viernes, 11 de junio de 2010

Elías Canetti: Auto de fe


Idioma original: alemán
Título original: Die Blendung
Año de publicación: 1936
Valoración: Imprescindible

Antonio Machado se preguntaba hasta qué punto desarrollar la vida interior en detrimento de la social no mutilaba en cierto modo una parte esencial de sí mismo. Pero lograr un equilibrio perfecto es casi imposible, en casi todas las personas predomina una u otra actitud. Auto de fe lleva al extremo las consecuencias de este planteamiento.

Esta es la única novela de un autor que cultivó diversos géneros, sobre todo la autobiografía y el ensayo. En ella encontramos algunas, seguramente nada casuales, coincidencias con nuestro quijote. Veremos un trasunto del ama, del propio don Quijote, de Sancho e incluso del bachiller. Otros elementos comunes serían la locura o la exagerada afición por los libros. También aquí se explora la condición humana a través de un ser idealista y centrado en su propio delirio a quien rodea un grupo de personas incapaces de entender lo que pasa por su cabeza. Pero esta vez el humor y la humanidad no aparecen por ningún sitio, el autor no se compadece como Cervantes de sus criaturas, es mucho más severo con ellas y ellas, a su vez, resultan más desalmadas y egoístas. La incomunicación, la codicia, la crueldad, la estupidez evolucionan, sin matices, hasta sus últimas consecuencias.

Lo que se nos cuenta es, en apariencia, sencillo, una sucesión de aventuras, a cual más absurda, en la que no se plantea ninguna cuestión trascendente, pero si nos fijamos en su lado simbólico y contemplamos a los personajes más como arquetipos que como seres humanos reales, percibiremos su vertiente más reflexiva y caricaturesca. Las peripecias se multiplican, transitamos por un mundo alucinado en el que predominan escenas más que surrealistas, la intriga por lo que puede ocurrirle al protagonista va en aumento, se despierta el instinto protector del que lee y lo que sucede no es más que la consecuencia lógica de las acciones que tienen lugar. Estas se presentan de forma objetiva, sin apelar a la emotividad del lector ni revelar la postura del autor. Aunque eso no nos impide implicarnos, al contrario, la empatía con los personajes se potencia, pero a veces la lectura puede resultar algo árida.

Canetti, cuyo idioma materno era el ladino, al haberse trasladado su familia a Viena siendo él todavía un niño, adoptaría el alemán como lengua literaria. Su rica herencia cultural unida a una marcada personalidad dieron lugar a un conjunto inclasificable de obras a cual más ambiciosa y original, entre las que se encuentra Auto de fe , que ha sido catalogada como una de las grandes novelas del siglo XX.

Otras obras de Elías Canetti en ULAD: La antorcha al oído

4 comentarios:

Ferdo Suarez dijo...

Hola montuenga, en que libro dice eso Antonio Machado, asi lo busque, me interesa. Saludos

Montuenga dijo...

Lo analizaba extensamente el prologuista de la edición que manejé (Cátedra, creo) para un estudio, que se publicó hace años, sobre Campos de Castilla. Recuerdo que la preocupación y reflexiones de Machado me dieron que pensar pero no he memorizado de que fuente se extrajo.

Me gustaría mucho que lo compartieras si consigues encontrarlo. Con estas pistas, no creo que sea difícil.

Montuenga dijo...

Hola otra vez, Ferdo. He indagado un poco y he encontrado este párrafo. Es de un prólogo del propio Machado a su libro Páginas escogidas, de 1917. No sé si se extendía más sobre el asunto, pero aquí está el meollo de la idea. Aunque, según creo recordar, el autor del prólogo se demoraba bastante en su análisis.

"Somos víctimas —pensaba yo— de un doble espejismo. Si miramos afuera y procuramos penetrar en las cosas, nuestro mundo externo pierde en solidez, y acaba por disipársenos cuando llegamos a creer que no existe por sí, sino por nosotros. pero, si convencidos de la íntima realidad, miramos adentro, entonces todo nos parece venir de fuera, y es nuestro mundo interior, nosotros mismos, lo que se desvanece. ¿Qué hacer entonces?" Antonio Machado (1917)

Ferdo Suarez dijo...

Muchas Gracias por responder, saludos desde Tucuman - Argentina