moneda. 

Un caso polémico que puso en evidencia esta lógica fue el de Akio Miyahara, ganador del Akutagawa en 1972 con Derek ga Sawatta. Poco después de recibir el premio, se descubrió que su obra incluía fragmentos plagiados de trabajos académicos. Aunque no se le retiró oficialmente el galardón, el escándalo provocó un intenso debate sobre el proceso de selección, la presión editorial y la responsabilidad crítica del jurado. 

Más recientemente, en 2024, se desató otra controversia cuando Rie Kudan admitió haber utilizado herramientas de inteligencia artificial para generar fragmentos de su novela Tokyo-to Dojo-to. Aunque la autora fue transparente y defendió su decisión como parte del proceso creativo, críticos literarios y escritores reaccionaron con escepticismo, cuestionando si un texto parcialmente generado por IA podía representar el espíritu del junbungaku

Estas situaciones demuestran que el Akutagawa, lejos de ser una torre de marfil literaria, funciona también como un dispositivo de visibilización y, en ocasiones, como una maquinaria de legitimación mediática y comercial en un ecosistema editorial altamente competitivo. 

Dazai vs Kawabata

El Premio Akutagawa no siempre ha sido una celebración pacífica del talento literario. Ya desde su primera edición, en 1935, hubo tensiones, desilusiones y acusaciones veladas. Uno de los protagonistas de aquel primer episodio fue un joven Dazai Osamu, apenas debutante, luchando contra una adicción a los barbitúricos y con deudas acumuladas por el costo de sus medicamentos. Los rumores daban por ganador a Dazai, por lo que él ya tenía ese dinero gastado. El premio de 500 yenes era, para él, más que un reconocimiento: era una tabla de salvación. Y sin embargo, no lo ganó. 

En el proceso de deliberación, uno de los jurados, nada más y nada menos que el Nobel Yasunari Kawabata, hizo comentarios que dejaron una marca en Dazai. Según Kawabata, aunque Dōke no Hana (La flor del bufón), la obra defendida por el círculo cercano a Dazai, contenía talento y una visión literaria clara, el propio autor estaba envuelto en “una nube desagradable” que empañaba su expresión creativa. Para Kawabata, el genio de Dazai no fluía con honestidad ni transparencia. 

Lejos de aceptar en silencio el veredicto, Dazai reaccionó con furia (supongo que no estaría en sus cinco sentidos). En un texto titulado “Carta a Kawabata Yasunari”, publicado en Bungei Tsūshin, le respondió con palabras cargadas de resentimiento, casi odio. Cuestionó la autoridad moral de Kawabata, ironizó sobre su estilo de vida refinado: “¿acaso criar pajaritos y mirar danzas es una vida admirable?”; y lo acusó de representar una falsa objetividad, una hipocresía “dostoievskiana” disfrazada de frialdad crítica. Incluso sugirió que hubo presiones externas o favoritismos en el proceso de selección, alimentadas por las expectativas que su amigo Dan Kazuo había depositado en Kawabata como posible aliado. 

La carta no solo fue un acto de rebeldía, sino también una declaración de principios: Dazai se negó a participar de ese desfile de las vanidades que, desde entonces, y hasta hoy, acompaña a los premios literarios. En su amarga pero brillante respuesta, se revela no solo el orgullo herido de un escritor rechazado, sino también una temprana intuición: el Premio Akutagawa no sería un simple laurel literario (por no decir un buen apoyo economico para un escritor joven), sino una mescolanza de estética, poder, mercado y rivalidad. 

Las razones oficiales 

El pasado 16 de julio de 2025, durante la 173ª edición de los premios, el anuncio fue inesperado: ningún ganador del Premio Akutagawa ni del Premio Naoki. Era la primera vez en 27 años que ambos galardones quedaban con el anticlimático 該当作なし (sin obras aplicables).

En el caso del Premio Akutagawa, la escritora Hiromi Kawakami, miembro del comité, explicó que “cada una de las obras finalistas tenía aspectos atractivos, pero todas compartían una carencia indefinida, como si algo esencial estuviera ausente.” Ninguna, según su criterio, alcanzó el nivel de madurez o contundencia necesario para representar con dignidad la literatura japonesa contemporánea. La declaración es vaga, pero revela algo claro: se espera que el ganador del Akutagawa no solo demuestre talento, sino que encarne una visión sólida del mundo y una maestría técnica de la forma literaria. 

Por el lado del Premio Naoki, el presidente del comité, Natsuhiko Kyogoku, fue más directo: “Todas las obras estaban al mismo nivel; había un empate de calidad. Aunque debatimos durante más de cuatro horas, no pudimos llegar a una decisión unánime.” La afirmación pone en evidencia un problema distinto: la abundancia de buenas obras (tal vez un eufemismo para decir que todas eran igual de mediocres), pero la ausencia de una que destacara claramente por encima del resto. En el mundo de la literatura popular, donde el atractivo narrativo suele ser más valorado que la complejidad estética, esta indecisión sugiere que ninguno de los finalistas logró cautivar completamente al jurado. 

Ambas declaraciones, con sus matices, revelan un trasfondo común: la crisis de la literatura japonesa contemporánea. En un panorama literario cada vez más diverso, híbrido y mediado por nuevas formas de circulación, ¿qué significa hoy “merecer” un premio literario? ¿La obra más innovadora, la más legible, la que más se vende, la que conmueve a un jurado en particular, la que más apoyo reciba por parte de sus agencias literarias? 

Epílogo 

En un mundo editorial cada vez más dominado por el marketing, las cifras de ventas y la necesidad de visibilidad inmediata, la decisión de no otorgar ni el Premio Akutagawa ni el Premio Naoki en 2025 puede leerse también como un gesto de resistencia. Al abstenerse de premiar por compromiso, por impulso mediático o por simpatías editoriales, el jurado reafirma, aunque sea simbólicamente, el principio de que la literatura debe sostenerse primero en su calidad, no en su conveniencia comercial. 

Es cierto: esta decisión conlleva costos. Las obras nominadas, al no recibir el respaldo oficial de un premio, tendrán menos impulso en librerías. Las editoriales no podrán imprimir la ansiada faja roja con letras doradas, y las librerías verán disminuidas sus ventas, especialmente en una industria que ya vive tiempos precarios.

Pero hay algo profundamente valioso en esta negativa. Un premio que se niega reafirma su importancia. En este silencio institucional hay, paradójicamente, una forma de respeto: hacia los lectores, hacia los escritores, y, sobre todo, hacia la literatura misma. 

Pueden ver la (no) ceremonia de premiación del 16 de Julio de 2025: 第173回「芥川賞・直木賞」

Referencias 

1. 朝日新聞デジタル「芥川賞と直木賞、27年ぶりの該当作なし 『何かが足りず』『拮抗』」2025年7月16日 

https://www.asahi.com/articles/AST7J31J8T7JUCVL01KM.html 

2. 毎日新聞「芥川賞・直木賞ともに『該当作なし』 27年ぶり」2025年7月16日 

https://mainichi.jp/articles/20250716/k00/00m/040/281000c 

3. 日本文学振興会(日本文学賞): https://www.bunshun.co.jp/shinkoukai/award/akutagawa/ 

4. 芥川龍之介賞: https://ja.wikipedia.org/wiki/芥川龍之介賞 

5. 直木三十五賞: https://ja.wikipedia.org/wiki/直木三十五賞 

6. 中村真一郎「純文学と大衆文学」『日本文学史概説』岩波書店、1998年 

7. Fowler, Edward. The Rhetoric of Confession: Shishōsetsu in Early Twentieth-Century Japanese Fiction. University of California Press, 1988. 

