martes, 1 de septiembre de 2015
Patrick Modiano: El lugar de la estrella
Título original: La Place de l'Étoile
Año de publicación: 1968
Valoración: interesante
El punto de partida: esta era la última oportunidad que le daba a Modiano: después de leer En el café de la juventud perdida y La hierba de las noches había llegado a dos conclusiones: los que dicen que Modiano siempre escribe la misma novela tienen razón; y además esa única novela de Modiano no me interesa un carajo. Cafés bohemios, mujeres misteriosas, un mundillo del hampa de lo más inofensivo, un París de tarjeta postal... No, gracias. Así que El lugar de la estrella, o mejor dicho, la Trilogía de la ocupación (que también incluye La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación), iba a ser su última oportunidad. Si esta novela era igual que las otras, Modiano y yo habíamos terminado para siempre (como Vila-Matas y yo, por ejemplo).
Para situarnos: El lugar de la estrella es la primera novela de Modiano, publicada originalmente en 1968, cuando el autor tenía 23 años. El título es un juego de palabras entre la "Place de l'Étoile" (la plaza donde se sitúa el Arco de Triunfo) y la place de l'étoile, literalmente "el lugar de la estrella", o sea, el lugar donde los judíos debían colocarse la estrella amarilla que los identificase durante el nazismo y la ocupación de Francia. La novela fue muy bien acogida, obtuvo varios premios y el apoyo de Queneau, pero también el rechazo del padre del propio Modiano.
Primera impresión: esta novela no es como las otras novelas de Modiano que había leído: es mucho más oscura, mucho más incómoda, mucho menos autocomplaciente. Punto positivo para él.
El argumento: Raphael Schlemilovitch es un judío antisemita que vive en la Francia posterior a la Segunda Guerra Mundial, y que transita (o se imagina que transita) por diversos ambientes históricos o imaginarios de la Francia ocupada y de la posguerra. Así, se transforma en informante de la Gestapo, en el "judío oficial del Tercer Reich", en tratante de blancas, en emigrante judío a Israel, en paciente de Sigmund Freud...
Novela postraumática: El lugar de la estrella es la expresión (así lo interpreto yo) de traumas individuales y colectivos. El personaje de Schlemilovitch tiene algo del padre del propio Modiano: judío sefardita, escapó de la deportación y se dedicó después a negociar en el mercado negro, llegando a tener tratos con la Carlingue (la Gestapo francesa). Pero también tiene algo de Maurice Sachs, un escritor judío colaboracionista (a pesar de lo cual murió deportado a un campo de concentración) que aparece como personaje en la novela. Así, la vida familiar de Modiano se combina con la vida colectiva de Francia, que todavía no ha terminado de purgar las culpas por su actuación durante la Segunda Guerra Mundial, la pasividad o el colaboracionismo de una parte de su población y su antisemitismo visible desde el famoso "caso Dreyfus" (que también es una constante en la novela).
Lectura incómoda: No es esta una lectura fácil, por dos motivos, uno de técnica y otro de contenido. En cuanto a la técnica, Modiano rechaza la narración lineal, y crea un mundo narrativo en el que los saltos en el tiempo y en el espacio son constantes, y en el que la realidad y la imaginación se mezclan como en los sueños. Cuesta cogerle el hilo al texto, e incluso cuando se coge el hilo hay que seguirlo con esa lógica onírica que hace pensar, por ejemplo, en El maestro y Margarita de Bulgákov. Además, la profusión de referencias culturales y literarias francesas que hoy nos resultan desconocidas (la de Maurice Sachs, por poner un ejemplo) aleja también el texto del lector actual no francés -y sospecho que también del francés medio, que no estará tan enterado de la vida intelectual y literaria de su país a mediados del siglo pasado-.
Lectura incómoda 2: Pero El lugar de la estrella también es incómodo por su contenido: el protagonista es un judío antisemita, un antihéroe capaz de seducir mujeres inocentes y entregarlas para la trata de blancas, egoísta, mentiroso, traidor. Es, por decirlo así, la encarnación de todos los tópicos antisemitas sobre los judíos. Aunque el texto tenga un obvio objetivo hiperbólico y paródico, aun así nos removemos incómodos en la silla al ver cómo se "juega" con el nazismo, el Holocausto, el antisemitismo, la fundación del estado de Israel... El propio autor lo debió de ver así porque, según he leído, en ediciones sucesivas de la obra eliminó algunos párrafos que consideró excesivos, por ejemplo uno en que se afirmaba que "los judíos no tienen el monopolio del martirio".
