martes, 29 de junio de 2010

Joyce Carol Oates: Puro fuego


Idioma original: Inglés
Título original: Foxfire: Confessions of a Girl Gang
Año de publicación: 1993
Valoración: Recomendable

¿Victimas de la sociedad? ¿De las familias? ¿De sí mismas? ¿De todo a la vez? Ésta es una historia más de juguetes rotos de las muchas que literatura y cine nos han ofrecido hasta ahora, un relato en el que cada movimiento de los personajes, cada acción, cada intento por resolver un error o triunfar en un propósito supone acercarse al desastre un trecho más. También una de las más conmovedoras, tanto porque el terror que retrata – consustancial al personaje principal y que se convierte en motor de esa carrera desesperada hacia el abismo – es femenino y adolescente, como por el verismo que transmiten tanto la dosificación de hechos como el estilo de la autora y los diálogos de los protagonistas.

Puro fuego narra unos hechos desgarradores por los que el lector se ve arrastrado en una vertiginosa huída hacia delante, cuyas consecuencias sobre los personajes le aterran pero que no está en su mano evitar. Y, sin embargo, en más de un momento le encantaría estar allí para ayudar en todo lo posible. A lo lejos se presagia la catástrofe de unos seres humanos a los que no es difícil amar, incluso, y por increíble que parezca, más aún cuánto mayor es el número de errores que van acumulando.

Según avanza la narración, la personalidad de la protagonista se perfila y adquiere consistencia. Pero lo que le aleja del estereotipo y le otorga verdadera humanidad es que, a pesar de su marcado carácter, no deja de incurrir en contradicciones. También resulta convincente la relación entre los miembros del grupo, narrada con pulso firme y responsable de gran parte de la carga dramática.

Sin embargo, el desenlace es, para mi gusto, demasiado ambiguo. Los finales abiertos deberían determinar claramente lo que el autor quiere que sepamos sin añadir nada más; las insinuaciones, en un contexto así – sobre todo si son tan inverosímiles como en este caso – sólo ponen de manifiesto las dificultades de la autora para cerrar una historia complicada sin caer en ninguna de las dos trampas posibles: el dramatismo excesivo o un eventual e increíble triunfo de quienes ocupan la posición más débil en el tira y afloja de la justicia.

1 comentario:

Orlando dijo...

Joyce Carol Oates es, desde hace ya bastante tiempo, uno de los nombres que se barajan año tras año como posible Nobel de Literatura (todos los años me llevo una gran decepción cuando constato que no se lo han dado ni a ella, ni a Philip Roth).

Con J.C. Oates me pasa algo muy curioso: no sabría decir por qué me gusta. Todas las novelas que he leído de ella (es muy difícil seguirle el ritmo, ya es que bastante prolífica) son distintas, con un registro distinto y una diferente manera de narrar. Siempre digo que la única "tacha" que se les puede poner a ciertos pesos pesados como Saramago o García Márquez es que todo lo que lees es identificable como "escrito por XXX"... pues bien, esto no ocurre con la Oates.

Soy un simple abogado de provincias y procuro no meterme en consideraciones de crítica literaria para las que no estoy capacitado. Eso sí, si os fiais de un lector compulsivo, echad mano de la Oates, yo creo que no quedaréis defraudados.