8. 角田光代「純文学って何ですか?」NHK出版、2012年 

9. 片山倫太郎・田村嘉勝「文豪をめぐる八人の作家たち」『別冊太陽 川端康成』平凡社、2009年  

10. 太宰治「川端康成へ」『文藝通信』1935年10月号 

11. Fuente de la foto: 2025年7月16日午後7時55分、東京都内、浅野哲司撮影


domingo, 24 de noviembre de 2024

Seishu Hase: El chico y el perro

Idioma original: japonés

Título original: Shonen to inu (少年と犬)

Traducción: Javier Álvarez

Año de publicación: 1939

Valoración: Está bien, pero decepcionante

Aunque la literatura japonesa es un círculo muy cerrado, Japón tiene un panorama literario bastante amplio. Es uno de los países con más publicaciones nuevas en el mundo, a pesar de que es el único donde se habla japonés. Hay una basta oferta de novedades editoriales, revistas especializadas, universidades de letras y, como cereza del pastel, una gran cantidad de premios literarios. Dentro de estos últimos, hay dos que comparten un gran prestigio: el premio Akutagawa y el Naoki. El primero se otorga a escritores noveles (más o menos jóvenes, en su mayoría), y el segundo está dirigido a escritores ya bien establecidos. Este último ha ido a parar a manos de escritores consagrados como Keigo Higashino, Mitsuyo Kakuta, Natsuo Kirino, Miyuki Miyabe, etc. Seishu Hase ganó el premio Naoki en el año 2020 con una novela que, a mi parecer, se queda corta.

El título del libro no tiene misterio. Trata de un perro en busca de su dueño. Tras la catástrofe producida por el terremoto y el tsunami en la costa noreste de Japón (recordada por todos por los daños a la central nuclear de Fukushima), muchas familias quedaron desintegradas, con sus miembros desperdigados, desaparecidos o muertos. Uno de esos afectados es el perro Tamón, que, atraído por una fuerza casi paranormal, recorre prácticamente la mitad del territorio nipón en busca de su dueño, un niño cuya familia tuvo que huir de la debacle nuclear. Aquí es donde la historia se torna cada vez más inverosímil. En su recorrido, conoce a personas que serán sus dueños temporales, hasta que el perro decida reiniciar su búsqueda. Todas ellas, al momento de encontrarse con el perro, se hayan en alguna encrucijada existencial, y el perro, cual ángel guardián, les ayuda a salir del bache. Obviamente, el libro tiene un final feliz.

Dentro de los puntos fuertes del libro está la facilidad de lectura. Es entretenido. Está dividido, cual serie de televisión, en capítulos semiautoconclusivos que hacen el libro muy llevadero. Es una novela ligera y reconfortante.

Lo malo. Para empezar, me parece muy manipulador. El autor hace uso de todas las armas necesarias para sacar lágrimas fáciles al lector: el desastre nuclear, los desahucios, los perritos solitarios, los encuentros emotivos, etc. Por otro lado, como mencioné anteriormente, la inverosimilitud del libro llega a un grado tal que parece por momentos un cuento para niños, lo cual no estaría mal si ese fuera el objetivo, pero se vende como una novela emotiva, desgarradora e inspiradora.

Si no fuera por lo hondo que caló el desastre en Fukushima, no sé si este libro hubiera atraído tal atención.


martes, 22 de octubre de 2024

Hitomi Kanehara: Serpientes y piercings

 Idioma original: japonés

Título original: Hebi ni piasu (蛇にピアス)

Traducción: Makiko Tsujimoto

Año de publicación: 2004

Valoración: está bien

Hitomi Kanehara es una escritora un tanto particular en la escena literaria japonesa, incluso para la imagen de los japoneses en general. Emergiendo en la escena literaria a mediados de la década de 2000, Kanehara ganó reconocimiento rápidamente con su novela debut "Hebi ni Piasu", la cual explora temas de alienación e identidad dentro de la subcultura juvenil a través de personajes que desafían (o que se mantienen al margen de) las normas sociales mediante modificaciones corporales extremas, como la lengua bífida, que alude el título.

Liu, una joven que huye de casa, inicia una relación con Ama: un marginado, tatuado y perforado, cuyo mayor atractivo para Liu es su lengua bífida; y con Shiba, el tatuador, casi un gurú para Ama y Liu. Fascinada por este nuevo mundo, Liu se deja arrastrar a situaciones límite, incluyendo modificaciones corporales, drogas y sadomasoquismo.

Kanehara incorpora de manera íntima elementos de la cultura underground, reflejando sus propias experiencias de juventud, incluyendo problemas de autoestima y depresión, así como incursiones en el submundo de las perforaciones y modificaciones corporales (estamos hablando de hace 20 años, dentro de una cultura sumamente conservadora). Si buscan fotos de ella en internet, pareciera más una gyaru que una escritora ganadora del Akutagawa. Y no digo esto para reforzar el prejuicio, sino para poner un ejemplo de las razones que la hicieron controversial en su momento. Hoy en día ya es una autora muy reconocida, con su libro incluso adaptado a una película que pueden ver en Netflix (aunque no está muy buena). Estas vivencias personales no solo enriquecen sus historias con autenticidad, sino que también sirven como motor para la búsqueda de autoexpresión y pertenencia en un entorno que a menudo margina lo diferente.

Del lado negativo, hay situaciones que me parecieron un poco inverosímiles y que solo están ahí por el shock value. Además, el principal atributo de Ama es su lengua bífida; fuera de eso, me parece un sujeto equis. No hay una filosofía coherente sobre lo que hace, para eso está el otro personaje, Shiba, el cual pretende dar profundidad a su estilo de vida, lo cual no se cumple del todo. Entiendo que está el elemento de que mucho de su actuar no tiene más objetivo que ir en contra de algo. Sin embargo, algunas situaciones me parecen, simplemente, absurdas.

Por cierto, muchas de las situaciones que ocurren en el libro son supuestamente autobiográficas, incluyendo la parte donde la chica huye de casa. Indagando un poco más, nos enteramos de que el padre de Kanehara era profesor de literatura y continuó apoyando a su hija (y me imagino, dándole para la renta), corrigió el manuscrito, y fue parte importante para que ganara el premio Akutagawa. No quiero restarle su mérito cómo escritora, pero su imagen de marginada puede que sea un poco exagerada.


jueves, 5 de septiembre de 2024

Reseña + Entrevista: Chico Bizarro y las moscas, de Mónica Bustos

Idioma original: Español  
Año de publicación: 2010
Valoración: No sé

Chico Bizarro y las moscas, ganadora del primer premio Augusto Roa Bastos de novela, ha supuesto una experiencia lectora extraña. Por un lado me ha gustado; por el otro, la he hallado algo tediosa en su desarrollo. Asimismo, he sabido apreciar sus múltiples virtudes; no obstante, también me ha parecido irregular en su ejecución e intencionalidad.

Narra la historia de Chico Bizarro, un criminal que salió de la pobreza gracias a su arrojo, ambición y amor por Soledad. Su voz en primera persona, tan expresiva como cínica, relata los acontecimientos y nos introduce al elenco que lo rodea. 

Así conocemos a la ya mencionada Soledad, la arpista de una sola teta; a Elmer, el entrañablemente estúpido gángster; a Artimis, pintor fracasado cuyos cuadros transportan droga; a Béseler, escritor que jamás ha publicado nada; a Chica Kafka, que manda libros del autor checo al protagonista; y a un largo etcétera de personajes, a cada cual más estrafalario.

La mayoría de los capítulos de la novela están dedicados a la relación tóxica entre Chico Bizarro y Soledad, a los trapicheos con los que el protagonista vende sin remordimiento alguno el patrimonio de Paraguay o a las luchas de poder entre facciones criminales. 

Debo destacar, por cierto, que la prosa de cada capítulo varía, pues adapta distintas corrientes artísticas a la literatura (Cubismo, Dadaísmo, Arte conceptual, Surrealismo, Romanticismo, Informalismo, Vorticismo, Minimalismo, Pop Art, Impresionismo, Expresiones Abstracto y Neocubismo).

