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lunes, 17 de agosto de 2026

Doris Lessing: El cuaderno dorado

Idioma original: inglés
Título original: The Golden Notebook
Año de publicación: 1962
Traducción: Helena Valentí
Valoración: casi imprescindible

De esta novela se pueden decir muchas cosas y quizás todas válidas: novela psicológica, feminista, marxista, crítica también con las corrientes mencionadas, un complejo poliédrico de personajes contradictorios que hacen y deshacen página tras página, sin observar una (marcada) lógica o desarrollo en sus actos hasta recién los últimos capítulos, y eso solo con la protagonista. Para ser publicada en los años sesenta, se observa, a nivel superficial, una libertad extremada para todas las acciones y pensamientos, como si no existiera consecuencias, pero a la vez, en un nivel subterráneo, estas mismas acciones y pensamientos revelan la profunda necesidad de despojarse de las cadenas de la sociedad, sin lograrlo apenas, y hasta encontrando en esa rigidez un cierto confort para enfrentar y/o asimilar la alienación personal y social.

Pero antes de profundizar, abordemos primero el argumento de esta novela (que funciona como uno de los mejores ejemplos de novelas-dentro de-novelas): Anna Wulf, escritora de cierto renombre por Las fronteras de la guerra, que le permite un sustento relativamente cómodo con su hija Janet (nacida de una relación con un compañero comunista en la que nunca hubo amor), vive con Molly, una actriz de teatro, y su hijo Tommy, un muchacho taciturno que a lo largo de la novela probará adoptar distintas máscaras para encajar, sin que ninguna le sirva, y protagonista de casi todas las escenas incómodas (no por destapar trapos sucios, sino por su actitud volada en los diálogos, de los que nunca sabremos bien el objetivo de ellos). Molly tiene un ex-marido, Richard, que constantemente trata de reclutar a Tommy y de hacer que pruebe un poco más de vida (más que nada empresarial), alejada de la mirada hippie e izquierdista que comparten tanto Molly como su compañera Anna.

Este arranque, contenido bajo el subtítulo de Mujeres libres, es dificultoso a pesar de ser prácticamente una obra de teatro, ya que apenas hay descripción y sí puro diálogo. Lo que en principio parece tratarse de la relación entre Molly y Richard bajo las dualidades de dependencia/liberación, capitalismo/comunismo, hombre/mujer, se revela como un compendio de cinco partes repartidas a lo largo de la novela, y que en realidad funcionan como pausa y bajada a tierra de la verdadera historia: la de los cuadernos de Anna Wulf, que, al sentirse fragmentada en su personalidad y visión del mundo, dando tumbos con los hombres y nunca satisfecha con las sesiones de terapia ni las historias que inventa, divide sus pensamientos en diversos cuadernos, representados cada uno con un color: así, uno  significa la parte política, otro las posibles historias que podrían llegar a convertirse en una novela, otro la parte cotidiana de Anna, casi un diario, otro las sesiones con la terapeuta, otro con recortes de periódicos para destacar los hechos acontecidos en el resto del mundo, y que le sirven un poco para sacar la cabeza del ombligo. Estos cuadernos son largos y comprenden lo central de la novela; es lo que nos permite a Anna y por qué hace lo que hace. Acá se encuentra de todo, desde el pensamiento más abyecto (y al que seguro más de uno le sorprende que Lessing haya ido tan lejos, sin ningún tipo de tapujos y a costa de acarrearle muchas críticas) hasta las páginas más tristes y resignadas sobre la posibilidad de una revolución en una ciudad en el sur africano.

A partir de acá, cada lector puede preferir un tipo de cuaderno. A mí, el que más me sedujo, es esa invención (y trasposición de la vida de Anna) de una historia en donde una novelista se enamora de un casado, y en el transcurso de esa relación se dan reflexiones brillantes, arrolladoras, sobre el amor, sobre las reacciones de hombres y mujeres, sobre la naturaleza original o pervertida de ellas, todo esto mientras aprendemos, en la parte de Mujeres libres, lo que ocurre en realidad con Anna y cómo procesa ella el impacto de lo vivido (la relación con Molly, con Tommy, con Richard, con otros hombres en los que no puede encontrar su felicidad). Otro cuaderno interesante es donde transcribe todas las excusas que pone Anna para que no conviertan su novela exitosa en una película, mostrando que los mandatarios no entienden la novela y la quieren simplificar en una simple historia de (no) amor, que lo es, pero que es de todo menos simple. En contraposición, la parte de los sueños y la terapeuta se me hizo pesada, pero entiendo que es propio de la época en la que se escribió la novela, cuando los sueños representaban inherentemente la personalidad del escritor y sus personajes.