Conclusión: ¿Le daré por lo tanto más oportunidades a Modiano, o hasta aquí hemos llegado, esto es todo, amigos, sayonara, baby? Pues sí, creo que se las daré. No diré que El lugar de la estrella me haya encantado porque, como digo, es una lectura incómoda por motivos diversos. Pero sí me ha parecido una novela atrevida, original, densa, compleja, que plantea cuestiones duras en una sociedad demasiado complaciente consigo misma. Quizás no me haya convencido todavía de que Modiano se mereciera el premio Nobel, pero sí se ha ganado más oportunidades.
También en ULAD de Patrick Modiano: Tres desconocidas, La hierba de las noches, En el café de la juventud perdida, Ropero de la infancia, Catherine
sábado, 9 de marzo de 2024
Colaboración: Dora Bruder, de Patrick Modiano
Título Original: Dora Bruder.
Año de Publicación: 1997
Valoración: Muy Recomendable
París, la ciudad luz, es para Patrick Modiano la ciudad de las tinieblas. Porque la luz es movimiento y la oscuridad inacción. Y es que, desde la desaparición de Dora Bruder, en esta ciudad el tiempo se ha detenido.
Un día, el narrador -Modiano mismo- encuentra un anuncio de 1941 donde se reporta como desaparecida a una niña judía, Dora Bruder, al fugarse de un internado. Así él iniciará su búsqueda, no a través de la historia, sino del olvido y de la indiferencia, en esa Francia a la par cuna de los Derechos del Hombre y colaboradora de la Gestapo, donde se revelará un París ajeno a nuestra idea habitual de belleza, en un ambiente gris e indiferente pero salpicado de poesía con atardeceres que aniquilan, estaciones de metro que emergen de la neblina y reflejos enigmáticos entre las familias Bruder y Modiano.
En su investigación, los edificios hablarán lo que otros han intentado borrar. A través de registros civiles, internados y cárceles -materialización del olvido- Modiano hará resonar los ecos de los que no tuvieron voz, ecos que nos hablarán de Dora y su familia, de esos migrantes que huyen de un cazador solo para que una bestia los devore. La historia de esta niña va más allá del pueblo judío: interesa a toda la humanidad. Como también interesa desenmascarar a París y mostrar ese lado crudo que tanto se maquilla y que lo fue aún más en ese invierno de 1941, el más duro de la ocupación, empeñado en separar familias y sembrar incertidumbre. ¿Por qué Dora se fugó? ¿En qué condiciones se refugió ante ese ambiente tan adverso? ¿Cómo pudo su padre registrarla como extraviada ante la policía si ellos mismos lo estaban buscando? ¿Se reencontró con sus padres? Solo Modiano puede arrojar luz en la oscuridad, o en este caso, oscuridad en una luz que borra todo.
Como en cualquiera de sus novelas, la sencillez de Modiano sacude. Basta con una caminata vespertina para comunicarse con Dora. Pero es una comunicación fundada en interrogaciones persistentes, en preguntas que la niebla de París parece despejar pero el tiempo acrecienta. Modiano refleja la complejidad de la historia en oraciones sencillas pero lo suficientemente mordaces para comenzar a cuestionar lo que otros han escrito y así liberar y liberarse: hay que salir de los caminos habituales y andar en callejones sin salida porque ahí se encuentra la verdad, o lo que queda de ella en fotografías rotas y archivos ilegibles. He aquí la otra gran virtud de este escritor: arrebatar a los que él llama guardianes de la historia el secreto que ellos mismos olvidan que custodian.
Los ecos de Dora, como ella, regresan y se van. Son una huella en el vacío, como la de tantos. Pero su destino ha sido reivindicado en la escritura de Modiano con un secreto victorioso. Nos toca aplicarlo.