Como podréis intuir, en las páginas de Chico Bizarro y las moscas hay amistad y ternura, pero también rivalidad y odio. Hay decadencia y violencia, pero también lujo y romance. Hay realidad y fantasía, realismo sucio y realismo mágico.

Aclarado el argumento de la novela, explico con más detalle por qué me produce sentimientos encontrados. Por un lado, su estructura y su eclecticismo formal me parecen sumamente ambiciosos. Su estilo y humor, aunque de una efectividad intermitente, tienen pasajes bastante logrados. También me parece meritorio que tanto su desorden cronológico como el descomunal tamaño de su elenco están presentados con la suficiente solvencia como para no causar confusión. 

Sin embargo, no puedo obviar que la trama y los párrafos se estiran en demasía, que las voces de los personajes se funden en ocasiones las unas con las otras y que la crítica social a Paraguay (sobre todo a la pobreza, la inseguridad, la injusticia, la corrupción y la expoliación del patrimonio cultural) se antoja algo redundante. Asimismo, hay un componente localista en la novela que impide a quienes no somos de allí entender sus referencias a varios momentos históricos del país lationamericano. 

Sea como fuere, Chico Bizarro y las moscas es una novela harto ambiciosa, original y experimental. Aunque cuesta un poco aclimatarse a su fondo y forma, conviene leerla hasta el final. Sólo así recompensará nuestra paciencia con algunas escenas genialmente narradas (la del funeral de Melquíades, el enano estafador que hacía de adivino, por ejemplo), un amplísimo despliegue de recursos estilísticos, el intensísimo flujo de conciencia del protagonista y la vivisección de un elenco tan extravagante como interesante. 

La reedición de Chico Bizarro y las moscas (cuya ilustración de cubierta es magnífica, por cierto) se la debemos a la incipiente Calla Canalla. El coraje de la editorial queda evidenciado por el hecho de que el primer título de su catálogo sea una novela tan exigente y vanguardista como la de Bustos.


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Sara Cantero, editora de Calla Canalla, ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: Para quienes no conozcan a Calla Canalla, ¿cómo os presentaríais?

S.C.: Al frente de la editorial estamos Sara Cantero y Pedro Jiménez. Nuestro lema es «publicar solo cosas chulas», así que queremos crecer con calma, con seguridad, que cada libro que editemos podamos defenderlo con alegría porque estemos muy orgullosos de él.

ULAD: ¿Qué os ha impulsado a montar una editorial en los tiempos que corren?

S.C.: Nuestra vida siempre ha estado rodeada de libros y en el año 2020 proyectamos abrir una librería en Cádiz. Ya con casi todo en marcha apareció en nuestras vidas la pandemia, el confinamiento… y todo se detuvo. Durante esos meses nos dimos cuenta de que hacer libros nos gustaba más que venderlos, nos dimos un par de años para formarnos en edición y en otoño de 2023, nacimos.

ULAD: ¿Cuál es vuestra visión para Calla Canalla? ¿Qué catálogo, ritmo de publicación y estética tenéis en mente?

S.C.: Lo único que nos exigimos en la editorial es que todo lo que publiquemos sea de calidad. No aspiramos a ser profundos, ni a cambiar el mundo editorial, ni siquiera aspiramos a cubrir nichos de mercado. No aspiramos a nada, tan solo a fabricar libros, a encontrar historias que merezcan la pena y construir a su alrededor una coraza hermosa y duradera. 

Y para cumplir con esto el único camino es contar con los mejores profesionales: imprimimos en Kadmos, nos distribuye La sombra de Caín, hemos contado con los ilustradores Elisa Ancori y Guillem Bosh, autores como Mónica Bustos y Santiago Ambao… 

En 2024 sacaremos al mercado tres libros, el próximo año cuatro y esperamos saltar a ocho en el 2026.

ULAD: ¿Hay algún libro que os haga especial ilusión editar? Asimismo, ¿existen obras que creéis que encajarían perfectamente en Calla Canalla pero por la razón que sea no podréis publicar?

S.C.: Estamos encantados con nuestros dos primeros libros, los hemos cuidado todo lo que hemos podido, pero también estamos muy ilusionados con la salida del tercero, que será a final de año. Es el primero inédito, con autora española para la que también será su primera novela. Es muy hermosa, de una gran calidad y contada con una voz muy especial. 

Para que un libro encaje en nuestro catálogo ¨solo¨ tiene que tener calidad, ser original… como te decía antes, ser algo chulo. Si cumple ese requisito, lo publicaremos. Los únicos libros buenos que no podremos publicar será porque ya los hayan publicado otros, y de esos la lista sería muy larga.

ULAD: ¿Por qué habéis decidido iniciar vuestra andadura en el mundo editorial con Chico Bizarro y las moscas de Mónica Bustos? ¿Y continuarla con La trilogía de los milagros de Santiago Ambao?

S.C.: El objetivo era iniciar nuestro catálogo con novelas que fuesen de mucha calidad, pero, claro, cuando eres nuevo y no tienes aún ningún libro publicado, los manuscritos que te llegan van un poco de la mano al nivel de la editorial. Así que decidimos intentar reeditar alguna novela que se hubiese publicado en Sudamérica años atrás y que nos resultase atractiva. La sorpresa fue que hallamos estas dos perlas escondidas, aunque más sorpresa aún fue que los autores se dejaran convencer para publicar con nosotros a pesar de nuestra bisoñez.

ULAD: ¿Podéis adelantar qué está por venir en Calla Canalla?

S.C.: Bueno, ya os contaba antes que en unos meses llegará nuestra primera edición con texto inédito y autora española; así que también pondremos en marcha la maquinaria de presentaciones, ferias, eventos… Para el próximo año prometemos publicar más cosas chulas.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Tomoka Shibasaki: El jardín de la primavera

Idioma original: japonés

Título original: Haru no niwa (春の庭)

Traducción: Madoka Hatakeyama

Año de publicación: 2014

Valoración: está bien

Si entran a la cuenta de Instagram de Tomoka Shibasaki (es un perfil público, no crean que soy un acosador) tendrán una idea muy aproximada del tono de esta novela. Ciudades desiertas, paisajes desenfocados, callejones en penumbra, flores… Apenas hay personas, y aquellas que aparecen están de espaldas o son vistas desde lejos, haciendo imposible discernir sus rostros con nitidez. Parece que Shibasaki busca revelarse de manera indirecta a través de aquellos elementos que la influencian y obsesionan. De forma similar, "El jardín de la primavera" (premio Akutagawa 2014) está poblado por personajes de contornos difusos, con personalidades ambiguas y, en ocasiones, impredecibles, asemejándose a fantasmas que deambulan por una urbe donde el tiempo transcurre de manera distinta.

Taro, un oficinista que reside en un complejo de apartamentos condenado a la demolición, se enfrenta al inevitable desalojo. El trasiego constante de mudanzas de los otros inquilinos se vuelve parte de la rutina. Aún sin decidir su próximo destino, Taro no se opone al cambio; más bien se sumerge en una profunda indolencia. Su calidad de superviviente de ese éxodo le hace trabar amistad con otra de las inquilinas que permanece obstinadamente en su apartamento. Esta mujer le cuenta su obsesión con la casa vecina, una edificación de estilo occidental y peculiar diseño. Dicha casa fue el hogar de una pareja de artistas, cuya cotidianidad quedó inmortalizada en un álbum fotográfico que acabó publicándose, y que aquella vecina estudia como una especie de Manuscrito Voynich.

Por una parte, Shibasaki trasmite la incesante mutabilidad de una ciudad como Tokio, donde los negocios abren y cierran, las casas son demolidas o renovadas, el paisaje nunca es el mismo. Pareciera un lugar donde es imposible echar raíces. Todo es provisional y, sin embargo, la rutina persiste, a pesar de cambiar de trabajo, de amigos, o incluso de casa. Tal vez esa crisis existencial pueda orillarte a obsesiones absurdas.

