martes, 22 de septiembre de 2015

Rodrigo Rey Rosa: Imitación de Guatemala

Idioma original: español
Año de publicación (conjunta): 2013
Valoración: recomendable

Las literaturas centroamericanas son bastante poco conocidas entre nosotros: si pensamos en Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Panamá, nos vienen a la cabeza pocos nombres, aparte del fundamental de Miguel Ángel Asturias. Y sin embargo entre los escritores centroamericanos actuales hay algunos que vale la pena destacar; uno de ellos es Horacio Castellanos Moya, del que hemos reseñado ya unas cuantas obras, y otro es sin duda Rodrigo Rey Rosa, del que ya reseñamos Otro zoo y ahora nos atrevemos con esta Imitación de Guatemala.

En realidad, Imitación de Guatemala no es un libro en sentido estricto, sino la recopilación de cuatro novelas breves que fueron publicadas antes independientemente: Que me maten si... (1996), El cojo bueno (1996), Piedras encantadas (2001) y Caballeriza (2006). La contraportada las anuncia como "novelas policiacas" (quizás para atraer a lectores despistados fans de Camilleri o Mankell) pero lo cierto es que, si aplicamos una definición más o menos estricta de lo que es novela policiaca (un crimen misterioso, una investigación, un culpable), entonces solo la cuarta de las novelas se adecúa a esa definición; en las otras hay crimen, pero el interés no está en descubrir al culpable sino en estudiar todas las ramificaciones de una violencia estructural que recorre la sociedad guatemalteca.

Ese es, en realidad, el tema común a los cuatro textos que componen el libro: la violencia. (Por momentos, me parecía estar leyendo una especie de versión literaria de Relatos salvajes, aunque con menos humor; de hecho, Piedras encantadas se parece bastante a la sección "La propuesta" de la película). En Que me maten si... se trata de una trama de espionaje que intenta demostrar la implicación del ejército en las matanzas de indígenas; en El cojo bueno, de un secuestro que se complica; en Piedras encantadas, de un atropello fortuito en las calles de Ciudad de Guatemala; y en Caballeriza, de un incendio y un posible asesinato en una hacienda de cría de caballos.

Aunque se les ponga el rótulo de "novela policiaca", no son en absoluto novelas de lectura fácil, de esas que se compra en el aeropuerto para que te entretengan durante un vuelo de varias horas. Son novelas densas, fragmentarias, que exigen que el lector esté siempre atento a la aparición de nuevos personajes y nuevas tramas; cuentan historias de una violencia dura, seca y generalizada, y no ofrecen la reconfortante sensación final de que se ha recuperado el equilibrio del mundo con la captura del culpable, sino la desagradable certeza de que vivimos en un mundo podrido, aunque no queramos verlo. Pero que no sean lecturas fáciles no quiere decir que no sean necesarias, precisamente por acercarnos a una realidad, la centroamericana, a la que hemos cerrado los ojos durante mucho tiempo, o que hemos visto a través de lentes de idealización romántica.

Rey Rosa es un autor con una trayectoria larga ya en el mundo de la narrativa; esta Imitación de Guatemala da fe de que es un valor seguro de la literatura centroamericana.