Firmado: Arturo Jiménez Viveros
Unos cuantos libros de Modiano reseñados en ULAD: aquí
miércoles, 29 de junio de 2016
Patrick Modiano: Tres desconocidas

Año de publicación: 1999
Idioma original: Francés
Traducción: Mª Teresa Gallego Urrutia
Valoración: Se deja leer
lunes, 28 de agosto de 2017
Patrick Modiano: Ropero de la infancia

Título original: Vestiaire de lènfance
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia
Año de publicación: 1989
Valoración: Recomendable
domingo, 24 de febrero de 2019
Reseña a cuatro manos: Patrick Modiano: Catherine
viernes, 21 de noviembre de 2014
Patrick Modiano: La hierba de las noches

Título original: L'Herbe des nuits
Traducción: Mª Teresa Gallego Urrutia
Año de publicación: 2012
Valoración: recomendable
Confieso que yo soy una de esas personas (y creo que no soy precisamente el único) que cuando le dieron el Premio Nobel a Modiano pensaron: "¿Por qué?". Hasta el día del Nobel solo había leído una novela suya, En el café de la juventud perdida, y coincido totalmente con la reseña que le hizo Montuenga: me pareció una sinsorgada llena de tópicos y con una imagen mitificada de la bohemia parisina que, la verdad, me pareció ya bastante pasada: cafés, mujeres misteriosas, paseos nocturnos... ¿No hemos leído ya esto mil veces antes, desde el siglo XIX hasta ahora?
Pero bueno, como le dieron el Nobel me sentí en la obligación de leer algún otro libro suyo, para poder hablar con conocimiento de causa, así que me compré este, uno de los últimos, La hierba de las noches, y la verdad es que me ha gustado más que En el café de la juventud perdida, que tampoco era difícil. Y ahora, voy a hacer como cierta revista de cine que resume "Lo mejor" y "Lo peor" de las películas, por variar un poco más que nada.
Lo mejor: Empezando por lo que cabía esperarse de un Premio Nobel: Patrick Modiano escribe bien, y no me refiero tanto al estilo sino a la construcción de la novela, autorreflexiva y consciente en todo momento del ritmo narrativo. La novela se desarrolla a través de los recuerdos más o menos fiables, más o menos deshilachados del autor sobre acontecimientos que ocurrieron casi cincuenta años antes; para reconstruirlos se ayuda de una pequeña libretita negra en la que anotaba casi arbitrariamente nombres, direcciones, frases, descripciones, y de un dossier policial que le entrega un funcionario jubilado.
Esa es una de las claves para que me haya gustado esta novela más que En el café...: que hay, aunque sea sutilmente, un cierto aire de misterio casi detectivesco en la novela. Relativamente pronto en la novela descubrimos que casi todos los personajes guardan algún secreto, que casi todos (solo se salvaría prácticamente el narrador) están envueltos en algo turbio, y tendremos que esperar casi hasta el final para descubrir de qué se trata. Es sobre todo el personaje femenino principal, Dannie, quien más evidentemente esconde algo, o mejor dicho, casi todo. (Aunque el desenlace, dicho sea de paso y sin querer hacer spoilers, no termina de responder a tantas expectativas).
Lo peor: Que, como el propio Modiano ha declarado, en realidad siempre escribe la misma novela. Sí, esta me ha gustado más que En el café de la juventud perdida, pero hay tantos elementos comunes que no me extrañaría acabar confundiéndolas, con el tiempo: tenemos París, por supuesto, con sus barrios numerados, sus líneas de metro, sus bulevares y sus cafés noctámbulos; tenemos a una muchacha misteriosa que lleva al narrador de un sitio para otro como un perrito faldero; tenemos un ambiente entre bohemio y patibulario con un conjunto de personajes secundarios bastante sospechosos...
En fin, que si todas las novelas de Modiano van a ser así, con leer una o dos es suficiente. Escribe bien, faltaría más, tiene sensibilidad para crear personajes y ambientes; pero con eso no basta -no debería bastar- para que te den un Nobel. Para eso, que se lo hubieran dado a Murakami, y acabábamos...
