Título original: La frantumaglia
Traducción: Celia Filipetto Isicato
Año de publicación: 2017
Valoración: interesante
Hace más de veinte años que Elena Ferrante escribe con notable éxito y sin embargo es bien poco lo que sabemos de ella. Los medios de comunicación la han acosado hasta la saciedad y al final no les ha quedado otra que entrevistarla por escrito y a través de sus editores que siempre han contribuido celosamente a salvaguardar su privacidad.
Las preguntas formuladas en dichas entrevistas en diferido se dividen en dos grupos: las que inquieren directamente y sin complejos acerca de su vida personal (y que ella despacha de un plumazo) y las que indagan en su mirada y en su obra con un calado y una concreción tan abrumadora que no puedo evitar sospechar si no pretenderán aturdirla para que se le acabe escapando algún dato personal del estilo «por eso la protagonista de mi novela es rubia como yo». Pero Elena Ferrante se enfrenta a todas esas preguntas con tanta implicación que algunas de sus respuestas adquieren la envergadura y la profundidad de auténticos tratados y es entonces cuando sus editores dicen: vaya, vaya (che sorpresa, en italiano) ¡si con esto hay material para un libro!. Era el año 2003 en Italia y Ferrante ya contaba con sus dos primeras obras publicadas, consagradas y con sendas adaptaciones cinematográficas. A partir de ahí publicó varias obras más (entre ellas la tetralogía Dos amigas que acabó por catapultar a la autora al éxito internacional); las peticiones de entrevistas se incrementaron y Elena Ferrante siguió respondiendo con sus elaboradísimas reflexiones hasta que en 2015, che sorpresa, ya era posible una reedición de La Frantumaglia versión extendida y, esta vez, también para el público hispanohablante. En palabras de su editora, Sandra Ozzola Ferri:
(…) el proyecto de La Frantumaglia consistió siempre en dar a todos sus lectores, desde El amor molesto hasta hoy, con la tetralogía Dos amigas, una escritura que sin demasiados velos, a través de fragmentos varios, apuntes, puntualizaciones, incluso contradicciones, sostuviera las obras de ficción como solo puede hacerlo un libro que acompaña a otros libros.
¿Estoy sugiriendo que la oportunidad hizo al libro? Sí, pero no por eso se le puede negar su interés, que lo tiene. Desde mi punto de vista hay dos maneras de disfrutar la lectura de esta obra:
- El lector habitual de la obra de Ferrante, probablemente leerá este libro como si cayera en una especie de maravillosa ensoñación en el que la autora desgrana todos y cada uno de los elementos que caracterizan su obra, con esa voz segura y convincente (que no soberbia).
- El lector accidental o primerizo experimentará su entrada en el mundo literario de una autora muy sólida y con una mirada y una voz realmente poderosas. En este caso, la reiteración de algunas cuestiones concretas que tienen que ver con alguna de sus obras puede llegar a ser algo aburrido pero si nos acogemos a los grandes temas: el abandono, la mujer antigua y la mujer moderna, el cuerpo de la mujer, la violencia... y llegamos a entender los mecanismos mediante los cuales la autora ha llegado a las conclusiones que ha llegado, resulta una lectura muy interesante. Pero tal vez sea por el hecho de que no soy muy conocedora de la obra de Ferrante que el pasaje que más me ha gustado de todo el libro es el que lleva precisamente el título de La Frantumaglia. Ese capítulo es el único con una carga autobiográfica considerable pero hace gala de una capacidad de introspección como no había visto antes y resulta un texto intensísimo a la par que bello.
Pero seamos más o menos incondicionales de esta autora, la lectura de sus entrevistas y de sus reflexiones ya nos pueden facilitar una idea muy clara de la magnitud del monstruo literario que tenemos delante: su pensamiento humanista, su compromiso absoluto con lo que escribe, el temperamento aguerrido y severo con el que aborda los conflictos que quiere transmitir; su gran capacidad introspectiva (e inconformista) y la habilidad para darle traslado a sus personajes, su mirada femenina moderna y, a la vez, bien conocedora de lo que conlleva su legado.
En resumen, y más allá del oportunismo que mencionaba, este primer acercamiento a Elena Ferrante me ha dejado profundamente impresionada y para evitar un mayor desparrame de elogios concluiré con un sencillo y contundente Elena Ferrante pilota bastante. De ahí mi valoración de interesante con la puntualización de imprescincible para aquellos que ya son lectores devotos.
En resumen, y más allá del oportunismo que mencionaba, este primer acercamiento a Elena Ferrante me ha dejado profundamente impresionada y para evitar un mayor desparrame de elogios concluiré con un sencillo y contundente Elena Ferrante pilota bastante. De ahí mi valoración de interesante con la puntualización de imprescincible para aquellos que ya son lectores devotos.
En relación al título, en el libro se hacen tantas alusiones y con tantas metáforas que acaba resultando confuso. En realidad, el libro de La Frantumaglia es un compendio o recopilatorio de material alrededor de la obra de la autora y frantumi significa algo así como fragmentos o trocitos, por lo que doy por zanjado el enigma.
Y ya para terminar, bonus track navideño en forma de banal cotilleo: hará cosa de un año un periódico italiano invirtió una cantidad nada desdeñable de sus recursos para desenmascarar a la escurridiza Elena Ferrante y, al parecer, lo consiguió. Libres sois de activar o no este link. (Y qué buena noticia sería que se emplearan la mitad de esfuerzos para desenmascarar y encarcelar a tanto corrupto que anda suelto).
Otras obras de Elena Ferrante reseñadas en ULAD: La amiga estupenda, Las deudas del cuerpo, Un mal nombre