Es por eso que explicar el título de la novela sería incurrir en un adelanto clave de la novela; el porqué del cuaderno dorado se devela casi al final, y viene a representar el clímax de la trama; tanto Anna como sus lectores (nosotros) muestran su plenitud solo cuando se han leído y analizado cada sección del alma de Anna. Lessing nos dice que no somos ni lo uno ni lo otro, y el que quiera reducirnos a una simple etiqueta se equivoca profundamente. A medida que avanzamos, vemos a Anna cada vez más frustrada con las posiciones adoptadas de hace años, la vemos lidiar con la culpa que supone enfrentarse a lo que uno cree o creía, la vemos en la disyuntiva de elegir la soledad o la compañía, aun cuando esta compañía sea interesada o descuidada o simplemente mediocre.

¿Por qué no es un imprescindible, a pesar de que lo merecería? Porque no deja de ser una novela de ideas más que de personajes. Si bien la transformación de Anna puede transformarnos (sobre todo al final, luego de varias páginas áridas en las que parece que Lessing pierde el control de la historia), el resto de los personajes están construidos sobre cierta función y premisa para demostrarnos algo, atados a la intención de la narradora mas que a sus propias vidas, y ahí el lector puede concordar o no con la visión de Lessing sobre lo que representan esos personajes en el mundo, pero difícilmente alcancen a conmovernos. De todas formas, es un novelón, de ambición y prosa superior a casi todo lo escrito, y del cual se nota que la autora plasmó todo lo que tenía en un intento de cambiar la realidad, a pesar de que muchas veces, en el mamotreto que es el libro, se vea resignada a aceptar que no logrará hacerlo. Pero conmigo lo hizo. Y esta, entonces, es una de las lecturas del año.

Más de Doris Lessing acá

jueves, 4 de septiembre de 2025

Madres de libro: Heridas abiertas de Gillian Flynn

 Idioma original: inglés 

Título original: Sharp Objects

Año de publicación: 2006

Traducción: Ana Alcaina

Valoración: ¿está bien?

Vaya tela la de está novela, amig... estoo, quiero decir Resumen resumido: Camille Preaker es una reportera de un periódico de Chicago (el cuarto en importancia, que no está mal, pero tampoco es para tanto) que es enviada por su jefe a su pueblo natal, Wind Gap, en el culo de talón de la bota de Missouri, casi en el Profundo Sur de EE.UU., para escribir un reportaje sobre un posible asesino en serie; una niña apareció estrangulada -y con los dientes arrancados... detallitos del libro- nueve meses atrás y ahora -esto es, cuando se sitúa la acción, hace unos veinte años- ha desaparecido otra, con pinta de haber sufrido el mismo destino. A Camille, como es de suponer, no le hace ninguna gracia el encargo. Nin-gu-na... Porque, además de lo desagradable de husmear en un asunto como ése, si se dio el piro a Chicago fue para dejar atrás su ciudad natal, su incómodo pasado y, sobre todo, a su familia. Es decir, a su madre, la mujer más rica del pueb... quiero decir, ciudad (en EE.UU. parecen tener un concepto distinto que aquí de a lo que podemos considerar como tal), una dama que no sólo parece un dechado de perfección, sino que tampoco admite otra cosa a su alrededor. O sea, lo contrario de lo que es su hija Camille, que carga con un saco de adicciones y traumas que harían las delicias de cualquier psicólogo que estuviera preparando su tesis doctoral. Menos mal que tiene a la hermanastra de Camille, Amma, de trece años, que esa sí que es perfectita en todo su joven naturaleza, a pesar de (o quizás debido a) ser un bicho de cuidado. Aún así, a la madre, Adora, le sirve de consuelo para olvidar a Marian, otra hija que murió tiempo atrás...

Con estos ingredientes se puede preparar un sabroso pero algo indigesto melodrama como los que amenizan los domingos por la tarde en telefilmes idóneos para echar la siesta, a falta de Tour de Francia... Pero claro, Gillian Flynn, como sabe cualquiera que hay leído su megaéxito Perdida (yo no lo he hecho, aunque he visto la peli) no se anda con chiquitas y esta su primera novela armó todo un thriller psicológico en el que explorar los turbios recovecos del alma humana. Las investigación periodística/policial no tiene demasiado  interés, más allá de unos cuantos tópicos del género -poli joven y guaperas con el que fol... tontea la protagonista, los secretos mal guardados que pululan en cualquier pueblo más o menos pequeño, el consabidos sospechoso que todos sabemos que no va a ser culpable-, pero le sirve a la trama para avanzar hasta una resolución que la autora, en su bisoñez como tal , supongo que pretendía fuera sorprendente pero que se ve venir a kilómetros (perdón si alguien considera esto un spoiler).

En todo caso, esto no es lo importante ni lo interesante de la novela. Lo importante es la recreación que nos ofrece de una(s) maternidad(es) absorbente, morbosa, enfermiza a fuer de pretender ser abnegada, pero que no deja de ser un epítome o, más aún, una exageración casi caricaturesca de los valores que se supone ha de mostrar la maternidad. Lo que no deja de ocurrir también con respecto a la sociedad femenina que encontramos en Wind Gap -en la que se mueve Camille, en todo caso- estructurada cual colmena, con una abeja reina, las aspirantes a serlo y un ejército de obreras a su servicio -los hombres, aunque aparecen en la novela, no tienen un papel trascendental en la misma o, al menos determinante; bien podemos considerarlos como a los zánganos, únicamente útiles para la fecundación, si acaso-; desde luego, no se puede decir que Flynn sea clemente con sus congéneres, a excepción de su protagonista Camille, claro, a la que, por otra parte, se las hace pasar canutas  siempre que puede...

