martes, 1 de septiembre de 2015

Patrick Modiano: El lugar de la estrella

Idioma original: francés
Título original: La Place de l'Étoile
Año de publicación: 1968
Valoración: interesante

El punto de partida: esta era la última oportunidad que le daba a Modiano: después de leer En el café de la juventud perdida y La hierba de las noches había llegado a dos conclusiones: los que dicen que Modiano siempre escribe la misma novela tienen razón; y además esa única novela de Modiano no me interesa un carajo. Cafés bohemios, mujeres misteriosas, un mundillo del hampa de lo más inofensivo, un París de tarjeta postal... No, gracias. Así que El lugar de la estrella, o mejor dicho, la Trilogía de la ocupación (que también incluye La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación), iba a ser su última oportunidad. Si esta novela era igual que las otras, Modiano y yo habíamos terminado para siempre (como Vila-Matas y yo, por ejemplo).

Para situarnos: El lugar de la estrella es la primera novela de Modiano, publicada originalmente en 1968, cuando el autor tenía 23 años. El título es un juego de palabras entre la "Place de l'Étoile" (la plaza donde se sitúa el Arco de Triunfo) y la place de l'étoile, literalmente "el lugar de la estrella", o sea, el lugar donde los judíos debían colocarse la estrella amarilla que los identificase durante el nazismo y la ocupación de Francia. La novela fue muy bien acogida, obtuvo varios premios y el apoyo de Queneau, pero también el rechazo del padre del propio Modiano.

Primera impresión: esta novela no es como las otras novelas de Modiano que había leído: es mucho más oscura, mucho más incómoda, mucho menos autocomplaciente. Punto positivo para él.

El argumento: Raphael Schlemilovitch es un judío antisemita que vive en la Francia posterior a la Segunda Guerra Mundial, y que transita (o se imagina que transita) por diversos ambientes históricos o imaginarios de la Francia ocupada y de la posguerra. Así, se transforma en informante de la Gestapo, en el "judío oficial del Tercer Reich", en tratante de blancas, en emigrante judío a Israel, en paciente de Sigmund Freud...

Novela postraumática: El lugar de la estrella es la expresión (así lo interpreto yo) de traumas individuales y colectivos. El personaje de Schlemilovitch tiene algo del padre del propio Modiano: judío sefardita, escapó de la deportación y se dedicó después a negociar en el mercado negro, llegando a tener tratos con la Carlingue (la Gestapo francesa). Pero también tiene algo de Maurice Sachs, un escritor judío colaboracionista (a pesar de lo cual murió deportado a un campo de concentración) que aparece como personaje en la novela. Así, la vida familiar de Modiano se combina con la vida colectiva de Francia, que todavía no ha terminado de purgar las culpas por su actuación durante la Segunda Guerra Mundial, la pasividad o el colaboracionismo de una parte de su población y su antisemitismo visible desde el famoso "caso Dreyfus" (que también es una constante en la novela).

Lectura incómoda: No es esta una lectura fácil, por dos motivos, uno de técnica y otro de contenido. En cuanto a la técnica, Modiano rechaza la narración lineal, y crea un mundo narrativo en el que los saltos en el tiempo y en el espacio son constantes, y en el que la realidad y la imaginación se mezclan como en los sueños. Cuesta cogerle el hilo al texto, e incluso cuando se coge el hilo hay que seguirlo con esa lógica onírica que hace pensar, por ejemplo, en El maestro y Margarita de Bulgákov. Además, la profusión de referencias culturales y literarias francesas que hoy nos resultan desconocidas (la de Maurice Sachs, por poner un ejemplo) aleja también el texto del lector actual no francés -y sospecho que también del francés medio, que no estará tan enterado de la vida intelectual y literaria de su país a mediados del siglo pasado-.

Lectura incómoda 2: Pero El lugar de la estrella también es incómodo por su contenido: el protagonista es un judío antisemita, un antihéroe capaz de seducir mujeres inocentes y entregarlas para la trata de blancas, egoísta, mentiroso, traidor. Es, por decirlo así, la encarnación de todos los tópicos antisemitas sobre los judíos. Aunque el texto tenga un obvio objetivo hiperbólico y paródico, aun así nos removemos incómodos en la silla al ver cómo se "juega" con el nazismo, el Holocausto, el antisemitismo, la fundación del estado de Israel... El propio autor lo debió de ver así porque, según he leído, en ediciones sucesivas de la obra eliminó algunos párrafos que consideró excesivos, por ejemplo uno en que se afirmaba que "los judíos no tienen el monopolio del martirio".