También de Modiano en ULAD: En el café de la juventud perdida, Tres desconocidas, El lugar de la estrella, Ropero de la infancia, Catherine
sábado, 27 de febrero de 2016
José Carlos Llop: Reyes de Alejandría
Año de publicación: 2016
Valoración: se deja leer
También de José Carlos Llop en ULAD: Solsticio
martes, 27 de agosto de 2019
Zoom: Lacombe Lucien, de Louis Malle y Patrick Modiano
Título original: Lacombe Lucien
Año de publicación: 1974
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia
Valoración: interesante y está bien
Porque este libro no es una novela, aunque pueda leerse como tal, ni una obra de teatro, aunque ídem, sino un guión cinematográfico, el que escribieron Patrick Modiano y Louis Malle para el filme que éste dirigió en 1974 y que en su momento supuso una conmoción en Francia, puesto que trataba sobre un tema casi tabú hasta ese momento: el del colaboracionismo con los invasores nazis durante la guerra mundial (tema que ya había tocado Modiano, cierto es). Pero, sobre todo, porque además el protagonista no se metía a colaborador filonazi por fanatismo u odio a judíos y comunistas, sino por cierta dejadez, por dejarse llevar, por estupidez, incluso... Vamos, por las mismas razones que la mayor parte de la población francesa (y la de cualquier otro país) tomó partido en aquel entonces, supongo. Es más, en algún lugar he leído que lo que pretendían hacer los guionistas era ejemplificar en su protagonista aquel concepto acuñado por Hannah Arendt de "la banalidad del mal"; mal que así no estaría encarnado por un sturmbannführer de las SS convencido de que su superioridad racial le eximía de cualquier escrúpulo ético o moral, sino por un campesino francés capaz de cometer cualquier atrocidad sólo porque se ha juntado con unos amigachos que le invitan a beber y le permiten vaguear a sus anchas cuando no tienen que perseguir a los maquis.
En este punto, sin embargo, quisiera, si no defender, sí resaltar una mayor complejidad de la que parece en el personaje de Lucien: su posicionsmiento y actuación no son sólo frutos del azar, de la pusilanimidad o la molicie, sino también, en gran medida, debidos a un rencor social que, en vez de manifestarse a través de la lucha de clases colectiva, lo hace por medio de una violencia individual, utilizada, en este caso, por un grupo fascista. Y hay también, claro, una urgencia juvenil, una necesidad de expresarse, de ser oído y de conseguir aquello que algunos disfrutan por nacimiento o por edad, pero que un adolescente pobre no tiene paciencia para esperar.
Estas circunstancias le dotan al personaje de Lucien de un carácter algo más trágico de lo que sugiere la propia peripecia política o bélica, algo que se percibe mejor en la película (según yo recuerdo) que en la lectura del libro. Porque si leer un guión no deja de ser un ejercicio interesante, cuando se trata de un determinado tipo de historia y determinado estilo de cine, no deja de resultar una lectura incompleta, me temo.
Otros títulos de Patrick Modiano reseñados en Un Libro Al Día: Tres desconocidas, El lugar de la estrella, Catherine, Ropero de la infancia, La hierba de las noches,En el café de la juventud perdida
viernes, 24 de junio de 2011
Patrick Modiano: En el café de la juventud perdida

Idioma original: francés
Título original: Dans le café de la jeunesse perdue
Año de publicación: 2007
Valoración: Se deja leer
Fascinación, ambigüedad y mito son los ingredientes básicos de una novela que en principio prometía, en cuyo ambiente uno se introduce como en el viejo café que menciona, paso a paso, disfrutando de la penumbra y de una vaga promesa de serenidad y misterio a la vez.
La encargada de fascinarnos es Louki, una chica que completa el paisaje del local y cuya figura se mezcla superficialmente con las de los parroquianos en imágenes fugaces e inmóviles, como retratos de la memoria. El rastreo de sus pasos y la reconstrucción de su personalidad serán intentos fallidos de crear suspense. Porque sólo una serie de cuadros aislados y un protagonista ambiguo no pueden mantener la intriga mucho tiempo. Hay otros personajes igual de imprecisos que se nos van presentando en actitudes poco convincentes o bien lanzando frases lapidarias. Esta ambigüedad puede resultar atractiva durante unas docenas de páginas pero si el autor no se ha guardado ninguna carta, si no cuenta con unos antecedentes verosímiles y unas personalidades coherentes, la fábula se acaba derrumbando. ¿Cómo pretende Modiano sostener este entramado hasta la última línea? Por medio del mito, supongo. El del viejo café que custodia secretos, el mito de los bohemios que formaron parte de una década – la de 1960 – ya de por sí mítica y que remite, o eso pretende, a más historias. Sin olvidar el mito que encierra París mismo y el evocado por los nombres de calles y garitos, que van puntuando e intentan prestar sustancia a un relato que no la contiene en sí mismo. Ni siquiera se logra inculcar en el lector la nostalgia que, imaginamos, sienten los personajes, ya que no se trata de una nostalgia real y vivida, sino sólo nominal y literaria.
