sábado, 5 de septiembre de 2015

Colaboración: El cuerpo humano de Paolo Giordano

Idioma original: italiano
Título original: Il corpo humanoAño de publicación: 2012
Valoración: recomendable

El cuerpo humano llora, ríe, piensa y canta pero también suda, orina y defeca. El cuerpo humano nace y crece pero también puede ser partido en pedazos, descuartizado y fragmentado. El cuerpo humano toca otros cuerpos, penetra en ellos o es penetrado, unas veces como forma de intimar y otras como mero desahogo físico. El cuerpo humano se puede automutilar o se puede usar para golpear otros cuerpos. El cuerpo humano es carne y hueso, músculos y tendones.

Paolo Giordano tomó a dos protagonistas en su primera novela La soledad de los números primos que maltrataban su propio cuerpo al ser incapaces de superar sus heridas internas. En su segunda novela, El cuerpo humano, se cuenta la historia de un destacamento de soldados italianos en lo que eufemísticamente se llama “misión de paz” en Afganistán. Un grupo de más de un centenar de soldados en un desierto que recuerda por momentos al desierto de los tártaros de Dino Buzzatti, donde acecha un enemigo invisible pero siempre presente, un desierto que deshumaniza, que provoca hematomas en la piel, que penetra en los pulmones y hasta en las mentes de los que viven rodeados por él, un desierto que hace enloquecer, que lleva al destacamento a representar fragmentos de La chaqueta metálica, a que matar a una serpiente se convierta en el acontecimiento del día y a que la carne en mal estado provoque peleas por el turno en los retretes comunes.

Todo ello en la novela de Giordano está representado con una tangibilidad casi física. Olemos las heces de los soldados, su sudor durante el día, tiritamos con ellos durante las noches, sentimos el crujir de las cucarachas bajo las botas y el sabor repugnante de la comida envasada.

Asistimos también a lo que dejaron atrás en Italia, amantes embarazadas, madres hiperprotectoras, familias desestructuradas, y comprendemos sus huidas hacia delante en medio de ninguna parte. Y luego, entramos en sus pensamientos, en sus fantasías y en cómo se van separando progresivamente del mundo que dejaron atrás y al que no podrán volver, al igual que Beatriz Viterbo en "El Aleph" de Borges, cuando el narrador constata que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. No regresarán como héroes, no regresarán como Ulises, si es que regresan. Regresarán mutilados o víctimas del estrés postraumático a un mundo que les rechaza. Que nadie espere de El cuerpo humano una reflexión filosófica sobre la guerra, solo trozos de vidas mutiladas e n el cuerpo y en el alma por experiencias para las que nadie está preparado.

Un libro coral que confirma la maestría de Giordano después de La soledad de los números primos.

Firmado: Federico Escudero

2 comentarios:

Walter Voboril dijo...

La soledad de los números primos me encantó, si bien fue un libro duro y triste, es precioso.
Así que sin dudas ahora voy por este!!
Gracias por la entrada, sinceramente no lo conocía.

Juan Francisco dijo...

Me leí "El cuerpo humano" porque me había gustado mucho "La soledad de los números primos" y quise ver si el autor seguía manteniendo esa magia del primer libro, pero no.

Para mí, y en mi modesta opinión, encontré un abismo entre ambos: el primero lo devoré y el segundo me forcé para acabarlo. No puedo decir que sean mejores o peores libros porque no soy crítico literario ni tengo el bagaje cultural de los que aquí escriben, pero como opinar es gratis, y esto es un foro, aprovecho la ocasión para desquitarme del tiempo invertido en su lectura.

La trama no me enganchó (estuve todo el libro esperando que mejorara), los personajes me parecieron trillados, planos, sin vida (me recordaban a otros vistos en el cine bélico) y el único punto común que encontré con el primer libro fue el gusto por lo escatológico; parece ser que el tránsito intestinal y sus vicisitudes son la marca de la casa de Paolo Giordano.

Lo siento, el libro no me gustó. Esperaré al tercero para desempatar.

Un saludo y gracias por el blog.