domingo, 12 de julio de 2009

Paolo Giordano: La soledad de los números primos

Idioma original: Italiano
Título original: La solitudine dei numeri primi
Año de publicación: 2008
Valoración: Está bien

A veces, el éxito de determinados libros es impredecible y sorprendente (a mí me sigue extrañando el incomparable triunfo de la trilogía Millenium de Larsson, la verdad); otras veces, los motivos del éxito son fáciles de rastrear. Es el caso de La soledad de los números primos, de Paolo Giordano, un libro bonito, escrito de forma sencilla y efectiva y que por todo ello resulta fácil, agradable aunque algo tristón.

Utilizando (fugazmente) los números primos como símbolo, Giordano nos cuenta la historia de dos seres condenados a la soledad desde la infancia: Mattia, un chico superdotado para los números y perseguido por la culpa, y Alice, una joven anoréxica, inadaptada y soñadora. La novela sigue sus vidas, desde la infancia hasta la edad adulta, mostrando cómo estas “partículas elementales” (por usar otra metáfora de Houllebecq, un escritor mucho más áspero) se entrelazan en trayectorias unidas, se diría, por el destino.

La soledad de los números primos está un peldaño por debajo de su título (que, dice, se debe al editor y no al autor), pero tampoco decepciona: es una novela para leer disfrutando, sin pretensiones y sin prisas. Una buena lectura de verano.

2 comentarios:

escalerasytoboganes@gmail.com dijo...

Sí, una lectura ligerita para entretenerse, no hay que esperar mucho.

Federico Escudero Álvarez dijo...

Un libro realmente emotivo sobre la soledad de dos seres incapaces de superar su pasado, de interactuar con el mundo y de hacerlo no siquiera entre ellos mismos. Sus trayectorias a lo largo de la novela parecen ser paralelas, con fracasos sentimentales, sentimientos de culpa y una entrañable necesidad de amor que no logran encauzar. Sus burbujas se van haciendo cada vez más grandes hasta el punto de perder contacto con la realidad, maltratar sus cuerpos, él a través de la automutilación, ella mediante la anorexia, y alejarse de todo. Es fácil dejarse llevar por esta entrañable novela escrita desde el ángulo de la marginalidad, de la diferencia, de la otredad porque, al fin y al cabo, ¿quién no se ha sentido alguna vez solo? Ese sentimiento que tanto aparece durante la adolescencia a veces se prolonga a lo largo de la vida, en los momentos de falta de amor, en los días de lluvia en los que se piensa en el pasado, en las oportunidades perdidas, en los errores cometidos, en los sentimientos no expresados, en los te quiero no dichos. Es por eso por lo que La soledad de los números primos entusiasma y conmueve, porque toca en todos nosotros esos momentos duros en los que el pasado se hace presente, en los que sabes que estás tocando fondo para poder emerger pero te preguntas cuánto tiempo tardarás en hacerlo o, a veces si lograrás hacerlo. Una genial novela a la que solo hay que reprocharle un final demasiado precipitado y unos secundarios muy interesantes pero apartados de golpe del argumento.