martes, 28 de julio de 2009

Marjane Satrapi: Bordados

Título original: Broderies
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 2003
Valoración: Muy recomendable

No es la primera reseña que hago de esta autora de comic iraní, afincada en París, y probablemente tampoco sea la última. Ella fue quien me abrió las puertas al mundo del comic, más allá de Mortadelo y Filemón o Zipi Zape. Aunque sólo sea por eso, le estoy profundamente agradecido. Sin embargo, mi agradecimiento va mucho más allá. Gracias a ella me he acercado a la realidad iraní y a su historia, lo que recientemente me ha permitido comprender mejor las revueltas surgidas tras las pasadas elecciones. Gracias a ella he disfrutado de horas de inmenso placer literario, mientras devoraba las páginas de Persépolis o Pollo con ciruelas. Hoy es el turno de Bordados, una novela gráfica o, por calificarla mejor, un conjunto de cotilleos reunidos en torno a viñetas dibujadas al más puro estilo de Satrapi.

Si un lector se adentra en el mundo de esta autora por este comic, probablemente se sienta algo decepcionado o incompleto. En mi opinión, Bordados es una especie de complemento a Persépolis, en el sentido de que sirve para completar la visión que de Irán se nos muestra en esta última. Si Persépolis nos ofrece la evolución histórica de la revolución islámica desde los ojos de una niña (más adelante, una joven), Bordados nos sitúa en el mismo centro de una conversación de café entre mujeres iraníes para permitirnos conocer lo que piensan sobre su día a día y, muy en particular, sobre sus relaciones con los hombres. El mismo título del comic nos orienta hacia la pérdida de la virginidad ("bordado" se refiere a la operación para restaurar el hímen), tema recurrente a lo largo de las conversaciones de las mujeres protagonistas.

Sencillas, directas, sin tapujos. Así hablan, comentan, se ríen y entablan conversaciones sobre temas que, a primera luz, pueden parecer tremendamente banales, pero que en el fondo encierran las grandes preocupaciones del ser humano. En cualquier caso, el mayor logro de Satrapi probablemente sea trasladarnos efectivamente a ese corro de mujeres y convertirnos en testigos de primera fila de sus charlas, de modo que, cuando uno cierra el libro, parece que acaba de tomarse un té, rodeado de mujeres iraníes, sobre las que conoce hasta sus más íntimos secretos.

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