Por otro lado, esta pequeña novela tiene un aura de misterio, aunque muy tenue. Los personajes parecen esconder algo, ya sea de su pasado o de su carácter. Por alguna razón, Taro guarda los restos funerarios de su padre en el armario. La inminente demolición del edificio de apartamentos da la impresión de nunca llegar a culminar. La vecina no tiene otra razón de existir que aquella casa y sus habitantes. Todo así puesto sobre la mesa provoca desasosiego.

Shibasaki logra capturar un sentimiento de alienación y abandono no solo a través de sus personajes, sino también mediante el entorno que los rodea. La narrativa fluye entre lo real y lo onírico, enfocándose en crear una atmósfera de contemplación y misterio. La fascinación por la casa vecina y su historia inmortalizada en un álbum fotográfico se usa para contrastar el paso del tiempo de todo y todos los que la rodean. A través de estos elementos, Shibasaki sugiere cómo los espacios y los recuerdos configuran nuestra identidad y percepción del mundo.

"El jardín de la primavera" es una obra que, pese a su aparente sencillez, nos hace pensar sobre la existencia, la soledad, y cómo creamos un espacio personal que, a su vez, acaba por limitarnos. Con una prosa lírica y evocadora, este libro agradece las pequeñas revelaciones y los placeres efímeros de la vida que, en última instancia, es a lo más que podemos aspirar.

Finalmente, tengo que dar una advertencia para todos aquellos que aborrecen la ambigüedad y los finales abiertos. Leer este libro puede llegar a sentirse como ver una película mientras te quedas dormido.


jueves, 25 de abril de 2024

Tom Benn: Sangre Oscura

Idioma original:
Inglés
Título original: Oxblood
Traducción: Olaia Rodríguez
Año de publicación: 2023
Valoración: Irregular, aunque decididamente recomendable 


Sangre Oscura ganó en 2022 el Sunday Time Charlotte Aitken. Sin duda, la novela de Tom Benn es digna de dicho galardón, que premia al mejor escritor joven del año en Reino Unido. A fin de cuentas ha sido resuelta con una solvencia nada desdeñable; además, aunque nunca llega a arriesgar demasiado, resulta ambiciosa tanto en la forma como en el fondo.

Trata sobre Jan, Carol y Nedra, tres mujeres pertenecientes a generaciones distintas que luchan, cada una a su manera, contra el legado criminal del apellido Dodds.

Varias son, a mi juicio, las virtudes de Sangre Oscura:

  • Su ambientación. Tanto el retrato social de los suburbios de Mánchester en los 1960s y 1980s como las descripciones sórdidas de viviendas o pubs dan verosimilitud al escenario y la atmósfera.  
  • Sus personajes. Se sienten creíbles, vivos; incluso aquellos más pasivos y de carácter apagado, como Carol, intrigan al lector y tienen la oportunidad de hacer un gran gesto hacia el clímax de la historia.
  • Su argumento. Narrado orgánicamente a través de un ir y venir entre presente y pasado, se guarda también algún que otro giro bajo la manga.
  • Los temas. La obra baraja con pasmosa facilidad cuestiones de clase y de género. De sus muchas aportaciones me quedo con esas que giran en torno a la sexualidad femenina, aprendidas por las malas por Jan en su búsqueda desesperada de amor.
  • Su prosa. La pluma del autor dota a determinados pasajes de gran calado emocional, potencia lírica y calidad estilística.

Resumiendo: Sangre Oscura es una buena novela, digna de galardones literarios prestigiosos. Aunque como lector se llega a admirar más que disfrutar, hay que admitir que derrocha logros. Quizá, eso sí, le pondría alguna pega; por ejemplo, que apenas explora su vocación "noir", que durante su primera mitad no queda claro en qué dirección se moverá el argumento y que el personaje de Jan eclipsa al resto.

lunes, 22 de abril de 2024

Jorge Volpi: Una novela criminal

Idioma original: español

Año de publicación: 2018

Valoración: muy recomendable

Una mañana de diciembre de 2005, las televisoras interrumpen su transmisión habitual para hacer un enlace en vivo con un corresponsal ubicado en la carretera México-Cuernavaca, a las afueras de la ciudad. La Policía Federal está por realizar un operativo para ingresar a una supuesta casa de seguridad donde, según la información obtenida por el equipo de inteligencia, se encuentran personas secuestradas. Las imágenes muestran a los agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI), encapuchados y equipados con armas largas, traspasando el portón y desplegando sus unidades por toda la finca, sin encontrar la menor resistencia. 

El audaz reportero, sin importarle su propia integridad, sigue a los encapuchados a través del patio de la finca, los cuales ingresan al cuarto de servicio, donde se ve que la acción ya había comenzado. La cámara muestra cómo los agentes de la AFI someten a un sujeto moreno de pelo corto, en estado deplorable, mientras el reportero hace una descripción detallada de los hechos. Uno de los agentes toma por el cabello al presunto secuestrador y levanta con brusquedad su cara para que pueda ser vista en vivo por millones de mexicanos. La cámara hace un recorrido exhaustivo por el desordenado cuarto, hasta posarse de nuevo de manera momentánea en la cama sobre la cual reposan varios rifles de asalto. El equipo de reporteros continúa su recorrido hasta encontrar a otra persona encogida en un rincón del cuarto, cubierta completamente con una cobija, la cual, al ser retirada por uno de los agentes, revela a una mujer pelirroja de tez pálida y rasgos afilados. El reportero interroga a la mujer (creo que ya está quedando claro lo absurdo de la situación) acerca de su relación con el hombre anteriormente sometido por los policías, que después sabremos es el líder de la banda, Israel Vallarta. La mujer, con el semblante descompuesto por el pánico, niega cualquier relación con Israel y dice desconocer por completo que en ese domicilio se encuentren personas secuestradas, pero es detenida igualmente. Lo que más llama la atención de la güera es su marcado acento francés, Florence Cassez.

Lo que pretendía ser el heroico rescate de unas víctimas de secuestro y el desmantelamiento de una de las bandas de secuestradores más peligrosas del país por parte de la recién creada AFI, resultó ser uno de los episodios más infames del periodismo mexicano. Televisa, la cadena de televisión más grande de México, en colusión con la Policía Federal, fue partícipe de un montaje televisivo que tendría repercusiones políticas, a tal grado de tensar las relaciones diplomáticas entre México y Francia al punto de ruptura, y abriendo viejas heridas producidas por las múltiples invasiones del imperio francés a la soberanía mexicana. 

Jorge Volpi desentraña en esta novela sin ficción (como él la llama) lo que a la postre sería conocido como “El caso Florence Cassez”, el cuál exhibiría ante los ojos del mundo (ahora ya incluso hay un documental en Netflix) lo surreal que es la impartición de justicia en México. Fabricación de evidencia, tortura de testigos, manipulación de la información, etc., todo esto combinado con la más vil y vulgar estupidez de aquellos encargados de establecer el orden. Volpi reitera en varias ocasiones que su libro es una novela “sin ficción”, sin embargo, no tiene reparos en llenar, desde la barrera de la ficción, todos los huecos (que no son pocos) que hay en este magullado caso. Fuera de eso, la novela no podría estar mejor documentada. La revisión de los expedientes es exhaustiva. Volpi incluso se entrevistó personalmente con los involucrados y con sus familiares, así como con los abogados y todas aquellas figuras del ámbito periodístico y jurídico que le pudieran aportar información.

A pesar de que este libro se acerca más al documental que a una obra de ficción, la impecable narración de Volpi hace que su lectura se disfrute como si fuera una novela policiaca (en el buen sentido del término). Lo que añade profundidad al libro es el hecho de que quienes presenciamos el desarrollo del caso en tiempo real, nos forjamos nuestras propias ideas y teorías sobre él. Descubrir detalles que no se hicieron públicos en su momento funciona perfectamente como un giro argumental post hoc. Si acaso, el único reparo que le pondría al libro es que aquellos que no estén familiarizados con el caso (no estoy seguro de qué tanto trascendió fuera de México y Francia) no lo podrán disfrutar al cien por ciento. Si sirve de algo, pueden empezar viendo el video que les dejo abajo para que se den un quemón del marranero que se hizo alrededor de esta historia.