Si el retrato del universo femenino y de la maternidad que nos brinda la autora es lo importante de la novela, lo más interesante es que no se corta un pelo en llevar los conflictos, las aristas y la turbiedad hasta un extremo poco habitual en una novela con ambición comercial o incluso de convertirse en best-seller (que no sé si ésta lo logró). No sólo eso: también podemos encontrar un toque de casi gótico sureño, y de casi novela de fantasmas, con una mansión casi encantada. O casi un cuento de los hermanos Grimm, si se quiere... Un cuento bien narrado, porque está claro de Gillian Flynn tiene dotes más que suficientes para ello, pero en el que por momentos, la célebre y necesaria suspensión de la incredulidad se diluye e incluso , en algún momento, entra en un cierto dislate. Lo que no significa que no se pueda leer con gusto, también morboso, para qué engañarnos, pero es lo que hay. Placer culpable, que se dice...

Un último apunte: no entiendo por qué razón, además de que sea una de esas decisiones editoriales un poco absurdas, se le puso este título en España, en vez del original, Objetos afilados, más adecuado puesto que tiene una relación directa con la trama y las referencias a todo tipo de chismes cortantes y/o punzantes -también metafóricos- se encuentran por toda la novela. Heridas abiertas es más bien título de telefilme de domingo por la tarde, aunque si el argumento es el de esta novela, ya os digo yo que no os quedaríais dormidos/as... (de hecho, la serie que se hizo a partir de esta novela, también con Amy Adams de protagonista, como en el caso del libro reseñado por Santi para esta semana temática, no tuvo una segunda temporada, al parecer, porque resultaba demasiado oscura incluso para la actriz).


Post-resencia: Creo que esta vez me he pasado un poco con los paréntesis. Pido disculpas (y no volverá a ocurrir).

lunes, 6 de mayo de 2024

Ottessa Moshfegh: Mc Glue


Idioma original:
inglés
Título original: Mc Glue
Traducción: Inmaculada C. Pérez
Año de publicación: 2014
Valoración: está bien

He de reconocer que cierto perfil de autor tiene la cualidad de atraerme hacia sus obras. Tampoco voy a negar que el aparato promocional de las editoriales obre su cometido y, en el caso de Ottesa Moshfegh, tanto Eileen como Mi año de descanso y relajación contaron con el suficiente atractivo para captar mi humilde atención, si bien para el caso de esta última aprecié cierta unanimidad entre sus lectores que me hizo albergar la esperanza de un cierto salto y que resultó, ecuación que no suele fallar, en una cierta decepción. A pesar de eso, Moshfegh me parecía una autora a seguir, por juventud y actitud y ante la constatación de que las carreras literarias pueden tener cierta fluctuación.

Primer contratiempo: en el mundo de los fajines y la sutileza (o no tanto) promocional, esta Mc Glue publicada en castellano en 2024 es una primera novela. No queda claro (me pasó hace un año con Mairal y Asteroide) si no se accede a la solapa interior, por lo cual el equívoco es, aunque sea sibilinamente, demasiado fácil. Esta no es la novela siguiente a un año... sino el debut de su autora. ¿Un engaño? Bueno, cada uno se pronunciará, pero, a un mes de Sant Jordi, y de una escritora que ya genera cierta expectación en fin, vamos a dejarlo y no nos metamos en especulaciones.

Mc Glue, al margen de estas reticencias, es, como mínimo, una novela valiente en su planteamiento. Nick Mc Glue está encerrado en un camarote en un barco, allá por 1851. Custodiado por marineros mientras el barco en el que navega se dirige al puerto donde será entregado para ser juzgado pues, dicen, ha asesinado a su amigo Johnson. Esto, amigos, es una novela psicológica donde asistimos a toda la reflexión de Mc Glue que se encuentra aturdido y confundido sobre los hechos, y sus 140 páginas (una primera parte en el barco y una segunda ya en tierra, recibiendo visitas de madre y abogado) representan un ejemplo de lo que se diría corriente de conciencia, pues hasta los diálogos son meros asideros para evaluar la progresión del personaje, errático y meditabundo, inseguro en todo momento debido a los efectos del alcohol, los pasados y los presentes, cosa que adscribe esta ópera prima en varias corrientes a la vez: la narrativa alcohólica, la confesión personal de cierto calado, la situación claustrofóbica propia de las novelas marineras. Con lo cual uno puede referirse tanto a Melville como a Saer (efluvios muy tenues de El entenado pueden surgir aquí) e incluso a obras emblemáticas como El túnel, pero siento advertir que esas referencias son solo temáticas. Me temo que Moshfegh alarga en exceso el planteamiento y convierte el texto más en una suerte de suspense sobre los hechos que veo irresuelto y que deja el valor de esta obra en meramente testimonial de ( e insisto en la valentía de la autora en elegir este escenario) un inicio de carrera.