Una novela que, en cuanto la acabamos, se nos empieza a olvidar rápidamente, en la que abundan los tópicos y lugares comunes, dónde la ausencia de acción ha de sustituirse por palabras huecas (como esa alusión a la vida de verdad, en mayúsculas) y por constantes preguntas sin respuesta, en la que los distintos puntos de vista no difieren entre sí demasiado; incluso el desenlace, en su pretensión de impresionar al lector, no pasa de ser un episodio absurdo más, entre tantos, que no logrará conmovernos. Aunque algo permanece: un estilo agradable, un conjunto de referencias culturales, en principio atrayentes pero muy gastadas ya, unas cuantas imágenes borrosas, sin entidad, en blanco y negro, una anécdota inconsistente y fragmentaria, y un regusto tristón y amargo, en el fondo bastante insustancial.
También de Modiano en ULAD: La hierba de las noches, Tres desconocidas, El lugar de la estrella, Ropero de la infancia, Catherine
lunes, 8 de diciembre de 2014
Joyce Carol Oates: Violación: Una historia de amor
Otras obras de Joyce Carol Oates reseñadas en Un Libro Al Día: Puro fuego, Rey de Picas, Bestias
miércoles, 22 de febrero de 2023
Mercedes Guillén: Picasso con los exiliados
Año de publicación: 1973 (2023)
Valoración: Recomendable
Aclaración previa nº 1: El texto que hoy traemos a este blog faro de la intelectualidad de oriente y occidente es la reedición parcial de la primera parte del libro "Picasso", publicado originalmente en 1973, al que hay que sumar un más que interesante epílogo de carácter biográfico que sobre la autora de este texto escribe Laura Vicente. De ahí esa doble fecha que indico en el año de publicación.
Aclaración previa nº 2: Se cumplen este año, y más concretamente el día 8 de abril, el 50º aniversario del fallecimiento del que a buen seguro sea el pintor español más importante del siglo XX (y de la historia, why not?). Nos adelantamos, por tanto, a la previsible avalancha de libros y lo hacemos con uno que muestra una faceta íntima y cotidiana del malagueño.
Al lío. "Picasso con los exiliados" son parte de las memorias de Mercedes Guillén, fundadora de Mujeres libres, asociación situada en la órbita de la CNT con la que peleó por la liberación social y de género en los años previos a y durante la Guerra Civil española, y abarcan en su gran mayoría los años 1939-1946 y su amistad con Pablo Ruiz Picasso en el exilio parisino.
Son años de inestabilidad, de abandono, de inseguridad, de choque brutal entre la España devastada por la guerra y la abundancia (inicial) de París, de una guerra que sucede a otra guerra. Son momentos en los que sale a relucir el heroísmo de los pequeños gestos frente a los recelos de las autoridades galas y aquí es donde surge la figura de un Picasso preocupado por el destino de los españoles que llegan a París con una mano delante y otra detrás.
Guillén nos presenta, con su mirada tierna, a un Picasso llano y natural que trata de hacer más llevadera la situación siniestra y el ambiente denso y angustioso del París de la Ocupación. No es ni pretende ser este un texto hagiográfico sino más bien un texto que presenta a un hombre "normal y corriente", a un Picasso en las distancias cortas, más allá de que para buena parte de los españoles de la época y lugar fuese una figura mitad paternal mitad deificada.
Pero estamos en París, en 1940, en un ambiente artístico, y es inevitable la abundancia de nombres y referencias (calles, plazas, bares...), lo que otorga al texto un aire evanescente que, por momentos, trae a la cabeza las novelas de Patrick Modiano. Nombres que apenas aparecen y desaparecen, lugares de paso, etc. Y quizá el texto adolece de lo que me parece lastra las novelas de Modiano: cierta "livianidad", cierto no profundizar en demasía... O, al menos, no tanto como a mi me hubiese gustado.