Por cierto, para 2023, Cassez se encontraba viviendo libremente en Dunkerque, Francia, junto a su hija. Israel Vallarta, sus supuesto cómplice y líder de la banda de secuestradores “Los Zodiaco”, lleva 17 años en prisión preventiva, aún sin sentencia. Qué gran diferencia cuando no tienes al presidente de tu país para sacarte de la cárcel.

Caso Florence Cassez: 13 de febrero de 2006

Otras obras de Jorge Volpi en ULAD: Leer la menteLa tejedora de sombras

miércoles, 6 de diciembre de 2023

NOVELAS PIRAÑA #3: El unicornio de Javier Tomeo

Idioma original: Español
Año de publicación: 1971
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

Menuda sorpresa, El unicornio. Porque esta novela experimental de Javier Tomeo es, además de interesantísima, una experiencia lectora exquisita. No me extraña que ganara el Premio Ciudad de Barbastro en 1971, dada su calidad y vanguardismo.

Creo sinceramente que roza la perfección. Si hubiera rebasado las 150 páginas, quizá resultaría pesada o reiterativa; si su apuesta innovadora no estuviera tan bien expuesta, habría podido caer en lo hermético. Afortunadamente, la obra es redonda, y sale airosa de cuanto se propone.

Podríamos considerarla una sátira del Poder. Sobre todo, una que arremete contra el totalitarismo y se mofa de los dictadores y sus secuaces, a quienes retrata como hombrecillos ridículos o conspiradores que solamente quieren medrar y salvar su propio pellejo.

Divide la acción en tres planos, que empiezan nítidamente separados y progresivamente van fundiéndose en uno solo, ya sea porque interactúan en lo físico o porque dialogan temáticamente. Los tres planos son: 1) Una representación teatral ambientada en el reino de Vandalia, gobernado por el esperpéntico duque Tancredo IV. 2) Los nueve espectadores que la están observando (a los que fuerzas invisibles y un acomodador que sigue órdenes mantienen prisioneros en sus localidades). 3) Varias calles más abajo, un hombre y una mujer intentan amarse infructuosamente en un cuarto que pasa de «rojo» a «camaleón», «multicolor» y «de todos los colores del mundo».

Las únicas cosas que se le podría reprochar a El unicornio son que su argumento está, por momentos, algo desconyuntado, y que introduce demasiados personajes como para profundizar en todos ellos. No obstante, la osadía de su planteamiento, la eficacia de su atmósfera, lo certero de sus denuncias y sus aromas kafkianos hacen que las mentadas limitaciones apenas lastren al conjunto.

Así pues: una premisa sumamente original ejecutada con pasmosa solvencia, narraciones simultáneas, personajes extravagantes, diálogos delirantes, mucho simbolismo, paletadas de humor y audaz crítica social. Esto y más, mucho más, encontraréis en la joyita de Tomeo, la cual no será del gusto de todos los lectores pero hará las delicias a los amantes del absurdo que valoren el riesgo formal y la intencionalidad artística.
 

También de Javier Tomeo en ULAD: Aquí

lunes, 14 de agosto de 2023

James Alan McPherson: Espacio vital

Idioma original: Inglés
Título original: Elbow Room
Traducción: Gemma Deza Guil
Año de publicación: 1978
Valoración: Recomendable (o algo más)

James Alan McPherson se convirtió, en 1978, el primer autor afroamericano en recibir un premio Pulitzer en la categoría de ficción. Su literatura, hasta ahora inédita al español, es sumamente valiosa, ya que transpira reflexiones la mar de estimulantes.

Espacio vital, antología de McPherson originalmente titulada Elbow Room que la editorial consonni ha traducido y publicado, compila doce relatos. La calidad promedio de dichos relatos es sobresaliente, de modo que me cuesta decantarme por alguno de ellos. Sólo el tercero, del que hablaré más adelante, me ha parecido bastante flojo, al menos en comparación con el resto.

En fin, que todos los relatos de Espacio vital abordan, con compromiso político pero sin por ello caer en el maniqueísmo o perder el sentido del humor, la experiencia afroamericana. Así pues, giran en torno a la desigualdad, la discriminación, los prejuicios, el racismo, la pobreza y la comunidad, aunque también tratan temas más amplios y universales, como el amor o la empatía.

Sus protagonistas (generalmente varones negros) son tan complejos como los personajes secundarios que les acompañan. Nunca nos son descritos de forma artificialmente halagüeña; siempre tienen defectos, miedos y angustias que los humanizan.

En ocasiones narran en primera persona, lo cual propicia que McPherson plasme sus voces y carácteres con suma eficacia. Me maravilla, por ejemplo, cómo el autor refleja timidez en "Por qué me gusta la música country", afecto ambivalente en "Historia de un hombre muerto", racismo casi inconsciente en "Soy estadounidense" o cinismo vulnerable en "Lo suficiente para la ciudad".

La prosa de McPherson destaca, además de por mimetizarse con el registro de sus narradores en primera persona, por manifiestar la pluralidad fonética y las diferencias de clase de multitud de secundarios. Asimismo, recuerda estilísticamente a escritores de la talla de Raymond Carver, pues opta por eliminar todo detalle superfluo y minimiza los alardes retóricos. Cosa que no impide, evidentemente, que nos sorprenda con pasajes conmovedores, metáforas agudísimas o meditaciones brillantes.

Llegados a este punto, dejad que me detenga en cada uno de los relatos:

  • En "Por qué me gusta la música country", un hombre rememora un antiguo amor de la infancia. Da una forma y textura la mar de artísticas a una premisa simple.
  • En "Historia de un hombre muerto", el protagonista, que ha prosperado, lamenta las decisiones de su primo. La crueldad y las tendencias autodestructivas del antagonista provocan escenas increíblemente tensas.  
  •  En "La bala de plata", un joven cobarde quiere unirse a una banda, pero antes debe atracar un bar restaurante para demostrar de qué pasta está hecho. Resulta entretenido de leer, aunque palidece en relación con los demás, ya que presenta situaciones tarantinescas, personajes caricaturescos, un subtexto apenas esbozado y un humor algo burdo.
  • En "Los fieles", el negocio de un barbero que se niega a modernizarse agoniza. Fascina su capacidad para cristalizar multitud de cosas en poquísimo espacio.
  • En "Problemas de arte", un abogado blanco debe defender a una mujer de color acusada de conducir bajo los efectos del alcohol. Si bien el desarrollo y el clímax son relativamente planos, la manera en la que McPherson los comunica los dota de interés. 
  • En "Historia de una cicatriz", un hombre pregunta a una mujer por qué tiene el rostro marcado. Juega adecuadamente con las expecativas del lector pero prima siempre la calidad del texto al giro.
  • En "Soy estadounidense", un turista descubre que un ladrón ha robado a los japoneses de la habitación contigua. Su sentido del humor es deliciosamente sutil.
  • En "Viudas y huérfanas", un profesor asiste a una velada de ricachones donde una antigua alumna (y novia) recibe un premio. Cóctel melancólico y ácido.
  • En "Una barra de pan", la comunidad se alza en contra de un comerciante que vende más caro en la tienda de su barrio. Un autor menos habilidoso jamás hubiera logrado desplegar el conflicto con tanta madurez, ni equilibrar las perspectivas y escoger imágenes simbólicas con idéntico acierto.
  • En "Lo suficiente para la ciudad", un cínico permite que religiosos de diversos credos acudan a su casa e intenten captarlo con tal de poder burlarse de ellos. El formato y el sarcasmo que desprende me parecen magníficos.
  • En "Una historia de fondo", un juez recapitula para concluir si un negro que ha disparado a su jefe es culpable. Su estructura fragmentaria y cierre circular son impecables. 
  • En "Espacio vital", un escritor habla sobre un matrimonio interracial. Joyita cuyos toques filosóficos y metaliterarios ensalzan un núcleo que ya era intrínsecamente potente.