Conclusión: ¿Le daré por lo tanto más oportunidades a Modiano, o hasta aquí hemos llegado, esto es todo, amigos, sayonara, baby? Pues sí, creo que se las daré. No diré que El lugar de la estrella me haya encantado porque, como digo, es una lectura incómoda por motivos diversos. Pero sí me ha parecido una novela atrevida, original, densa, compleja, que plantea cuestiones duras en una sociedad demasiado complaciente consigo misma. Quizás no me haya convencido todavía de que Modiano se mereciera el premio Nobel, pero sí se ha ganado más oportunidades.

También en ULAD de Patrick Modiano: Tres desconocidasLa hierba de las nochesEn el café de la juventud perdida

10 comentarios:

Aida (meriendolibros) dijo...

La única novela que he leído de Modiano es "En el café de la juventud perdida" y también para mí fue una decepción, por las expectativas que había puesto en el autor debido a las elogiosas críticas que había leído sobre él. Todavía me estoy pensando si darle otra oportunidad.

María Cecilia Longa Álvarez dijo...

Deberías probar con Dora Bruder, a mí me gustó bastante.

Karla dijo...

Yo también, sólo he leído "El el café de la juventud perdida" y tampoco me pareció un libro como para que el autor se ganara el Premio Nobel. Ahora que leí esta reseña, me genera expectativas darle una segunda oportunidad a Modiano.

Anónimo dijo...

Yo solo he leído Dora Bruder pero aunque al principio tenía buena pinta no me convenció nada se desarrolla la historia....me pareció floja, la verdad

Santi dijo...

¡Gracias a todos por comentar! Yo creo que sí leeré alguna novela más de Modiano, y quizás Dora Bruder (que veo que provoca división de opiniones) sea una buena opción.

Os mantendré informados ;)

Anónimo dijo...

Me dediqué en agosto a leer tres libros de Modiano, los cuales me agradaron. La atmósfera de sus historias que parecen testimoniales, te atrapan y quedas pidiendo mas de este autor. Sus historias siempre pasan en París, lo que no es malo. Los planos temporales que se interrelacionan son fáciles de seguir si has quedado atrapado en la trama.

El Puma dijo...

Tengo tres libros de Modiano que me están esperando.

Pero primero deberé hacer una cura de desintoxicación de Pynchon cuando finalice de leer "Al límite". Probablemente intercale la última novela de Montalbano, que funciona como extraordinario bajativo.

Anónimo dijo...

Hooola!
De MODIANO os recomiendo CATHERINE CERTITUDE, Blackie Books, 2014, BCN.
Ilustraciones de SEMPÉ.
Se considera una lectura a partir de 10-12 años, pero recomendable adultos. Es una novela ilustrada de manera deliciosa, con Sempé es éxito asegurado.
La protagonista es la niña Catherine que lleva gafas como su padre, pero cuando baila como su madre se las tiene que quitar. Con esto percibe la realidad de manera diferente.
Nos encontramos ante un padre coraje. Excelente lectura.

Imma

Carlos Sacchetti dijo...

Llegue a modiano gracias a la publicidad del nobel. Lei " calle de las tiendas oscuras" , donde encontre claras coincidencias de ritmo y contenidos con Paul Auster(que lo tengo bien leido) y confieso que me gusto mucho. Ahoracestoy a la mitad de la estrella y haber leido su comentario me indica que definitivamente hablamos del mismo libro!!.

Gavo de Cayo Hueso dijo...

Parece que depende de cómo uno empiece con el autor, en mi caso el primer libro de Modiano que leí fue 'La calle de las tiendas oscuras' y me gustó bastante. 'El lugar de la estrella' me parece inferior a aquel, pero de todas formas interesante, recomendable para cierto tipo de lector, pues hay que ser paciente para no dejarse enfermar por tanta referencia intelectual desconocida y remota... y peor si se es un sudamericano sin especial interés por París y sus famosos recovecos.