Más allá de todo lo anterior, creo que el texto de Mercedes Guillén merece ser destacado, especialmente, por tres motivos: su magnífico retrato de la irrespirable atmósfera del París de la Ocupación, sus reflexiones sobre la obra picassiana y por ciertas figuras secundarias (Eluard, Sabartés...) muy sugestivas.
Un último apunte, referente al epílogo: llama poderosamente la atención el repliegue interior de Mercedes Guillén tras el exilio. De la fundación de Mujeres Libres a consagrar la casi totalidad de su vida a la obra de su pareja, el escultor Baltasar Lobo, o de su amigo Picasso apenas hay un intervalo de 5-10 años. Este repliegue puede ser debido en parte por la pobreza y la enfermedad, pero no sé si estos factores explican tal cambio. ¿Asunción de la derrota, tal vez? No lo sé, pero me quedo con ganas de conocer algo más.
domingo, 4 de septiembre de 2016
Svetlana Alexiévich: Los muchachos de zinc

Idioma original: ruso
Título original: Cíncovie málchiki
Año de publicación: 1990
Traducción: Yulia Dobrovolskaia y Zahara García González
Valoración: muy recomendable alto
Y es glorioso.
Repito: glorioso.
Mientras tanto, nuestros chicos se están muriendo en un país lejano por algo que desconocemos.
Y como colofón, un buen puñado de páginas adicionales nos describen todas la consecuencias de la publicación de este libro. Alexiévich fue demandada por algunos de los testimonios (de todos ellos se ocultan identidades en el texto original) que la acusaban de haber alterado o falseado situaciones, de haber llevado más allá la pura edición e interpretación de los testimonios, de haber publicado el libro en el extranjero para socavar esa noble finalidad patriótica. En un libro dentro del libro, las demandas, los argumentos a favor y en contra de la escritora y la obra, las sentencias, los alegatos, nis hacen comprender su importancia y su necesidad. Afganistán fue una guerra absurda más, perpetrada con la única finalidad de extender a cualquier lugar necesario la partida de ajedrez global que era la (ya entonces agonizante) Guerra Fría. Se cobró víctimas, Alexièvich lo explicó, los testigos muestran la cruel sinceridad que solo puede emanar de la verdad. Alexiévich molestó con su obra, en su momento, y puede que aún lo haga hoy. Qué se puede decir mejor que eso.
Otras reseñas de Alexiévich en ULAD: El fin del Homo Sovieticus, Voces de Chernóbil, que nos gustó tanto que mereció una doble reseña
sábado, 14 de octubre de 2017
Danielle Collobert: Asesinato

jueves, 29 de octubre de 2015
Ignacio Martínez de Pisón: La buena reputación
Año de publicación: 2015
Valoración: recomendable
Con los premios literarios (me refiero a los que quieren mantener cierto prestigio y rigor crítico, no a iniciativas de autopromoción comercial como el Planeta) ya se sabe lo que pasa: unas veces aciertan y otras veces dan la nota de mala manera. Que valga lo mismo el Premio Nobel de Coetzee que el de Modiano es algo que no se termina de entender, y si algún día se lo dan a Murakami... Pero bueno, hoy hablamos de un Premio Nacional de Narrativa, y los Premios Nacionales de Narrativa suelen ser bastante fiables, por no decir que, por lo general, apuestan sobre seguro. Si vemos la lista de los últimos premiados, casi parece que estamos a leer el canon de Los Consagrados de la literatura española actual: Cercas, Marías, Chirbes... (Ninguna mujer en los últimos veinte años, por cierto...)
El premio a La buena reputación de Ignacio Martínez de Pisón está en esa misma línea de apostar por un valor seguro, no porque Martínez de Pisón esté a la altura de canonización casi unánime de Marías o Cercas, sino porque se trata de una novela clásica, muy clásica, lo que no quiere decir que sea una mala novela. De hecho, esa es la mayor crítica que se le puede hacer a la obra y a su autor (y a los que la han premiado): que se trata de una novela mucho más moderna que posmoderna; casi decimonónica, como han dicho ya otros críticos, por su objeto, por su técnica, incluso por su extensión.