Para ir terminando, sólo insistiré en que Espacio vital es una antología sobresaliente. Por si todavía no os hubiera convencido de ello, dejad que copie uno de los cientos de párrafos destacables que nos regalan estas páginas: «Virginia Valentine había salido de Warren unos diez años antes, montada en la cresta de una gran ola de campesinos fugados. Para las personas como ella, encarceladas durante generaciones, el mundo exterior ofrecía un horizonte absolutamente nítido y lleno de opciones dulces. Muchos no supieron encajar la libertad y se movían de un sitio para otro como locos, como mascotas largamente encadenadas que anticipaban los tirones de sus correas. Algunos se suicidaron. Otros, buscando la seguridad, entraron corriendo en otras prisiones. Pero unos pocos, como Virginia, alzaron el vuelo cual águilas aristocráticas en busca de altos picos desocupados en los que construir sus nidos.»

martes, 23 de mayo de 2023

Christopher Buehlman: Muertos de segunda

Idioma original: Inglés
Título original: The Lesser Dead
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 2014
Valoración: Recomendable (sobre todo para interesados)

Muertos de segunda, de Christopher Buehlman, ganó en 2015 el Premio a la Mejor Novela de Terror de la American Library Association. Aunque yo no la elevaría a clásico vampírico instantáneo, creo que el tiempo la situará en un lugar privilegiado dentro del canon. Y es que no sólo es tan entretenida como eficaz; también se inscribe en la tradición al mismo tiempo que aporta su granito de arena. 

Su descripción de los vampiros, por ejemplo, es bastante estándar. Sin embargo, modifica algunas de las reglas que los aficionados del subgénero dábamos por sentado. A saber: resulta que los no-muertos sí se reflejan en los espejos pero salen borrosos en fotografías, y que las cruces sólo dañan a los que anteriormente creían en ellas.

De las múltiples virtudes de Muertos de segunda, destacaría la principal: tiene muy claras sus pretensiones. Quizá su parte reflexiva quede un tanto coja, pero la obra deja claro en todo momento que prima la acción, la casquería y el humor negro al fondo.

Por otro lado, la voz del narrador, aunque algo irregular, es siempre carismática y divertida. Desde el inicio nos advierte que no debemos fiarnos de todo lo que dice y confiesa que es un poco cabrón, y aun así le cogemos cariño. A eso hay que añadir el encanto del léxico que emplea, salpicado de coloquialismos y palabras propias («costrosos», «pelar», etc…).

Igualmente remarcaría que en estas páginas se despliegan escenas cojonudas. Entre las terroríficas, me encantan aquélla en la que Margaret atormenta a un Joey todavía humano, la de la incursión de éste en el castillo Belvedere o la que muestra fugazmente el verdadero aspecto de los niños.

Ah, y cómo olvidar ese final. Ciertamente, es efectista; sin embargo, recontextualiza toda la obra y juega cruelmente con nuestras expectativas, así que buen trabajo, Buehlman.

Dicho esto, la novela no es, ni de lejos, perfecta, mas advierto que unas cuantas de las cosas que consideraba defectos mientras la leía se revelaron, durante el mentado final, en tanto que decisiones estilísticas o argumentales deliberadas. Pero bueno, excusarlas o no dependerá de cada lector y lo mucho o poco que le convenza el desenlace.

En primer lugar, señalaría que la extensión de Muertos de segunda me parece exagerada. Pese a uno lee el libro sin reparar en el número de páginas, de tan adictivo que es, lo termina con la impresión de que había pasajes redundantes o que se desviaban del núcleo principal en direcciones poco interesantes. 

Asimismo, creo que tiene un elenco demasiado grande. Eso no sólo provoca que cueste recordar los nombres de todos los personajes, amén de su ubicación en la historia; también hace que muchos de ellos apenas se desarrollen, o desaparezcan abruptamente.

Por último, le reprocharía que la lógica interna que establece es a veces inconsistente, y que no saca partido a sus escenarios a nivel atmosférico ni aprovecha ciertos elementos (por ejemplo, los «nunchakus» del protagonista).

En resumen: Muertos de segunda es una novela entretenida que cumple holgadamente su cometido. Hará las delicias a los amantes de la literatura vampírica; sobre todo a aquéllos que no acudan a ella con más expectativas que pasar un buen rato y consumir saludables dosis de casquería y humor negro.

domingo, 9 de octubre de 2022

Samanta Schweblin: Siete casas vacías

Idioma: español

Año de publicación: 2015

Valoración: tirando a recomendable

Para quien no lo sepa, ya se lo cuento yo: este año en el prestigioso National Book Award de EEUU, de fallo próximo, se encuentran nominado dos libros de dos escritoras latinoamericanas (hablamos, lógicamente, de la categoría de libros traducidos *) que nos gustan mucho por aquí: Mandíbula, de la ecuatoriana Mónica Ojeda, reseñado en este blog  de forma impecable por... ejem, un servidor, y Siete casas vacías, de la argentina Samanta Schweblin, que aún no lo estaba. Pero, continuando con la extraordinaria vocación de servicio y difusión de la cultura de que hacemos gala en ULAD y que bien merecería un reconocimiento no ya nacional, sino internacional (ya podía caer una subvencioncita de la UNESCO o algo así), he aquí la reseña de este otro libro, para que en caso de un venturoso fallo a su favor del National etc. pille a nuestros seguidores más informados, si cabe, que a la propia autora, a la que saludamos afectuosamente desde aquí... Aunque, en verdad y para ser honestos, esta es una reseña nueva, pero hasta cierto punto, puesto que uno de los siete relatos que componen este libro -una de las "casas vacías", para entendernos-; La respiración cavernaria, ya fue reseñado aquí (también de forma excelente...ejem) porque apareció como un libro independiente e ilustrado en esta misma editorial, Páginas de Espuma. 

Este libro es una compilación de siete cuentos en lo que, sí, aparece siempre, con mayor o menor protagonismo, una casa, no exactamente "vacía" -enseguida uno se da cuenta de que el uso de este adjetivo es metafórico-: casas que se dejan, casas que se registran, que oprimen, que se añorar... Aunque ya digo que el título del libro es sobre todo metafórico: lo de "casas vacías" se refiere también, sin duda, a la mente o el espíritu de los -sobre todo, las- protagonistas o algunos personajes de estos relatos, para señalar su caída en la "locura" (entre comillas, por favor), la depresión o, simplemente, el extrañamiento con la realidad que les rodea. Desde la monomanía de redecorar las viviendas ajenas de la madre que aparece en Nada de todo esto a la desenfrenada pulsión nudista de los abuelos en Mis padres y mis hijos; la desesperanza de un padre que ha perdido a su hijo en Pasa siempre en esta casa a la necesidad de ruptura, de huida que sienten las protagonistas de Cuarenta centímetros cuadrados y Salir. Sin olvidad, claro está, la dolencia que devora la memoria de la anciana de La respiración cavernaria... (como este relato ya está reseñado, permitidme que no ahonde). El único relato que quizá no comparte esta característica con el resto -o sí, puesto que también sale un personaje poco común, digamos- y, de hecho, parece que no se encontraba en la selección de cuentos que ganó cierto afamado concurso y fue añadido para la edición como libro, es Un hombre sin suerte, en el que una niña que ha debido acompañar a sus padres y hermana pequeña a las urgencias del hospital conoce en la sala de espera a un señor extraordinariamente amable y comprensivo... y hasta aquí puedo contar.