sábado, 29 de abril de 2023

Joanna Russ: En huelga contra Dios

Idioma original: Inglés
Título original: On Strike Against God: A Lesbian Love Story
Año de publicación: 1980
Traducción: Elia Maqueda
Valoración: Entre recomendable y está bien

Joanna Russ fue escritora, profesora universitaria, crítica literaria y activista feminista. Si no me equivoco, se la conoce sobre todo por su aportación a la ciencia ficción. También por un ensayo que tuvo mucho eco recientemente, aunque originalmente se publicara durante la segunda ola del feminismo, titulado Cómo acabar con la escritura de las mujeres.  

En huelga contra Dios es una novela de Russ. Trata sobre Esther, alter ego de la autora «inestable (pero guapa) aquejada del Arrebato Indefinible». Esther se corrompe «(debido a la falta de orientación adecuada) hasta convertiste en una militante feminista invertida, neurótica y desesperada.»

El párrafo anterior evidencia tres de las características principales de la obra de Russ: que está permeada por el humor, que su tema principal es el lesbianismo y que analiza la realidad desde una óptica feminista. A estos rasgos hay que sumar otros igual de interesantes: una voz narrativa carismática, un ritmo frenético, una estructura desacomplejadamente caótica, un uso de recursos estilísticos la mar de variados y una crítica social bien canalizada. 

Por lo general, En huelga contra Dios me ha gustado. Se lee de una sentada, tiene una protagonista compleja y abunda en reflexiones que nunca pretenden sentar cátedra o ignorar su naturaleza contradictoria. Quizá le reprocharía al conjunto, eso sí, que le falta memorabilidad, pues uno termina el libro habiéndolo disfrutado, pero sintiendo que el recuerdo de la mayoría de sus escenas y personajes se difumina.


También de Joanna Russ en ULAD: Cómo acabar con la escritura de las mujeres

viernes, 24 de marzo de 2023

Domènec Guansé: Una nit

Idioma original: Catalán
Año de publicación: 1935
Valoración: Entre recomendable y está bien

¡Qué lectura tan deliciosa, esta Una nit de Domènec Guansé! Dicen los expertos que se trata de una de las mejores obras del autor; una en la que cristalizan su estilo e inquietudes literarias. 

Recuerda a las novelas breves del gran Stefan Zweig en formato, estructura, extensión y motivos. También me ha hecho pensar en La sumisa de Fiódor M. Dostoievski. A fin de cuentas, y salvando las distancias, ambas son historias de amor trágicas cuyo desencadenante es la muerte de una joven, ambas hacen hincapié en la psicología de los personajes y ambas se relatan desde la óptica de un narrador no fiable y contradictorio.

En fin: ¿de qué va Una nit? A Maurici le notifican la muerte de Aurèlia, de quien estuvo (y quizá siga estando) totalmente prendado. Eso le obliga a examinar sus propios sentimientos y la relación que mantuvo con la fallecida. «Mi amor era muy puro», nos confiesa en la página 33. «Era un exceso de pureza, precisamente, aquello que lo convertía en morboso.» 

Como podréis intuir, Una nit reflexiona en torno a los riesgos de idealizar al amor o la persona objeto de nuestra devoción; gira, también, alrededor de la confusión de los sentimientos y la escasa fidelidad del recuerdo de los mismos; y explora, sobre todo, el dolor que ocasionan las vanas esperanzas, el rechazo, la pérdida, las expectativas malogradas o la lúcida aprehensión de aquellas emociones que nos vuelven frágiles.

En la primera mitad del texto prevalece la introspección. En la segunda, en cambio, abundan la acción y los diálogos, aunque en ningún momento se deja de lado la abstracción. Personalmente, creo que esta segunda mitad resuelve algunas dudas que eran más efectivas cuando ambiguas. Asimismo, aporta información que, pese a ser verosímil, bordea el culebrón.

En resumidas cuentas, merece la pena leer Una nit. La sensibilidad que supuran su prosa y sus  meditaciones es sumamente atractiva; por otro lado, es imposible no empatizar con el atribulado protagonista y la pasividad o desesperación que le atenazan.

martes, 24 de enero de 2023

Ward Thomas: Extraño en la tierra

Idioma original: Inglés
Título original: Stranger in the land
Año de publicación: 1949
Traducción: Carlos Sanrune
Valoración: Recomendable

Extraño en la tierra se publicó originalmente en 1949 en Estados Unidos; apareció también al año siguiente en Inglaterra. Desde entonces había caído en el olvido. La editorial Amistades Particulares, haciendo gala de su labor de arqueóloga de la literatura LGTB más marginal, la ha recuperado, traduciéndola por primera vez al español.