Para empezar, La buena reputación cuenta la historia de tres generaciones de una misma familia. ¿Qué puede haber más decimonónico que contar la historia de tres generaciones de la misma familia? (Sí, Kirmen Uribe también hacía lo mismo en Bilbao-New York-Bilbao, pero con una técnica completamente diferente y mucho más actual). En este caso se trata de una familia de origen judío que reside en Melilla: los padres, Samuel y Mercedes; las dos hijas, Miriam y Sara, y más adelante, los nietos, Elías y Daniel. A cada uno de estos personajes (salvo Sara, por algún motivo) se dedica una de las secciones del libro,: "La novela de Samuel", "La novela de Mercedes", "La novela de Miriam, etc.
Quizás el tema más recurrente en el texto sea el de los orígenes y su relación con la identidad: Samuel es un judío muy poco apegado a su religión, pero aun así arriesgará su vida, su dinero y su salud para salvar a los que intentan huir de Marruecos; Mercedes hace todo lo posible por volver a Zaragoza, como Miriam, años después, hará todo lo posible por volver a Melilla. También la culpa, el remordimiento, la inocencia y la redención son cuestiones que parecen transmitirse de generación en generación, infectando a todos los miembros de la familia.
Quizás sea porque el exotismo los hace más atractivos, o porque tienen mayor carga épica, pero los capítulos que más enganchan son los dedicados a la estancia de la familia en Melilla, hasta que por miedo a una posible anexión a Marruecos deciden trasladarse a Málaga, y poco después a Zaragoza. A partir de ese momento, la familia se vuelve más anodina, los personajes más planos (salvo el tremendo personaje de Felisa, la criada, que sobresale como si tuviera más dimensiones que el resto) y el interés de la acción decae levemente. Técnicamente, no hay diferencia entre unas novelas y otras, más allá del cambio del cambio de foco de unos personajes a otros: la historia siempre nos es presentada por un narrador omnisciente levemente irónico pero en general poco interventivo, y con un estilo cuidado y libre de clichés, pero sin ornamentos de excesivos.
Por eso, nadie podrá decir que darle un premio a La buena reputación sea un error: es una buena novela, un novelon decimonónico en pleno inicio del siglo XXI, bien documentado, bien escrito, bien construido, que juega con un inteligente perspectivismo que no intenta ser efectista sino eficiente. (Samuel es un héroe en su propia novela; lo es mucho menos en la novela de su mujer). Lo que tampoco podrá decir nadie es que Martínez de Pisón haya revolucionado la novela española con esta obra; tampoco se lo proponía, seguramente.
También de Ignacio Martínez de Pisón: Enterrar a los muertos, Derecho natural
martes, 22 de diciembre de 2015
ULAD: Nuestros libros del 2015
Mejor novela del s. XX: Los reconocimientos, de William Gaddis
Mejor novela del s. XXI: Abril rojo, de Santiago Rocangliolo
Mejor thriller: Vestido de novia, de Pierre Lemaitre
Mejor novela iniciática: Las tribulaciones del estudiante Törless, de Robert Musil
Mi gran descubrimiento: La escritura peligrosa de Tom Spanbauer en El hombre que se enamoró de la luna
Mejor ensayo: La insensatez de los necios, de Robert Trivers
Mejor volumen de relatos: Extinción, de David Foster Wallace
Peor novela: 1914. El asesinato de Sarajevo, de Eladi Romero García
No he pasado de la cuarta página en: El día en que Nietzsche lloró, de Irvin D. Yalom
Juan G. B.
Novelón del año (en todos los sentidos): Los reconocimientos, de William Gaddis.
Sorpresa (se entiende que agradable): Londres después de medianoche, de Augusto Cruz.
Novela negra para-disfrutar-más-que-un-cochino-en-un-lodazal: Lennox, de Craig Russell.
Libros que me removieron las entretelas (y algo más): Poeta muerta, de Patricia Heras y La captura de Macalé, de Andrea Camilleri.
Mejor carta de navegación por los procelosos piélagos de nuestra época: La piel de la frontera, de Francesc Serés
Escollos evitados a tiempo: Lección de anatomía, de Marta Sanz y Un mal año para Miki, de José Ovejero.
Libros más preciosamente ilustrados: La vida de las paredes de Sara Morante e Ilustre Ruritania ilustrada de Ainize Santos y Santi Pérez Isasi (lástima de texto, en este caso).