Debo decir que este último relato, junto con Mis padre y mis hijos y también La respiración cavernaria -aunque éste, por su mayor extensión y temática, se desenvuelve en otros niveles de complejidad narrativa- son los que me parecen más logrados de todo el conjunto -Mis padres y mis hijos, además, el más divertido- y en los que Schweblin ha sabido graduar mejor la tensión creciente hasta el desenlace final. Tampoco es que los demás sean desdeñables, ojo, sobre todo el primero, Nada de todo esto, pues todos ellos guardan más de una cualidad destacable, pero me han resultado algo más deslavazados o quizás, simplemente -y por inevitable comparación, sobre todo-, sin esa redondez que exhiben los mejores relatos del libro. Aún así, se trata de una compilación que, sin duda, merece la pena leer y una buena manera de introducirse en la obra de esta excelente escritora.

(*) Tampoco estoy muy seguro de si el premio se concede al libro o a la traducción del mismo, pero tanto da.


Más libros de Samanta Schweblin reseñados en este blog: Pájaros en la bocaDistancia de rescateKentukisLa respiración cavernaria

miércoles, 22 de junio de 2022

Zuzana Kultánová: Augustin Zimmermann

Idioma original: Checo
Título original: Augustin Zimmermann
Año de publicación: 2016
Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús
Valoración: Recomendable

Augustin Zimmermann es el debut narrativo de la escritora checa Zuzana Kultánová. Fue galardonado en 2016 con el premio Jiří Orten, concedido a autores menores de treinta años. 

Antes que nada, aclaro algo: estamos frente a un novelón. Un novelón que derrocha factura artística, sensibilidad y subtexto. Un novelón que presenta a unos personajes muy humanos, psicológicamente complejos y con idiosincrasias particulares. Un novelón que hace un retrato de una época y lugar con una maestría inusitada. 

Protagoniza dicho novelón el tal Augustin Zimmermann, un alcohólico vago, envidioso y violento. Fracasó como comerciante y es incapaz de mantener su oficio de molinero. Pega palizas a su mujer y aterroriza a sus hijos. Desdeña a sus conocidos, a quienes también mendiga dinero.

En apenas doscientas páginas seremos testigos de la debacle de Zimmermann y el resto de integrantes de su hogar. Veremos cómo transicionan de la pobreza a la miseria, de las dinámicas disfuncionales a la toxicidad absoluta.   

Asimismo, esta obra nos trasladará hasta la Praga de la segunda mitad del siglo XIX. Escrutaremos los claroscuros de la revolución industrial, seremos testigos de las falsas promesas del modernismo y asistiremos al incremento de una desigualdad social y económica amparada por el progreso.

Al fin y al cabo, «este no es un mundo para individuos como Zimmermann. Por más que se hayan roto las antiguas cadenas y que todo apunte a un nuevo orden en el mundo, nada de eso incumbe a personas como él, personas que, atemporales, se arrastran por el mundo al mismo ritmo desde la noche de los tiempos. Las ideas brillantes y los grandes proyectos empresariales les son esquivos, al igual que el dinero, el respeto y la dignidad. Para Augutin el tiempo no discurre a través de formidables planes, obras literarias, joyas pictóricas, empresas u oficios, cálculos satisfactorios, sino bajo los augurios de un paulatino peregrinaje encaminado a una muerte que no conmoverá a nadie.»

En fin: insisto en que Augustin Zimmermann es un novelón. Un novelón oscuro, amargo, repleto de humanos aborrecibles y escenas grotescas, que contra todo pronóstico logra emocionarnos. Pocas veces una historia de autodestrucción, degradación y resentimiento me había parecido tan entretenida y profunda.    

Por ponerle alguna pega a la obra de Kultánová, diré que, a mi juicio, tiene cierta tendencia a repetir información, a veces es demasiado enfática al ilustrar sus tesis, desaprovecha a determinados personajes y adolece de un final un tanto abrupto. En cualquier caso, repito por si todavía no ha quedado claro: estamos frente a un novelón.

sábado, 18 de diciembre de 2021

Ana María Shua: La muerte como efecto secundario

Idioma original: Español
Año de publicación: 1997
Valoración: Recomendable

La muerte como efecto secundario es una novela de la escritora argentina Ana María Shua. Obtuvo los premios Ciudad de Buenos Aires y Sigfrido Radaelli. La editorial consonni la ha recuperado recientemente para el público español.  

Se sitúa en un futuro no tan lejano y, aunque transcurre en Buenos Aires, su escenario tiene inquietantes parecidos con la realidad de otras naciones: las tensiones intergeneracionales, el incremento de la desigualdad y la violencia, la decadencia (e ineficiencia) del Estado, los siniestros intereses agazapados tras la iniciativa privada... 

El "worldbuilding" de La muerte como efecto secundario está muy logrado. Referencia a las distopías clásicas pero, al mismo tiempo, entrega elementos originales. Por ejemplo, las Casas de Recuperación, lugar al que es obligatorio mandar a los ancianos de cierta edad.

Otras virtudes del texto: los personajes que lo transitan (exquisitamente complejos), así como las interacciones de unos con otros. De éstas, mis favoritas, por su turbiedad, vendrían a ser las que mantiene el narrador con su antigua amante y con su despótico progenitor. 

Hay que halagar a Shua, por cierto, en lo que a sostener el ritmo respecta. Y es que ha pergreñado una obra donde la reflexión marida perfectamente con una acción constante, con giros de tuerca estratégicamente situados, con párrafos hipnóticos. Pocas veces una historia con tamañas dosis de crueldad, amén de deprimentes indagaciones en torno a las relaciones familiares, el ser humano, la enfermedad, el dolor y la soledad, se me había antojado igual de corta.


También de Ana María Shua en ULAD: La sueñera, Contra el tiempo

sábado, 30 de octubre de 2021

Zoom: José María Merino: El desertor, El niño lobo del cine Mari, La última carta de Charlotte

 Idioma original: español

Año de publicación: 1982 (como parte de Cuentos del reino secreto) y 2002 (en Días imaginarios)

Valoración: Muy recomendable


El suspense nos atrapa.

Da igual cuándo hayamos nacido, los relatos que se convirtieron en patrimonio de todos forman parte de nuestras fantasías y temores, ya se trate de leyendas ancestrales, de cuentos infantiles derivados de ellas o de cualquier otro formato moderno.

Da igual dónde hayamos nacido. Si no hemos escuchado esas historias a la luz de la lumbre, en invierno, entre pucheros y atizadores, nos los habrán contado de niños o los habremos visto en televisión.

Da igual que no creamos en nada inmaterial. Aunque nos consideremos escépticos, los espíritus sobrevuelan nuestra existencia, nos harán temblar y disfrutar porque los acontecimientos extraordinarios, nos guste o no, siempre van a estar en nuestra mente. Por eso, lo mejor será encontrarles forma artística, como han hecho tantos escritores, pintores y cineastas haciéndonos pasar tan buenos ratos.

No podemos vivir sin el mundo de ultratumba porque la fantasía viene a sustituir algo mágico y misterioso que cada uno alimenta dentro de sí sabiéndolo o no. Y es que forma parte de nuestra naturaleza, por eso los géneros de misterio, terror o suspense no van a pasar nunca de moda. Se avecinan, además, fechas propicias; esta es la época del año que nos invita a sobrevolar la realidad, levitando de alguna forma, para encarar el nuevo invierno y todo lo que este nos traiga.

Así que todo encaja. Ayer, José María Merino, uno de nuestros más ilustres autores del género fantástico, obtuvo el Premio Nacional de las Letras del año en curso. Cuarenta de su vida, nada menos, inquietando y haciendo soñar a sus lectores bien merecen los múltiples reconocimientos obtenidos a lo largo de una carrera que todavía continúa y muy activamente.