La novela de Ward Thomas (pseudónimo de Edward Thomas McNamara) es tremendamente adictiva. Yo leí sus trescientas y pico páginas de letra chiquitita en apenas tres días.

Narra la vida de Raymond, un joven profesor homosexual que ama «contra las reglas de la naturaleza, contra el beneplácito social y a pesar de la resistencia de su propio espíritu» (pg. 111). El objeto de su devoción es Terry, un hermoso muchacho de la calle que se niega a trabajar, alcohólico precoz vinculado con los bajos fondos. Terry aprovechará una caza de homosexuales ejercida por las autoridades locales para chantajear a Raymond.  

¿Qué decir de esta obra? Me ha enganchado con su trama y me ha seducido con su cuidada prosa, su minuciosa ambientación, sus sugerentes temas, la evolución psicológica de su protagonista o la complejidad de sus personajes, dinámicas y conflictos. 

Detengámonos un momento en los mentados personajes. Raymond, por ejemplo; es muy fácil empatizar con él, porque además de sensible, inteligente y tranquilo, es repelente, contradictorio y autodestructivo. ¿Cómo no sentir cariño ante sus defectos: su pedantería, su dogmatismo intelectual, su condescendencia, su desidia laboral, su miopía interesada a la hora de tratar con Terry o su completamente gratuita misoginia? ¿Cómo no conmovernos ante sus pequeños arcos de redención, o lamentar su degradación en determinados aspectos?    

Ahora recalemos en los temas barajados por Ward. Uno de ellos sería que la sexualidad es intrínsecamente despreciable. Otro: que la sociedad es hipócrita a la hora de juzgar la sexualidad de ciertos individuos, pero aun así resulta conveniente plegarse a los designios de la multitud. Adjunto a continuación varios pasajes que indagan en torno a estas ideas, para que comprendáis la riqueza de las mismas:

  1. «Ningún hombre podía esperar escapar al castigo derivado sus placeres, y cuando las preferencias peculiares de un individuo eran calificadas arbitrariamente de "vicios" por la mayoría de sus conciudadanos, el castigo era siempre muy desproporcionado con respecto al placer. Nunca valía la pena (...) saltarse los prejuicios del rebaño y desafiar la venganza de la moral de la masa» (pg. 104).
  2. «Iba a matarse no por lo que él creía, sino por lo que otros hombres creían, no porque la vida le pareciera intolerable por su monstruosidad sexual, sino porque ellos se la harían intolerable. Ellos creían que la muerte era el único destino apropiado para criaturas como él, y él iba a complacer el sentido del decoro que ellos imponían. No importaba (...) que siempre hubiera tolerado las aberraciones eróticas del grupo; ellos no toleraban su especial aberración, y toda la libertad que él mantenía ante los pecados de ellos no contaba para nada. El grupo no pedía tolerancia al individuo: exigía conformidad» (pg. 201-202). 
  3. «La felicidad no era para aquellos que vivían en oposición a los patrones aprobados de la socidad» (pg. 206).

A mi juicio, el punto flaco de Extraño en la tierra es su extensión, ya que la novela podría podarse significativamente. Contiene párrafos sobre el subtexto, la introspección del protagonista o la descripción del entorno excesivamente dilatados o directamente redundantes; todos ellos aportan, claro, pero oblicuamente. Contiene, también, diálogos abultados, reflexiones tangenciales y escenas omitibles.  

Otros defectillos lastran, aunque en menor medida, la obra de Ward: un último tercio que se hace algo cuesta arriba y un desenlace que se antoja anticlimático. 

No os llevéis una impresión errónea; pese a su margen de mejora, recomiendo esta joyita. Sus virtudes compensan con creces sus limitadas carencias. Y si bien es cierto que su extensión amedrenta a la hora de abordarla de nuevo, al menos en un periodo de tiempo breve, es innegable que no me arrepiento de haberla encontrado.

miércoles, 22 de junio de 2022

Zuzana Kultánová: Augustin Zimmermann

Idioma original: Checo
Título original: Augustin Zimmermann
Año de publicación: 2016
Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús
Valoración: Recomendable

Augustin Zimmermann es el debut narrativo de la escritora checa Zuzana Kultánová. Fue galardonado en 2016 con el premio Jiří Orten, concedido a autores menores de treinta años. 

Antes que nada, aclaro algo: estamos frente a un novelón. Un novelón que derrocha factura artística, sensibilidad y subtexto. Un novelón que presenta a unos personajes muy humanos, psicológicamente complejos y con idiosincrasias particulares. Un novelón que hace un retrato de una época y lugar con una maestría inusitada. 

Protagoniza dicho novelón el tal Augustin Zimmermann, un alcohólico vago, envidioso y violento. Fracasó como comerciante y es incapaz de mantener su oficio de molinero. Pega palizas a su mujer y aterroriza a sus hijos. Desdeña a sus conocidos, a quienes también mendiga dinero.

En apenas doscientas páginas seremos testigos de la debacle de Zimmermann y el resto de integrantes de su hogar. Veremos cómo transicionan de la pobreza a la miseria, de las dinámicas disfuncionales a la toxicidad absoluta.   