Novela gráfica del año: Yo, asesino de Antonio Altarriba y Keko.
Publicación y recopilación del año (y obra maestra): Torpedo 1936 (integral), de Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet.
Santi
Novela española del año: Cicatriz de Sara Mesa
Novelón del año: El museo de la inocencia de Ohran Pamuk
Clásico del año: Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell
Descubrimiento del año: Anna Starobinets, en particular sus relatos.
Autor al que ya no daré más oportunidades: Patrick Modiano
Fenómeno literario del año: Elena Ferrante y su serie de novelas sobre Dos Amigas
Fenómeno literario que no entiendo: la seride de novelas Mi lucha Karl Öve Náusea
Curiosidades literarias: En Nadar-dos-pájaros de Flann O'Brien y Viaje alrededor de mi cuarto de Xavier de Mestre
Literatura y/o periodismo, a quién le importa: La agonía de Francia de Chaves Nogales y El fin del 'homo sovieticus' de Svetlana Aleksievich
Carlos Andia
Libro de viajes del año: En mares salvajes, de Javier Reverte
Novela apetecible 2015: Siete casas en Francia, de Bernardo Atxaga
Decepciones de mayor o menor rango: En la orilla, de Rafael Chirbes, y Retrato de un hombre inmaduro, de Luis Landero
Francesc Bon
Un año en que publican dos de mis autores favoritos no debería ser malo. Aunque lo hagan con obras que quizás, no sean sus mejores. Pero si bien a Houellebecq todos los acontecimientos ajenos han contribuido a que Sumisión gane en relevancia, crezca en trascendencia y rabie de actualidad y, por lo tanto, sea indiscutiblemente la novela más importante del año y su lectura obligatoria. A su lado, y no por deméritos, Pureza palidece, aunque crece en el recuerdo, lo cual no está nada mal. No suelo ponerme al lado de los vilipendiados por el mero hecho de serlo, pero ¿Franzen? El mejor de los que lo despedazan, que escriba un párrafo como el peor de los incluidos en Las correcciones y entonces hablamos.
Un autor con el que repetiré: aparte de decenas de clásicos, creo que volveré a probar a DeLillo para ver si el brutal desequilibrio entre Ruido de fondo y Cosmópolis tiene algún matiz. Y caerá algún Faulkner más, supongo.
El libro que marcó mi año: Sumisión, y aún podría exponer una docena de nuevos motivos por los que seguiré defendiendo esta novela.
El accésit: aunque plantee dudas sobre si son puntos de partida de una carrera o no, libros como Nuevo destino son auténticos ganchos en la quijada.
Una apuesta personal: Santiago Lorenzo cambiando de registro o Jenn Díaz poniendo su brillante prosa al servicio de asuntos más carnales. Peligro de que estilo, por brillante y solvente que este sea, devenga encasillamiento, amigos.
Frustrado: por no poder aportar mucho nuevo aquí ya que prácticamente todo lo que he leído ha caído en ULAD. Sí que he reconocer que este año ha sido para mí más un año de editoriales que de autores. Cualquier cosa de Sajalín, muchísimas cosas de Malpaso y bastantes de Blackie Books y Asteroide,
Incomprensible: Anagrama convirtiendo en emblemas de su producción dos naderías como Blitz y También esto pasará.
Y, como siempre, emplazar a nuestros lectores a que aprovechen los comentarios para dejarnos sus listas, sus sugerencias, preferencias, filias y fobias. Que ya tardabais.
viernes, 12 de diciembre de 2014
Eduardo Halfon: Monasterio
También de Eduardo Halfon en ULAD: Signor Hoffman
miércoles, 11 de enero de 2023
Mohamed Mbougar Sarr: La más recóndita memoria de los hombres
Título original: La plus secrète mémoire des hommes
Traducción: Oriol Valls (en catalán para Més Llibres) y Rubén Martín Giráldez (en castellano para Anagrama)
Año de publicación: 2021
Valoración: entre recomendable y muy recomendable
sábado, 7 de octubre de 2017
Françoise Hardy: La desesperación de los simios y otras bagatelas

Título original: Le désespoir des singes...et autres bagatelles
Traducción: Felipe Cabrerizo
Año de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable (sobre todo, para mitómanos)