Merino es miembro de la RAE desde 2008 y un destacado novelista que ha cultivado todos los géneros, pero es en el relato corto donde se revela como maestro indiscutible, y de entre todos los que ha escrito hasta ahora, El desertor es un ejemplo modélico. Situado en plena guerra civil española, se pone en la piel de la esposa de un combatiente y, con gran economía de recursos, se nos muestra su vida cotidiana, la soledad sentida desde que él se fue así como el ambiente del pueblo a grandes rasgos. Afortunadamente, el soldado vuelve a casa, como desertor pero está allí por fin. Y es que, en realidad, ¿qué es desertar, una traición, una rebelión justa? Para quien él lo significa todo, esos son detalles sin importancia.

La vida sigue, ahora de forma clandestina. No parece ocurrir nada fuera de lo común, solo de vez en cuando una palabra, un detalle que no encaja, adelanta lo que vendrá después. Los silencios, tanto el de la gente como el de la mujer y, por supuesto, el del propios autor, están llenos de sobreentendidos. Así que no seré yo quien venga a deshacer tanta discreción. Lo pueden leer en un momento pues ni siquiera ocupa diez páginas.  

Otra muestra del dominio de la narrativa breve de Merino sería El niño lobo del cine Mari, una pieza que aúna elementos fantásticos, algo de misterio y una efusiva apología del entretenimiento y la evasión. Trata sobre un chico en estado catatónico al que encuentran en un cine que va a ser derruido. 

Pese a no ser un cuento redondo, revela la posición del autor frente al escapismo: bienvenido sea éste, aunque nos absorba hasta el punto de convertirnos en un niño imperecedero encerrado en las vastas llanuras de nuestra propia imaginación. 

En La última carta de CharlotteMerino recrea una misiva de Charlotte Brönte a su amiga Ellen Nussey en la que le cuenta un sueño premonitoria a su propia y cercana muerte, en el que se reúne con sus hermanas y hermano para retomar la felicidad que les deparaba sus imaginación en los días de su niñez y juventud. Una carta que es una delicada aceptación de la muerte, pero también una celebración de la vida y que nos ofrece una muestra del  Merino más embebido en lo literario, en su papel de "hombre de letras" y erudito al que no podemos sino felicitar y aplaudir.

Oriol, Juan y Montuenga

Otras obras de José María Merino reseñadas en ULAD: Cuentos del Barrio del Refugio, El río del Edén

lunes, 9 de agosto de 2021

Lorel Manzano: Los quebrantahuesos

Idioma original: Español
Año de publicación: 2014
Valoración: Recomendable (o algo más)

Los quebrantahuesos, de la mejicana Lorel Manzano, es una propuesta sumamente interesante que derrocha calidad literaria, originalidad y autenticidad. En 2014, año de su publicación, ganó merecidamente el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila.

Empecemos destacando que la obra podría calificarse de ciclo cuentístico. A semejante formato añádele otro rasgo atípico: ocho cuentos de cierta extensión son argamasados gracias a siete microrrelatos. Huelga decir que todas estas ficciones se encuentran interconectadas.

La prosa de Manzano es tan áspera como los personajes y escenarios que retrata, y los temas que la autora maneja gravitan siempre en torno a la pobreza, la crueldad, la violencia y la muerte.

Para ir terminando, quiero insistir en que todos los textos compilados en Los quebrantahuesos me han parecido extraordinarios. Si le pongo alguna pega a un par de ellos (el que abre el volumen y el que le da título al mismo) es porque, o bien palidecen en comparación con el resto, o bien porque yo no he logrado apreciarlos del todo en mi primera lectura.

viernes, 23 de abril de 2021

II Concurso 'Ensada' de reseñas

Está visto que, salvo ciertas excepciones, lo nuestro no es la regularidad, ya saben, esos eventos que se repiten cada año, a fecha fija o poco más o menos, con el mundo contando los días para el gran acontecimiento, programado, organizado con la expectativa del gran día que se aproxima. Esto, ya saben, es un poquillo anárquico, y casi es preferible no hacer memoria de cuánto tiempo hemos dejado pasar. Pero por fin está aquí de nuevo, así que, con la solemnidad que merece la ocasión, y coincidiendo con el Día del Libro, procedemos a una nueva convocatoria del ya célebre 

Concurso ‘Ensada’ de reseñas 

que, siguiendo inveterada tradición, alcanza este año su segunda edición.

Sea pues esta ocasión para que lectores de todo el orbe dejen fluir su verbo ágil y su conocimiento del mundo literario, aportando la reseña de su libro favorito, de aquél cuya lectura terminaron con pesar o del que arrojaron con ira al contenedor de papel y cartón, la obra maestra que ULAD ignoró, o la joya descubierta en un rastrillo, cuyo autor quedó injustamente fuera de los focos.

Cualquiera de esos libros puede ser motivo para que el lector-concursante deslumbre al severo pero pacienzudo tribunal de Un libro al día con una reseña sublime, rompedora, emocionante, erudita o popular, simpática o alegórica, irónica, sensata, hermética, lo que ustedes quieran. Sólo tienen que ajustarse a las bases que, a falta de Notarios cuyas tarifas se ajusten a nuestro presupuesto, exponemos en este medio más o menos fidedigno llamado Blogger, y que reproducimos de las ya publicadas en la convocatoria previa, aunque con alguna pequeña corrección:

1.- Puede participar en el concurso cualquier persona humana, salvo quienes forman o han formado parte del equipo ULAD, con un límite de una reseña por persona.

2.- Las reseñas participantes deben estar escritas en castellano, tener una extensión aproximada de entre 500 y 750 palabras (seremos flexibles, pero no os paséis), y deben enviarse antes del 15 de junio de 2021 a la dirección unlibroaldia@gmail.com, indicando en el Asunto "Para el II Concurso 'Ensada' de reseñas".

3.- Las reseñas podrán tratar sobre cualquier libro, en sentido amplio, es decir, publicado en cualquier formato (piedra, pergamino, papiro, papel, ebook, CD-ROM...), de cualquier género (incluido el cómic), país, lengua y época. El formato de la reseña debería incluir el habitual encabezado estándar ULAD: idioma original, título original, traductor/a (si lo hay), año de publicación, valoración en la escala ULAD (imprescindible - muy recomendable - recomendable - está bien - se deja leer - decepcionante - repugnante).

4.- No se aceptarán reseñas de libros ya reseñados en ULAD. Por eso, se recomienda que los participantes utilicen el buscador que aparece en el blog, antes de ponerse a trabajar para nada.

5.- Los actuales miembros de ULAD elegirán las tres reseñas ganadoras, tomando en consideración la calidad del contenido y de la crítica, y también la corrección formal de la reseña. La decisión final se dará a conocer dentro del mes de junio (poco más o menos). 

6.- Los autores de las tres reseñas elegidas por el equipo ULAD recibirán como un premio consistente en un lote de tres libros, cuyos títulos se irán anunciando cuando sea posible. Las reseñas ganadoras se publicarán en el blog después de anunciado el veredicto.

7.- Si la calidad de las reseñas lo aconseja, y el sanedrín ULADiano así lo decide, se podrá ofrecer a los autores de otras reseñas finalistas la posibilidad de publicarlas en el blog como "Colaboración". No se publicará en ningún caso ninguna reseña sin contactar antes con su autor y obtener su consentimiento expreso.

8.- Estas bases, y la decisión del jurado (o sea, nuestra) son definitivas e inapelables, hasta el fin de los tiempos, amén.


Añadiremos que, si las circunstancias fuesen favorables, el premio se entregará en persona, en fecha a señalar, en un lugar emblemático que pudiera ser el teatro Campoamor de Oviedo, la Sala Dorada del Musikverein de Viena, o un estadio deportivo de dimensiones suficientes, previa presentación de prueba PCR negativa, certificados de vacunación y de antecedentes penales, documento acreditativo del pago de los suministros básicos y declaración responsable de aportar cuota y horas presenciales en una ONG oficialmente reconocida.

Así que, con todo, esperamos ansiosos sus trabajos, amigos. Hasta el 15 de junio nada más, recuerden.