Asimismo, esta obra nos trasladará hasta la Praga de la segunda mitad del siglo XIX. Escrutaremos los claroscuros de la revolución industrial, seremos testigos de las falsas promesas del modernismo y asistiremos al incremento de una desigualdad social y económica amparada por el progreso.

Al fin y al cabo, «este no es un mundo para individuos como Zimmermann. Por más que se hayan roto las antiguas cadenas y que todo apunte a un nuevo orden en el mundo, nada de eso incumbe a personas como él, personas que, atemporales, se arrastran por el mundo al mismo ritmo desde la noche de los tiempos. Las ideas brillantes y los grandes proyectos empresariales les son esquivos, al igual que el dinero, el respeto y la dignidad. Para Augutin el tiempo no discurre a través de formidables planes, obras literarias, joyas pictóricas, empresas u oficios, cálculos satisfactorios, sino bajo los augurios de un paulatino peregrinaje encaminado a una muerte que no conmoverá a nadie.»

En fin: insisto en que Augustin Zimmermann es un novelón. Un novelón oscuro, amargo, repleto de humanos aborrecibles y escenas grotescas, que contra todo pronóstico logra emocionarnos. Pocas veces una historia de autodestrucción, degradación y resentimiento me había parecido tan entretenida y profunda.    

Por ponerle alguna pega a la obra de Kultánová, diré que, a mi juicio, tiene cierta tendencia a repetir información, a veces es demasiado enfática al ilustrar sus tesis, desaprovecha a determinados personajes y adolece de un final un tanto abrupto. En cualquier caso, repito por si todavía no ha quedado claro: estamos frente a un novelón.

sábado, 14 de mayo de 2022

You-jeong Jeong: El buen hijo

Idioma original: coreano

Título original:

Año de publicación: 2016

Traducción: Luis Alfredo de los Frailes

Valoración: está bien

¿Qué haríais si, siendo epilépticos y no recordando nada después de un posible ataque, os despertarais completamente cubiertos de sangre  -que además, según parece, no es vuestra- y con huellas por todas partes de haber sido responsables de un horrible crimen? ¿Jodido, no? ¿peliaguda situación, no? Pues eso es lo que le ocurre al protagonista-narrador de esta novela, el joven coreano Yu-Jin, que vive con su dominante madre en un dúplex de una localidad costera de reciente -y aún inacabada, en verdad- edificación. Durante las horas y días que siguen a este turbulento despertar, Yu-Jin se afana por recordar y dar sentido a lo ocurrido la noche anterior, al tiempo que debe asumir el peso de la tremenda tragedia que se cierne sobre él.

De esta manera, éste thriller policiaco de la también coreana You-jeong Jeong (1) adquiere en principio la forma de un peculiar whodunit, para luego convertirse en una novela psicológica y aún en un dramón familiar y personal de no te menees... Todo , con apaenaas un puñado de `personajes: Yu-Jin, su madre, su hermano adoptivo He-Jin, su tía la doctora Hye-Won...- , en una localización más o menos limitada y en un tiempo determinado... casi dese diría que, en cierto modo, la novela tiene un aire teatral. Lo que dificultaría su posible representación sobre un escenario (no así en el cine o televisión) es la gran cantidad de analepsis, tanto en forma de flashbacks como por medio de la lectura de cierto diario, que encontramos en esta novela y que, en gran medidas son las que hacen avanzar la trama o, al menos, explicarnos y explicar a su protagonista, qué es lo que ha ocurrido. Claro que también es un recurso que, en algunos momentos, ralentiza el avance de la trama y que incluso puede llegar a despistar al lector (bueno vale, a ESTE LECTOR, que, ya lo confieso, tiene sus limitaciones...) cuando se enlazan varios flashbacks seguidos... También encontramos algunos recursos típicos de este tipo de novelas, como los giros en la trama, algún que otro cliffhanger... pero que nadie se engañe: El buen hijo tiene más que ver con, salvando todas las distancias, Dostoyevski que con, yo qué sé, Dan Brown o James Patterson, por poner algún ejemplo...  También, puede servir de partida para reflexionar sobre la maternidad, la responsabilidad individual, el libre albedrío y otros temas de mayor trascendencia...eso, si el baño de sangre le deja a alguien con ganas de hacerlo.

Como suele ser habitual, a esta autora la califican algunos como la "Stephen King de su país"... En fin, yo no diría tanto, aunque sí es cierto que esta novela, al menos tiene cierto interés. pero creo que sobre todo para los aficionados al género criminal o incluso de terror, pero veo difícil que pueda gustar o al menos llegar a todo el público lector. Algo que "el Monstruo de Maine" (2) sí que ha conseguido, en general...


