viernes, 24 de julio de 2009

Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1605-1615
Valoración: Imprescindible

Pues sí, por fin me decido. Los que me conocen personalmente saben que el Quijote es uno de mis libros de cabecera, que lo he leído entero unas ocho veces, y a saltos otra decena más (en parte por obligación pero también, por supuesto, porque me encanta). ¿Hay necesidad de recomendar el Quijote a estas alturas? Yo creo que sí, porque aunque parezca mentira, conozco a lectores -y lectoras- voraces que no se han atrevido con él, probablemente porque piensan que se van a aburrir, que se trata de un fósil literario como el Cantar de Mío Cid o los Milagros de Nuestra Señora (dos obras que merecen nuestra veneración como objetos históricos, pero que para el lector actual son una verdadera tortura).

Pues no, el Quijote es una obra muy viva, y muy divertida. Hay que superar, por supuesto, la distancia lingüística y estética que imponen los cuatro siglos desde que se publicó, pero una vez conseguido esto, será raro el lector que no sonría, e incluso que no suelte alguna carcajada leyendo el Quijote (la escena, por ejemplo, de la pelea con la fea asturiana Maritornes en la venta es un clásico de la comedia de todos los tiempos). Hay episodios de los que hemos oído hablar mil veces, como el de los molinos o los rebaños de ovejas, y otros menos conocidos pero igual de graciosos, como el de la cueva de Montesinos o el baciyelmo, además de todas las parodias de los caballeros andantes que pueblan la primera parte...

Pero en el Quijote hay mucho más: su primera parte es todo un compendio de los géneros narrativos de la época (la novela pastoril, la novella corta, incluso la novela bizantina...), y la segunda, que prescinde de estos "episodios" para centrarse en la pareja protagonista, inaugura, como se ha dicho muchas veces, la novela moderna, de la que beberán los escritores ingleses del siglo XVIII, los franceses del XIX y los españoles e hispanoamericanos desde entonces. Su ironía, sus juegos de planos de ficción, la humanidad de sus personajes (¿cómicos o trágicos?), la gracia desprejuiciada con la que está escrito, contribuyen a multiplicar la complejidad de la obra, y explican la multiplicidad de lecturas que ha provocado.

Por supuesto, no todo es perfecto en el Quijote: las aventuras pastoriles y románticas de la primera parte terminan resultando cargantes; el final de la segunda -quizás por las prisas que le provocó la publicación del Quijote de Avellaneda- resulta algo precipitado, aunque sigue teniendo episodios memorables. En cualquier caso, el Quijote es una de esas novelas llenas de sutilezas -narrativas, lingüísticas, psicológicas...- que se van descubriendo con el tiempo, y que merece la pena recorrer cada cierto tiempo, porque, como dice un personaje en la segunda parte, "los niños lo manosean; los jóvenes lo leen; los adultos lo entienden y los viejos lo celebran"

También de Miguel de Cervantes en ULAD: Los trabajos de Persiles y Segismunda

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin duda alguna después de la lectura de este libro, el Quijote pasa a integrar la lista de los amigos entrañables.
Sin embargo, la popularidad del personaje ha sido su propia tumba porque todos creen conocerlo por las historias que se cuentan (la más famosa: los molinos de viento, etc) y por eso no acercan a él.
Es imposible permanecer al margen cuando se lo lee, a mí me dio tantas ganas de estar junto al Quijote sobre el caballo Clavileño, junto a Sancho que vio las entrellas en las flores del jardín, junto a Alonso en su lecho.
Estoy leyéndolo por segunda vez, me impresiona más que antes.
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Veo que no tienen una reseña del Ulises de Joyce, aquí les dejo una por si les interesa:

http://ww1.elcomercio.com/solo_texto_search.asp?id_noticia=128756&anio=2008&mes=6&dia=17

Paula dijo...

Acabo de atacar el primer volumen de la obra -bueno, aún voy por el prólogo-no-prólogo- y me he acordado de tu reseña, Santi. Gracias, porque releerla me ha dado valor para enfrentarme a las 600 y pico páginas de la primera parte y tratar de no pensar en las tantas del segundo...

Creo que lo voy a disfrutar :) (¡aunque seguro que no tanto -ni tantas veces ;)- como tú!)

Santi dijo...

Pues ya me alegro de que mi reseña haya animado a alguien a leer el Quijote :) Ya te advierto que hay capítulos de la primera parte que son un poco pesaditos (cuando se olvida de Quijote y Sancho y se pone a hablar de pastores, princesas moras y amantes despechados). Pero hay otros capítulos magníficos, y divertidísimos. ¡Disfrútalo!

S. dijo...

Pues la verdad... nunca pude con el Quijote de Cervantes, que el narrador se queda dormido, que tal episodio no concluye jamás, que, como bien dices, "la distancia lingüistica"... en fin, no hay manera de que pueda superar uns par de páginas por intento.
Pero con el Quijote de Menard, ¡qué placer! ¡Qué manejo eficaz del lenguaje!

(erdonad esta broma y felicitaciones por el blog!) Fernando

S. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

"y los viejos lo celebran..."

Seguramente porque están ya lelos perdidos...