(1) En la edición española de este libro y también en otros idiomas como el inglés, italiano o portugués, la autora de esta novela aparece como You-jeong Jeong, siguiendo el sistema onomástico occidental de nombre propio + apellido; sin embargo, en otras ediciones, como la francesa o la turca, se respeta el sistema coreano, y por tanto la transcripción de su nombre aparece como Jeong You-jeong (siendo el primer Jeong el apellido o nombre de familia y el segundo jeong, el nombre propio que comparten los hermanos o primos de la misma generación y que, en este caso, coincide con el apellido). lo comento, sobre todo, por si queréis leerlo en turco, para que no os liéis...

(2) Lo de "Monstruo" lo digo en el sentido taurino de la palabra, no porque sea feo, que no lo es: tiene el atractivo que nos caracteriza a los miopes simpaticones... (Bueno, por lo menos, él sí que es simpaticón).

sábado, 8 de enero de 2022

Catriona Ward: La casa al final de Needless Street

Idioma original: inglés

Título original: The Last House on Needless Street

Año de publicación: 2021

Traducción: Cristina Macía

Valoración: bastante recomendable

Hay libros, sobre todo novelas, cuya apreciación  a su respecto va cambiando según transcurre el tiempo desde que los hemos leído. No me refiero sólo a si nos parecen buenos o malos, si nos gustan más o menos, sino a lo que creemos  que hemos leído, exactamente.  En otras ocasiones este cambio de lo que opinamos  (o más bien, sentimos) sobre ellos puede suceder durante el transcurso mismo de su lectura. Es normal que esto ocurra, pero generalmente de forma involuntaria por parte de su autor/a; pero cuando es algo provocado ex-profeso por quien a escrito el libro (y además nos queda claro que ha sido así) lo que leemos deviene aún más interesante y, cuando menos, merece cierto análisis o reflexión por nuestra parte.

Esto es lo que ocurre con esta novela de Catriona Ward. Uno comienza a leerla y piensa que se halla ante un thriller policíaco sobre la desaparición  de una niña. Después, que estamos ante una historia con tintes sobrenaturales,  quizás de fantasmas... Por último, parece claro que se trata de una novela psicológica  -o psiquiátrica-... más o menos. Al acabar, la sensación es haber leído una combinación de todas las variantes anteriores y, sobre todo, que la señora Ward nos ha llevado por donde le ha dado la gana.

Para entendernos, resumen muy resumido (si es posible tal cosa): en un lago del estado de Washington frecuentado por los turistas,  un día de verano desaparece una niña pequeña.  Se sospecha de Ted Bannerman, un tipo harto peculiar que vive cerca del lago, pero tras un registro de su casa la policía lo descarta como sospechoso.  Once años después, asistimos a la narración  que hace Ted de su día a día, sus problemas con su hija preadolescente, sus visitas al "hombre bicho" -esto es, su psiquiatra-, su relación con los vecinos, su búsqueda de amistades femeninas, etc. Pero Ted no es el único que nos cuenta su historia: también lo hace Olivia, su gata (sí, amigas y amigos, habéis leído GATA), su hija Lauren -también bastante peculiar- y, por último, Dee, la hermana de la niña desaparecida,  cuya vida se trastocó a partir de ese suceso y que no ha dejado nunca en la búsqueda.

Entre todas estas voces van componiendo un puzzle cambiante que, como ya he dicho, nos obliga a reconsiderar lo que estamos leyendo en varias ocasiones. Hay que destacar, sin duda, la pericia de la escritora a la hora de que todas esas voces parezcan naturales y creíbles -sí, incluso la de la gata Olivia-; bien es cierto que a partir de un momento nos olemos que ahí hay gato encerrado... es decir, aparte de Olivia... bueno, ya me entendéis. Pero eso no conlleva un demérito narrativo; simplemente, las reglas del juego cambian... y aún lo hacen más veces antes del final.  No puedo resistirme a añadir (aunque espero no "spoilear" nada) que la última parte de la novela, a partir de cierto acontecimiento que no mencionaré, en la que ya nos queda claro que es lo que ha sucedido y cómo encaja en ello cada personaje, me ha resultado innecesaria o, al menos, innecesariamente extendida. De todas formas, me ocurre bastante en los últimos tiempos que las novelas o relatos me gustan más  cuando no las entiendo con exactitud, al comienzo de las mismas, que cuando todo queda explicado con total certidumbre... pero ni caso, son cosas mías...

Una novela, por otro lado, con un indudable aire "kingneano", incluso en esa última parte que no me convence del todo... De hecho, es un libro que ha adquirido cierta notoriedad a partir de un elogio que le hizo el mismo Stephen King en Twitter ( cierto es que el Rey suele ser muy generoso al opinar de las obras ajenas); es indudable que tiene buen ojo, aunque no digo que haya que considerar a Ward como heredera de King, ni nada parecido... Pero de que su novela puede interesar y gustar a mucha gente, no tengo dudas; menos aún, de que a nadie dejará indiferente. 

domingo, 24 de enero de 2021

Italo Svevo: La conciencia de Zeno

Idioma original: italiano

Título original: La coscienza di Zeno

Año de publicación: 1923

Valoración: Obra maestra



Puede que hayan escuchado alguna vez la anécdota y no sepan a quién se refiere. Allá por los años 90 del siglo XIX, Ettore Smichtz, un comerciante italiano amante de la cultura, de familia acomodada, ascendencia austríaca y cuya lengua materna era el dialecto triestino, autopublicó dos novelas con seudónimo que no llamaron la atención de nadie. Se diría que había desistido de su intento, pero casi tres décadas después, escribe una tercera y se la enseña a su antaño profesor de inglés y amigo, un irlandés que anduvo algún tiempo exiliado en Trieste llamado James Joyce. A partir de ahí cambió todo. Desde luego, lo suyo era vocación. El sobrenombre que adoptó y por el que se le conoce en el mundo literario es Italo Svevo.

La obra de Svevo es introspectiva, profunda, filosófica a veces y, a partir de cierto momento, bastante influida por el psicoanálisis. Sin embargo, y a pesar de su excepcional calidad, habría pasado desapercibida por no pertenecer él al mundillo literario, y más en un momento de enormes turbulencias políticas. También porque, a pesar de que lo que cuenta es sencillo, requiere una lectura atenta. Svevo encontró la horma de su zapato en Joyce, un escritor que escribía para escritores y, si no el más, uno de los más enrevesados de todos los tiempos. ¿Qué lector más atento que él?

La conciencia de Zeno narra la vida de Zeno Cosini, un triestino con tan pocos problemas vitales que tiene que buscarlos dentro de sí mismo y, por si fuera poco, se empeña en complicarse la vida. Inconvenientes de tener la vida resuelta gracias al próspero negocio paterno, cuyo administrador se las arregla mucho mejor sin su ayuda. Nos adentramos pues en las desventuras internas de Zeno y en unas aventuras que no tienen nada de extraordinario, lo destacable es su forma de vivirlas y de interpretar las reacciones de los otros.

Un tipo hipocondríaco, maniático hasta decir basta y con alguna patología más que no se nombra. A través de unas memorias, encargadas por su psicoanalista como terapia, redactadas con bastante ironía y un humor más bien ácido, se nos muestran sus complicados entresijos mentales junto a la mentalidad y forma de vida de la buena sociedad de principios del siglo XX. Reconozco que al principio no me entusiasmó tanto, pero algo más de quinientas páginas dan para mucho, y según avanzaba me iba dando cuenta de la densidad de la narración y tomando cariño a un personaje con el que, por otra parte, no me gustaría cruzarme nunca.

Svevo incluyó en la novela algunos de sus rasgos personales. Fue un gran fumador, por ejemplo, también le interesó mucho el psicoanálisis y él mismo hizo terapia, De ahí que la aparente excentricidad del protagonista, sus rarezas, sean las del ser humano de entonces y de siempre, aunque llevadas al límite. Nuestra evolución a lo largo de la vida, la soberbia, un egoísmo que puede transformarse en empatía solo cuando alguien más desvalido que el resto consigue tocarnos la fibra, esa necesidad de tener obligaciones sin las cuales nos sentimos vacíos e inútiles, el desconocimiento de quiénes somos realmente y la tendencia a idealizarnos, a ser demasiado benevolentes con nosotros etc., es lo que todos tenemos en común. Lo queramos o no, estamos hechos de esa forma. No creo exagerar si digo que Svevo intenta psicoanalizar a la humanidad y, de paso, a la época que le toco en suerte.

Esto en cuanto al contenido. De los aspectos formales destaco una prosa que, aunque sea a través de la traducción, recuerda a los grandes narradores europeos  de la época. Presenta, además, una estructura interesante: sin abandonar el estricto orden cronológico, está dividida en asuntos. Esto es así porque a cada época de su vida corresponde una obsesión: en primer lugar nos sitúa en el marco que ha condicionado su conducta, obsesiones y enfermedades (tan sentidas como inexistentes), que no es otro que la adicción al tabaco, sus efectos y la constante lucha por deshacerse de ella, y su propósito de resolver el conflicto con ayuda del psicoanálisis. Para cerrar el círculo, el último capítulo aborda otra vez el análisis para renegar de él y del profesional que le ha estado tratando. De esta forma, consigue un efecto circular pues, a la vez que se deshace del tratamiento lo hace de todos sus problemas, gracias tanto a su proceso personal de conocimiento y cambio de hábitos como a la dureza repentina de sus condiciones de vida. Demasiado holgada era la que había vivido hasta entonces para una personalidad tan neurótica, parece afirmar el autor.

Entre estos dos capítulos se desarrolla toda una vida, dividida como he dicho en fases: la relación con el padre, su repentina necesidad de estar casado, las dificultades de tener una amante y, por último, su entrada en el mundo de los negocios (ajenos, naturalmente).

No es una novela que vaya a gustar a cualquier lector, al contrario, pero me atrevería a predecir que quien se sienta cómodo al inicio de este universo caduco y estrecho se va a divertir de verdad. Y el final… el final es in-con-men-su-ra-ble.